¡Hola! Regreso después de meses. Siento no haber publicado nada, pero en serio he estado muy ocupada con cosas. Quizás ahora con las vacaciones halla más tiempo.
Planes de viaje
Ji Hoo se volteó para acomodarse mejor en la cama, cuando… pufffss, había caído al suelo.
Abrió los ojos y los volvió a entrecerrar casi con la misma rapidez, alzo su mano al aire protegiéndose de la luz que le estaba molestando, poco a poco se adaptó a ella y cuando lo hizo, se dio cuenta porque es que se había caído de la cama, y la cuestión era que…. ¡No estaba en su cama! ¡Estaba en el sofá de la sala! ¿Qué demonios? ¿Qué hacia allí?
Se sentó en el suelo e inmediatamente se llevó las manos a la cabeza, pues esta comenzaba a taladrarle como un martillo desde adentro, o como un montón de bombas nucleares explotando a cada milímetro de segundo, ¿Acaso su cerebro quería salir de allí?, se preguntó tontamente.
El olor a alcohol era inconfundible, eso dejaba algo claro, ¡Había tomado! y lo comprobaba aún más, al darse cuenta de que tenía la misma ropa de ayer.
¿Qué rayos?...
Observo a su alrededor receloso. En la mesa pequeña frente a él, habían varias copas pequeñas, y al menos una docena de botellas de alcohol en diferentes marcas, Whisky, Vodka, Tequila, Coñac, Ron… ¡Diablos!, Había hasta Vino. Todas ellas abiertas, pero con el contenido casi completo. ¿Qué rayos? ¿Había hecho una fiesta para el vecindario? ¿Se había puesto a jugar con copitas llenándolas de alcohol? ¿Qué demonios había pasado?
Los cd de música estaban en total desorden, ¡No deberían estarlo! Siempre estaban ordenados, los cojines estaban tirados en el suelo, había alcohol derramado…
- Demonios – se levantó de golpe cuando noto algo extraño.
Un espacio vacío en otra mesa debería estar un jarrón de cerámica que era de su abuelo, tiene un valor histórico impresionante y prueba de ello era su antigüedad, aunque en ese momento no recordaba con exactitud cuántos años; lo que si recordaba era que había sido difícil conseguirlo… también había costado una fortuna tenerlo, y a su abuelo le encantaba, no dejaba de alardear del tonto jarrón y… ¡No estaba!, ¡El jodido jarrón no estaba!
- Mi abuelo me va a matar. – se volvió a llevar las manos a la cabeza ya que esta seguía taladrando.
Y entonces fue en ese momento que lo recordó, imágenes y más imágenes como una película llegaron a su cabeza a la velocidad de la luz. ¡Había tomado con Jae Kyung!
De pronto sintió algo, su estómago se contrajo, náuseas surgieron y luego algo subía por su garganta, algo que quería salir de su boca… Y necesitaba un baño. Inmediatamente corrió hacia allá, tiro de un solo golpe la puerta y se arrodillo en frente la taza del inodoro… Maldición. ¿Cuánto alcohol había tomado?
- ¿Estás bien? – pregunto una voz desde la entrada, no era necesario voltearse, sabía quién era, su acompañante de la noche anterior. – Okeyyy… - Jae Kyung levanto las manos – Ignora la pregunta, es estúpida. Obvio que no estás bien.
- ¿Tú crees? – pregunto irónico - Bueno… yo - hablo tranquilamente – estoy – una arcada – no te preoc… – otra arcada - ¡Oh! ¡Maldito alcohol!
- No maldigas el alcohol – gruño Jae Kyung, la puerta se cerró de un solo golpe, clara señal de que se había ido.
Ok… De nada servía echarle la culpa al alcohol, este le había afectado sí, pero no entro por si solo a su cuerpo, él había colaborado con ello. Pero… ¿en qué demonios había pensado?
Así pasaron los próximos minutos, hasta que finalmente había echado el desayuno del día anterior, hizo funcionar el inodoro y se levantó inmediatamente, se lavó las manos y la boca. Puso sus manos en el borde del lavamanos y se vio en el espejo, era un desastre total y no era para menos, necesitaba un baño.
Jan Di canturreaba una canción mientras comía su desayuno, tenía una sonrisa que no se podía disipar, y Ga Eul que estaba sentada a su lado no podía dejar de notarla, la noche anterior Jan Di se había quedado durmiendo en casa de Ga Eul, no la quiso dejar sola y menos después de aquel suceso.
- ¿Cuándo borraras esa sonrisa de tu cara? – pregunto graciosa Ga Eul.
- Ey, ¿Quién se está riendo? – se defendió levantando la cuchara.
- A pues yo – respondió sarcásticamente – ¡Claro que tú!, desde ayer estas así, desde que apareció Jun Pyo Sunbae.
- Ey – volteo la cara Jan Di – Si es así, entonces tú también estabas feliz, ayer también apareció Yi Yung Sunbae.
- Oye, lo mío es diferente – se quejó.
- ¿Cuál es la diferencia? – pregunto levantándose a poner los trastes sucios al lavabo.
- Jun Pyo Sunbae es tu novio, y Yi Yung es… bueno él… - se detuvo abruptamente, ya que eso no lo tenía claro, ¿que era ella para él?, y ¿que era él para ella?
El sonido del timbre las saco a ambas de su plática.
- Iré a ver – dijo Ga Eul levantándose.
Jan Di ni siquiera respondió, pues su trabajo en ese momento era el de lavar los trastes sucios.
- Lavandera – el llamado o mejor dicho el grito de Jun Pyo al llamarla, la sobresalto y dejo caer una taza al suelo que inmediatamente se hizo pedazos.
- ¡Oh por dios!– se volvió enojada hacia él.
- Cuidado con eso – exclamó Jun Pyo preocupado, se acercó a ella y la saco a volandas de la cocina procurando que no se topara con los pedazos de la taza.
- ¿Qué sucede? – pregunto entre irritada y preocupada.
- La bruja – respondió exasperado llegando a la sala.
- ¿Qué sucede con ella? – pregunto horrorizada. Eso si ya era preocupante, la mama de Jun Pyo sí que lo era.
- No lo sé… quizás algo cayó sobre su cabeza, quizás papá tuvo algo que ver… - ya la había sacado de la casa de Ga Eul y la intentaba meter a un coche como si de una maleta se tratase. - Entra.
- No – declaro firme - ¿Qué sucede? ¿Qué hizo tu mama? ¿dónde vamos? - pregunto rápidamente.
- Lejos… a otra ciudad, otro país… a cualquier lado, no importa. – dijo rápidamente.
- ¿Estás loco? – pregunto totalmente sorprendida.
- No – hablo firmemente – Pero la bruja rebaso su límite.
Diez minutos después…
Jan Di estaba enfurruñada y cruzadas de brazos en la parte trasera del coche, Ga Eul estaba a su lado, no sabía que hacia allí, había sido arrastrada por uno de los hombres que acompañaba a Jun Pyo, y este le dijo que esperara en el coche; minutos después una Jan Di enojada entraba al auto, tanto que no había reparado en la presencia de ella.
¡No era para menos! – pensó Ga Eul. Jun Pyo estaba que se regodeaba con ella. Este estaba de copiloto en el coche. ¿Dónde iban? No lo sabía. Solo había oído hablar a Jun Pyo una vez algo como "Aeropuerto en una hora"
Se sintió totalmente renovado después de aquel baño, o al menos en lo que limpieza higiénica se refería, ya que tenía una resaca enorme, o mejor dicho la sensación de que su cabeza estallaría en pedazos en cualquier momento. ¡Rayos!, definitivamente tomar alcohol no quedaría en sus cosas favoritas.
Se dirigió a la sala, tenía que empezar a limpiar el desastre y otra cosa aún más importante, buscar el jarrón de su abuelo. De pronto la silueta de Jae Kyung apareció en frente de él, quien le ofrecía un vaso lleno de un contenido misterioso.
- Te ayudara con la resaca – explico al notar a Ji Hoo con el ceño fruncido.
- Porque presiento que el alcohol de ayer no te afecto en nada – dijo tomando el vaso. – Además… ¿que se supone que es esto? – agrego inspeccionando el vaso. – Y por favor dime que esa camisa que llevas puesta no estaba en mi armario, para ser específico en el fondo.
Jae Kyung solo se limitó a reír respondiendo así a la pregunta de Ji Hoo quien abrió los ojos, sí, era la camisa que tenía en el fondo de su armario y eso solo podía significar una cosa, había revuelto todo.
- La mayoría de tu ropa es blanca – trato de justificarse cuando se dio cuenta de la conclusión a la que había llegado Ji Hoo – Pero esta celeste en el fondo, es linda… llamativa. – exclamo modelándola.
- ¿No crees que por estar en el fondo tenía algo que decirte? – gruño un poco pero se arrepintió al instante, un ataque de bombas lo invadió.
- Tomate esto – señalo el vaso – Te ayudara.
- Tómatelo tú – le ofreció.
- Ya lo hice, y no la tengo más.
Ji Hoo inmediatamente se tomó el contenido sin detenerse.
- Rayos, sabe horrible – exclamo acusándola al terminar de beberlo.
- Nunca dije que tendría buen sabor, solo que ayudaría. – dijo inocentemente.
- Ya olvídalo – dijo exasperado – Veo que hiciste un tour por mi casa… empezando por el baño… mi cuarto, mi armario… - la inspecciono de arriba abajo enfatizando su punto, la camisa - Y finalmente por la cocina. – subió su mano mostrando el vaso para después ponerlo en una pequeña mesa.
- Bueno… - dijo estirando sus brazos.
- No hagas eso –la corto Ji Hoo.
- ¿Qué?
- Estirarte así… demonios solo llevas mi camisa puesta.
- Qué anticuado eres – rio dando vueltas. – Es sábado, vayamos a dar una vuelta.
- ¡Ni hablar! Nada de alcohol. – sentencio.
Jae Kyung chasqueo la lengua, y se cruzó de brazos.
- Claro… refunfúñate todo lo que quieras – declaro y enterró la cabeza en sus manos. – Al menos esa cosa sirvió para aliviar el dolor… ¿Qué era? – Jae Kyung abrió la boca pero Ji Hoo continuo. – Bueno, ahora ya no importa… hay cosas más importantes… por ejemplo, en esa mesa – se irguió y señalo a su derecha, Jae Kyung lo siguió con la mirada. – Había un jarrón. ¿Dónde está?
- Oh… el que tenía unas inscripciones raras y dijiste que era de la dinastía Tang. – exclamo emocionada Jae Kyung.
- El mismo – confirmo - Tiene inscripciones en diferentes caracteres, dibu… - algo en las palabras de Jae Kyung hizo que se detuviese - ¿Por qué dices "tenia"?- pregunto un poco asustado.
Jae Kyung desvió la mirada y se puso nerviosa. Eso no auguraba nada bueno desde luego.
- Jae Kyung…- comenzó exclamando un poco asustado.
- Te llevare con el – declaro Jae Kyung.
Ji Hoo suspiro con tremendo alivio, y siguió a Jae Kyung. Esta se detuvo en el patio, y señalo al frente con el dedo y luego al suelo en donde se encontraba el jarrón hecho pedazos. Ji Hoo abrió los ojos impresionados y su primera pregunta fue como rayos había pasado aquello. Se agacho y tomo los pedazos como si aún creyese que pudiesen pegarse.
- ¿Cómo rayos es que el jarrón se quebró?
- Tú lo hiciste – exclamo Jae Kyung despreocupada.
- ¿Qué? – pregunto incrédulo.
- Anoche estabas tan borracho y decidiste jugar a tirar la pelota de beisbol que tenías en tu habitación, una que según tú nunca había tenido uso y pues como no era divertido nada más tirarla, tomaste jarrones, botellas, y una que otra cosa que se quebrara con rapidez y se las lanzaste. Y por último dejaste esta. – levanto fervientemente un trozo del jarrón.
Ji Hoo inspecciono el lugar, y rápidamente se dio cuenta de que Jae Kyung decía la verdad, habían más jarrones rotos, botellas, platos, e incluso una vajilla completa.
- Maldición - exclamo enterrando la cabeza entre las manos – mi abuelo me matara, regresara de Busan mañana.
- ¿Y?
- No lo entiendes – declaro ferviente – Es un jarrón importante, o bueno lo era, demonios ¿Qué hare? ¿Qué le diré? Que me emborrache y accidentalmente lo quebré tirándole una pelota de beisbol. Que cuando…
- Oh… por dios cálmate – lo interrumpió Jae Kyung como si nada – ¿Qué es lo peor que puede pasar? Que entre por la puerta. O que te llame para decirte que está en el aeropuerto.
Un teléfono empezó a sonar. Quitando la sonrisa que Jae Kyung tenía en la cara y Ji Hoo se puso lívido. Sí. Quizás era el abuelo que estaba en el aeropuerto.
- Aeropuerto en una hora – escucho la voz de Jun Pyo al otro lado.
"Viaje" – el trataba de encontrar el jarrón de su abuelo, y Jun Pyo le salía con un viaje. Quizás era para celebrar el compromiso, se respondió rápidamente. Pero de cualquier manera, no estaba para ningún tipo de viaje o celebración.
- Jun Pyo de verdad que no estoy para nada de eso. – colgó rápidamente.
Al menos había sido un alivio que no fuese su abuelo. El teléfono volvió a sonar. Definitivamente Jun Pyo no se rendía.
- Ya te dije que…
- Pero de que humor amaneciste hoy. – la voz de su abuelo al otro lado del teléfono hizo que se pusiera en blanco y lo sabía también por la expresión en la cara de Jae Kyung.
- Abuelo - declaro inseguro.
- ¿Quién te puso de tan mal humor? Supongo que Jan Di.
- No, Jan Di no ha sido esta vez.
- Bueno, solo llamaba para avisarte que me quedare al menos un par de días más.
- ¿Y eso? - trataba de sonar indiferente, aunque no pudo evitar suspirar de alivio.
- He estado muy ocupado por acá, además estoy planteando algunas ideas, creo que la fundación está bien por ahora, y mi consultorio bien atendido.
- Sí, la persona que dejaste a cargo hace bien su trabajo.
- Me alegro, te dejo tengo que hacer cosas. – dicho esto colgó el teléfono.
Ji Hoo se lo aparto de la oreja y vio al aparato como algo extraño.
- ¿Qué sucede? – pregunto Jae Kyung.
- Me abuelo estará afuera un par de días más. Perfecto eso hará mi agonía aún más larga, cuando regrese y vea que ya no hay ningún jarrón, me matara.
- Que pesimista eres – declaro Jae Kyung – El que se retrase te da una ventaja, podrás conseguir un jarrón nuevo.
- Si por supuesto, y ¿Dónde piensas que pueda encontrarlo? Que yo sepa toda no hay manera de conseguir un auténtico…
- Exacto – lo interrumpió Jae Kyung – Podemos conseguir una imitación.
- Mi abuelo se daría cuenta inmediatamente, y es lo peor, no sé cómo le hace, pero sabe cuándo algo de cerámica no es auténtico.
- No lo notara – hablo segura – No si vamos con la persona correcta – sonrió maléficamente y Ji Hoo supo en eso momento que Jae Kyun tenía una idea más aparte de lo del jarrón – Recoge algo de ropa, y cosas que necesites, haremos un viaje.
Ji Hoo suspiro largamente, definitivamente todo lo que pasaba era una pesadilla, si quizás eso era.
- Oh por dios, se cuidadosa – se quejó Woo Bin a su hermana, quien concentradamente zurcía algunos cortes en su mano.
El día anterior cuando había golpeado al idiota aquel que intento propasarse con Ga Eul, se había olvidado totalmente de la herida que se había hecho anteriormente en la mano, cuando estrello su puño contra la pared, claro que si no hubiese estado tan furioso quizás hubiera sentido dolor cuando golpeaba al tipo, pero eso no sucedió. Si no hasta que había llegado a su casa, y simplemente había detenido la sangre vendándola mas no la había tratado, sino hasta ahora su hermana.
- No te dolió cuando golpeaste a ese chico, pero ahora que te curo; te quejas como nenita. – dijo Ji Yi.
- ¿Quién se queja como nenita? – exclamo defendiéndose.
- Ah yo…. Obvio que tú – replico molesta – Claro, en ese momento no te importo golpear a ese chico, y no te culpo por ello créeme, se lo tenía bien merecido por lo que intento hacer, pero al menos ahora que quieres que te cure por ello, no te pongas a llorar.
- Nunca lloro cada vez que me curas – trato de justificarse – Pero siento que ahora me duele más. Demonios… debiste ponerme anestesia.
- Seré doctora - rodo los ojos – La anestesia no sería algo mío.
- Pues debería – exclamo – Si no, tus pacientes no vendrán por segunda vez.
Ji Yi se limitó a volver a rodar los ojos, y Woo Bin no volvió a interrumpirla.
Un minuto después…
- Listo termine - exclamo Ji Yi limpiando la herida.
- Al fin – dijo Woo Bin suspirando con alivio.
Ji Yi le vendo la herida a su hermano, y se levantó furiosa para salir de allí.
- ¿Porque demonios estas tan enojada?- pregunto casi gritando.
- No lo estoy – estallo.
- Menos mal – resalto irónico Woo Bin.
- Está bien lo estoy – hablo entre dientes – Pero no contigo… - exclamo bajito.
Woo Bin se levantó desde donde estaba y se acercó a su hermana, sabia porque estaba así. Su hermana estudiaba medicina en el extranjero. El mes de vacaciones que les daban cada seis meses, estaban por finalizar, y su estancia en esa casa también.
Siempre se había preguntado porque su hermana se ponía furiosa una semana antes de irse, y porque la tristeza de despedirse de ellos. Si tanto los extrañaba porque demonios no quiso estudiar en corea.
La puerta se abrió abruptamente antes de llegar a ella; Yi Yung apareció a través del umbral.
Ji Yi al ver al visitante salió rápidamente no sin darle una mirada a Woo Bin.
- Fue una noche entretenida – dijo Yi Yung al ver salir a Ji Yi.
- No digas nada de lo que no sabes – exclamo Woo Bin dándole la espalda. – De todas formas… ¿Qué te trae por acá?
- ¿En serio me haces esa pregunta? Después de lo que paso anoche – refuto Yi Yung claramente molesto.
- ¿Quieres que hablemos de anoche? – pregunto Woo Bin volviéndose.
- ¿Tú no?
- No, ya todo quedo aclarado, esos idiotas no lograron nada, gracias a dios que intervine a tiempo.
- Lo ves, a eso me refiero… Okey acepto que no estuve con Ga Eul en ese momento, y en serio que me lo reprocho… Pero después de eso note algo raro en ti.
- ¿Raro? Pues claro que no… Solo golpee a esos tipos.
- Porque creo….
La puerta volvió a abrirse pero esta vez con una fuerza arrasadora.
- Qué bueno que los encuentro juntos – exclamo Jun Pyo entrando. – Nos vamos de viaje.
Yi Yung y Woo Bin intercambiaron miradas y se voltearon a su amigo al mismo tiempo.
- ¿Qué?
- Lo que oyeron así que muévanse ya.
- ¿Qué sucedió? – pregunto Yi Yung, siempre que había un viaje por parte de Jun Pyo o era porque necesitaba huir, o por alguna celebración.
- No nos vemos en años, eso sucedió. – dijo sin añadir más.
- Oye Woo Bin…- declaro Ji Yi entrando a la habitación – Afuera esta Ga Eul y una chica medio rara que discute con ella.
- ¿Ji Yi? – dijo Jun Pyo totalmente confuso.
- Sunbae – dijo Ji Yi abrazando a Jun Pyo y este respondió igualándolo, y levantándola un poco del suelo. – Oh por dios, hace años que no te veía, pero que grande estas. – exclamo cuando está la dejo.
- ¿Ji Yi? – esta vez el que hablo fue Yi Yung. - ¿Ji Yi? – se volteo a Woo Bin como reclamándole.
- Te dije que no pensaras cosas que no eran – se excusó Woo Bin.
- No importa nada – declaro Jun Pyo interrumpiendo todo – Nos vamos – y dicho esto cogió del brazo fuertemente a Ji Yi y se la llevo.
Tanto Woo Bin como Yi Yung suspiraron, y sin atreverse a verse de nuevo, siguieron a Jun Pyo.
Lo siento, sé que es corto, y quizás también pensaran que es relleno, pero sentía que si no publicaba algo, olvidaba el fic, y eso no lo pienso hacer, terminare el fic.
Aunque estoy preparada para todo tipo de tomatazos, piedras… de todo, pero no me maten, después como publico. (Aunque lo haga cada seis meses, jejeje)
Como siempre les invito a que me digan que les gusto y que no del capítulo para mejorar, sus opiniones son bienvenidas siempre.
Un saludo para todos, besos, se me cuidan.
