Buenas noches gente! No quiero dar un montón de escusas que se no quieren leer, pero la principal fue que no tenía inspiración y me centre en otras cosas.

De verdad espero poder terminar la historia, siempre tuve una idea respecto a ella y la retome, así que ya estoy preparándome! Disfrutad si aun estáis pendientes de la historia.


Por fin claro.

Si Jan Di alguna vez pensó en volver a Nueva Caledonia, definitivamente aquella no eran las circunstancias… No con un Jun Pyo riéndose y regodeándose del otro lado, no una Ga Eul tan tímida y fuera de lugar igual que la última vez, menos con un Yi Yung y un Woo Bin viéndose extrañamente como si no fueran amigos, tampoco con una chica que no conocía, y definitivamente no sin Ji Hoo.

De hecho Jan Di encontraba extraño este último hecho, más aun sabiendo que el abuelo se encontraba fuera de la ciudad.

- Oye – su voz es dirigida a Jun Pyo - ¿Por qué Ji Hoo no está aquí?

- ¿Estas bromeando? – pregunto exasperado Jun Pyo – Llegamos a su casa y no estaba, se acabó.

- ¿Se acabó? Me sacaste de la casa de Ga Eul, apuesto todo tu dinero que si no hubiera estado ahí me encuentras de todas maneras, porque no pusiste el mismo empeño en traer a Ji Hoo también.

Jun Pyo respiro profundamente, iba a hacer un largo viaje hasta llegar a Nueva Caledonia.

Ga Eul que se había recargado en la ventana suspiro por cuarta vez, o quinta vez, de hecho no importaba porque ya había perdido la cuenta, su corazón palpitaba y no era de la manera en que debería serlo no, era una rara palpitación, su corazón estaba exaltado un poco, y la cuestión es que no sabía exactamente el porqué.

Quizás se debía a Yi Yung, que del otro lado no decía ni una palabra estando enfrente de su amigo Woo Bin, o quizás se debía por Woo Bin que al igual que el otro parecía estar incómodo.


- Cuándo me dijiste que haríamos un viaje, jamás imagine esto - se quejó por tercera vez Ji Hoo.

- Relax Ji Hoo – trato de calmarlo Jae Kyung de la misma manera que las anteriores veces y como seguramente lo volvería hacer más adelante.

- ¿Es en serio? Digo, si debe de ser, debo relajarme, si como no – sonaba frustrado - estamos esperando el tren a Busan, con no más que una mochila con ropa mía, tú que nada más llevas ese…

- Ey, son unos bonitos vaqueros, y la camisa me queda genial – exclamó Jae Kyung pavoneándose.

Jae Kyung no tenía ropa, o al menos nada más que el vestido que llevaba el día anterior, por ende antes de entrar al subterráneo, había hecho que Ji Hoo la acompañara a una tienda improvisada, o mejor dicho a un mercado libre en la calle, donde amablemente fue atendida por una chica, aquella donde Jae Kyung había elegido esa ropa, y en donde Ji Hoo fue quien pago por ellas.

Comprar el vestido no fue tan complicado, cambiarse sin embargo fue otra cosa.

El baño de mujeres de la estación estaba en periodo de limpieza, y por ello tomo el de hombres, Ji Hoo insistió en que esperara, pero Jae Kyung claramente es de la personas que si les dices no lo hagas, es el empujón que necesita para hacerlo…

Sin embargo cada vez que alguien salía del baño lo veía extrañamente, y no era de menos, escuchaba que ella hablaba inapropiadamente…

"Mierda" "Demonios" un golpe "Puto vestido" y por ultimo un fuerte estruendo, Ji Hoo había entrado atropelladamente asustado, pero la reacción de Jae Kyung que estaba en el suelo, era de risa, Ji Hoo en verdad suponía que estaba loca.

- Esto no me gusta – Ji Hoo apretó los puños – No es normal, no sabes de la película de hace poco, me suena a que esto…

- Dios – Jae Kyung se llevó las manos a la cabeza. – No seas miedoso, oh pero mira – se volteó mirando a otro lado, llamando la atención de Ji Hoo – El equipo de beisbol, oh la mujer embarazada y su esposo, la niña y su…

- Calla que no es gracioso, neta esto parece salido de la película "Tren a Busan"

- Muévete ya, el tren ya viene.

- Repíteme una vez más porque hago esto.- hablo quedamente.

- Porque si no tu abuelo te matara, porque si…

- Suficiente – exclamo Ji Hoo con convicción – Esa es una buena razón para esto.

Y aunque Jae Kyung esbozo una amplia sonrisa, Ji Hoo trato de hacer una pero era imposible. Su plan era no ser asesinado por su abuelo, pero no estaba seguro aún, si era mejor morir a manos de su abuelo, o ir con Jae Kyung donde sea que ella lo llevaba rápidamente llego a la conclusión que de cualquier manera moriría.


Sus aguas azul turquesa seguían tal cual lo recordaba, así mismo sus arenas blancas, tan blancas como las nubes en el azulado cielo

- Ya estás haciendo turismo. – La voz de Yi Yung a su lado la hizo reaccionar.

- Tenía creo al menos 10 años de no venir aquí – dijo Ji Yi.

- Recuerdo esa vez – exclamo Yi Yung metiendo las manos a sus bolsillos – Hacías turismo como loca, tomabas foto, y eso me recuerda que jamás me diste ninguna de ellas, cuando me dijiste que lo harías.

- Soy culpable de ello – contesto entrelazando sus manos.

- Aun no es tarde – respondió Yi Yung sonriente.

Ji Yi abrió los ojos, era imaginación suya o Yi Yung estaba coqueteando con ella, no, era imposible, el jamás podría fijarse en ella, los F4 eran amigos, así que por consiguiente ella entraba en el rango de ser "La Hermana de mi amigo" así que no, era imposible.


- No lo puedo creer, me arrastra hasta aquí y en el avión no quiso decir ni una palabra más – Jan Di estaba que se subía a las paredes, después de haber bajado del avión, y de llegar a la isla, le habían concedido habitación con Ga Eul, y desde que había entrado no había dejado de parlotear. – En cuanto lo vuelva…

Jan Di cayó abruptamente al percatarse de que Ga Eul, quien estaba sentada en la cama veía como si fuera lo más fascinante del mundo a la ventana que daba vista hacia la playa, definitivamente no había escuchado ni la mitad de lo que había dicho.

- Ga Eul – Jan Di se acercó y la movió, y noto lágrimas en sus ojos – ¿Qué pasa?, Dios, soy una mala amiga, solo me preocupo por mí. – y la abrazo, y Ga Eul se dejó sollozando débilmente.

- Jan Di… Yo…

- ¿Qué pasa Ga Eul? Dime…

- Mi corazón ya no se acelera por Yi Yun.

Ga Eul lo soltó sin pensar, pero la pequeña presión en su pecho se había disipado, entre abrió los labios sin saber que decir.

- Ga Eul – la llamo Jan Di apartándose para verla al rostro - ¿Qué es lo que estás diciendo?

- No tengo idea de lo que estoy diciendo.

- Sí que lo sabes – rebatió Jan Di – Si no se acelera por Yi Yung quiere decir que alguien más ocupo su lugar. ¿No es así?

Ga Eul asintió lentamente con la cabeza y se lanzó a llorar en el hombro de Jan Di.

- Es Woo Bin – dijo en un susurro ahogado.

Jan Di lo sabía o al menos lo había sospechado, las señales estaban ahí, solo que Ga Eul aún se aferraba a la idea de Yi Yung o quizás solo a su promesa, a Ga Eul – pensó Jan Di – le había pasado igual que con su primer amor, estaba tan concentrada en otras cosas que no se daba cuenta que ya no sentía nada por él, excepto un cariño especial.

- Tienes que hablar con él. – exclamó Jan Di luego de dejarla llorar un rato.

- No – dijo Ga Eul muy decidida alejándose de ella, ya solo quedaban los rastros de las lágrimas en sus mejillas.

- Pero…

- Si lo que quieres decir es que debo aclarar las cosas con Yi Yung me parece que está bien, lo hare porque no quiero malos entendidos. Pero respecto a Woo Bin no puedo decirle y espero que me apoyes en esto.

Sus palabras habían sido dichas sin titubeo alguno, pero su corazón sufría como un niño alejado de su juguete preferido.

- Pero Ga Eul…

- Jan Di, sé que quieres lo mejor para mí, pero esta relación está condenada antes de empezar, y hay buenas razones, la primera es que sabemos que mis sentimientos no son correspondidos…

- Pero no sabes…

- En segundo – continuo Ga Eul sin importar la interrupción – somos de distintas clases sociales, en tercero y eso también lo sabes, Woo Bin debe casarse.

De pronto se hizo el silencio, Jan Di reconoció que al menos dos de las tres razones que había dado Ga Eul eran ciertas, eran de clases sociales distintas, pero al demonio con eso – pensó- sabía que a Woo Bin eso no le importaría, y respecto a lo de casarse era cierto, Woo Bin se lo había comentado una vez, pero lo que sabía que estaba en duda eran sus sentimientos, pues podría apostar cualquier cosa a que Woo Bin también sentía lo mismo.


- Genial – exclamo en voz alta Ji Hoo - Estamos en un pueblo olvidado de Dios.

- Relájate – repuso Jae Kyung rodando los ojos.

- No hay un alma en este camino, y esperas que me relaje. – rebatió sarcásticamente.

Eso es cierto – pensó Jae Kyung – luego de que el tren los dejara en la estación y solamente a ellos, debían transitar por un camino en campo abierto, pero Jae Kyung se sentía confundida, la última vez que había estado ahí habría jurado que había civilización. De pronto un coche, que ninguno de los dos había visto se detuvo junto a ellos, era una camioneta que transportaba gallinas e iban dos personas en la parte trasera, o mejor dicho una pareja de ancianos.

- ¡Ay! – exclamó la anciana – Jóvenes enamorados.

Jae Kyung y Ji Hoo intercambiaron una sonrisa nerviosa y se volvieron a los ancianos.

- Nosotros no...- empezó Ji Hoo

- Pero que perspicaz es usted- le interrumpió Jae Kyung como si compartieran una broma. Ji Hoo volvió su mirada rápidamente hacia ella.

- ¿Qué haces? - le exigió entre dientes.

- Consiguiendo transporte - le respondió en el mismo tono, aunque su mirada seguía en la pareja de ancianos y todavía – pensó Ji Hoo- tenía el descaro de sonreír.

- ¿Cuál es su destino? – le pregunto amablemente la señora – Quizás podamos ayudar…

- No queremos molestar.- rebatió Jae Kyung en el mismo tono amable.

- Pero... Dijiste que…- Ji Hoo estaba confundido.

- Tampoco podemos parecer desesperados – le contestó Jae Kyung aun sin verlo.

- No es ninguna molestia – les explico la anciana.- Acabamos de venir del pueblo porque fuimos atraer las gallinas que habíamos comprado para la granja, y nuestro hijo mayor es quien conduce el auto.

Tanto Jae Kyung como Ji Hoo pensaron que las explicaciones no eran necesarias, pero que agradecían el gesto de llevarlos.

- Ya que insiste – sonrió Jae Kyung – Aceptaremos su ayuda, pero queríamos saber a cuanto estamos del templo.

- ¿El templo? – preguntó sorprendida la señora.

- Si – dijo Ji Hoo interviniendo.

- Jóvenes, me parece que se perdieron.- repuso suavemente.

- ¿Cómo?- exclamaron ambos sorprendidos.

- Supongo que vinieron en tren- ambos asintieron- Pues debían bajarse en la próxima parada, que está muy lejos de acá debo agregar.

Ji Hoo se volvió furioso a Jae Kyung.

- Esto es tu culpa- le grito.

- No es cierto, fue un accidente... a cualquiera le puede pasar…

- Dijiste que habías venido varias veces- le acuso- No podías equivocarte.

- Nunca dije cuántas veces vine – le contradijo enojada.

- Pues disculpa mi ignorancia, solo pensé que al proponer este viaje tú ya habías venido varias veces y que claramente conocías muy bien el lugar– repuso sarcásticamente.

- Solo he venido una vez – contesto

- ¡Dios!- enterró la cabeza en las manos. – Quiero irme de acá, nunca debí salir de casa.

- No pues, el rey del drama, deberías ser actor, estas desperdiciando tiempo en la escuela de medicina.- se cruzó de brazos Jae Kyung.

- ¿Quién te dijo que llevo la carrera de medicina?- Ji Hoo levanto la cabeza de pronto.

- Pues…

- Jovenes – de pronto se dieron cuenta que no estaban solos, y desviaron la vista avergonzados- porque no suben, los invito a pasar la noche en la granja pronto oscurecerá.

Ji Hoo y Jae Kyung vieron lo tan alto que estaba el sol, y no había señal alguna de que fuera oscurecer pronto.

- Haré una cena deliciosa y así podrán descansar- siguió la señora.

- No creo que debamos…

- Muchas gracias por su ofrecimiento – dijo Jae Kyung interrumpiendo a Ji Hoo- Y estamos encantados de aceptar.

- Nos da un segundo por favor- sin esperar respuesta de la anciana, Ji Hoo la tomo del brazo y se alejó unos cuantos metros.

- ¿Qué diablos estás haciendo?

- Es tu pregunta favorita no es cierto- rebatió furiosa.

- Lo es cuando estoy con una loca en un lugar olvidado de Dios.

De pronto la palma de Jae Kyung se había estrellado contra el rostro de Ji Hoo.

- Nunca más- exclamó fuera de si- Me llames loca.

Es como una persona diferente –penso Ji Hoo- incluso advirtió que tenía lágrimas en sus ojos, pero que tercamente no dejaba que cayeran.

- En verdad siento lo del viaje, me equivoque lo acepto- dijo Jae Kyung luego de reponerse unos segundos- Pero de momento no tenemos opción, y lo cierto es que estoy muy hambrienta y sé que tú también. Así que pasaremos la noche en casa de la señora y luego vemos que hacemos... No- Jae Kyung levanto la mano cuando Ji Hoo quiso hablar- Ambos estamos enojados y es mejor no decir nada más, descasemos y luego decidimos que hacer.

Dicho esto Jae Kyung se alejó y volvió con la pareja de ancianos, Ji Hoo suspiro y le siguió, y de pronto un pensamiento le asalto, ella no se había disculpado por la bofetada.


- Si consigues llegar a la cima antes que yo – dijo Jan Di – Te deberé un regalo, y si yo lo hago, gano unos pases para que vayamos a patinar.

Sin esperar respuesta de Jun Pyo, Jan Di empezó a correr, y unos segundos después un Jun Pyo sonriente le siguió.

La bella atmósfera del amor- pensó un abatido Woo Bin – quien venía unos metros atrás de ellos, y a un metro de él, la bella Ga Eul. De pronto advirtió que Ga Eul no le seguía, se había detenido y veía sin ver hacia el horizonte.

Eran muchas las veces que habían estado ahí, incluso era la segunda que Ga Eul y Jan Di iban a Nueva Caledonia, pero Jun Pyo habia insistido en hacer turismo.

- Ga Eul… ¿Estas bien?- pregunto inseguro.

- Ah… Si me parece bien.- contesto distraídamente.

- ¿Qué es lo que está bien?- rebatió él frunciendo el ceño.

- Bueno… lo que sea… me… ¿Qué es lo que preguntaste? – dijo sonriendo nerviosamente.

- Te pregunte si estabas bien- declaro acercándose más, advirtió que ella daba un paso atrás y desistió de acercare más. - ¿las cosas están mal con Yi Yung? – siguió preguntando, el mejor puto mal amigo porque en el fondo esperaba una respuesta afirmativa.

- ¿Yi Yung?- pregunto confundida- No, yo… es decir… No, creo que están bien- declaro aunque no muy segura.

- ¿Crees?- le insto, pero Ga Eul volvió la vista al horizonte y su mirada se perdió.

Se acercó a ella, supuso que si no lo veía no huiría de él, y así fue se acercó lo suficiente que puso sus nudillos en su suave mejilla, él estaba familiarizado con el tacto y cada vez era una experiencia diferente. Ella sobresaltada volvió su mirada hacia él, sin embargo no rehuyó de él.

- Woo Bin… pero que…

- Ga Eul – susurro su nombre como la bella nota de una canción- Yo…

- ¿Tu… - le insto, la mirada de Ga Eul estaba en su boca y él al advertir el gesto, hizo lo mismo.

Tan bella- pensó Woo Bin- y se preguntó cómo podía permitirse tener sentimientos por ella, Ga Eul era tan inocente como una paloma blanca, y el tan oscuro y sucio como un cuervo. De pronto sintió que lo tomaban de las solapas de la camisa y también que estaba inclinado hacia ella, pero definitivamente el gesto que lo sorprendió mas fue el de sentir su suaves labios en los suyos.

Es lo único que obtendré – se dijo Ga Eul- tenerlo tan cerca había sido el detonante para asegurarse que en definitiva, era con Woo Bin que su corazón se aceleraba. Pequeño y tonto corazón – se quejó – sabía que no tenía ningún futuro con él, pero debía al menos tener un pequeño recuerdo de él, un pequeño recuerdo de algo que había terminado sin antes empezar.

Woo Bin la tomo de la cintura y la acerco más, porque si solo un beso podía obtener de Ga Eul debía ser a como era, un beso que comenzó siendo inocente se volvió demandante, Woo Bin puso su otra mano en su cuello y Ga Eul se aferró a él como una droga. Y ciertamente lo era, cuando uno se enamora de alguien, esa persona se vuelve su droga.

Luego de un minuto que le pareció eterno a Woo Bin ella se alejó.

- Oh por Dios! – estaba alterada- Yo… Perdón Woo Bin…- y exaltada se alejó de ahí parloteando acerca de estar loca.

- No tengo nada que perdonar puesto que no me arrepiento- pero esas palabras ella ya no las escucho.


A varios metros de ahí, una joven pareja estaban tomados de la mano y la cara de ambos una radiante sonrisa.

- Sabéis que lo que viene no es fácil, primero Yi Yung, que supongo que es lo más fácil, pero si crees que mi madre está loca, el padre de Woo Bin es peor.

Jan Di hizo oídos sordos a lo que Jun Pyo había dicho, en ese momento solo le invadió la felicidad que ambos compartían los mismos sentimientos.


Me despido! Besos!