¡Sorpresa! Aquí va el doble capítulo de esta historia, ojo el HOMBRE QUE MÁS TE AMÓ, también fue actualizada, pero solo con un capítulo, no alcancé a pasar el otro, espero lo disfruten también y espero su comentario por favor jejeje.
Los personajes de Candy Candy no me pertenecen, solo hago esta historia sin fines de lucro y no es apta para menores de edad. Repitiendo esto Comenzamos!
CAPITULO X
CONOCIÉNDONOS
Archie había llegado a la mansión muy pensativo, no sabía cómo decirle a la tía abuela que aunque el señor Britter le permitiría visitar a Annie, no estaba muy convencido si era lo adecuado, él se lo dejó claro, si Annie no quería verlo él tendría que hablar con la tía abuela y por consiguiente sería el prometido de Eliza. "Yo no quiero a Eliza, prefiero mil veces a Annie sobre Eliza" "¿Cómo la convenceré de hablar conmigo?
-¿Sucede algo Archie? – Preguntó Stear que lo veía regresar distraído.
-Fui a casa de Annie.
-¿Y qué sucedió? – Preguntó alarmado, si era lo que pensaba, su hermano sería comprometido con Eliza, y a pesar que él se había burlado cuando ella era su posible prometida, no le gustaba en absoluto para cuñada.
-No quiso verme.
-¿Cómo? – Dijo Stear sorprendido. - ¿Ahora qué vas a hacer Archie?
-No lo sé Stear, hablé con los señores Britter, y les pedí permiso para visitar a Annie y poder conocernos más, pero me dijo que si Annie no estaba de acuerdo, no la iba a obligar a hacerlo y que buscaría a otra persona que si fuera digno de su hija.
-Hermano te has metido en un gran lío.
-Y que lo digas, no sé cómo se lo diré a la tía abuela.
-¿Qué sucede? – Decía Candy que en ese momento llegaba con Anthony muy agarraditos de la mano.
-¿Qué tienes Archie? – Preguntaba Anthony, al ver al gatito preocupado.
-Fue a casa de Annie y ella no quiso recibirlo. – Dijo Stear con pesar.
-¿Qué esperabas? – Dijo Candy regañándolo.
-Vamos princesa, no seas tan duro con Archie, él hizo lo que pudo por verla.
-No fue suficiente. – Dijo Archie. –Si Annie no quiere verme, sus padres buscarán a otra persona que la merezca realmente y eso significa que yo seré comprometido con Eliza. –Decía preocupado.
-Tú te lo buscaste, además no creo que puedas volver a verla Archie, así que tal vez tu nuevo compromiso es un hecho. – Decía Candy con cierta burla.
-¿Qué quieres decir Candy? – Dijo Anthony.
-Ayer fui a ver a Annie. – Dijo tranquilamente.
-¿Y a ti si te quiso ver? – Preguntó indignado.
-Archie, Annie es mi amiga y yo no la ignoro cuando está platicando conmigo.
-Vamos Candy, yo quiero disculparme pero ella no me deja.
-Princesa ¿Crees que puedas ayudar a Archie con Annie?
-¿Yo? ¿Por qué lo haría? Archie humilló a Annie y ella no lo merece, si uno pudiera mandar en el corazón ella no hubiera elegido enamorarse de él. – Decía duramente. – Además Annie me dijo que se iría de viaje a estudiar en el extranjero, tal vez allá conozca a alguien que la haga olvidar a Archie, y Archie tendrá que conformarse con Eliza. – Candy decía esto para ver si Archie reaccionaba un poco, ella no quería que se comprometiera con Eliza, pero tampoco quería que Annie sufriera por él, ella la quería mucho y no le gustaba verla sufrir.
-¿Cuándo se va a ir? – Decía Archie asustado al saber más cerca la posibilidad de ser comprometido con Eliza.
-Creo que el próximo mes. –Dijo Candy tranquilamente. Archie se desesperaba ante tal posibilidad perdiendo un poco la compostura.
-Tengo una idea – Decía Anthony al ver la desesperación en los ojos de su primo.
-¿Cuál? – Decían Stear y Archie.
-Princesa, y si tú citas a Annie en la mansión y así Archie puede hablar con ella.
-¿Yo? ¡No! Que va ¿Y si Annie se enoja conmigo? – Decía haciéndose la difícil. – No quiero que Archie la vuelva a ignorar y yo seré la única culpable.
-Por favor Candy. –Decía Archie suplicando.
- Por favor hermosa. – Le decía Anthony tomándola de la mano para besarla suavemente, poniéndola nerviosa ante el contacto. Anthony sabía que Candy no podía negarse a esa súplica y a la mirada que le dedicaba.
-Está bien amor, pero solo lo haré por ti. – Le dijo guiñándole un ojo.
-¡Gracias gatita! – Dijo Archie esperanzado, corriendo a la mansión para arreglarse para el encuentro con Annie.
-Gracias chicos. – Dijo Stear. –Esa era la única forma de que Archie accediera a hablar con Annie, yo no quiero a Eliza como cuñada y me imagino que ustedes tampoco.
-¡NO! - Dijeron ambos rubios quienes se habían puesto de acuerdo con Stear para meter más miedo a Archie y así animarlo a buscar a Annie de nuevo, aunque Annie tendría que ser llevada con engaños a la mansión Andrew.
Annie recibía una nota de parte de Candy, quien la citaba a las 5 de la tarde para la hora del té. Annie no sabía si aceptar o no, no quería ver a Archie y sabía que estaría en la mansión, pero tenía ganas de hablar con Candy, acerca de la visita que habían recibido por la mañana sus padres. Se había pasado toda la mañana en su habitación pensando en que haría de ahora en adelante, ya había decidido romper ese compromiso y así se lo había expuesto a sus padres, ella no quería tener a alguien por compromiso a su lado o solo por no ser la peor opción de todas. La mucama esperaba la respuesta por parte de la Srita. Britter, mientras una dudosa Annie respondía que si aceptaba la invitación. La mucama salió inmediatamente a darle la respuesta al mozo de los Andrew que esperaba afuera de la mansión.
La respuesta llegaba a manos de Candy, quien con una sonrisa de satisfacción iba a darle la noticia a Archie.
-Archie.
-Dime Candy. – Volteaba a verla gustoso.
-Annie ya me dio su respuesta.
-¿Y bien? – Decía esperanzado pero no entusiasmado.
-Ella aceptó venir a tomar el té conmigo.
-Muy bien. – Dijo simplemente.
-Archie.
-Dime Candy.
-Archie, Annie es una buena muchacha.
-Lo sé Candy.
-No, no lo sabes, ella es noble y muy frágil, pero también muy orgullosa y si se da cuenta que tu interés hacia ella es solo por no comprometerte con Eliza, ella se irá y no estoy segura que regrese.
-Lo entiendo Candy.
-No sé qué tan cierto sea que lo entiendes Archie, pero yo sé lo que es sufrir por alguien que no te corresponde.
-¿Qué dices? Anthony siempre te ha amado, Candy.
-Ahora lo sé, pero antes no, pensaba que Eliza lo había conquistado.
-¿Eliza? Candy, Anthony nunca se ha fijado en Eliza, él solo la trata como una dama porque así nos han enseñado, pero nunca ha sentido nada por ella, aún si ella se le haya insinuado él siempre se ha mantenido alejado de ella.
-Ahora lo sé, pero antes yo sufría pensando que él le correspondía, por eso comprendo a Annie. Sé que tú no la amas, pero así como yo no tengo la culpa de haberme enamorado de Anthony. – Le dijo advirtiendo Archie que ella sabía de sus sentimientos hacia ella. – Annie no tiene la culpa de amarte a ti. Yo lo siento Archie.– Archie bajó la mirada avergonzado por lo que Candy le decía, ella sabía de sus sentimientos hacia ella y nunca se aprovechó de eso, siempre lo trató como trataba a Stear, como a su primo que era y le demostraba ese amor fraternal, más nunca lo ilusionó. Ella se había enamorado de Anthony mucho tiempo antes de que ellos se enamoraran de ella, ella tampoco tenía la culpa de eso.
-Candy, tú no tienes la culpa de tus sentimientos. – Dijo triste pero dándole ánimos de que él estaba bien. – Tu eres mi prima y te quiero por eso y estoy feliz por ti y por Anthony, él es una maravillosa persona y lo más importante te ama igual que tú a él. – Candy lo veía agradecida y le daba un abrazo.
-Cuida de Annie por favor, no la lastimes, ella es fuerte, pero tratándose de ti se vuelve débil. – Le dijo con súplica. – Si no puedes amarla no la lastimes por favor.
-No te preocupes gatita. – Esta vez Candy no protestó, dejó que su primo la llamara por ese mote cariñoso que le había puesto hace tantos años, y que por alguna razón en ese momento no le molestaba, tal vez era para hacerlo sentir mejor, o porque ya no veía nada de malo a ese apelativo. – Yo cuidaré de Annie. – Dijo automáticamente.
Unas horas más tarde llegaba Annie, vestida con un vestido bajo las rodillas y un peinado alto, como si fuera a una fiesta de té con sus demás amigas de la alta sociedad. Candy le sonrió y fue a recibirla.
-Bienvenida Annie. – Le dijo saludándola con un abrazo fraternal, ella era más que una amiga para la pecosa, era la primera amiga de verdad que había hecho y con la única que podía hablar de sus sentimientos. Annie sabía desde hacía tiempo el amor que Candy sentía por Anthony, e involuntariamente ella se fijó en el joven Archivald Cornwell, ese guapo joven elegante de ojos color miel que siempre estaba en compañía de sus guapos primos, la verdad que de los tres jovencitos no había a cual irle, pero al ser Anthony el amor de Candy, a ella la terminó de conquistar el menor de sus primos, para su desgracia ambos Cornwell estaban enamorados también de Candy. Ella siempre lo supo, pero creyó tontamente que alguna vez él se daría cuenta de su amor y por fin se fijaría en ella, que ciega estaba, el día del cumpleaños de Candy se dio cuenta de que no podía forzar el amor y había decidido pedir a sus padres que deshicieran el compromiso que le habían impuesto a ese guapo joven.
-Buenas tardes Candy, gracias por invitarme. – Dijo tímidamente, buscando con sus hermosos ojos azules al dueño de sus desvelos, al guapo jovencito que la hacía suspirar y aunque no quería hablar con él sentía la necesidad de verlo por lo menos a la distancia.
-Vamos, acompáñame. – Le dijo Candy, tomándola de la mano y dirigiéndola al jardín, en donde estaba una de las mucamas preparándoles todo lo necesario para tomar el té.
Annie se sentó un poco intranquila, le causaba cierta inquietud estar en la mansión de los Andrew, sabiendo que el chico que le había robado su corazón vivía ahí. Tenía sentimientos encontrados, quería verlo aunque fuera de lejos, quería hablar con él, pero a la vez no quería seguir lastimando a su tan sufrido corazón, después del baile le parecía que era bastante la humillación a la que se había enfrentado, ella no se merecía algo así, no era una mala muchacha y no se prestaría a ser la burla y la pena de la sociedad mendigando amor donde no lo sentían hacia ella.
-¿Qué sucede Candy? ¿Para qué me has citado? – Le preguntó curiosa, si bien no era extraño que se citaran en la mansión de una o la otra para tomar el té, sentía que había algo detrás de esa invitación.
-Annie, la verdad es que el otro día me dejaste preocupada.
-¿Preocupada? ¿Por qué?
-Por lo que me dijiste del compromiso con Archie. ¿Hablaste con tus padres?
-¿No te has enterado? – Pregunto dudando que la rubia no supiera nada al respecto.
-Algo comentó la tía abuela, pero no estoy muy segura de lo que escuché.
-¿Qué escuchaste?
-¿Es verdad que pediste a tus padres cancelar el compromiso con Archie?
-Candy… - dijo con un nudo en la garganta que le impedía hablar. – Archie no me ama, es más ni siquiera le gusto, y para mí es una humillación que él me rechace, no lo merezco. Es verdad que mis padres y los señores Cornwell acordaron hace muchos años un compromiso entre nosotros, pero también es verdad que yo si me ilusioné con él, yo no voy a imponerle nada, tampoco es justo para él un matrimonio a la fuerza.
-Annie, sé que Archie fue a hablar con tus padres.
-Lo sé, pero yo no quiero verlo Candy.
-¿Por qué?
-¡Por la misma razón! ¡Él está siendo forzado a un compromiso y no quiero que sea así! ¡Entiende yo no merezco eso! – Annie comenzaba a llorar, mientras Candy se sentía culpable de todo, no debió haber aceptado ayudar al tonto de su primo, solo estaba lastimando a Annie y eso no era lo que ella quería.
-Annie. – Escuchó esa voz que tantas veces había soñado, esa voz que entre sueños le había dicho que la amaba y que sería su mujer, esa voz a la que ella le preparaba todo tipo de postres y comidas para satisfacerlo, pero que nunca la había escuchado tan dulce como esa vez. - ¿Puedo hablar contigo damita? – Le dijo dulcemente, la había visto llorar y aunque no había sido su intención le escuchó todo lo que había hablado con Candy, y tenía razón ella tampoco merecía algo así, ella se merecía ser amada y valorada por lo que era, una bella jovencita que de seguro en un futuro se convertiría en una hermosa dama digna de romper más de un corazón. Los ojos azulados de Annie se abrieron de la sorpresa que tuvo al escuchar su voz, volteando rápidamente a ver al dueño de tal comentario, su cuerpo comenzó a temblar por la emoción de verlo y por el miedo de haber sido escuchada. No podía hablar solo lo miraba confundida ¿Qué hacía él ahí? Ella iba a tomar el té con Candy… o será que…
-Candy. – Dijo volteando a ver a la rubia. – Me habías dicho que estaríamos solas. – Candy se rascó la cabeza y se sonrojó.
-Bueno… - Fue lo único que pudo decir Candy.
-No damita, Candy no tiene la culpa de nada, yo fui el que la obligó a hacerte la invitación, ella no quería que yo hablara contigo, pero aun así le insistí. Candy nos podrías dejar un momento a solas por favor. – Dijo Archie quien miraba a Candy levantarse, y Annie le dirigía una mirada de súplica de que no los dejara solos.
-Lo siento Annie, vuelvo en un momento. – Le dijo disculpándose, se dirigió al otro lado del jardín, donde la esperaba Anthony y Stear.
-¿Qué sucedió amor? – Le pregunto Anthony ansioso.
-No sé qué pasará, lo que sí sé es que Annie estará muy molesta conmigo. – Anthony la abrazó besando su cabeza al ver el pesar en su rostro, ella estimaba a Annie y no era justo que por culpa de ellos resultara regañada.
-No te preocupes amor, yo hablaré con Annie, y le explicaré que fui yo el que te convenció de dejarlos hablar a solas.
-Si Candy, nosotros hablamos con Annie. –Dijo Stear integrándose a la plática y sentir remordimiento por la congoja de Candy.
-No creo que sea necesario, Archie ya le explicó eso y parece que no le importó mucho. – Dijo refugiándose en los brazos de su amado, quien la recibió en un abrazo con ternura para reconfortarla un poco.
Mientras en el otro lado del jardín un silencio se había apoderado de la sesión de té, Annie había quedado en silencio después de que Candy había abandonado el lugar. Archie la miraba estudiándola detenidamente, observando sus facciones y reconociendo que era linda de verdad.
-¿¡Qué tanto me miras!? –Preguntó por fin desesperada de verse bajo el escrutinio de esa mirada color miel que la ponía bastante nerviosa.
-Lo siento damita, solo observo lo linda que estás el día de hoy. – Le dijo sinceramente, no sabía cómo comenzar esa plática, sabía que tenía que hablar con ella, pero también sabía que era obligado por las circunstancias.
-No tienes por qué decirme cumplidos que son forzados. – Le dijo orgullosa.
-No son forzados, lo he dicho porque es la verdad. – Le dijo tranquilamente haciendo que el corazón de Annie se acelerara, tenía que tranquilizarse, no podía bajar la guardia solo por una palabra bonita de su parte. Él no la amaba y eso era una verdad que llevaría siempre tatuada en su alma.
-Archie, no es necesario que te esfuerces en ser amable o galán conmigo, sé de tus sentimientos por Candy, siempre los he sabido. – Le dijo con una mirada triste, pero que difícilmente se encontraba con la de él.
-Annie yo… - Le dijo apenado. – Lo siento, pero es algo que no puedo controlar.
-Yo también lo siento, porque ella no te puede corresponder. Entiendo el dolor que sientes al verla con Anthony, porque es el mismo dolor que yo siento cuando tú la ves a ella. – Dijo aguantándose las lágrimas que amenazaban con salir de sus hermosos ojos.
-Sé que Anthony y Candy se aman, y sé que ellos están comprometidos.
-¿Comprometidos? – Dijo Annie sorprendida, aún no había hablado de ese tema con Candy.
-Sí, Anthony habló con la tía abuela y ha obtenido su permiso para cortejarla y dentro de unos años anunciaran formalmente su compromiso. – Annie de pronto sintió un signo de esperanza y alegría en su corazón, comenzaba a palpitar de manera diferente, alegre, esperanzado, pero al ver la mirada triste de Archie, su alegría se disipó.
-Lo siento por ti Archie. – Le dijo sinceramente, se levantó de la silla en la que estaba para retirarse. – Dile a Candy que después vengo a verla. – Le dijo sin poder evitar que las lágrimas recorrieran su bello rostro.
-¡Annie! – Le dijo sosteniéndola de la mano. - ¡No te vayas por favor! – Dijo suplicando, mientras Annie sentía una chispa eléctrica recorrer su cuerpo al sentir el contacto de su mano.
-¡Déjame por favor! – Le dijo en un suplicio, Archie la giró hacia él delicadamente, pero sin medir la distancia sus rostros quedaron muy cerca el uno del otro. Archie no supo por qué, pero en ese momento los ojos llorosos de Annie le parecieron más hermosos que nunca, su rostro enrojecido por las lágrimas, el calor que despedía de su piel, la respiración agitada que tenía la jovencita al tenerlo tan cerca le nublaron por un segundo la razón, era la primera vez que tenía el cuerpo de una joven tan cerca del suyo, sintió sus formas unidas a las de él y eso generó un calor desconocido en su cuerpo, no supo cómo, no supo por qué, pero poco a poco fue cerrando la poca distancia que tenían sus bocas y la besó tiernamente, apenas rozó sus labios sintió una descarga eléctrica en su corazón, algo había despertado y no sabía cómo interpretarlo, solo sabía que era una sensación maravillosa que le obligaba a seguir haciéndolo, la besaba con un solo roce de sus labios, con una caricia etérea que no se animaba a más, más que sin embargo le agradaba en demasía, se animaba y besaba un poco más los labios carnosos de la pelinegra quien no se quitaba de su posición sino que correspondía a esa tierna caricia que se le ofrecía a sus labios, alargando lo más posible ese contacto tan maravilloso que por primera vez experimentaba. Mientras él disfrutaba de ese efímero contacto, la jovencita estaba temblando de la emoción, sus rodillas le fallaban y su cuerpo comenzó a reaccionar cálidamente, cerró sus ojos por un momento abandonándose a esa caricia sutil y delicada que recibía, a ese tierno contacto que le quemaba los labios y que quería abandonarse a él por completo, pero estaba mal, sabía que estaba mal porque él no compartía sus sentimientos.
Annie reaccionó de pronto, abrió los ojos y se separó de Archie con los ojos bien abiertos, por un momento quiso abofetearlo por su atrevimiento, pero entendió que ella también había correspondido a ese maravilloso beso, el cual había durado solo un poco más de un minuto pero que para ellos había sido suficiente para disfrutarlo. Annie dio la media vuelta y salió corriendo del jardín dirigiéndose al portal de las rosas, sin importarle que el chofér estuviera del otro lado del sendero esperándola, Archie no sabía qué hacer, aún estaba en las nubes por lo ocurrido.
-¡Annie! – Gritó desesperado, angustiado por haberla ofendido de esa manera. Quiso salir corriendo detrás de ella, pero en eso vio que el chofér la alcanzaba y ella se subía al coche y partía a la mansión Britter. -¡Soy un tonto! – Se decía a sí mismo. - ¿Cómo es posible que haya hecho esto? – Se regañaba él mismo y sus primos que lo habían escuchado gritar llegaban y escuchaban las reprimendas que tenía para sí mismo el elegante Cornwell.
-¿Qué sucede Archie? – Dijo Anthony preocupado, al ver a su primo solo y con las manos en la cabeza.
-¿Y Annie? – Preguntó Candy.
-Archie ¿Qué hiciste? – Le preguntó Stear angustiado al escucharlo decir tantos reproches que se hacía.
-He hecho una canallada muchachos. – Decía desesperado.
-¿Qué hiciste Archie? – Preguntaba angustiada Candy. -¿Has lastimado a Annie? – Le preguntó molesta.
-¡Archie! – Le dijo enérgico Stear. - ¡Habla!
-Archie ¿Qué sucedió? – Le dijo un poco más tranquilo Anthony, alguien tenía que comprender a su primo, y Stear estaba muy angustiado y Candy muy preocupada que ninguno ponía atención en la situación que se encontraba el chico.
-Yo… besé a Annie. – Dijo sorprendido de sí mismo, pero lo que más le sorprendía no era lo que había hecho, sino que no le había desagradado en absoluto, es más quería repetir ese beso una vez más, le había agradado más de lo que pensaba ese contacto que había tenido con la joven Britter.
-¿Qué hiciste qué? – Dijo Stear sorprendido. -¿Y no te abofeteó? – Pregunto, esperando la respuesta.
-No. – Dijo aún en trance y con una sonrisa tonta y tocando sus labios que aún recordaban la suavidad y el dulce sabor de los labios de la chica.
-Entonces si no te abofeteó fue porque no le molestó. – Dijo Candy mientras los chicos la volteaban a ver incrédulos. – Archie, Annie te ama, lo sabes, pero si tú no la amas no debiste hacerlo. – Dijo dando la respectiva reprimenda a su primo.
-jajajajajaja – Anthony comenzó a reírse de la cara que tenía su primo.
-¿Qué sucede Anthony? – Preguntó Candy sorprendida por la risa de su novio.
-Me río de la cara de Archie, por lo visto no le ha desagradado besar a Annie. – Anthony veía en Archie la misma cara que tenía él cuando besó a Candy por primera vez y le causaba gracia que de buenas a primeras se hubiera enamorado de esa jovencita que tantas veces había rechazado.
-Es verdad hermanito, tienes una cara de enamorado que no puedes con ella. - Decía Stear reconociendo también al igual que Anthony que su hermanito se había enamorado.
-¿Enamorado? ¡Eso no es posible! – Dijo Archie sorprendido, no le molestaba esa palabra y eso le sorprendía, había disfrutado el beso, había sentido una descarga en su corazón al tenerla tan cerca, pero de eso a estar enamorado había una gran diferencia ¿O no?
-Enamorado o no, tienes que pedirle una disculpa a Annie, Archie. – Dijo Candy ante la sorpresa de todos. – Annie no es tu novia Archie, y de seguro ella corrió sintiéndose ofendida.
-Ella correspondió a mi beso, Candy. – Dijo feliz y no sabía el por qué el corazón le latía emocionado simplemente por recordar el beso.
-Tal vez Archie, pero ¿No te has puesto a pensar que era su primer beso? – Archie cayó en cuenta de eso, era verdad era el primer beso que le habían dado y era el primer beso que él había dado, él no quería ofenderla, no sabía porque lo había hecho, tenía que ir a hablar con ella y pedirle una disculpa. Ya era un poco tarde para hacerlo, así que sus primos y su hermano lo convencieron de que fuera otro día para hablar con ella y poder aclarar las cosas.
Mientras tanto Annie viajaba en el auto de la familia Britter ya más calmada, se había apresurado a salir corriendo de esa manera, no era digno de una dama, pero en ese momento el latir desbocado de su corazón le pedía que corriera de ese lugar, ella sabía que Archie no la amaba, ni siquiera la quería o le gustaba un poco y eso la hería profundamente, pero aun así ese beso que había recibido había sido maravilloso, no sabía si era porque era el primero o porque era con el amor de su vida, como ella ya había catalogado al joven Cornwell, pero la calidez de sus labios y el dulce aroma de su aliento la rindieron hasta que se entregó por completo a ese dulce y cálido beso, que si bien fue muy corto y apenas fue un roce, logro hacerle temblar por completo y sentir que desfallecería por un momento, ni las piernas le respondían bien al iniciar la carrera de fuga que había iniciado.
-Archie… -Dijo en un susurro tocando sus labios lentamente recordando su dulce sabor. Ese beso había marcado aún más su corazón aferrando en el fondo de su alma el amor que eternamente sentiría por ese joven.
-¿Dijo algo señorita Britter? – Preguntó el chofér quien a pesar de haber alcanzado a Annie en plena carrera no le había preguntado si se encontraba bien.
-No Luther, no te preocupes… - Le dijo sonriente para que se tranquilizara. -¿Puedo pedirle un favor?
-El que guste señorita.
-No vayas a comentarle a mis papás que salí corriendo de la mansión Andrew.
-¿Le hicieron algo, señorita? – Preguntó intrigado, él estimaba a la familia y había conocido desde pequeña a Annie, no le gustaría que alguien la dañara u ofendiera.
-No Luther, lo que sucede es que se me hizo tarde, y mi mamá me pidió regresar temprano. – Dijo simplemente, el chofér sabía que mentía, pero ella sabría sus razones, solo asintió haciendo que creyera que podía contar con él, Annie le agradeció con la mirada, convencida de que no le había creído más sin embargo la ayudaría.
-Archie no te ama Annie, tienes que entenderlo, ese beso solo fue por la plática que tuvo con tus padres esta mañana, ¿Cómo te va a amar si eres tan insignificante? – Se decía Annie lastimándose a sí misma en su autoestima al compararse con Candy, aunque quería mucho a su amiga y sabía que ella no tenía culpa alguna de los sentimientos de Archie, no podía evita compararse con ella.
Annie llegaba a la mansión más tranquila, el camino de regreso le había hecho pensar mejor las cosas, tenía que seguir adelante, tenía que olvidarse de Archivald Cornwell, sin la necesidad de que sus padres retiraran su capital de los negocios Andrew, ella no quería perjudicarlos mucho menos a ese joven que tanto amaba, pero si tenía que alejarse de él lo más pronto posible para así intentar olvidar más rápido.
-Buenas tardes Annie. – Dijo su mamá sonriente al verla atravesar la enorme puerta de la mansión.
-Buenas tardes madre. – Contestó serena.
-¿Cómo te fue con Candy?
-Bien madre, quisiera hablar contigo y con mi padre, por favor.
-¿Sucede algo?
-Nada malo, es algo que decidí esta tarde.
-Muy bien, vamos al despacho ahí está tu padre. –Le dijo solemnemente pero extrañada de la actitud de su hija, casi nunca pedía hablar con su padre y últimamente lo había hecho más seguido, se imaginaba que era sobre el chico Cornwell ya que siempre que iba con Candy hablaban sobre él.
-¿Qué sucede querida, Annie? – Preguntaba el señor Britter al verlas aparecer en el despacho, sabía que al tenerlas ahí a ambas era por algo importante.
-Querido, Annie necesita hablara contigo.
-¿Qué sucede hija? ¿Pasó algo en casa de los Andrew?
-¡No!- respondió apresuradamente, como indicando que no era por algo que había pasado ahí. – Es solo que estuve pensando.
-¿En qué? – Preguntó su padre quien aún no había hablado con ella para avisarle que su compromiso con el joven Cornwell se había reanudado.
-Me gustaría salir al internado que me sugeriste en Lóndres cuanto antes, las clases ya están por comenzar y me gustaría estar a tiempo para ellas. – Dijo con dificultad, pero la decisión que había tomado nadie la iba a hacer cambiar de parecer, ella necesitaba alejarse lo antes posible de Archie.
-¿Qué estás diciendo? – Preguntó su padre sorprendido. – El joven Cornwell vino a pedir permiso para cortejarte esta mañana, le he dado mi permiso para que ambos se conozcan y así decidir si él será un buen partido para ti hija.
-¿Qué? –Preguntó Annie sorprendida, ella había creído que Archie había ido para pedir una disculpa por no poder amarla, pero ahora se enteraba de que había pedido permiso para cortejarla, "Él no te ama Annie, tú lo sabes, tal vez se enteró del retiro de capital de papá" Pensaba Annie. – Eso no importa papá, de todas formas quiero irme.
-¡De ninguna manera! ¿Cómo le voy a explicar eso a la señora Andrew? Una cosa es que él no hubiera aceptado el compromiso, pero ahora él solo vino a solicitar permiso, yo no voy a quedar mal con una familia tan importante, es mi honor el que está en juego. – Decía muy serio.
-Y no lo harás papá. – Dijo Annie tranquila, ya había encontrado la manera de que su padre no retirara su inversión de las empresas Andrew.
-¿Quieres decir?
-Verás, yo puedo seguir comprometida con Archie, eso no es problema, podremos estar en contacto por cartas y mantener el compromiso, así nos podremos conocer también y yo me prepararé aún más y en una escuela de prestigio internacional para ser una digna esposa de un Andrew. – Annie sabía bien por donde darle el lado tanto a su padre como a su madre, así que ambos estuvieron de acuerdo en ello.
-Está bien hija, si así lo quieres, solo tienes que hablar con Archivald para que le expliques la situación.
-Ya lo hice. – Mintió, porque ya no quería ver a Archie.
-Muy bien, entonces ¿Cuando quieres viajar?
-Lo más rápido posible, las clases comienzan dentro de 10 días, y el viaje dura ocho días en barco y el viaje a Nueva York dos días, así que tengo el tiempo justo para llegar con solo uno o dos días de retraso al Colegio.
-Todo esto es muy apresurado. – Dijo su mamá.
-Lo sé madre, pero entre más pronto mejor, terminaré más pronto mis estudios y en tres años regresaré y celebraremos mi compromiso con Archivald Cornwell.
Continuará…
¿Cómo ven? Pobre Annie, pero como dice un dicho aquí en mi país "a fuerza ni los zapatos entran" pero ya ven esta Annie no se va aquedar esperando a que la amen a la fuerza y decidió poner kilómetros y mar de distancia entre ella y Archivald para no seguir sufriendo. ¿Qué hará ya estando en Londres? Seguirá con su misma postura o hará caso a su padre y se escribirá con el gatito? Bueno espero que les haya gustado este capítulo, espero sus comentarios al respecto.
Saludos y que estén muy bien.
Bueno aquí dejo otro capítulo de esta controversial historia jajajaja espero lo hayan disfrutado y como les dije no sabía si iba a publicar doble, lo hice por mis lectoras más fieles y que siempre dejan un lindo comentario para animarme a continuar, la próxima semana tengo un compromiso muy temprano el sábado así que publicaré el viernes primero Dios o si puedo antes, pero tocará más espera para el próximo capítulo jejeje sorry! espero lleguen a tener paciencia. Como les he dicho ambas historias están avanzadas, pero tengo que pasarlas en limpio, soy de la vieja escuela jajajaja y de las que pienso que mas vale una débil tinta a una mente brillante, así que primero escribo en un cuaderno, luego paso a la computadora y después depuro el capítulo antes de la publicación, como ven algo de trabajo, por eso también no siempre puedo asegurar doble publicación, espero que hayan disfrutado de los capítulos y les pido un comentario por favor por cada uno, creo que cada uno merece su propia crítica jejejeje
Saludos!
