Hola señoras hermosas, aquí un nuevo capítulo de la historia, espero la disfruten mucho y sobre todo espero sus comentarios, no por presionar pero me animan a seguirle jejejeje.
Los personajes de Candy Candy no me pertenecen, solo los uso para hacer una historia entretenida por lo menos para ustedes y relajante para mi jajaja lo hago sin fines de lucro solo por diversión, no es apta para menores de edad, es más de 21 en adelante por favor jajaja o si eres sensible a este tipo de lectura. Dicho esto Comenzamos!
CAPITULO XII
EL DESPERTAR A LA PUBERTAD
Archie se levantó de golpe al ver de quien era la carta que estaba en su habitación, apresurándose a abrir el sobre y leer lo que le quería decir su dulce pelinegra. Por fin le escribía después de tanto tiempo y después de haber enviado él un sinfín de cartas al viejo continente.
"Querido Archivald Cornwell
Hola joven Cornwell, me atrevo a escribirle esta carta, para avisarle que pronto quedará libre de su compromiso conmigo, después de dos años de ausencia he logrado vencer los sentimientos que mantenían atada a usted. He conocido aquí en el Colegio a un joven un poco mayor que usted y que yo, el cual ha logrado cautivar mi corazón y si bien aún no estoy enamorada de él, si ha logrado captar mi atención, es un joven libre y aventurero hijo de un Duque, a quien no le interesa tener una relación conmigo si no estoy del todo libre, es por eso que he decidido regresar y hablar con mis padres y convencerlos en persona de anular nuestro compromiso que solo lo hace a usted sufrir, pronto quedará libre de ese cargo de conciencia que tiene conmigo, y no se preocupe por romper nuevamente mi corazón, él me ha ayudado a sanarlo.
Gracias por haber mantenido todo este tiempo ese compromiso, pronto quedará completamente libre de él y podrá buscar una dama que si lo enamore plenamente, si es que no la ha encontrado ya. Espero sea muy feliz, yo regresaré muy pronto a terminar definitivamente con todo esto, solo le adelanto la noticia para que pueda sentirse tranquilo. Disculpe por haber tardado tanto en responder sus cartas pero no reunía el valor que necesitaba para hacer lo que le comento.
Atentamente
Annie Britter"
¿Qué había pasado? ¿Por qué Annie decidía tan de repente terminar con su compromiso? ¿Qué no había leído su última carta? En ella él le confesaba nuevamente que la amaba, que la extrañaba y que su ausencia lo estaba matando, le explicaba lo tonto que había sido al no haberse dado cuenta de sus verdaderos sentimientos y se culpaba de que ella se hubiera ido de su lado, tenía que hacer algo, ¿Quién era ese Duque que le había robado su amor? ¿Quién era ese intruso que osaba robarle lo que tanto le había costado descubrir? Su amor por Annie era verdadero y a pesar de que no la había visto en más de dos años, él había esperado pacientemente su regreso, no dejaría que nadie le quitara a su amada, hablaría con sus padres, y ahora sería él el que exigiría que se cumpliera ese compromiso.
Archie estaba asustado con lo que le decía Annie en la carta, y no había reparado que había sido escrita mientras Annie lloraba al hacerlo, tenía gotas secas de lágrimas que Archie no reparó en ello por la decepción que le llegaba al corazón. Annie mentía sobre el Duque del cual estaba ella prendada, no animándose a decirle que estaba enamorada, la verdad era que ese Duque era un rebelde sin ley que "estudiaba" en el Colegio con ella al cual todos le tenían miedo, incluso ella, pero había tenido un par de conversaciones con él cuando ella se escapaba a descargar sus emociones por el joven Cornwell, invadiendo el espacio de ese rebelde quien se la pasaba perdiendo el tiempo y fumando en ese lugar. No eran amigos, ni mucho menos, se habían visto solo un par de veces, pero lo había usado de pretexto a él para darse el valor de romper el compromiso, pero sabía que tenía que hablarlo en persona con sus padres. Había sacado la idea del mismo hijo del Duque cuando le dijo que a él no le importaba si se hacía pasar por su enamorado, total él tenía muchas chicas detrás de él una más una menos no lo afectaría y si con eso detenía que esa chica siguiera importunándolo en su lugar favorito, mucho mejor.
Annie solo conocía a Terry Grandchester un poco, pero le gusto tomarlo de pretexto para por fin terminar con el suplicio del pobre de Archie. Ella seguía suspirando por él, y tenía todas y cada una de las cartas que él le enviaba seguido, no atreviéndose a abrirlas por miedo a encontrarse con que ya había conseguido a alguien más en su vida, así que solo las guardaba cerradas, así como llegaban, sin leerlas siquiera, si lo hubiera hecho la última carta enviada no hubiera sido escrita jamás.
Stear esperaba en el jardín de la mansión de los O´Brian a que Patty saliera vestida normal, ya que estar en bañador no era lo más adecuado para ellos, él se había cambiado en la mansión ahora era turno de él de esperar a su amada.
Patty salió con el rostro bronceado por el sol y se le colaba el color rojizo entre sus pómulos que la hacían ver como si tuviera vergüenza. Stear la veía enamorado, tenía tiempo con ella y nunca habían pasado de un beso tierno y rápido apenados ambos al hacerlo y un tímido agarre de manos, la misma abuela de Patty, les decía que eran un par de aburridos porque nunca los veía cariñosos, así no se tienen hijos, les decía la viejita dejándolos más rojos que de costumbre.
-Hola de nuevo preciosa. – Le dijo Stear a su dama.
-Hola guapo. – Le dijo tímida, la abuela Martha se retiró para dejarlos solos diciéndoles nuevamente lo aburridos que eran "ni en mis tiempos eran tan lentos" pensaba la mujer.
-Con permiso, lentitos. – Les dijo a ambos chicos. Ellos se levantaron y se adentraron entre el jardín, se sentaron en el pasto detrás de la mansión, era un lugar muy tranquilo y por la caída del sol ya comenzaba a estar un poco oscuro.
Patty se sentía tímida de estar ahí con él, pero Stear tenía ganas de estar un poco a solas con ella, aprovechando que la abuela Martha les daba su bendición de hacerlo.
-Patty querida, no tengas miedo.- Le dijo al verla nerviosa. – Sabes que te respeto. –Le dijo tímidamente.
-Lo sé Stear. – Le dijo tímida. – Pero… - Decía nerviosa.
-¿Pero…? - Preguntaba Stear acercándose un poco más a ella con el pretexto que quería escuchar bien lo que decía.
-La abuela puede venir a buscarnos. – Decía preocupada.
-¿La abuela? Ella no saldrá, dice que somos unos aburridos y ella no querrá aburrirse con nosotros. – Decía mientras veía a Patty titubear. – Pero si quieres nos vamos dentro de la casa. – Le dijo triste porque creía que no quería estar a solas con él.
-¡NO! – Dijo de pronto Patty, quien si quería estar a solas con él, pero aun así se sentía nerviosa. – Quiero estar contigo Stear. – Dijo tímidamente y Stear se sonrojó por lo que dijo. -¡Quiero decir! Un rato aquí a solas… ¡platicando! – Decía nerviosa, Stear la veía con ternura por los nervios que afloraban de ella y se acercó un poco más a ella, buscando sus labios para por fin besarla y callar esas palabras que solo lo que hacían era ponerlo más ansioso al buscarles un doble sentido a cada una de ellas. Cerró la distancia que quedaba entre ellos tomándola por la nuca acercándola a su boca, esta vez el beso era diferente no era el típico beso de perico con los ojos cerrados que siempre se daban al despedirse, tenía tiempo con ganas de besar a Patty de esa forma tan apasionada con la que según él la estaba besando, le causaba cierta incomodidad que la abuela Martha siempre los llamaba aburridos y quería por fin saber que era no ser aburrido. Apretó sus labios contra los de ella y no los despegaba, haciendo un poco doloroso su agarre, Patty se separó un poco por la dureza del beso y Stear se sintió incómodo.
-Lo siento. – dijo Ella.
-No, lo siento yo, soy un poco torpe. – Le dijo, encontrándose con una mirada diferente de Patty con aun brillo muy especial en sus ojos, la acercó nuevamente a ella, pero esta vez fue diferente lo hizo con suavidad, degustando sus labios al pasar su lengua por ellos tratando de sanar la zona donde la había besado anteriormente, Patty se sintió nerviosa y sus piernas le temblaban, Stear captó el momento y la sostuvo entre sus brazos recargándola en la pared de la mansión. Volvió a lamer la zona de sus labios y Patty abrió más la boca, y en el acto la lengua de Stear se introdujo dentro de su boca haciendo que Patty cerrara sus labios y sin querer aprisionara su lengua dentro de su boca, Stear fue el que sintió ahora las piernas desfallecer, teniendo que recargar su cuerpo en el de ella, sintiendo una fricción del voluptuoso cuerpo de la jovencita sobre su pecho, Stear comenzó a mover sus labios delicadamente para no lastimarla de nueva cuenta, introduciendo su lengua en la boca contraria buscando de nueva cuenta esa maravillosa sensación que había sentido, Patty se aferraba a su cuello mientras que Stear se aferraba a su cintura apegándola más a él, buscando saciar la curiosidad que había nacido en su cuerpo al tenerla de esa forma, el beso se hizo más intenso, abriendo ambos sus bocas, devorándose uno y otro buscando cada vez más y más contacto entre ellas, no querían parar y seguían besándose una y otra vez hasta que la noche los sorprendió, las manos de ambos estaban entrelazadas y cuando Stear soltó a Patty y la miró a los ojos, veía su respiración agitada no pudiendo evitar posar la mirada en su pecho que subía y bajaba tentadoramente, ella lo miraba entre tímida y asustada, temiendo que fuera más allá al verlo posar sus ojos en sus atributos, pero al parecer Stear noto el miedo en sus cafés y simplemente se detuvo a observarlos un momento, se veía maravilloso el nacimiento de su escote, pero no quería asustarla era tan solo una chiquilla y era su amada, él la respetaba pero no podía negar que disfrutaba del espectáculo, no tocaría, pero tampoco se negaría a verlo.
-Te amo Stear. – Le dijo por primera vez, rompiendo el maravilloso mirar de Stear a sus atributos, dirigiendo sus bellos ojos hacia los de su amada.
-Yo también te amo Patty querida. – Le dijo besándola de nuevo apasionadamente. Ella pronto cumpliría los quince años y él los diecisiete, eran jóvenes aún, inexpertos pero habían descubierto que ambos despertaban a la pubertad y tenían que buscar la manera de controlarse, ¿Ahora que diría la abuela Martha si supiera que no eran tan aburridos como ella les decía?
Stear regresaba a la mansión tranquilamente, feliz de la experiencia compartida con Patty, era maravilloso besarla de esa manera, muy diferente a los besos de piquito que se daban, había tenido la misma sensación que cuando la besó por primera vez, solo que ahora había algo que había reaccionado debajo de su cintura y que él al igual que el rubio sabía lo que era, también las clases de educación sexual que recibía lo habían preparado para ello, más no les decían lo magnífico que se sentía.
Anthony había dejado a Candy en su habitación, despidiéndose de una manera diferente a como siempre lo hacían, quiso besar su mejilla porque era muy temprano y no quería que nadie los descubriera, pero el olor de su piel lo hizo dirigirse a su oído, donde aspiró su aroma y le dijo suavemente al oído un "te amo", Candy se estremeció por el comentario tan sensual que recibió en su oído y Anthony atrapó su lóbulo reaccionando al estremecimiento de su pecosa, Candy suspiró aferrando sus manos a sus hombros enterrando un poco las uñas en él, detonando en Anthony un instinto que lo hizo dirigirse un poco más al sur besando su cuello y delineándolo con el borde la lengua succionando un poco en esa delicada parte, entreteniéndose un poco en ese lugar que ahora lo tenía perdido. Le había dejado una pequeña marca, que ahora su pecosa tendría que buscar la manera de como esconderla.
Anthony seguía recostado en su cama repasando en su mente las sensaciones vividas en las últimas horas con su pecosa, sabía bien que era natural lo que sentían ambos, pero también sabía que era muy atrevido hacer eso a su edad, tenía que buscar la manera de controlarse, él había prometido respetarla y esa tarde habían avanzado mucho más de los besos de piquito que se daban antes, los cuales eran deliciosos pero después de esa tarde eran insuficientes. Anthony se durmió con la imagen en bañador de Candy, húmeda recostada en aquel árbol y él llegaba sexy y apasionado a tomarla por la cintura y apegarla a su cadera, buscando el contacto más directo entre sus intimidades, sentía su miembro erguirse firme en la pelvis de su amada mientras él la tomaba de los glúteos y la aferraba a su cuerpo buscando una manera de satisfacerse, los besos iban aumentando de intensidad y él bajaba por su cuello hasta llegar a sus hermosos senos que se sentían duros y tibios, se atrevió a besarlos mientras Candy se recostaba en el pasto buscando la comodidad del suelo para hacer mejor la tarea que se habían encomendado.
-Anthony quiero más. – Le decía Candy entre sueños a Anthony, quien se esmeraba en satisfacerla y satisfacerse él mismo ya que su cuerpo le pedía más contacto con la pelvis de su pecosa, mientras la besaba la acariciaba con su cuerpo y sus caderas se frotaban insistentemente hasta que escuchaba que Candy arqueaba su cuerpo y se aferraba con sus piernas a sus caderas gritando de placer al mismo tiempo que el comenzaba a convulsionarse y a buscar la manera de friccionar más rápido su cuerpo con el de ella, de pronto sintió que estallaba en una deliciosa sensación que lo hizo despertar asustado de golpe. Se sentó de rápidamente en su cama, encontrándose todo húmedo no solo de su frente sino también de su cuerpo. El sueño húmedo que había tenido con su pecosa y las acciones que había realizado lo habían llevado al clímax nocturno delicioso que aunque había disfrutado en sueños no había disfrutado del todo. Se levantó agitado, viendo como había ensuciado su pijama y avergonzado por el sueño impropio que había tenido con Candy, no la había soñado desnuda, sin embargo en la situación en la que la había soñado no era de caballeros hacerlo, tomó un baño frío para ayudar a nivelar su temperatura y volvió a dormirse mucho más relajado, pero igual de avergonzado por lo que había soñado, era su primer sueño húmedo, pero algo le decía que no iba a ser el último que tendría.
Stear no estaba tan lejos de la situación de Anthony, la imagen del subir y bajar del escote de Patty lo tenía loco, como bien había dicho, no lo había tocado, pero no se había privado de la necesidad de verlo. Con esa imagen se durmió soñando que Patty lo invitaba a descubrir lo que había debajo de ese vestido que se unía con tantos listones y que en el sueño se le hacía interminable la tarea de terminar de quitárselo, cuando por fin terminaba de quitárselo se despertaba más cansado que nunca, con una erección incomoda que lo había hecho bañarse en medio de la noche igual que Anthony para relajar sus músculos.
Archie por el contrario soñaba que Annie estaba en brazos de ese tal Duque que él ni siquiera conocía pero lo veía como alguien bastante fuerte, todo lo contrario a lo que él era, la veía en sus brazos feliz y contenta, enamorada, paseando agarrados de la mano mientras él los veía a lo lejos y le gritaba a Annie incansablemente para que volteara verlo y solo obtenía una mirada de indiferencia de la pelinegra burlándose de él y aferrándose al brazo de ese desconocido que para él era el Duque que ella le había mencionado en su carta.
Archie se despertaba en medio de la noche al igual que su hermano y su primo, pero él no necesitaba un baño para calmar su calor, él necesitaba un baño para tranquilizar el coraje que le había nacido en su corazón por aquel Duque que le había robado a su amada Annie.
Tom también había pasado una noche muy inquieta, y no por el sueño húmedo que había tenido, porque no era el primero que tenía, contrario a todos los demás, este no lo había disfrutado porque se sentía culpable todavía por cómo había tratado a Eliza, ella se había retirado de la fiesta sin decirle nada, abandonándolo a la mitad haciéndole ver que estaba ofendida con él, él la amaba y no quería que ella estuviera ofendida con él sentía que había retrocedido mucho más de lo que había avanzado esos dos años y eso lo había despertado en medio de la noche dejándolo sin poder dormir casi nada.
Por el contrario Candy estaba soñando con su guapo príncipe, ella no tenía un sueño húmedo como él, pero su sueño si era algo atrevido, al soñar que el la besaba con la misma intensidad que lo había hecho en el lago y al despedirse de su habitación esa tarde, habían quedado todas esas sensaciones en su mente, pero la inocencia que aún tenía la hacía remontar sus sueños solo a los acontecimientos vividos, aunque la sensación que aparecía entre sus piernas era nueva pero no sabía descifrarla, sentía un calor y una humedad que aparecía cada vez que recordaba los labios de su príncipe sobre su boca y cuello.
Patty también estaba toda confundida, había disfrutado de los besos apasionados de Stear, bueno el primero no, pero los que siguieron después la habían hecho suspirar enamorada, quedándose hasta altas horas de la noche suspirando y deseando que fuera de día nuevamente para volver a repetirlos una vez más. Lo que no la dejaba pensar bien era la sensación indescriptible que había tenido cuando los ojos de Stear se habían posado en el nacimiento de su escote, no era una sensación incómoda, ni mucho menos, al contrario era una sensación que le provocó un calor en su vientre bajo, y que conforme él la seguía mirando, el calor se iba propagando, su respiración se agitaba más conforme la veía y miraba las pupilas del inventor dilatarse al compás de su respiración. Le había agradado esa sensación, le había gustado sentirse deseada de esa manera por su guapo novio, Stear era un hombre nada aburrido y muy apasionado, ¿Qué diría su abuela Martha sobre ello?
Annie estaba al otro lado del mundo, y aunque para ella era de día cuando Archie estaba sufriendo, la noche que le siguió a ella fue una tortura, sabía que ya debería de haberle llegado la carta, y sabía que ya debía de haberla leído, no sabía porque se arrepentía tanto de haberla enviado, tal vez se había apresurado, y a lo mejor el no esperaría en buscarse una novia en la cual si pudiera pensar día y noche y suspirar, se sentía sola y abatida pensando en que Archie estaría durmiendo tranquilamente mientras ella estaba ahí sin poder pegar los ojos en toda la noche. "Archie aún te amo" Decía Annie triste suspirando deseando que él la amara como ella lo hacía, imaginándose y soñando que Archie la tomaba entre sus brazos y la volvía a besar, con ese beso efímero y corto que le había dado, pero que la había mantenido más enamorada que antes de hacerlo. Si antes pensaba que lo amaba después de ese beso ella sabía que ahora si estaba perdidamente enamorada de él.
Eliza en cambio estaba triste por lo que había hecho con Tom, la había asustado su reacción, nunca creyó que él despertaría de esa forma, las amigas que ella frecuentaba eran mayor que ella, y siempre mantenían pláticas subidas de tono y ella por no quedarse atrás, buscaba la manera de provocar a Tom ya que era el único que siempre le hacía caso a sus coqueteos, siempre lo había provocado, dejándose besar una que otra vez o incluso hasta tocar en partes poco visibles de su cuerpo, pero como un roce, como una caricia y los hacía "sin querer" pero queriéndose ver de mundo como las chicas mayores, fue más allá provocando al guapo joven, sin saber que desde hace tiempo lo tenía como agua para chocolate y esa tarde solo despertó sus instintos primitivos, la había asustado, ella era muy pequeña aún y no se sentía preparada para ir más allá a como le decían sus "amigas". Ellas eran mayores y se atrevían a divertirse con los jóvenes mozos que trabajaban en sus mansiones y una que otra que estaba casada, se permitía comentarles lo que hacía con su marido en la intimidad de su habitación, perdiendo Eliza hacía mucho tiempo atrás la timidez en esos temas, pero al haber querido "experimentar" en carne propia esa pasión de la que tanto le habían hablado sus "amigas" se había dado cuenta de que tan solo era una chiquilla precoz la cual aún no estaba lista para realizar ese acto de pasión del que le habían hablado. Ella sabía que a algunas de ellas las habían comprometido desde los 13 años y a los 15 ya estaban casadas con hombres mucho mayores que ellas, los cuales no les había importado y se habían aprovechado de su inocencia al ser tan pequeñas, y al ser sus maridos tan mayores y no satisfacerlas de verdad, buscaban esa pasión de algún joven mozo que las supiera satisfacer de verdad, el error de Sara era haber fomentado esas amistades con su hija, que si bien eran gente de dinero no todas era unas damas.
La mañana siguiente Anthony se levantó como siempre muy temprano, saliendo a montar en su fiel Pegaso, encontrándose con sus primos que también se habían decidido por un cabalgata matutina para despejar sus ideas.
-Buenos días muchachos. – Los saludó sonriente.
-Buenos días Anthony. – Dijeron ambos Cornwell.
-Que milagro que están despiertos tan temprano.
-No pude dormir. –Dijeron ambos hermanos.
-¿Tu tampoco? – Dijeron igualmente.
-Jajajajajaja – Reía Anthony por la manera que contestaban. – Los hermanos siempre pensando igual. – Decía riendo.
-Vamos Anthony no te rías, que no he pasado buena noche. – Decía Archie con tristeza en su rostro.
-¿Y eso que ha pasado? – Preguntaba curioso Anthony.
-He recibido una carta de Annie.
-Deberías de estar feliz hermano, por fin te escribió mi cuñadita. –Decía Stear a su hermano.
-Es verdad Archie, por fin puedes saber algo de ella. ¿Qué te dice en su carta?
-Que me deja libre de compromiso, que ya puedo buscar a alguien que ame, que ella pronto vendrá a dar por terminado el compromiso, que ya se encontró a un duque que la ama a ella y no sé cuántas cosas más. – Decía hablando atropelladamente mientras los demás lo veían asombrados por las palabras que había dicho.
-¡No puede ser hermano! ¿Qué vas a hacer?
-No lo sé Stear, pero si es necesario ahora yo exigiré a los Britter que se cumpla ese compromiso.
-¿Harás lo que ellos pretendían hacer al principio? ¿Obligarla a estar contigo si no te ama? – Le dijo Anthony seriamente.
-Tienes razón Anthony, pero no sé qué hacer. No comprendo cómo no tomo en serio todo lo que le dije en mis cartas.
-Tal vez no se atrevió a leerlas por miedo a pensar que querías terminar con ella. –Dijo Stear tratando de animarlo.
-No lo sé. – Decía Archie angustiado.
-¡Vamos Archie! ¡Tú no eres así! Espera a que llegue de su viaje, ya falta poco y hablas con ella de frente, que te diga todo lo que te escribió en esa carta en persona y trata de conquistarla ahora sí, no te conformes con que ella te quiere, hazla que se enamore de verdad, que conozca al verdadero Archivald Cornwell. – Le decía Anthony dándole ánimos para que no se desanimara.
-¡Tienes razón! Annie tendrá que decirme todo esto en la cara y ahí vamos a ver si ese Duque la podrá amar como lo hago yo. – Dijo decidido dirigiendo su caballo hacia la residencia Britter.
-¿A dónde vas hermano? – Preguntó Stear al verlo tomar camino.
-A casa de Annie a hablar con sus padres, tengo que saber cuándo llegará y estar preparado para recibirla.
-¡Así se habla hermano! – Decían Stear y Anthony felices por los nuevos ánimos del menor de los Cornwell.
-¿Y tú Stear? ¿Por qué no pudiste dormir? – Preguntaba Anthony curioso.
-Tuve algunos inconvenientes a la hora de conciliar el sueño primo.
-¿También te tienen enamorado? – Preguntó con una sonrisa soñadora no pudiendo evitar pensar en su hermosa niña de ojos verdes.
-Así es Anthony, al igual que tú tengo esa sonrisa de bobo enamorado al recordar los momentos compartidos con mi bella dama. – Dijo igual que Anthony sonriendo tontamente. – Ahora que soy completamente correspondido, te entiendo perfectamente primo, soy muy feliz con Patty y estoy agradecido de que no haya sido Eliza la elegida para mí. – Dijo mientras Anthony reía feliz por su primo, por fin había dejado atrás el enamoramiento por su dulce Candy y él podía sentirse mejor y no tener ese remordimiento que muy en el fondo de su alma se instalaba al pensar que sus dos primos estaban enamorados de su amada, esos días ya habían pasado ambos Cornwell estaban perdidos de enamorados y no eran de su bella dama.
Archie llegó a la mansión de los Britter solicitando hablar con su futuro suegro de hombre a hombre, no quería exponer la carta de Annie, tal vez ella aún no había decidido hablar con ellos y él no se iba a exponer como el novio abandonado antes de poder comprobarlo.
-Buen día, señor Britter. – Saludo como todo un caballero al alto señor entrecano.
-Muy buen día Archivald ¿A qué debo el honor de tu visita? – preguntó dudoso de ver en su casa a su futuro yerno.
-Me he enterado que los estudios de mi prometida Annie pronto llegarán a su fin. – Dijo esto haciendo énfasis en lo de prometida para dejar en claro que era suya, cosa que no pasó desapercibida por el señor Britter. – Y quisiera saber por usted si ella pasará las vacaciones junto a ustedes esta vez. – Ya que Annie había decidido seguir de largo los estudios, lo hacía para no volver tan pronto y enfrentarse a Archie pero eso había ocasionado que terminara sus cursos antes de lo esperado.
-Efectivamente Archivald, Annie regresará en menos de ocho meses, ella ya está por terminar el curso que está llevando y pronto regresará y así podremos hablar directamente sobre su compromiso.
-Señor Britter, ¿el compromiso con Annie sigue en pie? – Pregunto con cierto temor, no por el compromiso en sí, sino por perder a su amada.
-¿Duda usted de mi palabra Archivald, o está diciendo que se niega a cumplir usted con el compromiso?
-Ninguna de las dos señor Britter, yo estoy ansioso de recibir a Annie y quisiera proponerle algo. – Dijo seguro.
-¿Qué le parece si el día que llegue Annie se hace la fiesta de compromiso?
-¿Tan pronto? ¿Está usted seguro? Esto no lo he hablado con su padre o con la señora Elroy.
-Con todo respeto señor Britter, pero yo soy el único que decide sobre lo que quiero, y lo que yo quiero es hacer público ese compromiso, si usted no tiene algún inconveniente.
El señor Britter lo veía estudiándolo, le sorprendían las palabras tan maduras de un jovencito de apenas quince años, le causaba gracia el verlo tan maduro hablar sobre un compromiso que años atrás había sido obligado a tomar y que a pesar de la distancia de su hija ahora parecía que estaba exigiendo que se llevara a cabo.
-Dígame una cosa Archivald. – Hablo por fin el señor Britter. - ¿Usted ha mantenido comunicación por carta con mi hija? – Pregunto no sabiendo la respuesta, si bien ellos recibían carta semanalmente de su hija, nunca les decía ni les mencionaba nada acerca del joven Cornwell lo que les hacía tener dudas de ese compromiso, él no permitiría que Annie faltara a su palabra dada, y así como él un día había exigido que Archivald cumpliera ese compromiso él sería capaz de hacer lo mismo con su hija, pero también pensaba que al ser su única hija no le gustaría que fuera infeliz en su matrimonio.
-Desde que su hija se fue señor Britter, cada quince días envío una carta sin falta al Colegio Real de San Pablo dirigida a su hija hablándole de mis sentimientos.
-¿Y usted recibe contestación?
-Ayer precisamente recibí correspondencia de su hija. – Archie no se atrevía a revelar lo que decía en su carta, él no quería poner sobre aviso a su suegro sobre la decisión de Annie. - En ella me avisa que pronto regresará.
-Bien, entonces vamos a hacer una cosa. –Decía seriamente el señor Britter.- Cuando Annie regrese daremos una fiesta anunciando su compromiso, pero espero que tengan el valor de esperar un poco más para que se realice la boda, aún son muy jóvenes y me gustaría que primero se trataran, después de todo su compromiso solo ha sido de palabra y hasta ahora no han convivido como los demás jóvenes. – Decía el señor Britter esperando una respuesta positiva de ese joven que estaba ante él.
-Estoy de acuerdo señor Britter, solo me gustaría saber exactamente la fecha de su regreso. – Dijo sonriente de que su plan había funcionado, se anunciaría su compromiso y eso era lo que él había buscado, ahora tenía que ponerse las pilas para conquistar a su amada Annie y hacerla que tratara de olvidar a ese famoso duquecito.
-Bien, yo le informaré la fecha de su regreso. – Archie se despidió un poco más tranquilo de la mansión Britter, despidiéndose educadamente de sus futuros suegros.
-¿A que ha venido Archivald, amor? – Preguntó a su esposo la señora Britter.
-Vino a saber la fecha de regreso de Annie para ese día hacer público su compromiso.
-¿Qué? ¿Tan rápido? – Preguntó sorprendida y a la vez feliz la señora Britter, ella se había comprometido muy joven con su esposo y ya era hora de que su hija lo hiciera también.
-Sí, ahora lo noto diferente, está ansioso por anunciar que Annie es su prometida.
-Eso es bueno ¿No? Annie estará feliz.
-Eso espero querida, porque una vez firmado el compromiso será imposible romperlo, por eso le dije al joven Archivald que se anunciaría el compromiso pero que deberían esperar para anunciar la fecha de la boda que primero tenían que conocerse ya que ellos no han convivido como una pareja normal.
-Tienes razón querido, vamos a esperar, pero Annie ya está en edad de comprometerse, si no se hubiera metido esa idea loca de estudiar ya lo hubiéramos hecho. –El señor Bitter ya no dijo nada, seguía pensando en Archivald ahora lo había visto diferente y eso le gustaba, ahora si pensaba que sería un buen esposo para su bella hija.
Continuará…
Cómo ven con Annie, está dándole celos al gatito porque piensa que así no le dolerá tanto terminar el compromiso, lo que no sabe Annie que el pobre Archie anda por la calle de la amargura desde que se fue. Los demás Andrew están con las hormonas alborotadas por unos simples besitos compartidos con sus bellas damas, hay que jalarles las orejas porque aún están muy jóvenes para hacer cositas de parejas casadas.
Espero que les haya gustado el capítulo y los espero en el próximo.
Saludos hermosas.
