¿Cómo están querido lectores?, yo estoy pésima mi cerebro va a explotar; tengo tareas en la uni muy difíciles y no saben encima trabajo y lo peor que me explotan allí , en fin Gracias por sus pequeños comentarios en verdad, me hacen feliz jejeje, bueno en fin muchos abrazos desde Perú, a leer!

PD: Disculpen si no actualizo rápido es que se me malogro la compu y estoy subiendo los capis desde una cabina de internet


"Todos los días Dios nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices, el instante mágico es el momento en que un sí o un no pueden cambiar toda nuestra existencia."

Capítulo 3: Ahora si sabrás quien soy Yo.

Dejar a la persona que mas amas es una de las decisiones más dolorosas que tomar, pero se supone que el amor es felicidad, el amor no debe causarte dolor. No se pero aun asimilar todo esto es difícil, aun no creo que puede ser verdad, tu hermana, con quien compartiste toda tu vida te traiciona acostándose con tu marido es algo que aun no se podía asimilar.

El perdón era algo difícil ya que es una unión de sangre, un hombre por más que lo ames puedes alejarlo y olvidar, pero una hermana simplemente no se puede desterrar.

Tener pensamientos si tu marido se acostó con tu hermana en tu propia casa es algo horrible, quizás se acostaron en su misma cama y ella no lo sabía.

Tenía que divorciarse de Sesshomaru, de eso no había duda pero como actuar ante Kikyo y sus padres eso era otra cosa.

Así que era hora de un viaje, un viaje para despejar su mente para pensar cómo actuar ante todos, un viaje para renacer.

-Un viaje para dejar de amarte Sesshomaru- pensó Kagome.

La decisión estaba tomada, se iría de viaje. Tenía una amiga que vivía en Italia, era un maravilloso país así que mientras más lejos de Japón es mejor.

Kagome hizo un par de llamadas, comentado a su padre sobre la decisión de su viaje para despejar su mente, llamo a su amiga para coordinar la hora en que estaría llegando a Italia.

-Supongo que a Sesshomaru no tengo que comentarle nada, ya que no creo que le importe pero le dejare una nota para que no sospeche.

Listas ya sus maletas, escribió una nota a Sesshomaru.

Querido Sesshomaru

Estaré saliendo a un viaje muy importante, regresare en un par de semanas, cuídate mucho.

Con amor, Kagome.

Una carta con palabras falsas, y con dolor, pero no permitiría que él se dé cuenta de eso.

Saliendo de su casa Kagome le dio una última mirada a su casa ya que será el ultimo día en que la vera como su "hogar".

Sin más salido de su casa, rumbo al aeropuerto. Fueron unas largas horas de viaje estaba agotada. Buscando a su amiga Amalia, la conoció en el colegio cuando Kagome hizo intercambio de estudiantes por cuatro meses a Italia. Amalia le enseño hablar el italiano, a pesar de la distancia son las mejores amigas, lástima que no la veía desde que se caso con Sesshomaru.

-Por fin, Amalia a la vista!- pensó Kagome.

Amalia estaba parada en medio de la salida con un cartel gigante con su nombre.

-Dude Valioso, el tiempo favorisce.- Hablo Amalia dando un fuerte abrazo Kagome.

-Amalia, amato bella come sempre .- respondio Kagome abrazandose con fuerza, como la extrañaba.

- Cuentame querida, asi que te casaste, muy joven para mi gusto - hablo Amalia, subiendo a su auto rumbo a su departamento.

-Si, el amor hace que uno cometa estupideces.- Respondio ella con amargura.

-Jajaja dimelo a mi, cometo estupideces por amor cada fin de semana- repondio con alegria Amalia, como olvidar la libertad sexual y de mente que tenian los Europeos.

Kagome le conto de la traicion de su hermana con su marido, Amalia hechaba humo, bastarda- pensó la bella Amalia.

-Quella cagna- ( Esa perra ), disculpame Kagome pero tu hermana siempre era una hipocrita, se lo veia en los ojos.

-Solo quiero olvidar amiga, vine a visitarte y a despejar la mente.

-No se diga mas hoy nos vamos de festa!, de pasada encuentras a un hombre que te desfogue estos tres años sin sexo jajajaja.

Dicho y hecho, esa noche se arreglaron con sus mejores galas y fueron a cazar hombres.

Las dos hermosas mujeres una rubia como el sol, la otra con el cabello tan negro como la noche, hermosos contrastes.

Los hombres babeaban cuando las miraban.

Bailaron toda la noche, pero había un hermoso hombre de color de ojos verdes, era alto con el color de cabello castaño, sus hermosas pestañas onduladas, era un guapo hombre.

Estaba sentado en la zona VIP de la discoteca, la verdad que vino para acompañar a un amigo y tomarse unas copas.

Al asomarse por la barandilla vio a una hermosa mujer de cabello azabache, su piel de porcelana, una preciosura.

No se dio cuenta que su cuerpo se movía solo por su cuenta, hasta que ya estaba detrás de ella y la agarro por detrás y empezó a moverse a su paso.

Kagome se al voltearse, jadeo del hombre con quien bailaba, era demasiado atractivo, la atracción era demasiado fuerte. Empezaron a bailar, las caricias sutiles no faltaban.

Amalia quien estaba bailando se fijo en la pareja y se puso contenta en que por fin hoy Kagome sabrá como es un italiano en la cama.

-Bon apetite amico- pensó ella con felicidad. No tenía miedo del hombre con quien su amiga se iría ya que bueno era un famoso empresario de Italia.

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Empezaron a bailar, era como si sus cuerpos ya se conocieran, Kagome se sintió libre, no hay traición, desamor, amargura, solo felicidad.

-Mi nombre es Camillo,- hablo él. Ella alzo su mirada para verlo, esos hermosos zafiros lo cautivaron.

-El mío es Kagome- respondió ella.

Camillo era consciente de que ella era extranjera, pero había algo en ella que lo cautivo. A pesar que es muy común para el ver chicas con ojos azules, los de ella tenían algo diferente, como si reflejara su alma y eso le encanto. Las ganas de poseerla eran inmensas, jamás él se había comportado así, como un perro en celo, pero su sangre hervía por la bella Kagome.

Sin más la beso, con toda la pasión que sentía, sus fuertes brazos agarraron su diminuta cintura, el cielo!

Kagome se sorprendió al principio, pero se dejo llevar, a pesar de que era muy pronto para tener un romance, sintió que debía corresponder ese beso, su sangre anhelaba por él, además ella no comete ninguna falta ya que su marido no la ama, la engaña con su hermana y se divorciaran.

Y así, se enamoró de quien no imaginaba.

No saben cómo pero ya estaban en el departamento de Camillo. La ropa estorbaba.

Camillo la desnudo como si estuviera agarrando la más delicada de las flores, beso su delicada piel.

Kagome sentía que era un hermoso sueño, todos estos sentimientos la hacían sentir bien.

La cargo con pasión y la llevo a su dormitorio, depositándola con delicadeza; amaso sus hermosos pechos amamantando como un bebe con hambre, Kagome besaba su cuello y labios, sus carnosos labios. Camilo la miro, Verde y azul se encontraron; separando sus piernas con pasión y sutileza.

Kagome sabía que le dolería era virgen, no quería decirle a Camillo ya que tenía 21 años y era virgen! Simplemente se dejo llevar.

Se enamoró de quien no imaginaba, de quien no esperaba y de quien no estaba buscando.

Se miraban el uno al otro y sin más él la penetro; Camillo se fijo que Kagome tenía dolor y jamás pensó que sería ella virgen pero en su mente más primitiva le gusto y con amor el beso, espero a que ella se sienta tranquila y se empezó a mover.

Se movió con pasión animal, la deseaba, sus caderas él las agarró, se movió fuerte pero sin causar daños.

La tomo en todas las posiciones, se movían como uno solo; ella olvido su corazón olvido el dolor, y el encontró felicidad, el amo.

El climax llegaba, él la agarro más fuerte, sus embestidas eran salvajes y sin más ambos llegaron a su ansiado punto al cielo.

Desde ese momento aprendió que el amor no se elige, Es él quien nos elige a nosotros.