TOBE

Abrí lentamente mis ojos, me extrañé al no encontrarme en mi guarida, inspeccioné el lugar dándome cuenta de donde estaba... la casa de Garu, mas especificamente su cama, yo llevo puesta una bata morada y el chico de piel nivea que está de espaldas a mi lleva una bata blanca, que le queda estupenda a mis ojos... Me siento muy extraño cuando lo miro, mi corazón que siempre estuvo lleno de maldad, que no latía por nada ni por nadie... ahora está como loco... Creo que a esto es a lo que le llaman "amor" o "que te guste alguien", ahora que miro a Garu solo tengo deseos de abrazarlo y besarlo.

Me acerqué, abrazándolo por la espalda con cuidado de no despertarlo y me quedé observándolo por un tiempo más, besé su mejilla pero cuando me separé vi que Garu me miraba con los ojos entre abiertos.

- L-Lo siento... te desperté.- dije separándome un poco pero Garu agarro mis manos y negó con la cabeza, yo suspiré aliviado y me acerqué mas a él, besando delicadamente su cuello. Garu tomó la libreta que estaba a un lado de la cama y escribió algo mientras yo seguía distraído dándole atención a su cuello.-

- "Deberíamos ir a ducharnos ya.".- vi escrito en la libreta.-

- Está bien.- le dije y nos fuimos ambos a la ducha, Garu cerró la puerta ya que fue el ultimo en entrar y se dirigió a mi, acariciando mi pecho, yo me sonrojé por su acción tan repentina, y tomó mi bata desde el pecho tomando ambos extremos y deslizándolos al mismo tiempo por mis hombros. Yo hice lo mismo por él, dejando esa piel blanca al descubierto, nos besamos suavemente sin prisas, Garu me abrazó por el cuello mientras yo lo hacía por la cintura, era un momento mágico y perfecto, mi corazón estaba a mil y sentí mi cuerpo calentarse.-

De a poco fui avanzando hacia el lavabo poniendo a Garu encima de él sin parar de besarnos, nos sacamos las mangas de nuestras batas que ya estorbaban y me separé un momento del beso para ver a mi enemigo el cual está muy sonrojado y agitado por el beso, desaté su cabello dejándolo libre. Acaricié suavemente su cabello mientras Garu acariciaba con cuidado las cicatrices de los arañados escondiendo su rostro entre mi hombro y cuello... ahh parece que está avergonzado, lo abracé por los hombros y luego lo hice mirarme para después volver a besarlo...

Acaricié su muslo desde la rodilla hasta llegar a tocar su bata, estuve a punto de llegar más allá pero un estruendo en la puerta nos distrajo de todo, hasta paramos para voltear nuestros rostros, y ahí estaba Pucca muy molesta con el rojo totalmente rojo por la furia, admito que me asusté, esa mujer da mucho miedo.

- ¡P-Pucca, no es lo que parece!.- dije desesperado al pensar las cosas horribles que me haría por meterme con Garu. Ella me miro y se dirigió decidida a mi, sin embargo Garu rápidamente se interpuso entre ella y yo mostrándole la palma de su mano como ordenándole que se detenga, negó con la cabeza, Pucca se vio afectada por esos gestos y sus ojos se llenaron de lagrimas, le dio un puñetazo a Garu mandándonos a los dos a volar hasta llegar dentro de la ducha y salió corriendo del lugar. ¿Acaso la rechazó por mi?.- Garu... ¿acaso tú...?.- él asintió acariciando mi mejilla y asintió.-

Se levantó y me extendió la mano para levantarme también, en cuanto estuve de pie él me abrazó muy fuerte ocultando su cara en mi cuello, yo le correspondí.

- ¿No planeas seguirla?.- pregunté, él negó, fue a buscar su libreta para escribirme.-

- "Es mi amiga pero ya con lo que vio le quedó claro todo, nada de lo que haga la hará sentir mejor porque no le corresponderé".- leí y me puse algo triste por ella, al parecer Garu está de la misma forma, suspiramos al mismo tiempo, escribió otra cosa.- "Ya tomemos una ducha".- leí y asentí, ambos nos metimos en la ducha luego de sacarnos la ropa, el baño pasó en silencio, nos enjabonamos el uno al otro en un ambiente muy intimo para ambos, no entiendo como llegamos a esto pero me gusta, mucho.-

Nos secamos y vestimos en silencio aun estabamos algo shokeados por lo que pasó con Pucca, de repente tocaron a la puerta, Garu fue a abrir.

Regresó con la cara muy pálida y con una carta entre sus manos. Corri hacia él tomándolo de sus antebrazos sugetándolo con miedo a que vaya a caerse de la impresión.

- ¡¿Que pasa, Garu?!.- dije algo alterado, el mencionado me miro con los ojos enormes pero los cerro suspirando y me mostró el remitente de la carta.- ¿Gura?¿Quién es él?.- pregunté entre celoso y preocupado a la vez, él abrió la carta leyéndola en silencio. Fue a tomar su libreta y escribió.-

- "Mi hermano, Gura quiere verme, dijo que visite al maestro Soo de inmediato, él estará ahí".- leí en el papel, me sorprendí al enterarme que Garu tiene un hermano.-

- Yo te esperaré aquí.- le dije tomando sus manos sin importar que la libreta y el lápiz se cayeran al suelo.- ¡Buena suerte!.- le desee, Garu sonrió sonrojado y me dió un piquito, se separó de mi amarrando su cabello y antes de partir me guiño el ojo. Me quedé ahí de pie al lado de la puerta viendo como se iba saltando entre los bambú.-

GARU

¿Para que querrá verme mi hermano?¿Algo malo habrá pasado? Seguí mi travesía hasta llegar al hogar del maestro Soo, donde toqué la puerta y las doncellas me dejaron pasar, al llegar a la habitación del maestro lo vi a su lado, mi hermano Gura, él al verme fue corriendo a abrazarme, correspondí su gesto, me alegra tanto que esté a salvo.

- Hermano, tanto tiempo.- dijo en medio del abrazo. Yo asentí con una sonrisa.- Espero que estes orgulloso de mi.-

- Garu.- me llamó el maestro Soo, me acerqué a él e hice una reverencia.- te he llamado para decirte algo muy importante, el honor de tu familia ha sido restaurado.- yo abrí grande los ojos por mi sorpresa.- Gura ha logrado esta hazaña.- hice una reverencia ante mi hermano menor como símbolo de respeto, estoy orgulloso de él.- por lo que ahora eres libre de romper tu voto de silencio, Garu, puedes volver hablar.- finalizó, no puedo creerlo estoy muy feliz.-

- Gra... Gracias... maes...tro Soo.- di una reverencia, mi voz salió como un susurro que apenas se escuchaba, toqué mi garganta con el ceño fruncido.-

- Al parecer tienes que acostumbrarte a hablar otra vez, no te preocupes, es normal.- dijo el maestro Soo y yo asentí.-

- Hace años que no escuchaba tu voz hermano, ¡que feliz hoy!.- dijo sonriendo, sonreí igual que él por poder volver a hablar, que alegría.-

- Pueden irse muchachos, disfruten la vida, no todo es pelear.- dijo el maestro Soo para luego reír, nosotros reímos con él y nos marchamos.-

Llevé a Gura a mi casa, él dijo que se iría luego de ver como estaba viviendo, a pesar de ser el menor se preocupa muchísimo por mi. Llegamos a mi casa y vi a Tobe con su traje incluyendo la mascara, está barriendo la entrada de la casa, sonreí inconcientemente, ya quiero hablarle aunque en este momento no tengo la voz mas varonil del mundo ni nada, pero deseo hablarle.

Nos vio llegar y dejó la escoba a un lado saludándonos con la mano acercándose a nosotros.

- Garu, regresaste.- dijo Tobe.-

- Si... To...be.- susurré regalándole una tierna sonrisa.-

CONTINUARÁ...