Free! Iwatobi Swim Club no me pertenece.
¡Hola!
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¿Tienes miedo?
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Resumen:
Después de un par de años sin verse, Haru regresa a Iwatobi, donde se encontrará con aquel que llamó mejor amigo… Sin embargo, descubrirá que el miedo tuvo más fuerza que la posibilidad de una escena que nunca había visto.
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¿Tienes miedo?
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"Makoto pensaba que lo que estaba escondido en el agua trató de llevarse a Haruka. Pensó que se lo llevaría.
Esa idea tan terrible se abalanzó sobre su mente volviéndose real. Y luego, todas las emociones, menos el miedo, abandonaron a Makoto.
Desde ese entonces, sin aviso, el miedo despertaba en su corazón.
Cuando estaba en casa, en la escuela, cuando nadaba en la piscina, el miedo volvía".
High Speed 1 Capítulo 3
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Segundo Capítulo:
Los gatos comen peces
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La noticia de que Haru regresó a Iwatobi, llegó pronto a Nagisa y a Rei, quienes lo citaron al día siguiente de su regreso. Quedaron en salir los cuatro.
Como sucedía desde que Haru tenía memoria, Makoto fue por él. Y como si el transcurso del tiempo no cambiara nada, Makoto le ofreció la mano para que saliera de la bañera, bromeó sobre verlo usar el mismo traje de baño con líneas moradas, que también llevaba en las competencias, y después comieron un poco de macarela que Haru preparó, con solo el bañador y el delantal. Nada parecía diferente entre ellos. Ni siquiera los cuatro años de más que tenían encima desde la última vez que estuvieron juntos.
Al salir, escucharon las inconfundibles –y escandalosas- voces de Rei y Nagisa frente a la casa de Makoto; sin embargo, por estar las escaleras de por medio, debían esperar unos pasos más para enterarse por qué hacían tanto alboroto. Haru imaginó que habían acorralado a una bestia peligrosa en una esquina: o al menos, verlos inclinados ante la esquina haciendo aspavientos, entre asustados y enojados, con las manos hacia el suelo, daba esa impresión.
—¿Qué pasa?—inquirió Makoto, irguiéndose. Haru se ladeó y lo miró de reojo, tomando consciencia del tamaño de su amigo. Makoto frunció el ceño al percatarse de lo que sus amigos, más abajo, hacían—. Eh, ¿a caso están molestando otra vez a ese pobre gato?
Las palabras de Makoto hicieron que Nagisa y Rei se descuidaran, por lo que el gato, que efectivamente había sido acorralado y estaba siendo regañado por matar algo, aprovechó para huir. Makoto negó con la cabeza, molesto por la acción de sus amigos, y fue tras el gato, llamándolo.
—¡No entiendo por qué ese gato sigue viniendo!—exclamó Rei, mirando el callejón que tomaron el gato y Makoto—. No tiene lógica.
Haru alzó una ceja ante el comentario. Gracias a la posición elevada y al hacinamiento de las casas y callejones de esa zona, podía ver no muy lejos a Makoto acariciando y, al parecer, disculpándose con el gato.
—¡Siempre lo espantamos y siempre vuelve para comerse todos los peces de Mako-chan! —se quejó Nagisa, dándole un puntapié al primer escalón.
Rei estuvo a punto de reñir a Nagisa por lastimar sus zapatos, cuando recordó que Haru también estaba presente. Lo miró, ardientemente, y por un momento Haru temió que lo atacara con gritos de admiración y felicitaciones por sus triunfos en la natación. No quería nada eso. Menos de sus amigos.
Sin embargo, Rei aun tenía muy presente la pelea con el gato, y al ver al Haru recordó el Festival de hacía varios años, cuando Haru le regaló cuatro peces a Makoto… y al tiempo, aquel gato blanco, que Makoto tanto cuidaba, se los comió todos. Esos peces representaban su amistad… y el egoísmo salvaje del gato los aniquiló. O eso había dicho Nagisa.
—¡Haruka-sempai!—lo llamó Rei—. ¿Recuerdas a Mackerel, Bonito, Tuna y Jackfish?—Haru sintió hambre—. ¡Ese gato se los comió todos!
Haru se dio cuenta de que no fue hambre la sensación de hueco en su estómago, sino saber que un buen recuerdo desapareció bruscamente.
—Se ha comido todos los peces que Mako-chan ha tenido desde entonces—agregó Nagisa, frustrado, pues sabía lo importante que eran los peces para sus dos amigos, y Makoto no se cansaba de comprar peces, que terminaban muertos al cabo de unos días por culpa del gato—. ¡Es como si cuidara de esos peces para que se conviertan en comida de gato! Apuesto que esa no era la idea original cuando el anciano del muelle le regaló los peces que tanto quería. ¡Ese gato… no sé por qué Makoto cuida de ese gato! ¡Es un tonto!
—Nagisa—lo detuvo Haru—. No hables así de Makoto.
Haru bajó los escalones, sin inmutarse por la mirada de ninguno de los otros dos, quienes se sintieron arrepentidos. Sobre todas las cosas, debían respetar el amor y cariño que Makoto profesaba hacia los animales desvalidos.
Nagisa, acostumbrado a no dedicarle muchos pensamientos a lo que lo hacía sentirse mal, cambió de tema: apuntó que tenían mucho tiempo de no estar reunidos los cuatro. Saltó sobre Haru, animado, olvidando cualquier altercado.
—¡Es hermoso volver a verlo, Haruka-sempai!—Se unió con emoción Rei al abrazo de bienvenida que Nagisa inició, aunque él se conformó con darle una palmada en la espalda. Mentira. También lo abrazó, pero no se guindó de Haru como estaba haciendo Nagisa.
Después de la animosa recepción que Haru respondió con un suspiro y una media sonrisa, los comentarios que Makoto le había hecho anteriormente sobre la vida de ellos dos se vieron condimentados, con lujo de detalles.
Rei cursaba su tercer año en ingeniería química y estaba extasiado por todas las teorías que había aprendido de memoria, mientras que Nagisa se las arreglaba entre un trabajo a medio tiempo en una fábrica de una conocida marca de dulces y sus clases extra de locución para su espacio de radio en una emisora local: Iwatobi channel. Mencionó varias veces que comentaba a sus radioescuchas todas las competencias en que Rin y Haru participaran, le aseguró que muchas chicas llamaban para felicitarlos.
—¡¿Y cómo has estado, Haru-chan?!—preguntó Nagisa, emocionado.
Haru apenas había abierto la boca.
—Bien.
—Estoy seguro de que si Kou estuviera aquí, ya habría comentado algo sobre sus músculos, Haruka-sempai. ¡Su silueta es hermosa! ¡Aun mejor que antes!
Haru volteó la mirada, un tanto avergonzado, pero alegre de ver que nada había cambiado. Dejaron que sus pies los guiaran hacia el camino para salir del barrio. Makoto, cabizbajo, no tardó en unírseles.
—Haru-chan, hemos visto todas tus competencias ¿Cierto, Mako-chan?—Nagisa le sonrió tiernamente a Makoto, tratando de hacer que el más alto olvidara el asunto con el gato.
Makoto suspiró, rendido, y dirigiendo su mirada a Haru, asintió, con una sonrisa orgullosa.
—No nos hemos perdido ninguna.
Haru los miró a la cara a todos por unos breves segundos.
—Gracias—No podía evitar ladear el rostro, sin embargo, su boca se curveó. Se sintió feliz.
—No tienes por qué agradecer. Por nada del mundo, nos lo perderíamos.
—Eres el mejor en el agua. Nadie puede ganarte.
—Es genial que con una agenda tan ocupada hayas podido venir. Hace tiempo no venías a Iwatobi. Además, tus padres ni siquiera están en casa. Eso quiere decir que has venido a vernos, ¿cierto, Haru-chan?—preguntó emocionado Nagisa.
—Eso es cierto. Haruka-sempai, ¿hay algo en especial que lo hizo venir en este momento?
Makoto miró pensativo a Haru, que tan solo desvió la mirada hacia un lado, evadiendo la pregunta.
—Creo que Haru quiere estar en la Celebración de Aniversario del Iwatobi Swim Club. El entrenador Sasabe lo invitó.
Haru miró a Makoto y con un asentimiento de la cabeza agradeció que hablara por él. Makoto le sonrió.
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A Haru no le gustaba esperar, mucho menos a Makoto. Se preguntó si el retraso era porque debió enterrar a alguno de sus peces. Cuando estaban en primaria, Makoto solía retrasarse porque debía cuidarlos.
Pensó que no tenía sentido mimar tanto a un gato que mataba a sus peces. Pensó que el cuido de los peces le quitaba mucho tiempo. Pensó que tanto los gatos como los peces requerían demasiado tiempo. Pensó que era molesto esperar a alguien que estaba fuera de tiempo.
Una espinita de culpa lo acosó. No debía juzgar de esa forma a su amigo. Además, no debía traslapar a todas las situaciones de su vida, la importancia del tiempo, de llegar a tiempo, de llegar primero. La vida no era una competencia, por más que llevara casi una década de estar compitiendo con Rin por cualquier cosa.
Debía reconocer que, al menos, la vida al lado de Makoto nunca había sido una competencia. Nunca. Ni siquiera cuando Makoto trató de competir…
Miró el cielo y recordó cuando pensaba que el tiempo y las marcas no le importaban. Parecía tan lejano. Frunció el ceño cuando la risa de Makoto después de perder contra él en crawl llegó a su mente. No terminaba de entender por qué Makoto quiso competir. Makoto, quien de todas las personas, siempre cedía ante sus caprichos, quiso retarlo… ¿por qué? ¿Qué pretendía…?
—¡Haru!—Lo saludó una voz femenina.
—Señora Tachibana.
—¿A caso esperas a Makoto? Él no está en casa. Salió temprano.
—Ya veo—murmuró Haru y bajó los escalones.
—¡Pasa a cenar cuando quieras! Tendremos macarela para ti.
Haru hizo el camino hasta el Iwatobi Swim Club solo. Estuvo tentado a devolverse: quizá la señora Tachibana tendría macarela para el almuerzo, quizá podría quedarse todo el día en la bañera, quizá podría volver a Australia... No tenía sentido caminar por su ciudad natal solo.
Un par de veces fue sin Makoto al club de natación, y se mortificó con la sensación de soledad cada vez que nadaba. Sin Makoto y sin Rin para nadar… no tenía sentido hacerlo.
Ni siquiera aprovechó para correr, sus pies apenas se separaban del suelo al caminar. Sentía como si algo faltara, como si algo no estuviera bien. Quizá era porque no había brisa…
Al entrar al lugar que tantos recuerdos le traía, y ver a Makoto, el mal presentimiento no se fue. Incluso parecía que Makoto lucía incómodo.
—¡Haru!—Lo llamó con una sonrisa—. Ya has llegado. Qué bueno.
—¿Por qué?
Makoto soltó una risita apenada. Sabía exactamente a qué se refería Haru.
—Vine un poco más temprano. Perdón por no esperar por ti, Haru-chan.
—Deja el chan…—murmuró desganado, con la idea de que lo llamaba así para desviarle la atención.
¿Por qué de pronto desconfiaba de Makoto? ¿Por qué de pronto sentía que algo había cambiado entre ellos? ¿Por qué todo apuntaba a que Makoto no quería que llegaran juntos a su antiguo lugar de prácticas?
Era como si Makoto huyera de él y no quisiera darle una explicación sincera. Realmente, Makoto lo evadió… Tan solo le respondió lo que él ya sabía: que había llegado primero.
No le dejaron mortificarse más con la distancia emocional que sintió entre él y Makoto debido a treinta minutos de solitaria caminata, pues el entrenador Goro Sasabe hizo acto de presencia. La mirada preocupada de Haru pronto fue cambiada por una neutral al saberse el centro de atención de otra persona que no era Makoto.
Cuando Makoto dijo que Haru había regresado a su ciudad natal por el Concurso Anual de Natación del Iwatobi Swim Club no mintió. El entrenador Sasabe le hizo una petición formal al mánager de Haru para que pudiera nadar en su centro. La intención era que Haruka Nanase, el medallista olímpico, fuera el presentador de los eventos, pero nadie tenía expectativas tan altas como para pretenderlo, así que a sabiendas de que Haru nadaría en la piscina tuviera permiso o no de su mánager, Sasabe decidió que mejor existiera el permiso y lo coordinó todo con los representantes del muchacho.
Haru estaba listo para nadar; sin embargo, por cuestiones de programación de horario, debió esperar su turno (con el entrenamiento profesional, había aprendido a esperar su turno). Así que, acompañado por Makoto, tomó asiento en una de las bancas de la primera fila del segundo piso y observó evento tras evento.
Miró de reojo a su amigo, que apoyaba enérgicamente a Nagisa y Rei, que en ese momento participaban en la competencia de nado de medio lado de samuráis. Se preguntó cuánto había cambiado. A simple vista, Makoto se veía igual que el muchacho que lo fue a despedir al aeropuerto hacía cuatro años. Podía jurar que seguía usando el mismo corte de cabello; sin embargo, parecía más alto y más fuerte. Parecía… mejor.
La llamada de Sasabe para que nadara interrumpió sus pensamientos. Trataba de que no le afectara, pero sabía que si no lo interrumpían, empezaría a reflexionar sobre los cambios emocionales y psicológicos, y dos días de observación no eran suficientes para tener un criterio.
¿Qué? ¿A caso necesitaba tanto esfuerzo para comprender a Makoto? ¿No decían que parecían entenderse mutuamente a la perfección, como si sus corazones estuvieran conectados? ¿No prometieron estar siempre conectados?
Él, realmente, no entendía nada de Makoto. Ni cuando eran niños, ni ahora.
Haru se colocó las gafas, y los dedos de sus pies se afianzaron en el frío metal. Desde que se le informó que podría visitar Iwatobi y nadar en su antiguo club de natación, estaba completamente seguro de que al nadar en aquella piscina recordaría la vez que hizo llorar a Rin; sin embargo, al zambullirse en la cristalina y clorada agua, su mente lo sorprendió con el recuerdo del día en que Makoto le enseñó a nadar –sin miedo- al pequeño hermano de Kisumi.
Por un instante de desconcentración, se preguntó si Kisumi estaría en el lugar. Arrugó la nariz y perdió un poco de aire. Por suerte, era un nadador profesional y podía nadar como un delfín aunque tuviera la cabeza llena de ideas terrenales.
—¡Lo has hecho muy bien, Haru-chan!—Lo recibió Makoto al terminar las vueltas. Con un apretón de manos, lo ayudó a salir de la piscina, mientras el público aplaudía enérgico… y Haru sintió que nada había cambiado entre ellos, a pesar de que le pareció extraño no ver a Makoto con su speedo.
Rápidamente, el área de la piscina se llenó de niños que revolotearon alrededor de Haru, felicitándolo y tironeándolo. Entre los gritos, pudo entender que el concurso de relevos infantil daría inicio y que había unos niños que querían ser como él cuando fueran mayores.
Vio como los entrenadores entraban al agua junto con los participantes más pequeños. Makoto ya no estaba a su lado, así que supuso que había ido a cambiarse, cosa que no había hecho antes para no perderse ni un segundo de su exhibición de nado. Sin embargo, el relevo infantil inició sin que Makoto apareciera por ninguna parte, y a nadie parecía importarle.
Haru lo buscó con la mirada y frunció el ceño al encontrarlo entre el público del segundo piso. No le sorprendió ver a Kisumi y su hermano pequeño al lado de Makoto, riendo. Después de todo, tenía el fuerte presentimiento de que encontraría a Kisumi por ahí.
Los segundos que Haru gastó observando a Makoto, en vez de salir del área de la piscina, fueron fatales. El nadador profesional no tenía ni idea de lo que significaba para un pueblo costero, con muchos habitantes que de niños parecían ser promesas de la natación, pero que las condiciones de vida los obligaron a convertirse en pescadores, de tener un campeón en el nado olímpico a escasos centímetros. Así que pronto descubrió que fue una terrible idea tratar de llegar al segundo piso sin esperar que se fueran los padres de los niños que participaban en las competencias. Sin embargo, ya era muy tarde. Quieto, cohibido, y con la vista clavada en el suelo mientras asentía ligeramente con la cabeza, trató de soportar los halagos y comentarios exaltados. Para su suerte, sus amigos lograron rescatarlo.
Nagisa llamó la atención de algunos padres diciendo que tendría una entrevista exclusiva con Haruka Nanase, el nadador de Freestyle, en su programa de radio. Mientras que Rei aprovechó su altura para colocarse como barrera entre los entusiastas padres y Haru, hasta que el muchacho logró alcanzar la puerta a los vestidores.
Haru levantó las cejas cuando al salir del vestidor, ya con su bañador seco y una mudada de ropa encima, se encontró a Makoto apoyado en una pared esquinera del desolado pasillo. Makoto se veía meditabundo, diferente.
—Haru—dijo al percatarse. Lucía incómodo—. Sé que debes estar cansado… pero.
—No estoy cansado. Nado todos los días—interrumpió ía notar que Makoto se sentía incómodo, porque le preguntaría algo que podría no gustarle. Dudó. Makoto siempre solía manipularlo cuando jóvenes y no tenía dificultades para meterse en su vida: que no se desvistiera, que esperara su turno en la piscina, que comiera mejor, que cuidara de no resfriarse… pero no pudo decirle sus planes después de la secundaria. Así que si algo lo incomodaba, Haru sabía bien que debía ser serio.
Makoto negó usando las manos.
—Me refiero a tener que lidiar con las personas que te admiran… pero… quería pedirte un favor—Ante la mirada sorprendida que Haru le dirigió, Makoto agregó con rapidez—: Me gustaría que conocieras a alguien… es una persona que te admira mu…
Sinceramente, Haru dejó de escuchar. Sin estar del todo aturdido, a pesar de que sentía que debería estarlo, Haru se dio cuenta de que había alguien más en la vida de su amigo… y ese conocimiento lo impactó de una manera lenta, como si leyera una frase tan lógica como obvia, como si la verdad que él tenía en su mente pero que nunca había pronunciando se revelara en palabras tan contundentes que debían ser una ley de la naturaleza, que no había nada que lo pudiera refutar.
Ya entendía por qué Makoto no caminó con él y por qué sentía esa distancia emocional: Makoto estaba con alguien más… y él tendría que conocerlo y, por su amistad, ser amable.
Por pensamientos fatalistas de esa índole, le costó un par de segundos reaccionar cuando un niño de primaria, al que reconoció fácilmente por el color de su cabello, apareció al lado de Makoto.
—Conozco a Hayato Shigino—dijo Haru, sin inmutarse.
Los ojos del niño brillaron y su sonrisa, que inició un poco tímida, se volvió muy animada.
—¡Le hablaste de mí, Mako-couch!—exclamó el niño, emocionado—. ¡Nanase-san recuerda mi nombre!
—Por supuesto que lo recuerdo—dijo Haru, más para Makoto que para el niño. Se acercó—. Tenías miedo de nadar, pero Makoto te enseñó un estilo de nado diferente, uno que te permitía ver el cielo y sentir el agua… Ese día, aceptaste al agua. Lo recuerdo.
"Además, hiciste feliz a Makoto. Le diste un sueño", pero Haru, inseguro, decidió guardarse ese comentario.
El niño soltó la mano de Makoto que había estado sosteniendo y corrió a abrazar a Haruka, que tan solo movió un pie hacia atrás para no perder el equilibrio. El niño enterró su rostro en el estómago de Haru y le apretó con fuerza. Haru sintió su admiración. Y sintió calor en el pecho. Sonrió.
—Eh. Hayato. Ya está bien—Lo llamó suavemente Makoto. El niño le dio un último apretón y se separó. Les sonrió contento y corrió diciendo que tenía que hablar con su amigo.
Haru observó los cabellos del niño y no pudo evitar pensar en el hermano mayor. Su nariz se arrugó un poco.
—Kisumi no es repelente—le dijo Makoto, pues supo al instante de la diferencia que hizo Haru entre los dos hermanos—. Kisumi es igual de cariñoso que el pequeño Hayato.
Haru dirigió una mirada fría hacia Makoto.
"Lo es contigo".
Makoto no se atrevió a poner en palabras el pensamiento de Haru. Sonrió tímidamente.
...
See you next water time!
Hola.
Muchísimas gracias por llegar hasta aquí. Espero les haya gustado y me cuenten qué les pareció.
¿A qué se podría dedicar Nagisa? Pues, no sé. En parte pienso que decidió no ir a la universidad y estudiar una carrera técnica (¿Locución?), pero como no estoy segura de cómo funcionan los estudios técnicos en Japón, pues no entro en detalles. Además, me caló mucho la idea de que tenía un programa de radio. Lo he leído tanto en fics en español como en inglés, y me parece algo que él haría, así que el programa de radio se llama Canal Iwatobi, obviamente.
Les agradezco mucho su compañía. Me siento -un poco- como chica nueva, así que el agradecimiento a las personas que han dejado review es aun más grande. Me hicieron muy feliz, y espero les guste la historia. :) También si ven errores, incongruencias y personalidades vueltasunocho por favor, díganme, para corregirlo. Si les gusta, también díganme, para ser feliz (¿?)
Quería comentar que después de leer, el capítulo 8 de High Speed 2, llegué a la conclusión (saco conclusiones muy rápido) de que Makoto planeaba suicidarse. La chica que hace la traducción que leí (janeypeixes), explica que realmente no, pues en japonés se escriben de distinta manera "irse" y "desaparecer". Pero, en todo caso, es una escena fuerte y crucial: Makoto de pie frente al mar -su miedo- pensando en si podía irse a un lugar donde Haru no está. Es –básicamente- la inspiración de este fic.
Gracias por leer y nos vemos pronto
