Free! Iwatobi Swim Club no me pertenece.
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¿Tienes miedo?
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Resumen:
Después de un par de años sin verse, Haru regresa a Iwatobi, donde se encontrará con aquel que llamó mejor amigo… Sin embargo, descubrirá que el miedo tuvo más fuerza que la posibilidad de una escena que nunca había visto.
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¿Tienes miedo?
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"—Cuando sacamos a Nanase del río, estabas temblando, ¿cierto?
—¿Qué dices? No puedo recordar bien, todo parece como un sueño.
Rin nunca antes había visto a alguien que estuviera tan aterrado como Makoto.
La imagen caló profundo en su corazón".
Rin Matsouka y Makoto Tachibana. High Speed 1 Capítulo 2
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Sétimo Capítulo:
En el mar matan
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Haru, desde la comodidad de su cama, miró acusador a Makoto, como riñéndolo por haberlo despertado. En las puntas de las orejas de un descubierto in fraganti Makoto se acumuló la sangre; si bien, no se había atrevido a entrar a la habitación, fue obvio hasta para el somnoliento de Haru, que Makoto llevaba un indeterminado rato observándolo dormir desde el umbral de la puerta. Observándolo con demasiadas ansias.
—Lo siento—no pensó que su mirada fuera tan insistente como para despertarlo—. ¿Te sientes bien? —porque no era normal encontrar a Haru a esas horas aun en la cama. Mínimo debería estar –hecho una pasa- en la bañera.
Haru se sentó, apenas moviendo las sábanas. Al poner los pies en el suelo, dijo:
—No salí a entrenar.
—Oh—la boca de Makoto se redondeó—. Puedes conseguir una máquina de ejercicio estacionaria. Así no sería necesario que salgas todas las madrugadas.
Haru no dijo nada. No quería que el estilo tradicional de su casa en Iwatobi de pronto se pareciera más al apartamento de Rin, con diversas máquinas de ejercicio.
—Tomaré un baño—dijo Haru, poniéndose en pie, y miró a Makoto a los ojos, quien no se atrevió a señalar que ya era muy tarde para eso, sino que bajó el rostro, un tanto acalorado, y dio un paso hacia atrás, para que Haru pasara y lo siguió silencioso hasta el piso de abajo.
Al mirarse en el espejo del baño, Haru notó su ropa. Llevaba puesta una camisa de Makoto, y supo que no era calor lo que percibió en Makoto: era una simpatía placentera que lo avergonzó. Hasta a él le sorprendía que esa camisa estuviera en buenas condiciones. También notó la sonrisa que decoraba su propio rostro.
Había soñado con Makoto. A las cuatro de la mañana desestimó la alarma de su celular, una cosa extraordinaria, y decidió soñar, con Makoto, por más tiempo. Descubrió, con agradable placer, que soñar con Makoto le relajaba tanto como nadar en el mar, como salir a entrenar. Después de todo, había tenido el extraño sueño en que Makoto era el mar.
Escuchó la campanilla del timbre y las voces de Nagisa y Rei en la entrada. Makoto los atendió.
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Mientras terminaba de beber su agua, Haru percibió que la reunión-almuerzo estaba resultando demasiado silenciosa. A su parecer, de la nada, Nagisa sacó un cuadernito en el que había enterrado la cabeza mientras anotaba y la conversación entre Rei y Makoto no alcanzaba decibeles molestos.
Rei captó lo que llamaba la atención de Haru, y preguntó:
—¿Qué tanto haces, Nagisa?
—Ideas para el programa.
Rei no pudo preguntar qué clase de ideas, porque Nagisa se adelantó y con un tonito entre ofendido y arrogante, les recordó que ni él ni Haru habían querido ir a la salida del fin de semana. Rei volvió a jurar que tuvo que viajar a casa de un familiar de urgencia, pero Nagisa volvió a recordarles que fue la noche más entretenida que había tenido en muchos años todo gracias a Makoto y Kisumi.
Makoto, amable, al notar los apuros de Rei por disculparse, le pidió a Nagisa qué les contara de sus ideas.
—Escribo sobre la palabra Free de Haru-chan—explicó con mucha solemnidad, y a todos les pareció bien. Nagisa tomó la pose de la profesora Miho Amakata antes de soltar alguna frasecilla y agregó: —En la lápida de un famoso escritor griego se puede leer "No espero nada, no temo nada, soy libre".
Rei fue el primero en reaccionar. A los otros dos, abarrotados de recuerdos de la profesora y sus confusas frases, les pareció tremendamente fuera de lugar que Nagisa la remedara.
—¿A caso estás diciendo que Haru será libre hasta que muera? ¿O que es una persona sin ambiciones ni temores?
Nagisa lo ignoró.
—Para ti, Haruka Nanase, ¿qué significa ser libre? —preguntó con su habilidad de entrevistador de políticos de la Casa Blanca. Haru, en primer lugar, apuntó mentalmente que los ojos de Nagisa seguían siendo muy grandes y redondos, y, en segundo lugar, no dijo nada—. Kiss-kiss me ha hecho pensar en el significado de ser libre—murmuró Nagisa, alzándose levemente de hombros y con la vista en sus notas.
—¿Kiss-kiss? —repitió Haru, con lo que sorprendió a todos por ignorar la pregunta sobre free.
Nagisa asintió.
—Kisumi se comportó mejor la otra noche. Así que ahora es Kiss-Kiss—respondió con simpleza.
—¿Kisumi habló de mí?
De nuevo, Rei, Makoto y Nagisa parpadearon sorprendidos. Haru seguía ignorando la pregunta y hablaba de Kisumi. No tenía sentido.
—Sí—respondió Nagisa—. Haru-chan habla de la libertad cuando habla de nadar—Nagisa se llevó el lapicero a la boca, pensativo—. Kisumi dijo que hacer bien las cosas que siempre haces bien es lo que significa la libertad para ti, Haru. Por eso, cuando no puedes nadar bien, dices que no estás siendo libre. Por eso, como no sabes nadar otros estilos, dices que solo nadas crawl. Sus palabras me confundieron y, ahora, ya no entiendo a qué te refieres cuando dices que solo nadas freestyle—suspiró—. Kisumi sigue sin estar de acuerdo con ese nombre para el programa de radio.
—Ya entiendo—fue lo que dijo Haru.
Nagisa sonrió débilmente, como sintiéndose culpable por dudar del nombre que había elegido en honor a Haru, mientras que Makoto y Rei se preguntaban qué estaba pasando. Makoto se aclaró la garganta:
—Free es la manera en que haces las cosas—explicó. Haru lo miró de reojo, pero asintió—. El epitafio tiene razón: no esperas nada, no temes nada, eres libre.
Nagisa y Rei asintieron, contemplativos, pero no les duró mucho, porque una vez más, Haru los sorprendió hablando de algo totalmente distinto a lo que cualquiera creería –en especial sus mejores amigos- era su tema favorito.
—Kisumi no está interesado en el nombre del programa—le dijo, con tranquilidad, porque él fue compañero de Kisumi tres años y lo conocía bien—. Solo quiere hablar contigo de algo que te importa.
Nagisa lo miró sorprendido por un instante, pero al siguiente selló sus labios en una línea delgada, sin su usual alegre curva. Rei, por tercera vez, se preguntó qué estaba pasando.
—¿A qué se refiere con eso?
Haru no se tomó la molestia de responder con palabras, sino que sonrió y por el resto del día la pequeña sonrisa no desapareció. Rei miró de reojo a Makoto y notó que el muchacho, que miraba a Haru con atención y con un gesto entre concentrado y confundido, también tenía problemas para interpretarlo.
Por la cabeza de Rei en ningún momento pasó que Haru se alegraba del interés que Kisumi había mostrado en Nagisa: con este giro, lo más probable era que ahora dejara en paz a Makoto.
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Haru se sentía cómodo con la presencia de Aki Yazaki, antigua compañera de primaria, así que fue agradable haberse cruzado con ella casualmente mientras hacía algunas compras y no le importó caminar juntos hacia la estación de trenes.
—¿Todavía pintas, Haru?—le preguntó ella, acomodándose su bufanda. Haru asintió y recordó que Rin le había tomado algunas fotografías a sus dibujos para enviárselos a sus padres. Sin pensarlo mucho se los mostró—. ¿Son realmente dibujos?—preguntó sorprendida, con un deje de admiración en su voz. Haruka era realmente talentoso—. ¿Puedo? —pidió permiso para ver más fotografías. Rin era un obsesivo con el orden así que a Haru no le importó: en ese álbum solo había imágenes de sus dibujos—. Te gustan los dientes de león—concluyó Zaki, con una sonrisa, después de varios minutos de silencio contemplativo que Haru disfrutó—. Incluso los dibujas sin pétalos.
Haru no dijo nada. No hacía falta, conocía bien a Zaki. La mujer se encargaría de hablar todo lo que él no decía. Con un sincero "gracias, eres muy talentoso", ella le devolvió el celular, y continuó hablando.
—Recuerdo cuando estudiamos los dientes de león en clase. Su nombre me impresionó mucho, porque parecen frágiles, que se dejan llevar por el viento, como si no tuvieran mente propia o no pudieran decidir a donde quieren ir por sí mismos—sonrió un poquito, sintiéndose algo infantil al darle cualidades humanas a una planta—. Sin embargo, son plantas perennes. Tienen raíces muy fuertes, y resisten ser pisados… resisten hasta el invierno. Son más fuertes de lo que parecen.
—Tienen una obstinada vitalidad—agregó Haru, con lo que logró pintar una sonrisa en el rostro de Aki.
—¡Sí! Tus dibujos me dan esa impresión. Una obstinada vitalidad—repitió, sus manos se enrollaron en su bufanda, y le sonrió agradecida—. Oye, ¿Rin no solía decir algo parecido de Makoto? —se llevó una mano a la barbilla y sonrió—. Decía que Makoto nadaba con todas sus fuerzas. Eso es una obstinada vitalidad, ¿no te parece? Por cierto, hace poco me topé a Makoto en Tokio…
Desde la secundaria baja, Haru pensaba que los dientes de león se parecían Makoto, así que avergonzado, desvió la mirada, y al hacerlo se encontró a Nagisa. Aki tomó el mismo tren que Nagisa, y lo último que supo Haru de los dos es que Nagisa la había invitado a reunirse con ellos.
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En casa de Makoto, el cuadernillo de Nagisa fue muy útil, pues resultó que además de ser el lugar donde apuntaba sus ideas para el show de Free!Talking, también llevaba los planes para el campamento en las islas.
—Tenemos que coordinar esto lo más pronto posible. Sus vacaciones están a punto de acabar.
—Quedan al menos dos semanas.
—¡A punto de acabar! Denme su dinero—Nagisa extendió su mano hacia Rei, quien con cierto recelo, obligó a Nagisa a llevar una contabilidad seria y entregó su cuota. Haru no puso tanta resistencia.
—¡Makoto es pobre!—exclamó Ran, mientras abrazaba a su hermano que revisaba desesperado en su billetera.
—Esta vez no aceptaremos los utensilios de campamento como tu contribución, Mako-chan—le dijo Nagisa con la seriedad de un cobrador de la mafia.
—Nagisa, no seas maleducado. Pero es cierto—murmuró Rei, revisando la lista de gastos que Nagisa había hecho—. Tenemos que cubrir la cuota
—Yo pagaré la parte de Makoto.
—No, Haru, espera. Yo puedo pagar. Déjame revisar…—Makoto se levantó y metió la cabeza en su armario, mientras sus hermanos se reían.
—¿Puedes pagar mi parte también?—pidió Nagisa a Haru.
—No.
—Nagisa, no seas irrespetuoso.
—Ah. Haru, yo pensaba comprarte macarela.
—Si puedes pagar por macarela, puedes pagar tu parte. Así que no molestes a Haruka-sempai.
—Makoto—chilló Nagisa, ignorando a Rei—, te ves muy tonto buscando moneditas. Si no tienes dinero, consíguete un trabajo. ¡Yo tengo dos!
—Tengo un trabajo, Nagisa—murmuró Makoto, entre dientes, mientras buscaba en los bolsillos del último abrigo del armario.
—Entonces, ¿qué haces con tu dinero?
—Se lo da a los delfines—exclamaron los gemelos, animados—. Se necesita mucho dinero para liberar a los delfines y desmantelar los acuarios.
—Ran, Ren—dijo Makoto, dejando de lado su búsqueda –infructuosa- de dinero y mirando a sus hermanos, un poco alterado—. No vamos a desmantelar ningún acuario. Si lo dicen así, harán que mamá y papá se preocupen.
—Pero los acuarios tienen delfines atrapados. ¡Hay que desmantelarlos! ¡No a la industria del cautiverio! ¡No a la captura de cetáceos!
Makoto no pudo evitar un gesto de orgullo, que animó a sus hermanos a exclamar con más fuerza sus proclamas. Sin embargo, por la salud mental de los señores Tachibana que se preocupaban por las amenazas que solían recibir los activistas ambientales, dijo:
—Ni ustedes ni yo desmantelaremos ningún acuario, ¿está bien? Además, nunca hay que recurrir a la violencia.
Makoto dio un breve discurso que sus hermanos pequeños escucharon con atención, mientras Nagisa hacía unos nuevos cálculos, que Rei revisó.
—La cuota de Makoto la repartiremos entre nosotros—explicó Nagisa.
—Dije que yo pagaría—apuntó Haru.
—Yo puedo pagarlo—gimió Makoto.
—Mako-chan—lo llamó Nagisa con tono comprensivo—. Está bien que dones tu dinero a "Dolphins as they should be: Free, in the open ocean".
Ren y Ran aplaudieron al escuchar todo el nombre de la organización ambientalista en la cual Makoto participaba; ellos solían acortarla a "Liberen a los delfines", pues siempre olvidaban el nombre. Rei se sintió orgulloso de que Nagisa recordara el nombre, y apreció con mayor claridad por qué el muchacho tenía un show tan popular: su memoria era excelente, mal aprovechada para temas académicos.
—Nagisa—murmuró Makoto, sonrió levemente, enternecido. También le sonrió a Haru—. Gracias, Haru-chan. Es muy amable de tu parte.
Haru, al ver la sonrisa de Makoto, sintió una honda felicidad. Como si un tallo verde, tierno y fresco hubiese brotado en su interior. La imagen de Makoto siendo abrazado por su hermana menor a escasos centímetros de él le recordó al pequeño Makoto que quería ser bombero, al Makoto de la secundaria similar a los dientes de león y al Makoto adulto capaz de entender la libertad de los delfines.
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—¡Vaya! No sabía que se habían encontrado con Rin. Me alegra mucho que hayan podido volver a nadar juntos—sonrió Zaki. Sus ojos inmediatamente se fijaron en Rei—. Fue muy noble lo que hizo, Riugazaki-san.
Nagisa y Rei se encargaron de poner al tanto de sus vidas y de las de sus amigos a Zaki, cuya simpatía resultaba muy agradable para todos. Al final de la tarde, cuando estaban ya algo cansados de hablar, la muchacha se sentó cerca de Makoto para una conversación más íntima.
—¿Y cómo está Rin?—le preguntó de forma más informal—. ¿Le va bien con la natación?
Makoto asintió y le habló de Rin por varios minutos. Haru prestó atención y confirmó que las noticias que Makoto tenía de Rin eran ciertas, sin las dosis de exageración de Nagisa y sus programas de radio.
—Debe ser duro estar lejos.
—Hablamos a menudo.
—Pero no es lo mismo—dijo ella—. Deben haber momentos que quieres estar cerca de él.
—Oh, sí. Tienes razón—dijo Makoto, con una sonrisa. Zaki le sonrió comprensiva.
Los otros tres hombres detectaron un guiño que a Makoto se le escapó por completo. Pero ninguno dijo nada.
—Debes estar ansioso por verlo, y debe ser agradable que Haru te traiga noticias de él.
—Haru no es una persona que hable mucho— murmuró Makoto, con una sonrisa, un tanto apenada, mirando de reojo a Haru.
—Makoto, disculpa mi pregunta—le sonrió débilmente Aki—, ¿cuánto tiempo llevas sin verlo?
—Cuatro años.
—¿Cuatro? Oh, Rin también se fue cuatro años a Australia cuando estábamos en secundaria. Lo has esperado mucho.
—Sí, eso parece—dijo Makoto.
—Zaki-kun—se vio obligado a intervenir Nagisa—. Makoto y Rin no son pareja. Nunca lo han sido.
—¿Eh? ¿No? —miró a los otros tres hombres y su rostro enrojeció a niveles insospechables—. Lo siento mucho, Makoto. ¡Creí… yo creí!
—Tranquila, Aki—le dijo Makoto, sin sentirse avergonzado, entendiendo de pronto por qué le preguntaba solo a él de Rin.
—¡No quería hacer ninguna implicación! Solo recordé que… Solían llevarse muy bien en el club de natación, además una vez se besaron en frente de todos—Nagisa soltó una risita. Rei se puso colorado—, y tus hermanos… los nombres de tus hermanos los escogiste por Rin, ¿no? Además, el otro día me hablaste de él… Creí… yo creí… ¡Siempre pensé que Rin te gustaba!
Makoto usó sus manos para negar, mientras sonreía cortésmente.
Nagisa pestañeó.
—¿Rin? Todos pensamos que a Makoto le gusta Haru—dijo Nagisa, sin inmutarse por la presencia de dos de los aludidos.
—¡Nagisa! No digas eso en público.
—Pero es que Makoto y Haru son mejores amigos, así que no—reflexionó Zaki, se giró hacia Makoto—. Creí que eras pareja de Rin… Lo siento.
—No te preocupes. Supongo que es una apreciación válida…
Haru miró directamente a Makoto. ¿Era una apreciación válida, exactamente, qué: confundir las atenciones de Makoto para Rin con amor… o creer que lo único que había entre Haru y Makoto era amistad?
—En fin, Makoto no es capaz de decidir a quién escogería como novio, si fuera chica—agregó Nagisa.
Aki agradeció el comentario chistoso y que Nagisa le contara la historia de un lejano almuerzo en la azotea de su colegio cuando una conversación sobre almuerzos terminó en Nagisa tratando de averiguar a cuál preferirían como novio.
—¿Y ahora a quién escogerían?—preguntó Zaki, riendo.
—Yo… ¡no escogería a Rei-chan!
—¡Yo sigo pensando que soy la mejor opción! Saldría conmigo mismo.
Zaki rio. Se giró hacia Haru:
—¿Haru, con quién saldrías?
—Con Makoto.
—Haru-chan. ¡Mi promesa de macarela sigue en pie!
—Todas las decisiones de Haruka-sempai giran alrededor de la macarela—murmuró Rei, negando con la cabeza, casi con desolación.
—¿Y tú, Zaki-kun, a quién escogerías?
Zaki hizo una mueca pensativa.
—¡A ninguno! Definitivamente. No me gusta el pescado, así que ni siquiera podría salir a cenar con Haru, y ustedes dos, son buenos chicos, pero son muy jóvenes para mí.
—¿Y Makoto?
—Pues, no puedo imaginarlo. Como Makoto es gay.
—Es un ejercicio mental—exclamó Nagisa y se rio con Makoto y Zaki, pero Rei y Haru se quedaron serios.
De repente, la ágil mente de Haru empezó a atar cabos. Makoto hablaba mucho, y él –créanlo posible o no- siempre lo escuchaba, aunque propiamente no le importara lo que decía. Así que la información estaba en su cabeza, solo debía armarla.
Makoto le había dicho hacía unos días que Zaki le mandó una postal para su cumpleaños, lo cual no tenía sentido porque Zaki no lo había hecho antes. Después descubrió que Zaki y Makoto se habían cruzado casualmente en Tokio, unos días antes del cumpleaños de Makoto, razón por la cual ella tuvo la idea de enviarle la carta.
Zaki sabía que Makoto tenía amigos en Australia, y, de alguna forma, Zaki se hizo la idea de que Makoto estaba enamorado de alguien que estaba en Australia… Y dado que era imposible que Rin y Makoto fueran pareja o tuvieran algún tipo de relación romántica, todo apuntaba a que Makoto habló de Haru… de alguna forma romántica. Makoto le habló a Zaki de Haru, aunque no mencionara el nombre.
Sin embargo, Zaki descartó a Haru como pareja de Makoto. Los veía simplemente como mejores amigos y no fue capaz de imaginarlos juntos.
—¿Por qué dice que Makoto-sempai es homosexual?—preguntó Rei.
—Rei—el primero en reaccionar, como solía suceder fue el mismo Makoto—. No te preocupes. No pasa nada.
Ninguno de los tres pudo saber que Rei temía que fuera tan sencillo para el resto de las personas determinar la orientación sexual de una persona. El muchacho hizo un gesto levemente consternado, tampoco quería parecer maleducado con el recién descubierto gusto de Makoto por los hombres.
—Soy tan entrometida—murmuró para sí misma Zaki—. No debí decirlo. Lo siento. Es solo que conozco a Makoto desde hace mucho y me sentí en confianza.
—¡Estamos en confianza!—saltó Nagisa—. Todos—miró a Rei, casi amenazante, queriendo que le cubriera la mentira—, sabemos que a Mako-chan le gustan los chicos.
Rei se aclaró la garganta.
—Por supuesto que sé eso—dijo, acomodándose las gafas—. Mi pregunta pretendía descubrir cómo una persona a la que Makoto ve tan poco lo sabe.
—Makoto me dijo—exclamó Zaki—, nos encontramos hace poco en Tokio y… oh—su boca se redondeó al momento de la revelación, sus ojos fijos en Haru. Hacía unas semanas, Makoto le había hablado de Haru, no de Rin, como ella había creído—. Makoto—susurró—, lo siento tanto.
Él era capaz de sonreír, cálidamente, a pesar de las circunstancias.
—No te disculpes, Zaki-kun—le dijo Nagisa—. Asunto olvidado.
—Bueno. Pero si Makoto quiere ser discreto, debería dejar de visitar bares gays en Tokio—trató de aligerar Aki, con lo primero que se le vino a la cabeza—. Lo encontré saliendo de uno.
Los siguientes veinte minutos fueron explicaciones, entre acaloradas y apenadas, de Makoto diciendo que había estado en el mentado bar gay por un incendio menor que debió atender. Nagisa no le creía. Nadie le creía.
...
See you next water time!
¡Hola!
Ah, sí. Makoto es gay, por si alguien tenía dudas. Y el bar es el que todos conocemos en FutureFish. Y no sé por qué tanta insinuación Makorin, cuando debería estar escribiendo MakoHaru. Pero creo que esa es la magia de free! *todos con todos* (¿?).okno. Voy mostrando un poquito más de cercanía entre Haru y Makoto. Al estilo más lento que se me pueda ocurrir :c pero con mucho amor. Lo que ha dicho Zaki tendrá repercusiones. Además, Haru se dio cuenta de que Makoto siente algo por él. Pero Zaki los friendzoneó. A los dos. O algo así.
La frase es del poeta griego: Nikos Kazantzakis. Lo de Makoto y los dientes de león: es canon. Haru ve unos dientes de león un día que va caminando y piensa en Makoto. Así que, Rin es cerezo. Makoto es diente de león. Y Ran es orquídea, y Ren es loto.
Actualmente, la temporada de caza de delfines, o mejor conocida como la matanza en Taiji, en Japón (aunque no es el único país), ha empezado. Así que, sígamos el ejemplo de Ran y Ren: "los delfines como deben estar, libres en mar abierto". No muertos, no en cautiverio, no vendidos a entrenadores de delfines, no simples objetos de un show, no en bandejas de carne en el supermercado. uf.
Les agradezco muchísimo su lectura. Para mí es muy importante y bonito saber que hay personas leyendo, y sus reviews me hacen muy feliz. Asi que, por favor, si quieren decir algo, díganlo en un review. Es gratis y bonito. Gracias a las personas que han dejado review. Son geniales.
Espero este capítulo les haya gustado.
Nos vemos pronto
y mil gracias por leer
:)
