CAPITULO XXXII

A la mañana siguiente, Harry y Hermione se despertaron con la sensación de que sería un gran día, por lo que antes de salir de su habitación tuvieron una apasionada sesión de besos que subió un poco de tono; debido a las caricias atrevidas que se estaban dando, que hasta los momentos era lo más adulto que habían realizado, porque seguían cumpliendo la promesa que se hicieron el uno al otro de no terminar el enlace hasta que ambos estuvieran completamente preparados, y ese momento aún no había llegado; lo que no significaba que no disfrutaran de momentos acalorados como ese.

Cuando salieron de las mazmorras, directo al desayuno se encontraron con sus amigos que ya estaban degustando la exquisita comida de Hogwarts por lo que simplemente se sentaron junto a ellos y comenzaron a injerir también los alimentos, no sin darse cuenta que a pesar que Dumbledore se encontraba presente su mirada se encontraba ausente, pensativo, en pocas palabras su cuerpo se encontraba en el lugar pero su mente estaba muy lejos, cosa que no les pudo importar menos, quizás todavía estaba pensando sobre lo que hablaron la tarde anterior y aún no había encontrado alguna solución.

Y tenía toda la razón de estar en ese estado taciturno, porque la verdad era que aún no se le había ocurrido ningún plan para salir del embrollo en el que se había metido por querer influir en Harry, y es que sospechaba que su excusa del bien mayor no sería bien recibida en algún interrogatorio. El cual, no estaba muy lejos porque Amelia Bones ya se estaba alistando para hacer un viaje a la escuela y entrevistarse con el flamante director para ver cuál era su argumento ante los acontecimientos, además de hablar con el niño que vivió para tratar de localizar al prófugo Sirius Black para proporcionarle un juicio justo; cosa que sabía que a Dumbledore tampoco le iba a gustar porque tenía la sospecha de que el viejo tenía sus manos metidas en ese caso también, y hay de él si le decía que lo había hecho por el bien mayor, porque con esa frase no arreglaría nada; ella quería hechos nada más.

Después que termino el desayuno los alumnos salieron del gran comedor directo a sus salones de clases como todos los días, sin saber que a las puertas de Hogwarts había llegado Amelia Bones dispuesta a obtener todas las respuestas que quería. Por lo que entro a la escuela y se dirigió en primer lugar a la oficina de la profesora McGonagall para que la llevara al despacho del director, ya que como no se sabía la contraseña iba a necesitar de la subdirectora para que la acompañara al lugar y poder acceder a él sin ningún problema, eso sin contar que quería la presencia de la profesora de transfiguración para que también le diera su opinión sobre los hechos, además de que estaba segura de que ella podía llevarla hacia Potter y Night una vez hubiera terminado su entrevista con Dumbledore.

-¡Buenos días Minerva! ¿Cómo estás?- dijo Amelia sin formalismo una vez que ingreso a la oficina de la profesora.

-Me encuentro bien, sin embargo algo me dice que no estas hoy aquí para saber sobre mi estado de salud sino para preguntar algo- respondio McGonagall el saludo de Bones.

-La verdad es que si, ayer en la tarde recibí una carta de mi sobrina Susan de lo más esclarecedora, sobre algunos incidentes que han ocurrido en la escuela, asi que esperaba contar con tu ayuda para que me lleves a la oficina del director y te quedes para dar tu opinión sobre los hechos- hablo nuevamente la jefa del departamento de la ley mágica.

-Ya veo, vamos entonces yo pensaba que Albus había notificado sobre el comportamiento de los dementores al ministerio personalmente- respondio la profesora de transfiguración mientras se levantaba y se dirigía a la puerta junto a Bones.

-La verdad es que Dumbledore no ha pasado ninguna notificación, y nos enteramos de esto gracias a la carta de mi sobrina, después de hablar con el ministro me indico que viniera personalmente arreglar el asunto, ya puedes estar tranquila los dementores estarán en los alrededores hasta el día de hoy, ya el personal autorizado del ministerio se está ocupando de retirarlos en este momento.

-Ese, es un gran alivio Amelia pero ¿ellos no estaba aquí por la amenaza que representa Black?, o es que ya lo atraparon- dijo Minerva tratando de ver si la mujer le decía algo sobre la carta que recibió de Gringotts junto a la rata.

-La verdad es que todavía no sabemos nada de Black, pero los dementores ya no son necesario sobre todo por los ataques que ya han realizado a los estudiantes, lo que me lleva al otro punto de mi visita después de hablar con Dumbledore necesito hablar con Lord Potter y Lady Night para que me cuenten su versión de los hechos, por lo ocurrido durante el partido de quidditch- respondio Bones no soltando nada de información.

-Me alivia bastante que esas creaturas ya no estén alrededor- hablo McGonagall antes de pararse frente la gárgola que da acceso a la oficina del director y decir la contraseña.

Una vez que la puerta de acceso al director se movió, las dos mujeres emprendieron su camino al despacho del gran Albus Dumbledore, quien al sentir que alguien había accedido a su espacio no dudo en preguntarle a los retratos de quien se trataba, y al escuchar que era Amelia Bones no hizo más que suspirar con cansancio ya que no se esperaba que el ministro mandara a la mujer, más bien esperaba que el mismo Fudge fuera a su encuentro, lo que hubiera hecho más fácil de convencerlo de que todo era por el bien mayor y no habría ningún tipo de problemas, pero con Bones era otro cantar porque estaba seguro que la mujer no dejaría de insistir hasta que obtuviera las respuestas que quería, por lo pronto lo mejor era no dejarla esperar mucho tiempo asi que pronuncio un escueto adelante para que ambas entraran a su encuentro.

-Madame Bones, ¡Buenos días! ¿A qué se debe su presencia esta mañana por Hogwarts? ¿En qué puedo servirle? ¿Hay algún problema con la pequeña Susan?- saludo Albus apenas hicieron su ingreso.

-Susan se encuentra perfectamente, lo que me trae a Hogwarts fue una carta que recibí de ella donde me relataba los tres ataques de dementor que sufrieron los estudiantes y que usted no notifico al ministerio, asi dime: ¿Qué puedes decir en tu defensa?- hablo Amelia mirando directamente a Dumbledore.

-Ahora Amelia, no es necesario que te sobresaltes, porque no te sientas y conversamos sobre ese asunto más cómodamente, estoy seguro que la niña solo exagero un poco en la gravedad del asunto- dijo el director mientras señalaba un asiento frente a su escritorio-Minerva gracias por acompañarla hasta mi oficina, ya te puedes retirar para seguir con tus labores- prosiguió el viejo queriendo quedarse a solas con la mujer sin testigos que pudieran ayudar a hundirlo.

-Un momento Dumbledore, la profesora McGonagall se queda; ella como subdirectora de esta institución debe permanecer durante esta investigación y aportar su punto de vista sobre los acontecimientos también, y no creo que el relato de mi sobrina fuera exagerado- replico la jefa del departamento mágico retándolo a que la desafiara en no llevar a cabo sus peticiones.

-Está bien, se hará como digas- suspiro derrotado el hombre que sabía que Bones no daría su brazo a torcer.

-Excelente, para comenzar quiero que me digan ¿qué sucedió en el tren?, según Susan ese fue el primer contacto de las creaturas con los estudiantes- empezó la mujer su interrogatorio.

-Según lo que tengo entendido, los dementores ingresaron en el tren en busca de Black ocasionando que este tuviera una parada repentina, pero gracias a que abordo se encontraba Remus Lupin nuestro nuevo profesor de defensa contra las artes oscuras, esa incursión no llego a mayores ya que él se hizo cargo con su patronus, por lo cual no vi necesidad de comunicarle nada al ministerio, los estudiantes estaban a salvo y nadie salió herido, salvo algún que otro efecto secundario que se resolvió inmediatamente suministrándole chocolate a los alumnos afectado- contesto Albus con calma, seguro con su respuesta después de todo estaba dentro de lo razonable según él, además de ocultar el hecho de que el dementor se dirigía hacia Harry Potter y que el niño y su prometida ya estaban aprendiendo el encanto patronus y fueron los primeros en alejar la creatura con una leve neblinas, según lo que le conto Lupin tiempo después.

-Puedo ver un punto en su declaración, pero aun soy de la idea de que debió notificar al ministerio sobre este incidente para que pudiéramos tomar cartas en el asunto- respondio Amelia no queriendo empezar a acusar al director desde un principio para que tomara confianza y proseguir con el interrogatorio de manera fácil.

-Estoy de acuerdo con Amelia, sobre todo porque uno de los dementores no se limitó solo a buscar a Black en el tren sino que se aproximó demasiado al joven Lord Potter y su prometida, pero debo de estar agradecida de que ambos sean unos niños curiosos y estuviesen aprendiendo el encanto patronus por su cuenta, y pudieron alejarlo con una leve neblina antes de que Remus se hiciera cargo- intervino la subdirectora al darse cuenta que el director no estaba diciendo la verdad completa sobre el hecho ocurrido al inicio del año.

-Minerva, tienes que entender que esto no era relevante para la pregunta de madame Bones debido a que ella solo quería los hechos ocurridos, además a Harry y Hermione no les paso nada, gracias a sus conocimientos como tu bien lo dijiste, asi que lo tome como un incidente menor- dijo Dumbledore, tratando de restarle importancia al comentario de la mujer porque sabía que con el simple hecho de que el niño que vivió estuviera involucrado podría traerle problemas a futuro por no dar por enterado a Fudge sobre lo sucedido.

-¡Por supuesto que es relevante Dumbledore!, o es que no se te paso por la cabeza notificar el hecho de que los dementores atacaron al salvador del mundo mágico mientras se dirigía a la escuela, nada más con esa noticia Fudge hubiese retirado los dementores y no se hubiesen dado los dos ataques posteriores- exclamo Bones al enterarse de la nueva información.

-Pero Amelia, no era necesario ese incidente no paso a mayores el profesor Lupin se hizo cargo y ningún niño se vio afectado, aparte de sentir el efecto dementor durante algunos minutos nada mas- se defendió Albus con su mejor tono de abuelo tratando de desviar el hecho de que los ataques que vinieron después pudieron haberse evitado.

-Y que hubieses hecho si una creatura de esas hubiera succionado el alma de algún estudiante, incluso si nada más hubieran pasado volando por el techo del tren debiste notificarlo, y no te estoy hablando como jefa del departamento de la ley mágica sino como tutora de una estudiante, me hubiese gustado saber que estaba sucediendo en la institución donde mi sobrina asiste; pero ya lo hecho esta hecho, ahora quiero que me relates lo que paso en la salida a Hogsmeade- dijo Amelia ahora mostrando su abierto descontento hacia el director.

-Amelia entiendo tu preocupación, pero todo siempre estuvo bajo control y los ataque fueron tratados inmediatamente sin nada que lamentar. En cuanto a lo sucedido en el pueblo ni yo mismo lo sé un momento todo estaba en calma, los estudiantes estaban paseando o pasando el rato en los locales y en instantes los dementores estaban aterrorizando a todo el lugar, asi que los profesores junto con migo entraron en acción y produjimos diferentes patronus para controlar a las creaturas y evitar que atacaran a los estudiantes, los cuales al igual que en el incidente anterior solo tuvieron efectos secundarios a su exposición y con un poco de chocolate que se les dio en el local de madame Rosmerta ya estuvieron como nuevos- respondio el hombre tratando de apaciguar a la mujer que en esos momentos lo estaba viendo con una mirada asesina, cuanto daría por saber que estaba pasando por su mente, pero sabía muy bien que si intentaba aunque sea hacer legeremancia pasiva en ella se daría cuenta inmediatamente y se vería metido en problemas más grandes de los que tenía en ese momento.

Y es que por la mente de Amelia lo único que pasaba en esos momentos eran las ganas locas de tomar a Dumbledore de la barba y azotarlo contra su propio escritorio, debido a que no podía creer con la calma que tomaba que los guardianes de Azkaban hubieran estado cerca de los estudiantes en dos ocasiones, claro sin nada que lamentar pero eso no los excusaba de no notificarle al ministerio para que tomaran cartas en el asunto y retiraran los dementores, pero los pensamientos de la mujer fueron interrumpidos repentinamente por la voz de la profesora McGonagall quien estaba indignada por lo que había dicho el director.

-¿Cómo te atreves a decir que nosotros te ayudamos a ti?, si tu interviniste ya hacia el final y solo porque te diste cuenta que nosotros no los podíamos detener por mucho más tiempo, ese ataque fue demasiado angustiante, tanto para los estudiantes, aldeanos y nosotros mismos que no sabíamos cómo mantener alejadas a las creaturas por el mayor tiempo posible.

-Minerva por favor no te exaltes, sé que yo actué al final pero solo fue porque estaba buscando a Harry para ver donde estaba y como no lo encontré me uní a ustedes inmediatamente- respondio el anciano hablando de mas, no dándose cuenta que había revelado que durante el caos, el solo estuvo pendiente de localizar al niño que vivió.

-No puedo entender, porque después de haber vivido lo que me has contado no notificaste al ministerio el incidente del pueblo fue muy peligroso y me puedo imaginar que los dementores se vieron tentados por la alta concentración de pensamientos felices que derramaban los estudiantes, desde un principio debió suspender las visitas a Hogsmeade, sabiendo que esas creaturas estaban a los alrededores del pueblo, además de que no entiendo porque buscabas al joven Lord Potter en vez de ayudar a sus profesores a defender sus alumnos- se expresó nuevamente Bones mirando sospechosamente al director.

-Como dije anteriormente, este incidente no paso a mayores asi que tampoco vi la necesidad de dar un aviso de algún tipo, en cuanto a lo de Harry he de decir que estaba preocupado por su bienestar después de todo es el salvador del mundo mágico- se excusó nuevamente el hombre que esperaba que sus palabras fueran creídas por la mujer.

-¡Esa no es ninguna excusa Dumbledore!, debiste hablar con Fudge o conmigo directamente colocaste en serios peligro a los estudiantes ese día, gracias a Merlín no pasó nada pero te repito que hubieses hecho si algún estudiante hubiere terminado dañado- exclamo nuevamente Amelia, a lo cual solo recibió el silencio del anciano quien se encontraba con la mirada perdida en esos instantes.

En la mente de Albus todo era caos, entendía los argumentos de las dos mujeres y hasta cierto punto se sentía culpable por haber propiciado los tres ataques de los dementores, pero se excusaba en la célebre frase de que todo había sido por el bien mayor; y que si un alumno hubiese terminado dañado; después de todo solo sería una baja que contribuyera a la consecución de sus planes, pero también pesaba en su conciencia que ninguna de las cosas que había hecho sirvieron para acercarlo a Harry y por ende estaba muy frustrado por no haber conseguido sus objetivos, sus cavilaciones fueron interrumpidas cuando Amelia se aclaró la voz y pregunto:

-Bien, al igual que el incidente anterior poco podemos hacer ya; Susan ya me explico en su carta lo que sucedió durante el partido asi que no necesito que me relates nada, pero si he de decir que debiste actuar en el preciso instante en que sentiste la primera ola de frio característica de esas creaturas y colocar en marcha tu propio patronus para que estuviera alerta ante su aproximación.

-Madame Bones, yo sé que no he actuado con la mayor celeridad posible y he dejado a los estudiantes exponerse a los efectos de los dementores, pero hice todo lo que estaba en mis manos por resolver cuando las cosas se salieron de control- respondio Dumbledore con su sonrisa más inocente.

-Y ese es el problema Dumbledore, que no tenías que resolver nada en primer lugar si tan solo hubieras enviado una notificación al ministerio durante el primer incidente, nada de lo acontecido posteriormente hubiera pasado y yo no estaría aquí interrogándote sobre lo sucedido- contesto la mujer tratando de serenarse al no entender como el anciano no podía darse cuenta de sus errores.

-Amelia ya sabes todos los hechos que sucederá ahora- pregunto McGonagall viendo que el director se quedó en su silla derrotado por la última declaración de Bones.

-Lo primero es que sepan que los dementores en este momento están siendo retirados de los alrededores, además…

-Pero, ¿Qué va a pasar si Sirius Black se acerca a la escuela?- la interrumpió Dumbledore saliendo de su estupor ya que no le convenía que retiraran los dementores, ya que tenía planes de hacer que los mismo besaran a Sirius y asi se iba a deshacer de una vez por todas de él, ya que si Black hablaba todo el mundo se enteraría que todo el tiempo él supo quién era el verdadero guardián secreto de los Potter y no hizo nada para aclarar la injusticia cometida.

-Se colocaran unos cuantos aurores a los alrededores del pueblo, después de todo lo más importante es la seguridad de los estudiantes, como iba diciendo en segundo lugar necesito hablar con Lord Potter y su prometida para que relaten su versión de los hechos durante el ataque que sufrieron en el partido de quidditch. Si no es mucha molestia Minerva, ¿me podrías prestar tu oficina y localizar a ambos niños para que pueda hablar con ellos?- prosiguió Amelia sus declaraciones.

-Ahora madame Bones no creo que sea necesario que hables con ellos, después de todo ya sabes todo lo que sucedió, no veo porque es relevante su testimonio si después de todo los dementores van a ser retirados- intervino nuevamente el director impidiendo que McGonagall diera su respuesta, y es que no le convenía que esa mujer hablara con Harry y Hermione después de todo no podía saber que temas pudieran llegar hablar, ya que le podían contar algunas de las cosas de las que ellos han hablado anteriormente dejándolo mal parado ante los ojos de la ley.

-Por supuesto que es necesario, necesito saber su punto de vista de los sucedido, además de que estoy intrigada de cómo a tan corta edad aprendieron ese encantamiento tan complicado, entonces Minerva ¿qué me dices?- respondio la mujer dejando de lado las declaraciones del viejo.

-Antes de que fuera interrumpida- comenzó la profesora enviándole una mirada dura al director- Iba a decirte que no había problema puedes usar mi oficina con toda confianza y en este instantes voy por Severus y los niños, porque estoy segura que ellos querrán que el profesor Snape los acompañe, debido a que cada vez que van hablar con alguien de autoridad piden su asistencia- declaro la profesora de transfiguración mientras se levantaba y se dirigía con Bones hacia la puerta.

Dejando detrás un desconcertado Dumbledore que no podía creer que fue ignorado olímpicamente y se fueron dejándolo solo en el lugar, por lo menos tenía el consuelo de que si el maestro de pociones estaba presente durante la entrevista podría tratar de sacarle la información más tarde y enterarse de los que hablaron en la oficina de McGonagall. Sin embargo, ahora era tiempo de replantear nuevamente sus planes, mientras que Minerva ya estaba en busca de Harry y Hermione segura que la visita de Amelia les traería noticias del posible juicio para Sirius.

Bueno aquí esta otro capítulo, en mi opinión en uno dos capítulos más ya terminaría de relatar el tercer año para entrar en el verano antes de cuarto año donde ira comenzando el desenlace de esta historia debido a que pienso terminarla una vez terminado el cuarto año de la pareja, ya que no quiero hacer los siete años. Asi que espero que les haya gustado y pronto estaré subiendo el próximo.