Capítulo 2
Izuku Midoriya siempre se esforzó al máximo para lograr ser un héroe tan grande cómo lo fue All Might. Para eso debía ayudar a las personas que lo requirieran, ya sean amigos, familiares, otros héroes, personas ajenas a él y sobretodo y las más difíciles de ayudar... Villanos.
Ayúdar a alguien que lo odiaba a muerte era sin duda, una tarea muy difícil. Por costumbre, un villano algunas veces nace cuándo una persona sufre una especie de trauma psicológico, esto ocurre gracias a que vivió tal vez un infierno en su vida, sin dejarle opción de ser normal por lo que se refugiaban en las garras del mal, causando estragos y cometiendo fechorías.
Una de ellas era Himiko Toga, la chica con la que el pecoso peli verde luchaba en este momento. Si es que a eso que estaba ocurriendo se le puede llamar pelea.
—Es tu culpa, tu culpa, ¡Tu puta culpa, bastardo hijo de perra!
—Cálmate Toga, esto n-no es necesario ¡Ah!
Deku esquivó un corte que la rubia le lanzó a duras penas con su cuchillo. Al chico no le tomó ni un minuto liberarse del agarre de la chica, ya que viéndola más de cerca, ella se veía toda sucia y algo desnutrida. Por lo que poco le faltaba para desfallecer.
Esto le preocupaba mucho al chico. El estado de ella parecía ser frágil. No se imaginaba en donde rayos había estado cómo para andar así de descuidada. Probablemente metida en una alcantarilla o viviendo en la basura.
—¡Te mataré! ¡Te mataré! ¡Te mataré! —Repetía y Repetía la chica.
Aunque sus pasos empezaban a ser erráticos, no se detenía en su labor de querer clavarle el cuchillo en la yugular al chico.
—"Debo hacer algo, o de lo contrario puede sufrir un daño permanente si sigue así..." —Pensó Deku un tanto alarmado.
Esquivó un nuevo ataque de la chica. Luego una patada y por último, otro cuchillazo.
—Lo tengo —susurró por lo bajo al ver que se le había ocurrido un plan.
Espero pacientemente que la chica lo atacará de nuevo. Esta apretó los dientes y con toda la intención del mundo se lanzó hacia el chico con su cuchillo en manos, listo para matarlo de una vez por todas.
—¡Muere!
—Ahora...
Deku esquivó el ataque y en un rápido movimiento tomó a la chica de su brazo y la levantó por lo aires, tal y cómo lo hizo alguna vez con Bakugo y con Shinso.
(¡Slap!)
—¡Aagh! –Gimió Toga al ser impactada de espaldas contra el suelo quedando fuera de combate al instante.
Deku sonrió victorioso por lo que hizo, pero se horrorizó al ver que se lo hizo a una chica y lo peor de todo... A una muy débil e indefensa.
—¡AAAAAAH! —Se agachó rápidamente para ver si estaba bien. —¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! —Se disculpó rápidamente con la chica, pero de nada le servía. Ella estaba inconsciente.
No tuvo de otra que lamentarse y quedarse a cuidarla hasta que despertará o hasta que un héroe o un policía hicieran acto de presencia.
Aunque por otra parte, el pecoso iba a llegar tarde a clases.
—Supongo que me lo merezco por ser tan descuidado —se lamento él.
Pasaron unos veinte minutos en donde Izuku espero y espero pacientemente a que la chica despertará. Le preocupaba un poco ver el estado de esta.
—Me preguntó dónde has estado últimamente, Toga —se preguntó en voz baja.
Pero sus pensamientos fueron interrumpidos en el momento en que la chica abría lentamente los ojos y volteaba a ver a todos lados como si no supiera en dónde se encontraba.
—Grrrr... Idiota —gruñó molesta al ver que el peli verde estaba frente a ella y no era todo, se encontraba descansando su cabeza sobre las piernas del infeliz ese, por lo que se molesto más. Pero en ese estado, poco podía hacer.
—¿Estas bien? —Preguntó Izuku un tanto nervioso.
Esta se ofendió por la pregunta.
—No, no lo estoy —respondió con molestia. Se intentó levantar y a duras penas se pudo sentar en el suelo. —Me venciste otra vez y eso ya es muy bochornoso.
Izuku suspiro de forma cansada. No tenía remedio dialogar con la chica esta, pero eso no le impedía ayudarla.
—Tomaré eso cómo un, tal vez —dijo él. Seguidamente sacó su almuerzo de su mochila y se lo ofreció a la chica. —Ten, no es un banquete pero te ayudará a recuperar...
—¡Dame eso! —Toga le arrebató el almuerzo de las manos al chico y empezó a comerlo sin importarle nada.
—Tus energías —terminó de decir.
Se levantó del suelo y se colocó su mochila en la espalda nuevamente. Se percató de que la chica lo observaba fijamente mientras comía, era como si desconfiara de él.
—¿Qué pasa? —Preguntó nervioso.
Toga trago y desvío la mirada a un lado.
—Te mataré luego —le dijo sin verlo a la cara.
Izuku tembló ante eso, lo mejor que podía hacer en este momento era avisarle a la policía o simplemente irse o si no llegaría más tarde de lo que iba a la academia.
—Luego mataré a tu novia.
Eso que dijo lo hizo voltear a verla lentamente.
—¿A-a quién? —Titubeó al preguntar.
—¡A tu novia! —Le gritó. —Ya sabes, la rara esa que puede hacer flotar las cosas con solo tocarlas y eso. —Dijo ella de mala gana. Terminó de comerse el último sándwich que le arrebató al chico.
Deku rió de forma nerviosa. Claramente se refería a Uraraka-san. Ellos no eran novios, simplemente eran muy buenos amigos.
—Te equivocas, Uraraka y yo, no somos novios. Simplemente somos-¡Ahg!
No terminó de hablar ya que Toga se levantó del suelo rápidamente y aprovechó a que él estaba distraído para picarle los ojos con sus pulgares y salir corriendo lentamente lo más rápido que pudo del lugar.
—¡Toga! —Gritó de agonía mientras se cubría los ojos con sus manos.
—¡Me vengare luego héroe jajaja! —Gritó la rubia desde la distancia mientras reía de forma divertida.
A veces me preguntó, si ella se había cortado alguna vez las uñas. Ya que ese día sentí cómo mis retinas eran perforadas de la forma más dolorosa posible.
—Midoriya no ha llegado aún —Aizawa sensei habló más para si mismo que para la clase entera.
Muchos de los compañeros de Izuku voltearon a ver el asiento vacío atrás de Bakugo, en donde se sentaba el peli verde.
—¿Le habrá pasado algo? —Preguntó Mineta un tanto preocupado.
—Solo se ah tardado unos minutos, no es para alarmarse Mineta-chan —le dijo Tsuyu con su típico tono inexpresivo.
En eso toda la clase empezó a charlar en voz alta. A muchos les preocupaba que Izuku no llegará a tiempo. Otros se preocupaban por él, pero no lo demostraban abiertamente.
—Ya, ya. Seguramente se le hizo tarde —Yaoyorozu habló con una sonrisa tranquila.
Mientras los murmullos se oían en el salón, había alguien que estaba muy preocupada por la extraña ausencia del peli verde.
—Deku-kun... —Susurró Uraraka.
La castaña no dejaba de observar el asiento vacío del chico. Ya habían pasado unos veinte minutos desde que iniciaron las clases. No era como si le gustará, solo eran amigos.
Nada más.
De pronto, por alguna razón sentía que alguien la observaba. Se dio la vuelta y se encontró con que Aoyama la observaba fijamente.
Él rubio no dejaba de verla con esa molesta expresión. Uraraka levantó una ceja confundida. No fue hasta qué él señaló el asiento vacío con su cabeza, haciéndole entender que no se preocupara.
La chica se sonrojó y se dio la vuelta rápidamente. Maldecía en voz baja al chico que no dejaba de molestarla con esa ridiculez de que le gustaba uno de sus mejores amigos.
Bajó la mirada un poco y frunció el ceño.
—Estúpido Aoyama, no deja de molestarme con esa ridiculez de que me gusta Deku-kun —murmuró por lo bajo. —Es cierto que es un muy buen chico y que cualquiera seria afortunada en tener de novio a tan buen especímen, sobre todo por esa linda sonris... —Agitó su cabeza en repetidas ocasiones. Nuevamente se ponía a pensar en cosas que no debería.
Estaba tan metida en sus asuntos que no notó cuando Jirou uso uno de sus auriculares para tocarle la espalda.
—¡AAAAAAHHHH! —Gritó Uraraka en el momento en que sintió que algo le tocaba el hombro. Rápidamente se levantó de su asiento, se dio la vuelta y empezó a negar con sus manos y su cabeza. —¡No, no es lo que estoy pensando...
Se dio cuenta de que la clase entera la observaba fijamente. Volteó a ver a la pelinegra quién era la que le había llamado su atención.
—Uraraka, ¿Me prestas ese lápiz? —Preguntó la chica con cansancio.
—¡Si! —Se apresuró a pasarle el lápiz a su amiga. Rápidamente se sentó en su asiento y sonrió de forma nerviosa.
—Gracias —Jirou agradeció restandole importancia a la reacción escandalosa de su amiga.
Se puso a escribir en su cuaderno. Hace días que apuntaba en una libreta todo lo que creyera importante en la clase. Debía esforzarse al máximo, éste era su último año y daría todo lo mejor para pasar los exámenes finales sin problemas.
Además, no era como que Aizawa los hiciera escribir demasiado, él era más de lo práctico que la escritura en sí.
Aunque siempre había algo que le molestaba. O mejor dicho, alguien.
—Oye, ¿Crees que Midoriya se habrá quedado hablando con una linda chica? —Le preguntó Kaminari a Sero en voz baja.
—No lo sé, pero si es así. Tiene mucha suerte —le respondió Sero, en voz baja.
—Si es así, estoy celoso de él —Murmuró Kaminari con los dientes apretados. —Cómo me gustaría estar en su lugar. —fantaseo el rubio observando hacia el techo.
Por alguna razón Jirou no soportaba a Kaminari últimamente, le parecía un completo estúpido y sus estupideces solo se lo dejaban más en claro a la chica de actitud indiferente.
—Si estuvieras en su lugar terminarías estropeándola —se metió Jirou en la conversación de ambos. —O en tu caso, electrocutándola. —Se burló ella.
La pequeña broma de la chica provocó que el rubio se encogiera avergonzado en su asiento, ya que unos cuántos de sus compañeros se empezaron a reír del pobre.
Jirou se tapó la boca mientras reía en voz baja. Sé deleitó un poco con la expresión de enojo del rubio y decidió volver a su labor. Las risas aún seguían hasta que...
—¡Silencio! —Aizawa sensei uso su Kosei para hacer que todo mundo guardará silencio.
Todos se sentaron firmes en sus asientos mientras observaban al frente.
—Es tu culpa Jiro —le susurró Kaminari a la chica.
—Por favor, tu mala suerte con las chicas es solo mérito tuyo y de nadie más —le susurró con burla en respuesta.
Eso hizo que el chico soltará un bufido y se cruzará de brazos en su asiento.
—Tonto —murmuró ella por lo bajo.
Últimamente aprovechaba cualquier oportunidad para molestar al rubio. Le parecía tan inocente y tonto, que no podía aguantarse.
De pronto la puerta fue abierta de forma lenta dejando ver a un nervioso Izuku Midoriya.
—B-buenos días... Jeje —rio nervioso.
—Midoriya, llegas tarde —le dijo Aizawa sensei. —¿Acaso ocurrió algo que...
—¡Oh no, miren los ojos de Midoriya! ¡Están sangrando! —Ashido interrumpió al sensei, la chica de rosa señaló a Izuku al ver que los ojos de este sangraban un poco.
—¡A-a-a no es nada! —Negó él rápidamente. —Solo fue un accidente jeje.
Se rascó la nuca al sentirse observado por toda la clase.
—¡Pero que demonios dices! —Lida se acercó rápidamente a Izuku y lo tomó de las manos. —Debemos ir a ver a Recovery Girl para que te atienda de inmediato. —Dijo rápidamente el chico de lentes. —¡Sensei! —Se dirigió a Aizawa. —¡Llevare a Midoriya a la enfermería y lo traeré lo antes posible! —Pidió él.
El maestro no tuvo de otra que dejarlos ir. Ya después hablaría con Midoriya a solas.
—¡Woaaaaah! —Izuku era jalado a toda prisa por el veloz chico por los pasillos de la academia.
Por un momento le pareció ver a las personas de su alrededor caminar en cámara lenta. Aunque eso solo eran cosas suyas.
—Llegamos —le aviso Iida en el momento en que se detuvo frente a la puerta de la enfermería.
Ahora solo debían entrar y esperar a que la enfermera los recibiera. Las explicaciones vendrían después.
Ambos tomaron asiento en la sala de espera y esperaron a que los llamarán.
—Y, ¿Cómo te dañaste los ojos? —Preguntó Lida sentado a su lado.
—Este, verás... —No tenía de otra que explicarle lo que pasó a su amigo.
Tal vez, solo tal vez Iida-kun lo entendería.
Al parecer, las explicaciones vendrían ahora.
