Independiente.
-Este fue el día más hermoso de mi vida, gracias por regalarme este recuerdo tan valioso Alphonse-sama.- la joven chica, Mei, no podía apartar la mirada de Alphonse. Ambos iban caminando por los amplios jardines del palacio real de Xing, iban acompañados de la luna y a sus pies pasaban pequeñas luciérnagas, como si quisieran enseñarles el camino.
-Para mí también, fue maravilloso pasar un buen tiempo en paz.- Alphonse le devolvió la sonrisa. Este maravilloso momento fue gracias a que Ling, el hermano mayor de Mei, se dio cuenta que no encajaba en esa atmósfera y decidió dejarlos solos. Ella comenzó a bostezar contra su voluntad, estaba cansada, pero quería seguir conociendo al chico delante de ella.- ya es muy tarde, ¿Quieres que te acompañe a tu cuarto?
-Muchas gracias.- le contesto.
Caminaron hasta la habitación de ella. Alphonse espero a que entrará, pero la chica se detuvo en la puerta y se giro hacia él.
-Gracias de nuevo.- sin darle oportunidad de responder, Mei le dio un beso en la mejilla, muy cerca de la boca, tan cerca, que si se hubiera movido unos centímetros sus labios se hubieran encontrado.
Alphonse parpadeo un par de veces intentando digerir lo que había sucedido. Satisfecha con la reacción, Mei entró a su cuarto.
-A-adiós.- tartamudeo y pudo escuchar una pequeña risita por parte de ella.
Caminando como si estuviera volando, Alphonse llegó hasta la habitación que compartía con su padre.
-Bienvenido hijo.- noto que su hijo estaba en las nubes, eso lo hizo muy feliz.- no hace falta que te pregunte como te fue...
-Ella es espectacular.
-Me alegra eso hijo.- le dio unas palmaditas en la cabeza.- lamento decirte que tendremos e regresar a casa, Amestris nos necesita.
Alphonse sacudió la cabeza para intentar aclararla.
-Sí padre.- se puso serio.- por cierto, ¿a que arreglos llegaste con el rey?
-A unos muy buenos. Tenemos su apoyo comercial, armamentístico y militar. Nos prestara a sus mejores soldados. Entre ellos los más interesantes son un clan completo, Ling y Mei.
-¿Ling y... ¡¡Mei!!?.- no pudo evitar alterarse.
-Ling es uno de los más fuertes y hábiles ninja que tiene. Y Mei es la mejor usando retanjutsu, lo puede manejar para curar o para atacar. Es muy valioso tener a ambos de nuestro lado.
-No... No estoy de acuerdo que Mei ponga un pie en el campo de batalla.
-Alphonse, es decisión de ella. Si nos quiere ayudar, tu solo la tienes que proteger. Si ambos se cuidan las espaldas, no habrá ningún soldado que pueda vencerlos.
-...
-Por cierto, Edward se entero sobre lo que está pasando y está molesto. También contamos con su apoyo para esto.- evito decirle acerca del golpe de estado, Hohenheim era demasiado viejo como para no saber quien está en contra de él y de su familia, él sabía quiénes eran y podría acabar con ellos fácilmente.- ahora hijo, duerme, mañana será un largo día de regreso a casa.
En la mañana siguiente, Alphonse se paro con los primeros rayos de sol que pasaron por su ventana. Con cuidado de no despertar a su padre, salió de la habitación con ropa para entrenar. Después de un poco de calentamiento, lanzó unos cuantos golpes al aire con una velocidad increíble.
-Vaya no pensé que tu fuerte eran las artes marciales.
-¡WAAH!.- Al dio un gran brinco.
-¡Lo siento! ¡Lo siento! No pensé que te asustaría. Enserió disculpame.- se sonrojó Mei al ver el gesto de Al, intento ahogar la risa que estuvo a punto de salir de sus labios.
-Aah no te preocupes. Ehmm, si me gustan mucho las artes marciales, soy mejor peleando cuerpo a cuerpo.
-Eso es lo que veo. Porque no practicamos un poco.
-¿Eh?.- Alphonse parpadeo varias veces.
-Si vamos, da tu mejor golpe.- ella se puso firme, esperando el golpe de Alphonse. Sin embargo, el hizo algo inesperado, con un movimiento rápido, barrio los pies por debajo de su cuerpo y la hizo caer, pero antes de que tocara el piso, la tomó de la cintura.- ¡¡!!
-Nunca podría hacerte daño.
-...- ella acaricio su rostro y lo miró fijamente, lentamente se acercaron hasta el punto en que sentían la respiración del otro. Él parecía indeciso, pero ella fue la que tomó la iniciativa, con su mano acercó con ternura el rostro de Alphonse al suyo y sus labios se unieron en un dulce y cálido beso.- ehmm, perdón... Me deje llevar.
Ella se quito de los brazos de Alphonse y se sonrojo, él aún estaba en shock.
-N-no, no te preocupes yo...- por el rabillo del ojo pudo detectar un brillo metálico y una luz tintineante.
Sabia lo que significaba: un rifle de francotirador. Se apresuró a cubrirse con un árbol que estaba muy cerca de ellos, tomó a Mei de la cintura y la acuno en sus brazos.
-¡Hay un francotirador!.- grito a todo pulmón.
-¡Donde!.- pregunto Mei, buscando con la mirada.
-En el edificio de enfrente.
-Yo me encargo.- salió de su refugio con Alphonse y comenzó a correr en zig-zag, tan rápido que a Alphonse le costó trabajo seguirla con la mirada.
Y al parecer lo mismo sucedió para el francotirador. Se escucharon varias detonaciones, pero ninguna le dio, se escucho un grito sordo de... De... ¿Un hombre? Alphonse quedó boquiabierto al ver la escena. Hohenheim se despertó de su profundo sueño con el grito del hombre (no escucho a Alphonse) y algunos guardias reales fueron apoyar a Mei a hacerse cargo del francotirador.
-Vaya, si que mi hermana es impresionante, ¿cierto?
-¡¡!!.- al parecer ambos hermanos tenían la habilidad de aparecer detrás de una persona sin ser vistos.- si ella...
-Ella recibió un entrenamiento especial desde que era niña. En este país, desde que nacemos, nuestras habilidades en cualquier ámbito son explotadas. Es por eso que casi todos aquí estamos preparados para la guerra. Mei comenzó a caminar muy pequeña, unos meses después, tenía una flexibilidad y velocidad increíble, así que su entrenamiento fue enfocado a eso. Ella quiso sumarle el retanjutsu por aburrimiento.
-Es... Es genial.
-Mei dentro de unos meses podrá casarse, cumplirá 16 y será libre de escoger con quien casarse. Y al parecer esta enamorada de ti.
-¡¡¿¿EEEHH??!!
-Yo no se mucho de eso, pero conozco a mi hermana y jamás la había visto actuar de esa manera. Quiero decirte que me pareces un buen cuñado y estoy muy feliz de que ustedes estén juntos.- le dio unas palmadas en el hombro, ignorando que Alphonse tenía todos los colores en la cara y la quijada caída. Satisfecho, se dio media vuelta y se fue taradeando una marcha nupcial.
-¿Que te dijo mi hermano Alphonse-sama?
-¡Gah!.- dio otro salto.- uhmm nada. Mei, fue increíble lo que hiciste.
-Gracias.- su sonrisa fue tan radiante que se olvidó por un momento lo que había sucedido.- por cierto, ¿conoces a este tipo?
Mei tenía de los cabellos a un hombre, estaba completamente hinchado de su cara, con unos dientes menos y con pequeños rastros de sangre de su nariz, Alphonse no pudo evitar poner una cara de desagrado al verlo tan cerca de él.
-Ehmm, no recuerdo haberlo visto.- dijo dándole unos ligeros golpecitos en la mejilla.
-Yo me encargaré de esto.- se acercó Hohenheim.- Tenemos que sacarle toda la información que sea posible antes de salir hacia Amestris.
-Su padre tiene razón Alphonse-sama.- Al escuchar esas palabras, el hombre comenzó a buscar algo en su boca.- una manera muy respetable de morir "Si caes en las manos del enemigo, utiliza esta pildora y quedaras silenciado, además de que no sufrirás la agonía de la tortura", ¿eso fue lo que te dijeron cierto?.- le pregunto Mei mientras jugueteaba con la píldora.
El hombre trago saliva.
-Bien, comencemos con el interrogatorio.
El interrogatorio duro toda la noche sin descanso para ninguna de las dos partes, a pesar del cansancio y dolor que tenía ese hombre, no respondió absolutamente nada, ni siquiera su nombre. Agotados, dejaron al hombre en Xing, para que el rey dictará lo que sucedería con él.
-Es genial que mi padre nos dejara venir con ustedes.- sonrió Mei, mientras miraba a través de la ventana del tren militar que iba a toda velocidad.- nunca había viajado tan lejos.
-Lo mismo va para mi.- dijo Ling desde un asiento cercano, la chica, Lan Fao, que iba a su lado estaba completamente roja y también asintió en silencio.
-Al contrario, nos sentimos muy honrados de que ustedes hayan aceptado ayudarnos. Definitivamente, necesitaremos de su ayuda en estos días.
Alphonse aparto la mirada de esa alegre vista, pero a la vez, cargada de inquietud. Él no estaba seguro si podía mantener a todos a salvó, conocía lo difícil que era una guerra y que muchas vidas se perderían ahí. Quería evitarla a toda costa y sobretodo quería seguir a lado de la chica que iba haciendo bromas.
Lo más inquietante para él, era la increíble habilidad de Mei para la pelea cuerpo a cuerpo...
-¿Sucede algo, Alphonse-sama?.- le miró preocupada Mei.
-No realmente. En la siguiente parada me voy bajar, espero que no te moleste padre.
Hohenheim entendió lo que quería decir.
-Solamente avísame cuando regreses.
Tal y como lo dijo, se bajo del tren y comenzó a caminar en medio de la muchedumbre que se amontonaba en la estación del tren. Al salir de ahí, sintió la serenidad y el aroma a tierra mojada que solamente se podía sentir en un lugar como ese, Resembool.
Primero, pasó por el panteón, donde visito a su madre y limpio un poco las hojas secas que se estaban comenzando a juntar. Aunque parecía que hace poco habían ido a limpiarla y adornarla con flores frescas.
Un poco más adelante pudo distinguir la casa que quería visitar. También pudo ver que alguien estaba trabajando muy duro cortando leña.
-¡Aaah!
-No se mucho de eso, pero creo que estas hagarrando mal el hacha.
Sorprendido, Edward volteo a ver a su hermano menor.
-¡Al! ¿Que te trae por aquí? Enserió, no me esperaba tu visita. Le llamare a mi abuela y a Winry.
-No, antes de eso, quiero hablar contigo.
-Adelante, ¿a donde vamos?
-A la tumba de mamá, quiero que ella también me aconseje.
-Está bien.- con cuidado, Edward acomodo la madera que había cortado y siguió a su hermano hasta el panteón.
Ambos se sentaron a los costados de la tumba. El crepúsculo estaba cayendo sobre ellos mientras disfrutaban del suave viento que golpeaba su rostro.
-Hace unos días conocí a una chica que me dejó muy impresionado.
-Oooh, ¿¿enserio??.- La mirada de Ed, hizo que Alphonse se sintiera aún más incómodo.
-Sin embargo... Ella, ella parece tan fuerte, independiente, sus habilidades alquimicas son geniales y...
-¿Tienes miedo que ella salga lastimada por esas razones?
-...
-Me sucedía igual con Winry, ella definitivamente no era igual que las demás chicas que conocía. Igual que la chica que me mencionas, tuve miedo que ella saliera lastimada solo por estar a mí lado. Pero, la verdadera esencia de una pareja, es que cada uno tiene que complementarse. Si tu sientes que no encajas a su lado, se más fuerte, más inteligente y más audaz para que puedas seguir su ritmo, nunca pienses en ella como alguien a quien proteger, piensa en que ella será tu compañera en las buenas y en las malas.
-Hablas como mi padre.
-Esque, a lo largo del tiempo que he pasado con Winry entendí eso.
-Pero, hay otra cosa que me preocupa. La guerra se está volviendo más fuerte y ella vino para ayudarnos.
-Mierda... Bueno, supongo que no se puede evitar.- se puso de pie.- tenemos que hacer algo con esos malditos.
-¿Tienes alguna idea?
-No realmente, tenemos que investigar que es lo que quieren para saber cómo negociar con ellos.
-Ed, no quiero arrastrarte a esto y menos en estos momentos.
-Ahí es donde entra lo que te acabo de decir. Winry entenderá y no se opondrá si mi país me necesita.- le extendió la mano.- ahora, vamos. Se está haciendo tarde.
-Sí.
Después de cenar y una larga platica para ponerse al día con las noticias, se fueron a dormir y al día siguiente a la primera hora del día, Alphonse abordo el tren que lo llevaría a Ciudad Central, esta vez con una idea más clara en mente.
¡Muchas gracias por seguir conmigo en esta historia!.
¡Bye bye!
