Capítulo 6: Uraraka vs Toga.

Uraraka no podía estar más feliz en este momento.

Frente a ella estaba la responsable de sus desgracias...

O al menos de las que ocurrieron entre ayer y hoy.

—Toga —murmuró ella.

—Gordaraka —dijo la rubia.

—¡Es Uraraka! —Le gritó para corregirla.

—No me importa —aclaró Toga con una sonrisa. —De todos modos ya que no moriste por mi... Jajaja bomba de pintura. —Se burló ella haciendo enojar más a la estudiante de U.A. —Te podré matar yo misma.

La castaña dejó su mochila a un lado del suelo y se puso en posición de pelea. Tuvo suerte de que esta loca se le apareciera en el mismo callejón que ayer. Ahora podría enfrentarla, vencerla y llevarla a la cárcel.

Sonrió con satisfacción al pensar en que por fin esta chica estaría tras las rejas.

—¿Por que sonríes? —Preguntó Toga. Esta estaba toda sucia, parecía débil, además de que tenía una navaja en sus manos lista para clavarla en la cara de Ochaco.

—Este es tu fin —dijo Uraraka. —Te venceré y te llevaré a la cárcel de una vez por todas. —Parecía muy segura de si misma.

La rubia esbozo una sonrisa psicópata y se preparó para atacarla.

—Me gustaría ver que lo intentaras, perra —la retó ella.

—Lo haré... —Respondió ella. —Estúpida... —Ni ella supo por que le dijo eso, si ella no era de decir insultos o malas palabras, pero si estas eran para Toga, la hacían sentirse bien.

La rubia apretó los dientes con furia. Uraraka hizo lo mismo. Se observaban fijamente, sin quitar sus ojos de encima de los de su rival.

Estuvieron así un rato sin hacer nada. Una planta rodadora paso al lado de ellas. Pero no le prestaron atención.

—¡AAAAAAAAAAHHH! —Gritó Toga mientras emprendía una carrera hacia Uraraka-San.

Esta retrocedió un poco pero al instante hizo lo mismo.

—¡AAAAAAAAAAHHH! —Gritó ella también.

Toga le lanzó un corte certero directo al estómago de la chica.

Uraraka lo esquivo pero tuvo la mala suerte de resbalar con un charco de agua dándole una oportunidad a la rubia de atacarla.

—Te tengo.

¡Slash!

La rubia no desaprovechó la oportunidad y le clavó el cuchillo directo en el costado del estomago de la indefensa Uraraka.

—¡Uff! —Gimió la castaña al sentir como el cuchillo fue clavado en su ser sin piedad alguna. —Rayos... —Se lamentó ella al no poder ejecutar las enseñanzas que Gunhead le había enseñado.

Se apoyó en un contenedor de basura mientras se sujetaba el área afectada. Observó el suelo mientras escuchaba la estrepitosa risa de la chica.

—¡Jajaja te mate! ¡Te mate! —Celebró Toga mientras saltaba complacida por lo que hizo.

La castaña por su parte no se dio cuenta de que había hecho flotar el pesado contenedor de basura. Cayó de rodillas al poco tiempo. Cerró sus ojos y apretó sus dientes con fuerza.

—Bueno es hora de regar tu sangre por todas partes —Toga dejó de celebrar y se acercó a la chica mientras jugaba con su cuchillo.

—¡Agh! —Se quejó la castaña en el momento en que la rubia la tomó del cuello y la azotó contra el piso.

Toga se sentó sobre su estómago y la tomó del cuello de la camisa para acercarla a su rostro. Se deleitó por la expresión de dolor de la chica y se emocionó mucho al imaginarse lo mucho que gritaría de dolor al clavarle el cuchillo en sus ojos y en todas partes.

La de ojos cafés observó el cielo. Se preguntaba que hizo mal y no dejaba de reprenderse al recordar que cometió un error fatal.

"Lo siento Deku-Kun... Te falle" —Se lamentó ella en su mente. Pero luego levanto una ceja. —"Espera, ¿Por que me disculpo con él?" —Estaba algo confundida pero ya no importaba. Unas cuantas lágrimas salieron de sus ojos al darse cuenta que había fallado de todas maneras.

Pero algo llamó su atención. Justo encima de ellas se encontraba flotando el enorme contenedor de basura por lo que solo le quedaba una cosa por hacer.

—¿Tus últimas palabras? —Preguntó Toga con una sonrisa de satisfacción.

Uraraka simplemente sonrió y soltó una leve risa confundiendo un poco a la chica sobre ella.

—Si... —Murmuró ella. —Liberar... —Con un leve movimiento junto sus manos y el enorme objeto arriba de ellas dejó de flotar.

—¿A que te refier...

¡PAM!

Toga no terminó de hablar ya que el enorme contenedor cayó sobre ellas levantando una enorme nube de polvo.

La rubia quedó toda golpeada y fuera de combate quedando inconsciente por el golpe.

—Cof... Cof... Cof... —Tosió Uraraka por el polvo. Ella quedó también muy lastimada pero aún estaba consciente. —Uff... Lo hice... La detuve. —Festejó ella levantando sus brazos al aire con una sonrisa triunfal.

Se arrastró un poco hasta la salida del callejón esperando que alguien la ayudará. Pero nadie aparecía ni por asomó.

Aunque poco a poco estaría en el otro mundo y ya todo acabaría.

—Nadie podrá salvarme...

Se lamentó ella viendo al cielo.

—¡JAJAJAJA! —Se escuchó una estrepitosa risa.

—¿Pero qué? —Se quedó atónita al ver como una gran figura caía del cielo y aterrizaba frente a ella.

—Ya todo esta bien, ¿Por que? —Preguntó el musculoso rubio. —¡Por que estoy aquí! —Finalizó este poniendo sus manos en su cintura observando a la chica mientras esbozaba una enorme sonrisa.

Uraraka no podía estar más atónita en este momento. Además de que no podía creer lo que sus ojos veían en este instante frente a ella.

—¡A-All Might! ¡Pero si tu estas muerto! —Exclamó entre alarmada y emocionada.

All Might ladeo su cabeza, sin dejar de sonreír.

—Oh, es cierto —le dio la razón a la chica agonizante y desapareció ante sus ojos.

—... Qué —ella se quedo sin habla.

Abrió sus ojos lo más que pudo y lentamente se tocó su costado, observó su mano muy ensangrentada y después de lamentarse un poco.

Su vista se puso borrosa.

—Woah... —Cayó inconsciente al instante.

Solo esperaba su inminente fin mientras un gran charco de sangre se formaba alrededor de su cuerpo. Lo último que hizo fue susurrar el nombre de cierto peli verde con lágrimas asomándose por sus ojos.


¡Ring! ¡Ring! ¡Ring!

Sonaba el teléfono en la casa de Izuku.

Este le avisó a su madre que el contestaría y al responder. Habló con alguien por unos segundos para luego...

—¿¡Uraraka-San esta en el hospital!? —Gritó alarmado.

Así es, ven lo más pronto que puedas al hospital general de tokio —avisó Iida-Kun al otro lado de la línea.

El peliverde asintió y después de tomar su abrigo, le aviso a su madre que saldría.

Ya afuera, tomó un taxi con rumbo al hospital en donde se encontraba su amiga.

—Espero este bien... —Se dijo así mismo muy preocupado.

Solo esperaba que ella estuviera fuera de peligro.


Nos vemos en la próxima~