Hola a todos, este capitulo es un experimento ya que nunca he hecho un POV pero me pareció una excelente ocasión para probarlo, espero que me cuenten si les agradó, además porque por fin hemos llegado a la graduación de nuestro aprendiz. No prometo volver a hacerlo pronto la verdad.
La canción es de Rihanna, es lee más interesante si escuchas la canción mientras lo lees porque es muy sexy, a ver si me hacen caso una vez.
También les comento que estoy bastante ocupada con el trabajo entonces las actualizaciones se las quedo debiendo más a menudo. Saludos
ZONA DE ANOTACIÓN
"Tu y yo, tu y yo, somos como diamantes en el cielo,
Eres una estrella fugaz que veo, una visión de éxtasis,
Cuando me abrazas, estoy vivo
somos como diamantes en el cielo
Sabía que nos convertiríamos en uno de inmediato"
Diamonds - Rihanna
SIMON`S POV
Escuchó la voz de Izzy desde la ducha incitandome a que me meta con ella y una corriente me corre por toda la espalda, la idea de estar tan cerca su desnudez hace que sienta un tirón en la ingle. Desnudarme delante de ella ya no me causa tanta vergüenza, de hecho ya ni me importa, , así que solo mandó a volar la camiseta en segundos, pero cuando trató de quitarme los zapatos haciendo equilibrio me resbaló y caigo en el suelo.
-Todo bien Simon? - Izzy levanta la voz desde el baño. Me siento terriblemente torpe pero logro reponerme y dejar atrás la situación terminando de quitarme los zapatos y los vaqueros, agradezco no haber caído delante de ella. Cuando entró al baño Isabelle ya está metida en la ducha totalmente desnuda, voltea a verme con sus ojos negros expresivos y me regala una sonrisa, se ve preciosa, verla desnuda cada vez es una revelación. Decido quitarme las gafas y los boxers y meterme con ella sin esperar, he estado esperando este momento por siglos, siento el corazón latiendome a mil con solo verla y sé que ya estoy duro porque me excita tanto que no puedo controlarlo, quiero besarla pero ella se me adelanta y me besa el cuello, me erizo ante el contacto de sus labios con mi piel, su piel huele a gardenias y su cabello largo es un velo que le llega hasta la cintura, me abraza por los costados y continua besandome apasionadamente en el cuello, luego en la clavícula, más abajo en el pecho, el agua nos cubre a los dos como una manta, allí en ese momento rodeado por los brazos de Isabelle y sus labios recorriendo mi cuerpo me siento que estoy en otra dimensión donde no existe ninguna preocupación, ni siquiera estoy preocupado por venirme antes, solo quiero que este momento dure para siempre, cada fibra de mi cuerpo se estremece ante su contacto, en ese instante la veo levantar el rostro, me mira y me sonríe como una niña estrenando un juguete, le sonrío como si fuera un idiota y no me importa.
Me vuelvo consciente de lo hermosa que es teniéndola tan cerca, la claridad y suavidad de su piel blanca que contrasta contra su negrisimo cabello, sus pechos firmes, deseables como una manzana prohibida que pide ser tomada, siento que sus labios palpitan totalmente rojos pidiendo ser devorados, acortó la distancia y la besó con intensidad, la escuchó hacer un gemido de placer mientras entierra sus manos en mi cabello, estamos tan cerca que podría tomarla allí mismo pero no me siento con la confianza para hacerlo tengo tanto que aprender, necesito mil clases con ella, no me importaría. Siento que el agua nos lavaba todo el calor que llevamos encima, pero el calor parece no irse a ningún lado, parece que no se puede combatir solo dejarse embriagar por ēl, de hecho me siento tan caliente que creo que en algún momento voy a explotar desde adentro, trato de controlar mis pensamientos. A medida que la beso apasionadamente, siento que me excito cada vez más, estamos tan apretados que mi dureza roza contra su parte sensible, mientras la besó con intensidad en el cuello la tomó por el trasero, Dios mio me muero por meterme allí, no importa lo que tenga que hacer para lograrlo, pego mi frente a la suya tratando de controlar la respiración, lo último que quiero es venirme pero la necesito tanto, me está matando la ansiedad.
Isabelle me mira también y sé que está cansada de esperar, no me dice nada pero sus ojos hablan por sí solos, me toma de la mano y me saca de la ducha arrastrándome hasta la habitación medio autoritaria, estamos tan mojados que nuestros pasos dejan huellas de agua en el piso del departamento y estamos chorreando pero no importa, me arroja con fuerza en la cama. No nos hemos dicho ni una palabra solo besos y caricias desmesuradas, la verdad es que esperaba que esto fuera con ella dándome instrucciones aquí y allá, por eso creí que mi primera vez sería sería aburrida como una rara clase de biología, pero la maestra Isabelle se ha quedado afuera, la que tengo enfrente es una chica que está tan caliente como yo, no puedo creer que enserio le guste tanto pero parece que lo quiere tanto como yo, ya no tengo dudas, quiero comermela toda
-Así que te gustan las chicas arriba. - Pregunta susurrandome, sus ojos negros me miran con intensidad, trato de hilar un pensamiento coherente como si eso fuera posible, esta parada delante de mío sus pechos firmes y su vientre marcado chorreando agua desde su cabello que se cuela por sus senos y se desliza hasta su sexo, siento que se me reseca la boca, no quiero hablar, quiero besarla toda pero de alguna manera logro responderle
-Tú me gustas de cualquier manera. Eres hermosa. - Isabelle se acerca mordiéndose los labios y mirándome todo, sus ojos se estacionan en mi miembro, se apoya sobre sus rodillas en la cama encima mio, y me besa en los labios, mordiendo mi labio inferior, es mi turno de gemir en su boca, me enloquece siento perder el control pero logró mantenerme y cómo puedo le doy la vuelta para ponerla debajo mío, necesito controlar la situación. Ella sonríe, sabe lo que estoy tratando de hacer. La besó descontroladamente de arriba a abajo dejándome embriagar por su olor a gardenias, bebiéndome las gotitas de agua que hay en su piel, desde el cuello hasta que aterrizo en sus pechos, Dios sus pechos, el paraíso debe ser algo así, sentirlos ponerse duros en mi boca, ella vuelve a enterrar sus manos en mi cabello y gime, me detengo especialmente allí porque los adoro, no puedo elegir ninguno de los dos para besarlo más, para tocarlos más, los tomó en la palma de mi mano suavemente y me vuelvo loco, sé que he invertido demasiado tiempo allí pero no puedo contenerme, tampoco quiero apresurarme porque quiero que se sienta tan satisfecha como yo me siento con ella, algo de su teoría resuena en mi mente, no se trata solamente de entrar, pero la verdad cada fibra de mi cuerpo se muere por metersele dentro, es algo instintivo.
-Puedo saber como tocar el timbre? - Pregunto porque a pesar de que he visto cientos de clips pornograficos quiero tocarla como a ella le gusta. No me responde, tiene la respiración a mil y se muerde los labios, sigue con sus manos en mi cabello - Isabelle?
-Dime? - responde medio ronca, acaso no me ha escuchado, sonrió de ver el efecto que causaron mis besos. -Puedo saber "donde" tocar el timbre? - Ella sonríe de repente comprendiendo lo que estaba tratando de decirle, me pongo a su nivel para verla a los ojos, sus ojos negros parecen más más oscuros y profundos por la calentura. La veo asentir y al mismo tiempo me toma de la mano derecha lentamente y se lleva mi dedo índice a la boca, lo chupa y lo lame, yo la miro embelesado haciendo algo tan sencillo pero tan erótico. Termina de lamer y me guía lentamente hasta abajo, hasta su punto más sensible que por fin puedo ver realmente cerca sin que lleve sus panties, no está completamente rasurada sino que tiene una leve sombra de vello, es increíblemente sexy, como un reflejo abre las piernas y mete mi dedo en su clítoris, presiona sobre él y la miro derretirse de placer, lo comprendo instantáneamente y repito el movimiento, empieza a gemir, es el sonido más sexy del planeta.
- Oh por Dios! Oh! Oh! Oh!. - Me suelta para que lo haga por mí mismo, no paro, presiono lentamente y luego más rápido, vuelvo a mermar el ritmo, luego lo hago rapido, la veo enloquecerse por el cambio de velocidad, me doy cuenta que eso le gusta, no me basta, la acarició suavemente más abajo hasta su entrada, se arquea para mí, para que meta más mis dedos en ella, está muy mojada, vuelvo a presionar en su punto sensible, aumento el ritmo otra vez, la escucho suplicarme. -No pares, no pares, no pares. - Me siento poderoso logrando que se moje así por mí
- Estas tan humeda… wow. me va a enloquecer si sigues gimiendo así
-Eres tan sexy. Mira como me pones- Responde todavía gimiendo. Ya no puedo soportarlo, tengo que entrar, mi cuerpo reacciona, yo también estoy mojandome con pequeñas gotitas que brotan de mí, la miro fijamente para ver si hay alguna duda en sus ojos, pero no hay dudas, le gusta tanto como ella me gusta a mí. - Vas a hacer el favor de meterlo algún día? Creeme que estoy conteniendome para que no parezca que te estoy violando.
Quiero reirme pero no puedo, tengo una ansiedad que solo podré saciar en ella. Como puedo me separo un momento recuperando la cordura por un segundo, necesito un preservativo, me levanto de la cama y busco en mis pantalones que todavía están tirados en el suelo, gracias a Dios tengo en el bolsillo. Saco el paquete plateado y lo abro con los dientes, trato de hacerlo tan rápido como puedo pero las manos me están temblando un poco, trato de no pensar que estoy a punto de dejar mi virginidad aquí en esta habitación pero esto me hace que no logre acomodar el maldito condón, estoy tardando demasiado - Simon? - volteo a verla y está impaciente, como puedo me lo pongo, me acercó hasta la cama y me apoyo sobre mis rodillas, el corazón golpea contra mi pecho, trato de mantener la respiración, la veo abrir las piernas para recibirme, es hermosa, me inclino hacia ella pero dudo, he visto demasiada pornografía pero muy poco es como la realidad.
-Dame tu mano - me dice en un susurro, no la objeto al fin y al cabo es la maestra y yo un simple aprendiz. Me guía a su interior mostrandome como entrar, lo entiendo inmediatamente y la verdad no puedo aguantarme mucho más, me sorprende no haberme venido todavía. - Hazlo suave para que te acostumbres a la sensación, va a ser muy húmedo y cálido, te va a encantar. - Isabelle me habla con su voz ronca. Me inclino cada vez más lentamente hasta que me encuentro en su entrada, un calor irradia de su cuerpo que me invita a seguir, lo hago sin esperar y cuando nos hemos unido completamente levanto la mirada para verla, tiene los ojos cerrados y su expresión es de placer, parece un ángel torturado, se muerde los labios, no sabe que eso me enloquece?. Trato de acostumbrarme a la sensación, es increíble, es húmeda, estrecha, deliciosa, cálida, levanta las piernas para darme una mejor entrada quiero llegar más profundo, nuestros cuerpos encajan perfecto, la escucho gemir de placer y la verdad es que yo también estoy gimiendo.
- Oh Dios Mio! Estas tan calida.
-Te lo dije. Ahora muévete hacia adelante y hacia atrás primero lento, vas a ver lo rico que se siente. Puedes ir haciéndolo más rápido a medida que te acostumbres. Recuerda que no tenemos afán, estás haciéndolo perfecto. - ahora está tratando de darme instrucciones pero puedo sentir su respiración entrecortada, puedo sentir su ansiedad, quiere más y yo quiero dárselo.
- Eres hermosa Isabelle. Eres preciosa. - se muerde los labios otra vez me excita tanto. Me balanceo lentamente dentro de ella, adelante y atrás, se siente espectacular, acelero inconscientemente de las ganas que le tengo, ambos gemimos, la siento mojarse más, descubro una nueva habilidad, si voy más rápido ella gime más y más, se arquea para mí, estamos sudando y siento que una corriente me recorre todo el cuerpo, empiezo a temblar de placer, con razón todo el mundo pierde la cabeza por el sexo, estoy perdiendola por lo mismo y porque estoy con una mujer preciosa, los dos sudamos y se que ya no tengo el control. -Oh Dios ….. Iz. No puedo.
-Esta bien ...lo estás haciendo divino.
-Iz ohhhh - Cierro los ojos y entierro mis manos en la sabana, algo estalla dentro de mí, solo se decir su nombre una y otra vez, no recuerdo otra palabra, siento como vengo y algo dentro de mí me susurra que debí haber esperado por ella pero es demasiado voltaje para aguantarlo.
Rompo la conexión y me arrojo a su lado en la cama con la respiración acelerada, todavía no he abierto los ojos, no quiero sentir que la he decepcionado, es demasiado hermosa para decepcionarla. Finalmente me animo a mirarla, cuando abro los ojos para verla tiene una mirada de dulzura en sus ojos negros, Isabelle puede ser muy sexy y ardiente, pero ser dulce y tierna es una faceta que no había visto antes.
-Bien hecho mi querido aprendiz. - me susurra, suelto una risa de alivio, pasamos algunos minutos los dos allí acostados con la respiración a mil, me saco el el preservativo y lo arrojo a la cesta de basura sin levantarme. Trado de decir algo pero no logro hilar nada coherente
-Ha estado … WOW
-Sin palabras?
-Sin palabras! - me volteó hacia a ella, se ve preciosa, está sudando, con las yemas de los dedos le acaricio el cuello, me mira con esa ternura insondable, me hace derretir el corazón.
-Veo que prestaste atención a la teoría.
-Traté - Recuerdo que puedo volver al juego y quiero, quiero que quede satisfecha, quiero que se venga a cántaros como ella ha logrado que yo lo haga. Me deslizó suavemente y le acaricio los pezones y se ponen duros ante mi toque, veo pasar por sus ojos negros un relampago de lujuria mientras continuo acariciandola, desciendo un poco más y llegó a su punto sensible, se muerde los labios otra vez y cierra los ojos. - Todavía no has llegado, no quiero dejarte insatisfecha.
-No pienso quedar así tampoco, he sido paciente suficiente tiempo. - estrella sus labios contra los míos, siento que me está devorando con sus besos, ahora está encima mío y se por la manera como me mira que está decidida a hacerme volver al juego lo más rápido posible. Isabelle alcanza su frasquito de lubricante, no tiene una pizca de dulzura en su rostro, el fuego ardiente que es se ha vuelto a encender y dudo que pueda controlarla.
Siento el líquido del lubricante caerme encima, sus manos frotan mi flacidez se ve concentrada, frota primero suave y lento, no solamente está tocando mi pene que todavía no se anima a despertar, empieza a acariciarme los testículos, lo hace con experiencia, la sensación es deliciosa, la miro volver a mi altura y me besa en los labios sin detener sus manos, ahora va endemoniadamente rápido, más rápido, me concentro en toda ella, en su fragancia, le acarició el cabello y suspiro en sus labios, si supiera todo lo que me hace sentir sabría que en este momento podría pedirme lo que quisiera y yo se lo daría, soy su esclavo. Siento sus pechos contra mi piel me queman, sus largas piernas ágiles, sus labios me comen la boca, me besan con experiencia, mis manos se cuelan hasta su trasero, es mi parte favorita, la acaricio y está duro como siempre.
-Me encanta tu culo. - Le digo y me sonríe con malicia, ha pillado mi debilidad, en un movimiento veloz cambia de posición y se voltea dandome la espalda y pasando una de sus piernas para quedarme encima, estoy acostado y ella está de rodillas sobre la cama dándome la espalda, puedo ver todo su trasero, se corre y me lo pone en la cara, se concentra en masturbarme y yo me divierto apretando y acariciando su trasero, me dejo llevar y la muerdo pero no demasiado duro, el cambio de posición tiene un efecto inmediato, estoy tan duro que siento que la cabeza de mi miembro palpita, voltea el rostro y me mira con malicia, se lo que va a hacer, no va a esperar y se lo va a meter como ella quiere, no soy nadie, me tiene sometido, solo puedo quedarme quieto, en un segundo ya ha alcanzado un preservativo de debajo de la almohada, ha abierto la envoltura con los dientes y sin dudarlo me lo pone mucha experiencia. Estoy ansioso, quiero sentirme dentro de ella otra vez y lo sabe, no me hace esperar se corre hacia abajo donde esta mi erección y se lo mete con cierta rudeza que me fascina.
Su calidez y humedad me inunda otra vez, su estrechez me atrapa, me domina, pero es la visión de su trasero la que me vuelve loco, si no me hubiera venido hace pocos minutos ya no habría aguantado, agradezco internamente que haya sido tan considerada la primera vez. Se mueve con un ritmo perfecto, arriba y abajo, nada que ver con mi torpeza, sabe lo que hace, su trasero sube y baja, mis manos no pueden evitar tocarlo, aprieto tan duro que siento que estoy siendo demasiado tosco, pero ella gime sin detenerse, le doy una palmada en las nalgas y veo que su piel se ha vuelto roja, se voltea otra vez y me mira con lujuria, lo está disfrutando tanto como yo. Se inclina hacia adelante, tengo una mejor visión, continua su movimiento, rapido, más rapido, imposiblemente rápido, aprieto los dientes siento que voy a venirme otra vez, cierro los ojos porque si sigo mirándola no voy a aguantar. Gime mi nombre marcando un ritmo endemoniado para complacerse, abro los ojos estoy a punto de explotar otra vez cuando veo que echa la cabeza hacia atrás, su cabello largo y húmedo le roza el trasero, dice toda clase de palabras sucias, se escuchan hermosas en sus labios, siento su estrechez contraerse y se humedece por montones, respiró satisfecho de haber aguantado y me dejo ir, no hubiera podido soportarlo un minuto más.
Izzy rompe nuestra conexión y se voltea para verme, tiene una expresión de lujuria y de satisfacción en su rostro, está sudando pero también tiene una sonrisa.
-Creo que oficialmente eres un Jedi. - me dice, sonrió aunque mi cabeza todavía está dando vueltas. - Aunque te aconsejo que seas cuidadoso a la hora de usar tu sable de luz.
- A que te refieres? - Pregunto embotado
-Eres un chico que está bien dotado pero cuidate de ser demasiado rudo, no todas las chicas somos iguales, algunas son más estrechas, si eres muy duro podrías lastimar en vez de complacer.
-Creí que lo de bien dotado era una manera de alentarme.
-Yo no miento mi joven aprendiz. - Me sonrojo
-Fue una excelente primera vez, eres una muy buena maestra. - le digo, estoy extasiado, no puedo imaginarme una ocasión mejor, ya no me siento como un chico asustado, nunca voy a olvidar esta tarde.. Izzy se levanta totalmente desnuda, sirve dos copas de vino y regresa a mi lado y me extiende una. - Vas a beber también?
-Una copa no está mal, la verdad quería que tuvieras un buen recuerdo de tu primera vez.
-Tienes un buen recuerdo de la tuya? - Pregunto con curiosidad pero ella me mira un momento a los ojos y luego retira su mirada para fijarse en la copa que tiene en las manos, quiere decirme algo pero titubea, rara vez se ve así, se muerde los labios pero no de una manera sexy como minutos atrás lo hacía, parece incómoda.
-No fue tan agradable. - Responde en una voz supremamente baja. - a decir verdad fue más bien dolorosa, poco placentera y vergonzosa.
- Oh. - levanto las cejas sorprendido. -Lamento, que no hayas tenido alguien tan considerado como has sido conmigo. - Tengo rabia por dentro, quiero golpear a alguien, quien se ha atrevido a hacerle daño a mi angel?
-Es un imbecil.
-Entonces porque eres así conmigo? Si fuera tú no estoy seguro que podría pagar bien por mal.
-No todo el mundo tiene la culpa, además desde el principio me di cuenta que tú no eres como todos los chicos. Sé que esa noche te sentiste insultado por lo que dije y creíste que te trataba como un ingenuo Simon, pero no es a eso a lo que me refiero. Me refiero que tú no usarías a una chica como si fuera un trofeo por una sola noche para luego decirle a todos tus amigos que dormiste con ella.
-Fue eso lo que pasó con tu primera vez? - tengo tanta rabia que podría golpear a alguien en ese momento, quiero protegerla y cuidarla quiero complacerla, quiero hacerla olvidar.
-más o menos. La verdad no me gusta hablar mucho al respecto. - Izzy termina su copa de vino, se levanta de la cama e inicia el proceso de vestirse. Me doy cuenta que la conversación ha terminado.
