Segunda parte

La furgoneta se estacionó a gran velocidad, sin importarle el fuerte ruido que provocó, ni la gente que miraba extrañada. Pasaron solo unos minutos, cuando un emocionado Manami salía de su casa para subirse al asiento trasero con una mochila y una gorra para el sol. La furgoneta permitía que el escalador estuviera cómodamente en la tercera hilera de asientos, mientras que los dos sprinters junto a Kuroda charlaban alegremente en la segunda. Por supuesto, Fukutomi tenía reservado el asiento de copiloto, en tanto el conductor sentía su paciencia poco a poco llegar a su límite al tener que esperar a que todos fueran por sus cosas.

—Sakamichi-kun dijo que no podía venir, que se había comprometido con los de Sohoku a hacer un picnic— Contó el peliazul, poniendo su cabeza en el hueco entre asientos.

—Takuto está de vacaciones en otra ciudad— Le siguió Kuroda.

—Doubashi no me contesta el teléfono— Dijo Izumida con un suspiro.

—Yuuto quería ir a un festival hoy, así que prefirió quedarse en casa— Dijo Shinkai abriendo una barra energética.

—¡¿Quién les dio permiso para invitar a más gente?! ¡Este no es un jodido viaje de campo!— Reclamó Arakita, tratando de controlarse para no lanzarlos a todos fuera del auto, el cual por si fuera poco era prestado por su tío, ya que ir en bicicleta le hubiera costado, prácticamente, un día entero.

—Arakita— Le reclamó el lenguaje Fukutomi.

—Lo sé, lo sé— Chasqueó la lengua para volver a concentrarse en conducir, o al menos intentarlo.

—Solo basta con un "lo sé".

—Ya entendí, pero es que me colman la paciencia— Siguió quejándose—, por si fuera poco tardaron demasiado, a este paso llegaremos en la noche.

—Arakita-san también se tardó en salir— Rió Manami.

—¡Eso es porque estaba buscando...!— Iba a empezar a reclamar hasta que su rostro se puso rojo y fue perdiendo la fuerza de su voz— Nada, olvídenlo.

Todos se miraron curiosos, para luego volver a ver al conductor, quien fingía no sentir las miradas puestas en él.

Ni loco les decía lo que llevaba en el bolsillo, era el Lobo de Hakone, si sabían que le iban esas cursilerías perdería el poco respeto que había logrado conseguir.

Todos se acomodaron para el largo viaje, disfrutando a comparación del pobre conductor que trataba de repasar un discurso de disculpas una y otra vez para poder aprendérselo.

Tras algunos kilómetros, le pidieron a Fukutomi que prendiera la radio, tratando de encontrar alguna estación que coincida con los gustos de todos.

[—El tema que eligió el público fue: ¡Amor! Especialmente cómo superar un quiebre amoroso] Descartada.

[—Por eso esperaba con la carita empapada, a que llegaras con rosas, con mil rosas para mí...] Tampoco.

[—Aunque vengas de rodillas y me implores y me pidas. Aunque vengas y me llores que te absuelva y te perdone...] Mejor no.

[—¡Hoy hablaremos de los peores errores que puede cometer tu novio! Definitivamente está en el top el olvidarse de tu cumpleaños, aniversarios pueden perdonarse, pero ¿cumpleaños? ¡Amiga, date cuenta!]

Se resignaron a que no habría más radio cuando Arakita acabó con ella de un solo golpe y seguía conduciendo en silencio.

—Oh, Manami, eso se ve interesante, ¿qué es?— Preguntó Kuroda al alegre escalador tras un rato sin hallar nada mejor que hacer.

—La delegada me las dio cuando le conté la historia— Comentó divertido, entregándole las revistas que había sacado de su mochila.

—Genial, una más que sabe la historia— Refunfuñó Arakita, comenzando a pensar seriamente en cobrar derechos de copyright.

—"¿Quieres saber si tu novio te engaña?"— Leyó el peliplata, haciendo rodar los ojos al conductor al no poderse creer que estuvieran leyendo revistas de colegiala enamorada.

"¿Estás en una relación tóxica? Descúbrelo aquí", abs— Siguió Izumida con otra revista.

"¿Tu novio hizo algo imperdonable? Cómo saber si volver con él vale la pena"— Leyó Shinkai recibiendo un "¡Oh! ¡Esa es!" por parte de todos menos Fukutomi que ya estaba dormitando y Arakita quien seguía murmurando que eran test inútiles, aunque con curiosidad por ver lo que decían.

—Pregunta 1: ¿Te trata bien, valorándote como persona y pareja todos los días?

—¡Ja! Toudou no necesita que le diga nada, ese dios del narcisismo ya se lo dice a diario— Comentó el azabache, haciendo que los demás pongan un "No" en la primera pregunta.

—Pregunta 2: ¿Se mantiene atento a tus preocupaciones, informándote con antelación si no llega a casa o si no podrá cumplir con un compromiso ?

Arakita se mantuvo en silencio mientras volvían a marcar un "no".

—Pregunta 3: ¿Se acuerda de las fechas importantes?

Otro "no" y el azabache ya empezaba a golpear con impaciencia sus dedos en el volante.

—Pregunta 4: ¿Se muestra excesivamente celoso sin verdaderos motivos?

—¡No es mi maldita culpa que hasta los meseros se crean con el derecho de darle regalos sin sentido!

"Si"

—Pregunta 5: ¿Te trata con apodos cariñosos?

—Agh, jodida reina del drama, dios de los problemas y-

"No"

—Pregunta 6: ¿Te lleva a citas siempre tratando de impresionarte?

—Arakita-san, ¿dónde fue su última cita con Toudou-san?— Se atrevió a preguntar Manami con su característica alegría.

—¿Ah? ¿La última cita? Creo que fue en los hot dogs del barrio, Toudou estuvo reclamando que le hicieron mal al estómago por una semana.

"No"

—Oh vaya, esto es peor de lo que pensaba— Comentó Kuroda con el pasar de las preguntas y viendo a Manami e Izumida calcular el puntaje.

—Veamos— Leyó el de largas pestañas— De 20 a 30 puntos: "¡Vuelve con él, es oro puro!".

—De 10 a 15 puntos— Continuó Shinkai— "Dependiendo de lo que haya hecho puedes perdonarlo, pero recuerda ¡tú felicidad siempre está primero!".

—Bien...— Le siguió Kuroda al ver que le habían dejado la parte más difícil de leer a él, considerando que sentía el aura atenta del conductor en su persona—. Menos de 10 puntos...

—¡Ah! ¡Esa es la de Arakita-san!— Exclamó entusiasta Manami, recibiendo un zape de Kuroda y un gesto para que guarde silencio.

—Dice "¡Amiga, date cuenta! Ese hombre no vale la pena, es el retrato perfecto de una relación tóxica. En unos años no temerá en engañarte con cualquiera, pero no dejando que nadie se te acerque ni para pedirte la hora. ¡Termina con él cuanto antes!"

Todos se quedaron en silencio una vez que dejó de leer, dirigiendo sus miradas cautelosamente a quien seguía conduciendo.

—Kuroda— Lo llamó, haciendo que el aludido tragara pesado— Dame la revista.

—¿Eh? C-claro— Dijo no muy convencido acercándole el objeto, pero cuando estaba por soltar la revista, se percató de su vil objetivo— ¡Arakita-san, no puedes romperla!

—¡No puedo romperla y un demonio! ¡Si vuelvo a escuchar "Amiga, date cuenta" una vez más, juró que enloqueceré! — Perdió la paciencia, tirando de la punta que tenía sujeta, pero al estar concentrado en ello, el auto comenzó a desviarse de un lado a otro.

—¡Arakita-san, el camino!— Gritaba Izumida tratando de sujetarse de los asientos.

—¡¿Planeas matarnos?!— Exclamaba Kuroda, yendo de un lado a otro, pero no retrocediendo en el agarre de la revista.

—¡Si muero me llevaré esa revista conmigo!— Los ojos de Arakita eran tan decididos que el peliplata realmente temió por su vida.

—¡Wii!— Soltaba divertido Manami, moviendo sus manos como en una montaña rusa— ¡Realmente me siento vivo! ¡Más rápido!

—¡No!— Le dijeron a la vez Kuroda e Izumida.

—Este viaje cada vez es más divertido— Decía alegre Shinkai mientras su cabeza seguía el ritmo del auto—. Aunque la autora no recomienda hacer esto en casa— Agregó haciendo su pose de bang.

—¡¿A quién demonios le hablas?! ¡No rompas la cuarta pared!— Le reclamó Arakita aún tironeando la revista.— ¡Suéltala, Kuroda! ¡No la romperé, solo la lanzaré violentamente por la ventana!

—¡Eso es exactamente lo mismo!— Le reclamó de vuelta el peliplata, ejerciendo cada vez más fuerza por su lado.

—¡Sii! ¡Por la ventana!— Le seguía Manami.

—¿Qué está pasando?

La voz de Fukutomi los sobresaltó a todos, haciendo que Kuroda soltara la revista por reflejo y, por tanto, cayendo Arakita hacia atrás hasta chocar con el ex capitán de Hakone ante un "Ah" en conjunto de los demás.

Minutos después, tuvieron que frenar a un lado del camino ante el rostro severo del rubio, quien destacaba un gran chillón en su cabeza producto de haberse golpeado con la puerta.

—Eso fue muy irresponsable por parte de todos— Los reprendió ante la vergüenza de Arakita por haber caído en algo tan infantil—. Arakita, lo mejor será que descanses el resto del camino.

—¿Eh? ¿Pero entonces quien manejará?— Recibió su respuesta de la sonrisa de cierto pelirrojo, el cual ya se estaba acomodando en el asiento de conductor.

—No sabía que Shinkai-san supiera manejar— Comentó Kuroda al volver a subirse en el asiento trasero— Al menos no nos intentará matar como otro suicida que conozco— Añadió con una mirada nada disimulada al azabache en el asiento de copiloto, quien solo chasqueó la lengua al escucharlo.

—¡Yo también quiero aprender a manejar algún día!— Dijo alegremente Manami.

—Conociéndote, no creo que sea buena idea— Suspiró el all-rounder menor.

—Oh, no es tan difícil, es como andar en bicicleta— Dijo el pelirrojo abrochándose el cinturón de seguridad.

—Espera...¿dijo como andar en bicicleta?— Le susurró Kuroda a Izumida, quien lo miraba sin entender— ¿Como su forma de andar en bicicleta?

Izumida comenzó a entenderlo al ver al ex capitán de Hakone abrocharse el cinturón y afirmarse, como si su vida dependiera de ello, a los asientos.

—Bien— Dijo Shinkai terminando de comerse su barra y posicionándose mejor en el asiento— ¡Empezamos!— Exclamó con el mismísimo rostro del Demonio de la carretera.

Fueron horas donde solo se escuchaban plegarias y los "Wiii" divertidos de Manami hasta que llegaron a su destino. Shinkai, Fukutomi y Manami bajaron como si nada mientras que a Izumida le temblaban las piernas y Kuroda sentía el arrepentimiento de su desayuno en la garganta.

—¡Ja! Son unos llorones, ¿y se llaman a sí mismos ciclistas de carretera?— Se burló Arakita, bajando de la furgoneta, tratando de disimular su mareo sosteniéndose de la puerta.

—¿Oh? Lo veo muy valiente, Arakita-san, ¿ya tiene listo lo que le dirá a Toudou-san?— Le preguntó con burla el all-rounder menor, pero para su sorpresa no recibió ningún insulto de vuelta, sino un Arakita completamente pálido—. ¿A-Arakita-san?

—Agh, ahora me siento mal— Corrió sujetándose el estómago al mismo lugar donde Izumida sufría en las mismas condiciones.

—Ah~ definitivamente no está bien— Suspiró con algo de pena el peliplata.

—Ya verás que lo resolverán— Sonrió Shinkai a la vez que Fukutomi asentía.

Manami ya se había adelantado hasta la puerta de la posada, preguntando si había alguien con su característico aire fresco y hasta veraniego. Fueron recibidos instantes después por una joven un poco mayor que ellos, de cabello largo de tonos azabache con púrpura y los ojos del mismo tono, por lo que asumieron casi de inmediato que se trataba de la hermana de su amigo.

—¡Bienvenidos a la posada Tou-!— Su saludo quedó opacado al ver a Arakita acercarse con un rostro de desagrado, a lo que su gesto de cordialidad se desfiguró a uno de enfado— ¡Salvaje sin sentido del vestir! ¡Ya te dijimos que no eras bienvenido aquí!

—¡Guarda tus palabras, maldita bruja! ¡Vine por Jinpachi, no por ti!

—¡¿Cómo te atreves a tratarme así?! ¡Soy la hermana de tu novio, me debes respeto!

—¡El respeto se gana, no se da a cualquiera que crea que por vestirse bonito se lo merece!

—¡Im-impertinente! ¡Por eso siempre le digo a Jinpachi que debió haber roto contigo hace años!

El resto del equipo de Hakone veía el intercambio verbal mientras Manami les compartía de la bolsa de papas que había abierto.

—¡No me iré de aquí sin hablar con él!— Declaró el azabache antes de encaminarse a la puerta.

—¡Pues él no quiere hablar contigo, así que lárgate!— Le bloqueó el paso, a lo que Arakita titubeó unos segundos por sus palabras.

—Pues...¡entonces esperaré hasta que él me lo diga!

—¡No te dejaré pasar!— La chica no daba su brazo a torcer, a lo que el azabache sentía su paciencia acabarse.

—¡Demonios! ¡Eres igual de terca y reina del drama que él!— Terminó por soltar, superado por la situación.

Fue cuando escuchó un ligero "Ah" de los espectadores del fondo, que se percató de cierta persona que lo observaba desde dentro del lugar con los brazos cruzados y el ceño fruncido.

—To-Toudou— Salió de sus labios casi con timidez, a la vez que levantaba sus brazos en señal de rendición.

El escalador lo observó en un inusual silencio, el cual hizo que un escalofrío recorriera la espina dorsal de Arakita.

—Es como el depredador justo antes de acabar con la presa— Le comentó en un murmullo el peliplata a Izumida quien solo sonreía nervioso por la situación.

—¡Toudou-san! ¡Ha pasado tiempo!— Todos vieron asombrados a Manami, quien fue entusiasmado a abrazar al de ojos amatistas, completamente ajeno al ambiente de tensión o, tal vez, simplemente ignorándolo.

Toudou cambió su mueca ofuscada a una sonrisa, acariciando el cabello de Sangaku, similar a cómo lo haría con un cachorro.

—No sabía que vendrían de visita, de haberlo sabido les hubiera preparado algo— Saludó con su típica jovialidad a todos, aunque era evidente que estaba ignorando olímpicamente a cierta persona— Estamos celebrando mi cumpleaños atrasado, así que pasen, son completamente bienvenidos.

Agradecieron a medias, entrando al lugar y viendo con algo de compasión a la figura que aún no se movía de su posición.

—En cuanto al cliente que le gusta armar escándalo en la entrada, supongo que puede darse la bienvenida por su cuenta— Fue lo último que dijo con tono cortante antes de desaparecer por la puerta.

—Oh vaya, es la primera vez que lo veo tan enfadado, esta vez metiste la pata hasta el fondo, ¿eh?— Dijo burlona la de ojos violáceos ante el suspiro cansino de Arakita.

¡Segunda parte! Espero les haya gustado ❤️-❤️