Ino suspiró, Sakura llegaba tarde para variar. Maldita frentona. Tenían planificada esa comida desde hacía una semanas. Ella acabada de llegar de Osaka de hacer negociaciones con uno de sus proveedores e intentar comprar unas semillas nuevas para ampliar el repertorio de su floristería. Una semana atrás Sakura la había llamado muy nerviosa y con un "código rojo cerda, esto es un código rojo", así que ahí estaba, esperando a la impuntual de su mejor amiga.

La campanita del café sonó cuando Sakura entró por la puerta. Ino no supo por qué, pero pensó que estaba preciosa.

- Vaya frentona, para lo horrible que eres normalmente, hoy se te ve espléndida.

Sakura se miró en un espejo que había en la pared. Tenía ojeras, el pelo sucio y recogido en una coleta y, últimamente, se estaba empezando a hinchar por culpa del embarazo.

- Tienes la gracia en el culo, cerda. Yo también me alegro de verte. ¿Qué tal el viaje?

-Vaya humor que te traes, chica. El viaje bien, con todas las expectativas de negocios cumplidas. Ahora, no hablemos de cosas aburridas y vayamos a lo importante.

En ese momento llegó el camarero, Ino pidió para las dos un café con leche, el de Sakura con muy poca leche, el de ella más largo.

- No, quiero un té rojo, - Sakura miró a Ino, - estoy intentando reducir la cantidad de cafeína que tomo cada día.

Y entonces Ino lo supo. Y Sakura supo que se había descubierto ella sola. La confianza da asco.

- Sakura, te cortarías una mano antes que dejar de tomar café. Eres una adicta socialmente aceptada porque no se concibe el café como una droga. Te voy a dar la oportunidad de decírmelo tranquilamente antes de empezar mi batería de preguntas.

Sakura se mordió el labio, nerviosa.

- Estoy embarazada de dos meses y medio.

- Te van a dar el premio a la elocuencia, frentona. Partiendo de que he dado por supuesto eso hace dos segundos, pasa a los detalles escabrosos.

- Estoy embarazada de Sasuke Uchiha.

Lo siguiente que escuchó Sakura fueron las carcajadas de su amiga. El camarero las miró mal cuando les llevó el pedido. ''Además de cerda, escandalosa.''

- ¡No me lo puedo creer! ¿Llevas enamorada de él desde hace 22 años y el primer paso que das es quedarte embarazada? ¡Eres mi ídola!

- El primer paso fue decirle que se acostara conmigo, Ino y el segundo, follármelo. No me quites mérito, cerda.

- Vaya frentona, estás hecha toda una fucker and destroyer, en la vida hubiera pensado que pudieras ser capaz de algo así. Y dime, ¿el futuro padre ya está enterado de tu estado de buena esperanza? - La pelirrosa asintió. - ¿Y cómo se lo ha tomado?

- Pues no lo sé, me lo encontré mientras hacía una guardia, me provocó, lo insulté y me fui. Deberías de haber visto la cara que puso. No sé nada de él desde hace una semana o así.

- ¿No te ha llamado?

- ¿Sasuke? No. No creo que tenga mi número de teléfono y no será capaz de pedírselo a Naruto que, aunque lo parezca, mi hermano no es tonto y sospecharía algo. Y no ha venido a pedirme explicaciones al hospital. Supongo que cuando se le reconecte las dos neuronas que tiene y el cerebro le empiece a funcionar otra vez, vendrá a hablar conmigo. Mientras tanto no pienso decirle nada a nadie. Ya dependiendo de cómo vaya la situación daré la noticia de mi embarazo, ya sea reconociendo a Sasuke como padre o siendo madre soltera.

- ¿Y crees que Sasuke permitirá que lo dejes fuera? Te recuerdo que ha sido un niño huérfano hasta que Kakashi lo adoptó. Seguro que debajo de toda esa pose indiferente de macho que tiene, se esconde un corazoncito que anhela una familia.

- Puede ser, cerda. Pero no voy a dejar que me pisotee mientras tengo las hormonas como las tengo. Sabes lo que siento por él y eso hace todo mucho más difícil, así que no puedo dejar pasar ni una porque si no me da miedo hundirme emocionalmente. – Ino la miraba con cariño. – Sé que no estoy sola en esto, aunque él decidiese no participar, pero necesito saber si va a querer involucrarse con el niño o no. En algún momento se lo tendré que decir a mi familia.

- Pues llámalo tú, frentona. No sé a qué esperas.

Sakura negó, ojeó un poco la carta y le dio un sorbo a su té.

- No, ahora voy a esperar. A ver si es capaz de dejar de lado ese orgullo que tiene y me llama para que tengamos una conversación normal. Y si no tiene mi teléfono, que se busque la vida. Estamos en el siglo XXI y sabe donde trabajo. O que busque en el listín telefónico, yo qué sé.

- Sakura, el listín de Tokio es la reencarnación de Satanás. Es imposible encontrar a nadie allí.

- Pues entonces que se joda y sufra un poco. Veintidós años llevo yo aguantando en silencio, no se va a morir él por una semana. Por cierto, ¿crees que dos postres será mucho?

- Estás embarazada, sola y triste, frentona. Creo que en estas circunstancias puedes pedir lo que quieras.

- Joder, Ino-cerda si quieres dame el cuchillo ya para cortarme las venas. No sé cómo te aguanto.

- Porque soy tu mejor amiga y me quieres como si fuese tu hermana.

- Ya, y de sueños vive el ser humano. Disculpe, camarero ¿el helado que viene con el brownie se puede cambiar por el de vainilla?

Era la cuarta pareja que veía hoy con un carrito para bebés mientras realizaba su carrera diaria por el parque que tenía cerca de casa. Esa misma mañana ya había visto a tres embarazadas y a un par de críos de cuatro años jugando con una pelota y un perro.

Joder, ¿ahora salen de debajo de las piedras o qué?

Hacía más de una semana que no veía a Sakura. Después del shock inicial y que lo dejara con la palabra en la boca, habían aparecido los padres de Kiba y los había llevado dentro del hospital para que viesen a su hijo, mientras les explicaba el estado de salud en el que se encontraba. Luego tuvo que volver a la estación de bomberos para acabar la guardia de noche. A la mañana siguiente había vuelto al hospital a ver si veía a la pelirrosa, pero le dijeron que ya estaba de saliente y se negaron a facilitarle ningún dato de ella. Ni teléfono, ni horario, ni nada.

Bufó mientras el sudor le recorría la frente. Llevaba una semana sin poder dormir bien, pensando en el embarazo de Sakura. En Sakura embarazada. EMBARAZADA DE SU HIJO. Maldijo por lo bajo mientras empezaba a gestarse el reconocido dolor de cabeza que llevaba aquejándolo durante esos últimos días. Había vuelto al hospital a ver si era capaz de localizar a la molestia que no paraba de rondarle por la mente, pero o no se encontraba, o había demasiado trabajo como para alguien le pudiese ayudar en ese momento.

No podía recurrir a Naruto, después de 20 años sin mostrar el más mínimo interés por ella, el rubio podría sospechar que se traían algo. Más bien traían a alguien. No sabía donde vivía y la tensión que estaba acumulando empezaba a afectarle en el trabajo y en su descanso. Anoche fue cuando tocó fondo de verdad. Eran las cuatro de la mañana cuando se despertó sudando de tener un sueño muy vivido con una muchacha de ojos verdes que conocía desde hacía años. Una muchacha con el vientre redondeado que se movía como una sirena. Un sueño que le había llevado a darse una ducha de agua fría y a hacerse una paja como si fuera un adolescente de quince años.

Estaba empezando a aminorar la marcha cuando un borrón se cruzó en su camino y se agarró a sus pantalones de chándal.

- ¡PAPÁ!

- ¿Eh? ¿¡PAPÁ!?- Sasuke abrió los ojos espantado y miró al pequeñajo de no más de cinco años que tenía enganchado en la pierna. Tenía los ojos verdes enormes e inocentes. Mierda.

- Hummm, tú no eres mi padre.

- ¡Shoto! – Una mujer más o menos de su edad llegó corriendo, se puso las manos en las rodillas y miró a Sasuke con la disculpa en la mirada. – Lo siento, se me ha escapado corriendo antes de que pudiese reaccionar. Su padre tiene un chándal igual y se asemeja a su perfil. Shoto, pídele disculpas al señor, venga.

El niño estaba visiblemente avergonzado, con un notorio sonrojo en las mejillas y con los ojos vidriosos. Parecía a punto de echarse a llorar.

- Disculpe señor que no es padre.

A Sasuke se le encogió el corazón un poquito.

- ¡Sasuke-teme! Menos mal que has venido a cenar. No veo tu cara de amargado desde mi boda, dattebayo.

- Eso es porque has estado de luna de miel, usuratonkachi.

Naruto lo había llamado esa misma tarde y no había podido decir que no. El dobe era realmente insistente y, aunque se cortaría una pierna antes que reconocerlo, esperaba que Sakura estuviese allí. Sería una forma fácil de ponerse en contacto con la mujer sin levantar sospechas. Para su desgracia, no había rastro de la pelirrosa al llegar a casa del matrimonio Uzumaki.

- Sasuke-san, ¿quiere una cerveza? – Hinata apareció por la puerta de la cocina.

- Hmp. Gracias, Hinata. – La chica sacó una de la nevara y se la tendió. - ¿Podemos hacer algo el inútil y yo?

- No, la mesa ya está puesta y la comida casi acabada. Además, Naruto-kun suele entorpecerme más que ayudarme en la cocina. Suele encargarse de otras tareas. – Le sonrió a su marido dulcemente mientras éste sonreía sobándose la nuca. - ¿Todo bien por aquí? Me llamó Shino-kun para contarme el accidente que tuvo Kiba-kun.

- Al final no fue nada, a mi solo me cogieron unos puntos en el brazo. Sakura fue la que atendió a Kiba. ¿No viene hoy?

- No, mi hermana está de guardia. La vimos ayer de todas formas, Sasuke-teme. Aunque le vi algo raro, no sé cómo explicarlo. – A Sasuke se le erizaron los vellos de la nuca. – Y no sé porqué sigue trabajando, si ayer estuvo vomitando cuando la vimos. Bueno, pero tampoco creo que te interese cómo está, nunca lo ha hecho. Te he llamado para una cosa en concreto, teme. – Naruto empezó a gritar mientras su discurso avanzaba. – Sabes que mi sueño siempre ha sido llegar al puesto del alcalde de Tokio para ser justo con los más desfavorecidos y poder hacer políticas que ayudasen a los niños, tanto pobres como huérfanos, dattebayo. – Sasuke hizo una mueca recordando fugazmente su adopción y los sueños que Naruto no paraba de relatarle en el orfanato. – Ahora que soy teniente de alcalde, mi sueño está muy cerca, pero también sabes que ese no era el único que tenía.

Naruto tomó a Hinata de la cintura y la acercó a su lado. A Sasuke empezaron a sudarle las manos. Se le encogió un poquito más el corazón.

- Sabes que siempre he querido tener una familia. Una familia como la que me dieron mis padres cuando cumplí diez años. La familia que tardó tanto tiempo en llegar. – A Naruto la zorruna sonrisa se le iba a salir de la cara. Hinata tenía una mueca tierna y estaba sonrojada. - ¡HINATA-CHAN Y YO ESTAMOS ESPERANDO UN BEBÉ, DATTEBAYO!

Sasuke apretó el botellín con fuerza e intentó esbozar una sonrisa para que ninguno de los dos notase el revuelo de sentimientos que tenía.

- Enhorabuena, dobe por fin haces algo bueno en la vida.

- ¡Teme, no me vaciles que esto es importante! – Naruto bufó cómicamente y recuperó si sonrisa enseguida. – Sé que tienes la misma capacidad de amar que una piedra, pero Hinata-chan y yo lo hemos hablado y te hemos invitado para proponerte una cosa. Sakura-chan ya ha dicho que sí, esperamos que tú también, teme. Sé que eres la única persona que entiende lo que significa ser criado en un orfanato y que, aunque no lo demuestras, también te preocupas por todos nosotros. No creo que te metieses a bombero por casualidad, así que tampoco se me ocurre una persona mejor a la que pedirle esto que a mi mejor amigo, dattebayo. ¿Sasuke-teme, quieres ser el padrino de nuestro futuro hijo o hija?

Y a Sasuke le implosionó el corazón.

- Sakura está embarazada de mi hijo.

- ¡¿QUÉ?!

...

Aquí estamos de nuevo, ya dije que estoy escribiendo y mucho, aunque en este capítulo hay algo de trampa porque ya lo tenía empezado. Espero poder actualizar una vez a la semana/ cada 10 días. Un fun-fact de hoy es que la historia del niño pequeño es real. Cuando era una mini croquetilla y estaba paseando con mi padre, confundí a mi madre con una señora que estaba de copas con las amigas y fui corriendo a abrazarme a sus piernas. La cara de espanto de mi padre y la de la señora al tener a una criaja colgada de la pierna fueron un poema.

Otra cosa, si hay personas de latinoamérica leyendo el fic (que espero que sí, porfi), que sepáis que soy española, de ahí el uso que le daré a la palabra coger; que no, en España no tiene nada que ver con el sexo. Sólo aviso por si alguien se ha quedado con cara de loco leyendo el capítulo.

Espero que os haya gustado y se agradece algún review para saber la acogida que está teniendo.

Muchas gracias por leerme y que la vida os llene de croquetas.