Sakura miró por la ventana de la sala de médicos mientras se tomaba un té. Septiembre estaba dejando atrás el calor agobiante del verano y dando paso a unas temperaturas más suaves y ella eso lo agradecía enormemente. La verdad es que no quería imaginarse lo que sería estar en los últimos meses de embarazo en pleno Julio, aquello tendría que dar unos sofocos tremendos.
Se llevó la mano a la tripa y sonrió con cariño. Recordaba la bronca que le había echado Tsunade, su jefa, por no haber ido todavía a hacerse una ecografía de control.
"Porque vamos a ver, Sakura, que eres médico, tendrías que saber lo importante que son las revisiones, mocosa. No sé cómo se te ha podido olvidar, si ya sabes que sólo la analítica para confirmar que estás en estado no es suficiente. Ya puedes ir moviendo el culo para que Chiyo-sama te atienda en su consulta lo antes posible, que estás a punto cumplir los tres meses."
Habían pasado unos días desde esa pequeña "charla" y tenía cita al día siguiente a las diez de la mañana. Sopló la bebida que seguía estando muy caliente e hizo una mueca de incomodidad. Si era sincera, la verdad era que las náuseas la estaban matando desde hacía un par de semanas, y el estrés añadido de Sasuke pidiéndole un informe diario de su estado de salud, tampoco ayudaba.
El día que había tenido esa extraña conversación con Sasuke, él le había pedido su número de teléfono para mantenerse en contacto. Ella se lo dio, después de todo era el padre de su bebé. Esa misma noche le había mandado una localización con la dirección de su piso. Ella no consideró oportuno mandarle la suya y tenía claro que había sido la mejor decisión.
El estúpido de su hermano se había chivado de sus malestares matutinos porque claro; "Sakura-chan cómo vomitas todo lo que vomitas si mides medio metro y no estás comiendo nada. Menos mal que Hinata se encuentra bien o si no estaría todo el día detrás de ella, dattebayo. Pero no hace falta que me des las gracias, ya le he dicho al teme que cómo piensa ser un buen padre si no es capaz de cuidar de su cacahuete antes de que salga del horno. Ya me lo agradecerás después".
Maldito Naruto.
Desde entonces y siguiendo una religiosa puntualidad, Sasuke le mandaba un mensaje preguntando qué tal se encontraba esa mañana. Bueno, más bien el Capitán Uchiha le escribía para exigirle un detallado informe de su "tránsito gastrointestinal de embarazada". El móvil le vibró dentro del bolsillo de la bata. Leyó el mensaje de Sasuke pidiéndole la dirección de su casa para ir a buscarla mañana para la ecografía. Suspiró fastidiada mientras buscaba en su mente alguna excusa para quedar en otro sitio y escaquearse de darle esa información.
De repente el estómago le dio una punzada y un escalofrío le recorrió toda la columna vertebral. Dejó el vaso con el té de forma apresurada encima de la mesa y se fue corriendo al baño. Cuando consiguió dejar de abrazar la taza del váter sin que la barriga le hiciese malabares, se levantó y se enjuagó la boca. Volvió a coger su móvil y se decidió a mandar un mensaje, después de todo, nunca venía mal tener a alguien echándole un ojo extra.
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He vuelto a vomitar. Te mando una localización con la dirección de mi casa. Nos vemos mañana.
Sasuke apretó el móvil con fuerza, era la cuarta vez que vomitaba ese día y la quinceava en lo que iba de semana. Sólo era miércoles. Se apretó el puente de la nariz mientras reposaba la cabeza en el respaldo de su sofá y dejaba el móvil tirado por ahí. Sentía los músculos tensos.
Hacía menos de una semana que había firmado esa especie de tregua con Sakura y ya sentía que se lo llevaban los demonios. Joder, si desde la boda de Naruto había pensado más en ella que en los casi 32 años restantes de su vida. Pensar en esos ojos verdes lo habían distraído en más de una ocasión y Tenten lo miraba cada vez más convencida de que le pasaba algo. De la delegación central le habían devuelto un par de informes porque estaban plagados de errores y el idiota de Kiba fue capaz de ganarle en el circuito de entrenamiento en el que, por cierto, casi se mata por tener la mente a kilómetros de allí. Apoyó los pies en la mesita de café y tiró sin querer algunas cosas al suelo.
Nueve meses de espera: la guía definitiva del embarazo, parto y postparto, Dietas para embarazadas y Qué se puede esperar cuando estás esperando. Las letras de colores y las portadas brillantes parecían una mera burla para el dolor de cabeza que estaba empezando a ser un compañero habitual.
Al día siguiente de la pelea con Naruto, con la cara hinchada, intentó seguir su rutina de ejercicio habitual y salir a correr unos cuantos kilómetros. De vuelta a su casa, mientras pasaba delante de la librería del señor Tazuna, algo captó su atención. Como venía ocurriendo desde que Sakura le dijo que sería padre, las cosas sobre embarazos no paraban de pasar delante de sus narices. Ahí, en el escaparate de la tienda, Sasuke se dio cuenta de que no sabía nada sobre la gestación ni sobre bebés.
"Si ayer estuvo vomitando cuando la vimos". Las palabras de Naruto le vinieron fugazmente a la mente y no pudo resistirse a entrar y preguntarle al señor Tazuna que títulos eran los más recomendables para informarse sobre el embarazo. Al final salió de allí con tres libros bajo el brazo y pasando la mayor parte del tiempo libre que tenía desde entonces enfrascado en la lectura. El que se había convertido en su nuevo pasatiempo no lo ayudaba a tranquilizarse puesto que, según sus nuevos conocimientos, Sakura estaba vomitando más de lo que clínicamente sería considerado normal o sano. Pensó más de una vez preguntarle su peso para ver si sus suposiciones sobre su estado de salud eran ciertas, pero tampoco quería tentar a su suerte y que la mujer lo mandase a la mierda antes de tiempo.
Suspiró mientras recogía los libros del suelo. Si seguía así de tenso los meses que restaban de embarazo, probablemente iba a volverse loco.
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Aparcó el coche cerca de casa de Sakura, llegaba media hora antes de la hora acordada, pero se sentía demasiado inquieto como para esperar en su casa. Caminó un par de calles intentando sentirse tan sereno por dentro como mostraba por fuera. Llamó al telefonillo esperando no haber despertado a la mujer.
- ¿Sí? – Escuchar su voz hizo que se le apretase un poco el estómago. Al menos su voz no sonaba muy somnolienta.
- Soy Sasuke, baja.
- ¿Eh? ¡Pero si son las 8:30, habíamos quedado a las 9! Todavía estoy en pijama…
- Hmp.
- ¡¿Hmp?! ¡¿Qué mierda significa "hmp"?! Dios Sasuke, no estoy para adivinar lo que significa tu escueto vocabulario ahora mismo. Te vas a tener que esperar veinte minutos a que me adecente y desayune algo.
- No.
- ¿No?
- Te invito a desayunar. – Se escuchó un suspiro al otro lado del interfono y el sonido de que había colgado. Sasuke decidió darle diez minutos de margen antes de volver a llamar para ver si le había hecho caso y se estaba vistiendo.
Se apoyó en la pared al lado del portal mientras esperaba. Estaba enfrascado leyendo una noticia local sobre Naruto cuando escuchó el portón abrirse. Sakura llevaba un vestido largo blanco y un cárdigan ligero por encima que la hacía ver como una veinteañera. Llevaba el pelo recogido en un moño y un maquillaje ligero. Su expresión denostaba una ligera molestia.
- Ni si quiera me ha dado tiempo a lavarme el pelo, Sasuke.
- Así estás bien, andando.
- Sí, señor capitán Uchiha. – Sakura hizo un amago de saludo militar y se puso a su par para ir al coche. Parecía que no estaba tan molesta como quería aparentar. Escondió el amago de sonrisa que había aparecido en sus labios por esa tontería. Nunca se había percatado de que la personalidad de Sakura pudiese resultar tan refrescante. Entre los dos se estableció un silencio cómodo mientras hacían el camino en el coche. Sasuke la miraba de reojo viendo como de vez en cuando mandaba algún mensaje con su móvil.
Volvió a tener suerte a la hora de buscar aparcamiento y a las nueve y cuarto ya estaban sentados en una cafetería enfrente de la clínica de la doctora Chiyo. Sakura arrugó la nariz mientras un conocido malestar se le instalaba en el estómago. Se disculpó con Sasuke y se dirigió apresurada al baño a mojarse las muñecas y la nuca.
Frunció el ceño mientras veía como la mujer se alejaba de él. Ya se había percatado de la mueca que había puesto al entrar al local, por lo que supuso que algún olor había sido el causante de las náuseas repentinas. Una de las cosas que había leído esos días era la sensibilidad a los olores que se podían desarrollar a lo largo del embarazo y que solía provocar malestar durante el primer trimestre. Intentó hacer memoria antes de que apareciese la camarera para pedir algo que pudiese sentarle bien a Sakura.
- Buenos días, señor. ¿Qué puedo servirle? – La camarera, una muchacha joven, le sonrió de forma coqueta y le guiñó un ojo. Suspiró fastidiado, odiaba ese tipo de gestos, lo hacían sentir incómodo y sentía en cierta manera que estaban intentando derribar la barrera que se había puesto para sentirse cómodo con las personas.
- Un café solo, doble y un sándwich para mí. A mi acompañante póngale un té con menta y pan tostado, por favor. El pan solo, está embarazada. Gracias.
La chica lo apuntó con las mejillas sonrosadas. Le dio las gracias y se retiró sin volver a hacerle una insinuación estúpida. Sakura llegó a los pocos segundos, un poco pálida, pero parecía tener buena cara.
- ¡Oh! ¿Ya has pedido? – Sasuke hizo un gesto aburrido con la cabeza. Sakura giró la cabeza buscando a la camarera e hizo el amago de levantar el brazo para llamar su atención. La mano caliente en su brazo detuvo cualquier gesto. - ¿Qué haces? Voy a pedir algo de comer, idiota ya que no me has dado tiempo a probar bocado antes de salir de casa.
- Ya te he pedido.
- ¿Qué? ¿Y se puede saber qué licencia has decidido tomarte para hacer eso? Ya sabes que últimamente tengo el estómago algo… delicado. Y, además, ni si quiera puedo beber café.
- Ya lo sé.
- ¿Ya lo sabes?
- Sí, Sakura ya lo sé. He estado leyendo.
- ¿Qué has estado leyen…? – La llegada de la camarera con su desayuno la detuvo de seguir repitiendo como una idiota lo que iba diciendo Sasuke. Un plato con unas simples tostadas de pan integral y un vaso con té hicieron que se le abriera el apetito. Miró a Sasuke con sorpresa mientras un rubor se instauraba en sus mejillas. El corazón le dio un vuelco. ¿Sasuke había estado leyendo cosas sobre el embarazo? Sakura esperaba que la sorpresa que sentía en ese momento no se le reflejara en la cara. Una emoción que no supo interpretar empezó a cosquillearle en el pecho. Miró a Sasuke lo más serena que fue capaz mientras empezaba a comer. Quizás estaba siendo muy dura con él y realmente sí que estaba preocupado por su bienestar.
Vaya, Capitán Uchiha, si al final va a resultar que no eres el estoico robot sin sentimientos que yo temía encontrarme.
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Las miles de fotos de bebés y embarazadas que estaban pegadas por las paredes estaban empezarlo a ponerle nervioso. Estar en una sala de espera con Sakura a su lado y otras cinco parejas jóvenes haciéndose arrumacos tampoco ayudaba nada. Miró de reojo a la chica, que estaba tarareando mientras leía una revista que tenía un bebé en la portada. Parecía estar serena. ¿Es que ella no se sentía incómoda? Joder, el amor en esa sala de espera estaba empezarlo a agobiarlo. A su lado, Sakura cruzó las piernas, lo que hizo que su vestido se deslizase por encima de las rodillas y callera con gracia arrugado alrededor de sus muslos.
¿Desde cuándo Sakura tenía unas piernas tan bonitas? Empezó a notar como se le iban poniendo rojas las orejas. ¿Por qué no se había dado cuenta de lo atractiva que era la hermana de su mejor amigo? Si la conocía desde hacía años y nunca la había visto más atractiva que una tabla que gritaba "Sasuke-kun" de la forma más molesta e irritante posible.
Arrugó la cara mientras se miraba los pies, ¿desde cuándo había dejado de llamarlo así? Apretó los puños, molesto consigo mismo porque aquello le cabrease. Volvió a mirar a Sakura que seguía leyendo, aparentemente serena. ¿Es que ella era capaz de estar tan tranquila a su lado en ese ambiente? Se levantó de repente dispuesto a decirle algo, aunque tampoco tuviese muy claro el qué. Sakura lo miró extrañada y desvió su atención en el momento en que una enfermera la llamaba para que pasase a consulta.
Salvado por la campana, Uchiha.
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Sakura se sentó con Sasuke a su lado mientras intentaba relajarse para controlar los latidos desbocados de su corazón. Había notado la intensidad con la que la miraba Sasuke y como el ambiente a su alrededor si iba poniendo cada vez más tenso. No sabía qué estaba pasando por la mente del hombre, pero después de la llamada parecía que había vuelto a su estado estoico de siempre. Agradeció en silencio el cambio mientras centraba su atención en Chiyo. La anciana la miraba con una sonrisilla acusadora que no le trajo buena espina.
- Pensé que te había enseñado mejor, Sakura-chan. Da a las gracias a que Tsunade me ha dicho que ya te ha echado una buena regañina que, si no, no te librabas de la mía. – Sakura se llevó la mano detrás de la nuca sonriendo nerviosa. – Pero bueno, ya estás aquí, así que intentaré no tenértelo en cuenta. ¿Cómo te has estado encontrando?
- Pues he estado vomitando bastante, Chiyo-sama, pero no he sido capaz de automedicarme puesto que la obstetricia no es mi campo y hay muchos medicamentos que atraviesan la barrera placentaria y afectan al feto. – La anciana iba asintiendo a lo dicho por su antigua pupila. – He estado vomitando unas cinco veces al día desde hace más de dos semanas y he perdido casi seis kilos.
Chiyo empezó a negar con la cabeza.
- Sakura-chan, Sakura-chan, has tardado en venir, pero de momento no ha pasado nada grave. Seis kilos es mucho peso, pero recuperable con una buena dieta y antieméticos. Antes de irte tendrás que ir a sacarte sangre para unos análisis, que habrá que controlar que no tengas ya una anemia megaloblástica. Puedo llamarte para los resultados si te resulta más cómodo y así solo tienes que venir ya cuando tengas la siguiente ecografía. – Sakura asintió. Sasuke a su lado no había abierto la boca, concentrado en la palabrería técnica que no entendía. - ¿Tú eres el padre de esta criatura? – Sasuke dio un respingo en el asiento, pero atinó a asentir. – Jovencito, no sé cómo has dejado que tu novia haya estado tanto tiempo con síntomas sin obligarla a venir. A partir de ahora tendrás que estar más atento de los pequeños detalles, ¿queda claro?
Maldita vieja, si sabe que estoy soltera. Ya sabía yo que es sonrisilla no auguraba nada bueno.
Sakura abrió la boca para corregir a Chiyo antes de que Sasuke pudiese molestarse, aunque no tuvo tiempo de abrir la boca.
- Hmp. Estaré más pendiente cuando estemos en casa.
¡¿QUÉ?!
- Así me gusta, muchacho. Me alegra saber que estás dispuesto a cuidar a tu novia en el embarazo y tú, Sakura no seas cabezo y déjate querer por este hombretón que tienes por prometido. – Sakura tenía un tic en la ceja que intentaba disimular con una sonrisa mientras se intentaba tranquilizar para no ahorcar a la vieja alcahueta que tenía por ginecóloga. Había pasado de tener novio a prometido en un milisegundo, el cual seguía tan tranquilo y sin inmutarse sentado a su lado. Estúpido Uchiha. – Y ahora basta de tanta palabrería y pasa a la camilla, que tenemos que ver a un bebé.
Sakura se levantó, se quitó la chaqueta y se recostó en la camilla. Sasuke se sentó en un sillón que estaba a un lateral y Chiyo se puso por el otro mientras encendía el ecógrafo y cogía el bote de gel para ponérselo por la tripa.
- Tienes que levantarte el vestido, cariño si no me es imposible explorarte.
Se le puso la cara igual de rosa que su pelo. No había contado con que Sasuke le viese la ropa interior y llevaba unas bragas de algodón blancas con mini unicornios azules y un lacito que eran de todo menos sexy. Ni un ápice de sensualidad. Cero. Se subió el vestido sintiendo la cara caliente y escuchó una tos disimulada a su lado. Miró a Sasuke retándolo con la mirada a que dijese algo, pero sólo se encontró con un brillo divertido en los ojos y una mueca de suficiencia en los labios.
Joder, me va a estar recordando esto hasta que me muera.
- Voy a ello, ya sabes que esto está frío. – Sakura dio un pequeño saltito cuando el líquido pringoso le tocó la piel. Chiyo puso el transductor y empezó a esparcir el gel por su barriga. Una serie de manchas grises llenaron la pantalla y a Sakura se le llenaban los ojos de lágrimas. – Bueno, por lo que veo aquí todo parece estar en orden para el tiempo de gestación que tienes.
Chiyo seguía moviendo aquel aparato por la barriga de Sakura dándole a la chica información sobre lo que medía el bebé. Sasuke miraba concentradísimo la pantalla aquella de la cual no era capaz de diferenciar nada. ¿Cómo iban a medir nada si sólo había rayas grises? ¿No se suponía que tenían que hablar en un lenguaje que los pacientes entendiesen? ¿Se supone que ahí estaba su… cacahuete? Miró a Sakura interrogante por si la chica le podía servir de traductora, pero ésta estaba hablando con Chiyo inmersa en una conversación llena de tecnicismos de los cuales no se estaba enterando la mitad. Apretó los puños frustrado mientras su fuerte orgullo hacía de barrera y le impedía hacer lo que él consideraba ridículo; parar la conversación quedando como un estúpido.
- Bueno, entonces antes de terminar esto, ¿os parece si escuchamos sus latidos? – Sakura asintió sonriente mientras unas tímidas lagrimillas de felicidad se escurrían por sus mejillas. Sasuke contuvo el aliento mientras veía a la señora Chiyo seguir apretando botones. Un espeso silencio se instauró en la sala. De repente un sonido rápido, como de un aleteo, llegó a sus oídos. Sakura soltó una carcajada mientras las lágrimas le caían en torrentes por las mejillas. Sasuke pensó que su corazón había dejado de latir en el momento en el que fue consciente de lo que estaba escuchando. – Tiene un ritmo fuerte y a una velocidad dentro de los parámetros normales. No hay nada que indique que esté bebé no esté sano, así que enhorabuena a los dos.
Sakura intentó levantar las manos para limpiarse las lágrimas, pero algo se lo impidió. Ahí, con un agarre firme y cálido, la mano de Sasuke se entrelazaba a la perfección con la suya. No parecía tener intención de soltarla. Miró la cara de su acompañante que estaba absorto en la pantalla de aquel aparato que indicaba que el hijo que esperaban juntos estaba bien. Sakura sintió que se derretía de amor y sólo atinó a seguir llorando. Sasuke le apretó un poco más la mano.
Ya se limpiaría las lágrimas después.
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¡Hola, hola! Aquí he vuelto con un capítulo del que estoy especialmente orgullosa. Espero estar retratando bien el mar de sentimientos que se le están juntando a Sasuke y que no es capaz de analizar ni de canalizar. Como podéis ver, a Sakura ya se le está empezando a ablandar el corazón un poquito, aunque con tantos años en las espaldas desde que se conocen las cosas tienden a ir un poco lentas.
Por otra parte, espero que estéis llevando lo mejor posible esta cuarentena y que todos vuestros seres queridos se encuentren bien. Yo últimamente estoy haciendo cosas de la universidad o en la cocina, lo cual está bien porque he conseguido hacer un carrot cake que me ha quedado para que me lo pongan en un museo. Ojalá poder daros un trozo a cada una, aunque es más probable que se lo zampe mi hermana antes.
También decir que hoy es el día de la visibilidad trans, así que ya sabéis que tenéis que "Support trans rights" y darle amor a todo el mundo.
Me despido hasta el siguiente capítulo. Ya sabéis que se agradecen reviews. Comed muchas croquetas, que eso aumenta la felicidad.
Besotes de amor.
