Otro tiempo, otro lugar.
(S/L) N/A: No soy dueña de estos personajes. Pertenecen en su totalidad a Disney company.
Las entradas del diario estarán en cursiva.
Los años serán indicados para evitar confusión.
También la Dra. Kim Possible es una mujer bastante progresista para su época, no solo por ser doctora, sino también por su tratamiento a la –enfermedad– particular que posee Sheshona, ya que era tratada como si fuera un trastorno o una enfermedad totalmente física, aproximadamente hasta el siglo XX.
Espero que sea todo lo que quería decir y no haya olvidado nada. Por favor, disfruta.
2: Más allá de la creencia.
–Dime otra vez ¿Dónde dices que encontraste ese libro? –Kim le preguntó a Shego mientras miraba el libro encuadernado en cuero que todavía estaba en el suelo con una expresión desconcertada en su rostro.
La esbelta cara del héroe estaba arrugada y sus cejas casi se tocaban. No entendía por qué su nombre estaba en ese libro. No era de ella. Estaba segura de que nunca antes en su vida lo había visto. Se sentía tan extraño ver su nombre en algo que no era suyo, especialmente porque había estado en posesión de su enemigo.
–Estaba en el ático de una antigua casa familiar –respondió Shego mientras decidía ocultar su diversión. Estaba entretenida por la reacción de Kim, pero estaba tan desconcertada como Kim por el libro. Había esperado que Kim tuviera algunas respuestas.
Había tantas preguntas respecto al pequeño y desgastado diario. ¿Por qué tenía el nombre de Kim, pero había estado escondido en una casa de la familia Go? Simplemente no tenía ningún sentido para ninguno de ellos. No podían pensar en una razón lógica de por qué el libro había estado en la casa.
–¿Por qué lo trajiste aquí? Espero que no pienses que es mío –dijo la pelirroja, sacudiendo la cabeza. No había forma de que pusiera su propio diario en una casa de la familia Go, especialmente porque ni siquiera sabía dónde vivía Shego.
–Si fuera tuyo, tendrías muchas explicaciones que dar. Lo miré y tiene fechas escritas. La cosa tiene alrededor de ciento cincuenta años. Pensé que te interesaría –explicó la ladrona de piel verde en un tono tranquilo.
–¿Por qué? –preguntó Kim con una ceja arqueada, aunque estaba interesada. El libro llevaba su nombre, después de todo. Tendría que estar loca para no estar interesada, especialmente si era tan viejo como Shego afirmó. Sin embargo, tenía una ligera sospecha ya que Shego estaba compartiendo su descubrimiento con ella.
–Porque tiene tu nombre, Kimmie. Tengo que admitir que tengo un poco de curiosidad. Así que pensé que dejaríamos a un lado nuestras diferencias por un par de días y leeríamos la maldita cosa. Tal vez explicará cómo un diario con tu nombre llegó a la casa de mi familia aproximadamente al mismo tiempo que se construyó la casa –respondió Shego con un ligero encogimiento de hombros.
Kim imitó el movimiento. La tentación de leer el diario era casi tangible. Le gustaría saber por qué el pequeño libro tenía su nombre, el cual Shego había traído. Sería mejor tener a dos personas reflexionando sobre el diario en caso de que no se explicara, en la opinión de Shego de todos modos. Deberían de ser capaces de resolver las cosas compartiendo ideas entre ellas. Y, si eso no funcionaba, al menos Shego no sufría sola, lo que para ella era casi tan importante como resolver el misterio.
–¿Está bien leer el diario personal de alguien? –la heroína delgada preguntó con una expresión ligeramente preocupada mientras miraba el libro en el piso.
Era inmoral leer los pensamientos privados de alguien, pero Kim no estaba tan segura si eso se aplicaba cuando la persona estaba probablemente muerta. No se le ocurrió que estaba preguntándole a una persona ''malvada'' sobre la moral. Shego no estaba sorprendida de que Kim hiciera esa pregunta por la lectura del diario, pero todavía pensaba que era una pregunta un tanto estúpida.
–Princesa, tiene ciento cincuenta años. Estoy bastante segura de que a la dueña no le importará e incluso si lo hace, no creo que lo sepamos pronto –respondió la mujer pálida.
La delgada pelirroja concedió el punto y volvió a encogerse de hombros. Se inclinó y recogió el ignorado diario. Fue a sentarse junto a Shego en el sofá para que leyeran las crónicas juntas. Shego tomó el control del libro; oye, ella lo robó de la casa, así que era suyo, incluso si tenía el nombre de Kim.
El par se aseguró de no tocarse mientras se acomodaban para comenzar a leer. Tocarse entre sí parecía que sería espeluznante en lo que a ellas respecta. No les llevó mucho tiempo llegar a una entrada intrigante y el diario se volvió espeluznante.
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Hoy, algo extraño me pasó en la institución. A menudo suceden cosas extrañas, pero rara vez las noto, pero esto requirió mi atención. Hoy me asignaron un nuevo paciente, lo cual, por supuesto no es la cosa extraña a la que me refiero. Mi nueva paciente es una mujer afectada por la noción de que prefiere sentirse atraída por mujeres en vez de hombres. También es de tez extraña, un verde blanquecino que nunca he visto antes. Solo puedo preguntarme si su tono de piel se ha visto afectado por su enfermedad, a pesar de que nunca he visto algo así en otras personas como ella. Solo puedo preguntarme por qué su piel es así.
También se dice que es propensa a ataques violentos de ira, como si estuviera poseída, pero se nos ha asegurado que no tiene demonios en ella. Sin embargo, sus ataques son tan terribles que su padre y su hermano la trajeron a la institución con grilletes. La tenían atada por las muñecas y los tobillos, nos ordenaron que no se los quitáramos, o nos arrepentiríamos. Lo siento por la pobre chica porque este encadenada como un animal.
Como dije, su padre fue y su hermano fueron quienes la entregaron. No parecía que la obligaran a estar en la institución, pero no muchos pacientes aparecen así. Es solo que el brillo en sus ojos era tan extraño. Solo los vislumbré un momento antes de que se la llevaran, pero parecía que tenía al diablo en su mirada. Quizás tiene demonios. Parecía que si hubiera podido matar a su padre y hermano en ese mismo momento, no habría estado más preocupada por el asunto que yo por matar una mosca. Y pensar, estaré trabajando con una chica así. No mostraré miedo y trataré bien a mi paciente. La curaré de todas las perversiones y regresará a su vida mejor que cuando llegó a mi cuidado. Ayudaré a Sheshona Go.
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Shego dejó de leer en ese mismo momento. Jadeó sin pensar y su mandíbula se abrió. ¿Sheshona Go? No, no podía decir eso. Miró el nombre con cuidado buscando alguna diferencia, pero no había ninguna. Incluso se deletreó correctamente. Decía que Sheshona Go era tan simple como el día con esa elegante letra. ¿Qué diablos está pasando? ¿Podrían las cosas ponerse más extrañas?
–Shego, ¿estás bien? –preguntó Kim por la expresión de la ladrona. Levantó la mano, a punto de sacar a Shego de su estupor, pero decidió no hacerlo. Si sorprendía a Shego lo suficiente, podría comenzar una pelea y nunca llegarían al fondo de esto.
Parpadeando, Shego se sacudió de su sorpresa. –Estoy bien –mintió. –¿Por qué preguntas?–respondió en tono un poco defensivo.
–Porque estás acaparando el libro –respondió la pelirroja, a pesar de que eso no era lo único que quería decir. Habría comentado la expresión de Shego, pero dudaba que la villana reconociera que estaba atónita.
–Oh –murmuró Shego. Tenía el libro a una pulgada de su cara, como si eso cambiara el nombre en la página de alguna manera. Movió el libro a cierta distancia para que Kim viera las páginas mientras la mujer pálida seguía preguntándose por qué la paciente mencionada en el diario llevaba su nombre. ¿Había sido nombrada igual que un antepasado que terminó en un sanatorio? Oh, definitivamente mataría a su madre la próxima vez que viera a esa diabólica mujer. ¡Cómo se atrevió mami a ponerme el mismo nombre de alguien que estuvo encerrada en un manicomio!
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Sheshona Go fue prácticamente arrastrada al pequeño Asilo Middleton por su padre y su hermano mayor. Eran dos hombres muy grandes y aun así habían tenido problemas para llevar a Sheshona al hospital. Ella estaba pasiva por ahora solo porque lograron drogarla hace algún tiempo. Si no hubieran hecho eso, el hospital habría sido un pandemonio antes de que hubiera estado allí un minuto. La llevaron a la pequeña institución porque era la única en la región de la que aún tenía que escapar y había un médico con un nuevo tratamiento para su enfermedad particular.
Los dos hombres tenían las muñecas de Sheshona esposadas con grilletes de media pulgada de grosor que cubrían casi un tercio de sus antebrazos. Las esposas estaban cerradas y unidas por una gruesa cadena para mantener sus manos muy juntas y, con suerte, evitar que dañara a alguien o a cualquier propiedad. Sus tobillos también estaban atados, pero no tan cerca como sus brazos para permitirle la libertad de caminar. Era el único favor que parecieron hacerle, darle algún uso a sus extremidades inferiores. Aun así, sería difícil para ella lanzar un golpe adecuado con las piernas y eso era lo importante en lo que respecta a su padre.
A pesar de que Sheshona estaba drogada, sabía lo que estaba sucediendo. Simplemente no podía moverse lo suficiente como para hacer algo al respecto. Tenía suficiente control sobre sí misma para mirar a su padre y hermano y hacerles saber que iban a pagar cuando saliera. Y saldría. Era un hecho, un hecho que había demostrado una y otra vez. Lamentarían el día muy pronto, prometió en silencio. Nunca se quedaría en una celda de un hospital por algo que no creía que era una enfermedad. Además, no estaba feliz de que interfirieran en su vida de todos modos.
Y luego vio a una pelirroja mirándola a unos tres metros de distancia y dejó de planear las muertes de su padre y su hermano, aunque solo fuera por unos segundos. Era pequeña y bonita. Sheshona trató de reunir la fuerza y el control para sonreír a la mujer que la miraba fijamente, pero no pudo hacerlo gracias a las drogas. Le gustaban las pelirrojas solo porque eran un poco raras, especialmente alrededor de donde vivía. Tal vez vería a la pequeña pelirroja alrededor y podrían conocerse. Olvidando el hecho de que fueron pensamientos como esos los que hicieron que fuera encerrada una vez más por su padre. Él necesita ocuparse de sus propios asuntos, gruñó en su cabeza. Con quién se iba a la cama no era su maldita preocupación. No le importaba con quién se acostaba, por lo que debería devolverle el favor.
Sheshona no tuvo la oportunidad de reflexionar sobre la pelirroja más de unos pocos segundos porque su padre la entregó a un asistente después de que advirtió al personal del hospital que no la dejara salir de esas cadenas por ningún motivo. Su padre era muy consciente de que si era liberada o lograba salir de esas ataduras, terminaría para todos. Se aseguró de enfatizar eso a todos en el hospital. Esperaba que entendieran y no la dejaran salir de esas cadenas. No mataría a nadie, pero se aseguraría de que todos caminaran divertido por el resto de sus vidas.
Su padre era otra historia si Sheshona lograba escapar de sus cadenas. Es posible que nunca volviera a caminar una vez que le pusiera las manos encima a él y a su "querido" hermano mayor ya que la habían drogaron. No estaba tan molesta porque su padre y su hermano dejaran en el manicomio, porque lo habían hecho antes, muchas veces. Pero la habían drogado como si fuera una especie de animal para asegurarse que se comportaría lo suficiente como para que la dejaran en el hospital. Eso era ir demasiado lejos. Tampoco le gustaba mucho estar encadenada como un criminal buscado cuando no había hecho nada malo... recientemente de todos modos. De acuerdo, no había hecho nada para garantizar tal trato.
El asistente, un gran tipo de cabello castaño, cuyo nombre aprendería más tarde que era David Barkin, la acompañó a su "suite". Prácticamente la arrojó a la pequeña habitación que venía equipada con una ventana que no podría atravesar, sospechaba que incluso si estaba engrasada y una cama. El piso era frío, concreto duro que probablemente tomaría años excavar, para una persona normal de todos modos. Lo escuchó poner el seguro a la puerta con ella adentro, pero no le prestó mucha atención. Se sentó en la cama, demasiado aturdida y lenta para hacer mucho más.
Nunca había sentido nada similar a esa droga. No era una sensación de mareo o como si quisiera vomitar. Era una sensación extraña que esperaba no tener que pasar nunca más. Nunca toleraría que su padre y su hermano la drogaran nuevamente. ¿Quién sabe lo que esos idiotas pusieron en mi sistema? No sabían cosa podría haberme hecho. Decidió no pensar en eso, solo esperar con la esperanza que desapareciera.
Echó un vistazo a su habitación estéril y supuso que era mejor tener una habitación privada que lo que tenía en otros hospitales y lo que había escuchado de algunos asilos. Su padre, siendo el hombre compasivo que era, explicó que el hospital de Middleton era en realidad el mejor para tratar a aquellos que estaban enfermos como ella y quería que su hija tuviera el mejor tratamiento posible. Se había reído hasta el final de la explicación. Si era tan genial, ¿por qué demonios no fue mi primera parada en vez de recorrer otros tantos hospitales y sanatorios del país?
Creía que la había colocado en Middleton porque ninguno de sus amigos de clase alta sabría que estaba allí, como cada vez que la colocaba en otro hospital. Siempre se aseguraba de ponerla en algún lugar de la región, pero lo suficientemente lejos como para que nadie que la familia quisiera verla. El cielo no permitiera que alguien descubriera que el alcalde de Ciudad Go tenía una hija que era afecta a un alimento particular. Aunque, no era un secreto tan grande como le hubiera gustado.
Sheshona ni siquiera vio por qué a su padre le importaba si la gente sabía lo que hacía en su tiempo libre. Muy bien, la gente pensaría que había algo mal con ella y hablarían, pero no veía por qué debería importar. En primer lugar, la gente ya pensaba que algo andaba mal con ella basándose únicamente en su aspecto y comportamiento sin saber quién mantenía su cama caliente. Más allá de eso, no era como si su familia fuera conocida por tener estándares morales de ningún tipo o reputación pura. Estaban lejos de ser ángeles o santos y el mundo tenía que saber que no eran éticos en su mayor parte. Ni siquiera asistieron a la iglesia. Si las personas no sabían eso, tenían que haber estado viviendo en cuevas por la mayor parte de la vida.
La única razón por la que su padre era alcalde era porque tenía el dinero para comprar sus votos; Era sorprendente lo que haría un pobre hombre por un trago de whisky. Toda su carrera política se basó en el hecho de que tenía el dinero para comprar lo que quisiera. Además, como alcalde, recibió enormes sobornos de casi todos. ¿Cómo se atreve a juzgarme un hombre con escrúpulos tan bajos?, pensó acaloradamente. ¡Nunca he tenido que comprar a nadie ni venderme por nada y, sin embargo, me juzga! Ella lo odiaba mucho.
Luego estaba su hermano, otro bastión de comportamiento impío que su padre parecía ignorar. Su hermano era un gran bebedor, que salía con algunos de sus amigos ricos y perdía el dinero en peleas de perros. Su idea de entretenimiento era vencer a cualquier tipo pobre que se cruzara en su camino mientras paseaba por la calle. Al menos con su forma de entretenimiento, nadie resultó herido físicamente. Pero eso no le importaba a su padre y, por lo tanto, estaba en el asilo por el momento.
Apoyó la espalda contra el frío muro de piedra contra el que se encontraba su cama. La pared estaba pintada de blanco, ya sea para engañar a la gente para que creyera que no era piedra o para calmar los nervios. No le ayudó a ella. Probablemente sería difícil para alguien mantenerse calmado siendo la única compañía el sonido de pies arrastrándose fuera de la puerta.
Levantó las piernas y apoyó los brazos sobre las rodillas lo mejor que pudo, pero descubrió que la posición era incómoda debido a sus brazos encadenados. Deseaba poder cruzar las piernas debajo de ella, pero no podía hacerlo porque la cadena que conectaba sus piernas no era lo suficientemente larga. Decidió quedarse en la incómoda posición en la que se encontraba. Permaneció así por un tiempo indeterminado, finalmente, la droga salió de su cuerpo. Y entonces oyó que se abría la puerta.
Sheshona tenía la cabeza agachada, ocultando parcialmente su cara detrás de un río de cabello negro como tinta, pero miró sin mover la cabeza para ver quién decidió unirse a ella. Tal vez tenía un compañero de cuarto y si tenía suerte, el compañero de habitación sabría cómo abrir cerraduras. Sabía cómo abrir cerraduras, pero no tenía las herramientas para hacerlo y sería más fácil que la segunda persona la liberara. Sin embargo, en lugar de un compañero de cuarto, vio a la pelirroja de antes.
La joven parecía estar vestida para trabajar en el manicomio, por lo que Sheshona concluyó que era enfermera más que probable, a pesar de que la pelirroja no llevaba uniforme de enfermera. La mujer pálida se rió para sí misma. Qué suerte tengo de tener una enfermera tan bonita. Ciertamente no iba a ayudarla a curarla de su comportamiento "degenerado" estando cerca de una criatura tan encantadora.
La pelirroja tenía una cara atractiva, ojos verdes profundos y de aspecto dulce. Sus ojos parecían casi inocentes, pero a diferencia de los ojos de otras mujeres que Sheshona había visto. Era como si esos ojos color oliva hubieran atestiguado cosas extraordinarias, pero esa cosa no logro estropear a la pelirroja. En cambio, parecía llena de asombro y tal vez incluso un poco de curiosidad. Solo cosas buenas, tal vez quiera presenciar cosas más extraordinarias.
Su melena carmesí tenía con un estilo promedio, haciendo parecer que no quería llamar la atención. No había adornos en su cabello. Entonces, probablemente era modesta o tímida, lo que le gustaba a Sheshona.
Sheshona notó que la descortés pelirroja la miró por unos segundos. No le importaba porque estaba acostumbrada a las miradas. Mirar fijamente era en realidad una buena señal. Significaba que había despertado la curiosidad de la mujer pelirroja. Puede que no lo pareciera, pero su extraño color de piel, un verde muy pálido, se consideraba exótico y la atrapaba más presas que cualquier otro activo que tuviera. Su color de piel atraía a las mujeres, dándole el tiempo suficiente para trabajar sus encantos y dejar a la mujer rogando por más después de saciar su hambre. Parecía que tendría que ir por otro premio. Tal vez odiaría menos a su padre después de tener a la pequeña pelirroja ya que la había conoció gracias a él.
La pelirroja estaba un poco fascinada por Sheshona porque había visto muchas cosas en su activa vida, pero nunca había visto un color de piel como el de su paciente. No la sorprendió, aun cuando era mirada de la misma manera, sin darse cuenta de que su paciente creía que había atrapado a la mujer de ojos verdes. Finalmente logró recuperar su ingenio, sin mencionar su comportamiento profesional. Sus ojos verdes se centraron en su paciente en su conjunto y no solo en su tono de piel.
–Buenas tardes. Señorita Sheshona Go –saludó la pelirroja a su paciente, que no respondió y se aseguró de no moverse. –Soy Kimberly Possible y seré tu doctora –anunció la pelirroja.
Sheshona se puso rígida por un momento, pero la doctora de cabello carmesí no lo notó. Entonces, ¿Está lindo biscocho es mi doctora, no mi enfermera? En realidad, sorprendió a la mujer pálida porque nunca había conocido a una doctora en todo su tiempo en hospitales y otras instalaciones. No sabía que tal criatura podría existir. No importa, se dijo a sí misma. El hecho de que la mujer fuera doctora solo hizo que la posibilidad de conquistarla fuera aún más deseable, especialmente porque la mujer era su doctora específicamente. Obtendría el control sobre su propia doctora. Era un gran desafío y simplemente no pudo resistir un desafío. No pudo contener una sonrisa.
–¿Está despierta, señorita Go? –Preguntó la doctora Possible ya que su paciente estaba completamente en silencio y no la había visto moverse.
–Bueno, Doc, no sé si debería decirte esto –respondió Sheshona, levantando un poco la vista para que la pelirroja viera el brillo en sus ojos esmeralda. Era otra de sus armas para atrapar mujeres; La mirada aguda y casi depredadora en sus ojos a menudo atraía su curiosidad y a menudo querían saber por qué las miraba de esa manera. Dudaba que la doctora fuera diferente de otras mujeres que había atrapado.
–Soy tu doctora. Deberías sentirte libre de contarme todo –respondió la pelirroja con voz tranquila y pequeña. Incluso sonaba amigable.
–Tienes unos ojos hermosos –prácticamente ronroneó Sheshona. Al menos no estaba mintiendo.
La doctora se puso rígida por la sorpresa y pareció sorprendida por la declaración. Un leve sonrojo comenzó a abrirse camino en sus mejillas color durazno, manchándolas de un color rosa. Sheshona continuó sonriendo. Le encantaba cuando las mujeres se sonrojaban, especialmente cuando había causado el sonrojo. Tenía la sensación de que realmente disfrutaría su tiempo en el manicomio. Sin embargo, todavía planeaba lastimar a su padre en el momento en que saliera del hospital. Nadie en el mundo la drogaba y se salía con la suya. Maldita sea si él es el primero, pensó Sheshona.
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Creo que tengo mis manos llenas con mi nueva paciente, la señorita Sheshona Go, y acabo de conocerla. Había una mirada extraña en sus ojos cuando me miró. Era nuevamente como si el diablo estuviera en su mirada. Y luego me hizo un cumplido por mis ojos. Casi me desconcierta y me pone de nervios debido a lo repentino que fue, pero no permitiré que me descarrile. Trataré su enfermedad y se curará de esa perversión.
-*-(Presente)-*-
–¡Ah! ¡Mi antepasado estaba coqueteando con una mujer con tu nombre! –Shego gritó mientras leía la entrada del diario. No podía creerlo; ¿Su antepasado no tenía gusto? Su predecesora debería haber odiado a la doctora Kimberly Possible desde el momento que la conoció, no haberla haberle hecho un cumplido por sus ojos. ¿Por qué demonios mi familia está llena de personas locas haciendo locuras?
–Cálmate, cálmate –dijo Kim, levantando una mano como si eso aliviara la mente de su compañera. A ella no le habría importado enloquecer un poco, ya que era inquietante que el antepasado de Shego hubiera hecho un cumplido a una mujer con su nombre. Una mujer que sin duda se relacionaba con ella de alguna manera, ya que Possible era un nombre tan raro como Go. Podía mantener la calma solo por el simple hecho de que la doctora Possible no hubiera hecho el cumplido. Al menos mi familia no está tan loca.
–¿Calmarme? ¡Una mujer que tiene mi nombre le hizo un cumplido sobre sus ojos a una mujer con la que compartes nombre!–señaló la ladrona de piel verde, apuntando a la página con salvajes gestos de mano. ¿Cómo demonios podía calmarse cuando algo así había pasado?
–¿Te llamas como ella? –la delgada pelirroja preguntó, inclinando un poco la cabeza y sonriendo. –Espera, entonces, tu nombre real... –fue interrumpida.
–Sí, soy Sheshona Go. Sigamos adelante –resopló Shego porque ni siquiera quería reconocer su nombre ahora gracias a que su antepasado le hizo un cumplido a un Possible. Nunca había tenido un gran problema con su nombre real hasta ahora. Ahora, descubrió que lleva el nombre de una mujer que había sido enviada a un asilo, a pesar de que no era por una enfermedad real, y para colmo, (1) le había tirado los tejos a su doctora y no de la manera adecuada que un Go debería tirar de los tejos a un Possible. La sola idea hizo que su piel se erizara.
–Correcto –Kim coincidió con la idea de seguir adelante. Siempre había tenido un poco de curiosidad por el nombre real de Shego, pero ahora tenía curiosidad por saber porque lahabían nombrado así. Decidió no preguntar porque la mujer de ojos esmeralda estaba visiblemente molesta.
–Probablemente solo estaba jugando. Quiero decir, nadie con el apellido Go nunca, nunca, nunca... –Shego se detuvo porque podría haber seguido agregando "nunca" a su declaración sin llegar a su punto.
–¿Son lesbiana con problemas de ira? –Adivinó la heroína con una sonrisa burlona.
–No, eso es bastante común –admitió Shego accidentalmente. Odiaba divulgar información familiar, pero no había estado pensando cuando respondió la pregunta. Estaba demasiado perturbada para pensar antes de abrir la boca.
Los ojos color oliva se agrandaron. –¿De Verdad? –Kim preguntó en un tono sorprendido.
–¡Maldición!– la villana de cabello negro gritó cuando se dio cuenta de las palabras que escaparon de su garganta. No podía creer que acabara de soltar información familiar. Todo fue culpa de su estúpido antepasado por haber ingresado en un manicomio con la Doctora Possible. Espera un segundo.
Shego dejó de entrar en pánico y pensó en la razón por la que estaban leyendo el estúpido diario. Nada de lo que acaban de leer explica cómo el diario terminó en la casa de la familia Go. Apostaba que su antepasado se lo robó para burlarse de la doctora, pero no pudo entender cómo Sheshona podría haberlo hecho. Algo no cuadra.
–Sigamos leyendo –resopló Shego porque todavía estaba molesta, pero quería saber por qué el diario había estado en la casa.
Kim asintió de acuerdo considerando el hecho de que había aprendido demasiado sobre Shego... o Sheshona Go, ya que ahora sabía cómo se llamaba su enemiga. Esperaba que las cosas no se pusieran más locas con el diario más allá de las implícitas palabras de Sheshona coqueteando a la Doctora Possible. Dudaba que las cosas se volvieran más extravagantes. Seguramente alguien con el nombre Possible sería profesional, incluso si se refiriera al lesbianismo como una "perversión". Bueno, era el siglo XIX, por lo que supuso que esa era la norma en aquel entonces.
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La próxima vez: En el siglo XIX, la Doctora Possible conoce a su paciente un poco mejor, mientras que en el presente Kim y Shego cenan juntas y nadie sale herido.
(N/T): Gracias a Damian2211 :) tienes razón suena mejor así. Gracias por tu retroalimentación y comentarios!
(1) Hit on someone: se traduce como "golpear a alguien" pero más en sentido de coqueteo. Tuve que buscar una palabra de otro país, espero que no se pierda el significado real.
