Hola y Bienvenidos al primer capítulo, No soy buena poniendo títulos. :p

A partir de este mismo capítulo hay muchas cosa extrañas por así decirlo, si aún así lo decide leer va bajo su propia responsabilidad. :) Yo solo vengo desempolvando este fic que fue el 1er prototipo.

Inazuma Eleven no me pertenece, es propiedad de Level-5


Sin Rumbo por la vida


Sakuma caminaba por las transcurridas calles de Inazuma, era época de invierno así que el platinado tenía las manos en los bolsillos de su abrigo por el frío; su mirada fija en el camino ya que pensaba en los últimos sucesos ocurrido con su expareja Genda Kojiro. Iba tan distraído que accidentalmente choca con una chica que salía de la papelería y la tira al suelo. Sakuma siendo cortés extiende su mano para ayudarla a levantarse.

- Lo siento tanto, iba distraído.

- No se preocupe. - dijo la chica con voz suave.

Sakuma al verla, notó lo linda que era, tan angelical, ella sonrió como diciendo "no pasó nada."

- Sakuma-san- dijo ella al reconocerlo. - ¿Verdad?

- Si… ¿nos conocemos?

- Soy Yamana Akane y usted es entrenador en el Teikoku, amigo de Kidou-san, he asistido a varios eventos a los cuales usted siempre asiste, por ejemplo, algunas bodas, fiestas de cumpleaños y demás.

- Vaya, yo por mi parte no te recuerdo.

- No importa. - ella sonríe.

- ¿Estás sola? Si quieres te invito a tomar un café, cerca hay una cafetería, en modo de disculpa.

- De acuerdo. - La chica llevaba consigo un sobre.

Llegaron a la cafetería y se sentaron.

- Tú me conoces, pero yo a ti no. Cuéntame ¿cómo es eso?

- Una simple adolescente pasa desapercibida ante los ojos de una persona adulta. - Ordenaron lo que tomarían. - Yo iba en secundaría, segundo año, Instituto Raimon. Usted el entrenador del Teikoku junto a Kidou-san.

- Bueno… me disculparás, pero no recuerdo haberte visto. Sigo pensándolo y nada viene a mi mente.

- Fuimos invitados a ir al Teikoku, con el equipo de fútbol, antes de que nos llevaran a una sala secreta usted se dirigió a mí y dijo "tu chica, prohibido sacar fotos.

- ¿Te he dicho eso? Creo que empiezo a recordar algo, pero es que he visto a tantas personas en mi vida.

- Y eso que hemos estado a centímetros uno del otro. ¿Recuerda la boda de Kidou-san?

- Si.

- Pues en la fiesta pedí bailar con Kidou y usted bailó con la esposa de él.

- ¿Así que eras aquella jovencita? Solo que no te he visto muy bien.

- Bueno no importa. - dijo para no seguir hablando pues sabía que no llegaría a ningún lado, solo sonrió.

- Bueno y ¿Qué hacías? - Preguntó para cambiar de tema.

- Pues salí a comprar papel fotográfico, tengo un trabajo que hacer, pero salir de la rutina es bueno algunas veces.

Sakuma denotaba en ella un aire algo nostálgico y triste, sonreía, pero sabía que le pasaba algo. En eso les dejaron sus tazas de café, sin azúcar para él y con azúcar y un poco de leche para ella.

- Perdona mi pregunta ¿Tienes novio? O ¿quizás novia?

- No, pero si tuve novio, me ha dejado hace ya un tiempo atrás. Por no decir que fue hace un mes.

- Lo extrañas mucho ¿verdad?

- Si, pero él dejó muy claro que no me quería volver a ver. - Akane reacciona. - Lo siento si lo incomodo con esto que le cuento.

- No, para nada yo igual estoy en las mismas. Mi pareja me traicionó con una chica, mi propia asistente.

- Lo lamento.

- Los hombres son iguales, basura pura- dijo con algo de desinterés y enojo.

- Disculpe, pero usted también es hombre.

- Cierto, pero soy un poco diferente a los demás hombres, ¿si me entiendes?

- Claro, bueno… ya lo sabía… yo igual quise intentarlo con una chica a ver qué tal. - dijo apenada.

- ¿Cómo te ha ido?

- Pues digamos que fue difícil al principio, pero todo ha ido de maravilla, mi único obstáculo es que es casada.

- ¿Una mujer casada?… ¿cómo te ha gustado una mujer casada?

Akane explicó un poco su historia, Sakuma se atragantó con el café al saber de quien se trataba.

- ¿Está bien? – preguntó Akane algo preocupada.

Frunció el ceño y preguntó. - ¿te gusta esa mujer?

- Pues sí, tengo mis motivos para sentir cosas por ella y usted la lastimó…

- ¿Cómo te enteraste de eso?

- Me tocó cuidar de ella y cuando la encontré tenía un moratón en la mejilla, pero no lo juzgaré, usted se preocupó mucho por Kidou-san. Lo comprendo.

- Se me pasó la mano un poco, lo admito.

Akane miró la hora- Lo siento debo irme, si quiere podemos seguir conversando otro día ¿le parece?

- Pues sí, ¿me pasas tu número? - Sakuma y ella intercambian sus números, luego ella se despide y se retira. - Es muy bonita- dice para luego tirar torpemente un poco de café en la mesa.


Mientras el tiempo pasaba, las festividades se acercaban, todos fueron a casa de sus familias pidiendo permiso en sus trabajos. La madre de Akane la abrazó muy fuerte pues su hija se lo contó.

Shindo tenía su libertad algo restringida, siendo rico no le hacía falta nada y se estaba asfixiando en esas paredes. Marianne la actual novia de él llegó de visita, era muy bien recibida por el padre del chico. Cabello castaño claro cenizo, piel clara, ojos azules grisáceos de 20 años.

Él estaba tocando el piano para escapar de su realidad, a pesar de estar cerca la navidad estaba alejado de todo eso y su alegría se vio reducida ya que Akane no estaba.

Marianne esperó a que terminara la pieza musical, luego aplaudió y él se sorprendió de que ella estuviera ahí- Que bella melodía. - ella se acerca.

- ¡Marianne! ¿qué haces aquí? - preguntó con un tono amable.

- Pues he venido a hablar contigo.

- Pues tú dirás, te escucho.

- Antes de mí, ¿tuviste alguna novia?

- Si, pero terminamos.

- Sé quién es ella, Yamana Akane.

Shindo abrió los ojos. - ¿Cómo lo sabes?

- No importa como lo supe, te diré que ella te ama con todo el corazón, la primera vez que llegué a trabajar la conocí, es muy agradable y amable, solo que ahora que sé que tú y yo nos vamos a casar lucharé por ganarme tu amor.

Shindo en ese momento quería pedir que anulara todo, el futuro compromiso y la boda, pero no dijo nada.


Akane por su parte estaba aún muy deprimida, miraba al techo de su antigua habitación recordando como le había cortado el castaño.

Eran principios de noviembre cuando Shindo había ido a pasar unos días con su familia, al regresar lo primero que hizo fue invitarla a una cafetería, no pidieron nada ya que él le dijo que tenía que decirle algo.

- Me estás preocupando. - dijo ella ya que sentía el ambiente diferente al de siempre.

- He estado pensando sobre nuestro futuro.

Por un momento dejó de lado sus preocupaciones- ¿Ah sí? Yo igual, siempre estoy pensando en eso, te lo comenté ¿no es así?

- Es que ciertamente le di muchas vueltas al asunto y no creo que lo nuestro funcione más. Además, sin ti mi futuro será más exitoso, si lo pienso bien no puedo estar con una mujer que siempre me estuvo acosando por caprichos de niña pequeña.

- Pero Takuto…

- No me llames por mi nombre, no eres lo suficientemente buena para mí, creí estar enamorado, pero ahora me doy cuenta de que me mentí a mí mismo y solo te quería para acostarme contigo.

- ¿Es que te estás escuchando? mira que no estoy para bromas, me lastimas, te he dedicado parte de mi vida y ¿qué hay de esas noches en que me decías que me amabas? ¿Todo… fue una… mentira?

- Es que no sé para qué acepté salir contigo si no me gustabas en lo más mínimo. Quiero que terminemos. - Akane a ese punto ya estaba derramando una que otra lágrima por lo que escuchaba, quería ser fuerte pero no podía ya que era la persona que más amaba y le estaba diciendo esas cosas.

Aquel día lloró como nunca, para suerte contaba con sus tres amigas, que no dudaron en estar con ella e ir a su departamento universitario, menos Midori que vivía ahí y llamó a las otras dos. Si no hubiese sido por ellas ya habría terminado con su vida.

Se incorporó y secó sus lágrimas justo se le ocurrió tomar el teléfono y llamar a Sakuma.

- Hola, habla Sakuma. - dijo desde la otra línea.

- Hola, ¿estás disponible?

- Pues sí, ahora no tengo tanto trabajo, si quieres vente a mi departamento.

- ¿En serio? pues muchas gracias. - Sakuma le mandó la dirección de donde estaba viviendo. Ella solo se arregló para salir. – Vuelvo al rato- se despide y va con Sakuma.

Al llegar ella toca el timbre, él abre- Bienvenida, pasa adelante.

Donde él vivía ahora era un lugar sencillo pero agradable, en este tiempo había tenido mucho en que pensar y se había traído consigo los objetos con motivo de pingüinos.

- Gracias- ella se quitó el abrigo y Sakuma lo tomó para colgarlo.

- Siéntete como en tu casa ¿Ya comiste?

- Pues no, es que desde mi ruptura me cuesta hacerlo.

- Te puedes enfermar.

- Ya lo sé, pero es que es muy doloroso. Es muy difícil separarse de la persona que más amas de un día a otro, después que hubo muchos años para construir lo que parecía una relación muy firme y estable.

- Pues, si, lo entiendo y por eso te haré algo rico para que comamos tú y yo. ¿Qué te parece?

- Suena bien, pero quiero ayudar, no me quedaré si hacer nada. También soy buena cocinando.

Ambos prepararon la comida y luego acomodaron la mesa para comer juntos y platicar.

- ¿Y qué te gusta hacer? - pregunta el platinado.

- Pues me encanta la fotografía, estoy trabajando y pues soy editora en estos momentos. - Akane sacó su álbum y se lo mostró.

Él miró cada foto tomada mientras ella le daba una breve descripción- Eres muy buena haciendo fotos.

- Muchas gracias, mi especialidad estaba en sacarle fotos a mi ex novio, mi mayor inspiración era él.

- Si, comprendo. Sabes desde que descubrí a mi pareja con mi asistente siento que tuve la culpa. Traté de olvidar a Kidou pero creo que al final no pude y descuidé mi relación. Soy un estúpido por no saber valorar los sentimientos de Kojiro.

- A veces cometemos errores, yo igual me pregunto si hice algo mal, si le di todo mi amor, desde la primera vez que lo vi sentí un bonito sentimiento nacer en mi corazón, ¿seré capaz de seguir adelante? - Akane miró el vaso de jugo de naranja medio vació y comenzó a llorar.

- Oye, no llores que me entristece verte así.

- Lo siento, es que no puedo evitarlo- Ella solo lloró, Sakuma puso una mano en su cabeza.

Luego que ella se calmó, preguntó por la vida de Genda y su asistente, a lo que él dijo que ella renunció a su puesto unos días después, lo supo por boca de Kidou, ya que él no había asistido a trabajar por esos días. En cuanto a Genda, siempre estaba tratando de buscarlo y él quería olvidarle.

- Pienso que estará mejor sin mí a su lado, él siempre quiso tener hijos, pero yo no, tal vez ahora si pueda.

- Hey, aunque no quisieras tener hijos ahora, quizás más adelante desees uno, para todo hay tiempo y si vuelven tal vez puedan adoptar uno.

Mucho más tarde Akane se despidió de Sakuma y fue a caminar por las calles dejándose llevar por el viento, luego comenzó a nevar y corrió para darse cuenta de que había llegado a aquella mansión donde las puertas estaban siempre abiertas para recibirla. Con algo de frío esperó a que le abrieran, luego pasó.

- Bienvenida. – dijo su amiga.

- Gracias, lamento venir a estas horas.

La mujer negó y sonrió. – Siempre puedes venir. – Pidió que se le prepararan dos tazas de chocolate caliente y las llevaran a la habitación.

Una vez en la habitación ambas se sentaron en el borde de la cama, al notar como Akane temblaba ella no dudó en brindarle calor con una manta y un cálido abrazo. – Te me congelas.

Akane se abrigó y aceptó el abrazo. – Pues sí, es que estuve caminando sin rumbo.

La mucama entró y dejó la charola en la mesa de la habitación. Luego se levanta para ir por las tazas y le entrega una a Akane. A la habitación entra Uniko la gata de Shindo que estaba al cuidado de esta familia, que curiosa ve que había llegado una persona extraña a la casa.

- Mira que grande que está. - dijo la mujer mientras la tomaba en brazos para mostrársela.

- Pues sí, hace mucho que no la veía, Uniko-chan es el último recuerdo que tengo de Takuto. Oye ¿y tu marido?

- Salió con la niña a hacer unas compras, no deben tardar.

Akane se quedó dormida, mientras la otra estaba viendo la tv y pensando en que la menor estaba muy afligida ya que Shindo le hacía mucha falta en su vida. La dejó en la habitación y bajó ya que sabía que su familia había llegado.

Mientras desempacaban ella habla con su esposo. - Akane está arriba, no te molesta que duerma aquí esta noche ¿o sí?

- No, siempre y cuando mantenga cierta distancia.

- Pero es que se quedó dormida en nuestra cama.

- Sabes que no va a querer irse de ahí. Y eso que hace años juré que cuando nos casáramos no dejaría que nadie entrara a casa, es que…

- Es que ¿qué?... no me digas que estás celoso.

- ¿Yo? para nada, solo que ella siempre quiere estar cerca de ti.

- Está pasando por un mal momento.

- Bien, que se quede.

Akane se despertó y vio que estaba oscuro, luego la puerta se abre, la mucama vino a dejarle algo de cenar y entra la pequeña hija de su amiga.

- ¡Akane- chi!- la niña brinca a la cama para abrazarla.

- Hola mi amor, mira que grande que estás.

- Mamá me ha dicho que estás triste.

- Un poquito, oye ¿y si me haces compañía mientras ceno?

Mientras Akane y la niña estaban ahí, su amiga llega con un cambio de ropa.

- Si quieres puedes quedarte a dormir, no hay inconveniente y eres de la familia.

- Pues sí, lamento la molestia y gracias por dejarme pasar la noche.

Después de que Akane terminara de cenar fue a brindar su ayuda para que la niña durmiera. El esposo de su amiga fue a tomar un baño, en lo que ellas terminaban.

Afuera estaba nevando un poco más fuerte, ambas bajaron para ver la nieve caer desde el cielo.

- Que fría que está. - dijo Akane mientras estiraba su brazo y atrapaba copos de nieve con su mano.

- Tienes razón, hoy dormiremos calentitos. - comentó la otra ya que tenía una manta de unicornio muy cálida que utilizaría a la hora de dormir.

- Oye…

- ¿Qué?

- ¿Un beso bajo la nieve? - Ellas dos se acercan y se besan, luego ella se separa algo ruborizada de Akane. - Tienes los labios secos.

- Es que hace frío y siempre terminan así.

Luego suben y van a la habitación, el esposo de su amiga estaba abotonando el pijama, luego se sonroja ya que tener a Akane no le era muy cómodo.

- Hola. – saluda y sonríe.

El simplemente no dijo nada pues no formulaba ninguna palabra. La mujer dijo que irían a tomar un baño y volverían, Akane solo tomó sus cosas y lo miró con una mirada algo pícara.

- "Creo que entró en etapa no me importa"- pensó él pues ya había estado en situaciones similares y conocía ese dolor por el que ella estaba pasando. - Es hora de por fin descansar. - se acuesta en la cama luego siente que rascan la puerta y suspira fastidiado, se levanta y abre dejando pasar a los tres gatos. - A dormir bolas de pelo.

Una vez cómodo en su cama, ellas salen del baño, Akane ya estaba vestida, fue a acostarse en la cama y la otra tomó su ropa para cambiarse. Se unió a Akane y su esposo para ver tele antes de dormir, como en los viejos tiempos en el medio de ambos.

Akane recostó su cabeza en el hombro de la mayor y se aferró de su brazo, Éste había escogido una película diferente, las locuras del emperador.

En medio de la oscuridad ellas comenzaron a besarse, algo pasionales, él solo las observó detenidamente. En eso su esposa lo llama y él reacciona a su visión de algo que no estaba pasando.

- Oye.

- ¿Qué pasó? - pregunta él, ya que ellas lo miraban algo extrañadas.

- Estabas mirándonos fijamente y que ya tenemos sueño, has el favor de apagar la tele. - pidió su esposa.

Akane observa mejor y nota un poco de sangre. – Etto, le sangra la nariz.

Él busca un pañuelo para limpiarse, su mujer ya comprendía por que las miraba estático hace minutos atrás.

- ¡Que mal pensado que eres! – dijo, luego se acercó y beso a su esposo para luego decirle- No te imagines cosas, eso no pasará.

Akane sonríe ya que estaba por lo menos algo distraída, la otra se acomoda y él solo cambia sus gafas por el antifaz de dormir y sintiéndose demasiado avergonzado por su pensamiento algo pasado de tono.

Los dos se durmieron antes, pero Akane seguía pensando en Shindo y en lo que pudiera estar haciendo.

Al día siguiente ella llegó a casa de sus padres y Midori junto a Ryoma, Aoi y Tenma estaban ahí. Todos la vieron ahí parada, la peli roja la abrazó.

- Nos tenías preocupados a todos- luego le reclama- Todos nos preocupamos, eres una desconsiderada. Tu madre me llamó pues pensó que estarías conmigo y al pasar las horas, tus padres se empezaron a preocupar.

- Y de paso a nosotros- comenta Aoi.

- Lo siento, no tenía cabeza para responder llamadas. Perdón por preocuparlos a todos.

Viendo que Akane estaba a salvo en casa, los cuatro se retiraron, la de orbes violeta se encerró en su cuarto y comenzó a trabajar en algo ya que había pasado por una tienda de manualidades para comprar material para hacer bordados.

Sus padres abajo estaban pensativos en respecto a su hija, nunca la habían visto de esa manera, era como si la vida le diera igual, estaba muerta en vida. Y esperaban que lo superara con el tiempo.


Llegó el veinticuatro de diciembre, Akane se había esforzado por conseguir el obsequio perfecto para sus amigos más cercanos, para sus padres y en especial para Sakuma que se había portado muy bien con ella.

Se encontraron en el centro comercial frente de la fuente, ella llegó apresurada.

- Sakuma-san, perdona la tardanza, estuve en una tienda de dulces y la fila era muy larga.

- Comprendo, pero ya estás aquí. - sonrió.

Ambos extendieron a la vez lo que tenían en la mano y deseándose una feliz navidad.

Rieron por eso, luego tomaron sus obsequios correspondientes, y fueron a sentarse a una banca.

Akane abrió el suyo era un pingüino de peluche. - Muchas gracias, está bonito.

- Sabía que te iba a gustar, todos necesitan uno, el mundo es más alegre y lindo con esas aves tan hermosas. - Sakuma abrió el suyo, era un bordado de pingüinos, con un mensaje, que decía "Hogar con mis pingüinos es un dulce hogar. - ¿Tú lo hiciste?

Akane se sonrojó y asintió. - Le puse mucho empeño.

- Te ha quedado muy lindo, es tierno. - Luego tomó un pequeño paquete con galletitas, que incluía el obsequio.

- Esas las he comprado de camino.

- Espero probar la comida de Yamana-san alguna vez, preferiblemente postres.

- Claro. - sonrió- Sabes, he tomado una decisión, cuando empiece el siguiente año cortaré mi cabello, ya lo había cortado cuando inicié mi primer año en la universidad, pero en dos años creció.

- Pero tu cabello luce muy lindo como está. Claro que si es tu decisión no interferiré.

- Gracias por comprender, es que necesito en verdad hacerlo. - Akane soltó una lagrima, Sakuma la abrazó y ella se aferró de él.

Luego de pasar un rato juntos él la acompañó a casa y se despidió.


Regresaron a los departamentos un día después de navidad, ella vio la puerta de sus vecinos de frente, pero sabía que él no había venido, solo estaban Kiriya y Kirino, como si la tierra se hubiera tragado a Shindo, no publicaba nada en sus redes, pero bueno seguiría su vida, aunque su corazón estuviese todo roto.

Después de año nuevo, convocó a sus amigas y se encerró en el baño, ellas solo estaban ahí algo preocupadas por la chica ya que llevaba tijeras muy filosas. Solo esperaron, Akane se miró al espejo y comenzó a cortar mechón a mechón su cabello.

Salió del baño haciendo que Midori pegara gritos en el cielo.

- Lo sé, estoy pasándome, pero es necesario. Quiero comenzar desde cero y este es el inicio.

Entre todas le ayudaron para arreglar su cabello para que se viera bien y no como si estuviese todo picado.


Continuará...