Vengo dejando este capitulo por aquí (se va luego en silencio)
Desesperación
La vida para Shindo estaba siendo una tortura, había dejado de lado sus estudios, pero se le había prometido que después del compromiso retomaría la universidad. Así que dedicaba tiempo para pensar las cosas y planificar sus planes.
Se acercaba San Valentín y Akane muy entusiasta junto con Midori hacían chocolates.
- Así que ya tienes un nuevo amigo. - Midori saca el tema.
- Si, se ha portado muy bien conmigo.
- ¿Por qué él? Es que parece una persona de carácter muy fuerte.
- Si lo es, pero en el fondo es muy gentil, lo he invitado a cenar el catorce aquí, espero no te moleste.
- Por supuesto que no, saldré con Ryoma, me ha invitado a dar una vuelta.
- Ehh ¿y a qué lugar van a ir? - pregunta Akane algo pícara.
- A ningún lugar de esos que frecuentabas. – Dijo rápidamente Midori con algo de vergüenza.
Llegó el día tan esperado para todas las chicas en Japón, Akane estaba preparando un cesto con todos los chocolates que había hecho para sus amistades. Salió para hacer entregas, aunque se tardara lo haría. El último lugar fue la mansión de su amiga, ella esperó a que le abrieran la puerta.
La mujer salió a recibirla y la invitó a pasar.
- Feliz San Valentín, te traje mi chocolate como muestra de mi amor y amistad. - Akane muestra el presente, ella agradece y luego sonríe.
Conversaron un momento, ya que al día siguiente sería el cumpleaños de la mayor y proponía hacer algo más intimo en su depa, aquel comentario hizo ruborizar a la oji azul y haciendo notable su soltería para que no se preocupara.
Esta contestó. – Aunque estuviste en una relación, siempre nos veíamos; pero lo pensaré.
- Ya sabes que las puertas de mi casa están abiertas y esperándote.
Antes de que Akane se marchara, su amiga tenía una caja con chocolate casero que había terminado hace un rato y lo entregó.
Akane agradeció, luego se acercó para decir algo cerca de su oído. – Me siento sola, solo te pido que me beses antes de irme, eres la única persona que tengo.
Ella no se opuso al pedido de Akane, unieron sus labios, en eso iba pasando una de las sirvientas con una canasta de ropa la cual dejó caer llamando la atención de ellas dos que al instante se separaron.
- L-lo siento. - dijo nerviosa y muy sorprendida por lo que acababa de ver, ella recoge la ropa lo más rápido que pudo.
Akane se despide ya que estaba haciendo las cosas un poco difíciles en casa de su amiga, luego se va.
- No es lo que parece. - dijo a su sirvienta.
- ¡Lo siento! No sabía que la señora tenía esas mañas.
- Kimura, no es así. - Se acerca para explicar las cosas, pero ella daba pasos hacia atrás.
- Lo lamento, a mí solo me contrataron para hacer la limpieza y ordenar. No hago trabajo extra.
Akane estuvo arreglando su departamento, cocinó para ella y su invitado. Eran las seis y media de la tarde, Sakuma venía caminando por el pasillo mientras miraba el número de la puerta del departamento.
Kirino y Kariya salen en ese momento de su departamento y lo ven algo perdido. Ellos se miran uno al otro pues lo conocían y se preguntaba que estaba haciendo ahí.
- Disculpe, ¿busca a alguien? - Pregunta Kirino.
- Pues sí, estoy buscando a Yamana Akane, me ha dado esta dirección, pero tengo miedo de que no sea su puerta.
- Es la correcta, definitivamente. - comenta Kariya viendo la nota con la dirección.
- Pues muchas gracias- Agradeció la ayuda y tocó, ellos se alejaron un poco, pero sin dejar de ver lo que él traía en las manos.
La puerta se abre dejando ver a Akane muy arreglada invitándolo a pasar. Ambos tomaron el ascensor muy pensativos.
Sakuma algo sonrojado le entrega el ramo de rosas rosadas a Akane, ella las acepta y agradece.
Aparece Midori igual de arreglada y saluda.
- Un gusto tenerlo, Sakuma-san, me llamo Seto Midori. – se presenta.
- Mucho gusto, Akane-san tiene una amiga muy guapa.
- Muchas gracias, pero póngase cómodo. Bueno los dejo, quedé de verme con mi novio. - Midori camina a la puerta - Que pasen una linda noche.
Al irse Midori ella pone las flores en un florero, Sakuma toma asiento, ella toma el chocolate que estaba en un paquete y se sienta a su lado para entregárselo.
- Esto es por brindarme tu amistad y apoyo cuando más lo necesitaba.
- Muchas gracias, Akane. Creo que lo probaré ahora. – Sakuma toma un poco y lo prueba, haciendo que su paladar se deleitara con tan dulce y rico chocolate que ella había preparado.
- Hey, arruinarás tu apetito, hice la cena para ambos. - Ella se levanta y va a servir lo que había preparado.
Kirino iba junto con Kariya. - Oye ¿le contamos a Shindo?
- Pues sí, no creo que Sakuma esté en plan de solo amistad. Además, se le veía muy arreglada para solo una simple visita.
- Me huele a que pasará algo esta noche.
- Cierra la boca. - Kirino mandó un mensaje detallado a su amigo.
Shindo tomó su teléfono y leyó el contenido, ¿en verdad ella ya lo había olvidado así de rápido? Pensó, estaba ardiendo de furia por dentro. En eso entra Marianne a verle, lo toma desprevenido y le planta un beso en los labios, él abre los ojos y la aparta.
- ¡Que no te he dado permiso!
- Pero yo no necesito pedirte permiso, seré tu esposa en pocos meses. - Ella nota su rostro enfadado ya que siempre el estaba sereno y calmo pero esta noche era diferente. - ¿Oye estás enojado?
Marianne se le acerca, Shindo le seguía dando vueltas a lo que pasaba con Akane y Sakuma, sintiendo que los celos le invadían y su furia crecía miró a la muchacha.
- ¿Quieres un beso? - preguntó él. - Eso tendrás. - dijo para terminar.
Ella no dijo nada, solo quedó pasmada al sentir los labios del chico unidos a los suyos. Shindo aun besándola la fue guiando a su cama, ella fue desabotonando la camisa de Shindo, él quitó el chaleco, el vestido, las medias y los zapatos, ella se recostó en la cama en lo que él se terminaba de desvestir.
Shindo ardía de deseo, pero no por ella, si no por Akane, pero estaba tan enojado que se desquitaría con Marianne.
Mientras estaba con ella, su imaginación jugaba con él, se imaginaba a Akane junto a él, todas esas caricias eran para su amada, pero las recibía otro cuerpo. Cuando por fin se dio cuenta de sus actos ya era demasiado tarde.
La joven de cabello castaño claro reposaba en su cama cubierta por las blancas sábanas. En medio de la oscuridad se llevó las manos a la cara y se reprochaba su comportamiento.
- Es lo más estúpido que he hecho, Marianne no tiene culpa, soy yo el problema por no ser lo suficientemente valiente para luchar por la mujer que en verdad amo. - Pensó mientras descansaba.
Con Akane y Sakuma, ellos simplemente habían terminado de cenar y estaban sentados en el piso espalda con espalda.
- ¿Has pensado en ver si logras hablar con él? - Pregunta Sakuma.
- Pues, sí, pero no tiene caso, no he sabido nada de él. Además, siento muy feo cuando pienso en que solo se quería acostar conmigo, pero que jamás me amó.
- ¿Segura que no fue por otro motivo?
- No lo sé, bueno, tengo la esperanza de que él quiera arreglar las cosas, pero han pasado varios meses y nada. ¿Pero y tú? ¿sigues enojado por lo que hizo Genda?
- Pues sí, al menos debió decirme que ya no quería estar conmigo, sé que soy un idiota por no prestarle la suficiente atención. Ahora mismo me siento solo viviendo y necesito de sus caricias.
- Pues estoy en las mismas, es difícil cuando te acostumbras a recibir cariño de otra persona y ya no esté más. Pero tengo un as bajo la manga.
- ¿Qué? ¿La esposa de…?
- Pues sí, ya sé que es la mujer de tu amigo, pero es que la necesito a mi lado, es mi amiga con derechos.
- Bueno, creo que eso no me incumbe.
Llegó la hora en que Sakuma y ella se despidieron, estuvo conversando con él y hasta le confiaba sus secretos que solo algunos conocían. Entró a su cuarto y entre algunas cosas suyas había objetos de Shindo y conservaban su aroma, tomó una camisa y la abrazó.
- Me haces falta, eres un idiota, mira que me tienes aquí extrañándote y yo que te trato de olvidar para que no me siga afectando, pero me sigue doliendo tus desplantes y que ya no pueda despertar a tu lado y acariciar esos rizados cabellos que me volvían loca. Tú tomaste todo de mí y te fuiste, pero como las dos manecillas del reloj en mi corazón me sigo manteniendo en el mismo lugar. Creo que podré superarte. - Ella se recuesta en la cama hasta quedarse dormida, Midori llega al rato y va a la habitación y la ve ahí durmiendo, toma una manta y la cubre ya que estaba haciendo mucho frío.
Era de mañana y Shindo dormía plácidamente, sin preocupaciones ni nada que le molestara, Marianne despertó de lo más alegre, luego volteó a ver a Shindo y se acerca para acariciar su mejilla.
Él en ese momento pensó en Akane, pero al abrir los ojos había otro rostro y se impresionó un poco.
- ¡¿Qué haces aquí?! – preguntó alterado mientras se cubría con la sabana.
- Cómo que, ¿qué hago aquí? ¿Olvidaste lo que pasó entre nosotros anoche?
- No, pero es que esto no debió pasar. Se supone que debíamos esperar hasta que nos casáramos.
- Oye que anticuado que eres, no eres el primero en mi vida, conocí a muchos hombres mientras viajaba y…
- Discúlpame, pero no quiero saber sobre tu vida íntima pasada.
- Bueno, es mejor que nos enfoquemos en lo nuestro.
Ella se levantó y se vistió, Shindo solo desvió la mirada para no verla. Luego de que ella saliera de su pieza, se quedó tumbado pensando en el error que había cometido, no pensó las cosas claramente pues la furia lo había invadido la noche anterior.
El frío invierno había terminado, el verde volvía a envolver los jardines y los parques de Inazuma, Shindo estaba desesperado, así que se vio en la necesidad de ir con su ex entrenador en busca de su ayuda ya que no confiaba en nadie más pues su padre haría lo imposible para que su matrimonio con Marianne se llevara a cabo y si se resistía lo desheredaría y no tendría apoyo económico para terminar su carrera, que mejor que pedir la ayuda de alguien importante como Yuuto Kidou.
Al llegar notó como aquella mujer cuidaba del jardín con delicadeza, ella sintió la mirada de él sobre sí, así que fue a las rejas de la mansión y con un tono muy seco preguntó. - ¿Se te ha perdido algo?
Shindo de inmediato notó su leve expresión de enojo, sabía el motivo, pero aun así lo intentaría. - Necesito hablar con ustedes, si me lo permiten.
- ¿Por qué debería de atender tu petición? lastimaste a Akane que es mi amiga, no sabes cuánto ha sufrido.
- Por favor necesito que me escuche. - se inclinó suplicando que por lo menos escuchara lo que tenía que decir.
Ella abrió la reja y lo dejó entrar, se quitó sus guantes de jardinería. - Bueno estoy esperando una explicación.
- Esto solo lo saben Kirino y Kariya, no quise hacerle daño, pero no tuve opción, mi familia me ha obligado a dejarla.
- Pensé que tenías confianza con ella para decirle por lo menos la razón.
- No podía decirle que estoy comprometido con una chica que no es ella. Y por eso necesito que me ayude y no le cuente nada hasta que todo esté listo.
Ahora comprendía las cosas y en el aprieto que tenía el muchacho, cargaría con un secreto que pronto se revelaría, Akane se tendría que enterar a su debido tiempo. Ella lo guió junto con su esposo para hablar mejor las cosas.
Mientras en la vida de Akane las cosas iban tomando un rumbo normal, había ido superando su separación y se había vuelto mucho más cercana a Sakuma, también había una gran amistad entre ella y Marianne.
- Muy bien equipo, este fin de semana nos iremos de viaje, tomaremos fotografías inspiradoras para nuestros escenarios y tendremos una sesión fotográfica con los modelos que tengo en la lista. - Dijo Marianne a todos lo que trabajaban para ella.
Un día antes de partir con el grupo Akane salió de compras con Sakuma, solo necesitaba unas cuantas cosas para estar lista.
Él veía cuan dedicada era en su trabajo, muy apasionada con todo lo referente a la fotografía, tenía mucha admiración por ella y estaba sintiendo algo más, pero su corazón dudaba.
Luego de hacer las compras fueron al departamento de él, ese lugar había cambiado ya que ella lo había estado ayudando a que fuera más acogedor, un hogar para que no se sintiera tan solitario.
Él comenzó a hacer la cena ya que ella se quedaría. Akane lo veía esforzándose y le encantaba como cocinaba, decidió ir con él y abrazarlo por detrás.
- ¿Qué harás de cenar? - preguntó ella.
- Pues será una sorpresa.
- ¿Si te digo que me gusta estar contigo? Eres muy bueno conmigo y te tengo mucha confianza.
- Oye muchas gracias por confiar en mí, pequeña.
Ambos cenaron tranquilamente, luego ella se fue a su casa, definitivamente Sakuma le diría lo que sentía después de que ella volviera del viaje, pero lo hablaría con alguien más.
Al llegar a la entrada, su amiga se encontraba esperándola en la recepción. Akane la abrazó.
- Tenía ganas de verte, pero como no había nadie que me abriera, decidí esperarte.
- Lo lamento por hacerte esperar, seguro Midori está con Nishiki, siempre los viernes se quedan mirando películas de samuráis, ya la conoces.
Ambas van al departamento, Akane deja sus compras y le pide que la ayude a empacar. Ella nota todos los peluches que había en una encimera, en especial un pingüino rojo.
La oji azul toma el pingüino- ¿Recuerdas que hace años me dijiste que querías que alguien te diera uno?
- Pues sí, este me lo ha regalado Sakuma-san.
- ¿Sakuma? ¿hablas del mismo Sakuma Jiro?
- Pues sí, este mundo es muy pequeño, nos hemos vuelto muy amigos desde el día que nos hemos tropezado por accidente.
- Ah, ya veo.
- Pero oye, no te pongas celosa, todavía eres mi mejor amiga. Por cierto, desde mañana estaré ausente, además no me impide que estemos juntas ahora. Me iré feliz si te quedas conmigo.
- Bueno, es que además vine por ese motivo. - dijo sonrojada.
- ¿Te le escapaste a tu esposo un rato?
- No, solo le dije que venía a verte, pero ya lo conoces siempre sabe lo que estaré haciendo.
- Si- Akane terminó de empacar y aprovechando que Midori no estaba tendría una pequeña aventura.
Luego de un rato su amiga se quedó dormida, Akane solo la abrazó, pero no podía dormir. Dejó la lámpara encendida.
Midori llegó para descansar, viendo que de la habitación de su amiga había luz fue a desearle buenas noches.
- Akane ya llegaste…- dijo para luego quedar ahí en shock, mirando la escena.
Akane solo la miró con algo de vergüenza. – Midori, yo…
- Lo siento, no pensé que estuvieras ocupada. - cerró la puerta y se fue a su cuarto. - Hoy tendré pesadillas.
Akane apagó la luz, ya que trataría de dormir. Eran las cinco de la mañana la mayor abrió los ojos de golpe ya que estaba sintiendo un aroma diferente al de su esposo, se incorporó de golpe en medio de la oscuridad, Akane se despertó y prendió la lámpara.
- ¿Qué ocurre? – preguntó con voz asueñada.
- Akane…- A su mente comenzaban a llegar los recuerdos de la noche anterior. - Lo siento me asusté un poco, no acostumbro a despertar fuera de mi casa.
- Tienes una mala memoria. - Akane miró el reloj. - Aún es muy temprano vuelve a dormir. - Akane la hace recostarse de nuevo y la abraza.
- Pero…
- Pero nada, silencio que tengo que viajar más tarde y quiero ir descansada.
Akane volvió a dormirse, ésta solo calló para dejarla dormir. Pasaron unas horas y sonó el despertador haciendo que se despertaran. Akane se quejó un poco pues en verdad necesitaba algo de descanso, fue al baño primero, la oji azul se vistió y arregló, Midori y ella se encontraron en la sala.
- Puedo ayudarlas a hacer el desayuno si quieres.
- Buena idea, sacaré las cosas. – contestó Midori.
La mayor se retira un momento y va al baño para lavar sus manos y su rostro, Akane terminaba de ducharse, se envolvió en una toalla.
- La pasé increíble anoche, ¿lo repetimos en otro momento? - preguntó Akane, ella solo asintió algo avergonzada y ruborizada. - Puedes usar el baño si apeteces.
Al rato entre las dos hicieron el desayuno, pero la de orbes azules dijo que desayunaría en casa, así que solo hicieron para la pelirroja y la castaña.
La mayor partió primero, Midori siendo una buena amiga prepara comida para el viaje de Akane, la de orbes violeta, estaba verificando que llevaba todo lo que necesitaba, agradeció a su amiga y se fue.
- Buen viaje amiga. - deseó Midori viendo a Akane alejarse y tomar el ascensor.
Akane llegó con su grupo, todos abordaron un autobús, harían un par de paradas para descansar. Marianne y Akane se sentaron juntas, ya que iban a platicar sobre las rutas a las que irían para el trabajo.
Después de un viaje de varias horas por fin llegan al hotel donde se quedarían, muy tradicional el sitio, confirmaron el registro y fueron a sus habitaciones, se repartirían en grupos de cuatro personas por habitación.
Akane, Marianne y otras dos chicas compartían habitación, descansaron un momento, luego irían a aprovechar el resto del día para tomar fotos.
Al llegar el anochecer fueron todos a cenar y compartir un tiempo de diversión. Llegó la hora de tomar un baño.
Marianne se quedó parada en el balneario, todas estaban desvistiéndose. - Creo que volveré más tarde.
- ¿Pasa algo? - pregunta Akane.
- No, es solo que me da un poco de vergüenza.
- Ah entiendo, de dónde vienes no acostumbran a bañarse en grupos.
- Pues casi que sí, lo digo por las escuelas y los gimnasios que tienen duchas. Pero es poco usual para mí.
- Bueno, si no quieres solo espera a que salgamos. - Akane se termina de desvestir.
- Vaya, Akane tienes un cuerpo muy bonito.
- Oh pues gracias, lo cuido muy bien para tenerlo así, iré a bañarme, con permiso. - Akane se va a bañar.
- (¿Estaré siendo egoísta? Pero él y yo pronto nos comprometeremos.)- Marianne volvió a su habitación y pensó en lo que había provocado entre Shindo y Akane. - Pero lo que pasó el día de San Valentín, estoy segura de que Takuto empieza a sentir cosas por mí, lo lamento Akane eres una buena amiga, muy linda conmigo desde que llegué, pero nuestro destino es estar juntos y eso muy pronto pasará.
Mientras Marianne estuvo lejos a Shindo le tocó ir a escoger los anillos para el compromiso junto a su padre, el cual tenían anotado la talla del dedo de la chica. Él miró muchos modelos hasta que eligió uno muy acorde a la chica. Mandó a su padre al auto, que lo esperara mientras hacía el pago.
Al salir de la tienda fue con su padre y le mostró el anillo.
- Es muy elegante el diseño, me encanta su brillo.
- Seguro lucirá bien en su mano. - Comenta el muchacho.
Akane regresó de su viaje, Midori y ella hablaron un rato de lo bien que se la pasó en el viaje.
- ¿Y qué hiciste mientras estuve fuera?
- Salí con Ryoma, fui a la Universidad, fui de compras.
- ¿No hicieron algo más?
- Idiota. – Midori le tira la almohada.
Al día siguiente Sakuma la cita en el centro comercial.
- Ya estoy aquí- Akane sonríe.
- ¿Cómo te fue en el viaje?
- Pues muy bien. - Tomaron asiento en una tienda de helados- ¿Querías decirme algo?
Sakuma la miró y se sonrojó, sus labios temblaban y no podía decir nada. Trató de calmarse después de todo Akane parecía una chica muy comprensiva y era confiable. - "¿Pero en qué estoy pensando? Ella nunca aceptaría tener una relación conmigo soy como un amigo más."- Pensó. - Bueno que tal si paseamos y compramos algunas cosas.
- Si, buena idea, necesito nueva ropa, necesito ir renovando mis cosas.
- Tengo un buen ojo para las prendas.
- De eso no tengo dudas, eres muy lindo conmigo. - Akane se levanta y se acerca para darle un beso en la mejilla.
Él se sonroja más y se levanta de golpe- Akane-san, eres una chica muy dulce y creo que mereces ser feliz.
- Muchas gracias, tú igual lo mereces. - Akane toma su mano- Vamos de compras.
- Si- Sakuma sintió una corriente recorrer su cuerpo al sentir la suave mano de ella.
Ya en la noche el platinado llegó a su departamento, tomó asiento en el sofá y se abrazó así mismo, ¿qué le estaba pasando? Se preguntaba, nunca una chica había movido así su ser, siempre había estado enamorado de Kidou y luego de Genda.
Disfrutaba verla sonreír, era divertida y algo distraída, una chica tierna y dulce, con cualidades artísticas y lograba ver lo bueno y malo de cada persona. No se apartó de él a pesar de saber lo estricto y enojón que es.
No olvidaba a Genda pues sus sentimientos no habían cambiado, lo seguía amando, pero le dolía que lo hubiese traicionado con su asistente, pero ahora de seguro estaría mejor sin él, siempre se repetía eso en su mente.
Fue a casa de Kidou para decirle lo que pasaba y pedir consejo. El de gafas estaba escribiendo en su ordenador, Sakuma solo estaba ahí sentado y pensando como comenzar la conversación.
- Kidou necesito que me escuches y me des tu consejo.
- ¿Qué pasa?
- Pues tú sabes que entre Genda y yo no hay nada, eh conocido a alguien tiene veinte años. El problema es que… ¿seré muy mayor?
- No veo problema, si es mayor de edad no importa, además no has cambiado en estos años.
- Entonces podré confesarle mis sentimientos a Akane. - dijo llamando la atención de Kidou.
- ¿Quién? - preguntó Kidou.
Continuará...
