Hola a todos de nuevo, me he alegrado un montón, por que parece que esta historia os está gustando bastante, así que, bueno, muchas gracias por todas las reviews, he de decir que no quiero obligar a nadie a comentar, bueno tampoco puedo asi que eso es una tontería, pero que me encanta cuando lo haceís y me anima mucho, y que tambien intento responderos siempre.
Debo pediros perdón por el retraso, pero es que he estado de viaje y bueno... no he podido escribir ;)
Gracias de nuevo por comentar, y escribid algo para este capitulo tambien ;) ¡espero que os guste!
PASO 3: Quizás cuando la conozcas no sepas que es la persona adecuada
En la puerta del aeropuerto Emma observa a todas las personas que esperan. Personas que se abraza a su alrededor, personas a las que no les espera nadie y se marchan solas... y en una de las esquinas hay una mujer con un cartel en el que se lee claramente:
Emma Swan
Se acerca a ella:
-Debes de ser Regina, ¿no?
-Así es, ¿es usted Emma Swan?
-Umm, sí, no hace falta que me hables de usted.
-Yo si quiero que me hable de usted, señorita Swan- dice dándose la vuelta y comenzando a caminar hacia la salida, para luego darse la vuelta y preguntar: -Es señorita, ¿no?, ¿o señora?
-Que manera más extraña de preguntar si estoy casada- rie y añade- no lo estoy, pero con que me llames Emma está bien, y hablame de usted.
-Le repito, señorita Swan, que quiero que me hable de usted.
-Y yo quiero que me hables de tú.
Ella vuelve a darse la vuelta y sigue andando, Emma no puede evitar reír ante el enfado de la recien conocida.
La casa es enorme, no tiene ni punto de comparación con la de Emma. Tiene dos pisos y un jardín. Emma está segura de que a Henry le encantaría si no fuera por esa organización, todo está muy ordenado, como si cada cosa tuviese un sitio asignado y no se pudiera mover de el.
Suben al segundo piso y Regina le guia hasta una habitación al fondo del pasillo.
-Aqui dormira- dice abriendo la puerta.
-Joder- no puede evitar exclamar, por que la habitación es enorme,más grande que mi salón.
-Por favor, señorita Swan, ¿podría obviar las palabrotas?
-Umm, sí, claro- la petición le extraña, es decir, ella siempre intenta no decir palabrotas delante de su hijo, pero siempre se le escapa alguna y Ruby nunca ayuda, pero ¿aqui? Como si esa mujer no hubiera oído nunca una mala palabra.
Sin embargo, acepta sus normas, ya que está en su casa...
-Bueno- parece como si le costase romper el silencio que se ha instaurado entre ambas- supongo que sabrás que Robin no va a estar, ¿no?
Emma asiente
-Yo aun trabajo, así que hasta las seis estará sola, vaya donde quiera, si necesita alguna recomendación sobre un lugar para visitar pidamela y ...emm.. por favor no cotillee por la casa, sobretodo mi habitación, no me gusta que rebusquen en mis cosas. Ahora, le enseñare la cocina, el baño y el salón. Y...emm..el martes que viene me dan las vacaciones así que...le podré enseñar la ciudad. ¿Quiere saber algo más?
-Sí, ¿tienes piscina? Hace demasiada calor
-Sí, señorita Swan, tenemos piscina, ¿esa es su mayor preocupación?
Emma sonrie de una manera que a Regina le parece extrañamente adorable en una mujer que debe de tener 30 años.
Regina muestra a Emma el salón, la cocina y el baño, le repite que no debe entrar en las demás habitaciones, despues se marcha a la que debe ser su habitación y deja a Emma curioseando en las únicas habitaciones en las que tiene permiso para entrar.
Al cabo de un rato, abre la puerta de entrada.
-¿Te marchas?
-Sí, señorita Swan
-Podría avisar, ¿no?
-Que pueda no significa que quiera o que lo vaya a hacer. Escuche atentamente, yo estoy en mi casa, y generalmente no doy explicaciones de lo que hago o dejo de hacer así que...
Emma la interrumpe para decir: -¿ni si quiera a su marido?
Por algún motivo Regina la mira como si hubiera hecho algo horrible y después se da la vuelta y sale por la puerta que había mantenido abierta.
RRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR
Ni siquiera sabe por que la ha tratado así, es decir, no intentaba hacer nada malo, Robin tenía razón, no parece una mala persona, pero a la vez tiene algo que la irrita enormemente, como si intentara molestarla, pero Regina está segura de que son imaginaciones suyas.
Respira hondo mientras camina hacia casa de la persona en la que más confía después de Robin.
En estos momentos hecha mucho de menos a su marido, le cuesta relacionarse con las personas, siempre le ha costado. Cuando era pequeña simplemente se quedaba callada, era tímida, pero conforme pasaba el tiempo esa timidez la disfrazaba de hostilidad. Y aun mantiene sus respuestas hoscas, sabe que no es facil relacionarse con ella, pero está bien con Robin y su par de amigos, con los conocidos de la oficina. No necesita más. Hay gente que siempre quiere estar rodeada de muchas personas, ella no, solo necesita a los imprescindibles, aquellos que son casi su familia.
"Ding Dong"
Una mujer morena con el pelo corto y una alegre sonrisa le recibe con un gran abrazo y le hace pasar. Nunca ha sabido que edad tiene Mary Margaret, pero es bastante mayor, siempre ha sido como una especie de abuela para ella. Parte de su familia, su confidente y su amiga.
La casa es mucho más pequeña que la suya, pero siempre le ha parecido más acogedora, como una casa en la que siempre hay galletas o un plato de pasta, donde la familia se reune a cenar y charla de su día.
-¿Cómo estas, MM?- Regina la llama así desde hace mucho, ni siquiera recuerda cuanto pero sabe que es la única y eso hace que se sienta especial, como algo único de ellas dos.
-Bueno, aquí, ya sabes, cosas típicas de hacerse mayor- sonríe ampliamente- me duele un poco la rodilla, pero nada importante. Me ha dicho David que teneís una inquilina en vuestra casa.
-Más bien tengo, Robin no está, ¿no vino a despedirse?
-Oh, tienes razón, no lo recordaba, y bueno, ¿qué tal es?
-No la conozco mucho y tampoco hemos hablado demasiado, pero en la poca conversación que hemos mantenido ya he descubierto que no me habla de usted, dice palabrotas y cree que tiene derecho a pedirme explicaciones.
-Va, eso son nimiedades, puede que conozcas a una buena amiga, ambas sabemos que te cuesta coger confianza con las personas, pero tener que convivir con una puede que te ayude. Traemela, me gustaría conocerla.
-Espera un poco MM, todavía no sé nada sobre ella, si nos llevamos aunque sea un poco bien te la traeré para que la conozcas. Por cierto, ¿y David?
-Ya le conoces, aprovechando todos sus días de su vida, en la calle disfrutando, es una pena que yo no pueda acompañarlo.
-Verás que enseguida te mejoras con la pierna y puedes ir con él.
Mary Margaret le sonrie.
EEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE
-Hola, Henry
-Hola, mamá
-¿Cómo estás? ¿te lo pasas bien con tu padre?
-Sí, aunque te hecho de menos, pero esto es una pasada,y siento decirtelo mamá, pero cocina mejor que tú.
-Claro, claro, que no se lo crea demasiado, que eso no es complicado- su hijo ríe desde el otro lado de la línea.
-Oye, mamá, hablamos esta noche, ¿vale? Neal me va a llevar al parque- su hijo no estaba acostumbrado a llamar a Neal papá debido al poco trato que tenían.
-Vale, cariño, disfruta mucho. Te quiero
-Y yo a ti
Emma cuelga el teléfono con una sonrisa en la cara, su hijo es cada vez más mayor.
Escucha la puerta que se abre.
-Señorita Swan, estoy aquí, ¿podría ayudarme con la compra?
RRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR
Tras la charla con MM, Regina va al supermercado y vuelve a casa. Esta decidida a ser más amable con su nueva inquilina.
Entra y pide ayuda a Emma con la compra.
Mientras esta le ayuda a llevar las bolsas de comida hasta la cocina, se arma de valor y dice:
-¿podemos hablar?
-Si, claro- Emma le sonrie y se apoya en la mesa de la cocina, como esperando a que diga lo que tiene que decir. Al ver que no dice nada añade: - ¿qué pasa?
-Umm, verás, creo que no hemos... como lo diria...
-¿Empezado con buen pie?- completa Emma
-Sí, señorita Swan, no hemos empezado con muy buen pie. Y sí debemos convivir durante un mes... quizás deberíamos empezar desde cero.
-Vale- Emma sonrie- Pero entonces tienes que dejar de llamarme así, me llamo Emma, no señorita Swan y puede hablarme de tu.
-Lo cierto es que eso no va cambiar, hay muy pocas personas a las que yo no hablo de usted y usted- remarca esta última palabra- no va a ser una de ellas. Y, como ya le he repetido un par de veces, yo si quiero que me hable de usted.
-No siempre se consigue lo que se quiere, señorita...¿cuál es su apellido? ¿Hood?
-Le prometo, que yo estaba dispuesta a empezar una buena relación, pero claramente no está de acuerdo, y sí uno no quiere dos no se reconcilian
-Creo que no era así la frase- interrumpe Emma llevandose una mirada de reprobación.
-Me da igual como sea la frase, señorita Swan, creo que mejor será que se ocupe ustad misma de todo, no creo que vaya a ser capaz de soportarla si tengo que tratar con usted todo el rato. Voy a poner unas sencillas normas
-Que se añaden a la de nada de palabrotas y la de no curiosear, ¿no?
Regina prefiere no decir nada con respecto a el comentario y añade:
-Yo haré mi vida normal, si estás aquí a la hora de la comida, comerás, si estás para dormir, dormirás, y así con todo. Si Robin vuelve antes de que usted se vaya le enseñará el lugar, si no, busquese a otro. Ah, por cierto, nada de hombres en esta casa. Por lo demás, ya puede irse.
Eso es todo, hoy no podré responder vuestros comentarios pero los he leido todos y me han hecho mucha ilusión, espero que comenteis este capitulo tambien y que os haya gustado.
