CAPITULO 4

Paso 4: Amistad

Tumbada sobre la cama respira hondo, como intentando obtener del aire una paciencia que no tiene.

Está harta. Harta de todo. Harta de estar enamorada de un hombre perfecto. Harta de que su amor no sea lo suficientemente correspondido.

-Te quiero tanto

Él le sonríe y le besa. Es tan guapo, es tan bueno...Regina suspira mientras le abraza. Es tan feliz.

No sabe si lo soñó, lo deseó, o fue real. Pero ya no recuerda cuando todo fue de color rosa. Antes su amor era felicidad, amar a Robin actualmente solo le provoca dolor. Y lo peor es que su novio no hace nada malo. Nunca le ha engañado, nunca le a tratado mal, nunca se ha olvidado de un aniversario, siempre le besa por la mañana y le dice te quiero...Es tan perfecto...pero no es lo que ella quiere. Está enamorada, pero le duele. En ocasiones querría que todo fuera un sueño. Despertar en su casa, la casa donde nació y creció. Seguir siendo una niña de 8 años que jugaba con su hermana. Que los años siguientes no sucedieran nunca: ni el divorcio de sus padres, ni las peleas de su hermana, su marcha de casa..

Después Robin. Cuando se conocieron, el amor, su verdadero amor...le gustaría recordarlo, mejor que como lo recuerda ahora, pues en su memoria se mezclan los sueños y le realidad.

Y tambien está harta de esa mujer. Una mujer que desde hace varios días ocupa su casa. Es verdad que casi no se ven. Es como si fuera un hotel, en alguna ocasión se cruzan por los pasillos, pero nada más. Quizás fue demasiado borde. Pero desde hace tiempo está demasiado sensible con el tema de Robin, y cuando le preguntó si estaba casada con él (eso sí, no directamente) no pudo evitar estallar. Pedirle que me deje en paz. No puedE hacerlo. No puede. Quizás sea por que Robin hablaba con ella por internet y eso le preocupa, es muy guapa, demasiado. Quizás por que le cuesta hacer amigos. O simplemente quizás por que no son la clase de personas que congenian mutuamente. Pero no consigue verla como una posible amiga.

Todo le gira alrededor agobiandole cada vez más, como si se le cayera encima y no puede evitarlo. Empieza a llorar. Hace mucho que no llora, y puede que sea por eso que no puede parar. Sigue llorando, dejando que las lágrimas caigan, una tras otra.

EEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE

¿Donde estoy? En un lugar que no conozco, viviendo en casa de una desconocida que desde el principio me ha tratado, asumamoslo, como la mierda. Pero, a mi me da igual, quizás es por mi mania de no pensar en mi lo suficiente, o quizás por que ni siquiera pienso en nada lo suficiente.

Pero aquí estoy comprando pastelitos para regalarle a una persona que no me quiere en su casa.

Como no conzco ninguno de los gustos de la señora...señorita... todavía no sé su apellido, de Regina. Pido pasteles variados y doy las gracias al amable vendedor.

La casa esta completamente en silencio. Pero Regina debe de estar, puesto que sus llaves aun se encuentran en la entrada.

La busco por toda la casa, al menos por la parte que me está permitida, sin soltar a los que he llamado "pastelillos del posible perdón". No conozco demasiado bien a Regina, pero no me extrañaría que me los tirase a la cara.

De pronto escucho ruidos provenientes de su habitación. Llamo a la puerta y nadie responde. Sé que no debería hacerlo, pero abro la puerta.

Está tumbada en la cama, totalmente vestida como preparada para salir a la calle, abraza a la almohada y parece haber estado llorando. Duerme. Y así dormida e indefensa no parece la mujer que me gritó el otro día. Así dormida dan ganas de abrazarle y acunarle. Los sentimientos que llegan a mi mientras la observo son nuevos y extraños. Un deseo de protección hacia esa mujer que ha estado llorando.

Dejo los pastelillos del posible perdón sobre su mesita de noche y me marcho sin hacer ruido cerrando la puerta tras de mi.

RRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR

Cuando despierto sigo igual de cansada que cuando me dormi, pero parece que la presión que sentía se ha ido parcialmente. Cuando voy a miar la hora me encuentro con un paquetito. Lo cojo y lo observo, debatiendo interiormente si abrirlo o no.

Al final, me decido, y al quitar el papel me encuentro con más de una docena de pasteles en un reducido tamaño. No puedo evitarlo y sin pensar siquiera en quien puede haberlos dejado ahí tomo el de crema, mi favorito y lo saboreo.

Miro la hora: Demasiado tarde, he faltado al trabajo sin justificación. Alcanzo mi movil para encontrarme con unas 8 llamadas perdidas y una gran cantidad de mensajes preguntando donde estoy.

Me levanto, me arreglo el pelo y bajo las escaleras para encontrarme a Emma viendo la televisión.

-Hola

Se gira y sonríe:-Hola, han llamado preguntando por ti.

No sé si quiero saber la respuesta a la pregunta pero la formulo de igual manera: -¿Qué les ha dicho?

-Vah, que te encontrabas mal y no podrías ir. Me han pedido que te informe sobre la necesidad de avisar cuando no vas a ir al trabajo.

-Ejem, puede que no tuviese pensado no ir, simplemente...

-Da igual, no es a mi a quien tienes que darle explicaciones.

Me mira y después señala la tele:-Estoy viendo la película más triste de la historia, no me importa ponerla desde el principio si la quieres ver tu tambien.

Por primera vez no me llega a molestar que me hable de tú como si fuera mi amiga.

-Lo que menos necesito ahora son historias tristes

-¿Por qué?- pregunta descaradamente, para luego decir- lo siento, no debí preguntarlo. ¿Prefieres una comedia? ¿Romántica?

Niego con la cabeza

-¿Fantasía?¿ciencia-ficción?- saca varias caratulas de peliculas que debe haber alquilado en algun sitio hasta mostrarme una que definitivamente no me suena de nada- está tuvo muy buena crítica, mi amiga Ruby lleva años diciendome que la vea. ¿Qué me dice?

-Está bien, si su amiga Ruby dice que es buena habrá que creerla.

No sé quien es esa tal Ruby pero encuanto digo eso Emma sonríe como un niño en navidad.

EEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE

Nunca le he hablado de Ruby, sin embargo que hable así de ella me hace mucha ilusión.

No entiendo demasiado a esta mujer, sin embargo hay algo en mi interior que me pide que la ayude. Por que está claro que necesita a alguien en quien confiar y quiero ser yo.

Hola a tod s, bueno, es verdad que he tardado mucho y lo siento de veras, como ya dije en la otra historia, intentaré escribir más seguido, pero es que en vez de más tiempo para escribir en vacaciones estoy teniendo menos. (Qué tampoco es que me queje) Pero creo que ya no voy a irme más de viaje, así que habrá actualizaciones algo más constantes (o al menos eso espero).

¿Qué os ha parecido? ¿Os está gustando? He visto que a varias les está cayendo regular Regina, esperar que todo tiene explicación, y espero que poco a poco os caiga mejor. Comentadme, que me anima mucho y me encanta leeros.

Un gran abrazo de oso