CAPÍTULO 6 – CELOS

Ambos tenían misiones asignadas. Controlaban todo, estaban en todos los detalles. Ya era jueves por la mañana cuando Sakura se levantaba para ir a la secundaria, había arreglado con su amiga para pasar por su casa con la excusa de que tenía que ir a buscar algo para su tía en una farmacia que quedaba en la zona. Estaba lista para cualquier inconveniente que se le presentara, atenta a cada uno de los movimientos a su alrededor. Se había colocado el arma, una pistola semiautomática Heckler y Koch USP,en una funda en su pierna derecha abajo de la falda del uniforme, y una navaja en un fondo escondido en una de sus botas.

Las chicas llegaron caminando tranquilamente a su lugar de estudio. – ¿Qué es todo ese alboroto?

– No lo sé Saku, este lugar siempre es una locura.

– Tienes razón, – contestó sonriente. – Busquemos a la loca de Ino.

El trabajo había comenzado, no parecía haber alguien en el almuerzo que estuviera pendiente de Sasuke, nadie excepto, obviamente, la pelirroja detestable y chillona. Por un momento incluso se le pasó por la cabeza la posibilidad de que ella fuera una amenaza y estuviera fingiendo estar atraída por él. Pero enseguida refutó esa idea al verla caminar como una perra en celo insinuándosele, sin vergüenza alguna y con las mejillas a fuego; "es demasiado estúpida como para formar parte de algo" pensó. Observó la reacción del chico ante lo que pareció ser el llamado de Karín; instantáneamente ocurrió lo que menos quería, sus miradas se cruzaron. No pudo reaccionar a tiempo, solo se lo quedó viendo. Él al principio pareció demostrar algo de preocupación en sus ojos, sin embargo, sonrió con autosuficiencia cuando los jades de ella se encontraron con sus azabaches.

"¿Acaso se está burlando? ¿Qué te crees Uchiha? No soy uno de tus juguetes para que te divierta..."

– Eh... eh... te estoy hablando ¿Te encuentras bien?

Su amiga interrumpió las ganas que tenía de dejarla sin primo. – Sí, no pasa nada.

– ¡Oh! Ya veo... – insinuó.

– ¿Qué es lo que vez...? – preguntó desconfiada entrecerrando los ojos, como desafiándola a que se atreviera a decir lo que creía que iba a decir.

– ¿Te gusta Sasuke verdad? – esa pregunta parecía más una afirmación.

– Nop. – respondió, alargando algo la o.

– Vamos, no me engañes. O mejor dicho, no te mientas a vos misma. Puedes confiar en mí...

– Es que... – suspiró. – No lo sé Hina, admito que es muy apuesto, además hay algo más allá del físico que me intriga y atrae; pero la verdad es que es tan... uhg, me molesta, no sé cómo describirlo, me tenso cuando se acerca, quiero salir corriendo y no soportar nunca esa soberbia suya que me hace querer darle una patada en la cara. Es arrogante, siento que cree que me tiene bajo su control y eso me enoja.

– ¿No es así?

– Por supuesto que no. Yo nunca seré uno de sus juguetes.

– Creo que él no muestra una imagen correcta de sí mismo...

– Da igual, – interrumpió. – De todos modos, está entretenido con su perra. – La pelirroja estaba sentada casi sobre él, hablándole coquetamente al oído.

– Jajaja... Eres mala amiga...

– Sí, sí, pero vamos que ya casi es la hora de entrada.

– Hinata. Eeh... Hinata. – Había llamado un chico con anteojos bastante tímido. – ¿Puedo hablar un momento contigo? – preguntó algo nervioso.

– Mn, – asintió – seguro. Dime.

– Bueno chicos, – interrumpió la pelirrosa, – los dejo, nos vemos en clases. – Le mandó un mensaje a Naruto informándole de la ubicación de su amiga y siguió su camino, no es como que el nerd de la clase fuera muy sospechoso, pero no podían bajar la guardia.

– Estás celosa – le susurró una grave voz al oído mientras se dirigía al salón de clases haciendo que se sobresaltara.

– ¿Qué te crees Uchiha? No te pases de listo conmigo. – Le contestó cuando éste pasó a su lado.

– Te vi observándonos en la cafetería.

– Claro, como digas. – Le dijo acelerando el paso para alejarse. "¿Por qué hacía que su cuerpo reaccionara así? Esa voz, su aliento pegando en su oreja, su cercanía... Él lo sabía, sabía lo que generaba en ella y se divertía a sus costillas. Lo odiaba por eso, no lo quería cerca. No quería sentir la debilidad que él le hacía sentir. Definitivamente iba a ser un infierno custodiarlo.

Sasuke sonrió con suficiencia ante su reacción. – Admite que te gusto – incitó siguiéndola de cerca. Le divertía mucho molestarla y no sabía por qué, pero se estaba volviendo adicto a sus insultos y enojos.

– ¿Qué te hace pensar eso? – lanzó con malicia dándose vuelta para encararlo. – No sabes nada de mí, no te creas que soy como tu perra. Yo estoy con alguien a quien quiero y sí – remarcó esta última palabra – respeto, así que discúlpame si te digo que no me interesas en lo más mínimo. – Bien, era su turno para desquitarse, le enseñaría a no meterse con ella. Un niño rico y arrogante que hacía siempre lo que quería con todas, definitivamente no podría con ella.

La mirada del pelinegro se volvió seria de repente y los músculos de su rostro se tensaron. "¿Cómo que estaba con alguien? ¿Quién sería? Si es así Naruto lo debería haber mencionado… ese idiota" pensaba apretando los puños, "al menos que no supiera; pero… no, se supone que ella le cuenta sus cosas… ¡Rayos!". Cuando se dio cuenta, Sakura ya se había alejado del lugar, y aunque él no lo percibió, estaba sumamente satisfecha con la manera en que le había tapado la boca a su compañero, incluso sonreía ante la idea de que pudiera estar celoso, porque definitivamente, por su reacción parecía que le hubieran dado la peor noticia de su vida, "el cubo de hielo quedó congelado".

En otro lado de la secundaria el rubio observaba a cierta distancia la conversación entre su "protegida" y ese extraño chico. Estaba en su clase, era callado y tímido, pero había algo que en este momento no le estaba cerrando. "¿Qué podría querer él de la Hyuga? Definitivamente no serían apuntes, se supone que es uno de los que siempre lleva todo al día... ¿Acaso se le estará declarando? No, eso no puede ser..."

– ¿Qué haces? – De pronto alguien lo sacó de sus pensamientos. Sin embargo, se respondió él mismo al ver lo que el rubio observaba. – Es bonita ¿verdad?

– ¿Eh?

– No te hagas el tonto, te vi observando a Hinata. – "¿Por qué le parecía que de repente su tono se había vuelto algo exigente?"

– ¿Qué dices Kiba? No seas idiota.

– El idiota eres tú. ¿Por qué no habría de gustarte? Es linda, inteligente, bondadosa...

El rubio dejó de escuchar, quedó atónito al ser penetrado por las palabras de su amigo sin perder de vista a la chica, completamente metido en sus pensamientos. Todo lo que decía de ella era verdad, él era un idiota que nunca se había detenido a pensarlo ni a verla con detenimiento. Pero el solo hecho de comenzar a atar cabos, hizo que su corazón palpitara con fuerza, ella siempre estaba ahí para él cuando la necesitaba, siempre estaba para todos, no se quejaba si alguien le pedía la tarea, ayuda para estudiar o para lo que fuera...

– Ay amigo... Estás hasta las manos con ella. – Suspiró apoyándose en su hombro sacándolo de sus cavilaciones, antes de seguir su camino. "¿Qué?" ¿Que él qué? ¿Qué era eso que sentía? Su corazón quería salirse de su pecho. Había quedado completamente petrificado ¿cómo era posible que a él le pasara algo así? De pronto sentía la necesidad de protegerla, ese era su deber pero no solo por eso, sino más allá, quería hacerlo, no dejaría que nada le sucediera a esa chica.

– ¿Naruto? – preguntó una dulce voz haciendo que se sobresaltara. – ¿Te encuentras bien? ¿No vas a ir a clases?

Él se rascó la cabeza nervioso. – Claro, vamos. – Sin pensarlo, la tomó de la mano para ir hacia el salón. Una corriente eléctrica recorrió a ambos al sentir el contacto, se miraron fugazmente y algo sonrojados emprendieron el camino.

Al entrar al aula todas las miradas se posaron en ellos. Aunque eran inocentes de todo por lo que sus compañeros pensaban que los podrían acusar, se sonrojaron sobremanera. Fue justo en ese momento cuando se dieron cuenta de que habían entrado agarrados de la mano; en ese mismo instante se soltaron y serios, se dirigieron cada uno a su asiento.

– No pregunten. – Dijo la chica al ver la intención de sus amigas.

– No digas nada Teme.

– ¿Dónde te habías metido? – Le preguntaba Sakura a Ino al salir de clases.

– Mmm... – respondió misteriosa. – Ya se enterarán...

– ¡Yamanaka dinos de una vez! – exigió la morocha.

– Ni lo sueñen, aún no diré nada.

– ¿Y eso por qué?

– A su debido tiempo chicas, no se desesperen. Nos vemos mañana ¿sí? – Dicho eso se despidió, dejando a sus dos amigas atónitas. ¿Qué estaba pasando? Ino nunca se comportaba así...

Sakura y Naruto se encontraban en el cuarto de la chica intercambiando información de sus protegidos.

– ¿Qué fue lo que ocurrió hoy? Hinata dijo que le habías agarrado la mano para llevarla a clase, pero ella sabe perfectamente donde queda nuestro salón, – insinuó para provocar que su amigo hablara. El chico se removió nervioso e hizo una mueca bajo su atenta mirada. – Un momento... ¡¿Te gusta Hina?! – Parecía más una afirmación que una pregunta. Trató en vano de contener una carcajada.

– ¡No es gracioso! – protestó. – ¡Estúpida misión! Si no me hubieran hecho observarla... – La pelirrosa dejó que se desahogara. – No pensé que en la secundaria existiera una chica como ella, es amable, dedicada, le gusta observar a los animales y a los niños en el parque y sonríe sin darse cuenta complacida cuando ve una escena tierna... – Al ver la mirada maternal de su amiga, el joven se ruborizó e intentó desviar la conversación de sus cavilaciones. – En fin, de todos modos nunca estaría con un tonto como yo.

– ¿Estás seguro primito? Jajajaja...

– ¿Tú qué sabes? – la interrogó entrecerrando los ojos amenazadoramente.

Sakura se divertiría haciéndolo sufrir un poco. – ¿Quién podría resistirse al ruidoso rubio irresponsable que anda gritando por los pasillos? Eres popular entre las chicas, eso lo sabes. Eres carismático, alegre y un buen deportista... a Karín le gustabas – agregó con malicia, provocando que el chico pusiera cara de decepción y asco. La pelirrosa sonrió y continuó con su entretenida tortura. – Tu único problema Naruto, es que eres un cabeza hueca. – Ya no podía controlarse, la risa amenazaba con salir.

– Qué mala eres. – Se quejó algo triste.

– Es la verdad. Sos tan bruto que nunca te diste cuenta de la hermosa existencia de mi amiga hasta que te mandaron vigilarla. Sos tan cabeza hueca que nunca hasta ahora te habías dado cuenta de lo maravillosa persona que es. Y sos tan tonto que si no te lo dijera, nunca te darías cuenta de que ella está loquita por ti.

El chico abrió los ojos como platos y se abalanzó hacia ella. – Cuéntame todo prima – exigió amenazadoramente.

Ella no podía dejar de reír – ¿por qué crees que la molestaba la pelo de tomate? A Hina le gustas desde el primer día que entraste a la secundaria. Jajaja... nooo, jaja... Naru... jaja... no, no se vale, cosquillas no... jajaja...

– Es tu castigo por ocultarme algo tan importante.

– Era evidente jaja... tú eres el torpe.

– ¡Niños! – dijo Tsunade entrando a la habitación.

– Jajaja... veo que no crecerán ni aunque cumplan veinte años – agregó Jiraiya sumándose a la conversación.

– Ella empezó – se excusó el adolescente radiante.

– Es su culpa por ser tan despistado y tonto. – Respondió la ojijade divertida.

– Bueno, y bien... ¿cómo van con sus misiones?

– ¡Mejor que nunca! – la joven miró a su amigo deseando poder contestar de la misma forma.

– El único chico que se ha acercado a Hina además de nuestro grupo de amigos, ha sido el nerd de la clase. – Comenzó Sakura. – Pero no parece una amenaza, solo le ha hablado de temas de estudio y la ha pedido revisar sus apuntes juntos. El sábado irán a las tres de la tarde a la biblioteca del instituto. Podría estar interesado en ella, pero aún no le ha insinuado nada.

– Bien, estate atenta. No hace falta aclarar que tú irás a custodiarla el sábado Naruto. – Aclaró, volviéndose hacia él. – ¿Qué hay de Sasuke? – Se dirigió a hora a la chica.

Sakura suspiró, no quería llegar a esa parte. – Sinceramente creo que ha tirado su cerebro al inodoro, pero hay algo más aparte de eso que me preocupa. Hay un chico nuevo que es hermano de la novia del joven protegido que no me inspira nada de confianza. Según averigüé se llama Sasori Akazuna, y desconozco por qué no estudiaba en el mismo lugar que su hermana, lo que lo hace aún más sospechoso. Sasuke se ha juntando con él y con Deidara un par de veces gracias a su novia.

– Deidara es un tonto que le gusta hacer de rebelde y poner bombas brasileras en los baños para asustar a la gente. – Aclaró el rubio.

– Sin embargo – continuó la chica – creo que a Uchiha no le cae muy bien ese idiota.

– Sasuke no es como él, – intervino Naruto. – Solo se ha juntado un par de veces con ellos porque Karin prácticamente lo arrastró a ello, digamos que es por cortesía, pero la verdad es que le caen bastante mal.

Los esposos se miraron y movieron la cabeza en señal afirmativa, ¿acaso se leían el pensamiento? se preguntó mentalmente la chica. – Quiero que sepan que es probable que Itachi lo haya entrenado desde pequeño. – Su tía contestó a su pregunta, definitivamente se comunicaban telepáticamente. – Esto es algo que nos venía dando vueltas por la cabeza desde hace tiempo, pero lo hemos confirmado al ver su pasión por los deportes extremos y su alta preparación en artes marciales.

– Estoy seguro de que le falta entrenamiento, pero puede llegar a ser uno de los nuestros. Agregó el "sabio-pervertido" como lo llamaba su ahijado.

– Debemos protegerlo, no ponerlo en peligro tía. Eso ahora no es una opción.

– Veo que estás más interesada en tu misión; – le dijo sonriente. - ¿Hay algo más que puedas agregar de Sasuke, Naruto?

– Mmmm... Creo que se inventó una imagen falsa para desagradar a las personas porque es muy desconfiado. Una vez que lo conoces, descubres que no es lo que aparenta ser. Es algo creído, pero no es mala persona.

– ¿Qué nos pueden decir de su novia?

Cielos, toda aquella conversación le resultaba incómoda y algo ¿dolorosa? Pero ¿por qué? ¿Qué podía importarle a ella aquel niño rico y hueco de Sasuke? ¿Por qué sentía burbujas en el estómago cada vez que lo veía? o ¿por qué se le iba el aire de los pulmones si estaba demasiado cerca? – Ambos siguen el protocolo que todo el mundo esperaba, uno de los chicos más populares con la capitana del equipo de porristas: Karin Akazuna (hermana de Sasori, valga la redundancia).

– Muy bien chicos, han hecho un excelente trabajo. Tanto de investigación como de protección e inclusión; es bueno que se ganen la confianza de las personas que deben custodiar. Eso les da una ventaja.

"Sí claro" pensó Sakura, sabiendo que la relación de confianza con su custodiado se basaba en constantes discusiones sin sentido. Discusiones que, ahora que se detenía a pensarlo, parecían querer tener cada vez que podían.

Era un día espectacular y el trío de amigas se dirigía alegremente al patio de la secundaria, a una de las mesas que se encontraban a la sombra de los árboles después de almorzar.

– ¿Por qué no le dices de una vez a Naruto lo que sientes? – pregunta exasperada Ino a Hinata al verla enrojecida. Resulta que justo cuando la pelinegra dirigió la vista hacia su hermoso rubio que conversaba y reía alegremente con su grupo de amigos, se percató de que él también la estaba observando. Al momento en que sus miradas hicieron contacto, ambos se sonrojaron y giraron la cabeza hacia otro lado.

Sakura los observaba alegremente; conocía los sentimientos de los dos y pensaba que solo era cuestión de tiempo para que estuvieran juntos. Esos torpes estaban hechos el uno para el otro.

– ¿Haruno? – Dijo de pronto alguien. – ¿Sakura Haruno? – la chica volteó para ver quién era el que la llamaba.

– ¿Sí? – preguntó con cautela.

– Mi nombre es Sasori Akazuna, es un placer – agregó extendiéndole la mano. – ¿Podría hablar un momento contigo?

Su rubia amiga ya la estaba empujando. – Claro que puede. Ve Saku, te esperamos aquí.

No sabía bien qué esperar, en ese momento maldijo a la academia ninja, la habían hecho enfrentarse a todo tipo de situaciones, habían llevado su cuerpo y su mente al límite, pero nunca le habían enseñado a lidiar con un chico de la secundaria. Se apartaron un poco del tumulto de gente y las mesas bajo la atenta mirada de cierto pelinegro que en ese momento abrazaba a su novia. Aunque nadie se percató de ello, parecía sumamente molesto.

– Mmmm... No sé cómo decirlo – dijo algo apenado pasándose la mano por la nuca. – Soy nuevo aquí y necesito algo de ayuda con una materia que tengo pendiente de cuarto año. Me dijeron que tus cuadernos son de los más completos y tus notas son de las mejores. ¿Crees que podrías ser mi tutora?

Sakura sintió alivio al ver que la cosa venía por ese lado y no por lo sentimental. – Tengo mis horarios bastante ocupados, pero veré que puedo hacer por ti.

– Gracias – dijo el chico con una agradable sonrisa. Era alto y apuesto, se notaba que era fuerte y además tenía unos ojos marrones rojizos que parecían exóticos.

– Bien. Te buscaré tan pronto resuelva mi agenda para ayudarte – se despidió la chica.

– ¿Y bien? – Preguntó la pelinegra en cuanto la vio venir.

– ¿Se te confesó? – casi gritó Ino.

– Ssshhh... Solo quería ayuda con una materia que tiene pendiente y necesita los apuntes para poder estudiar. Al parecer alguien me recomendó.

– Sí claro, eso solo te lo crees tú tonta.

La chica sonrió. – En fin, veré que puedo hacer por él.

– Aaah... – suspiró la rubia pensativa. – El amor está en el aire. – Enseguida sus amigas la miraron expectantes.

– Inooo – incitó Hinata para que les confesara que se traía entre manos.

– Me he estado viendo con el chico de las bombas, aaahh... Es tan lindo y temerario. Nada que ver a los tontos que andan en la vuelta.

– ¿Te parece lindo por ser rebelde? Es solo un idiota que quiere llamar la atención – reprendió la pelirrosa. – Ve con cuidado, no me fío de él.

– Yo tampoco.

– Parece que hasta tuviera un desorden mental.

– ¡Ya basta chicas! – dijo de pronto enfadada poniéndose de pie. – Él me pidió que lo mantuviera en secreto porque piensa que la gente es envidiosa y nos querría separar. "Nooo", le dije, "mis amigas no son así..." ¡Qué tonta fui!

– Estás exagerando Yamanaka... – dijo la ojijade con tono de advertencia.

– No, ustedes son unas celosas que están solas y solteronas y no quieren que los demás seamos felices.

– ¡Ino! – expresó la pelinegra sorprendida. ¿Esa era su amiga? – Tranquilízate. – Pero la rubia se dio media vuelta y se fue, dejando a sus dos amigas como rocas, con expresión de sorpresa en sus rostros.
– ¿Qué fue lo que pasó aquí? – dijo de pronto alguien sentándose al lado de Sakura como si nada, se notaba que estaba algo nervioso y divertido. – Tu amiga parecía algo alterada.

– Ahora no Naruto. – dijo poniéndose de pie para marcharse. Estaba enojada con su amiga, ellas jamás querrían verla mal ¿por qué les había dicho eso tan hiriente? Pero estaba más enojada con el tonto que le estaba llenando la cabeza y que no quería que se supiera nada porque de seguro la estaba utilizando.
– Lo siento – le dijo Hinata al rubio parándose cuando éste giró lentamente la cabeza para verla sin entender nada. – ¡Sakura! – gritó dándole alcance en los jardines. – ¿Por qué me dejaste sola? ¡Naruto está loquito por ti y me dejas sola con él!

La ojijade abrió los ojos como platos. "¡¿Quéeee?!" ¿Había escuchado bien? ¿Hina pensaba eso? Claro, ellos se querían como hermanos; pero si lo pensaba detenidamente, su relación podría ser vista de otra manera ante los ojos de la gente que no conocía cómo se habían criado. – ¡¿Estás loca?! Él solo es mi amigo – se defendió. – Tú sabes bien toda la historia ¿por qué me sales con eso? – No podía decirle que en verdad el rubio estaba loco por ella porque eso le correspondería a él.

– Ya basta, no me tomes más por tonta Haruno. – Dicho esto, pasó por su lado para ir al salón. ¿Acaso aquello era una broma? ¿Qué diablos había en el ambiente ese día?

De pronto ve como su amiga es interceptada por Kiba. – Él es un patán, quiere salir con mi Hina a toda costa. – Dijo alguien muy conocido con voz enfadada a su lado.

"¡Genial! Lo que me faltaba" pensó al ver que su amiga justo había girado la mirada hacia ellos e indudablemente la veía con Naruto. Acto seguido la chica tomó del brazo a Kiba y se fue hacia adentro con él.

Percibiendo la furia del rubio en su mirada le dijo: – ¡Es una tonta! – éste la miró, ¿qué quería decir eso? – Ella cree que te gusto.

– Fuuuchi – expresó su "primo". Lo que provocó que riera. – Eso sería asqueroso, es como si fuera incesto.

– Sí, pero ella no lo sabe. Y es natural que crea que nuestra relación es otra. Está celosa, vas a tener que hablarle Naruto.

Él se horrorizó, pero eso lo hizo decidirse. No podía permitir que su hermanita se peleara con su amiga por su culpa, y menos que alguien le arrebatara a su amada. Lo cual sucedería si no tomaba cartas en el asunto. No solo estaba el castaño, el nerd también podría querer algo con ella y quién sabe cuántos más. Definitivamente ese día, en el aire se respiraban celos.