Salió rápido el capítulo 15. Espero que lo disfruten.

CAPÍTULO 15 – UN PELIGROSO PLAN

Abrió los ojos lentamente, se sentía cansada y sus párpados pesaban. Le costó acostumbrarse a la luz que entraba por la ventana pero reconoció enseguida aquel lugar, estaba en la clínica de O.N.H. (Organización Ninja de la Hoja). Todo era pulcro y las guardas de flores en las paredes le daban a la sala un toque que solo ese centro hospitalario tenía. Se molestó un poco de estar ahí, le vinieron a la mente de pronto un par veces en las que había permanecido internada de pequeña, pero aunque no recordara bien el motivo no le dio importancia. Giró sobre su cuerpo hasta quedar completamente de costado mirando hacia afuera. Estaba rota, Sasuke ya no quería estar con ella y no sentía fuerzas para levantarse de esa cama. – Veo que ya has despertado. – No contestó, simplemente no quería hablar con nadie. – Nos has dado un susto de muerte niña… Sakura ¿me oyes? – Jiraiya suspiró derrotado. – ¡Vamos! Anímate ¿no quieres saber qué fue lo que pasó? – El viejo estaba seguro de que la curiosidad siempre le ganaba a su sobrina, pero esta vez fue diferente, la chica ni se inmutó. – ¿Sabes? Hay un joven muy guapo que lleva esperando bastante rato ahí afuera a que despiertes – sonrió, haciendo que la chica se sentara de golpe en la cama, pensando únicamente en su chico de cabello azabache. El hombre negó con la cabeza al ver su expresión de perplejidad, pero antes de que ésta volviera a su posición anterior… – Ey, no seas tan descortés, el chico realmente está preocupado, prácticamente te salvó.

La pelirrosa bufó molesta y se volvió a recostar, pero esta vez sin darle la espalda a la puerta. Al ver que no ocurría nada miró a su tío con el ceño fruncido. – ¿Y? ¿Lo vas a hacer pasar?

Él sonrió, le daba mucha gracia cuando su niña se enojaba de aquella manera, pero sin más que agregar se dirigió hacia la salida de la habitación, no sin antes darle un beso en la frente a la "convaleciente" – volveré más tarde, los dejaré a solas.

La joven no pudo evitar sorprenderse cuando vio quién entraba. – Hyuga… – dijo apenas audible, incapaz de formular cualquier pregunta en voz alta.

– ¿Cómo te sientes? – preguntó él a su vez acercándose a la camilla. Pero al ver la confusión en el rostro de la chica decidió que lo mejor sería explicar por qué estaba allí, puesto que ellos ni siquiera habían tenido trato. – Ayer de tarde me llegó un mensaje de uno de tus compañeros diciéndome que me dirigiera a las canchas, que una de las agentes designadas para custodiar a un miembro de mi familia me necesitaba. Debo admitir que dudé; así que rápidamente le escribí a Lee…

– ¿Cómo es que…?

– Tenten me dio su número, ella fue muy precavida siempre y me dijo que en caso de emergencia acudiera a él que era de confianza. Solo tuve que esperar unos segundos para obtener respuesta. El agente Rock me dijo que todo estaba en orden, que me pedían el favor a mí, por si algún Akatsuki decidía aprovechar la oportunidad y Namikaze ya se había marchado con mi hermana.

– Eso fue muy arriesgado. Se supone que te debemos proteger a ti, no al revés y por mi culpa casi te pones en peligro.

– Me dijeron que estaban observando el perímetro por las cámaras y en ese momento todo estaba despejado, solo por eso acudieron a mí, porque no tenían otra alternativa; además me esperarían afuera.

– Entiendo, si se arriesgaban a entrar quedaría en evidencia una vez más. ¡Rayos! Soy una inútil – golpeó el colchón a un costado de su cadera. – Otra vez casi hecho todo a perder – vociferaba para sí.

– No creo que sea así, la verdad es que no conozco muchas personas que a tu edad logren llegar a ser super-agentes.

Ese comentario provocó que Sakura largara una carcajada. – "¿Super-agentes?" ¿De verdad? Creo que has visto muchas películas Hyuga – se burló.

– Y yo creo que esa clase de sonrisas van mejor con tu cara. No sé qué haya pasado en las canchas, pero no creo que haya algo que valga la pena como para eliminar la alegría de tu rostro.

– ¿Sabes? A veces solo quisiera poder hablarle a mis amigos sobre mi trabajo, sobre lo que de verdad soy – dijo triste. – Se siente realmente horrible mirarlos a la cara cuando se lleva un secreto tan grande, no puedo ser yo misma frente a ellos porque debo protegerlos y eso me destruye por dentro. No quiero ocultárselos, de verdad no quiero... Si hubiera podido hablar hoy, Sasuke no estaría tan enojado y seguiría conmigo...

– Ya se le pasará. Mi primo sería un idiota si te pierde.

– ¿A quién engaño? – suspiró. – Seguramente se hubiera enojado más por lo que estoy planeando hacer; es probable que hasta perdiera los estribos y lo arruinara todo…

Su oyente se alarmó un poco. – ¿Qué planeas? – no pudo evitar preguntar.

Ella lo miró, – nada Hyu…

– Neji – la corrigió.

– Neji, no te preocupes. Y dime – agregó cambiando rápidamente de tema. – ¿Has visto a Ten? – Su acompañante se sobresaltó. – Está aquí, cuarto piso, sala cuatrocientos dos ¿Por qué no le haces una visita? – Él solo se limitó a asentir, estaba en una postura de rigidez total, era obvio que no había sopesado la posibilidad de verla. – De acuerdo, ve. Yo estaré bien, gracias por todo.

Se había levantado de muy mal humor esa mañana, casi no había podido pegar un ojo en toda la noche y el solo hecho de pensar en que se los tendría que encontrar en el Instituto le hacía hervir la sangre. Nadie se burlaba de un Uchiha y esa pelirrosa le estaba viendo la cara engañándolo en sus narices. No había ninguna razón, además de la infidelidad, que pasara por su mente en esos momentos, ¿qué motivo tendría sino Sakura para no evitar la tutoría de Akazuna y encima no poder contárselo a él que era su novio? Ninguno, una y otra vez la única respuesta a todos sus pensamientos era aquella maldita palabra: infidelidad. Arrojó con fuerza el florero, frasco de perfume y portarretratos que estaban sobre su cómoda, soltando un fuerte alarido. – Maldita seas Sakura Haruno.

– ¿Sasuke qué te sucede? – preguntó su hermano algo molesto entrando en su habitación al escuchar el alboroto que estaba haciendo.

– Nada. Me largo – dijo tomando su mochila para ir a estudiar.

– ¡Qué genio! – expresó el Uchiha mayor viéndolo marchar.

Bien, ya había llegado a la secundaria, ahora solo debía mentalizarse para verla, así que solo caminó hacia su salón de clases a paso más lento de lo normal. Llegó justo cuando el timbre sonó, pero para su sorpresa, la chica no se encontraba en el aula; frunció el ceño, escrutando nuevamente el lugar, aquello era muy inusual, su ex novia no era de las que faltaba. Prestó más atención, su mejor amigo tampoco se encontraba ¿acaso habría sucedido algo? La preocupación lo embargó y la desesperación lo invadió, necesitaba saber que estaba bien.

– ¿Sucede algo Uchiha? – preguntó serio el profesor de física, sacándolo de su ensimismamiento mirándolo con una mirada más seria de lo usual, parecía enojado. Se limitó a negar con la cabeza y fue a su lugar.

– Pss… Hina – llamó. – ¿Sabes algo de – Sakura, quiso preguntar – Naruto?

– Me trajo hasta aquí y luego dijo que tendría algo que hacer, vendrá para el almuerzo ¿Sabes por qué Saku no vino? – Eso no se lo esperaba, se suponía que eran amigas, ¿por qué entonces no había acudido a ella? ¿Por qué su prima aún no sabía nada? Vergüenza, concluyó.

Ya era medio día y el grupo de amigos de siempre, donde solo faltaban Sakura y Naruto, caminaba por el patio de la Secundaria para almorzar en una de las mesas de afuera a la sombra. – ¡Hey Teme! – pero para cuando se dio vuelta al sentir el grito de su amigo ya era demasiado tarde. El puño del rubio aterrizó con fuerza sobre su cara. – ¡Eres un maldito cobarde! Infeliz… ¿Cómo pudiste?

El pelinegro rápidamente correspondió los golpes. – ¡Basta! ¡Chicos paren! – sentían esa dulce voz a kilómetros de distancia, estaban enceguecidos en la pelea y furiosos, necesitaban descargarse. Los curiosos comenzaron a aglomerarse alrededor alentando la lucha. Sus amigos no se metían, seguramente pensaban que sería inútil y muy tonto meterse con el capitán del equipo de karate y un rival que le estaba dando pelea. Sai por su parte se mantenía al margen, no era su lucha y además no quería llamar la atención. – ¡Alguien por favor! – suplicó Hinata entre lágrimas. – ¡Llamen a algún profesor, se van a matar! – Nadie la escuchaba, todos estaban concentrados en la pelea así que simplemente no lo pensó, un impulso la hizo avanzar para intentar detenerlos. Todos vieron con horror como quedaba implicada en aquella batalla y era tarde para que los atacantes pudieran detenerse. La pelinegra sintió como alguien la tomaba velozmente por la cintura y caían juntos en el pasto, lejos de los puños de los chicos que eran detenidos por nada menos que Kakashi Hatake.

– ¡¿Qué creen que están haciendo?! – casi gritó molesto el profesor. – ¡Casi lastiman a una chica! Si quieren continuar vayan al gimnasio ya mismo. – Los regañados se miraron con odio. – Bien, eso pensé. Namikaze – llamó serio, aunque en realidad estaba contento por la pelea que había dado su subordinado, ya que él mismo había querido golpear al pelinegro por ser tan idiota – Uchiha, a dirección.

– Sai, eres fantástico, viejo. – felicitó Kiba cuando los demás se dispersaban.

– Parece que el angelito no solo cuida de mi – dijo la rubia divertida intentando animar a su amiga que aún lloraba por la pelea que habían tenido su primo y su novio.

– Yo… aún no lo entiendo. ¿Por qué pelearon así Ino? ¿Qué fue lo que sucedió entre ellos para que de ser los mejores amigos se trenzaran de esa forma? – La aludida la miró como cayendo recién en la cuenta, de pronto todo cobró sentido. – Sakura – dijeron al unísono. Su ausencia se debía a algo que aún desconocían, y eso implicaba seguramente a Sasuke. – ¿De qué nos perdimos? – susurró la pelinegra.

A unos pasos de ellas los chicos le habían restado importancia al asunto, pues peleas entre dos hombres era algo normal en su cabeza. Entre ellos el tema emocionante era cómo había volado el pálido chico para salvar en el momento justo a la Hyuga.

– ¿Qué es lo que sucede? – preguntaba horas más tarde la ojiperla a su novio mientras salían del instituto. – ¿Por qué Saku no vino hoy? – Sasuke, que justo pasaba en ese momento, lanzó una risita irónica, provocando que su amigo lo mirara molesto y su prima arrugando el ceño, confusa. – ¿Qué pasó entre ustedes Sasuke? – Increpó firme.

– Que te lo cuente tu amiguita, si es que confía en ti.

– Si serás… – comenzó el rubio, con los puños firmemente apretados, pero antes de que pudiera hacer movimiento alguno, su novia lo detuvo. – ¡Te arrepentirás de esto Sasuke! – gritó mientras el pelinegro le daba la espalda dirigiéndose a su auto. – Juro que te arrepentirás… – Su voz se fue apagando y, aunque para los que lo hubieran escuchado sonara como una amenaza, lo que en realidad quería era advertirle que no la dejara ir, que la perdería si se seguía comportando como un imbécil; que su querida hermana del alma estaba arriesgando la vida por él, que era eso lo que le ocultaba. Sabía perfectamente cómo se sentía la pelirrosa y odiaba no poder decir nada, odiaba no poder decirle a su amigo que ella realmente lo amaba y hacía lo que hacía solo por su seguridad. Detestaba no poder contarle toda la verdad a Hinata, tal y como había hecho con su hermano. Solo agradecía enormemente tener el apoyo de su novia en esos momentos, de otro modo, creía que se derrumbaría.

– No creí que el cerezo de la organización volviera a caer en este horrendo lugar.

– ¡Itachi! – exclamó, contenta de verlo.

El chico la abrazó. – Me contó un pajarito que pelearon con mi hermano, cuñadita. – Sakura bajó la mirada, abatida. – Tenía un humor de los mil demonios esta mañana – expresó divertido. Pero al verla mal dejó un poco de lado el plan de querer hacerla reír. – No debes hacerle caso Saku – le acarició la cabeza como si de una niña pequeña se tratase. – Sasuke es muy celoso y orgulloso. Simplemente debes evitar darle motivos para que su mente genere situaciones que no existen.

– Ojalá fuera tan fácil – se sentó en la cama abrazando sus piernas flexionadas y apoyando su mentón en las rodillas. – No puedo Ita – volvió su mirada hacia el chico, – no puedo complacerlo en eso y él ya no confía en mí.

– Él lo hará, dale tiempo.

– No creo. Yo no voy a poder alejarme de Sasori por el momento, necesito sacar lo más que pueda de ello.

– Es una locura lo que planeas, sabes que te han descubierto y el ataque de pánico que tuviste ayer puede volver a repetirse. Conoces perfectamente los episodios que tenías cuando eras pequeña, debes tener más cuidado ahora. Quedarías indefensa ante ellos si vuelves a tener una crisis.

– Lo sé, ¿pero qué puedo hacer? Siento que no me quedan más fuerzas. Que simplemente estoy jugada a mi suerte.

– ¡Sakura por Dios! No digas eso ni en broma. – se puso de pie, asustado para luego de dar una vuelta por la habitación, sentarse nuevamente. – Escucha, mi hermano es un idiota si no quiere esperarte – la chica hizo una mueca de dolor. – Sé que es muy terco, pero aún así, tú eres hermosa, adorable y ningún hombre se merece tus lágrimas. Sakura Haruno es fuerte, la más fuerte de su generación, la chica Jade con puño de acero, la adolescente de dieciséis años capaz de hacerse pasar por doctora por sus conocimientos en medicina; la agente estratega que no bajará los brazos hasta derrocar a una super organización terrorista y liberará a su padre de su prisión de más de diez años. Tú no puedes quedar a tu suerte, sé que no lo harás, no permitirás que ninguno de esos sucios de la nubecita te ponga un solo dedo encima. Olvida a mi hermano por un momento y concéntrate en tu misión, él solo se dará cuenta de sus errores cuando llegue el momento.

La pelirrosa sonrió sincera. – Creo que deberías ir a dar charlas a los deportistas a punto de competir, serías un buen motivador deportivo – bromeó. – Pero tienes razón, no necesito de un estúpido niño rico, arrogante y orgulloso que no quiere creer en mí. Primero eliminaré a A-K-T-K y luego me encargaré de darle la paliza de su vida a tu hermanito.

– Por favor, no seas tan ruda con él – pidió en tono de burla, provocando que ambos comenzaran a reír. El Uchiha sabía perfectamente lo mal que estaban ambos, tanto Sasuke como su novia. Ese par era igual, a su manera intentaban demostrarse implacables ante el mundo; Sakura se enfocaba en otra cosa y encerraba ese lado tierno del corazón para sonreír y fingir que todo estaba bien, aunque se pasara la noche sin dormir por ahogarse en su propio llanto; mientras que su hermano se volvía frío y distante, se llevaba el mundo por delante fingiendo que nada le importaba, aparentaba incluso ser un maldito psicópata a veces. Y esa etapa era algo que ya había vivido y quería dejar definitivamente atrás.

– Gracias Ita, no sé cómo haces para siempre subirme el ánimo.

– Para eso estamos los hermanos mayores – le guiñó un ojo, él la adoraba, la veía como a la pequeña hermana que no había tenido.

Horas más tarde, Sakura ya se encontraba en su casa. – Entiendo – dijo Tsunade cuando terminó de contarles su plan.

– ¡¿Quéee?! Vieja ¿la apoyas? ¡Es una locura! – gritó Naruto exasperado, su amiga prácticamente se estaba metiendo en la boca del lobo. – ¡Saben quién es, es suicidio! Es muy peligroso Saku – expresó volviéndose hacia ella, casi en tono de súplica.

– No se me ocurre nada mejor para mantenerlo vigilado. Tal vez no tenga nada que ver en esto... – agregó para tranquilizarlos y tranquilizarse.

– ¡Por favor! – bramó el rubio. – ¿Qué hay de Sasuke? ¿Qué pasará entre ustedes?

– Él terminó conmigo Naruo – dijo firme, dando por zanjado aquel tema.

– ¡Vamos Saku! El tipo es un maniático. Gaara mismo nos lo dijo y es nada menos que su primo.

– Además aún no estamos seguros de que Sai pertenezca a Akatsuki; hay posibilidades de que sea de alguna otra organización, aunque eso sea remotamente posible no lo podemos descartar y de ser así, mi identidad todavía estaría a salvo.

– Pero eso no lo sabemos – rebatió el rubio.

– Aún si ellos saben quién soy, ignoran que yo conozco algunas de sus identidades. Si es así, solo intentarán alejarme de los chicos, mantenerme vigilada e intentar averiguar algo.

– Basta, no quieras restarle importancia. Sabes que pueden intentar sacarte información de maneras nada convencionales, incluso solo matarte como advertencia o simplemente para quitarte de en medio. ¡¿Qué te pasa?! Tú eres más inteligente que esto.

Los adultos escuchaban atentos la discusión de su sobrina y ahijado, nunca habían peleado de aquella manera, pero entendían a las dos partes, para ser sinceros, ninguno quería que la chica se arriesgara tanto, aún así conocían su trabajo y analizaban cada detalle de lo que hablaban. No la dejarían hacer esa locura si no fuera porque había argumentos viables que les hacían ver que aquello podría funcionar. – Es un riesgo que estoy dispuesta a correr. Estando cerca de Akazuna puedo intentar acceder a su celular, su ordenador o incluso su casa.

– No. De ninguna manera. Me niego.

– Aunque conozca mi identidad, Naruto, en algún momento bajará la guardia, solo porque desconoce que yo sé quién es él, eso hará que se confíe. Por favor, entiéndelo, es por el bien de todos. Incluso puedo sacar pericias psicológicas, saben que soy buena observando a las personas, podré dar un informe detallado de cómo es y con suerte también de alguno de sus compañeros.

– Y con suerte sales viva. ¿Por qué eres tan terca?

– ¡Solo quiero que esto se termine! – casi gritó ya harta dejando a los presentes como hielo. Finalmente el rubio lo entendía, no tenía más remedio que desistir. No podría contra la determinación de su amiga, solo le quedaba ayudarla. – Puede ser nuestra única oportunidad de conseguir una dirección, un número, o algo – continuó.

– Está bien. Pero debes ser muy cautelosa, no olvides que manejan drogas muy poderosas. Drogas que es probable que no conozcamos y no sepamos sus efectos ni si tengan antídoto. Ah, y lo más importante, siempre mantente en contacto, fundamentalmente si sales de la escuela con él, o si sales a seguirlo.

– Recuerda que tienes apoyo donde estudias. Busca enseguida a Naruto o a Kakashi.

– Si sale la acompañaré.

– ¿Y quién cuidará a tu novia y a su primo si tu sales? tonto.

– ¿Por qué no mejor arreglas las cosas con Sasuke y te limitas a tenerlo vigilado? – Sugirió el joven.

– ¿Acaso no escuchas? Quiero sacarle in...for...ma...ción. No podemos custodiarlos toda la vida, cuanto antes se termine esta pesadilla será mejor. Quiero estar tranquila, vivir sin miedo a que los puedan dañar en cualquier momento. – Sakura estaba saturada de los miedos de su amigo.

– Temari también va a estar en el instituto en unos días, pueden acudir a ella pero deben tener mucho cuidado, se supone que no se conocen, usen solo mensajes para contactarla. – Comenzó la rubia sin darle importancia a su discusión. – Kakashi puede ayudar en la vigilancia en caso de que tuvieras que salir con Akazuna. Sería imposible cuidarlos a los dos a la vez, pero uno no le será problema – dicho esto miró a su ahijado, dándole a entender que esa era la explicación de por qué no podría acompañar a Jade. – Además podría ser una trampa para descubrir a alguno más de nosotros, si es que saben de tu identidad – se dirigió ahora a su sobrina.

– No te preocupes – calmó el sabio al rubio, que para nada estaba convencido con todo aquello. – Estará fuertemente respaldada, Shino la estará vigilando y mantendremos a Lee cerca, si es necesario, enviaremos más apoyo. Bien – suspiró poniéndose de pie. – Solo nos queda desearles suerte y recordarles que no están solos, que no duden en pedir apoyo si lo necesitan y sobre todo, que tengan mucho cuidado porque los planes que trazamos, siempre son armas de doble filo.

Quiero agradecer enormemente a los que me siguen y a todos aquellos que han comentado. Son los que me inspiran cada día. Diganme...¿Cuántos de ustedes adivinaron o pensaron siquiera en que Neji Hyuga sería quien encontrara a nuestra pelirrosa?