Hola mis bellos lectores! Es lo más pronto que conseguí subir este capítulo, espero les guste.

CAPÍTULO 16 – ¿CAZADOR O CAZADO?

– Es bueno saber que todo marcha de acuerdo al plan.

Sonrió de medio lado. – Te dije que no me subestimaras – agregó esto último a su rubio compañero.

– Los tortolitos ya están separados, ahora solo es cuestión de ponerlos donde queremos.

– Debemos hacer que el chico venga a nosotros, un hombre siempre es más rebelde e impulsivo que una mujer así que será más fácil que con la Hyuga.

– Saku ¿qué sucedió ayer? – Corrió hacia ella Hinata en cuanto la vio ingresar al instituto. – Ni siquiera has contestado los mensajes, nos tenías preocupadas.

– Sí, frentona. Dinos qué pasa y ya no nos ignores más – dijo su otra amiga, molesta.

– ¿Tiene que ver con mi primo no es así?

– Chicas ya, les contaré todo sí. Pero ahora vamos a clase. – Las amigas no salían de su asombro, ¿qué había sucedido? Sakura, por su parte, se había mentalizado en su misión; y aunque odiara tener que enfrentarse a Sasuke y verlo tan dolido, sabía que era lo mejor, no había marcha atrás.

Cuando entró al aula, se dirigieron fugaces miradas, pero enseguida lo ignoró y fue a su asiento. Mas no creyó estar preparada para lo que pasó a continuación: – Sasukitooo… ¿por qué no te sientas con nosotras para el almuerzo? – habló Karin seductoramente.

– Hmp – fue su afirmativa respuesta sonriendo de medio lado cruzado de brazos.

– ¡Sasuke! – le gritó su prima. – ¡¿Qué te sucede?! Te estás comportando como un patán.

– Déjalo Hina, está bien así. – alegó su amiga caminando a su lugar.

– ¿Pero qué…? No Saku.

– Buenos días. – El profesor irrumpió en el salón, seguido por un rubio hiperactivo que carecía de la energía y el brillo de siempre.

– No quieres que peleen ¿o sí? – le susurró la pelirrosa. Ino la miraba atenta, no entendía nada, pero no se atrevía a meterse aún.

– De hecho ya lo hicieron – respondió en susurros.

Sakura apretó los puños. – Debí haberlo imaginado, ese idiota…

– Jovencitas… ¿hay algo que quieran compartir con nosotros?

Ambas negaron con la cabeza. A unos bancos de distancia Sasuke la observaba molesto, nunca se imaginó que la actitud que ella iba a adoptar frente a él fuera esa. Cuando la vio entrar al salón, su corazón dio un vuelco, había estado tan preocupado que en ese momento el impulso que tuvo fue el de correr hacia ella y abrazarla, decirle que todo estaba bien, que la quería, pero tuvo que retenerse. "Yo… no puedo decírtelo" esas palabras resonaban en su cabeza cuando la insoportable voz de la pelirroja invitándolo a sentarse con ella y su grupo de séquitos interrumpió sus pensamientos. "Maldición" pensó, lo que le faltaba, tener que aguantar nuevamente a esa zorra ahora que se había enterado de que ya no tenía novia; lo sopesó mejor, sabía que se arrepentiría pero quería que la pelirrosa sintiera lo que sentía él, quería que los celos la quemaran tanto como lo hacían con él, así que aceptó la invitación, pero para su sorpresa: nada. "¿Eh?" ¿Acaso ya no le importaba? "¿Cómo le puedo ser tan indiferente?" Estaba enojado, dolido ¿cómo era posible que ella pasara de él de esa manera? En cambio la que sí se alteró fue su prima. – ¡Sasuke! – escuchó que le gritaba, aunque su mente ya estaba lejos de allí. Quería salir de ese lugar, la actitud de Sakura lo asfixiaba.

– ¿Puedes explicarnos que fue lo que sucedió ahí adentro? – Era la hora del almuerzo y las tres amigas se dirigían hacia el comedor.

–Terminamos – dijo sin más, continuando su camino.

– ¡¿Terminaron?! ¿Solo así? Si ustedes estaban muy bien juntos…

La chica solo atinó a alzarse de hombros. – Haruno, ya mismo nos vas a decir qué es lo que está sucediendo porque ninguna de las dos lo tiene claro – vociferó la rubia, ya hastiada.

– De acuerdo, lo siento. Tienen razón. Él se enojó porque no quise dejar mi tutoría con Sasori.

– ¿Solo eso? – preguntó la pelinegra dudosa. – Sasuke no es así… – dijo más para sí misma buscando la lógica de su actitud.

La chica de ojos jade suspiró, resignada. – Sucede que por más que no quiera continuar con esto, hay un motivo por el que no me permito dejar la tutoría – susurró. – Lo siento chicas pero a ustedes tampoco puedo revelárselo. Solo necesito que confíen en mí. ¿Lo harán? – su tono se había vuelto de súplica.

Ambas asintieron haciendo que la joven agente sintiera un alivio muy grande. – Das miedo Saku – bromeó Ino, haciendo que ambas sonrieran.

– ¿Qué pasará con mi primo?

– Él no confía en mí. No puedo hacer nada para remediarlo.

– ¿Y lo dejarás así no más, sin pelear?

– ¿Qué quieren que haga? Él no quiere verme y yo no puedo aclarar más las cosas. Quizá aún no sea el momento – suspiró, a lo que sus amigas la miraron preocupadas y un poco tristes por ella.

Ya habían llegado a la entrada de la cafetería cuando una voz las interrumpió. – Buenos días señoritas – saludó cierto pelirrojo. – ¿Puedo hablar un momento contigo? – agregó dirigiéndose a su tutora.

– Seguro, dime. – Respondió apartándose un poco de sus amigas que la miraban curiosa.

– Si fuera su novio, creo que yo también sentiría celos – susurró la rubia escaneando al fuerte y atractivo chico con la mirada, haciendo que la pelinegra riera.

– ¿Te gustaría ir a dar una vuelta conmigo después de clases? – La joven titubeó un poco. – Sería solo para romper el hielo y que las tutorías no se nos hagan incómodas o pesadas, lo juro – agregó alzando su mano izquierda. Solo será una vuelta cortita y tú eliges el lugar.

– No será como una cita ¿cierto? – preguntó sospechosa, aunque más cómoda de lo que normalmente estaría en esa situación, simplemente se había metido por completo en su papel, fría y calculadora para terminar exitosa su misión. Sasori negó con la cabeza, sonriendo. – Entonces sí, nos vemos en la entrada – agregó sonriéndole.

– Bien, nos vemos al rato entonces – se despidió.

Cuando se dirigió a la mesa junto con sus amigas Sakura se sintió algo mal, no podría revelar más nada por más que su alma entera se lo pidiera a gritos. Sentía la mirada de Sasuke que estaba en la mesa de Karin y las demás porristas clavada en su nuca y la de Naruto en su oreja. ¿Por qué todo tenía que ser tan difícil? Como si el hecho de arriesgar la vida acercándose a un peligroso terrorista no fuera suficiente, también debía lidiar con tener que ocultárselo a la gente que quería, al chico que amaba y aguantar el mal humor de su mejor amigo por ponerse a sí misma en semejante situación. Fue inmediatamente increpada por sus amigas. – ¿Qué fue eso? – Preguntó Ino – ¿Por qué tanto misterio? No me gusta…

– Saku – comenzó Hinata dudosa. – Mmm… ¿no confías en nosotras? ¿Qué sucede?

La aludida dio un fuerte suspiro. – Lo lamento, de verdad. Juro que no hay nada que quiera más que poder decírselos, pero no puedo. Deben creer en mí, por favor.

– ¿Por qué lo haríamos? Tú no confías en nosotras, y por lo visto tampoco en él. – La rubia señaló con un movimiento de cabeza a su ex y ella solo pudo atinar a hacer una mueca de dolor cuando lo vio, él la estaba mirando mientras ignoraba por completo a una Karin sumamente acosadora, en ese momento se le hizo más evidente las intenciones de él de darle celos, pues se paró de su lugar, dejando a la chica puramente desconcertada y molesta gritándole groserías.

– Sí confío, y las quiero chicas, las quiero tanto que por su bien no puedo decirles algunas cosas. Lo siento si lo ven así, pero no puedo hacer nada. – Dicho esto, se paró de su asiento y caminó hacia la puerta.

– Sakura… – Susurró la Hyuga triste viéndola marchar.

No tenía tiempo para esto, debía concentrarse. No podía derrumbarse ahora, debía mantenerse fuerte por más que sintiera la necesidad de tirarse al suelo ahí mismo y llorar, su pulso se agitó. "¡Mierda!" Debía controlarse sino tendría otra recaída. "¡Basta Sakura!" se rezongó mentalmente, "puedes con esto" se animó.

Al salir de la cafetería chocó con alguien. – Lo siento florcita. – Sonrió malicioso Kakuzu. – ¿Estás bien? – su tono de voz era irónico. – Te noto algo triste…

Y cuando intentó acariciar su cabello: – ¡Vete al infierno! – vociferó, continuando su camino hacia el patio, necesitaba aire. Pero aparentemente el día iba a ser más largo de lo habitual.

– Veo que me has hecho caso… – dijo el pelinegro que bloqueaba su camino.

La ojijade le devolvió una mirada asesina. – ¿A qué te refieres? – preguntó aún sabiendo la respuesta.

– Te pedí que te alejaras de ellos…

– Oh.

– Lo que me llama la atención es… que me hayas obedecido. – Continuó, dando una vuelta alrededor de ella, escudriñándola con la mirada. – O es que acaso eres tan torpe que no pudiste retener al chico a tu lado – se burló. – O… – sopesó otra opción. – ¿Te descubrió? Mmm… No, eso no es posible. ¿Qué planeas Haruno? No creo que simplemente te les hayas alejado… – concluyó, ya de frente a ella, mirándola muy de cerca.

– Veo que no pierdes tu tiempo. – Esa voz provocó que se erizaran los vellos de su nuca. ¿Por qué? ¿Por qué tenía que ser él, justo en ese momento? Definitivamente ese no era su día. Todo le salía mal, Sasuke, sus amigas y ahora Sasuke nuevamente. ¿Por qué justo él era el que tenía que ver aquella situación? Sai sonrió con malicia y ella solo pudo descargar su rabia en la persona que más quería en ese momento, ¿por qué pensaba tan mal de ella?

– ¡¿Eres idiota Uchiha?! – gritó furiosa. – ¡¿Ya te olvidaste de Ino?!

El aludido negó lentamente con la cabeza, tenía los brazos cruzados y la mandíbula apretada. – Aparentemente tu sí… ¿O es que acaso tus planes desde el principio fueron otros? – lanzó con rencor mientras comenzaba a caminar. Sus palabras fueron como puñales directos al corazón de Sakura. No sabía por qué dolía tanto, por qué él se comportaba de aquella manera con ella, por qué creía que ella podría hacer algo semejante como traicionar cruelmente a una de sus mejores amigas. Sabía que no sería fácil, pero nunca imaginó que a la primera de cambio dejara de creer en ella. Estaba tan cegado por los celos y el orgullo que lo único que hacía era atacarla para buscar respuestas y eso lo sabía, pero lo tendría que entender, tarde o temprano tendría que confiar en ella si en verdad la quería.

Su ex novio y sus amigas ignoraban que en realidad la tutoría hacia el pelirrojo sería un engaño de su parte, un peligroso juego con fuego. Ahora solo quedaba informar a Naruto de que posición tomaría esa tarde.

El rubio se sobresaltó cuando recibió el mensaje de su amiga pero logró disimularlo bien frente a su novia. Finalmente pasaba lo que él tanto temía, el plan de Sakura se ponía en marcha. – ¿Sucede algo? – preguntó ésta bajo su abrazo.

En su respuesta negó con la cabeza. – Solo estoy un poco preocupado por… ellos.

La chica suspiró – tú sabes lo que oculta Sakura ¿cierto?

Él la giró hacia sí y sus miradas se encontraron, con las manos sobre sus hombros y sus ojos fijos en los de ella, Namikaze casi se quebró. – Debes prometerme que pase lo que pase confiarás en nosotros.

– ¿Tú… también…?

– Hina, esto es muy delicado – tomó su rostro suavemente. – Te prometo que cuando llegue el momento te contaré todo, pero por favor ahora necesito que confíes.

La chica lo miraba asustada y confundida, pero para su sorpresa, asintió con la cabeza. – Confío en ustedes, no tengo una lógica suficiente en mi cabeza que explique todo este lío, pero creo en ti y en Saku. Sé que no nos harían daño.

– Gracias… – Susurró el rubio, uniendo sus labios a los de ella en un cálido y suave beso que la dejó sin aliento.

– Debemos hacer algo con Sasuke, mi primo es muy testarudo.

– Ese cabezón no escucha razones, no quiere entender. No cree que haya un motivo por el que Sakura haga esto así que en su cabeza solo aparece la palabra infidelidad, es un idiota.

– Es lógico que esté enojado y se sienta impotente por no saber lo que pasa con su novia, ¿tú no lo estarías?

La miró precavido – tienes un punto – le dijo. – Yo estaría como loco, pero ella lo ama, lo sé. Y él se arrepentirá de tratarla de esta forma, no se lo merece. ¡Diablos! Esto es una mierda Hina.

– Tengo una idea – dijo esperando que un rayito de esperanza esfumara el dolor y la angustia que reflejaban el rostro de su novio en ese momento. Naruto era luz, nadie soportaba verlo caer precisamente a él. – Sé que se quieren y que ella sería incapaz de lastimar a mi primo – agregó para dar seguridad a sus palabras. – Los dos cabezotas están sufriendo.

Sakura se dirigía solo con Naruto y Hinata hacia el portón de salida debido a que Ino se había escabullido a su casa antes de hora por un fuerte dolor de cabeza. Recostado a un árbol, de brazos cruzados en la acera de enfrente se encontraba cierto pelirrojo esperándola, por una fracción de segundo la pelirrosa se preguntó quién carajos la había mandado a meterse en ello. Al verlo, frenó un instante. – ¿En verdad tienes que hacer esto? – preguntó tímida la pelinegra en un susurro al ver su reacción. El rubio se tensó mientras esperaba que su amiga se arrepintiera, en cambio, respondió con un asentimiento de cabeza; y como si las palabras de su novia hubieran tenido el efecto contrario, Jade se mostró más determinada y decidida que antes.

– Gracias Hina. No te haces una idea lo que significa para mí que me comprendas.

Antes de retomar camino hacia él, sintió que alguien la pechó por el hombro. – Ten cuidado hermanito, la perra no te vaya a pegar sus pulgas. – "Genial, lo que me faltaba." Pensó la pelirrosa. "Y... si está Karin, de seguro atrás viene... y... bingooo: Sasuke." El chico apretó la mandíbula y la miró con ¿asco? "Dios, no me mires así por favor" se dijo a sí misma al darse cuenta de su reacción, él ahora miraba amenazante a su ex cuñado. Sakura lo había estado esquivando a toda costa, intentando preservarlo de toda esa porquería e intentando aguantar todo ella sola, sin exponerlo. Además del hecho de que él generaba en ella algo que no había sentido antes. Podría perderse en su imponente presencia y su voz. La volvía loca, débil, se derretía de solo tenerlo cerca y no quería eso. Su cuerpo entero respondía a ese hombre con anhelo, pero no se lo podía permitir; ella no debía olvidar su deber, ni perder de vista su objetivo, debía protegerlo, su seguridad y la de su amiga eran lo más importante en ese momento.

– ¡No creas que todas somos como tú, pelo de tomate! – Apresuró el paso para ir con Sasori, ahora pechándola ella.

– Adelante maestra – dijo el chico con una leve sonrisa doblando el brazo para que se enganchara. Le encantaba molestar a Sasuke, lo detestaba por tener todo lo que él siempre había querido, una familia que lo amaba y consentía, tanto dinero como quisiera para gastar a su antojo, y la admiración de la gente. Pero en ese momento, despejó sus dudas sobre cuál era el punto débil del pelinegro, Akazuna era un profesional observador y había reparado en él aún siendo su cuñado varias veces observando a esa "niña"; de modo que por fin había encontrado algo que deseara y no le permitiría tener. Ellos se habían separado gracias a su intervención, de modo que su plan había salido como lo esperaba. Incluso le había llenado la cabeza a su hermana convenciéndola de que lo mejor sería inventarle al pelinegro que había visto a la Haruno en su casa haciendo más que estudiar en la habitación su hermano.

– ¿Pelo de tomate? – Preguntó de pronto Sasori rompiendo el hielo.

La chica reparó en que él tenía el pelo del mismo color de su hermana. – Mmm... Yo… lo siento, pero es que tu hermana es insoportable, logra sacarme de quicio.

Él la miró divertido. Quizás tener que salir con aquella chica no resultaría tan aburrido como lo había pensado. Por el contrario, no podía evitar sentirse algo intrigado y atraído por ella, por la naturalidad con la que hablaba. – ¿A dónde te gustaría ir? – le preguntó abriendo la puerta de su Porsche blanco.

– Wow – no pudo evitar expresar. – ¿No has pensado a dónde ir? – Aquello parecía resultar más fácil de lo que había creído, se había asustado por nada.

– Me atrapaste – dijo sobresaltando por un instante a Sakura. – La verdad es que no planeé nada, en lo único que pensé fue en estar contigo – admitió.

– Bueno, en ese caso ¿qué te gusta hacer a ti? – había que admitir que la chica era lista.

– ¿Qué me gusta? – se preguntó el joven en vos alta.

– Sí, ¿qué te gusta? – repitió. – ¿Deportes, carreras, arte, ferias, juegos, parques? – sugirió.

– Tengo entendido de que a las chicas le gustan los parques de diversiones con ferias.

– Pues tienes un buen entendimiento. – Le sonrió.

– Genial. Vamos, conozco la mejor. Pero... – puso su mejor cara de desafío – no creo que una chica tan delicada como tú aguante los monstruosos juegos que te hacen dar vueltas en el aire, o esos que te hagan ir a toda velocidad o te tiren en caída libre.

– Jajaja... se nota que no me conoces. Te sorprenderías Sasori.

"¿Quée?" Eso lo acababa de descolocar. ¿Así de temeraria era? Sonrió de lado, definitivamente le agradaría pasar el rato con ella, Sakura era una caja de sorpresas.

– Llegamos – dijo aparcando el auto.

– Bien. ¿A dónde iremos primero? – A la joven no le estaba dando trabajo su actuación, hasta parecía realmente divertida.

– ¿Qué te parece si primero vamos a los juegos y luego recorremos la feria? No creo que sea buena idea hacerlo al revés.

– Ni yo. No es conveniente tener algo en el estómago en esos juegos – expresó dándose unas palmaditas en la panza.

Subieron a una de las montañas rusas más empinadas, el pelirrojo quería comprobar si el valor de la chica era tal y como ella quería hacerle ver. Por ello le sugirió subir al peor juego que reconoció. Sin embargo, no se sorprendió al verla bajar olímpica, como si nada. – ¿Te desengañaste Sasori? Creo que es mi turno de elegir... ¿qué te parecen los autitos chocadores?

– Es mi especialidad, creo que te llevarás una paliza.

Ella sonrió de lado – hmp.

Luego de haberse subido a algunos juegos, decidieron dar una vuelta por la feria. Era grande, tenía tiendas de todo tipo, artesanías, golosinas, ropa, adornos para el hogar, joyería, tiro al blanco, entre otras con diferentes juegos simples que obsequiaban premios a aquellos que lograran cumplir el objetivo. El pelirrojo se había detenido en uno de tiro al blanco y había ganado un enorme oso de peluche para la chica acertando cada uno de los círculos justo en su centro, algo que no pasó desapercibido para la "detective" que en ese momento pensaba en lo buena idea que había sido ir a un lugar como ese, solo debía a asegurarse de que no le jugara en contra y no sacar a relucir sus habilidades como lo estaba haciendo su acompañante, que para nada parecía querer disimularlas, más allá de eso, incluso las presumía.

– Tienes buena puntería – alegó dando paso a que éste hablara para poder deducir algo.

– Mi padre fue policía y, cuando Karin y yo éramos chicos, solía llevarnos al polígono a practicar. – Finalizó su relato sonriendo.

Llegaron al final de una de las calles formadas por hileras de puestos y se toparon con un pequeño escenario donde anunciaban una obra de marionetas para niños. – ¡Genial! ¡Qué divertido! – dijo ella al ver cómo de pronto parecía haber quedado bastante interesado, hasta hipnotizado al ver aquellos muñecos.

– ¿Te gustan? – le preguntó él.

– Por supuesto, ¿a ti no?

Hizo una mueca – claro, pero estas marionetas carecen de la realidad que las hace realmente fantásticas. – A Sakura le pareció percibir un malicioso brillo en su mirada al decir aquello, dándole un aspecto tan psicótico como horripilante por un segundo, haciendo que se le erizaran los vellos de la nuca. – Ven, quiero mostrarte algo – dijo de pronto tomando su mano y arrastrándola hacia atrás del telón donde se llevaba a cabo aquella obra. El lugar estaba desolado, estaban tapados por el escenario y la parte trasera de los puestos que se extendían a los lados del mismo.

– ¿Aquí? – preguntó con fingida inocencia, sintiendo su corazón luchando con salir de su pecho por la adrenalina. – ¿Qué puede haber aquí? – estaba en guardia, preparada para lo que fuera.

– Yo – comenzó, acercándosele peligrosamente. – Lo siento pero… te necesito. – No entendió aquello hasta que sintió un casi imperceptible dardo en su cuello. – No te dolerá – le susurró al tiempo que se le aflojaban las piernas.

Todo pasó muy rápido, un chico de cabello negro calló del cielo noqueando a Sasori con un golpe atrás de su cabeza. La pelirrosa, por su parte, sentía cómo se le nublaba la vista, sudaba tanto como si tuviera una fiebre muy alta. – Sai – susurró, sacando fuerzas desde donde no tenía y apuntándolo con el arma que siempre llevaba bajo su uniforme. – ¿Quién eres? – se enderezó.

– ¡Rayos Haruno! Debemos irnos, llegarán en cualquier momento.

– ¡¿Quién eres?! – preguntó con más fuerza.

– ¿Y tú? – contraatacó. – Primero salgamos de aquí.

– ¡No! – respondió aún más firme, haciendo acopio de todas sus fuerzas, las últimas, siendo perfectamente consciente de que si un Ambu la tomaba estaba completamente perdida. – Bicho – jadeó en su intercomunicador. – Necesito apoyo, ¡ya!

– Escucha, soy agente del servicio secreto de Suna ¿sí? – dijo mostrándole una placa. – Necesito que confíes en mí. Dime tú a dónde te llevo si quieres pero no podemos quedarnos aquí por más tiempo.

– Jade dile que te lleve al parque que está cerca de ahí – escuchó en su oreja. – Te seguimos, Lee está cerca.

– Tu nombre – exigió la chica, aún apuntándolo. – El verdadero.

– Sai Kimura.

– Bicho, busca Sai Kimura en la base de datos del servicio secreto de Suna. – Dicho eso se dejó caer, aún consciente pero sin fuerzas para sostenerse en pie. – ¿Qué es esta mierda? – susurró, refiriéndose a la sustancia que le habían inyectado.

El chico, que había pasado un brazo por su cintura y uno de la chica por encima de sus hombros para sacarla de ese lugar contestó: – En verdad lo siento, creí que eras uno de ellos. No fue hasta hace un rato que mi compañero me comentó de tu historial intachable y aún así no creí que fueras inocente, menos cuando te vi salir con Sasori, uno de los criminales que estoy intentando atrapar. Solo cuando vi que planeaba secuestrarte me convencí de que no tenías nada que ver con él, solo en ese momento entendí sus intenciones, seguramente llevarte con él para intentar atraer a Uchiha. – No pudo evitar sobresaltarse ante la idea, si hubieran completado su plan de esta tarde, de seguro Sasuke iría derechito a meterse solo en la boca del lobo para salvarla. – Aunque todavía no sé para quien trabajes, creo que me estoy jugando un poco el pellejo a que eres de los buenos – agregó con la sonrisa tranquila que solía dedicarle a su amiga.

– Suéltala – dijo un encapuchado apuntándolo con un arma que por la voz Sakura reconoció como Lee. – Tranquilo – le dijo Shino por intercomunicador. – Hablé con el jefe de la agencia de Suna, es de los nuestros. Pueden venir.

– Eso hizo que Rock cambiara enseguida su actitud – vengan – ayudó a su compañera colocándose al lado opuesto al que estaba Sai – vamos a la base. – Para ese entonces, Jade cayó inconsciente.

– Shizune por favor, ¿puedes atenderla? Saca una muestra de lo que sea que le hayan inyectado y asegúrate de que no tenga efectos secundarios – ordenó con suficiencia Tsunade. Estaba tan nerviosa y asustada que su actitud era sumamente fría y suficiente. – Llamen a Hatake, asegúrense de que Sasuke esté bien. No quiero que nadie hable de esto con zorro ¿entendido? – Su tono de voz era amenazante y su señal de que no quería que ese chico supiera que Naruto era uno de sus agentes, quedó clara para todo el personal. – Me quieres decir – comenzó golpeando el pecho de Sai con el dedo índice, furiosa – por qué mierda hay un agente de Suna en mi jurisdicción sin previo aviso y sin mi permiso.

– Creo que eso es irrelevante dado que salvé a una de sus agentes, señora. – Algunos de los que andaban por ahí quedaron mirando al chico con la boca abierta, definitivamente no conocía a la rubia y se estaba buscando una muerte segura. Increíblemente pareció quedar aún más pálido cuando Tsunade, de un piñazo, rompió un pedazo de la resistente pared.

– No me vengas con esa porquería. ¿Por qué estás en Konhoja sin autorización? – exigió, sin lugar a réplica.

– Soy un solitario, sigo a Sasori y a su grupo hace mucho, estoy por fuera de la burocracia de agencias y muchas veces no saben el lugar exacto de mi ubicación y sinceramente yo desconozco las localizaciones y jurisdicciones de las demás bases, solo me limito a hacer mi trabajo. En este caso, solo debía conseguir pruebas y evitar sus planes a corto plazo y con ello me refiero al secuestro Hyuga/Uchiha.

– ¿Cómo supiste de eso?

– Me advirtieron desde la base sobre planes de Akatsuki y a quien buscaban reclutar, fue suficiente para llegar a esa conclusión después de que vi que ingresaron a la preparatoria donde ellos estudian. – De acuerdo. Shino ¿ya está la conferencia? – Se dirigió de nuevo hacia Sai, a partir de ahora serás nuestro colaborador, trabajaremos en conjunto con Suna.

Quiero dar mis agradecimientos a todos los que me siguen y a los que me comentan, lo aprecio mucho, de verdad, me ponen muy feliz. Solo quiero pedirles disculpas por no devolver al pie de la letra cada uno de sus reviews, pues no tengo muy claro cómo hacerlo en esta página.

Quiero pedirles disculpas por poner en peligro nuevamente a nuestra chica, pobre Saku... Pero por otro lado creo que para muchos fue un alivio ver que Sai es bueno. Y espero que entiendan un poquito más a Sasuke, esos dos pelirrojos son de lo peor. Por si no fuera poco ver a la pelirrosa teniendo que ser tutora de Sasori, Karin le llena la cabeza inventándole acerca de un romance entre ellos. ¿Qué les ha parecido?

Gracias de nuevo! Hasta el próximo. ;)