Hola gente bonita! Nuevo cap. a sus órdenes. Quiero contarles que lo escribí rápido pero al final tuve problemas para ponerle el título, debo confesar no me convence mucho... :/ Así como cierta cosita que pasa, que ya se van a enterar cuando lean...

Espero que lo disfruten! ;)

CAPÍTULO 17 – PROPUESTA

– ¡¿Qué diablos estás diciendo?! ¡¿Esa chica también tenía custodia?! – Hidan no caía en su asombro.

– Definitivamente están un paso por delante de nosotros. No logro entender cómo se escapó.

– Te confiaste Sasori, eres un idiota – se burló Deidara. ¿Cómo se te pudo escapar una niñita?

– Sé que el dardo le dio, pero alguien me golpeó por la espalda y caí inconsciente – siseó furioso.

– Aún así, no hay motivo para que tuviera custodia – dijo pensativo el jefe, tomándose el mentón. – ¿Qué saben de ella?

– Su nombre es Sakura Haruno – dijo una siniestra y sombría voz.

– Haruno… – repitió en un susurro el jefe.

– Eso no quiere decir nada. Creo que lo más lógico es que lo estuvieran siguiendo a él. – Fue el turno de hablar de Kisame.

– Eso es preocupante, no podemos permitir que arruinen nuestros planes.

– Sin embargo – interrumpió el cabecilla de aquel grupo – tengo una buena corazonada.

– El extraordinario y gran casanova Neji Hyuga… ¿Quién diría que visitarías a la misma chica dos veces seguidas…? – comentó en tono de broma, cruzándose de brazos al ver entrar al chico nuevamente a su habitación. Él sonrió levemente. – ¿Qué te trae otra vez por aquí?

– ¿Cómo te sientes? – preguntó ignorándola.

– Aún no me respondes Hyu…

– Solo quiero saber cómo sigues – dijo sentándose a su lado.

Ella lo miró con algo de sospecha, la vez que había ido después de visitar a Sakura casi no habían cruzado palabra pero ahora parecía más decidido a hablar. – Ya veo… – suspiró. – Te sientes culpable ¿no es así? – El joven alzó la vista, mirándola a los ojos. – Escucha… y escúchame bien porque no lo volveré a repetir. Tú no has tenido culpa de nada, yo solo hice mi trabajo, sabía a qué me atenía, así que por favor no te sientas responsable.

– Pero casi pierdes la vida por protegerme, yo no lo merecía, no después de haberte tratado como lo hice, me comporté como un imbécil y un caprichoso ese día.

– Neji. – buscó su atención sorprendiendo al chico al llamarlo solo por su nombre. – ¿Cómo piensas que podría dejarte morir solo porque eres un idiota? – El aludido sonrió, no podría discutirle eso. – Yo no elijo mis misiones, pero siempre doy todo de mí por cumplirlas, así que olvídate de la posibilidad de que pudiera dejarte morir, yo no fallaría en cumplir con lo que se me encomendara, aunque la persona que tenga que proteger sea un odioso y egocéntrico niño tonto y casanova.

– Hmp – se acercó a ella. – ¿No dejarías que nada me pase?

– No.

– Deberías recuperarte más a prisa entonces.

– Pero qué… – iba a protestar.

– Aunque pensándolo bien… – la chica escuchaba atenta – nadie me molestará en mis citas – hablaba como pensando en voz alta con una mano en su mentón.

Tenten bufó – eres un… uuuyy – apretó su mandíbula. – Eres desesperante Hyuga, no cambias esa actitud de patán… Ni creas que aceptaré volver a custodiarte, espero que Temari no termine matándote antes que ellos porque tiene menos paciencia que yo, y mira que quise estrangularte con mis propias manos en más de una…

La chica hablaba y hablaba sin percatarse de que su acompañante la observaba divertido. Él no se había dado cuenta de todo lo que había extrañado escuchar sus regaños y sus protestas. Parecía tan inocente en esos momentos, tal y como una niña enojada. Si cuando la conoció le hubieran dicho de que esa tierna y linda chica podría matar a un hombre del doble de su tamaño con sus puños, no lo hubiera creído, nadie lo creería, pero simplemente el hecho de ver el contraste entre chica ruda y chica frágil lo confirmaba, él lo había visto y eso lo volvía loco, ¿cómo podía tratarse de la misma persona? Quería conocerla más, nunca había tomado enserio a una mujer, simplemente se le regalaban y él aprovechaba las oportunidades, pero nunca las tomaba en cuenta, no había nada en ellas que lo hicieran interesarse por más de un rato o a lo sumo unos días, pero ella, ella era diferente. Polos opuestos en una misma persona, amor y suavidad, contra fuerza y capacidad guerrera, lo intrigaba, quería conocer todo de ella, por primera vez estaba interesado en alguien. – Creo que te pones celosa de mis citas – dijo acariciándole la mejilla seductoramente y besándole la frente mientras ella no reaccionaba por la sorpresa ante ese acto.

Había quedado muda, aunque no por mucho. Cuando el chico se separó – ¡ah no! Esto sí es grave, creo que el golpe que te dieron te hizo daño. No creas que porque hayas venido a verme me convertiré en otra más de tus perras.

– Eso quisieras.

– Sí, cómo no – dijo irónica. – Creo que me has extrañado bastante para venir a verme más de una vez – comenzó a seguirle el juego.

– Y si así fuera…

La agente se sorprendió pero lo disimuló rápidamente. – Perderías tu tiempo – le contestó.

– Yo creo que este casanova te gusta un poquito.

– Oh ¿enserio? ¿Y por qué lo crees?

– Porque puedo sentir cuando le gusto a una mujer.

La relación entre estos dos chicos iba mejorando cada vez más, discutían, pero eso se había vuelto más como una forma amistosa y divertida de tratarse.

– Tía, gracias por no contarle a Naruto, se hubiera preocupado demasiado.

– Si ya no le gustaba tu plan de entrada imagínate el rezongo memorable que te hubiera dado tu "hermano mayor" – sonrió con ternura. La pelirrosa había despertado un par de horas después de recibir el dardo y estaba casi repuesta por completo, a excepción del adormecimiento que sentía en sus extremidades, lo que la hacía moverse con torpeza.

– ¿Ya analizaron la muestra de sangre?

La rubia asintió. – Es un compuesto complejo, evidentemente su único propósito fue adormecerte por poco tiempo para sacarte de ese lugar y por eso usaron una mínima cantidad de veneno. Sin embargo, a pesar de que no tenga efectos secundarios, comprobamos que es muy potente y si se usa en una dosis superior puede ser mortal. Los laboratoristas están trabajando en el antídoto, creen que estará pronto para este fin de semana, en tu caso tuviste la suerte de que usaran poco y el dardo fuera superficial, eso fue lo que te dio tiempo de mantener tu conciencia. Pero esto es demasiado alarmante...

Sakura la interrumpió. – Eso quiere decir que si aumentan la cantidad y usan un dardo que traspase la piel, el adormecimiento y caer inconsciente sería instantáneo.

Su tía hizo un movimiento de cabeza afirmativo. – A menos que tengas el antídoto. Algo que planeamos que tú y mi adorado ahijado hagan.

– O sea… – dijo dubitativa.

– Qué Naruto querrá saber cómo llegamos esta información y por lo tanto…

– Uf… Ya entendí, yo hablaré con él.

– ¿Tú crees que aceptarán? – preguntaba la ojiperla a su novio una vez dentro del auto de éste.

– No tenemos otra opción. Hina – habló, después de unos segundos – en verdad quiero darte las gracias por entendernos y no apartarte de mi lado. Yo… – tragó el nudo en su garganta – te necesito.

Los irises de la chica se ampliaron ¿qué tan grande sería la carga que estaban aguantando su amiga y Naruto para que se mostrara tan desesperado? – Te quiero – susurró entre sus labios.

Al entrar al instituto se encontraron con la pelirrosa en la puerta de entrada más seria de lo habitual. – ¿Cómo están chicos?

– Bien ¿cómo sigues? – preguntó la Hyuga.

– Mejor – respondió, lanzándole una mirada a su amigo que expresaba claramente que tenía que ponerlo al corriente de lo sucedido la pasada tarde. Cosa que no pasó desapercibida por la pelinegra.

– Me alegro de que así sea – dijo – iré a hablar con Ino. Solo espero que todo esto se termine pronto – suspiró besando a su novio para continuar con su camino.

– Creo que ella en verdad te ama – comentó Jade en cuanto su amiga ya no podía escucharla.

– Sasuke también te ama Saku, solo es muy… – pareció buscar la palabra correcta – terco y orgulloso.

– Aún así jamás le di motivo para esa desconfianza.

– El hecho de que cree que tú no confías en él a mi parecer es lo que más le duele.

– Eso no importa ahora. – Evadió el tema – tenemos que hablar. – El chico se tensó, adivinando que algo no había salido del todo bien el día anterior. – Sai es de los nuestros – comenzó sorprendiendo de sobremanera a Naruto. – Pertenece a la base de Suna y su misión era similar a la nuestra. Él me cubrirá en mi vigilancia a Uchiha cuando esté con Akazuna.

– Di Sasuke, su nombre es Sasuke – interrumpió.

– Y su apellido el que acabo de nombrar. La forma en que lo llame es irrelevante, no me interrumpas.

– ¿Cómo te enteraste? – finalmente la parte a la que Sakura no quería llegar…

Le contó todo a su amigo y éste no pudo disimular su furia. – ¿Por qué no me dijeron? – exigió saber.

– Por esto – lo señaló a él, dándole a entender que era por la reacción que él tendría al enterarse. – Yo pedí que no te dijeran. Sai no sabe que eres de los nuestros – advirtió, – Tsunade no confía del todo en él.

– ¿Qué te hizo cambiar de opinión?

– El hecho de que preguntarías cuando te habláramos del antídoto a la droga que me inyectaron.

– ¡Sakura por Dios! Termina con esto de una vez, se está saliendo de control, es demasiado arriesgado.

– Debo terminar lo que empecé. No te estoy pidiendo permiso, te estoy informando. Veré que me dice Akazuna sobre lo que pasó en la feria ayer – dicho eso se dio media vuelta y comenzó a caminar. Suspiró, ya se había liberado del sermón de su "hermano mayor" por el momento. Se le complicaba la situación con Sasuke porque era difícil esquivarlo y vigilarlo al mismo tiempo y no podía permitirse pisar en falso, de modo que la ayuda de Sai le resultaba muy útil para que pudiera dedicarse al pelirrojo sin tener que estar al pendiente de él.

Su plan de sacarle información había empezado bastante bien a su parecer. Si bien no había tenido la oportunidad de ir a su casa, había conseguido un par de datos claves para la organización.
Para empezar, había mandado a investigar si su padre era realmente policía como le había dicho. Otros agentes se estaban encargando de averiguar su pasado, revisar sus antecedentes clínicos, mentales y físicos, entre otras cosas. Al parecer la muerte de su abuela Chiyo y la inminente huida de su madre con su hermana hacia Konhoja eran todo un misterio. – Saku – fue precisamente la voz del objeto de sus pensamientos la que la sacó de los mismos. El chico la miraba serio, con cautela y ella le sostuvo la mirada, dubitativa. – ¿Podemos hablar? – solo atinó a asentir con la cabeza, siguiéndolo por el pasillo hacia el patio trasero, seguramente desierto a esa hora, algo que para nada la tranquilizó. Cuando llegaron a las afueras de los vestuarios se detuvo. – Estoy algo confundido – comenzó, rascándose la nuca. – Aún no me explico qué sucedió ayer. – La chica lo miraba seria, él observaba cada reacción que ella tenía ante sus palabras. – Solo desperté detrás del escenario de marionetas y no estabas, me preocupé pensando que te habría sucedido algo.

"Sí, cómo no" pensó la pelirrosa. – Yo todavía estoy algo mmm… perpleja y asustada. Desperté en el hospital, lo último que recuerdo es que dijiste que… me… necesitabas – tragó saliva, intentando sonar como una tonta chica de secundaria hablando con un chico guapo cuyas palabras "te necesito" significaran algo lindo y sano y no lo que significaron para él cuyos planes de fondo eran oscuros.

– Entiendo… – suspiró decepcionado.

– Tú… – titubeó – ¿te encuentras bien? Porque yo aún no me explico qué pudo haber pasado.

– No lo sé – respondió "sincero". – Creo que lo importante es que estamos bien – animó, a lo que la chica sonrió. – ¿Nos quedamos después de clases para empezar las tutorías? ¿Te parece bien?

– Seguro, traje material para comenzar con ejercicios básicos.

– Y yo mi laptop – sonrió.

– ¡Genial! Ahora creo que deberíamos ir a clases. – Caminó delante de él, pero atenta a cada cambio de aire que le indicara que la atacaría por la espalda, cosa que por suerte no sucedió. No pudo evitar suspirar al llegar al aula, lugar al que Sasori la había acompañado por "cortesía". Aunque rápidamente lamentó aquello, deseando que la tragara la tierra al ver las expresiones de su mejor amigo y su ex.

Había sobrevivido otra semana y la seguridad que creía generar con sus clases de tutoría iba en aumento. El pelirrojo incluso parecía interesado el ella, se mostraba amable y confiado. Si su plan era secuestrarla para atraer a Sasuke aún no lo ponía en marcha, aparentemente todo iba más lento y ella aprovecharía al máximo sus descuidos o sus conversaciones, incluso la caligrafía del chico le servía a los psicólogos de la base para un análisis de su perfil. – Bien... – decía ya hacia la tarde del viernes en la sala de estudios de la secundaria. – SI quieres aprobar esta materia tendrás que esmerarte Saso. – Ya había forjado la suficiente confianza como para hablarle de esa forma. – ¿Tienes las fotocopias que mandaron?
El joven abrió un poco más los ojos y la chica entrecerró los suyos reprendiéndolo. – Sí, ya entendí mamá. Voy, voy – dijo saliendo con las manos en los bolsillos.

Sakura lo siguió con la mirada y en ese instante sacó un pendrive de 512 Gigas para respaldar el ordenador del chico, que descuidadamente había dejado en manos de una peligrosa amenaza para cualesquiera fueran sus planes. Aparentemente no sospechaba de ella, no creía ni por asomo de que fuera una agente, solo parecía disfrutar de su compañía. La joven no solo se encargó de hacer el respaldo, sino que también descifró las contraseñas de sus cuentas de correo y copió todos los mensajes que pudo. – Vamos, vamos – susurraba nerviosa. – Sesenta y ocho por ciento... Setenta y cuatro por ciento... – de pronto ve como cierto pelirrojo volvía, ochenta y tres por ciento... noventa y siete por ciento... – vamos – noventa y ocho... noventa y nueve, Sasori ya había cruzado la puerta de la sala – vamos – animó nerviosa; noventa y nueve – yyyy… walá... – dijo respirando y abriendo unas ventanas de internet con información de lo que debían estudiar luego de sacar el pendrive rápidamente y borrar cualquier rastro de su intromisión en aquel artefacto. "Sakura, eres un genio" se alabó. – ¿Acaso no tienes muchas ganas de estudiar? Tardaste demasiado – reprendió sonriente, simulando que su alegría era por verlo cuando en realidad la satisfacción que sentía era por su eficiente trabajo, algo que el chico no sabía.

– Tiaaaa – canturreó contenta al llegar a su casa. – Di que me amas.

– ¿Te has vuelto loca? ¿Qué te sucede?

– Dilo – sonrió mostrando todos sus dientes.

– Te amo. – Al escuchar eso, en vez de responder, su sobrina le lanzó su triunfo del día. La rubia atrapó el pendrive en el aire y le correspondió el gesto. – En verdad te amo Sakura. Jaja… Esto es fantástico, excelente trabajo, lo llevaré a la base.

A pesar de que todo había salido bien, había algo que inquietaba a Haruno. ¿Cómo era posible que una persona supuestamente tan entrenada e inteligente para cubrir sus huellas, cometiera la estupidez de dejar su ordenador al alcance de alguien? Quizás lo había hecho porque sospechaba de ella y quería probarla, lo cual era algo realmente malo; quizás era descuidado porque ciertamente no tenía nada comprometedor allí; o, lo que era menos probable, confiaba ciegamente en ella y no creía que resultara peligrosa para él, aunque el hecho de confiar en alguien no parecería que fuera posible para una persona como Sasori.

Su celular sonó sacándola de sus pensamientos. "¿Te parece bien que pasemos por ti a las siete de la tarde mañana?" decía el mensaje de Hinata. Pues la tarde anterior ella y Naruto habían insistido en que asistiera a la casa de la playa de sus tíos, a esa casa en dónde habían pasado tan lindo fin de semana las tres parejas. Su amiga le aseguró que solamente iba a estar su tía y su primo mayor y que les encantaría conocerla. Claro que la Hyuga ignoraba el hecho de que ella e Itachi eran muy amigos, cosa que la incentivó más a aceptar ya que desde su ataque de pánico no lo había vuelto a ver. – Chicas tengo una propuesta para hacerles – había dicho Hinata en el almuerzo. – Este fin de semana mis hermanos y yo iremos a la casa de mis tíos en la playa. Ya la conocen, es lo suficientemente grande como para que vayamos todos, mi padre me autorizó y a mi tía le encantó la idea ya que de otra forma estaría la mayor parte del tiempo sola.

– Síiii! – gritó Ino tirándose sobre ella. – ¡Eres una genio Hina! – La rubia se había vuelto muy cercana a Sai, y sinceramente, después de saber que era de los suyos, Haruno obtuvo la tranquilidad respecto a su amiga que hacía tiempo no sentía. Por otra parte, el enojo de ella por su secreto se había disipado rápidamente, más aún después de que la pelinegra le hablara, alegando que en cuanto pudiera Sakura les contaría todo, que para ser las mejores amigas no era necesario revelar cada detalle de lo que les hacía ser ellas mismas.

– Pero… ¿por qué dices que estará "la mayor parte del tiempo sola"? – recitó sus palabras, indicando comillas con sus dedos al preguntar.

La pelinegra sonrió – el hermano mayor de Sasuke estará un par de días, pero cada vez que va a la casa, se la pasa nadando en el mar o surfeando, no será una constante compañía.

– Listo, ¡a aprontar los bikinis chicas! – la explicación había sido más que suficiente para la rubia.

– ¿Quién se pondrá bikini? – preguntó una imponente voz a sus espaldas, muy cerca de Jade, una escalofriante y excitante voz; tanto que se sobresaltó y quedó congelada.

– Qué importa, de todos modos no lo verás. – Se cruzó de brazos mirando a su amiga, esperando que le confirmara que así sería.

– De hecho Saku... – titubeó – recuerda que es su casa a donde iremos – defendió alzando los hombros.

– No creas que me muero por verte de esa forma Haruno, no eres la gran cosa. – Sí, no había cosa peor en el mundo que herir la confianza y el orgullo de un Uchiha.

– ¡Genial! – expresó sarcástica – porque no me importa lo que pienses, en lo más mínimo. – Sakura estaba harta de su actitud déspota y ordinaria para con ella, porque más allá de no contarle su secreto, no había hecho nada malo. Y además no podía permitirse flaquear ante él.

– ¿A dónde vas? – Le dijo. – Eres una cobarde.

Detuvo su paso, furiosa y sumamente dolida. "No soy ninguna cobarde" dijo para sí. – ¿Debo pedirte permiso para ir al baño? Señor sabelotodo y honesto al cien por cien. – Las pupilas del pelinegro se dilataron por la sorpresa ante esa última frase. "¿Qué había querido decir?"

– Ya basta, me tienen harto – dijo Naruto de pronto desconcertando a su novia y su amigo mientras tiraba del brazo de éste, llevándoselo rumbo a los vestidores de hombres. – Ven conmigo Sasuke. Hina, te veo en clases – gritó sabiendo que su novia estaría segura, pues con ella estaba Sai, que acompañaba a Ino.

– Puedo solo – dijo molesto soltándose de su agarre. – ¿Qué te sucede?

– ¿A ti que te sucede? Te has convertido en un completo idiota. Te comportas como un patán con ella y no sabes nada.

– ¡Lo sabría si me lo dijera! – interrumpió furioso.

– ¡¿Por qué no puedes solo confiar?! Ella en verdad te ama y la estás perdiendo.

– Hmp – se cruzó de brazos.

– Cuando te des cuenta puede que sea demasiado tarde.

– ¡Ella me engañó Naruto!

– ¿Eres idiota o qué? ¿De dónde has sacado algo así?

Sasuke desvió su mirada, consciente de que su fuente no era para nada confiable y sin atreverse a revelarla. Pero el rubio, a pesar de su aparente despiste, tenía un buen poder analítico. – ¡Ah nooo! Ahora sí me confirmas la teoría de que eres un imbécil. ¿Cómo has podido creerle a esa zorra que lo único que ha querido siempre es meterse en tu cama? – No era una pregunta sino un reproche, y el pelinegro se golpeó mentalmente al escuchar las palabras de su amigo como propias. Estaba tan enceguecido por los celos y dolido por la falta de confianza en él por parte de Sakura, que se había agarrado de lo que le había contado Karin para darle un argumento sólido a su enojo con la pelirrosa. Él mismo se había cavado su propia tumba entregándosela en las manos a Sasori en lugar de pelear por ella, por acompañarla hasta que estuviera segura de contarle lo que debiera. En lugar de eso la rechazó y la alejó de él. – Finalmente lo entiendes – suspiró el rubio, acercándose a su amigo que se dejó caer en una de las bancas cayendo en la cuenta del error que había cometido.

– No quiero perderla Naruto.

– No lo harás, solo habla con ella, entenderá. Mira… – comenzó al ver la mirada perdida de su amigo, que seguramente se debatía entre creer ciegamente en ella o sopesar lo que le había contado la pelirroja. – Sé que me arrepentiré de esto pero…

Sasuke levantó su mirada hacia él. – Sakura es… especial. Ella…

– ¿Qué Dobe? ¿Ella qué? – había algo de desesperación en su voz.

– Trabajamos como encubiertos para una agencia de Seguridad Nacional – soltó sin más como si fuera una bomba. – Ella ha estado arriesgando el pellejo todo este tiempo por nosotros al acercarse a Akazuna.

El Uchiha no cabía en su asombro, no daba crédito a lo que había acabado de escuchar. Todo eso parecía salido de una película de acción. Su amigo le había dado respuestas, sin embargo tenía más preguntas que nunca. Lo que acababa de escuchar había sido como una patada al pecho que lo dejaba sin aire. Se imaginó miles de situaciones con su adorada chica de ojos jade en peligro. Ella era tan frágil a su vista, tan pura e inocente que el solo hecho de pensar que estaba implicada en algo tan arriesgado le provocaba náuseas. "Seguridad Nacional" repetía mentalmente el eco en su cabeza. Alzó su mirada nuevamente, lleno de interrogantes. – No puedo decirte más por el momento. Solo debes confiar en ella. – Sasuke tragó grueso, aún no caía en la cuenta de lo que le había revelado su amigo, estaba atónito, completamente salido de su órbita, maldiciéndose a sí mismo y asustado por la posibilidad de perderla, en todo el sentido que ello pudiese significar.

– No puede ser… – su voz salió en un suspiro casi inaudible. – ¡¿Cómo es posible que la dejes ponerse en peligro de esa forma?! – replicó. – Si algo le sucede yo…

– Teme ella es fuerte – interrumpió su amigo – más de lo que crees. Solo confía.

La cara del pelinegro era casi de súplica, no podía disimular el cúmulo de sentimientos y sensaciones que sentía en ese momento. Ella era leal, lo amaba y por si fuera poco estaba en el papel de heroína bajo esa máscara de chica corriente. Antepuso su seguridad antes que la felicidad propia y eso no se lo podría pagar nunca. Se sentía tan miserable por haberla tratado de la forma en que lo hizo, que se comenzaba a aborrecer a sí mismo, ¿cómo podría perdonarse todo el mal que le causó? Definitivamente no merecía nada de ella, Sakura Haruno era lo mejor que le había pasado y él la había arrojado a los brazos de un tipo peligroso por sus estúpidos celos. Solo quería arrancarse el corazón del pecho por el dolor que le había causado, y que ahora sentía que le quemaba por dentro.

– Heee… Teme – llamó Namikaze interrumpiendo sus pensamientos mientras se alborotaba el cabello nervioso antes de salir de los vestidores. Titubeó antes de continuar – No la vuelvas a llamar cobarde – dijo con cara de dolor. – Te partirá la cara amigo.

El pelinegro sonrió de lado, aunque algo nostálgico. – Mi chica es fuerte eh.

Naruto asintió – el sábado iremos a tu casa en la playa. ¿Por qué no te das una vuelta? – sugirió. – A menos que sea cierto que no te interesa verla en bikini. – Su mirada zorruna hizo acto de presencia nuevamente por un instante.

Las imágenes de su amada ex novia del fin de semana en ese paraíso personal volvieron con fuerza a su cabeza. No había dudas, Sakura lo amaba tanto como él a ella, y estaba más decidido que nunca a no dejarla ir, aunque no pudiera decirle nada acerca de su trabajo o lo que fuera. Confiaba en ella.

– Necesito hablar contigo – le dijo alcanzándola por el pasillo tomándola del brazo para girarla hacia sí. Ella lo miró, frunciendo el ceño, desconfiada a lo que iba a escuchar a continuación. – ¿Por qué me esquivas? – fue lo único que se le ocurrió preguntar. – La chica alzó una ceja en señal de "¿Me estás hablando enserio?"

Pero como él no prosiguió, no tuvo más remedio que hablar. – ¿Y todavía lo preguntas? ¡Eres un patán descarado y sínico!

– No puedo olvidar tus besos – susurró arrinconándola contra la pared con una mirada similar a que le que tenía cuando la besó por primera vez pero al mismo tiempo precavida, con miedo y súplica reflejados en sus ojos negros. Su tono de voz era tranquilo y seductor, pero anhelante de calor y lleno de deseo. – Sé que no olvidas los míos – siseó muy cerca de sus labios.

– El mal sabor no se olvida fácil. – Él sonrió divertido. – Además yo no soy otra de tus perras, no es que me importe Karin pero… ¿acaso no sales con ella nuevamente?

El pelinegro no contestó, sus músculos se contrajeron y apretó su mandíbula cayendo en la cuenta de lo que habían hecho los Akazuna con ellos y maldiciéndose mentalmente por ser tan estúpido y ciego por haberlo permitido, por haber caído tan fácilmente en una tonta trampa.

– ¿Lo ves? – la chica malinterpretó su silencio, – eres un patán abusivo.

Intentó irse pero – ¡Me vuelves loco Sakura! No puedo controlar lo que me pasa contigo. Eres el imán industrial de este pedazo de hierro. Quiero verte todo el tiempo, estoy pendiente de ti a cada momento, sueño que te tengo... Cada vez que te veo con Sasori me dan ganas de arrancarle los dientes, él es un maldito enfermo, y odio que tengas que acercártele, aunque no quieras. – La pelirrosa quería salir corriendo, la desesperaba; no sabía si le mentía o no pero las palabras que él le había dicho expresaban exactamente lo que ella sentía, y eso estaba haciendo que le comenzara a faltar el aire.

– Por favor – interrumpió irónica. – No eres quién para hablar de la moral de otros cuando tú no respetas a la persona con la que sales. – Debía atacar, por más que doliera debía alejarlo ahora que estaba cada vez más cerca de conseguir algo de Sasori. Él estaría mejor sin ella. – ¿Por qué de repente decides confiar en mí?

Era un buen punto, pero no podría decirle de su conversación con su amigo, de lo contrario los dos estarían muertos. – Karin me dijo que te encontró con él en su cuarto – apenas pudo pronunciar.

– Oh. Y supongo que su palabra vale mucho para ti – dijo fría. Definitivamente eso le había dolido.

– Entiéndelo por favor, tú no querías decirme nada de lo que te pasaba. No confiabas en mí y estabas cada vez más cerca suyo. Estaba desesperado.

– "¿Que lo entienda?" – repitió, sin dar crédito a lo que oía. – ¡¿Qué lo entienda?! – preguntó furiosa. – ¿Acaso tú lo hiciste cuando me dejaste tirada llorando en las canchas? No Sasuke, se terminó.

– Por favor… – suplicó, casi sollozando, pues ella había atinado a marcharse. – Te amo Sakura… – dijo cuando salió de entre medio suyo y la pared; sus palabras salieron con dolor pero tan suaves como una caricia dedicada a un ser frágil.

La chica frenó en seco apretando los puños con tanta fuerza que quedaron blancos y las lágrimas amenazando con salir. "Te amo Sasuke… lo siento" dijo internamente con sus ojos cerrados tragándose el nudo que comenzaba a quemar en su garganta antes de continuar. No lloraría, no podía flaquear, no ahora, no hasta que todo terminara y él estuviera a salvo.

Esta vez fue el turno de Uchiha escuchar cómo se rompía su corazón. No pudo evitar comparar el momento en el que él la había dejado de la misma forma y quiso morir por hacerle tanto daño, necesitaba correr hacia ella y abrazarla para nunca dejar que se marchara. Sin darse cuenta, una lágrima comenzó a mojar su rostro, dejando salir el dolor que lo estaba ahogando. Nuevamente ella se alejaba de él, una vez más la perdía…

Holaaa... ¿Y? ¿Gustó? A estos dos no hay quien los entienda, ahora es Sakura la que se aleja, me ponen los nervios de punta. :D Con esa "cierta cosita" que les dije que pasaba me refería a lo que le contaba Naruto a Sasuke. Por ahí me apuré pero ya les dije, el ansia me mata... ¿Aún así les gustó?

Gracias por sus comentarios, estaré trabajando en la conti., se acerca el final de la primera temporada...