Hola gente bella!

Al fin! Para empezar, creo que el nombre lo dice todo ¿cierto? La cosa se pone emocionante... :D

Quiero pedirles disculpas, lo cierto es que me costó mucho escribir este capítulo, abajo les aclaro por qué.

Espero que lo disfruten! Y recuerden: comentarios = inspiración ;)

CAPÍTULO 21 – SECUESTRO

Antes de que pudiera contestar, el chirrido de una camioneta negra con vidrios polarizados frenando a gran velocidad los interrumpió. Todo pareció ir en cámara lenta para Sakura mientras el vehículo paraba a escasos centímetros de Sasuke y cuatro hombres encapuchados descendían de la caja por la parte de atrás. Sin pensarlo corrió hacia él y se colocó adelante, interponiéndose entre el chico y los agresores. Fueron rodeados y por instinto pegaron sus espaldas para poder verlos a todos. – Tengo entendido que eres bueno en artes marciales – susurró. Sintió como asentía en respuesta, serio y concentrado, tal vez y completamente normal, incluso asustado, al igual que ella.

– Miren a los novios – se burló uno. – Parecían estar discutiendo y ¿ahora? Jajaja… ¿Por qué no nos acompañan? – preguntó avanzando confiado.

– En tus sueños – respondió la chica poniéndose en guardia.

– Oh… – fingió asombro. – Parece que hay una pequeña fierecilla entre nosotros – sonrió el que estaba a la derecha de Sasuke acortando la distancia.

– Ella es mía – se impuso una sombría voz, provocándole que un escalofrío recorriera todo su cuerpo. Esa voz…

– Ten cuidado – murmuró a su amado analizando la situación. – No te arriesgues si sacan cualquier tipo de arma, usan venenos poderosos. – No le importó descubrirse, de todos modos Naruto le había comentado algo respecto a su trabajo y no tenía sentido seguir estirando el momento en que se enterara de más.

– Tú también cuídate. – Estaban nerviosos, la adrenalina que corría por sus cuerpos en ese momento hacía arder sus venas.

El primer Akatsuki se abalanzo hacia la pelirrosa y así dio comienzo la batalla. Lo bloqueó interponiendo el antebrazo muy fácil e intentó agarrarle la muñeca para hacerle una llave pero su contrincante intentó darle una patada de lado, apuntando a las costillas. Con esfuerzo se pudo proteger, era rápido. El otro atacó de sorpresa por su izquierda y tuvo que salir de su protección con el pelinegro para poder moverse. "Esto está mal" pensó, vio a Sasuke peleando con destreza y eso la tranquilizó un poco, haciendo que se centrara plenamente en su lucha, pues si quería acabar rápidamente con esos dos para ayudarlo debía concentrarse. Esquivaba los ataques con cierta dificultad, aquellos sujetos estaban bien entrenados, fijó toda su fuerza en su puño derecho y se dispuso a encontrar la forma de darle al tipo más grande. Si podía golpearlo de aquella forma, estaba segura de que lo inmovilizaría. – ¡Bicho! Refuerzos… ¡Ya! – gritó. Pero en ese instante vio cómo su chico de cabello azabache y mirada profunda caía inconsciente. – Sasuke. – Intentó correr hacia él, esquivó golpes mientras avanzaba; no dudó más, llevó rápidamente su mano al muslo por debajo de la pollera y retiró su arma para darle justo en el hombro al tipo que estaba de espaldas a ella levantando al pelinegro para meterlo en la camioneta. Mas cuando se escuchó el ruido ensordecedor de aquel disparo y un quejido de dolor, cuando su camino por fin estuvo despejado, un pinchazo en su cuello provocó que se detuviera dejándola paralizada en el lugar. Tal y como si se hubiera dado contra una pared invisible, paró en seco, sin sacarle los ojos de encima a ese chico que era cargado en el vehículo enemigo, mientras su mirada se comenzaba a nublar más y más y la fuerza abandonaba su cuerpo hasta que se hubo vuelto todo negro.

– Espero que puedan solucionar sus problemas… – suspiraba Mikoto esperanzada, aún sintiéndose culpable.

– Tranquila tía, fuimos testigos de todo lo que Sasuke la ama y sabes bien que es un testarudo, no se dará por vencido tan fácil.

– Es verdad – apoyó Ino. – Ellos se aman, siempre lo han hecho. Es tan romántico… – agregó soñadora.

– Esto tarde o temprano tendría que pasar – observó Itachi.

Naruto, que abrazaba a su novia por la espalda solo podía pensar en que su hermana estuviera bien y superara todo eso. Su celular sonó, era de la base, mala señal. Serio acercó el artefacto a su oreja. –Sakura necesita apoyo urgente. – No necesitó escuchar más, soltó a la pelinegra y salió como alma que lleva el diablo, dejando a los presentes bastante confusos. – Ve con Sai – ante la orden le indicó al pelinegro que lo siguiera. Las llaves de la motocicleta de su amigo estaban puestas, fue derecho, pues sabía que esa era una costumbre de la pelirrosa.

– ¡Un momento! ¿Por qué salen de esa forma? ¿A dónde van? ¡Sai! – gritó su novia exasperada exigiendo respuesta.

– Ya volvemos – respondió el pelinegro.

– ¿Naruto? ¿Qué sucede? ¡Eh! – intentaba llamar su atención Hinata en todo el trayecto del rubio hacia el vehículo. – Por favor contesta, me estás asustando.

Cortó la llamada y guardó el teléfono en el bolsillo. – Tranquila, todo está bien – dijo apenas sin verla. – Itachi – el pelinegro asintió dándole a entender que él las cuidaría, al mismo tiempo que el rubio salía a toda velocidad por el camino que había tomado su amiga.

Algo no andaba para nada bien. – Vengan – dijo serio el Uchiha mayor.

– Pero…

– Nada, adentro – dijo con una postura tan severa que nadie se le pudo oponer. Llamó a su compañero – ¿Shino que diablos está pasando?

– Atacaron a Jade y a tu hermano.

Tragó grueso. – ¿Cuál es la situación? – preguntó temiendo lo peor.

– Perdimos contacto.

– ¿Por qué tanto misterio? ¿A dónde se fueron Sai y Naruto? – exigió saber Ino.

– Hijo… – dio pie Mikoto para que le explicara la situación que ya la estaba alarmando un poco.

– ¿Qué pasa? ¿Por qué no nos dicen nada? – apoyó Hinata terminando por rodear al pobre hombre que había quedado a cargo de custodiar a esas tres.

A pesar de que sus amigos no habrían llegado muy lejos caminando, Naruto condujo a gran velocidad. – Bicho ¿hacia dónde? – preguntó serio.

– Seiscientos metros al sureste – respondió tecleando rápidamente en su computador.

Cuando llegó al lugar aproximado según le había indicado su compañero, frenó buscando cualquier indicio de lucha. Se arrodilló en el suelo, prácticamente en medio de la calle al identificar el intercomunicador de la pelirrosa completamente destrozado.

– ¿La reconoces? – preguntó el pelinegro apareciendo por su espalda con una pistola semiautomática. El chico de ojos celestes tragó grueso, claro que la reconocía, su hermana amaba aquel objeto, había sido un regalo de Itachi, su primer arma y su más fiel compañera según ella. – Alguien la arrojó hacia el bosque… al parecer se los llevaron – y en cuanto escuchó aquellas palabras pudo sentir cuánto le pesaba a Kimura decirlas, cuánto le pesaba a él escucharlas.

– Esto no es bueno Sai – susurró poniéndose en pie. – Nada bueno, ha quedado en evidencia.

– Lo más probable es que intenten sacarle información – dijo con dolor y asco, profundos reflejados en su voz, era evidente que la idea era bastante mala.

– ¡Maldición! – bramó. – Shino dime ¿la tienes en las cámaras? ¡Dime que tienes algo! – gritó desesperado.

– Es urgente – apoyó el pelinegro. – Se los llevaron, debemos movernos rápido.

– Busca por donde se fueron, intentaremos alcanzarlos – ordenó mientras corría nuevamente hacia la motocicleta seguido por su acompañante.

– De acuerdo, ya envié un equipo para analizar la zona, Yamato y Shizuka deben estar llegando. Una de nuestras cámaras captó dos camionetas negras saliendo desde esa carretera hacia la avenida principal. – ¿Hacia dónde? – preguntó ansioso al llegar al cruce.

– Hacia el sur. – No hizo falta decir más, el rubio aceleró a fondo para alcanzar al vehículo sospechoso. Corrían por las calles a gran velocidad, pasando un vehículo tras otro por lugares estrechos sin importarles que el birrodado pudiera estrellarse contra alguno. No había tiempo que perder, el hecho de que pudieran alcanzarlos antes de que llegaran a alguna de sus guaridas podía significar la diferencia entre la vida y la muerte, fundamentalmente para Haruno que seguramente había sido descubierta. Sin embargo, nada. El rubio comenzaba a desesperarse, no había ninguna camioneta rumbo al sur con las características que le había mencionado Aburame, simplemente parecía que se los hubiera tragado la tierra.

– Namikaze – sintió la voz de Hashirama llamándolo. – Estoy al tanto de la situación. Necesito que dejes a la chica Hyuga a salvo en su casa y luego vengas a la base. Te enviaré un relevo – aclaró al sentir la inseguridad del chico. – Dile a Kimura que haga lo que tenga que hacer y se reporte con nosotros en una hora.

Cuando llegaron a la casa, los cuatro integrantes en ella se abalanzaron sobre ellos, aunque Itachi manteniendo un poco las distancias, simplemente miró al chico de ojos claros y eso le bastó para entender que todo estaba mal, muy mal.

– ¿Y bien? – preguntó Ino exasperada. – ¿Van a decirnos qué pasa? – La mirada cómplice que se enviaron los masculinos de aquel lugar no pasó desapercibida para ninguna de las tres.

Asintieron de acuerdo, decididos a hablar con ellas, pues sabían qué tan de confianza eran. – Madre – dijo volviéndose a mirarla. – Tenemos que hablar.

– Por favor, ya dime qué sucede – pidió una vez que todos estuvieron instalados en el living del lugar.

– Papá, así como tío Hiashi – aclaró mirando a su prima – han sido objetivo de varias amenazas. – La pelinegra mayor se llevó una mano al pecho, temiendo lo peor. – Antes que nada deben saber que esto que les vamos a contar es altamente confidencial y no pueden hablar del tema con nadie.

– Y cuando decimos "nadie" es absolutamente nadie – respaldó el otro pelinegro bajo la atenta e insegura mirada de las tres féminas.

– Lo prometemos – dijo tímida Hinata.

– Se trata de una organización bastante peligrosa que quiere que ambos trabajen en ella en la creación de armas biológicas y químicas – prosiguió Uchiha viendo como sus oyentes quedaban blancas como papel por lo que se les estaba revelando.

– ¿Q… qué tipo de amenazas recibieron? – pudo articular la Hyuga.

– Contra sus hijos – respondió Naruto ensombreciendo su mirada y apretando fuertemente sus puños.

En ese momento se escuchó una fuerte y rápida inspiración, mezcla de susto y sorpresa. – ¿Dónde está Sasuke? – exigió la mujer. – ¿Le pasó algo malo? ¡Itachi contesta! – gritó zarandeándolo con lágrimas en los ojos. – ¡¿Dónde está mi niño?!

– Yo…

– ¡¿Qué Itachi?! – incitó.

– Aparentemente Sakura y Sasuke han sido… secuestrados – contestó derrotado.

– Nooo… – sollozó la mujer cubriéndose la boca y cayendo en el sillón en estado de shock. El pelinegro se lanzó hacia ella para contenerla. Hinata estaba casi tan mal como su tía pero no lograba llorar, aún no reaccionaba. – No, no… ¿por qué mi pequeño? Esto es mi culpa, ellos se fueron por mi culpa. Tonta, maldita – se decía.

– No madre, esto no es culpa de nadie, solo de los que se los llevaron – intentó tranquilizar apretándola contra su pecho.

– Itachi si algo le sucede a tu hermano, yo me muero – lloraba. – No concibo mi vida sin alguno de ustedes. – Su tristeza y su miedo eran tal que pronto contagió con esa fuerza de sentimientos al resto, provocando lágrimas en las otras dos chicas.

– Sakura… – susurró Ino.

– No le sucederá nada, pronto se pondrán en contacto con papá para que colabore con ellos, es lo único que quieren.

– ¿Lo juras? – le dirigió una mirada suplicante.

– Te lo juro, los encontraremos – respondió más determinado que nunca.

– ¿Cómo es que ustedes…? – quiso preguntar la rubia pero fue interrumpida.

– Pertenecemos a una organización que combate este tipo de terrorismo, entre otras cosas, al igual que Sakura – respondió su novio.

Las miradas cambiaron a una de sorpresa, cada chica miraba su pareja y pronto Hinata pareció entender algo. – Naruto era el encargado de custodiarte a ti, y Sakura a Sasuke.

– Ahora entiendo… – susurró Yamanaka recordando las veces en las que la pelirrosa le había dado miedo por su fiereza, como cuando enfrentó a Karin en los baños por defenderla. Pero ante la mirada intrigada de los demás preguntó: – Si ella era una de ustedes ¿cómo es que fueron secuestrados?

– No lo sabemos – decidió responder el mayor para ir dando por terminada aquella conversación tan dolorosa.

– Llama a tu padre – le pidió Mikoto, a lo que él asintió procediendo a lo que le pedía.

– Ino – llamó Sai tendiéndole la mano. – Es mejor que te lleve a casa, allí estarás a salvo.

Al escuchar eso Naruto miró a su compañero mayor, el cual le asintió dándole su aceptación para que se retirase con su prima. – Hina, necesito hablar contigo.

La chica asintió, mas no podía evitar estar sumamente triste y algo decepcionada. Cuando llegaron a su casa un muy nervioso Hiashi los estaba esperando, recibiéndola con un fuerte abrazo – papá – lloró al fin correspondiéndole soltando toda la angustia y desesperación que se había guardado. – Sasuke…

– Lo sé pequeña, lo sé – decía comprensivo pero sumamente triste acariciando su cabello. – Todo estará bien.

– Señor Hyuga – llamó Naruto, aquella escena simplemente era devastadora. Le dolía enormemente ver a su novia sufrir de aquella manera, y él se sentía igual, el miedo de perder a alguno de sus amigos, principalmente a Sakura que era como su hermana, la niña a la que él prometió proteger, lo atormentaba.

Padre e hija se separaron para escucharlo. – Tú… ¿lo sabías papá? – pero no esperó respuesta. – Por eso tenías tanta consideración con él – concluyó. – Era el único chico al que no espantabas, todo era trabajo ¿cierto? – preguntó mirando al rubio.

– No – dijo firme.

– Los dejaré un momento a solas – informó Hiashi saliendo de la habitación.

– ¿Todo este tiempo…?

– Hina, escucha – pidió posando una mano sobre su mejilla. – Te amo, esa es mi más grande verdad, nunca lo dudes. Pero hoy quiero confesarte todo. – La pelinegra lo mirada con terror y aflicción reflejados en sus ojos. – Se me encomendó esta misión a principio de año al igual que a Sakura. Debo admitir que era un idiota, no te había visto de esta manera hasta entonces. Cuando comencé a seguirte los pasos, a cuidarte, comenzaste a invadir mis pensamientos. Todo se trataba de ti, las tardes en el parque, niños, perros, todo, tu dulzura comenzó a cautivarme, tu lealtad, tu sonrisa, creía que me volvía loco cuando Kiba o Hiro – tragó al recordar quién era – se te acercaban. Principalmente el nerd. – Al ver las intenciones de regañarlo por llamarlo de esa forma tan despectiva confesó: – Hiromu Fujiwara no existe, su nombre es… mn, no importa – recapacitó. – Él es parte de esos terroristas, intentó secuestrarte.

– ¿Recuerdas cuando despertaste y me encontraste aquí por primera vez? – la chica asintió. – El maldito te había dormido en la biblioteca. – Desvió un poco la mirada, molesto. – Y lo habría conseguido si no te hubiera seguido ese día, te habría secuestrado. Desde ese momento, en el que te vi tan frágil en mis brazos, decidí que no permitiría que algo malo te pase. Estoy perdidamente enamorado de ti y moriría si algo te sucediera.

– Naruto yo… estoy muy confundida. No creo soportar esto, si algo le sucediera a mi primo o a Sak…

– Ssshh… – calló con el dedo índice sobre sus labios horrorizado de siquiera pensar en esa idea. – Nada les sucederá, Sakura es fuerte y tu primo es capaz de patearle el trasero a cualquier gorila que se cruce en su camino.

La pelinegra se acurrucó en su pecho y lo abrazó con fuerza, estaba muy asustada pero él le brindaba la seguridad que no podría tener en ningún lado. – No quiero perderte – le susurró.

Él le enseñó una pequeña pero triste sonrisa. – Nunca princesa – afirmó levantándole el mentón y besando sus labios. – Hina yo…

– ¿Sí?

– Debo decirte algo más – sintió como temblaba entre sus brazos. – Es probable que a partir de ahora envíen a alguien más a custodiarte. – Pudo ver la mirada de horror en su rostro y se odió por ello. – Estaré contigo lo más que pueda – consoló. – Pero necesito saber que estarás bien, que alguien más te protege porque yo debo encontrar a esos dos. Juro por todos los cielos que los encontraré y les patearé el trasero, a mi hermana por ser tan impulsiva y salir corriendo como una loca y a Sasuke por ser tan idiota de no hablar a tiempo.

Hinata no pudo evitar tranquilizarse ante aquel comentario que intentaba sacarle una sonrisa. – Si de no hablar a tiempo se trata…

– Lo sé, lo sé… – concordó abrazándola con más fuerza. – Te necesito más que nunca a mi lado, de otro modo yo… creo que me derrumbaré – agregó sumamente triste. Fue en ese instante que la chica se dio cuenta de qué tan mal estaba él por sus amigos y cuánta responsabilidad se cargaba sobre sus hombros para encontrarlos y ponerlos a salvo.

– Yo estaré siempre que me necesites, solo cuídate ¿sí? Prométeme que no dejarás de pensar en tu bien por pensar solo en el de los demás. Yo tampoco podría vivir sin ti.

– Estaré bien, te lo prometo princesa. – Y sin decir más se dieron un profundo beso cargado de los más tristes sentimientos y el más profundo amor. No se trataba de una despedida, se amaban y a pesar del mal momento seguirían juntos, estarían más unidos que nunca porque ambos necesitaban del otro para poder seguir adelante.

– ¡¿Cómo es posible?! – gritaba una furiosa Tsunade. Toda la organización se había puesto en marcha rápidamente, incluso se alertó a las fuerzas de Suna para que colaboraran. – Creí que eran los mejores ¿cómo es posible que no la encuentren? ¡Quiero a mi sobrina de vuelta! ¡Ya! Si esto se trata de una jugarreta tuya mocoso… – amenazó a Sai tomándolo por el cuello de su remera.

– ¡Tsunade! ¡Ya basta! – regañó Hashirama. – Interfieres con la búsqueda, déjalos trabajar. Sakura es inteligente, estará bien – intentó tranquilizar.

– ¡Es una niña! Nunca debí haberla metido en esto… – se lamentaba.

– Calma – pidió su esposo abrazándola. – Nuestra niña es fuerte, en cuestión de días desmantelará Akatzuki completo y les pateará el culo a todos, ya verás.

En ese momento todos se encontraban en la base intentando encontrar cualquier pista del paradero de los chicos. Tenten había ido a la mansión Uchiha a controlar el equipo montado por si se ponían en contacto con Fugaku para pedirle que trabajara para ellos; no estaba recuperada del todo pero su mente brillante serviría para rastrear cualquier señal proveniente de un dispositivo exterior. Neji había decidido acompañarla, se habían vuelto buenos amigos y sobre todo estaba sumamente nervioso y preocupado por su primo.

Habían reforzado la vigilancia en la casa de los Hyuga pero Lee y Naruto habían sido sustituidos por Yahiko Sawa (agente cuyo fuerte era la infiltración) y Yugito Nii (una trabajadora perspicaz y atenta especialista en armas y computadoras) respectivamente. A Rock lo necesitaban por su destreza en el campo y Namikaze simplemente estaba incontrolable. El rubio había dejado de lado la preparatoria al percatarse de que Sasori no estaba asistiendo, al parecer había presentado un certificado médico alegando una lesión en la pierna que le imposibilitaba trasladarse de un lado a otro. Kabuto y Deidara seguían yendo con regularidad pero a pesar de que se les había asignado dos agentes para seguirlos constantemente, no los guiaban a otro lado que no fuera sus aparentes casas. La O.N.H. había decidido presentar el mismo tipo de certificados por Sakura y Sasuke fundamentando que habían contraído un virus y que desconocían el tiempo de recuperación. Otros agentes se dedicaban a seguir descifrando la información que había extraído Jade de la computadora del pelirrojo, pero lo cierto era que no encontraban una punta de qué agarrarse.

– Una de las cámaras al sur de la ciudad captó una camioneta similar pasar a gran velocidad cerca de una hora más tarde del atraco – dijo Aburame de pronto tecleando rápidamente en su computadora. Congeló la imagen para ver una borrosa foto de la matrícula del vehículo con vidrios polarizados.

– ¿Y bien? – preguntó Jiraiya ancioso.

– Aún no. Es difícil, la imagen está muy borrosa – respondió intentando arreglarla.

¿Les gustó? ¿Qué les pareció? ¿Quiéren saber qué pasó con Sakura y Sasuke?

Les cuento un poquito por qué me costó tanto escribir este capítulo. Primero que nada porque no estaba segura de si sería lo correcto que nuestros tres agentes (Itachi, Sai y Naruto) les contaran todo a nuestras tres chicas (Mikoto, Ino Y Hinata); me debatí mucho esa cuestión y terminé por resolverlo como leyeron más arriba. Les dijeron mucho y ahora todas estarán expectantes de qué será lo que pase con la pareja estrella.

Por otro lado, no sabía bien cómo describir la situación del momento ni lo que haría Naruto, así como tampoco si los tres Akatsukis que asisten a la preparatoria seguirían yendo.

Bueno, esto entre algún detalle más que me hacía sentir perdida, espero haberlo resuelto lo mejor posible y que les haya gustado.

Hasta el próximo! ;) Los quiero! 3