El clima cambia, la nieve cae, el frio me provoca escalofríos, el semestre está por terminar, esta vez no iré a casa, mi madre me dice que me esperará si decido ir, dice que ha invitado a Richard y a su nueva novia a cenar con ellos en navidad, no quiero ir y verlo allí, pero luego pienso en lo ridícula que soy y lo inmaduras que son mis acciones, voy a ver a mis padres no a él, ni a su novia, le llamo unos días antes y le digo que iré solo unos días, casi puedo ver a mi madre saltando de alegría cuando le digo eso.
Mi padre dice que viaje en avión, esta vez no permitirá que viaje en autobús, asi lo hago, llego justo en la víspera de navidad, Richard aun no llega, curioso, ha vuelto a ser Richard, mis padres me abrazan, llevo muy pocas cosas conmigo solo estaré aquí una semana, a mi madre no le agrada pero lo acepta, estoy a muy poco de volver a casa.
Cerca de la media noche Richard aparece, aunque deseaba verlo y esperaba no ver a su rubio accesorio, allí está, tomando su brazo, ni siquiera pregunto su nombre lo saludo como si nada pasara y me siento junto a mi padre, mi madre sirve la cena, la novia de Rick no habla mucho cosa que agradezco, cerca de la 1 se despiden, Martha, su madre, los está esperando, los veo irse en el auto de él.
Miro a través de la ventana, las luces del auto se alejan y pronto desaparecen, debo confesar que evité todo el tiempo mirarlo, no sé como sentirme, no sé si debería estar feliz por él o enojada, no tengo ningún derecho a sentirme así, solo somos amigos, pero tengo una sensación muy extraña en el estómago, verlo llegar con ella fue mas difícil de lo que pensé.
Tres días pasan desde entonces, mi madre me pide que le acompañe a comprar unas cosas para la cena de fin de año, caminamos por el supermercado cuando Richard aparece, nos saluda y nos dice que espera que lo pasemos bien, rechaza gentilmente la invitación de mi madre diciéndole que tiene planes y luego desaparece.
Los planes deben tener piernas largas y cabellera rubia, seguimos haciendo nuestras compras.
Todo va bien hasta que me manda un mensaje esa noche, dice que le gustaría que nos viéramos, no le contesto, pero él insiste, así como lo ha hecho, yo también rechazo su invitación, le digo que mi madre me mantiene ocupada y que lo lamento mucho, él no escribe nada más.
Solo nosotros tres festejamos esa noche Richard como lo ha dicho no aparece, ni al día siguiente que me voy, mientras espero en la sala, volteo al pasillo, me parece que voy a verlo allí parado sin embargo eso no sucede.
El aviso para abordar se escucha, camino por el pasillo, veo a las otras personas caminando al mismo ritmo que llevo, sigo teniendo esa sensación extraña que no quiero sentir pero que permanece en mi estómago, pienso que me gustaría volver a viajar con él pero todo parece indicar que no nos volveremos a ver, me pregunto si él piensa en mi, si alguna vez ha deseado algo mas que amistad conmigo, muevo la cabeza de un lado a otro mientras me siento, es más que obvio que él no me ve de otra manera, quizá aun me ve como la niña que solía cuidar, suspiro, coloco la manta en mis piernas y cierro los ojos, este será un viaje bastante corto.
De vuelta en el departamento, le llamo a mi madre solo para que no se preocupe por mi.
Las clases comienzan, obtengo un trabajo temporal, gracias a un amigo, sirvo café y pasteles en un pequeño lugar cerca de la universidad, la paga no es buena pero es dinero extra y solo trabajo unas horas por las noches, la idea de Richard con esa mujer me provoca cierto malestar algunos días pero luego, conforme pasan los días se va desvaneciendo, la primavera inicia y con ella la promesa de una mejora en el clima.
Dejo de pensar en Richard un tiempo, me niego a seguir pensando en él, sobretodo por que no hay oportunidad de nada más, entre la universidad, mi empleo y las ideas locas de lanie no puedo pensar en nada más.
Pronto las vacaciones de verano se asoman, de nuevo iré a casa y de nuevo planeo viajar en autobús, mi madre no quiere que lo haga pero es divertido, le digo que será una de mis últimas oportunidades de hacer cosas divertidas, claro que no será asi, pero ella no pone mas objeciones solo me pide que tenga cuidado y que me cuide.
A un mes de partir de nuevo a casa, comienzo a ordenar mis cosas, este año lanie irá con sus padres y eso la tiene feliz, dejaremos nuestro pequeño departamento a cargo de unos amigos, los exámenes finales son complicados pero no representan un gran reto y todo termina siendo solo una etapa un poco difícil, compro mi boleto con anterioridad y un día antes de partir yo, lanie lo hace, me desea suerte, dice que nos veremos al final del verano, termina su discurso diciendo que ojalá esta vez encuentre a alguien que no solo sea diversión de una noche, yo solo sonrío, la imagen de Richard un año antes se hace presente, de verdad me gustaría que volviésemos a coincidir, luego recuerdo a su fabulosa novia y siento un nudo en la garganta, no puedo negar que la chica es hermosa, imagino que es casi de su edad, imagino también por que es que está con ella.
Después de dejarle las llaves al encargado salgo, pido un taxi que me lleva a la terminal, la manta de Rick va bajo mi brazo, mis audífonos y un paquete de dulces, 12 o 14 horas es lo que durará este viaje.
Los autobuses estacionados en lo andenes me recuerdan aquel día, me pregunto que probabilidades hay de que Richard vuelva a aparecer.
Estoy sentada con la manta en mis piernas, a diferencia del año pasado esta vez la lluvia se ha adelantado, la tormenta que se ha desencadenado justo en el momento en que esperaba en la fila ha sido impresionante lo que ha provocado un retraso en nuestra partida, los minutos pasan, cierro los ojos mientras escucho la música, lo imagino mirándome, diciéndome que somos amigos de asiento, compañeros de viaje y sonrío, los minutos pasan, estoy a punto de dormirme, me sobresalto cuando una mano me toca.
Con el cabello goteando y la camisa pegándosele al pecho, Richard me mira con una tímida sonrisa.
-la tormenta.-dice tocándose el pecho.
-que…qué demonios haces aquí?
-ya te lo había dicho, lo olvidaste verdad?
- no lo he olvidado.-no.
-amigos de viaje, compañeros de asiento.-su mano se extiende frente a mi esperando.
-si amigo, compañero.- digo estrechando su mano.
-iré a cambiarme la camisa ya vuelvo.
De nuevo solo lleva una mochila al hombro, va al final del pasillo, la lluvia aumenta y de nuevo se escucha el aviso de que esperaremos a que pare un poco pues la visibilidad es nula.
Espero ansiosa a que Richard aparezca, cuando regresa tiene una camisa blanca, su piel luce aun más blanca, me mira y luego se sienta.
-mi manta…compartimos?
-es tuya.
-no, ahora es tuya.
Siento un escalofrío cuando su mano roza la mía, después de casi una hora por fin el autobús avanza.
La lluvia cae a cuentagotas, los cristales se empañan ligeramente, dos horas después hacemos la primer parada, una llanta se ha pinchado, el conductor tarda cerca de 30 minutos en hacer el cambio, mientras tanto Richard parece dormir, coloco mis audífonos y subo el volumen, me pregunto como es que hemos coincidido una vez más.
Por fin el autobús avanza, el cielo comienza a despejarse, las nubes se disipan dejando a su paso un azul intenso, saco un chocolate de mi bolso y miro la pantalla.
-miro las praderas a lo lejos, fuera de la ciudad todo luce diferente.-ha dejado de llover.
-si, hace un rato ya.
-has dormido más que la última vez.
-no he dormido mucho anoche.
-entiendo.
El silencio se hace presente, ya puedo imaginar la causa de su desvelo, me cubro más con la manta y luego cierro los ojos, el autobús se detiene después de un largo rato.
-quieres café?
-si, gracias.
Lo veo bajar despacio, camina hacia el pequeño restaurante y después de varios minutos sale con dos vasos en una mano y un paquete en la otra, sube y se sienta a mi lado, comemos en silencio por varios minutos hasta que él me hace una pregunta que no esperaba.
-tienes novio?
-por que me preguntas eso?
-ha pasado un año, las cosas han cambiado, creí que estarías con alguien.
-no, no quiero algo serio ahora.
-por qué?
-vivo en un lugar que no es mi hogar, no quiero un compromiso.
-si estuvieras en tu hogar, lo querrías…el compromiso?
-quizá.
Casi a mitad del camino algo inesperado pasa, Richard se acerca la ventanilla, observa algo.
-qué pasa?
-ese sujeto se mueve muy extraño.
-cual?
-ese de allí.-señala con su dedo un auto a un costado del autobús.
-estará borracho?.- pregunto un tanto inquieta.
-puede ser.
El conductor del autobús sigue su camino, no hace cambios en la velocidad, Richard y yo seguimos mirando al sujeto que de pronto se detiene a la orilla del camino, ambos suspiramos aliviados, los minutos pasan, volvemos a ver la pantalla al frente, todo transcurre en calma hasta que algo golpea el autobús, que se mueve sin un aparente control, veo al conductor hacer maniobras para no chocar con los otros autos en la carretera, Richard sostiene mi mano, nos miramos, estoy asustada, el autobús golpea la contención y prácticamente salta sobre ella , el rechinar de las llantas y el metal se escucha, me parece ver chispas saliendo mientras el autobús avanza debido a la inercia y la velocidad, Richard me abraza, espero lo peor sin embargo no llega, el autobús se detiene y luego todo queda en penumbra y silencio.
-baja.-dice Richard tomando nuestras cosas.-baja rápido
-tomo su mano.-ven conmigo.
-tengo que ayudar, te veo abajo, aléjate.
Bajo asi como él me lo pide, los otros pasajeros lo hacen también, espero verlo salir, el olor a combustible empieza a sentirse, estoy cubierta por su manta, llevo mi bolso y su mochila en mi hombro, el conductor ayuda a algunas personas a bajar pero a mi solo me interesa verlo salir, escucho a un niño llorar, hay humo saliendo de la parte trasera del autobús, la oscuridad no me permite ver bien, algunos minutos después la mayoría han bajado, entonces puedo ver una pequeña flama en la parte inferior del autobús y eso me pone nerviosa, al no verlo salir le llamo a gritos.
-Rick, Rick… donde estás Rick?.- la flama comienza a extenderse, hago el intento de acercarme pero alguien me detiene.
-no lo hagas, es peligroso.
Estoy desesperada, Rick no sale y las llamas cubren la parte trasera del autobús, doy dos pasos pero el mismo sujeto me detiene impidiendo que avance, me angustia pensar que algo pueda pasarle
