Hola!

Finalmente pude terminar este capítulo, me costó mucho escribirlo y por eso les pido disculpas. Pero tuve qué pensar bien qué era lo que encontraba Naruto, y cuáles eran los avances de la investigación. Sopesé muchas opciones pero me pude decidir. Espero les guste, y no se preocupen que el próximo cap. no va a demorar tanto.

Gracias por aguantarme! Los quiero!

CAPÍTULO 23 – PRIMER CONTACTO

Tres días habían pasado desde que habían secuestrado a Sasuke y a Sakura, y la Organización de la Hoja se había vuelto un caos. No sabían por qué aún Akatsuki no se había puesto en contacto con Uchiha y eso les preocupaba de sobremanera. – No lo entiendo – decía un preocupado Naruto en una de las tantas reuniones que se habían llevado a cabo en la base. – ¿No se suponía que necesitaban al padre del Teme con urgencia? ¿Por qué no lo han llamado? – caminaba de un lado a otro al costado de la mesa a la que se encontraban sentados sus compañeros en aquella junta.

– Quizá hayan encontrado algo más…

– Ni lo digas – advirtió severo.

– Vamos Naruto, sabes que tienen a Kizashi y si descubrieron que es su hija puede que la estén utilizando a ella para presionarlo – terminó Yahiko.

– ¿Crees que esa pueda ser la razón por la que no lo han llamado? – preguntó Hashirama interesado dirigiéndose a Hatake para pedir su opinión.

– Pienso que es una posibilidad – respondió serio Kakashi asintiendo.

– O sea que dicen que es probable que la utilicen a ella en lugar de a Sasuke – concluyó Minato que estaba ahí, no solo por la misión y por los chicos a los que apreciaba, sino fundamentalmente para apoyar a su hijo.

– Si es así ¿por qué no lo sueltan? ¿Por qué no se liberan de… él? – A penas pudo terminar las palabras, mientras se jalaba el cabello en clara señal de desesperación al darse cuenta de lo que podría significar la última pregunta. Si se liberaran de él ¿sería simplemente soltándolo? No, claro que no.

– Tranquilo hijo – calmó colocando una mano en su hombro. – Si resulta ser que están utilizando a tu amiga, aún deben guardarse un plan de contingencia y ese es Uchiha, no se desharán de él. Aún no, y los encontraremos antes de que eso suceda.

Naruto lo miraba con terror, desesperación y súplica, parecía un niño asustado implorando porque salvaran a un ser muy querido, estaba destrozado y Minato no soportaba verlo así.

– No debemos descartar además el hecho de que estén intentando sacarle información antes de avanzar – dijo de pronto Yamato.

– Kinoe – advirtió Kakashi, ya que todos evitaban tocar el tema frente al rubio.

– ¿Qué? Él no es idiota, lobo, sabe perfectamente los riesgos que corremos todos con este trabajo y debe hacerse a la idea de con qué se puede encontrar cuando halle a su amiga. No digo que sea así, pero es una posibilidad y Naruto debe estar preparado. – El hombre de cabello castaño era de gran corazón, sin embargo, siempre prefería la verdad por más cruda que resultase, y a veces podía ser algo directo con sus explicaciones.

– Él tiene razón – concordó el adolescente de pronto. – Encontraré a ambos y juro por lo que más quiera que si se atrevieron a ponerle una sola mano encima...

– Tranquilo Rambo – dijo Jiraiya que había permanecido extrañamente callado – deja algo para el resto – agregó retador. Pues aunque no lo demostrara por proteger a su esposa, estaba sumamente preocupado y furioso por la situación en la que se encontraba su sobrina.

La reunión finalizó sin mucho avance permitiéndoles organizar solo un poco más sus objetivos. Los jefes de la Hoja tenían clara la impulsividad del rubio y aunque sabían que era un profesional, preferían mantenerlo a raya tanto como les fuera posible. Fue por ello que lo obligaron a volver a la secundaria, encargándole que mantuviera vigilados a cualquier Akatsuki que se presentara en dicha institución y que intentara obtener información a partir de sus actos. Naruto aceptó no muy convencido, pues sabía que no tenía opción ya que no habían encontrado nada nuevo, ninguna dirección donde pudieran tener cautivos a sus amigos. Aún estaban revisando la información que entregó Sakura, sin embargo, habían muchos archivos, de los cuales el ochenta por ciento estaba bloqueado con contraseña. Lo bueno de todo ello era que de esta forma podría ver a Hinata, razón alentadora y su única positiva de los últimos días. No la había visto en todo el fin de semana y hasta ese momento, en el que a su mente había venido la idea de reencontrarse, no se había dado cuenta de cuánto la extrañaba y cuanta falta le hacía. La chica le había escrito para saber si había novedades y para preguntar cómo se encontraba pero, a pesar de que a él también le hiciera bien saber de ella y escuchar su voz cuando se hablaban por teléfono, no podía compararse al hecho de abrazarla, besarla y tenerla protegida entre sus brazos. Decidió no avisarle que volvería al centro de estudio por precaución y porque si algo ocurría impidiéndole ir, ella se preocuparía o estaría decepcionada. Para su suerte, cuando llegó el martes pudo asistir sin problemas, aunque era consciente de la fuerza enorme que debía hacer para no perder el control y obligar a esos malditos que tenían a su hermana a que le confesaran su paradero antes de asesinarlos con sus propias manos. Un pensamiento llegó a él de repente, esos Anbus definitivamente se burlaban, ¿qué tal si ya sabían que él era un agente? No, Sakura no los delataría, ¿pero si la torturaban? Apretó los puños con fuerza de solo pensar que esa idea fuera posible. Aún así ella no diría nada, pero… ¿y Sasuke? ¿Qué tal si por salvar al otro terminaban poniéndolos en peligro a todos, principalmente a ellos mismos?

"Yahiko, yo iré por Hinata hoy, puedes descansar hasta que la deje en la casa, yo te aviso" escribió a su compañero. La cara de sorpresa de la pelinegra al verlo en su puerta le pareció fantástica, llena de inocencia y alegría, enseguida se le llenaron los ojos de lágrimas y corrió hacia él, colgándose de su cuello y besándolo, como si no hubiera un mañana.

Caminaba sin ganas hacia la puerta de salida cuando la empleada le avisó que el auto que la llevaría a la preparatoria la esperaba. Iba cabizbaja con la única imagen en su cabeza del martirio que podrían estar sufriendo su amiga y su primo y del mal rato que estaba pasando Naruto. ¿Cómo estaría en esos momentos? ¿Pensaba en ella? Lo extrañaba tanto, le hacía mucha falta y lo único que quería era estar con él, abrazarlo, sentirse protegida y hacerle ver que ella estaba a su lado, dándole todo el apoyo que le fuera posible. Según le había dicho no tenían avances del paradero de los chicos pero había algo que no entendía y era por qué el chico, que para nada parecía terrorista y se hacía llamar Hiromu, seguía asistiendo a clases si su objetivo ya estaba cumplido. ¿Sería para vigilarlos? ¿Para sacar más información? ¿O acaso la querían a ella también? Sea lo que fuera, trataría de ayudar, aunque su colaboración fuera mínima. Sabía que era peligroso, pero por lo pronto fingiría que todo estaba bien y trataría de seguirlo de cerca. Seguía sumida en sus pensamientos cuando abrió la puerta y lo vio. Allí estaba él recostado a su auto, con el semblante confuso, dudoso debatiéndose entre esperarla ahí o ir a golpear la puerta de su casa. Su mirada se ensanchó, sus ojos se abrieron como platos al verlo y en ese instante sus orbes perlados se llenaron de lágrimas. Una emoción que no había sentido nunca antes la invadió, sentía un alivio enorme al tenerlo frente a ella, sentía que hacía mucho no lo veía cuando solo hacía un fin de semana que estaban alejados ¿cómo era posible que le hiciera tanta falta? Él le sonrió al ver su expresión y no pudo más que correr en su dirección y abrazarlo con fuerza, como si fuera la última vez, como si de verdad hiciera años que no se vieran. El rubio le correspondió sin dudar, alzándola en el aire y profundizando el beso. – Te extrañé princesa – le susurró, y en ese momento nada importaba, por un instante se olvidaron de todo a su alrededor.

– También te extrañé – respondió mientras el chico secaba sus lágrimas una vez que la hubo bajado de su abrazo. Volvió a besarla, a él también le había hecho mucha falta.

– A partir de ahora estaremos juntos todo el tiempo en la secundaria – consoló. – Sé que no es mucho pero al menos…

– Em… – titubeó tímida – Naruto. – El chico la miró extrañado pero la dejó seguir. – Ayer Hiro… – se cortó en seco meditando sus palabras – bueno, como sea que se llame, extrañamente me preguntó por qué no habías asistido. – El rubio apretó la mandíbula al imaginar al Anbu cerca de su novia. – Al principio dudé de cómo reaccionar, pero pude fingir que no sabía nada y le dije que no te encontrabas muy bien. ¿Hice mal? – preguntó temerosa.

Ante ese gesto, no pudo más que sonreírle comprensivo. – Has hecho bien, pero debes tener cuidado con él Hina, si yo llegara a tener que faltar nuevamente quiero que lo evites a toda costa. Según tenemos entendido trabajan con poderosas drogas y en un descuido podría aprovecharse. – Le dijo mientras bordeaba el auto para subirse en el lugar del piloto mientras ella se acomodaba en el asiento de al lado.

– No lo entiendo, si ya tienen a mi primo ¿qué sentido tiene seguir viniendo?

– No lo sé, de seguro deben tener planes alternativos, son profesionales así que no hay que fiarse.

– No crees que sería bueno que me acerque a…

– No – la cortó frío. – Tú debes mantenerte a salvo.

– Pero podría…

– No Hina, esto no es un juego y no lograrías nada poniéndote en peligro. – Habían llegado al instituto y el joven se volvió hacia ella hablándole serio. – Además, lo tenemos constantemente vigilado por si nos guía a algún lugar. Escucha – pidió al ver el rostro afligido y lleno de dudas de su novia, acarició su mejilla – sé que quieres ayudar pero es peligroso y no hay nada más que podamos hacer. – Ella simplemente asintió.

Ese mismo día pero de tarde, en la base el ambiente se había vuelto sumamente tenso. – ¿Aún nada? – preguntaba un molesto Naruto. – ¿Qué hay de Itachi? ¿Tampoco ha podido averiguar nada?

Hashirama negó con la cabeza – sabes que para ellos es como un peón, un terrorista de bajo nivel al que se le encomiendan trabajos simples como reparto de droga o cosas por el estilo. Aún no ha podido acercarse a los rangos más elevados.

– Es inútil – susurró dejándose caer sobre el sillón de la sala. – No tenemos nada – suspiró cansado revolviéndose el cabello.

En ese momento, irrumpe en la sala el agente experto en armas, Omoi Aoyama. – Jefe, la agente Nohara ha encontrado nuevas direcciones escondidas en los mensajes de Sasori.

No hizo falta que dijera más, rápidamente se pusieron de pie para dirigirse a la sala de operaciones donde se encontraban los hackers con sus tareas repartidas equitativamente, entre ellos, Rin Nohara, principal encargada de descifrar la información que les había conseguido Sakura.

– ¿Qué tenemos Rin? – preguntó Kakashi ni bien estuvo a su lado. Ella era la esposa de Obito Uchiha, su mejor amigo de la infancia y por eso se tenían bastante confianza. Inclusive el peliplata era el padrino de su primer hijo: Raizo Uchiha de cinco años.

– Lo que pudo copiar Haruno ha sido de mucha utilidad – comenzó. – Hasta ahora no me había dado cuenta, pero hay muchas direcciones escritas en clave en todos los mensajes. Direcciones que no concuerdan con nada y que incluso están muy alejadas unas de las otras. – Les mostró un mapa con cada lugar marcado, de modo que enseguida entendieron a qué se refería. Lugares en distintos puntos estratégicos y otros sin sentido saltaban a la vista.

– Aburame, busca a nombre de quién figuran todos esos sitios – ordenó el jefe Senju. – Hatake, organiza a todos los escuadrones para ir a inspeccionar cada zona. No queremos un desastre, así que asegúrense de que no los descubran. Solo inspeccionen para ver si los chicos están o no en el lugar y vuelvan.

– Yo voy con él – dijo serio el rubio, avanzando hacia su capitán.

– Namikaze – llamó el superior, sabiendo que el chico era uno de los mejores en trabajo de campo, y que no podría alejarlo de aquello por mucho tiempo, después de todo Haruno era como su hermana. – No hagas nada estúpido. En respuesta él, que había frenado en seco al ser llamado, permaneciendo aún de espaldas, asintió antes de seguir nuevamente a Kakashi.

– Y cuéntame ¿cómo es que una chica como tú terminó en una organización antiterrorismo? – Preguntaba un chico de ojos color perla a la joven agente que se encontraba en esos momentos monitoreando los movimientos de sus compañeros en la casa de los Uchiha.

Lo miró precavida, dudando de cuánto debía contar y cuánto callar, sin embargo respondió: – a mi padre nunca lo conocí, él dejó a mi madre cuando le dijo que yo estaba en su vientre. En cuanto a ella, falleció años más tarde de cáncer en el útero…

El chico la miraba horrorizado, con compasión. – Lo siento – dijo simplemente.

– ¡Oh! Vamos, no me mires así. Estuve en un orfanato hasta los siete años, hasta que me adoptó un muy buen hombre, él me enseñó todo lo que sé. Al principio comenzó a entrenarme en artes marciales para que pudiera defenderme por mí misma, pero al ver que era buena y determinada, decidió enviarme a la Academia Ninja de la Hoja, donde me especialicé en el uso de armas blancas. Para mí Gai Maito es como un padre.

– ¿Y cómo es que decidió adoptarte?

– Estás muy curioso hoy Neji. ¿Qué acaso no ves lo adorable que soy? Simplemente no se pudo resistir. – Ya, enserio – le sonrió. – ¿Él fue en busca de un niño para adoptar?

– No – suspiró. – Yo me escapé del orfanato en donde estaba y él me encontró, digamos que fue el destino – añadió. Pero antes de que pudiera continuar Fugaku irrumpió en el salón hablando por celular con un rostro que mostraba claramente su preocupación. La chica lo miró expectante y él le asintió, esos malditos lo habían llamado al celular para que se les dificultara el rastreo, no pasó ni un segundo cuando ya se había vuelto hacia su ordenador para comenzar a teclear a una velocidad impresionante y así poder triangular la señal, además de asegurarse de que la conversación quedara grabada.

A él le había tocado ir junto con Kakashi y Lee a un muelle donde creían que a menudo desembarcaban con diferentes mercaderías. Estaban separados por diferentes puntos para poder observar cualquier movimiento a medida que se iban acercando al enorme almacén que habían encontrado por los mensajes en clave. Naruto se encontraba en ese momento detrás de un bote dado vuelta que había cerca de los navíos que estaban anclados en el muelle ya que se había ido acercando con cautela hasta ahí para ver si lograba entrar a alguno para inspeccionar, mientras que Lee rodeaba los depósitos del lugar y su capitán observaba desde el techo de uno de ellos.

– ¿Han visto algo? – preguntó el rubio por el intercomunicador.

– Negativo – respondió el adulto.

– Aún nada – su compañero.

– De acuerdo, voy a avanzar.

– Ten cuidado zorro.

Comenzó a andar entre los botes y las cuerdas que se encontraban a las orillas cuando cierto barco llamó su atención, era simple y aparentemente descuidado, no era de los más grandes y estaba algo despintado, no resaltaba a la vista respecto a los demás, y si no hubiera sido por el nombre "Amanecer Rojo" que tenía escrito en letras del mismo color o por la pequeña nube roja que se mostraba al final del mismo, probablemente no hubiera llamado su atención.

– Lobo, creo que encontré su barco. Voy a entrar.

– Espe... – pero ya era demasiado tarde, el chico no le dio tiempo a que terminara de hablar cuando se estaba escabullendo hacia el lugar. El capitán se puso la mano en la cara como signo de frustración pensando "espero que no haya sido un error haberlo traído". "No cometas una locura Naruto" susurró para sí. – Cejas ¿ves algo? Zorro entró a una de las naves.

– Todo está despejado aquí señor. Lo cubro – dijo dirigiéndose al lugar al momento en que se escuchó un fuerte golpe proveniente desde donde estaba Namikaze.

El joven de ojos cielo había entrado silencioso, un paso a la vez e invisible como fantasma. Sintió que algo arrastraban en la parte de abajo, como si fuera una caja y decidió investigar. Reconoció al instante al hombre que hacía esa tarea, era uno de los que le habían pasado en los archivos de cuando les dieron su misión por primera vez: Hidan. Sin previo aviso una cuchilla rozó su mejilla haciéndole un pequeño corte. El Anbu se la había lanzado y había quedado clavada en la pared detrás del chico. Enseguida vino un golpe de puño que fácilmente pudo esquivar.

– Maldito – siseó el Akatsuki lanzándole una patada a las costillas, parecía desenfocado, de mal humor, desquiciado, como si solo quisiera matar. Naruto giró sobre su pie y logró darle una patada en la mejilla haciéndolo tastabillar dos pasos hacia atrás y chocar con una silla de madera, pero no contó con que el hombre la tomara para partírsela contra el cuerpo. Le dio de lleno en el costado derecho, rompiendo aquel objeto, haciendo que con ello saliera disparado contra la pared del barco antes de caer al piso. Ese fue el sonido que habían escuchado sus compañeros desde fuera. – ¡Muere! – dijo con ira, alzando una guadaña que había tomado para terminarlo en ese momento. Pero el rubio le dio una patada en la boca del estómago y lo dejó sin aire. El agresor retrocedió abrazándose la zona y decidió tomar unas especies de maletines que había en la caja que arrastraba minutos antes para ponerlos en una bolsa y salir de ahí, aprovechando que al agente le costaba reincorporarse.

– Zorro ¿qué sucede ahí abajo? – preguntó un preocupado Hatake.

– Tsk – escupió sangre limpiándose el labio. – El idiota me tomó por sorpresa – expresó poniéndose de pie para ir tras él.

Hidan había logrado escabullirse y llegar hasta un bote sin que Lee o el capitán pudieran verlo. Cuando sintieron el motor el joven de cejas pobladas se lanzó a una moto de agua que estaba contigua para atraparlo, pero se quedó a mitad de camino sin apenas poder acercársele. – Se escapó – informó a sus compañeros que se encontraban en el barco en esos momentos.

Un grupo de la Hoja fue designado para investigar aquella nave y recabar la mayor cantidad de información posible. El Anbu había huido con una gran cantidad de maletas con aparentemente ampollas que contenían químicos, sin embargo no le había sido posible sacarlas todas y eso sería un muy buen material para los científicos de la Hoja, no solo por el hecho de saber en qué podrían estar trabajando, sino para adelantarse a los antídotos de posibles poderosas drogas o descifrar qué querían introducir en el mercado.

Volvieron a la base para dar un reporte detallado de lo que había ocurrido y ponerse al tanto de lo descubierto por los otros equipos. Pero más allá de pequeños depósitos o almacenes privadas aparentemente vacías, no encontraron nada, Akatsuki estaba actuando rápido y sin dejar huellas.

– Hay algo que debo decirles – comenzó un cansado Hashirama haciendo que los presentes se preocuparan, Naruto tragó grueso temiendo lo peor. – Se han puesto en contacto con Fugaku Uchiha – dijo al fin encendiendo un reproductor en el centro de la mesa sorprendiéndolos por la repentina noticia. – No pudimos averiguar su localización porque cortaron la llamada demasiado rápido, solo sabemos que están hacia el este, lo cual disminuye algo la zona de búsqueda – explicó antes de apretar "play".

"¿Fugaku Uchiha?" preguntó una voz distorsionada.

"Habla el mismo" contestó el padre de Sasuke.

"Creo que ya sabe lo que queremos y las consecuencias de no cumplirlo ¿no es así?".

El hombre comenzó a desesperarse. "¿Dónde está mi hijo? ¿Cómo está? Quiero hablar con él" exigió al final.

Alguien lanzó una carcajada al otro lado del teléfono. "Podría estar mejor si colaboras".

"Quiero una prueba de que está bien". El pelinegro ya había sido informado de todo y seguía las instrucciones al pie de la letra: mantener la llamada la mayor cantidad de tiempo posible. "¿Qué hay de la chica?" Se atrevió a preguntar, en ese momento al rubio que escuchaba atentamente aquella grabación le dio un vuelco el corazón, quería saber que su hermanita estaba bien.

"Muy inteligente Uchiha, sin embargo, no te quieras pasar de listo conmigo; lo que pase con esa niña no es asunto tuyo".

Un silencio sepulcral reinó en la habitación, el Anbu había cortado la llamada y la incertidumbre por no saber nada del estado de la pelirrosa se hizo presente, dejando aún más miedo y preocupación en varios de los agentes.

Muchas pero muchas gracias a todos, especialmente por su apoyo y paciencia. No los voy a presionar con conmentarios, solo hagan y escriban lo que les nazca de corazón y haganme saber cada tanto si voy por buen camino. ;)

Los quiero!