Lo prometido es deuda y acá les dejo otro capítulo subido lo más rápido que pude, espero que les guste!

Muuuuaaaa! Gracias por estar! ;)

CAPÍTULO 24 – PLAN DE ESCAPE

Por suerte para Sakura y Sasuke, el día siguiente a la tortura de la chica, ningún Anbu apareció más que para tirarles una botella de un litro de agua y un plato de comida de dudosa procedencia para que se repartieran entre los dos. – ¿Delicioso verdad? – comentó divertido Suigetsu al ver sus caras de asco causada por la pasta nauseabunda que supuestamente sería lo que los alimentaría. El pelinegro lo fulminó con la mirada. – Al principio también preferí morir de inanición, pero luego descubres que el hambre es peor.

La pareja intercambió miradas, era cierto que hacía bastante no comían y estaban muertos de hambre. – ¿Dices que has probado esta mierda y sigues vivo? – preguntó Sasuke.

– No siempre es tan buena, no es tan difícil de tragar cuando te acostumbras.

– Adoro el aliento que nos das – comentó sarcástica la chica.

– No tienen por qué alimentarse si no quieren.

– De acuerdo, esto no va a matarnos así que – miró seria a su novio – simplemente trágalo sin degustarlo, que no toque tu lengua o vomitarás. Hazlo como si fuera un feo medicamento. Es lo único que nos mantendrá lo suficientemente fuertes como para salir de aquí.

El hombre de pelo casi blanco bufó – ¿aún sigues con eso? Ya te dije que…

– Yo no me doy por vencida tan fácil – lo cortó. – Si nos ayudas te dejaré venir con nosotros.

– Sakura, no sabes de qué puede ser capaz este tipo – llamó su atención el Uchiha queriendo ser precavido, sin darse cuenta de lo que esas palabras habían despertado en el otro prisionero, "¿sería posible…?".

– Es verdad, pero de todos modos, cada hombre que nos rodea es peligroso. – Tomó un pedazo de aquella comida y se lo enseñó para alentarlo a que la imitara antes de llevarlo a su boca. Lo tragó con dificultad mientras su cara hacía muecas de asco. – Anda, inténtalo. He probado cosas peores.

– Lo dudo – susurró casi para sí el chico, pero ella lo escuchó. Accedió a probar aquello ante la atenta mirada de su novia y las carcajadas del burlón vecino de la celda de enfrente.

Cuando terminó, la pelirrosa rápidamente le dijo: – retenlo, no vomites, solo piensa que es rico – y el chico volvió a tragar. – Toma – le tendió la botella con agua para bajar la "comida". – Despacio – indicó. – Eso. Muy bien, ahora que terminamos – se dirigió al otro hombre. – ¿Qué sabes de este lugar? Lo que sea, cualquier dato servirá.

– Evidentemente no estamos cerca de la ciudad ¿cierto? – concluyó Sasuke al observar las paredes de piedra.

Suiguetsu negó con la cabeza – estamos cerca de una montaña, si no es que no estamos bajo ella, cuando me trajeron tenía una bolsa en la cabeza de modo que no me doy cuenta del lugar exacto en el que estamos.

– Eso quiere decir que conoces este sitio – dedujo, el interrogado asintió. – ¿Recuerdas las vueltas que te dieron para traerte a esta celda?

– Imposible, ¿cómo demonios quieres que me acuerde de un recorrido que ni siquiera vi?

– Ok, ok, está bien – intentó calmar. – ¿Estuviste en la cámara de tortura?

El hombre tembló al recordarlo. – Esta niña – exclamó. – ¿Cómo puedes ser tan fría? Claro que estuve ahí, Sasorí es un maldito loco.

La chica se sorprendió en demasía al escuchar aquel nombre. Sabía que el pelirrojo era un Akatsuki pero imaginárselo sádico torturando a alguien no era algo que hubiera ocurrido. Miró a su novio y éste le asintió. – De acuerdo – dijo reponiéndose a la noticia. – Necesito cualquier detalle que recuerdes, algún ducto de ventilación, trampilla secreta o algo por el estilo. Deben tener un lugar en donde estar ellos así que podría haber habitaciones improvisadas, un centro de reuniones… – cavilaba sopesando las posibilidades.

– Este lugar es enorme y además es un laberinto. Hay cerca de veinte habitaciones individuales, aunque la mayoría están todo el tiempo desocupadas; por lo general no hay más de siete u ocho personas al mismo tiempo, incluso a veces solo quedan dos guardias custodiando el lugar porque están tranquilos al saber que es imposible escapar – agregó.

– ¿Por qué estás tan seguro de ello?

– Estas paredes, las rocas, el laberinto, si te pierdes morirías atrapado bajo tierra, creo que eso es peor que quedarse aquí, además, solo mira estos barrotes – dijo abrazando uno con la mano. Cada barrote de hierro tendría al menos un centímetro y medio de diámetro – ¿cómo saldrías de aquí?

La chica hizo un gesto de dolor al sentir una puntada fuerte en la espalda, claramente aún no se había recuperado. – Solo tengo que hacer que ellos me saquen – respondió entrecerrando los ojos con rabia.

– Mírate, ¿no crees que será peor si los desafías?

Uchiha la miraba con horror al saber que ella hablaba enserio. – Sakura por favor – suplicó. – No lo hagas, es peligroso.

– Sasuke – lo cortó. – Ya hablamos de esto. No dejaré que mueras aquí. Es un riesgo que correré – añadió dirigiéndose al hombre. – De todos modos nos matarán tarde o temprano.

– Tú no eres una chica corriente ¿cierto? – preguntó sospechoso entrecerrando los ojos.

La pelirrosa sonrió de lado. – Eres tan arrogante como yo – le susurró el pelinegro al oído.

El prisionero de pelo blanco rió, dejando ver su afilada dentadura. – Esto se pone interesante – expresó divertido – me gusta tu chica amigo. – El aludido se tensó, aún así enseguida sonrió orgulloso, sabía que era solo suya. – Hay puertas trampas y pasadizos secretos – prosiguió – algunos se dirigen hacia la salida, el problema es que si damos con el incorrecto quedaríamos atrapados en lo más profundo de la montaña. Si mal no recuerdo hay una ruta de escape entre un pasillo que va a los dormitorios y la cámara de tortura, pero no estoy seguro.

– Descuida, esa información es muy útil, ahora lo que falta es acercarnos al lugar.

Ya casi perdían la noción del tiempo ahí dentro, pero según sus cálculos creían que habían pasado dos días más, tiempo en el que seguramente Akatsuki se habría puesto en contacto con Fugaku. Seguían deliberando y sacando la mayor cantidad posible de información cuando un fuerte chirrido los interrumpió. Nuevamente se abrían las puertas principales dejando ver detrás de ellas a dos Anbus haciendo que sus corazones se aceleraran a un ritmo desconocido por causa de la adrenalina. Se acercaron a la celda de la joven pareja que los miraba expectante. La pelirrosa ya se preparaba mentalmente para ir con ellos cuando uno de los hombres, Hidan, expresó: – vendrás con nosotros niño bonito.

– Tu papi quiere una prueba de tu integridad – agregó el otro con malicia. – Le mandaremos una fotito.

– No – dijo Sakura poniéndosele adelante. – Si van a sacarle una foto que sea aquí.

Kyusuke, el Anbu que había hablado segundo rió estridentemente – ahora entiendo por qué decían que era una fierecilla. Quizás quieras ver a Kisame otra vez – se carcajeó, mas su semblante enseguida se volvió serio, no estaba bromeando.

– No dejaré que lo lleven – dijo desafiante colocándose en postura de ataque.

– Tranquila – le susurró Sasuke – estaré bien.

– No – respondió en el mismo bajo tono de voz. – Si él va yo también – agregó firme mirando a los dos terroristas.

– Bueno, eso se puede arreglar ¿no Hidan?

– Claro, aún me debes una pelea – por sus ojos pasó un brillo aterrador. – Andando – ordenó haciéndolos pasar delante suyo. Jade dudó, aún así procedió a hacer lo que le decían sin dejar de estar atenta a cada movimiento que sus captores realizaban.

Llegaron a la cámara de tortura y el rostro del pelinegro se transformó inmediatamente en uno de terror, ¿qué le habrían hecho a su amada ahí adentro? ¿Qué les pasaría ahora? Sakura lo miró con pena y culpa entendiendo al instante lo que pasaba por su cabeza. Pero algo interrumpió el hilo de sus pensamientos, todo ocurrió muy rápido, uno de los Akatsukis envió una descarga eléctrica con una picana al pelinegro, haciendo que se fuera hacia adelante y callera estrepitosamente al piso, retorciéndose de dolor. La chica en ese momento se tiró a socorrerlo pero el otro la tomó del cabello y la alejó. Ella gimió de dolor al ser levantada de esa forma y giró sobre sus talones para defenderse, pero no lo logró porque el hombre que la sostenía le inyectó una leve dosis de somnífero para inmovilizarla.

– ¡Sakura! – gritó el Uchiha intentando ponerse de pie, pero la patada que recibió en el estómago lo hizo rodar por el suelo hacia el otro lado. Era inútil, de todos modos no lo iba a escuchar, era arrastrada inconsciente por aquel hombre; el chico se desesperó, mas no pudo hacer nada. Intentó defenderse pero era imposible, la electricidad que había recibido lo había paralizado y los golpes posteriores lo estaban lastimando.

– Creo que así estás bien – se burló su atacante tomándole una foto. – Será una linda postal para tus padres.

El pelinegro estaba rendido en el suelo, entregado pensando en su novia y en cómo se pondría su madre al recibir su imagen, se odiaba a sí mismo por haber llegado a esa situación. – Kyusuke – sintió que llamaba el otro – átalo, no quiero sorpresas. – Fue llevado a la misma silla en la que días atrás había estado la chica y aunque forcejeó lo más que pudo fue inútil. Al mismo tiempo, la pelirrosa era despertada con un baldazo de agua fría. Tembló. – Hay alguien que quiere verte – le dijo Hidan. – Es de mala educación que no lo atiendas – sonrió.

– Maldito – vociferó el Uchiha ardiendo de furia y recibiendo así un piñazo en la cara que lo hizo sangrar por la boca.

En ese instante un hombre robusto y alto, con una máscara negra hasta debajo de los ojos y una capucha, entró a la habitación. Pasó la mirada sobre el chico con profundo asco pero caminó directo hacia la joven agente.

– ¡No la toques! – se oyó un grito, interrumpido por un nuevo golpe.

El enmascarado hizo caso omiso y se acercó hasta quedar casi tocando a la chica, la tomó fuerte del mentón y bajando su máscara sin que ella lo viera pasó su lengua por todo el largo de su cuello hasta detenerse en su oreja haciendo que se estremeciera por completo, le susurró con voz grave: –te dije que serías mía florcita.

Sakura tembló al momento que sus ojos se abrían como platos, simplemente no podría ser peor, estaba en manos de ese enfermo. – Kakuzu – susurró, su novio no llegó a escucharla. El hombre la besó mientras ella desesperada intentaba liberarse moviéndose con violencia para todos lados. Solo pensó en una forma, lo mordió haciendo que chillara de dolor mientras retrocedía limpiándose un sangrante labio. "¡Quítale tus sucias manos de encima!" y golpes era lo único que escuchaba, aunque los sentía como provenientes de un lugar lejano por el aturdimiento causados por la droga en su organismo, el asco y el miedo que le causaba aquel joven. Se sentía vulnerable, todos su miedos de cuando era niña se encontraban latentes en ese momento, lo único que quería era a su hermano, que apareciera como siempre lo había hecho y la salvara "Naruto sálvame, por favor" decía internamente mientras unas lágrimas caían por sus mejillas.

Una cachetada la liberó de su estupor. – Perra – expresó furioso el pelinegro. Sus compañeros solo se habían limitado a observar, como si el espectáculo fuese de lo más entretenido. Se acercó a Sasuke sabiendo que sería su debilidad. – ¿Me recuerdas Uchiha? – sonrió.

El aludido se sorprendió de sobremanera y temió desde lo más profundo de su ser por su novia. – Si te atreves a ponerle un solo dedo encima juro que…

– ¿Qué? – interrumpió desafiante y burlón.

– Te mataré – respondió frío, ya no sentía miedo. La furia era tal que se creía capaz de liberarse y llevar a cabo lo que decía. Los mataría, de eso no había duda.

– ¡Kakuzu ya basta! Esto es conmigo – gritó la chica entre lágrimas.

– Muy bien – expresó pensativo, estirando las vocales al decir la frase. – Eso me gusta más preciosa, al fin comprendes – comenzó a acercársele.

– Saku no – un nuevo golpe cortó el aire.

– Promete que nos dejarás jugar a nosotros después Kakuzu – pidió como si fuera un niño Kyusuke.

– Ella es mía – respondió cortante.

– La cosa no es tan así mi compañero – intervino Hidan pasando un brazo por sus hombros. – Si no quieres que el jefe se entere de esto tendrás que compartir.

– Tsk – no tuvo más remedio que aceptar el trato. – Pero primero será mía; estoy seguro de que esta flor aún no ha sido deshojada. – Al decir ello le dirigió una mirada de lujuria que la hizo temblar.

– ¿Por qué no la sueltas imbécil y dejas que se defienda a ver si puedes con ella? – desafió el prisionero.

– Me parece justo, esta niña me debe una pelea de cuando los capturamos.

– Podría ser divertido – admitió. – Sin embargo, creo que la prefiero así – se mordió el labio. – Verla esposada solo para mí me excita más – dijo pasando una mano desde sus muñecas, por el largo de sus brazos, hasta su cintura.

– ¡Suel-ta-me! – se retorcía para liberarse.

– No la toques – gritaba Sasuke.

– ¡¿Qué creen que hacen?! – se escuchó una muy molesta voz. – ¿Acaso están sacando información? – preguntó un pelirrojo al entrar en la habitación y ver a su compañero muy cerca de la prisionera. Caminó hacia ella, – ¿cómo están tus heridas? – cuestionó rodeándola. Se volvió hacia el resto de los Anbus. – ¿Por qué aún siguen aquí? Si ya sacaron la foto llévenselo, yo continuaré con el interrogatorio.

– No. Sasori, maldito hijo de…

– Ssh, no tientes a tu suerte Uchiha – le dijo mientras era arrastrado hacia su celda nuevamente.

– ¿Por qué haces esto?

– ¿Por qué hago esto? ¡Ja! Es solo trabajo nena. – Respondió acomodándole un mechón de cabello. – Aunque debo admitir que es divertido, creo que encontré lo mío ¿no lo crees? – Hablaba mientras se recostaba en un mostrador con herramientas que había frente a ella.

– ¿Qué quieren?

– Creo que eso tú ya lo sabes ¿cierto? – Sakura negó con la cabeza. – Mi jefe es muy ambicioso, pero eso es algo que ya no importa.

– ¿Quién es tu jefe?

– ¿Quién sabe? – respondió encogiéndose de hombros.

– No me digas, ¿y trabajas para alguien que no sabes quién es? ¿Siquiera conoces sus intenciones?

– Te lo dije, solo cumplo órdenes, mi trabajo me divierte.

– ¿Qué órdenes sigues ahora? ¿Seguirás con lo que empezó Kisame?

– No será necesario – la chica lo miró dudosa. – Debo admitir que me engañaste – comenzó. – En verdad creí que te agradaba, pero claro, el maldito pelirrojo Sasori Akazuna nació para estar solo, así siempre me lo hizo ver mi padre y así será. Jugaste conmigo – dijo furioso dando un paso hacia ella señalándola con el dedo amenazante.

– No, yo no…

– ¡Cállate! – casi gritó haciendo presión sobre su cuello. – Ca-lla-te – silabeó apretando con más fuerza.

– Sa… so… ccgg… – El joven la soltó y la chica comenzó a toser e intentar tomar aire desesperadamente mientras él se limitaba a observarla. Cuando su respiración se regularizó intentó hablar. – Sasori escúchame – pidió pero fue interrumpida.

– Bien, comienza por decirme quién eres y para quién trabajas.

– Soy agente especial de la Organización Ninja de la Hoja – No sabía por qué le decía aquello, incluso sabía que se ponía en peligro porque Akatsuki querría sacarle más información para descubrir a los suyos y que no interfirieran más en sus planes, pero eso nunca sucedería, ella no pondría en peligro a ninguno de sus compañeros aunque le hicieran las peores torturas de todas.

– Continúa.

– Mi única misión era proteger a Sasuke…

– ¿Por eso sales con él? – Concluyó.

– No – se atrevió a decir. – Lo amo.

Su oyente tensó la mandíbula. – ¿Sospechabas de mí?

El silencio por parte de ella le dio a entender que así era. – Lo admito, fue mi plan. Tú ya te habías acercado a mí, así que no me sería tan difícil seguirte el juego. Pero de verdad deseé que no fueras uno de ellos, lo juro. – Sus miradas se cruzaron y él pudo ver la sinceridad de sus palabras reflejada en sus orbes. – La pasaba bien estando contigo, pensé que si todo resultaba bien podríamos ser buenos amigos.

– Hasta el día de la feria – terminó por ella que asintió en respuesta.

– Ahí supe que intentaste secuestrarme. Como sea, los dos pecamos de traicioneros, tú también te acercaste a mí por Sasuke ¿no es así?

– Muy astuta – sonrió de lado. – Sin embargo, ahora que ya están en manos de Akatsuki, no creo que les sea tan fácil salir de aquí y menos si se enteran de la joyita que tenemos con nosotros – dijo tomándola firme del mentón.

La chica abrió los ojos como platos ¿a qué se refería? – ¿Qué quieres decir? ¿Si se enteran? Tú – titubeó – ¿no les dirás?

– Depende – ella lo miró dudosa. – Ya te lo dije – aclaró – para mí esto es un juego, y no me gustaría que rompieran tu bello cuerpo o que tus ojos perdieran ese brillo.

– ¿Qué quieres?

– Mmm… – su postura cambió a una pensativa, mientras la recorría con la mirada.

Sakura se exasperó. – Por favor, haré lo que me pidas pero por lo que más quieras, libera a Sasuke. Haré lo que sea pero por favor…

– ¡Cállate! – la cortó. – Aún no entiendo, ¿cómo alguien como tú puede quererlo?

A la chica le extrañó aquello – ¿Por qué me haces esa pregunta? – se animó a cuestionar.

– Quiero entender, solo contesta. ¿Cómo alguien "inocente" – hizo comillas con los dedos cuando dijo aquella palabra – bondadosa y linda como tú se pudo haber fijado en alguien tan arrogante y engreído como él?

– ¿A qué quieres llegar?

– Yo nunca tuve amigos, ni alguien que me quiera sinceramente. ¿Cómo es que él, con su carácter – sopesó cuál sería la palabra correcta – insufrible – largó con un suspiro – puede tenerlo todo?

Sakura sonrió con ternura – Sasuke puede llegar a ser el chico más odioso y creído de todos cuando se presenta por primera vez ante alguien. Pero eso es solo una coraza, un muro que él mismo construyó para protegerse a sí mismo. Una vez que lo conoces te das cuenta de que es una persona maravillosa; es bueno, atento, amable, siempre cuida a los que necesitan de él aunque no lo demuestre, le cuesta confiar en la gente pero una vez que te ganas su confianza dará todo por ti y te defenderá a muerte. Es capaz de amar con locura sin esperar algo a cambio, ama con todo su corazón y entrega todo de sí para que aquellos a los que ama sean felices, por eso y muchas cosas más mi corazón y mi alma le pertenecen; y por la misma razón tiene amigos que le serán eternamente fieles.

– Suficiente, ya entendí.

– ¿Qué ganas con saber todo esto? No lo entiendo.

– No tienes nada que entender.

¿Qué significaba aquella actitud? ¿Acaso Sasori estaba celoso? "No, imposible" pensó Jade. Entonces lo supo – tú… solo quieres… amor – susurró. El joven se dio la vuelta dándole la espalda rápidamente y apretó sus puños. – Aún es posible Sasori, aún puedes redimirte. Solo intenta hacer las cosas bien.

– ¿Y eso qué sería? – preguntó exaltado. – ¿Soltarlos? ¿Qué ganaría yo?

– Mi respeto y confianza. Entonces sabría que a pesar de todo eres un buen chico y ganarías en mí una amiga.

– Tsk, mientes.

– ¿De verdad lo crees? Ayúdanos y te estaré eternamente agradecida.

El joven pareció pensarlo, sin embargo negó con la cabeza. – Lo siento Sakura, yo no tengo retorno – le dijo mientras aflojaba las esposas para soltarla y llevarla nuevamente a la celda.

¿Qué decirles? Estoy disfrutando mucho escribir este fanfic y les voy a contar que estamos llegando al final de la primera temporada. Pero no se asusten, porque así como termina la primera empieza la segunda. Solo dividí la historia en dos temporadas porque son como dos grandes partes de HILOS ROJOS. Donde en la segunda va a ser más corta y se va a dar todo el desenlace y desenredo de la historia, además espero que no haya tanto drama. Los quiero, gracias por leer! :*