Holaaaaa!

Estoy muy emocionada por este fic. Quiero darle mil gracias a todos los que lo siguen y me apoyan constantemente, a los que lo agregan como favorito o dejan comentarios (hermosos comentarios he de decir); de verdad me inspiran.

Por otro lado quiero pedirles disculpas por la demora, pero es que me costó pensar en los detalles que debería plasmar en este capítulo para después planear cómo seguiría todo.

Tengo muchas ideas en mi cabecita pero no es tan fácil volcarlas a veces.

Los quiero mucho mucho mucho! Mil gracias por leer!

CAPÍTULO 28 – SAKURA

– Saaasori – dijo una dulce voz cantarina. – Ya llegué.

– Oh, aquí estás mi pequeña flor de jardín, ya te extrañaba – respondió el pelirrojo besando su frente.

– Saso, eres un exagerado ¿lo sabías? – contestó riendo.

– Te has tardado más que de costumbre Sakura, sabes que no hace mucho que estás recuperada, debes ir con cuidado.

– Sí, como digas papá.

– Y todavía te atreves a tomarme el pelo. Sabes que…

– Lo sé cariño, pero debes admitir que hay veces en las que me tratas como a una niña y ya tengo casi veinte años.

– Solamente te quiero cuidar. Estuviste dos años en coma después de que la casa de tus padres explotara y quedaras bajo los escombros.

– Tranquilo – le dijo ella acariciándole la mejilla. – Estoy bien, tú me salvaste.

– Saku yo… no soportaría perderte.

– Y no lo harás, pero debes dejar que salga. Soy una mujer que necesita estar libre, estuve dos años postrada en esa cama ¿recuerdas? – agregó señalando hacia su dormitorio.

– ¿Cómo olvidarlo? – exclamó el pelirrojo.

– Háblame de nuestra vida antes del incendio – pidió de repente cambiando de tema para no seguir con esa discusión.

– ¿Otra vez con eso? Ya te conté todo lo que querías saber.

– Es la única forma que se me ocurre para que pueda recordar algo. Tengo claro que la casa del accidente se quemó por completo y fue reconstruida y que por eso no me llevaste, porque no tendría sentido pues aunque recordara no la reconocería.

El joven asintió. – ¿Pero qué hay de los vecinos? Ellos me recordarían, o a mis padres.

– Ya te dije que el terapeuta lo prohibió, podría causarte un daño grave.

– ¿Más grave que no recordar? – bufó cruzándose de brazos. – Necesito respuestas, un lugar donde llorar a mis padres.

– ¡¿Cómo llorarás a alguien que no recuerdas?! – respondió con ironía.

Eso fue el colmo, una lágrima comenzó a caer por su mejilla. – Eres un…

– Lo siento nena – se apresuró a decir. – No fue mi intención – se acercó a ella intentando acariciar su rostro.

– No me toques – dijo enojada quitándolo de un manotazo. – ¡No tienes ni idea lo horrible que es no acordarte de quién eres! – gritó. – Y más cuando la única persona que tienes a tu lado no hace nada por ayudarte.

– No te llevaré y punto, fin de la discusión.

– De acuerdo – gruñó yéndose hacia su habitación y cerrando de un portazo.

Horas más tarde el pelirrojo insistía en hablar con su inquilina. Golpeó la puerta de su dormitorio una vez, mas no obtuvo respuesta. – Saku, ¿amor estás ahí? Escucha lo siento ¿sí? No quise gritarte. Sabes que no fue fácil para mí tampoco.

En ese momento la puerta se abrió – te perdono. Yo también lo siento, sé que me has ayudado en todo desde el principio pero es que…

– Sí, lo sé – interrumpió mientras la abrazaba por la cintura – pero el médico dijo que no cree que fuera permanente, que no debes forzar tu testaruda cabecita porque si haces eso podría ocasionar un daño indisoluble – dijo antes de chocar sus labios con los de ella.

– Saso… – empezó a decir apartando su rostro.

– ¿Cómo es que aún no puedes corresponderme? – preguntó en un suspiro levantando su mentón. – Antes lo hacíamos todo el tiempo – mintió.

– Pero es que… yo no… lo recuerdo – respondió casi en un quejido bajando la mirada.

– Aún así, hace un año que recobraste el sentido, ¿no sientes nada por mí?

– No es eso, yo… te quiero mucho, pero no estoy preparada para dar un siguiente paso, no sin encontrarme a mí misma, sin saber quién soy.

– ¿Y qué pasaría si no recobraras la memoria? ¿Jamás volveríamos a estar juntos? – preguntó ya algo irritado.

– No lo sé, solo trato de ser sincera para no lastimarte.

– Pero lo haces – contestó tajante. Ella solo se limitó a bajar la mirada sintiéndose culpable. – Ven, sigamos abajo, mi hermana viene a cenar esta noche, no creo que quieras quedarte encerrada.

– ¿Karin? – preguntó emocionada de pronto.

– ¡Karín! – corrió a abrazarla en cuanto sintió la puerta horas más tarde. – Por fin llegas, no puedo creer que estés aquí.

– A puesto a que te tiene aburrida la convivencia con Shrek ¿no es así? – bromeó la recién llegada. A lo que ella solo se limitó a lanzarle una mirada furtiva y reír.

El hombre las miró serio, Sakura negó con la cabeza. – No es momento, discutimos – le aclaró casi en secreto para que entendiera.

– Oh. ¿Cómo estás? – lo saludó. – Mmm… qué bien huele.

– Pastas a la Saso – informó su ¿amiga?

– ¿Segura que no nos matará de indigestión? – la pelirrosa negó divertida. – Aún estoy viva – aseguró. El ambiente en aquella casa se había vuelto ameno y familiar, era agradable estar los tres juntos tranquilamente compartiendo una cena. Pero estas últimas palabras habían provocado que la otra chica se sobresaltara un poco, Sakura Haruno estaba viva, lo sabía, pero lo que estaba haciendo Sasori estaba mal y ella era cómplice. Hacía poco más de un año y medio que se había reencontrado con él y en ese momento no tenía idea de lo que estaba pasando. Jamás imaginó encontrarse en tal situación, pero una noche, escapando de un amor casi destructivo con un chico de la universidad en que estudiaba llamado Nadare Roga, terminó en la casa del Akazuna. Enseguida notó su extraño comportamiento, cuidaba receloso una habitación en particular y cada vez que le preguntaba acerca de qué guardaba o escondía ahí se ponía sumamente tenso e inclusive se enojaba, advirtiéndole mortalmente que no se le ocurriera poner un pie dentro del lugar o se arrepentiría. Con el paso de los días y por la seriedad con la que le habían advertido, perdió un poco la curiosidad, dando por hecho que debía ser algo sin importancia, "cosas de chicos" se dijo, "de seguro debe ser algún cuarto erótico o de juegos, no me concierne de todos modos".

Mas cuán grande fue su sorpresa cuando una tarde por accidente su hermano dejó la puerta abierta para salir a toda prisa hacia la cocina. Karin salía de su cuarto cuando vio por el rabillo del ojo que al parecer se trataba de una habitación común y corriente, de pronto necesitaba saber qué había allí que debía ser escondido, no entendía. – ¡No puede ser! – susurró con los ojos abiertos de par en par. "Está viva…" Sakura estaba viva y yacía dormida en ese cuarto conectada a una máquina que monitoreaba su estado, a un suero que aparentemente servía para mantenerla con vida y zondas por las que eliminaba sus desechos. – ¡¿Qué significa esto Akazuna?! – gritó histérica. El pelirrojo la miró furioso y la arrastró fuera de la habitación pero ella no lo dejaba hablar. – ¡No puedo creerlo! ¡Todos piensan que está muerta! Sus amigos,…

– Cállate – siseó simplemente él, comenzando a exasperarse.

– … su familia y sus compañeros lloraron su muerte. Quiero escuchar ahora mismo una explicación razonable para esto Sasori. Aunque no creo que la teng…

– ¡Cállate! – gritó colérico interrumpiéndola.

– ¡Por Dios! Deben saber que está viv… – pero no pudo continuar, el chico la agarró del cuello y comenzó a apretar con fuerza provocando que gimiera de dolor y por la falta de aire.

– No vas a decir ni una palabra ¿me escuchaste? La única razón por la que la viste es porque se descompuso y me descuidé al dejar la puerta abierta.

– Sa… so… – intentaba en vano soltarse de su agarre, lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas.

– Pero esto nunca tendría que haber pasado. Una sola palabra que salga de tu boca y estás muerta – la soltó con furia.

La pelirroja intentaba tomar la mayor cantidad de aire posible para recuperar el aliento. – Eres un monstruo – susurró entre furiosa, asqueada y asustada. – ¿Qué vas a hacer con ella?

– Eso no es asunto tuyo. Pero ya que sabes mi pequeño secretito – se agachó hasta quedar a su altura y sonrió con malicia apartando un mechón de cabello de la cara de su hermana, quien lo quitó de un manotazo – vas a ayudarme – sentenció.

– Ni pienses que voy a ser cómplice de esta locura.

– Ya lo eres hermanita – terminó tajante pero regodeándose con su victoria. – Si yo caigo tú caes conmigo, hace mucho que vives aquí – continuó – ¿crees que alguien te creería que no sabías que tenía a esta chica viviendo bajo el mismo techo que tú?

– Pe… pero… – El chico negó con la cabeza y se puso de pie. – ¿Cómo es posible que tú la tengas? Se supone que había sido víctima de un sec… Tú – acusó. – ¿Tú la secuestraste Sasori? – preguntó siguiéndolo.

– Cuánto menos sepas mejor, incluso para ti; así que no quiero más cuestionarios ¿queda claro?

A Karin nunca le había caído bien Sakura, desde que la conoció y se atrevió a desafiarla como ninguna la odió, más aún después cuando le quitó toda la atención, cuando la veía hacer amigos y ser admirada con facilidad, sobre todo por Sasuke; la odió todo el tiempo, la envidiaba, quería competir con ella, que desapareciera, pero cuando en verdad la creyó muerta no se alegró. No lloró su muerte pero tampoco la deseó, vio sufrir a muchos de sus compañeros, especialmente a Naruto y a Sasuke pero no le agradaba que así fuera. Su capricho con el pelinegro se le olvidó por completo, pues cuando él dejó la preparatoria, trató de acercársele pero todo fue en vano, no quedaba rastro del imponente y popular Uchiha, ese chico había desaparecido dándole paso a un triste y depresivo adolescente que se consumía entre las cuatro paredes de su habitación. Le dolía verlo así, pero sabía que ella no podía hacer nada para calmar su dolor, ¿qué le diría? Ni siquiera eso sabía, ¿cómo actuar en una situación así?

Cuando Sakura despertó, ella se encontraba en la casa junto a su hermano, que la había obligado a cuidarla y monitorearla junto con él, estaba completamente atrapada ¿quién la ayudaría en esas condiciones? Lo más probable es que terminara muerta o en el mejor de los casos presa por haber "secuestrado" a una persona. ¿Qué pensaría su madre si se enterara? ¿Qué reacción tendría Sasuke o cualquiera de sus ex compañeros? De seguro la odiarían de por vida, ella misma lo haría pero no podía escapar, estaba indiscutiblemente atrapada y sola. Estaba sumida en sus pensamientos cuando de repente se percató de que un par de ojos jade la observaban desde la cama. – Sa… Sakura tú… ¡Saaasoriii! – llamó a gritos sin saber qué debía hacer.

El chico entró corriendo por la puerta, asustado con el corazón en la boca. Se acercó a la pelirrosa con cautela para no asustarla, quitó su respirador y pasó su brazo por detrás de su cuello para incorporarla un poco y que así pudiera tomar algo de agua que tenía en la habitación por si acaso. – Tranquila preciosa, estarás bien – dijo amable, su hermana lo miró algo extrañada, nunca lo había escuchado hablar así. – No te fuerces en hablar, hace mucho no usas tu voz, te costará al principio.

Aparentemente lo entendía, porque permaneció tranquila e hizo un leve asentimiento cerrando sus ojos.

El proceso de recuperación de la chica fue largo, lento y sumamente doloroso, pues además de haber recibido severos daños en aquella cueva (no solo por los maltratos físicos sino también por las rocas que golpearon su cabeza pierna y torso antes de que Sasori pudiera sacarla hacia uno de los pasadizos que estaban debajo de ellos previo a que se derrumbara el lugar por completo y fuera consumido por las llamas) había perdido gran porcentaje de su musculatura por estar tanto tiempo tendida en esa cama y eso fue lo que más le costó, prácticamente tuvo que aprender a caminar nuevamente, y tareas sencillas como cepillarse los dientes o cortarse su propia comida se volvieron verdaderos retos.

Karín sentía mucha impotencia y al principio estaba un poco reacia a acercársele, pero su hermano no le dio opción y poco a poco la pelirrosa comenzó a meterse en su corazón, ahora entendía la gran diferencia entre ambas, por qué sus compañeros la seguían en vez de a ella, Sakura era buena, aún a pesar de no recordar nada tenía una voluntad de hierro y era amable y agradecida hacia quienes la cuidaban, dos personas que para nada se merecían esos sentimientos de su parte. Cuando despertó, Sasori le había hecho creer que era su novio y ella su mejor amiga y confidente, odió eso, más aún cuando la chica comenzó a hacerle preguntas, sobre todo de su vida amorosa con su hermano; tuvo que seguirle el macabro juego a Akazuna, no tenía opción, por ello decidió contarle lo que ella había visto desde afuera entre Haruno y Uchiha, un amor puro como no había visto en dos adolescentes antes, un amor sincero, desinteresado y profundo, grabado a fuego en sus corazones, cosa que comprobó al ver a un destruido Sasuke y a una desmemoriada Sakura que a pesar de todo en su interior sabía que algo no estaba bien. – Siento como si me hablaras de otra persona – le dijo después de dudar bastante si era o no correcto contarle aquello a su "cuñada" cuando ésta le contó su supuesta historia de amor con el pelirrojo. – Quiero mucho a Saso, pero no me imagino eso que me dices, para mí es más como – titubeó – un hermano, un buen amigo al que le debo mucho, pero…

Karin sonrió nostálgica, triste – lo sé – dijo, aunque eso confundiera un poco a la pelirrosa. No soportaba ser cómplice de esa locura, había aprendido a querer a la chica de ojos jade, era en verdad su amiga, y lo lamentaba por su antiguo compañero pero esa amiga era la única que podía sacar a su hermano de las sombras, había logrado llegar al corazón de Sasori, lo sabía, no conocía cómo pero de alguna extraña manera él la quería y ella no podía destruir la enferma felicidad del pelirrojo. A pesar de todo, sus fuerzas habían llegado al límite, no seguiría formando parte de eso; por lo que luego de que la chica se valiera por sí misma decidió irse de ese lugar y hacer de cuenta que no había pasado nada, claro que su conciencia inquieta no la dejaba dormir, pero sabía que se lo merecía.

Su situación cambió un poco al reencontrarse con su primer y único verdadero amor: Suigetsu Hozuki. Él era un sarcástico e inquieto hombre, pero aún así la enloquecía, la divertía, la hacía enojar hasta querer matarlo y luego reír, a su lado se sentía completa, completamente protegida. Ya no importaba por qué había desaparecido de su vida tiempo atrás, él no se lo había querido decir y respetaba su decisión, sabía que era mejor así, él debía tener sus razones y ella le tenía confianza, había aprendido por experiencia a sacar la curiosidad de su vida en ciertas situaciones.

– ¿Por qué discutieron? – preguntó curiosa mientras tomaba una rodaja de pan.

– Sakura insiste en ver su antiguo barrio – explicó el chico.

– Oh – expresó entendiendo de qué iba aquello. – Pero ¿acaso no había dicho el terapeuta que eso era peligroso? – preguntó, siguiendo el juego de su hermano. Ella sabía perfectamente que la historia que le había contado a la chica no era cierta y por lo tanto no había lugar al que llevarla; además de que Sasori tenía tanto miedo de que recuperara su memoria, que intentaba mantenerla lo más alejada posible de cualquier cosa que pudiera hacerla recordar.

Sakura suspiró algo irritada. – Ya entendí ¿sí? No volveré a tocar el tema, por ahora – agregó segundos después, porque si había algo cierto es que era una persona muy obstinada.

– Por favor entiende, podría ser malo.

– Eso no lo sabremos hasta que no probemos – contraatacó.

– Saku no te arriesgaremos – contestó comprensiva Karin. – A nosotros también nos gustaría que recordaras – siguió, al momento que intercambiaba una mirada cómplice con el pelirrojo – pero estamos felices de que más allá de todo estés con nosotros. Sé que es frustrante no recordar, pero intenta ser feliz cada día, agradece que estás viva y diviértete sin pensar tanto en el pasado, eso no cambiará pero puedes hacer algo para que tu presente sea mejor.

Haruno la miraba atenta, quizá sería lo mejor, quizá esos chicos que tanto quería y que la cuidaban tenían razón y debía dejar de intentar recordar y solo vivir, disfrutar de los chicos del centro en el que era colaboradora, salir a correr por las mañanas como le gustaba y darse la oportunidad de ser feliz. Después de todo no quedaba nada de su antigua vida más que sus recuerdos perdidos. Quizá en el momento menos pensado volvieran, quizá era lo mejor no forzar más su mente intentando rescatar cualquier posibilidad de saber quién era antes del accidente. A lo mejor si encontraba tranquilidad en sí misma sus recuerdos se resignarían a volver. Pero nada era fácil, algo la inquietaba, quería saber por sí misma quien era, cómo actuaría la antigua Sakura en determinadas situaciones, qué experiencias de vida tenía, qué la apasionaba realmente; claro que Sasori y Karin le habían contado mucho, pero simplemente sentía como si se referían a un desconocido cuando hablaban, no se sentía identificada con lo que le decían y más importante aún, sentía un anhelo, más allá de su memoria, casi doloroso de algo que no sabía qué era, algo le faltaba y el vacío en su pecho se lo recordaba cada vez que se le presentaba la oportunidad. ¿Qué era eso que le faltaba? ¿Acaso sería la pérdida de sus padres? Una corazonada le insistía en que se trataba de algo más. – Lo intentaré – fue lo único que pudo responder.

– De acuerdo – concordó cambiando su actitud y el tono de voz a uno más alegre – en ese caso, ¿por qué no sales conmigo este sábado? Iremos con unas compañeras a tomar algo a un club cerca del centro para celebrar mi cumpleaños.

Sus ojos brillaron emocionados. – Me encanta la idea – exclamó, pero enseguida su mirada se encontró con la seria de Sasori. – ¿Puedo? – preguntó cuál niña chica.

– Prometo cuidarla – aseguró la otra. – Vamos – insistió – estamos hablando de que debe ser feliz, le hará bien salir y divertirse un poco.

El joven aún no estaba convencido, se mostraba algo reacio pero al final cedió. – De acuerdo – dijo y los gritos de felicidad no se hicieron esperar, "¡síii!" exclamaron las dos al mismo tiempo.

– Gracias – gesticuló la chica de ojos jade sonriéndole, y ese villano simplemente había caído rendido ante ese ángel una vez más, sin poder negarse a su petición, después de todo las probabilidades de que se cruzara con alguien que pudiera reconocerla en esa enorme ciudad eran sumamente escasas.

Espero que les haya gustado este capítulo y que haya despejado muchas de sus dudas, ahora saben un poco de lo que pasó con Sakura después del derrumbe, y además pudieron ver otro lado de dos personajes que en la primera temporada fueron bastante odiosos.

Gracias Kasumy, DULCECITO311, , HiNaThItHa.16241 y Guest por sus reviews! Espero que esta capítulo despeje varias de sus dudas.