Hola amores...
Mil perdones por la demora, mi idea era terminar el fic en febrero antes del comienzo de clases, pero estoy a punto de mudarme y he estado muy complicada, además de que el exceso de problemas le quitan a uno un poco de inspiración y le hacen sentir perdido; la compu me ha afectado un poco la vista y eso lo complica aún más las cosas.
Pero no quiero que lo tomen a mal, no me estoy excusando, no tengo excusa. Solo quiero explicarles que no es por falta de voluntad y darles la tranquilidad de que sea como sea este fic lo voy a terminar.
Los quiero mucho, gracias por leer y por tenerme paciencia. Espero disfruten!! ;)
CAPÍTULO 30 – "DREAM"
– Aún no puedo creer que me haya dejado convencer – expresó cierto pelinegro algo fastidioso acomodándose una chamarra en su departamento mientras bebía cerveza junto a viejos amigos.
– Vamos Sasuke, no seas aguafiestas – reclamó Naruto.
– Es verdad – coincidió Sai. – EL pobre está en lo último de su vida útil. – El resto de los chicos se carcajeó por este comentario.
– Quién hubiera dicho qué sería el primero – exclamó Shikamaru.
– Es difícil creer que hayas decidido caminar por la borda por voluntad propia – apoyó Gaara.
– Bueno, eso no es importante ahora – comentó Kiba. – Lo que nos debe preocupar ahora es… comenzar con las despedidas de soltero.
– ¿Despedidas? ¿Acaso no es una sola y antes del casamiento? – Preguntó Choji.
– ¿Quién dice que tiene que ser solo una? Debe aprovechar lo que le queda de libertad. Y ustedes también – repuso.
– ¿Nosotros? – Preguntó el pelirrojo confundido.
– ¿A qué te refieres? – agregó Sai de igual modo.
– Mi queridísimo amigo las bodas son contagiosas, si una se casa, todas querrán hacerlo. – Y ante este comentario las caras de Shikamaru, que desde hacía casi dos años era novio de Temari, de Sai, que seguía con Ino y de Gaara, que estaba saliendo con una chica llamada Matsuri, se transformaron por completo con sus expresiones de horror, cosa que hizo reír al resto, incluso a Sasuke. El pelirrojo había conocido a Matsuri en una de sus excursiones arqueológicas; resultando por obra del destino que ella terminara hospedada en el mismo hotel que él; desarrollaron una afinidad casi inmediata, apasionados por la historia que se presentaba ante ellos en medio de una excavación, terminaron envolviéndose en una semana de romance, un romance que lograron hacer perdurar más allá de esas simples "vacaciones".
– ¿No es fantástico que al fin hayamos podido salir a bailar? – preguntaba una animada pelirrosa.
– Sí, aunque si no fuera porque se trataba de una salida de mujeres, estoy segura de que mi hermano se pasaría toda la noche custodiándote.
– Sasori es un exagerado – respondió su amiga restándole importancia.
– Solo te quiere cuidar Sakura, se preocupa por ti.
– Demasiado diría yo, perdí la memoria pero no estoy inválida ni soy estúpida.
– Él teme perderte y lo sabes. Tiene miedo de que te alejes.
– ¿Por qué lo haría? – Pero Karin no pudo responder, sabía que la Haruno tenía motivos, demasiados motivos para alejarse de Sasori, aunque no lo recordara. – Sé que no puedo quererlo como antes, pero aún así es mi amigo y lo aprecio mucho. – La pelirroja se sintió culpable, mas solo atinó a alentarla a que se apresurara para entrar al local bailable de una vez, concentrándose solamente en lo bien que pasarían esa noche.
– ¡Sui! – gritó la pelirroja llegando casi a la barra, dándole a penas tiempo al peliblanco para que se girara.
– Hola reina – respondió alzándola en brazos y besándola. – Estás preciosa, ya te estaba extrañando demasiado.
–Tú no estás nada mal – correspondió seductoramente al saludo meloso de su novio. – Ven, quiero presentarte a alguien, las demás chicas deben estar por llegar.
– Cielos – suspiró – estoy rodeado – agregó recibiendo por parte de Karin un codazo en las costillas. – ¡Ouch! Eres ruda – le susurró al oído haciéndola estremecer.
A unos pasos de ellos una divertida pelirrosa se burlaba de la escena. – Suigetsu ella es Sakura.
– Es un placer – dijo la aludida tendiéndole la mano en forma de saludo.
– Es como mi hermana – agregó Karin. – Saku, él es Suigetsu, mi novio.
El chico abrió los ojos como platos al verla y al instante frunció el ceño, sospechoso. – ¿Sa… Sakura? – tartamudeó recordando lo que habían vivido en la cueva y en las condiciones en las que cobardemente la había abandonado junto a su novio. Cosa de la que se arrepintió por siempre al pensar que ambos habían muerto aplastados ese día. Seguramente nunca se lo perdonaría, pero ¿por qué le seguía el juego a Karin? ¿Planeaba vengarse de él por dejarlos aquel fatídico día? ¿O acaso en serio no lo reconocía? Pensó en apartar a su novia para averiguar qué sucedía, pero desistió ante la idea de que pudiera arruinarle el cumpleaños. De modo que simplemente simuló no conocerla.
– ¡Ey! Oye, ¿qué te sucede? – lo regañó al ver que había quedado estático mirando con cara de horror a la ojijade.
– Mn – negó rascándose la nuca y sonriéndole. – Es un placer conocerla señorita – correspondió, comenzando a comprender que en realidad no parecía estar fingiendo.
– El gusto es mío – correspondió tendiéndole la mano. – Ya quería cocer a la persona que hace que Karin viva en las nubes. ¡Ay! – se quejó al ser pellizcada en el brazo por su amiga. – Este lugar es fantástico ¿verdad? – comentó restándole importancia con un inusual brillo en los ojos.
– Así es – respondió el chico. – "Dream" nunca me decepciona.
De entre todos los lugares del mundo, justo tenía que ser ese: un baile, con lo que odiaba él ver a la gente alcoholizada y amontonada sudando y pechándose los unos a los otros. Aunque debía admitir que en su mesa del primer piso cerca del barandal, desde donde veía claramente la pista, no se estaba tan mal. De un tiempo a esta parte las cosas habían cambiado demasiado para él, Naruto desde hacía mucho que era un semental enamorado, pero el resto... Sai mantenía la compostura de siempre, aunque el hecho de salir con Ino lo había vuelto bastante más sociable, no era de extrañarse siendo el novio de una de las chicas más populares y extrovertidas que había conocido; Shikamaru por su parte no parecía tener la pesadez en el cuerpo con la que solía cargar antes, y Sasuke sonrió al pensar a qué se debía, se imaginaba al pobre bajo las amenazas y los golpes de su compañera de trabajo Temari, la rubia que le había robado el corazón por completo al Nara. Kiba seguía siendo el mismo de siempre, pero sorprendentemente ahora competía con Choji y no con Gaara que antes era su principal rival y el casanova número uno del grupo, evidentemente la tal Matsuri había cautivado el corazón de su amigo. Por su parte Akimichi se había vuelto un experto en el tema de seducción, sus años de adolescencia algo escondida lo habían ayudado a estudiar a fondo a las mujeres y el comportamiento que tenían cuando sus amigos intentaban conquistarlas, además lo ayudaba el hecho de que su físico cambiara al haberse convertido en un hombre, había adelgazado bastante aunque seguía siendo grande y robusto, se notaba que en todo ese joven también había fuerza y músculos, algo que parecía llamar la atención de las mujeres.
Se concentró en los chicos que lo rodeaban, en su hermano del alma que había estado siempre y que había sufrido tanto como él la muerte de su pelirrosa; Naruto se merecía más que nadie ser feliz y Sasuke estaba agradecido de que encontrara a alguien como su prima, que también se merecía todo el amor que pudiera darle. Solo entonces se dio cuenta de que él también podría ser feliz, debía darse una oportunidad; no pensaba en salir corriendo a buscar a una mujer, pero no se negaría a la posibilidad de intentar volver a amar nuevamente, finalmente debía… dejarla ir…
Se apoyó en la baranda con su vaso de caipiriña en la mano y se dispuso a observar a la gente bailar, todos parecían tan alegres que por un momento se preguntó si él sería capaz de hacerlo, mas enseguida sonrió triste al recordar lo que Sakura le había contado de su encuentro en un lugar como ese. Cuando estuvieron cautivos hablaron mucho de sus vidas para hacer todo más llevadero, pero principalmente la chica; como Sasuke ya sabía la verdad acerca de su trabajo como agente, se dispuso a contarle cosas que habían sucedido sin que él se diera cuenta por completo, entre ellas le confesó que había estado hablando con ella estando disfrazada, en la barra de un boliche toda la noche aunque no la hubiera reconocido, también le dijo lo borracho que se había puesto, cómo lo había visto bailando frente al espejo, haciéndolo avergonzar de sobremanera. Luego, cuando él le comentó del sueño que había tenido y la sensación con la que había despertado al otro día, ella no pudo más que confesarle que casi se había aprovechado de él esa madrugada. Recordó que enseguida los papeles cambiaron y era ella la que se avergonzaba al tener que contarle lo que había pasado. No pudo evitar reír nostálgico y girar la cabeza hacia la barra, debía despedirse de ella y en ese momento sentía que le debía un trago en ese lugar.
– Dos tequilas por favor – pidió al acordarse de lo que habían tomado esa noche.
– Que sean cuatro – escuchó una voz lejanamente familiar al sentir una mano sobre su hombro.
Giró su rostro y se sorprendió de sobremanera al ver de quien se trataba.
– Tú – susurró furioso recordando cómo los había abandonado por salvarse el pellejo; a pesar de que Sakura lo había salvado él no la ayudó.
– Me alegra verte viejo, no sabía si habían conseguido salir, cuando me iba escuché explosiones por todos lados, pero me alegro de que estén bien.
– No estamos bien, Sakura murió y estaría viva si no nos hubieras dejado – le reprochó. Uchiha maldecía infinitamente su suerte, apretaba sus puños con fuerza para controlar las ganas que tenía de moler a golpes Suigetsu en ese momento. Quería olvidar, quería dejarla ir y el destino se empeñaba en impedir que eso sucediera.
La cara del peliblanco cambió rotundamente a una de sorpresa, ahora estaba más confundido aún que hace un rato atrás. ¿Acaso le estaban gastando una broma de mal gusto? ¿En verdad Sasuke no sabía que Sakura estaba viva? ¿Qué estaba sucediendo ahí? Tomó los dos tequilas que le acababan de dejar en la barra de un solo trago y dejó sus dudas en un segundo plano, convencido de que costara lo que costara averiguaría qué estaba pasando. Por lo pronto se dispuso a intentar calmar al chico que se preparaba para irse. – Lo siento viejo, de verdad no sé bien qué es lo que sucede, pero trata de tranquilizarte. Toma – agregó acercándole otro chupito. – Aunque sea hoy intenta divertirte.
Esas palabras eran como fuego para el Uchiha, ¿cómo podía haber alguien tan hipócrita? ¿De verdad aquel tipo se pensaba que se quedaría a tomar algo en su compañía como si nada hubiese pasado? – Olvídalo, me marcho – se limitó a decir dándole la espalda nuevamente.
Se encaminó hacia el baño, maldiciendo internamente su suerte; mas cuando estaba a punto de entrar, una mata de cabello rosa que se dirigía hacia la salida llamó su atención. Sin dudarlo se encaminó hacia ella, movido por un impulso irracional e infundado que lo arrastraba a acercarse. Sabía que Sakura estaba muerta, pero tenía que desilusionarse una vez más. ¿Sería posible que hubiera otra mujer con el cabello de aquel color? ¿Por qué la vida se empeñaba en que no la dejara ir? Ya no importaba, no quería pensar, en ese momento lo único que lo movía era esa atracción hacia la desconocida que al parecer alguien incitaba a que saliera del baile. Solo unos metros más. – Sakura… – susurró atónito antes de que todo se volviera negro.
– Oye Karin ¿qué te sucede? – preguntaba confundida y algo enfadada, tirando de sí hacia adentro de "Dream". – No me quiero ir. ¿Qué pasa? – insistió al verla tan alarmada.
La pelirroja se volvió hacia ella y poniendo las manos en sus mejillas suplicó: – Escúchame Sakura, por favor sígueme ¿sí? Te lo suplico.
Y ante la cara de desesperación de su amiga, no pudo hacer más que obedecerla. Comenzaron a caminar por las calles desiertas, pues su casa no quedaba a demasiadas cuadras y ambas necesitaban un respiro. – ¿Suigetsu te hizo daño? – preguntó precavida y con tono de amenaza en la voz.
– No, no tiene que ver con él. Olvídalo sí, solo no me siento muy bien, estoy algo cansada.
– Si no tiene que ver con él ¿por qué no vino con nosotras? ¿Y qué hay de tus amigas? ¿Ellas no iban a venir?
– No lo sé Sakura, solo… ¿puedes callarte un momento? Necesito pensar.
– ¿Pensar en qué? – insistió, sabiendo que estaba llevando a la chica al límite. – Puedes confiar en mí Kar – agregó intentando serenarla.
– Lo sé – suspiró al fin. – Y por eso quiero pedirte que lo olvides y que no le comentes a mi hermano lo que sucedió esta noche.
– ¡¿Estás loca?! – se alarmó. – Claro que no. Me encadenaría en el cuarto si le cuento que por alguna razón, la cual desconozco por completo – añadió, mirándola con sospecha – me sacaste corriendo del baile.
Ambas rieron. – Gracias Saku – la abrazó. – Por eso te quiero tanto.
– Vamos, sigamos la fiesta en casa.
– ¿Pizza y cerveza? – sugirió Karin.
– No puede ser mejor – respondió pasando un brazo por sus hombros antes de comenzar a andar nuevamente.
Aproximadamente a los quince minutos de haberse instalado con las jarras de cerveza, mientras esperaban a que llegara la pizza, el celular de la pelirroja sonó, interrumpiendo la interesante conversación acerca de su relación con Suigetsu y de su primera vez. "Me gustaría recordar mi primera vez" había dicho Sakura, pensando en que la próxima vez que tuviera relaciones también sería una primera vez. – ¿Es él? – inquirió curiosa y con exagerada emoción.
Karin asintió levemente con la cabeza, pero la palidez que reflejaba su rostro no pasó desapercibida para la Haruno. – ¿Sucede algo malo?
Karin la miró pero las palabras se negaban a salir de su boca. Tragó saliva casi dolorosamente. – Quie… quiere verme.
– ¿Y…? – la incitó a seguir. No entendía qué tenía eso de malo.
– Ahora.
– Oh. Y tú… ¿no quieres? – Al ver que no obtenía respuesta agregó. – Vamos, ¿qué pasa? Parece que le tuvieras miedo.
– No es eso, es solo que... – Un mensaje la interrumpió nuevamente. La pelirrosa la miró expectante. – Está afuera – le aclaró, asustada.
– Pues bien ¿qué esperas? – dijo poniéndose de pie y empujándola hacia la puerta. – Ve y habla con él, yo estoy cansada me voy a dormir.
– Pe…
– Suerte, disfruten la pizza – agregó luego de besarla en la mejilla para dirigirse a las escaleras.
Karin salió lentamente hacia la oscuridad de la calle, sintiéndose como si entrara a una sala de juicio donde alguien la sentenciaría a muerte. El hecho de que Suigetsu le advirtiera de la presencia de Sasuke solo podía significar una cosa: lo conocía, pero… "¿y si conocía a Sakura y sabía que la daban por muerta? ¿y si Uchiha le había contado de ella? No, aún así no podría relacionarlas ¿o sí? No, a menos que él hubiera visto fotos o… ¿Y si sabe que la chica que estaba conmigo y la que Sasuke cree muerta son la misma persona? ¿Cómo? No, es imposible, Suigetsu no la conoce, no, yo misma los presenté hace un rato, no sería capaz de fingir…"
– Karin – la llamó de pronto una grave vos interrumpiendo todos sus pensamientos.
Se sobresaltó y todas sus terminaciones nerviosas reaccionaron ante el gélido tono de su novio. Le preocupaba enormemente lo que sabía el chico, lo que pensaría de ella si supiera más de lo debido. Sabía que era una escoria por ocultarle la verdad a todos, incluso a su ahora amiga, a quien habían inventado una historia completamente falsa. Pero no quería perder al hombre que la hacía tan feliz, al hombre que la apoyaba tanto, al único que en verdad había amado, al que amaba con toda el alma. ¿Qué pasaría si la Haruno recordara? No, Sasori le había asegurado que eso era imposible. ¿Acaso tendría que ver con las "medicinas" que le hacía tomar cada mañana? Era lo más probable...
– Sui yo… – comenzó yendo hacia él, debía explicarle por qué había salido despavorida del baile cuando él le mencionó a Sasuke, seguramente estaba enojado por haberlo dejado solo.
– No – la interrumpió él dando un paso hacia atrás para que no lo tocara. Estaba sumamente enojado y decepcionado; pues si era lo que él creía, la chica a la que amaba con locura se había convertido en el mero reflejo de su hermano. – Ahora mismo me vas a explicar qué es lo que sucede – expresó con rabia.
– Yo… no sé de qué me hablas – se excusó con voz temblorosa.
– No me trates de idiota, quiero la verdad. Toda la verdad – agregó, sumamente frío.
– No entiendo…
Pero no la dejó continuar, no le importaba en absoluto descubrirse o descubrir a Sasori. Necesitaba saber que su novia no era igual que el maldito que lo había encerrado tanto tiempo. – ¿Por qué Sasuke piensa que Sakura está muerta? – preguntó sin más, viendo como la pelirroja perdía todo resto de color de su piel.
Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas sin previo aviso; se vio abatida, derrotada, acorralada por primera vez en mucho tiempo. Sabía que el encubrir a su hermano en semejante hazaña era un delito imperdonable, mas nunca pensó que llegaría el día en que alguien pudiera descubrirlos, por lo menos no tan pronto y menos que sería la persona que amaba, seguramente la odiaría por siempre. – Habla – casi le gritó el peliblanco.
En ese momento Karin cayo de rodillas, rendida y llorando. – Sui por favor, te lo imploro.
– Nada de eso sirve. Quiero toda la verdad – se limitó a decir. – Ahora.
Tras unos minutos de llanto logró calmarse lo suficiente como para poder hablar; todo bajo la atenta mirada violácea del Hozuki. Se sentó en el cordón de la vereda donde estaba, frente a la casa de su hermano y se abrazó a las rodillas. – Conocí a Sakura hace casi siete años – comenzó. – Para ese entonces nos llevábamos bastante mal. En realidad… era yo quien la detestaba – aclaró. – Ella era buena con todos y rápidamente me quitó la atención que acostumbraba a tener sobre mí.
"A los dos años, entró a estudiar en la secundaria Naruto Namikaze; me encantó ni bien lo vi, pero lindo fue el golpe que me llevé al ver cómo se trataban, al final supe que eran como hermanos pero yo no podía dejar de verla como alguien que se interponía en mi camino y siempre arruinaba todo. Lo peor era que yo sabía que no lo hacía adrede, no era su intención fastidiarme, simplemente era mi egocentrismo y la envidia que me causó, lo que me jugó una mala pasada. La odiaba, quería verla sufrir, que se sintiera como yo lo hacía; pero la llegada de Naruto significó más amigos para ella. El chico es carismático y rápidamente formó un grupo de amigos, que no dudó en incluirla, a ella y a las dos tontas que siempre la acompañaban."
"Cuando entramos a primer año de preparatoria la cosa empeoró con la llegada de otro chico nuevo: Sasuke Uchiha. Qué obviamente se fijó en ella. Yo logré seducirlo un tiempo, pero sé que nunca le interesé. ¿Por qué todos tienen que amarla? Me pregunté eso una y mil veces. ¿Qué tiene ella que la hace tan especial?"
"Ahora lo sé. Sakura es buena, desinteresada y defiende a los suyos como nadie. Recuerdo que parecía frágil en la secundaria, dejaba que le hiciera de todo…"
Suigetsu sonrió al pensar a esa poderosa chica como frágil, si había algo que no era, era justamente eso: frágil. La chica de ojos jade era fuerte, determinada y sumamente testaruda; esa terquedad era la que lo había liberado y siempre le estaría agradecido por ello.
–…Pero cuando intenté pegarle a su amiga se transformó por completo, nunca la había visto así y realmente me dio mucho miedo. Sakura daría la vida por los que ama y eso me hace quererla aún más.
Miró a su novio que tenía la vista clavada en la nada. Como si recordara algo, como si estuviera metido en sus pensamientos, lejos de ella.
– A pesar de mi odio hacia ella, nunca desee que muriera y cuándo me enteré de lo que había sucedido no pude evitar sentirme triste por haberle deseado mal tantas veces, nunca quise que pasara algo así, de verdad.
Algo en sus palabras llamó repentinamente la atención del chico. – ¿Qué fue lo que sucedió según tú?
– El informe que nos dieron dice que se trató de un secuestro que salió mal. – Suigesu sonrió con sorna. – ¿Qué...?
– Nada, continúa.
– Después de su supuesta muerte todos quedaron destrozados. Sasuke incluso abandonó la escuela y mi hermano desapareció. En ese entonces estaba segura de que era porque él también sentía algo por ella, pero no fue hasta hace un año atrás que me di cuenta de que había jugado con todos.
Karin le contó rápidamente cómo había descubierto a Sakura, todo por lo que la chica había pasado y lo fuerte y determinada que era, así como el proceso por el cual se fue robando su corazón. – ¿Por qué no lo denunciaste? – Preguntó al fin, intentando entenderla, buscando justificar lo que había hecho.
– Es mi hermano.
– Eso no lo justifica Karin, lo que hizo es gravísimo y tú te convertiste en su cómplice.
– Eso es exactamente lo que me dijo, yo no puedo hablar porque estoy atada, soy tan culpable como él.
– Te está manipulando ¿No lo ves?
– Ella lo ha cambiado – replicó tímida. – Si lo deja…
– No. Debes ayudarla. ¡Sus seres queridos la creen muerta, por Dios! ¿Cómo puedes vivir con eso?
– ¡No puedo, no puedo! – le gritó exasperada. – ¿Crees que no lo sé? ¿Qué quieres que haga? Ya estoy muy implicada y además Sasori moriría sin ella…
– ¡¿Sasori?! ¿Sasori? – preguntó incrédulo. – ¿Qué hay de Sasuke? ¿Acaso él no se muere cada día? El amor que se tienen es único, fuerte. No les hagas esto, no se lo merecen.
"Lo vi esta noche Kari – agregó, – con la sola mención de Sakura pude ver como se transformaba su rostro, estoy seguro que tres años después aún la sigue llorando. ¿Y qué hay de su familia? ¿Te haces una idea de lo doloroso que puede ser para sus padres?
Ambos estaban ahora de pie, ella aún continuaba llorando, sintiéndose la peor basura del mundo, pero no era parte de las posibilidades traicionar a su hermano. De modo que solo se limitó a suplicar. – Por favor, no nos la arrebates, no la quites de su vida. Lo odiaría.
– Ella – inspiró acercando su rostro peligrosamente al oído de Karin – lo tiene que odiar – susurró furioso. Lo siento – negó con la cabeza dando un paso atrás. – Ya hice demasiadas cosas mal, no me prestaré para esto.
– Sui… – susurró abatida, sin poder reaccionar. – Suigetsu. ¡Suigetsu! Por favor no me dejes – sollozó intentando retenerlo por la manga de la camisa. – ¡Suigetsu! – gritó.
Muchas gracias por todos sus comentarios DULCECITO311, Kasumy, HiNaThItHa, Hina91, Lady Maring, y a tantos otros que han comentado capítulos atrás. Me inspiran y esta historia es para ustedes! Gracias!
