Bueno, bueno, buenooo... Holaaaa
De nuevo más pronto de lo que me esperaban, estoy segura. Espero que les guste este capítulo, tanto como a mí. Por lo menos el final me dejó emocionada... Jajaja... Lo sé, soy mala, pero ya estoy trabajando en el otro...
Los quiero! Gracias por leer! ;)
CAPÍTULO 32 – SITUACIONES DRÁSTICAS…
– Tengo miedo Sui – dijo incorporándose y mirándolo a los ojos, – Sasori es peligroso.
Él asintió, serio.
– Pero eso ya lo sabes… – concluyó ella.
– Creo que es hora de que nos sinceremos los dos. ¿Recuerdas que me reprochaste que te había abandonado cuando estabas en secundaria?
La chica asintió. – Tú me dijiste que te habían enviado a un internado para chicos rebeldes.
– Exacto. Pero eso no es cierto. – Su mirada se ensombreció. – En lugar de eso, estuve meses encerrado en una maldita cueva, muerto de hambre y frío, a punto de volverme loco, solo, día y noche en la oscuridad.
Karin lo miró aterrada. Aquello parecía salido de una película de terror, ¿cuánto sufrimiento había soportado ese hombre? – …Hasta que llegaron ellos – prosiguió.
La chica frunció el ceño. – ¿Ellos? – No entendía.
– Sasuke y Sakura – aclaró él, haciéndola dar un respingo. Mas no continuó, se puso de pie mientras dejaba a su novia asimilar la información, fue a la cocina y tomó dos copas y una botella de vino. – Ten, toma – le dijo tendiéndole una para luego servirle. – Te ayudará a procesar todo.
"¿Por qué estabas ahí Sui? ¿Quién te encerró? ¿Cómo es que los chicos fueron a parar al mismo lugar qué tú?" Quería preguntarle tantas cosas que no sabía por dónde empezar. Necesitaba ordenar su mente porque cada vez entendía menos. Tomó el contenido de la copa de un solo trago y Suigetsu se la volvió a llenar.
– Yo estaba muerto en ese lugar, sin esperanzas – siguió, interrumpiendo sus pensamientos. – Pero la llegada de ellos me salvó. En realidad… ella lo hizo – suspiró con un deje de tristeza.
– Al principio me mostraba escéptico, sabía que era imposible salir de ese lugar. Pero la fortaleza de Sakura, su determinación y su esperanza terminaron por hacerme creer; claro que no quería hacerme demasiadas ilusiones, pero ese no podía ser mi destino, no podría terminar ahí.
La chica lo miraba atenta, como precavida, a su parecer el chico estaba recordando algo. – Esos malnacidos lastimaron mucho a tu amiga – agregó. – A ambos en realidad. El día en que logramos salir Sasuke estaba quebrado, se habían ensañado con él.
La pelirroja estaba atónita. – Para, alto por favor. No… no entiendo nada. ¿Me estás queriendo decir que ellos fueron realmente secuestrados y las personas que lo hicieron también te secuestraron a ti?
– Algo así, lo mío fue más un castigo indefinido, un dejarme a mi suerte porque tenía demasiada información, no podía andar suelto, era lo único seguro.
– ¿Castigo de qué Suigetsu? ¿De qué información me hablas? – Comenzaba a alarmarse, se estaba dando cuenta de que no conocía para nada al chico que tenía en frente. – ¿El día que lograron salir? ¿Si lograron salir los tres, por qué Haruno no está con Sasuke? ¿Por qué todos creen que ella está muerta? ¿Y por qué está con Sasori sin recordar absolutamente nada?
Terminó la última pregunta casi en un susurro, como cayendo en la cuenta de algo. – No, – dijo poniéndose de pie. – No puede ser.
– Yo los abandoné ese día – prosiguió él, ignorándola; – por miedo a que no me diera tiempo de escapar. Ella me salvó y yo los dejé a su suerte. Sasori conocía muy bien el lugar, y puede que ese día estuviera allí, no lo sé. Pero la cueva comenzó a derrumbarse, había explosivos puestos para eliminar cualquier tipo de evidencias de esa organización.
La chica arqueó una ceja ¿Organización?
– Terroristas – aclaró leyéndole el pensamiento. – No sé qué haya pasado después de que yo salí, ellos venían detrás mío cuando todo empezó a caer. Lo que yo creo es que por algún motivo se separaron y Sakura quedó atrapada, ahí es cuando entraría tu hermano en acción, sacándola por algún pasadizo alterno.
– Y como todo se derrumbó ante sus ojos, no pudieron llegar a otra conclusión que darla por muerta – terminó ella, meditando la respuesta. – ¡Esto es una locura! ¡¿Te das cuenta de que me estás pidiendo que crea que mi hermano es terrorista?! Ha tenido problemas, desde la infancia pero… ¿terrorista? Es una palabra muy fuerte Sui. ¿Y tú eras parte? ¿Por eso tenías información? ¿Y por qué querían a Sakura y a Sasuke? No tiene sentido. – Ahora la que no paraba de hablar era Karin que intentaba poner su mente en orden.
– No lo sé con exactitud, pero creo que tiene que ver con el padre del chico.
– Es científico – aclaró ella, asombrosamente armando piezas de un rompecabezas demasiado extremo.
– Fui un completo egoísta y cobarde al dejarlos Kar. No quiero seguir haciendo las cosas mal. Quiero devolverlos junto a su otra mitad, están incompletos así, tristes. Estoy seguro de que algo de eso debes ver en la chica, aunque no recuerde.
Su novia lo miró dudosa, increíblemente él tenía razón, pensó. Sakura lloraba a veces, triste sin saber por qué y señalaba que le dolía el pecho, que sentía un vacío que no podía llenar, eso le había dicho hace un tiempo al menos.
El joven tomó sus manos entre las suyas. – Si en verdad la quieres, si te aprecias un poco a ti misma y si me amas, no sigas con esta farsa. Ellos en verdad se merecen estar juntos. Se aman más que a nada, los vi dar la vida uno por el otro y luchar desesperadamente por salir juntos de ese lugar…
Karin se soltó lentamente de su agarre, con una clara expresión de confusión en el rostro. – Lo siento yo… – se puso en pie nuevamente y eso alarmó al chico, pero es que estaba abrumada, en exceso – debo irme. Esto es demasiado para mí. No – dijo poniendo sus manos de por medio cuando el peliblanco se le acercó. – Necesito digerir todo, dame tiempo.
– ¿Qué vas a hacer? No hay tiempo – reprochó algo exasperado.
– Por ahora nada.
– Kar – comenzó, dando un paso hacia ella nuevamente.
– ¡No! ¡Basta! No te conozco. En verdad no sé quién es el tipo que tengo delante. Solo… quiero irme a casa – dijo, y salió corriendo.
Caminó sin rumbo, realmente sin saber a dónde la dirigían sus pies. Si algo había seguro era que no podía volver así a casa o su hermano la interrogaría, y ella sabía perfectamente que a él no era posible mentirle sin que la descubriera o mínimo sospechara. Estaba aterrada ¿qué iba a hacer? Suigetsu la ayudaría y estaba segura de que era lo correcto, pero el solo hecho de tener que enfrentarse a todo… a todos, eso la aterraba. ¿Qué pasaría si Sasori la descubriera? Seguramente la asesinaría, sin dudarlo.
Le resultaba absurdo que ella, la chica que había sido señorita popularidad en la secundaria, se encontrara ahora tan sola, sin una amiga a quien pedirle apoyo, aunque claro, por más amiga que fuese sería descabellado ir a contar la "historia" de su hermano, solo contaba con la ayuda del chico al que amaba y confiaba ciegamente en él. Una sonrisa irónica se escapó de su rostro, que ilógico parecía todo, la chica con la que había competido cuando era una adolescente, a esa que detestaba, se había convertido en una de las personas más importantes para ella, una en la que en verdad podía apoyarse y… confiar. – Lo siento Sakura – comenzó a llorar, sentándose en la banca de un parque, abrazándose a sí misma y doblándose hacia adelante por el dolor creciente en su pecho. – Yo… en verdad lo siento…
– Karin ¿dónde estabas? Me tenías muy preocupada. ¿Te encuentras bien? – La recibió la pelirrosa cuando llagó a la casa de su hermano.
– Sí, bien – apenas pudo articular, mirándola con cariño. Esa chica era buena, no se merecía que le hicieran eso, pensó.
– Estás algo pálida, ¿comiste algo?
– No tengo hambre Saku, solo me quiero ir a dormir. Tú deberías hacer lo mismo, mañana trabajas – le recordó.
– Estaré bien, que pierda una hora de sueño no me matará – le sonrió amigable.
Karin le devolvió el gesto, aunque la sonrisa jamás llegó a sus ojos, más bien era una mueca triste, de dolor y angustia.
– ¿Segura que no quieres hablar de lo que pasó? – insistió.
La chica se limitó a negar con la cabeza. – Gracias Saku – suspiró. – Me voy a dormir. – Y dicho eso, se dispuso a subir las escaleras rumbo a su habitación.
Al día siguiente, durante el desayuno, Sakura observó que el estado de ánimo de los hermanos no era el mejor. Karin tenía unas ojeras enormes y la pelirrosa apostaría cualquier cosa a que si durmió dos horas de corridas fue mucho. Por su parte, el mayor parecía muy sumido en sus asuntos e inusualmente enojado, ¿por qué? No tenía idea. Pero lo único que tenía claro es que quería salir de ese ambiente tan denso e ir a trabajar con sus niños. Con ellos no se podía estar mal, eran luz y pureza, y siempre tenían energía y sonrisas para regalar. – Bueno chicos… – titubeó. – Me voy a trabajar, que tengan un buen día – les gritó desde la puerta.
– ¡Ey! ¡Eh! – Escuchó que alguien gritaba cuando volvía a casa luego de una jornada extremadamente agotadora. Donde había tenido incluso, que limpiar a una niña que se había hecho pis encima. "¿Es a mí?" se preguntó mentalmente dándose la vuelta. Pues, resultó claro que sí era a ella a quién llamaban. Lo miró ceñuda, desconfiada. – ¿Cómo estás? – preguntó el joven de cabello blanco cortésmente, sonriendo.
– Bien – respondió dudosa, alargando la e. – ¿Qué haces por aquí? – quiso saber. – ¿Ibas a ver a Karin?
Suigetsu negó con la cabeza, sonriéndole con afecto. – Quería verte a ti.
– ¿A mí? – preguntó atónita la chica.
– Sí, ¿por qué no me acompañas a tomar un café?
– No estoy segura, ¿qué tendrías tú que hablar conmigo?
– Vamos anda – insistió. – Tenemos mucho en común, empezando por Karin.
Y con estas últimas palabras logró convencerla. No le parecía mal conocer al novio de su amiga, así podría tener una idea más acertada de cómo era él con ella y descubrir si sus intenciones eran buenas y sinceras. – De acuerdo – aceptó. – Pero solo uno, si me demoro demasiado se preocuparán.
– ¿Quiénes? – quiso saber.
– Karin y… – titubeó – su hermano – dijo al fin, sin que se le pasara por alto la incomodidad del chico cuando nombró a su cuñado.
– Entiendo… Ven, conozco una cafetería por aquí cerca que es bastante buena – animó.
– Es raro que el novio de tu amiga quiera hablar contigo – comentó Sakura sentándose a una de las mesas que había a un rincón contra una ventana que daba hacia la calle.
– Admito que no es lo más común – sonrió encogiéndose de hombros. – Pero en verdad me gustaría conocerte.
– ¿Cuáles son tus intenciones con Karin? – soltó sin más al sospechar que pudiera haberla incitado a tomar un café a solas con algún propósito turbio.
Hozuki se sorprendió por lo directa que fue la chica, y enseguida comprendió lo mal que podría estar interpretando su invitación o lo mal que podría estar pensando de él. – ¿Quieres café? – preguntó cuando un mesero se acercó a ellos. – Dos cafés, por favor – pidió cuando su acompañante asintió. Vio que estaba esperando una respuesta. – Amo a Karin, desde hace mucho tiempo – comenzó, haciendo que Sakura soltara el aire que había estado conteniendo y que la tensión que había entre ellos se esfumara. – Y quiero estar con ella, cuidarla y hacerla feliz.
– ¿Peeeero…?
El peliblanco suspiró con fuerza. – Creo que le tiene demasiado miedo a su hermano.
– ¿A Sasori dices? Mmm… – hizo un mohín. – Ella me contó que antes era muy celoso, pero ahora no es así.
– Aún así, estoy seguro de que la intimida bastante.
– ¿Por qué lo dices? – la pelirrosa intentó hacer memoria. ¿Karin intimidada por Sasori? ¿Era eso posible? Además, aún no le cerraba todo aquello, ¿qué pretendía el novio de su amiga que ella hiciera?
– Se cuida mucho de él, nunca está del todo tranquila y eso hace que sea difícil que disfrute un momento a pleno.
Sakura sintió pena, ¿en verdad Karin podía estar así? Ella que siempre se había mostrado tan fuerte e independiente. No se había percatado de nada. – ¿Qué exactamente es lo que esperas que yo haga?
– ¿Siempre eres tan directa?
– Creo que darle vueltas a las cosas es perder el tiempo – respondió encogiéndose de hombros.
– Buen punto. Karin está planeando elegir entre su hermano o yo.
– Eso no tiene sentido… – suspiró sorprendida.
– Coincido por completo. No quiere decepcionarlo y eso la hace dudar acerca de nuestra relación – explicó con tristeza, cosa que vio Sakura en sus ojos.
– Y ella te ama – lo animó. – Lo sé – le sonrió cálida.
– También lo sé. Por eso quería hablar contigo, no quiero perderla y veo que duda, que la falta de confianza en sí misma la está acobardando y odio eso. Quiero que esté bien y que elija lo que desea, no que se conforme con lo que se vea obligada a aceptar.
– Y lo que tú quieres es… ¿que yo hable con ella? – sugirió.
El joven negó con la cabeza. – No solo eso, quiero que me ayudes a hacerle ver lo que vale, que es buena e importante para nosotros, que es amada y merece serlo. Quiero que la ayudes a elegir lo que mejor sea para ella, lo que la haga feliz.
– ¿Lo que la hace feliz eres tú? – ella sabía la respuesta pero quería saber qué le diría él.
Volvió a negar con la cabeza. – Aunque no lo fuera, quiero que sea feliz. Y solo tú puedes ayudarme a liberarla de sí misma.
– La amas mucho ¿verdad? – sonrió feliz por su amiga.
Suigetsu le correspondió el gesto.
– Entonces bien, de acuerdo – le dijo tendiéndole la mano. – Te ayudaré, los ayudaré – corrigió. – Pero si la haces sufrir… – su mirada de pronto se volvió amenazante – quiero que sepas que seré mucho más peligrosa que su hermano cuando se pone celoso.
El joven abrió los ojos de sobremanera sorprendido, aún así no pudo evitar sonreír. – No lo dudo – se limitó a decir, recordando lo genial que había sido la chica contra Akatsuki.
– Será mejor que me marche, ya hace rato debería haber llegado – dijo poniéndose en pie.
– Está bien, muchas gracias por acompañarme esta tarde, espero que esta charla haya servido de algo. – Y dicho eso, dejó dinero para pagar ambos cafés y se dispuso a imitar a la chica.
– También yo, pero no lo hice por ti. Aunque sí espero que nos llevemos bien, me gustó haberte conocido mejor.
– Gracias – dijo riendo el peliblanco.
– ¿Qué es tan gracioso? – preguntó extrañada, ya en la acera rumbo a su casa.
– No es fácil encontrarse con personas tan… – buscó las palabras adecuadas – directas y sinceras.
– ¡Oh! ¿Y eso es malo?
Él negó con la cabeza. – Solo sorprende un poco, no debes cambiar tu forma de ser. Es bueno que te digan las cosas en la cara, sin que importe ofenderte.
– Ok.
– Te acompañaré unas cuadras – dijo.
Su plan se había puesto en marcha. La verdad es que nunca fue un gran estratega pero esta vez realmente se había esmerado mucho. Primero, debía poner a Sakura de su lado para que lo ayudara a convencer a Karin de hacer lo correcto aunque fuera indirectamente. Entre los dos debían demostrarle a la pelirroja que tenía opciones y que no estaba sola, porque si su novia se ponía de lado de su hermano, las cosas se podrían complicar. La segunda parte del plan venía ahora, y no sabía por qué pero había algo que lo ponía bastante nervioso. Fingió que le entraba una llamada y…
– ¿Hola? ¡Sasuke! – dijo más alto de lo necesario. – ¿Cómo estás?
Quería ver la reacción de la chica al escuchar aquel nombre pero por un momento se arrepintió. Sakura paró en seco y de su cuerpo se borró todo rastro de color; de pronto tuvo la sensación de tener frente a él una estatua de mármol o un fantasma. – Escucha, luego te llamo – continuó con la farsa. Necesitaba ver el estado de la chica. – Oye ¿te encuentras bien? – Le preguntó volviendo hacia ella.
Sakura pareció reaccionar, parpadeó levemente para acomodarse las ideas. "Sasuke". Ese nombre quedó retumbando en su cabeza como un eco. "Sasuke". ¿Quién era ese tal Sasuke? ¿Por qué de pronto se empezó a sentir mal? Dolía. Inconscientemente se llevó la mano derecha al pecho y arrugó con fuerza la ropa, como si de esa misma forma se estrujara su corazón.
– Sakura ¿qué te ocurre? – insistió él, un poco asustado por su reacción. Definitivamente los ayudaría, Sakura y Sasuke no podían estar lejos uno del otro; había sido testigo de su gran amor y repararía los errores que había cometido en el pasado, aunque le costara ser perseguido por Akatsuki de por vida.
– Oye.
Sentía que la llamaban, aunque la voz fuera lejana. En su cabeza seguía resonando una sola palabra. "Sasuke". – Yo… No me siento muy bien. Debo irme a casa – se disculpó, completamente consiente de que su corazón se había detenido unos instantes cuando escuchó aquel nombre.
– Bien, vamos, te acompaño.
– No – dijo poniendo una mano en su pecho. – Gracias, prefiero ir sola.
– Pero…
– Por favor – lo cortó.
– De acuerdo, solo… cuídate ¿sí?
Ella asintió levemente en respuesta y comenzó a caminar, sin percatarse de que el chico la seguía para asegurarse de que llegara sana y salva. – Lo siento Haruno, "situaciones drásticas requieren medidas drásticas" – se excusó sin que ella lo escuchara.
"Sasuke". ¡Por Dios, "Sasuke"! ¿Quién Demonios era Sasuke? ¿Por qué su organismo había tenido esa reacción? Dolía mucho, la angustia y la desesperación comenzaron a hacer mella en su cuerpo. Un escalofrío recorrió entera su espina dorsal y empezó a sudar frío. De pronto también la cabeza le empezó a doler, a quemar, tanto que sentía que se le prendía fuego. El vacío en su pecho se expandía cada vez más, se sintió sola, perdida. ¿Qué le faltaba? "Sasuke" repetía una vocecita en su cabeza.
Llagó a su casa casi sin darse cuenta. Alguien a quien ni siquiera vio le abrió la puerta para que entrara. – Sakura ¿por qué tardast…? ¿qué te sucede? – escuchó a lo lejos la voz aterrada de Karin.
Sasori se acercó a la sala para ver qué estaba pasando y al ver a la pelirrosa tan pálida y perdida prácticamente corrió hacia ella.
Sakura se sentía en trance, como si estuviera en otro mundo, un lugar lejos de ahí. Cuando llegó a su casa cada cosa que vivía le parecía que era como si estuviera viendo algo lejano, una película a la que apenas escuchaba o le prestaba atención. En su cabeza solo estaba ese nombre: "Sasuke", que no dejaba de retumbar una y otra vez, ¿qué significaba aquello? De pronto lo supo, unos ojos negros como la noche aparecieron claros en su mente, unos ojos que la miraban acusadores. Sus pupilas se dilataron enormemente por la sorpresa. – Sasuke… – susurró antes de caer inconsciente.
Muchas gracias a todos por leer, a los que me siguen, los que tienen la historia de favorita y a los que amablemente me dejan sus comentarios... Los quiero a todos, espero que hayan disfrutado!
MK Jess-23: Muchas gracias por comentar! Me alegra mucho que te haya gustado el capítulo. La verdad a mí también me gusta esa pareja y sinceramente espero que todo vaya bien entre ellos, creo que a pesar de todo se lo merecen.
DULCECITO311: Bueno... otra rápida actualización. Espero que así me quieras más, jaja... Gracias por comentar una vez más! La verdad es que Karin cambió para bien, maduró y no solo eso, creo que Sakura influyó en ella. En cuanto a las reacciones de nuestra pelirrosa cuando todo salte a la luz, habrá que ver cómo responde ante su ahora amiga, aún no lo he meditado demasiado. Pero a lo que le doy muchísima vuelta es a su reencuentro con Sasuke y los suyos.. Ya quiero que pase, pero debo meditarlo bien.
Abby Jackson Chase: Holaaaa... jajaja... Amé tu entusiasmo! Muchas gracias por tu comentario! Es muy alentador para mí que se sumen lectores a este fic. La verdad es que a mí me ha pasado que me atrape tanto una historia que no puedo parar de leer, y me encanta eso. Me encanta que genere eso en tí. ;)
Kasumy: Holaaaaa... nuevamente hola rapidísimo. Por favor cree en esta nuevamente rápida actualización porque es real, mi inspiración está a mil y eso se nota. Jaja... Uf! ¡Cuántas cosas! Creo que este capítulo contesta alguna de tus preguntas anteriores, en cuanto a quién golpeó a Sasuke, sí fue Suigetsu pero porque se dio cuenta de que él pensaba que Sakura estaba muerta y que Karin la estaba escondiendo. Luego se dispondría a pedir las explicaciones pertinentes. ;) De que Sasori está enfermo no hay duda, la cuestión es... ¿qué pasará con nuestro chicos? Muchas gracias por el ánimo y por comentar nuevamente. Espero hayas disfrutado el nuevo capítulo.
HiNaThItHa.16241: El próximo capítulo no estuvo en 5 minutos pero tampoco demoró mucho más de 5 días. :) Tienes toda la razón en lo que dices. ¿Qué pasaría si Karin no supiera dónde está Sakura? Seguramente eso sería catastrófico, ¿cómo la salvaríamos? :/ Creo que Suigetsu cometió muchos errores en su vida como para no perdonar una metida de pata de su novia, aunque fuera de las dimensiones de las que era; ahora está en ellos redimirse y arreglar las cosas. La verdad es que yo estoy harta de que nuestra pareja estrella siga separada, ya quiero verlos juntos pero tengo que planear muy bien ese reencuentro. En cuanto al futuro papá... creo que será tan adorable, igual que el futuro tío, no podía evitar ponerlos en esa situación.
