Holaaa!
Sorpresa otra vez!
No sé que me pasa pero la inspiración no me deja...
Creo que es culpa de ustedes que me animan tanto... Jaja...
Gracias a todos! Los quieroooo! A leer! ;)
CAPÍTULO 33 – MEMORIA INQUIETA
– Sasuke… – susurró antes de caer inconsciente.
Los hermanos se miraron alarmados. – ¿Recordó? – preguntó la chica a punto de entrar en pánico.
La mirada de Sasori se ensombreció. – No – respondió en una mezcla de susurro y gruñido. – Eso es imposible – agregó para luego tomarla en brazos y llevarla hacia su habitación.
– Sasori, está ardiendo – le dijo colocando una mano en su frente.
– Iré por agua y hielo.
– Saku por favor, aguanta – le susurró al ver que su amiga se retorcía de dolor en la cama y temblaba violentamente.
– Sasu... ke – llamó entre sueños. – ¡No! Déjenlo… – comenzó a sollozar. – Sasuke...
A Karin le partió el alma verla en ese estado y caer en la realidad del infierno que habrían vivido en cautiverio. Cuando se dio cuenta, ya estaba acompañándola en llantos. Comenzó a ponerle paños fríos en la frente y eso pareció tranquilizarla por un momento.
– Te amo... – musitó la pelirrosa estirando la mano hacia arriba, como acariciando a alguien. En la inconsciencia volvía a revivir sus últimos días junto al pelinegro, cuando él la abrazaba y velaba sus sueños luego de la primer paliza que le dieron. – Saldremos de aquí... Lo prometo.
– Ya basta – lloraba Karin sintiéndose terrible. – Por favor, para, Sakura. Sasori debemos llevarla a un hospital – dijo volviéndose hacia su hermano que acababa de entrar a la habitación.
– Ni hablar.
– La fiebre no baja, Sakura está mal, está delirando.
– Alguien la podría reconocer.
– Podría morir – contraatacó la chica.
– No hay punto de discusión, se queda acá.
– ¿Ese es el amor que dices tenerle? ¡Eres un maldito egoísta!
– ¡Basta!
– No. ¿Qué pasa si muere?
Sasori estaba verdaderamente enojado. – Pues entonces no era tan fuerte como creíamos.
– Tú no puedes querer a nadie ¿cierto? Pensé que con ella era distinto.
– No me molestes – dijo ya dispuesto a irse. – Va a estar bien, es solo un poco de fiebre.
– ¿Y si no lo es?
– Llamaré a un médico, no te preocupes tanto.
Eso pareció tranquilizarla un poco. – Y si... ¿recordó?
– Eso es prácticamente imposible...
– Pero es una posibilidad. ¿No?
– Si eso llegara a suceder, simplemente tendría que aumentar su dosis diaria de propranolol o en el último de los casos hacerle una pequeña intervención, así que olvida ese asunto.
Karin abrió los ojos como platos ante la sorpresa. Su hermano le acababa de confirmar sus sospechas, la medicina que le daba era un inhibidor de memoria e... ¿intervención? ¿A qué se refería? – Eres un monstruo – susurró.
– Lo soy, uno bastante poderoso – agregó acercándose amenazadoramente con regocijo ante el temor que tenía su hermana impregnado en el rostro. – Así que ten mucho cuidado y mantenme informado de su estado – dijo sin más, yéndose finalmente de su habitación.
– Sasuke... – escuchó que llamaba la pelirrosa otra vez. – Lo siento, es mi culpa – y vio como nuevamente comenzaban a correr lágrimas por las mejillas de su amiga inconsciente.
– ¿Cómo pude hacerte esto? Soy igual que él – murmuraba Karin secándose el llanto derramado, con el dorso de la mano. – ¿Qué haré? No puedo dejar que mi hermano siga haciéndote daño. – "Eso es" pensó. – Suigetsu – susurró buscando su celular en el bolsillo.
– Hola – contestaron al otro lado de la línea.
– Sui – dijo largando el estridente llanto que había intentado contener. Pues su voz le daba calma y seguridad.
– Oye ¿qué sucede? No me asustes.
– Sakura – sollozó.
– ¿Qué... qué pasa con ella? – preguntó asustado.
– No lo sé, está mal. Tiene mucha fiebre y dice incoherencias, llama a Sasuke y delira. La fiebre no baja, no sé qué hacer.
– ¡Demonios! – Lo escuchó maldecir. – Nunca creí que escuchar su nombre la afectara tanto – siguió, aunque más para sí mismo que para su novia.
Karin quedó estática. – ¿Qué hiciste? – inquirió en un susurro.
– Escucha... tranquilízate ¿sí? Solo la invité a tomar un café y fingí tener una llamada con Sasuke. No le dije nada, solo dije su nombre para ver que reacción tenía.
– ¡¿Querías ver su reacción?! – preguntó perpleja, levantado demasiado el tono de voz. – Pues ésta es su reacción maldito idiota insensible pescado frito. ¿Cómo pudiste?
– ¿Qué otra prueba necesitas para darte cuenta de que no pueden estar lejos uno del otro? Si todo esto pasa solo porque escucha su nombre, ¿no crees que es una reacción de su cuerpo porque le falta su mitad?
– ¿Qué hago? Sasori no quiere llevarla al hospital y la veo realmente mal Sui, no sé cómo salir de aquí.
– ¿Con quién hablas? – preguntó una fría y amenazante voz a su espalda helándole la sangre.
Automáticamente bajó el celular, petrificada sin cortar la llamada. Del otro lado un peliblanco esperaba expectante, casi aguantando la respiración.
– Necesita ayuda.
– ¿Nos delataste? – preguntó con tono de advertencia.
– No, yo...
Pero no pudo continuar. El pelirrojo la levantó de los pelos y la arrastró fuera de la habitación.
– ¡Aah! – se quejó. – Sasori basta, por favor detente, me haces daño.
Lejos de ahí, un desesperado chico arrojaba cosas desesperado por escuchar a su novia suplicar para que no la lastimaran. Mataría al maldito de Akasuna por ponerle las manos encima. No se aguantó más, tomó las llaves de su auto y salió corriendo del lugar. Que pasara lo que tuviera que pasar, pero él no dejaría a las chicas solas, le haría frente al maldito Akatsuki de una vez por todas.
Cuando llegó, se sorprendió al ver que la puerta estaba abierta. Entró lentamente, precavido pero decidido, sin dudar. Subió al primer piso y en cuanto la vio tirada en el suelo corrió hacia ella tan rápido como le permitieron sus pies. – Karin ¿qué pasó? – preguntó zarandeándola suavemente para que reaccionara, pues estaba inconsciente.
La pelirroja abrió los ojos despacio, aturdida. Pero de pronto reaccionó y como pudo corrió hacia la habitación de su amiga. – No está – susurró afligida, dejándose sostener por los brazos del chico. – No está, Suigetsu. Sasori se la llevó. No está. ¿Cómo pudo pasar esto? – sollozó mientras él la abrazaba para calmarla y besaba su cabello.
– Tranquila, no le hará daño.
– ¿Y si no regresa?
– Ahora solo debemos avisarle a Sasuke y pedir ayuda.
Karin lo miró aterrada, sabiendo todo lo que se le vendría encima. ¿Cómo haría? ¿Cómo le diría a Sasuke? No podía simplemente aparecer y decirle: "Oye, ¿Cómo has estado? Por cierto... ¿sabes que Sakura está viva? Ha estado con mi hermano todo este tiempo y desde hace un año lo ayudo con ella, que no ha vuelto con ustedes porque no recuerda ni quién es" "¡Genial!"
– Yo estoy contigo, no te dejaré sola – la tranquilizó Suigetsu advirtiendo sus miedos.
De pronto la pelirroja cayó en la cuenta de algo. Corrió al dormitorio de su hermano seguida por su novio. Al entrar fue directo al ropero y en cuanto lo abrió suspiró aliviada. – Volverá – dijo al ver que no se había llevado sus cosas – solo espero que con ella…
– Muy bien, pero de momento salgamos de aquí, es peligroso. – La abrazó el Hozuki. Ella se limitó a asentir.
– Tenemos mucho que planear.
¿Cuánto tiempo había pasado? No tenía idea. No sentía su cuerpo, creía encontrarse en una dimensión extraña, lejana, ajena a todo lo físico que conocía. Estaba confundida. ¿Quién era ella? Sakura, sí, eso lo sabía. Sakura Haruno que había perdido la memoria por un incendio en la casa de sus padres. No. Era Sakura Haruno que había perdido la memoria intentando escapar. ¿De dónde? ¿De dónde? De una construcción antigua, muy rústica, ¿una cueva? ¿Por qué estaba ella en ese lugar? ¿De qué escapaba?
De pronto se vio caminando por un pasillo húmedo, cubierto de rocas. ¿Qué estaba pasando ahí? Sintió el piso y las paredes vibrar. Alguien pasó corriendo por su lado pero no la vio, era como si no estuviera allí, como si fuera invisible, su rostro le pareció familiar. ¿Suigetsu? ¿El novio de su amiga? Comenzó a seguirlo. ¿Su amiga? Oh, Karin. No, Karin no era su amiga… ¿o sí? Habían salido a bailar. Pero… cuando decía aquella palabra otras sombras pasaban por su mente, una con cabello castaño, dos con el cabello rubio, una largo, otra corto, una de cabello negro prácticamente azulado de tan oscuro, pero ninguna de cabello rojo. Aún no veía sus rostros pero sabía que quería mucho a esas personas. ¿Quiénes eran?
Apareció ahora en un lugar de ensueño. Se trataba de un rellano rodeado de vegetación, en donde había una laguna de la que emergía un pequeño montículo de tierra, sobre el cual retozaba un hermoso árbol repleto de flores. Detrás de él había una bella cascada, que no paraba de llorar hacia las aguas tranquilas de aquel espejo oscuro de agua. Lloraba… ¿por qué lloraba? Se pasó una mano por la mejilla y la evidencia saltó a la vista, estaba derramando lágrimas. Se miró la mano ahora mojada con algo de sorpresa, y volvió su vista nuevamente hacia el frente. El paisaje lloraba, al igual que ella ¿por qué? Ambos estaban vacíos ¿qué faltaba allí? ¿Cómo había llegado? Caminó por encima del agua hasta llegar a la pequeña isla. "Es verdad, alguien me trajo" susurró. Su pecho dolía, una vez más el vacío crecía en ese lugar. Se estiró hasta llegar a una extraña cinta roja que retozaba colgada en una rama; "S.U." leyó.
– Hasta qué por fin llegas – escuchó una voz, grave y sensual pero sumamente familiar que la sobresaltó, haciéndola girar rápidamente hacia el hombre que había aparecido desde detrás del frondoso árbol, y que ahora la miraba cruzado de brazos, arrogante con una sonrisa ladina sumamente molesta… y sexy.
Su corazón latió con fuerza, el vacío que había existido segundos antes se estaba comenzando a llenar. – ¿Quién eres? – preguntó curiosa.
– ¿Me has olvidado? – inquirió él con fuerza, dilatando levemente sus pupilas, acusador.
Sakura entornó los ojos, observándolo mejor. ¿Quién era? ¿Por qué le resultaba tan familiar? ¿Y por qué sentía que lo necesitaba? él había llenado el vacío en su pecho cuando había aparecido.
– Dime Sa-ku-ra ¿me olvidaste?
– No… – susurró sin saber qué decir. Un sentimiento de angustia al pensar que él podría desaparecer comenzó a invadirla. Quería recordarlo, tenía que recordarlo, él era importante para ella…
– Olvidaste que me amabas.
– No… – volvió a decir, sin pensar, casi como un quejido.
– ¿Olvidaste que te amo Sakura? – ella lo miró aterrada. – ¿Olvidaste que me prometiste que vivirías? Te esperé fuera de la cueva.
En ese momento un montón de imágenes comenzaron a golpearla con una fuerza arrolladora. Ella despertando en una celda contigua a la de él, lanzándose hacia los barrotes para besarlo, para estar cerca suyo. Ella siendo azotada con fuerza por alguien con sonrisa perversa. Nuevamente en la celda prometiéndole que lo sacaría de ese lugar. Corriendo por un pasillo con ese chico, que ahora estaba lastimado mientras las paredes y el techo se derrumbaban a su alrededor. Ella atrapada por las rocas, despidiéndose, prometiéndole falsamente que iría tras él.
Recordó las iniciales en la pulsera que acababa de encontrar. – Sasuke… – susurró al viento, encontrándose con su mirada profunda y conciliadora, su mirada intensa y con amor. – Sasuke – sollozó arrojándose a sus brazos. – Sasuke por favor no me dejes, nunca más. Por favor…
– No lo haré – correspondió abrazándola con una mano por la cintura y con la otra secándole las lágrimas y poniendo un mechón de cabello detrás de su oreja al tiempo que acariciaba su mejilla.
– Te amo…
– Te amo… – imitó, para luego besarla.
De un momento a otro ya nada importaba, ahora todo parecía claro. Recordaba quién era, quiénes eran sus amigos. Y los días vividos con Sasori y Karin parecían lejanos, irreales, como algo que no hubiera vivido en realidad. Como si hubiera podido salir de aquella cueva junto a Sasuke y nada hubiera cambiado. Como si se hubiera tratado simplemente de una misión muy difícil terminada con éxito.
– ¿Qué… qué sucede? – Preguntó de pronto asustada. Sasuke comenzó a desaparecer y la cara de horror se dibujó en ambos, que se miraban sin entender. – No… ¡No! – gritó. – ¡Sasuke! ¡Noooo! ¡Noo! No me dejes... – sollozó; pero era inútil, su imagen se desvanecía cada vez más. Ya no lo veía, y ya no supo cómo era. El paisaje en el que estaba pareció derretirse, los colores del lugar se escurrían hasta el piso hasta desaparecer. El vacío comenzó a crecer, le estaban arrebatando todo nuevamente. – ¡Nooo! – volvió a gritar, pero nadie la escuchaba. – ¡Sasuke! – lloró, sin saber quién era la persona a la que llamaba…
– ¡Sakura! – se despertó sobresaltado un pelinegro a las cuatro de la madrugada. Suspiró, se volvió a tirar hacia atrás en la cama y se quedó mirando el techo… "solo era una pesadilla". Estaba muy agitado y sudoroso por el sueño, por lo que decidió darse una ducha con agua fría para relajarse. Su corazón latía a mil. ¿Por qué su mente le jugaba tan mala pasada? Desde que se había encontrado con Suigetsu había quedado algo inquieto pero esto… Hacía tiempo que ya no tenía tantas pesadillas, mas ésta había sido tan real. Su pelirrosa lo llamaba a gritos y él no podía encontrarla, no podía salvarla… Era tan desesperante que ni siquiera en sus sueños pudieran tener un final feliz.
– ¡La perdemos! – gritó alguien que tenía puesta una bata de hospital e intentaba reanimar a la pelirrosa.
– Sasori, ¡Demonios! Te dije que sería peligroso intervenirla nuevamente – decía uno de los Akatsukis intentando ayudar al doctor.
– Despejen – advertía el médico que atendía a la chica antes de volver a acercarle los desfibriladores.
– No olvidaba – explicó, como si eso fuera suficiente argumento. – Debía olvidar, sino no tiene sentido que siga con vida.
– Estás loco ¿lo sabías? – le dijo Kabuto sonriendo, apareciendo desde atrás de él. – ¿Qué tiene de especial esta niña?
Pero el pelirrojo no contestó, se encogió de hombros y se dispuso a salir del lugar.
– Vamos, ahí está. – le susurró Suigetsu a su novia incitándola a salir del auto.
– ¿Estás seguro de esto? – preguntó dudosa, sin poder dejar de temblar.
Él la miró precavido y asintió. – Tendremos mucho más para perder si continuamos con esta farsa y seguimos siendo cómplices de tu hermano.
Ya habían pasado dos días desde que Sasori se había llevado a Sakura. El pelirrojo había vuelto a la casa solo de a ratos, más bien para cambiarse de ropa y comer algo pero prácticamente la había ignorado. Lo único que la dejaba más o menos tranquila era que le había dicho que su amiga estaba siendo atendida por médicos y que ya no tenía fiebre. Sin embargo eso no era suficiente para calmarla del todo; si Sakura estaba bien ¿por qué no había vuelto con él? ¿Quién sería el médico que la estaría atendiendo? y, sobre todo, ¿qué le estarían haciendo? Pues le resultaba imposible dejar de pensar en la "pequeña intervención" de la que le había hablado Sasori, eso la tenía sumamente preocupada.
En cuanto a "planear una estrategia para contarle todo a Sasuke" habían estado casi todo el día anterior dándole vueltas al asunto y viendo las posibles maneras de abordarlo y de explicarle todo. Sopesaron cuáles serían las palabras adecuadas, cómo comenzarían la historia, qué sería bueno omitir. Aunque después esto último lo descartaron, ya que si iban a hacer las cosas bien tendrían que empezar por contarle toda la verdad, sin omisiones, por más difícil que resultara. Más allá de esto, no tenían nada en concreto, solo que debían actuar cuanto antes.
– ¡Sasuke! ¡Eh! ¡Sasuke! – Lo llamó Suigetsu bajando rápidamente de su auto, seguido por Karin, cuando el pelinegro se disponía a entrar al edificio donde estaba el apartamento de su mejor amigo.
El aludido detuvo la marcha, más no se dio vuelta enseguida; antes inspiró hondo para poder sacar fuerzas y así intentar tolerarlo. Giró con los puños apretados hacia el hombre que lo había llamado, agradecido de que su amigo se encontrara a unos siete pisos de distancia, de otro modo el Hozuki sería rápidamente convertido en puré.
En ese momento vio a una conocida pelirroja venir tras él y eso lo confundió. Karin estaba pálida, tremendamente callada y parecía precavida. Estaba bien que haber crecido la hubiera hecho cambiar pero había algo más en su mirada y en su postura que le daba un mal presentimiento, ¿qué era? ¿miedo? ¿Acaso el ex Akatsuki le habría hecho algo? Un momento, paró el hilo de sus pensamientos. ¿Karin venía con Suigetsu? Su mirada cambió sin querer a una de sorpresa.
– Tenemos que hablar contigo – le dijo el peliblanco en cuanto la chica llegó a su lado.
– ¿Tenemos? – preguntó cambiando su postura a una arrogante, cruzado de brazos y sonriendo de lado. – ¿Qué tendrían ustedes que hablar conmigo?
– Créeme, es algo sumamente importante.
– No me interesa.
– E… es… importante… – apenas pudo emitir sonido Karin.
– Claro – ironizó estirando de más la letra a. – ¿Qué haces con este tipo Karin? ¿Acaso no sabes la clase de persona que es?
– Yo sé perfectamente quién es – respondió con un poco más de valor.
Sasuke alzó una ceja. – Pues bien, eso me deja en claro qué clase chica eres.
– ¡Eso sí que no te lo permito Uchiha! – amenazó colérico Suigetsu levantando el tono de voz. – Conmigo puedes meterte las veces que te plazca pero con ella…
– ¡¿Qué no me lo permites?! – casi gritó Sasuke sin dar crédito, dejando a una Karin aún más aterrada. – La única razón por la que no tienes un tiro en la frente es porque creo que no vales la pena, porque no tiene sentido que gaste mis energías en ti. Pero no juegues con fuego Suigetsu – advirtió sádico – porque en este mismo instante te molería a golpes hasta dejarte irreconocible, no me importa que ella esté en frente.
El pelinegro apretaba cada vez con más fuerza los puños, intentando contener las ganas de abalanzarse contra el joven que tenía en frente, además era completamente consciente de que si armaba un escándalo y salía Naruto, eso se convertiría en una masacre.
– Queremos hablar contigo, pero no aquí – volvió a decir el peliblanco sacándolo de sus pensamientos.
– Ya les dije que no me interesa – respondió dándose vuelta.
– Por favor – suplicó la pelirroja deteniéndolo del brazo. – Es importante – dijo firme, decidida.
El Uchiha se soltó de su agarre de un tirón. – No – determinó, comenzando a caminar.
– ¡Espera Sasuke! – gritó Karín. – ¡Sasuke! – lo llamó, pero el chico la ignoraba por completo.
– ¡Sakura está viva!
Voy a responder a sus comentarios más brevemente que otras veces para poder subir el capítulo hoy, que estoy segura que es lo que más les interesa ;) Muchas gracias a todos nuevamente! Los quiero!
Muuuuáaaa!
Abby Jackson Chase: ¿Está recordando Sakura? Todo parecía indicar que sí, principalmente en este capítulo, pero algo pasó que sus recuerdos y las imágenes que estaba creando su mente comenzaron a borrarse. :/ Me alegra mucho que te haya emocionado! Muchas gracias por comentar! Yo también quiero ver qué reacciones tendrán Naruto y Sasuke. ;)
Kasumy: No te dejé con las ganas por mucho tiempo! Jaja... Uff... ¿qué decirte? Algunas de tus dudas se despejan en este capítulo pero estoy segura de que otras surgieron. ¿Soy muy mala no? Saku recordó algo y por alguna razón sus imágenes comenzaron a borrarse... Yo también quiero que se reencuentren pero por el momento debemos ir conformándonos con saber que a partir de aquí parece que Sasuke está sobre aviso. ;) Muchas, muchas gracias por comentar una vez más. ;)
HiNaThItHa.16241: Holaaa! Bueno... tus dudas de si Sasori escuchó el nombre que dijo Sakura y si Karin se decide a ayudarlos quedan respondidas en este capítulo. Respecto al pequeño futuro Uchiha: va a traer mucha felicidad, pero al parecer ya van a ir sabiendo antes de que nazca el miniItachi que Saku está viva... ;) Muchísimas gracias por comentar nuevamente! Me alegra de que esta historia te siga atrapando. ;)
Carmen: ¡Ya te extrañaba! Esta vez actualicé bastante rápido. Muchas gracias por comentar nuevamente. Me encanta que te siga gustando mi historia! Espero que hayas disfrutado de este capítulo! ;)
DULCECITO311: Holaaaa! No me demoré tanto esta vez, ustedes me inspiran con sus comentarios! Espero que las ansias no te coman, como hacen conmigo muchas veces. Fue hermoso el chispazo de recuerdos en lo que a mí respecta, pero ¿qué pasó? algo pareció borrarlos en este capítulo... :( Creo que nos leemos más pronto de lo que esperabas! ;) Muchas gracias por comentar otra vez! ;)
