Holaaaaaa! ¿Cómo están?

Los extrañé mucho! Estoy muy emocionada por actualizar, espero que disfruten!

CAPÍTULO 35 – PRIORIDAD UNO

– ¡Sakura! – expresó Karin preocupada cuando la vio entrar, ayudada por su hermano. – ¿Qué… qué le pasa Sasori?

– No te preocupes, estoy bien – la tranquilizó su amiga regalándole una sonrisa maternal.

– Solo necesita descansar un poco – agregó el pelirrojo.

– ¿Descansar? – preguntó la pelirroja incrédula. – ¿Más de lo que lo hizo en el hospital?

– Ya basta chicos. No peleen. – Pidió la pelirrosa amablemente. – Estoy bien Kari, enserio. Te extrañé mucho – agregó abrazándola.

– También yo amiga – correspondió con los ojos llenos de lágrimas.

– Vamos – dijo ayudándola del brazo para ir a su habitación. – Yo la acompaño Saso.

El aludido asintió. – Aquí tienes su bolso – respondió tendiéndole un pequeño bolso de viaje en donde tenía su ropa de dormir, toallas y demás accesorios personales para sus días de estadía en el "hospital".

– Entonces, ¿qué fue lo que te dijo el médico? – inquirió mientras subían las escaleras.

– Nada, lo mismo de siempre. Todo es producto de mis jaquecas por la pelea interna de mi cabeza de si recordar o no. Explicó que es normal que tenga lapsos más fuertes de vez en cuando, y me cambió la medicina. Según leí en internet, palabras claves, sonidos, incluso aromas, pueden despertar cosas en mi subconsciente que conscientemente no llego a reconocer, y por eso creo que pudo haber sido el desmayo.

– Si de algo no hay duda es de tu inteligencia Saku – le sonrió Krin, ayudándola a sentarse en la cama.

– Jajaja… Eres una tonta, – dijo lanzándole un almohadón que había sobre la colcha. – Solo se trata de curiosidad – agregó como si fuera todo una sabia.

– Curiosidad que no todos tenemos. Ahora dime – agregó como cómplice sentándose a su lado. – ¿Había algún doctorcito que valiera la pena?

– Tú no cambias eh! – La regañó divertida. – Mejor cuéntame qué pasó con Suigetsu. Recuerdo que… él me… Él… – comenzó a titubear sin poder formarse una idea clara de lo que había pasado y se llevó la mano derecha al costado de su cabeza, donde acababa de darle una fuerte puntada.

– Tranquila, trata de descansar. Después hablaremos – dijo ayudándola a recostarse.

– No Kari, ¿por qué no recuerdo lo que pasó? – se angustió. – Yo…

– Solo descansa, cuando despiertes me contarás, seguramente es por todo el estrés que has sufrido.

– No es justo… – protestó.

– Todo se va a arreglar, ya verás. Ahora descansa, te hará bien.

– Quizá tengas razón – se rindió, asintiendo no muy convencida.

– Claro que la tengo – le sonrió antes de cerrar la puerta. Cuando lo hizo, se le cayó la máscara, se dejó caer lentamente recostándose a la misma, sumamente angustiada. – Lo siento Saku, si yo hubiera hablado antes quizá nada de esto estaría pasando – susurró para sí estrujándose el pecho con las manos. Enseguida recordó algo, tenía que ser fuerte. Secó sus lágrimas y discó nuevamente en su celular para confirmarle al rubio que su amiga estaba completa, por lo menos en lo que respectaba a lo físico, pero no sería necesario aclararlo en ese momento. – Naruto – apenas pronunció en secreto. – Está bien – dijo rápidamente sin darle tiempo a hablar. – Luego te llamo – agregó antes de colgar.

– Sasori – habló entrando velozmente a la cocina. – ¿Qué rayos le hicieron? Ni siquiera recuerda qué le pasó o por qué se desmayó.

– ¿Y qué querías? – la cortó él, molesto. – ¿Qué dejara que siguiera recordando?

La mirada de la chica se ensanchó por la sorpresa. ¿Eso significaba qué sí le había hecho algo para que volviera a olvidar?

– No me mires así, no seas sínica. Sabes que no podemos dejar que recuerde, tú también estarías en problemas si eso pasara.

– ¡Ya no me importa! – respondió furiosa. – Esto es demasiado Akasuna, te metiste en su cabeza, ¿que seguirá después? ¿Hacer que te ame para meterla en tu cama?

Un fuerte golpe escuchó en ese momento, antes de sentir el escozor en su mejilla.

– Te advertí una vez que no te metieras en mi camino – le dijo furioso mirándola con superioridad, amenazante. Mientras Karin no podía ocultar su cara de terror, quería salir corriendo de ahí en ese preciso momento.

– No puedes manipularla toda la vida – respondió titubeante, intentando hacerlo entrar en razón. – Algún día despertara y…

– ¿Quieres apostar? – desafió. Acortó lo que quedaba de distancia con su hermana y agregó. – Cada vez que haya un indicio de que pueda recordar, por más mínimo que sea, yo estaré allí para evitarlo, aunque termine destruyéndola.

– ¿Así es como la amas?

– Si ella recuerda y me odia es lo mismo que si muere. – Respondió sin más. – Si no es mía no va a ser de nadie, grábatelo en la cabeza Karín.

– Eres un monstruo – susurró asustada. – Estás demente – agregó elevando un poco más la vos.

– Si ya lo sabes – dijo sonriéndole tétricamente – no me desafíes. Solo estás aquí para cuidarla y ayudarme a ocultarla.

Karin estaba horrorizada y se odiaba por haber caído en el juego de su hermano, pero decidió callarse y no llevarle más la contra en esos momentos.

Sasuke daba vueltas como un loco en la sala de estar del apartamento de Suigetsu mientras esperaban a que Karin llegara; mientras que el peliblanco lo observaba desde su sofá con un vaso de Whiskey en la mano.

– Ya basta Romeo, harás un agujero en la alfombra. Además me estás poniendo nervioso. ¿Por qué no te tomas algo mientras esperamos?

El aludido solo le envió una mirada aterradora en respuesta. Su celular sonó y contestó rápidamente sin siquiera mirar de quién se trataba. – Aquí Uchiha.

– ¿Por qué estás evitándome hermanito?

– Ahora no Itachi.

– Sabes que tarde o temprano tendremos que hablar ¿cierto?

– Olvídalo, estoy ocupado.

– Lo sé, pero quiero verte en cuanto puedas. No seré pesado, lo prometo.

– ¿Qué parte de "estoy trabajando" no entendiste?

– Sí, ya entendí; solo quería saber cómo estabas. Quiero que sepas que estoy feliz, y que puedes contar conmigo para lo que sea.

Sasuke suspiró derrotado. – Lo sé. En cuanto pueda te llamo – dijo antes de colgar la llamada.

Cinco minutos después el timbre sonó y ambos chicos se precipitaron hacia la puerta. El pelinegro estaba más cerca y logró abrirla; pero no fue lo suficientemente rápido como para parar el rayo rojo que pasó por su lado. Una muy angustiada Karin entró corriendo a refugiarse en los brazos de su novio. Eso los asustó.

Hozuki correspondió el abrazo, mas al cabo de unos segundos llamó su atención. – ¿Karin? – Pidió lentamente Suigetsu, apartándola un poco para mirarla a la cara.

La chica gimió de dolor y en ese momento los rasgos de su novio se endurecieron. – Te golpeó – afirmó furioso, estudiando su mejilla marcada. – Maldito – siseó. – Lo voy a matar.

Mas en ese momento no pudo hacer nada, ni siquiera ir por hielo como planeaba puesto que la chica se abrazó de nuevo fuertemente a él, mientas escondía la cabeza en su pecho una vez más.

– ¿Qué sucede? – inquirió preocupado, levantándole el mentón suavemente, temeroso de lo que le pudiera contar, pero sin dejar de abrazarla por la cintura.

– ¡No puedo más…! – sollozó Karin.

El pelinegro se tensó, temeroso de que pudiera haberle ocurrido algo a Sakura. Intercambió una mirada cómplice al otro. – No doy más Sui… Mi hermano está loco…

– ¿Qué pasó? – Irrumpió enojado Sasuke, sintiendo la creciente desesperación en su interior. – ¿Cómo está Sakura? – exigió saber, consciente de que moriría si la perdía nuevamente.

La pelirroja trató de serenarse para poder hablar. Se incorporó y tomó fuertemente la mano de su novio; los miró a los ojos, primero a Uchiha, luego al chico con el que se sentía más protegida. – Ella está bien – lo tranquilizó. – Es decir, no tiene ningún daño físico; pero no recuerda nada de lo que le pasó.

– ¿Qué quieres decir?

– Estaba muy confundida – respondió, lágrimas comenzaron a derramarse por sus mejillas. – Creo que tiene idea de que vio a Sui antes de perder la consciencia, pero no recuerda nada y eso la angustia. – Sollozó con fuerza. – Sasori le hizo algo…

Sasuke apretó fuertemente los puños a los costados. – Me dijo que cada vez que hubiera una posibilidad de que ella recordara la intervendría nuevamente, aunque eso la destruyera. Tengo miedo Sasuke – añadió dirigiéndose ahora hacia él. – Mi hermano es peligroso, no quiere que Saku esté lejos de él o que lo desprecie, de ser así la prefiere muerta, por eso se arriesgará a intervenirla siempre, aunque eso cause severos daños en ella o incluso la mate. Le dolía mucho la cabeza y estaba algo débil cuando llegó a la casa. No puedo verla así…

El pelinegro sentía una rabia inmensa, lo invadió de tal manera que creía que veía todo de color rojo; quería romper todo lo que había en el departamento de Suigetsu y despedazar a Akasuna con sus propias manos. – ¿Dónde están? – Se limitó a preguntar. – Se quedaron descansando…

El Uchiha se sobresaltó. – No duermen juntos – le aclaró ella para calmarlo, sospechando la imagen mental que probablemente se habría creado. – Cada uno tiene su habitación y se quedaron descansando por separado. Supongo que es probable que mi hermano salga esta noche o a primera hora de la mañana. Le dije que saldría a tomar un poco de aire y que pasaría a visitar a unas amigas.

– ¿Por qué estás tan segura de que Akasuna saldrá de la casa? – inquirió Sasuke.

– ¿Enserio? ¿Tú me lo preguntas? Supongo que será por "trabajo" – hizo comillas con los dedos al decir esta última palabra. – Nunca me dice nada, solo sé que con frecuencia sale de noche. Supuestamente trabaja para una compañía de alarmas y tiene que atender algunas emergencias; yo ya no estoy tan segura de eso.

– ¿Por qué? – Sasuke quería obtener la mayor cantidad de información posible; aunque surgiera de conjeturas, en este caso válidas, quería que Karin le confirmara lo que él ya sospechaba.

– ¿Qué empleado de una simple compañía de alarmas se podría dar los lujos de mi hermano? A menos que fuera socio o dueño, y de ser así no creo que trabajara en los horarios que él lo hace o que estuviera a expensas de las llamadas de emergencia.

– Esa es mi chica – susurró orgulloso Suigetsu dándole un beso en la cabeza.

– Sasori es discreto en cuanto a la casa y a su auto, pero es evidente para mí el manejo de cantidades de dinero que no son propias de un simple empleado.

– Bien – asintió el pelinegro. Se había hecho de todo su autocontrol y había entrado en el papel de agente de la hoja para cumplir con su misión; la misión más importante de su vida, en la que no podía fallar. – Necesito que estemos en contacto, ni bien esté la casa despejada entrará un equipo especial a poner cámaras de vigilancia y micrófonos. Si tu hermano sale de madrugada necesito que nos avises para instalar cámaras afuera, será más seguro.

– ¡¿Estás loco?! – Inquirió Suigetsu molesto. – ¡Las va a descubrir! Y va a echarle la culpa a ella en cuanto lo haga. La matará.

El Uchiha negó con la cabeza. – Trabajamos con tecnología de avanzada, ideada por nuestros técnicos y tenemos artefactos sumamente microscópicos a simple vista. Estarán vigiladas veinticuatro horas, será lo más seguro para ellas. Un equipo estará cerca permanentemente por si acaso. Esta se ha convertido en una misión de prioridad uno, todos queremos a Sakura de vuelta.

– De acuerdo – dijo Karin convencida con aquellas palabras dando un paso hacia adelante. Ayudaré en todo lo que pueda. – Es lo menos que podemos hacer Sui, se lo debemos – repuso mirando ahora a su novio.

– Muy bien. ¿Y ahora qué? – contestó algo exasperado el peliblanco dirigiéndose a Sasuke.

– Solo sigan con sus vidas como si nada, ¿puedes hacer eso Karín? Nosotros nos mantendremos en contacto, mientras menos sepan será más seguro. – Fue lo último que dijo el agente antes de retirarse de la propiedad.

Se dirigió a su casa, ansioso porque llegara el otro día y recibiera más instrucciones para comenzar con su misión. Deseaba con toda su alma que le permitieran de alguna forma estar cerca de Sakura. Ahora al saber que estaba viva sentía que podría morirse de desesperación por no verla; quería abrazarla más que nada, besarla y protegerla, pero tenía claro lo lento que tendría que ir con ella. Seguramente sería otra noche sin dormir, pero nada le importaba más que su Saku.

Cuando llegó a su apartamento tomó una lata de cerveza que había repuesto después de la limpieza de alcohol que había hecho su amigo y se tiró en el sofá, preocupado y con los nervios recorriéndole la piel, pero con una extraña felicidad y un vacío en su pecho que parecía volver a llenarse. Sonrió tontamente antes de decidir devolverle la llamada a su hermano.

– Ahora que sé que estás bien… ¡¿Cómo fuiste capaz de no contarme de inmediato maldito?! – gritó Itachi al otro lado de la línea. – Sabes que quise patearte demasiado cuando me enteré y aún lo haré.

Sasuke no pudo evitar reír. – Lo sé, lo sé… Pero no podía pensar en nada más, en la agencia se encargarían de avisarles a todos.

Su hermano suspiró al otro lado de la línea. – Lo entiendo, de todos modos me hubiera gustado que te acordaras de mí hermanito.

El Uchiha menor estaba seguro de que Itachi hacía un puchero justo en ese momento. – Eres tan inmaduro – suspiró.

– De verdad estoy muy feliz, y no solo por Saku, sino por todos, por ti que parecías morir cada día… Solo quiero abrazarte en estos momentos, sabes que puedes contar conmigo para lo que quieras.

– Lo sé, me lo recordaste hace un rato. ¿Te veré mañana?

– Por supuesto, ahí estaré. Aún necesito patearte el trasero.

A la mañana siguiente fue a la agencia más temprano que de costumbre, sin embargo La Hoja parecía estar en su auge, al parecer no era el único ansioso por empezar.

– ¡Sasuke! – sintió que una voz chillona lo llamaba. Cuándo se dio la vuelta, sabiendo de quién se trataba, una rubia de ojos verdes y cabello corto se lanzó a sus brazos. – ¿Es cierto? ¿Está viva? Aún no lo puedo creer – prosiguió efusiva. – ¿Tú la viste?

El joven asintió. – ¿Ya les dijeron a todos?

– Así es, quiero ser parte de esto. ¡Dios! – exclamó – no puedo esperar a verla.

– Tranquilízate Temari, todos queremos intervenir, pero debemos esperar a las indicaciones. ¿Sabes si ya hay alguien en la sala de juntas?

– Al parecer Shikaku, Omoi y Rin han pasado la noche armando una estrategia con la información que nos pasó esa chica, Karín – agregó con desprecio. – Y hace como una hora apareció Tsunade.

Pensar en la tía de Sakura le dio escalofríos de miedo, pero lo ignoró. – ¿Ya le han contado a Shikamaru donde trabajan su novia y su padre?

La chica suspiró… – Su padre aún no quiere que forme parte de esto y lo respeto, pero es cuestión de tiempo.

– Entiendo, casi obligué a mi hermano a que me dejara entrar.

– Estoy segura de que es tan bueno como él. Lo he desafiado innumerables veces en planear estrategias y siempre me sorprende, es brillante…

Sasuke se cruzó de brazos y sonrió de lado. – Lo es. Así como la ironía de la vida… ¿Quién se hubiera imaginado que ese perezoso terminaría saliendo con una agente loca de La Hoja? ¿Y que encima trabaja con su padre? – negó con la cabeza. – Definitivamente una locura…

– No me hagas golpearte en público Uchiha – amenazó molesta.

– ¿Quién golpeará a mi hermanito?

– Ita… – dijo volviéndose para enfrentarlo.

– Ven aquí tonto hermano menor – respondió abrazándolo, estoy muy feliz.

– Asquerosos – murmuró la rubia. – Vamos, tenemos trabajo que hacer.

Cuando entraron en la sala de juntas los presentes se los quedaron mirando, provocando que al principio el ambiente fuera algo tenso, pero pronto se aligeró. Tsunade se dirigió hacia Sasuke y le dio un fuerte abrazo antes de hacerle casi las mismas preguntas que Temari. Y minutos después comenzaron a llegar el resto de sus compañeros: Naruto, que estaba inusualmente serio, Kakashi, más puntual que nunca, Lee, que no dejaba de derramar lágrimas de emoción, Yamato, Tenten, Jiraya y finalmente Hashirama. Debido a que Minato y Kushina se encontraban en una misión fuera del país no habían podido llegar a tiempo.

– Como todos saben – comenzó Tsunade precediendo a cualquiera que quisiera hablar. – Esta es una misión de prioridad uno y vamos a necesitar de la colaboración de todos. Sin embargo, y según la estrategia que hemos ideado, eso no será hasta estar seguros de cómo se irán desarrollando las cosas.

– ¿Qué quieres decir vieja? – preguntó Naruto exaltado. – No podemos solo vigilarla y quedarnos de brazos cruzados.

– Naruto tiene razón – apoyó Temari golpeando la mesa. Debemos intervenir.

De pronto la habitación había explotado en murmullos, desacuerdos y quejas entre algunos de los presentes. Los Uchiha, Kakashi, y Hashirama sin embargo esperaban con paciencia.

– ¡Silencio! – ordenó este último. – ¿A qué se refieren con esperar a cómo se irán desarrollando las cosas? – Preguntó dirigiéndose a Shikaku.

– Señor – comenzó, haciendo una leve reverencia. – Según tenemos entendido Haruno ha perdido la memoria y según parece incluso la han intervenido, aunque no sabemos la metodología. – Al escuchar esas palabras tanto Sasuke como Naruto apretaron fuertemente los nudillos sobre su regazo. – Debemos averiguar con certeza qué planes tiene el joven Akasuna a pesar de la información que nos han dado.

– ¡¿Qué más quieren saber?! – casi gritó el Uchiha menor golpeando la mesa. – ¡Es un maldito loco que cree que Sakura es suya!

– Aún así hay que sopesar otras razones, él podría, de hecho me animo a afirmar, que tiene contacto con Akatsuki.

– Es probable que quisieran sacarle información o incluso manipularla para que trabaje para ellos en algún momento – argumentó Rin.

– No tiene sentido, ¿por qué la intervendrían entonces? – preguntó Tenten.

– Pensamos en ello – siguió Shikaku. – Si es como Sasuke dice a lo mejor Akasuna ha estado cuidando sus espaldas para permitir que solo determinadas personas la vieran.

– La cuestión es… que debemos acercarnos con mucho cuidado. Estar atentos a cualquiera de sus reacciones. Ya instalamos los equipos para monitorearla, inclusive en su trabajo, además tenemos una colaboradora que está cercana a ella y nos avisará ante cualquier atisbo de memoria que pudiera tener.

– Entonces, lo que quieres decir es – comenzó Itachi tratando de concluir cómo se planeaba proceder en la misión – ver si puede recuperar la memoria para rescatarla.

Kakashi asintió.

– Eso es ridículo. ¿Me están diciendo que quieren provocar que se rescate ella sola?

– No Naruto, pero es evidente que no podemos presentarnos ante ella y contarle todo o secuestrarla. Piensa en cómo se sentiría, en el miedo que le causarías; además de que te vería como un loco al que no creería ni una palabra.

El rubio apretó su mandíbula.

– No tenemos muchas opciones – agregó Shikaku con pesar. – Lo mejor es ir de a poco y ver sus progresos. La chica Akasuna ya se encargó de sustituir la dosis de inhibidor de memoria que él le da por vitaminas. Solo debemos hacer que confíe en algunos de nosotros de a poco.

Cuando dijo esas palabras los ojos de varios de los presentes se iluminaron.

– Sé que todos quieren ir – comenzó Tsunade. Yo misma me muero de ganas de poder hablarle y abrazarla. Pero debemos entrar de a poco en su vida.

– Vieja por favor – imploró Naruto.

– Lo siento – respondió negando con la cabeza. – Sé cuánto la quieres, pero hemos decidido que el primero sea Sasuke.

La mirada color miel de la agente se encontró con la suya y él no pudo sentir más que una inmensa gratitud y una emoción que no identificó, que hacía saltar su pecho al tiempo que un nudo se formaba en ese lugar.

– Yo...

– ¿Por qué él? – Preguntó furioso el rubio señalándolo con una mano al tiempo que con la otra golpeaba en la mesa. – Crecimos juntos, soy su hermano – argumentó.

– Se nos informó de la recaída que tuvo Haruno simplemente por haber escuchado su nombre, ¿no crees que tendrá un impacto mayor si lo ve? – respondió tranquilamente Omoi.

– Debes ser racional Naruto. Todos queremos estar con ella – intentó tranquilizar Temari.

– A lo mejor después de Sasuke sigues tú – le guiñó un ojo Tenten.

Aparentemente eso último surtió un poco de efecto en él.

– Entonces, ¿qué haremos nosotros? – preguntó Tenten.

– Tú te quedarás en los monitores, necesito a los mejores centrados en Sakura, por lo que ayudarás desde la base para otras misiones. Al resto se les irá asignando sus papeles a medida que esto avance. – Concluyó Hashirama.

Titubeó antes de volver a hablar. – Es probable que si Sakura recupera la memoria antes de que Akasuna la descubra, la necesitemos para terminar con Akatsuki desde dentro.

La sala quedó en completo silencio y de pronto el ambiente se tornó más pesado. El líder se puso de pie para retirarse, Tsunade apretó fuertemene los dientes y puños a sus costados, conteniendo las ganas de golpearlo. ¿Cómo podía estar pensando en utilizarla para acabar con esa Organización cuando hacía apenas unos días la daban por muerta por lo mismo? Estaba segura de que no era la única que pensaba así, pero cuando se dispuso a seguirlo su marido la detuvo por las muñecas.

Sin embargo, antes de que pudiera soltarse de su agarre, alguien interrumpió. – ¡¿Cómo demonios puede decir eso?! – gritó Sasuke yendo hacia él.

– Sasuke… – intentó detenerlo Itachi, pero de un manotazo se soltó de su agarre.

– ¡Acabamos de recuperarla del infierno! – siguió, ignorando a su hermano. – ¡¿Cómo siquiera puede insinuar arriesgarla otra vez antes de tenerla incluso sana y salva con nosotros?!

Todos en la habitación se encontraban incrédulos. A diferencia de Naruto que sentía el mismo tipo de ebullición dentro de su cuerpo que su amigo y Tsunade. Kakashi estaba calmo pero aturdido, entendía la postura de Senju igualmente, aunque no estaba de acuerdo. Pero el jefe, a pesar de parecer triste y abatido, se mostraba inamovible. Se limitó a mirar su reloj. – También creo que eres el mejor para presentarse ante ella primero Uchiha, pero si no te crees capaz de seguir mis órdenes te relevaré. ¿Quieres eso?

Sasuke apretó su mandíbula furioso. – No puede ponerla en peligro – articuló a penas.

– Eso es algo que decidirá ella cuando despierte. No es una chica débil Sasuke, ella sabe cuál es su trabajo.

– No puedo perderla otra vez – susurró abatido, sintiendo la mano de Itachi en su hombro.

Hashirama volvió a mirar su reloj. – Si no te apresuras desperdiciarás todo un día de misión. Sakura entra en menos de una hora a trabajar, denle todas las indicaciones que necesite. – Agregó mirando a Tsunade y Omoi.

Los quiero! Actualicé para ustedes! :*