Las nubes se acumularon toda la tarde, escuché los truenos y vi algunos rayos, luego de un par de horas las gotas de lluvias golpearon los cristales de la ventana, apoyé mi hombro en el marco de la misma, suspire un par de veces esperando impaciente la hora en que Rick apareciera.

Hacia ya un par de semanas que lo había dejado en casa, después de aquel día en la habitación el tiempo parecía haberse detenido, mi padre me llevó al aeropuerto pero Rick no estuvo allí para despedirme, decidió quedarse en casa, no lo culpe por eso, la verdad es que a mi también me hubiese dolido verlo mientras recorría el pasillo para abordar.

Él me llamó por la noche habiendo llegado a mi destino, por un par de días me quedaría en un hotel en espera de que el lugar donde viviríamos fuese acondicionado, para mi sorpresa Rick ya había hecho algunas llamadas y uno de sus tantos amigos le había rentado un departamento cerca de la universidad, aunque no quiso darme más detalles al respecto, dijo que era una sorpresa y que no me preocupara por eso más pues estaba solucionado.

Un par de dias después me trasladé hasta el lugar, un edificio algo modesto pero bastante acogedor, la escalera de madera crujía cada vez que daba un paso y un aroma a barniz recién aplicado se podía percibir, según el dueño, quien me acompañó en el recorrido por la escalera pues el pequeño ascensor estaba en reparación, recientemente se habían reconstruido partes del edificio, a mi me parecía una construcción hermosa, tenía años de historia, imaginé entonces la cantidad de personas que habían vivido allí.

Miré de nuevo las nubes pasar, arrastradas por el viento dejando ver encima de ella el cielo azul, los primeros días en este lugar fueron difíciles, no por el lugar en si, sino por que odiaba estar sola, odiaba tener que volver a casa de la universidad y que todo estuviese en silencio, Rick se conectaba cada noche sin falta, en alguna ocasión me quedé dormida hablando con él; esperaba ansiosa el día que por fin pudiese venir y hoy era el día, la noche anterior me había llamado para decirme que todo estaba listo y que viajaría al día siguiente.

Aquí estaba entonces, esperando que él apareciera, la noche anterior su rostro lucia feliz, tenía una enorme sonrisa y la mía debía verse igual, el reloj parecía ir tan lento que cada vez que miraba la manecilla podría jurar que estaba completamente fija, mis manos se movían inquietas hasta que por fin vi un taxi detenerse, de el bajo un hombre con la cabeza cubierta, pero usando una chaqueta muy parecida a la que Rick tenía colgada detrás de la puerta.

Lo vi bajar su equipaje después de pagarle al taxista y luego desde el otro de la calle, levantó la cabeza para mirar hacia donde estaba, mi sonrisa se hizo más grande y salí corriendo a su encuentro, la Sra. Lee me advirtió sobre no correr por la escalera pero mi atención no estaba allí lo único que quería era abrazarlo, besarlo, saber que estaba aquí.

Casi nos vamos al piso cuando me arroje a sus brazos y besé sus labios.

-vaya me has extrañado.

-no sabes cuanto.

Le ayudé a subir su equipaje, de nuevo encontramos a la Sra. Lee en el pasillo pero esta vez ella no dijo nada, nos vio pasar sin hacer comentario alguno, ni siquiera contestó el saludo que Rick le hizo.

Dentro del departamento, coloqué sus cosas en la habitación mientras él ponía la chaqueta húmeda sobre una silla y se estiraba haciendo ruidos graciosos con la boca, le miré unos segundos antes de que diera la vuelta para mirarme, me acerqué lentamente para abrazarlo, para sentirlo junto a mi, no quería soltarlo, no quería pasar otro minuto lejos de él.

-te amo Kate Beckett.-dijo después de besar la cima de mi cabeza.

-y yo a ti.

Sentí sus manos acariciando mi espalda, besé sus labios y respondí a cada una de sus caricias.

-te extrañé tanto.-dijo mientras avanzábamos lentamente hacia la cama, me miró fijamente.

No perdí más el tiempo abrí lentamente la camisa que usaba, con cada botón que abría rozaba su piel con mis dedos, se quedó quieto dejándome hacer lo que quería, lentamente fui bajando dejando besos en mi recorrido, pronto me vi con las rodillas en el suelo luchando con la hebilla del pantalón, puso su mano en mi barbilla haciéndome mirarle, sonrió y luego terminó él lo que yo había empezado.

Acaricie con mi lengua su erección, lo escuché pronunciar mi nombre, sentí como sus manos sujetaban mi cabeza con suavidad mientras intentaba ahogar los gemidos que escapaban de su boca.

Unos minutos más tarde tomó mi mano, me hizo levantar y caminar hacia la cama, se sentó en ella y lentamente se deshizo de mi ropa, mi piel ardía, mi excitación aumentaba, cada caricia, cada beso me obligaban a suplicar por más, rodee con mis brazos su cuello mientras él dejaba pequeños mordiscos en mis pezones, el movimiento de su cadera se hizo intenso, sus embestidas eran profundas, un orgasmo se apoderó de mi, le sentí recorrer cada parte de mi cuerpo, me hizo detener unos segundos, le miré fijamente a los ojos en ese pequeño espacio de tiempo, sonrió levemente y de nuevo atacó mi cuello con su boca.

-eres hermosa.-dijo entre besos.-te amo, no sabes cuanto te amo.

Puse mis manos en su pecho y lo empujé con suavidad hasta que su espalda tocó la cama, me incliné sobre él y le miré.

-no más que yo.-y besé sus labios antes de que pudiese decir algo más.

Sus manos se posaron en mi cintura después de unos segundos bajaron lentamente por mis piernas y volvió a subir, repitió la acción un par de veces, sonrió y luego dio la vuelta para colocarme debajo de él, sujeto mis manos impidiéndome que lo tocara, sentí su lengua recorriendo mi cuello, bajó por mi pecho, succiono uno de mis pezones y siguió su camino, reí a carcajadas cuando mordió la piel alrededor de mi ombligo pero no se detuvo allí, siguió su recorrido, hundió la nariz entre mis piernas, soltó mis manos para tomarme por la cadera, acarició con la lengua cada rincón, el tiempo se detuvo justo en el momento que un nuevo orgasmo me recorrió, de nuevo lo sentí subir lentamente besando mi piel en su recorrido, susurró en mi oído cuanto me había extrañado y al mismo tiempo que mordía el lóbulo de mi oreja me penetró llenándome por completo, rodeé su cadera con mis piernas sin pensar en nada más, sin sentir o escuchar otra cosa que no fueran nuestros cuerpos siendo uno.

Caminé descalza por la habitación, tomé del suelo su camisa para cubrirme con ella, Rick dormía profundamente, observé su cuerpo desnudo sobre la cama, me incliné para dejar un beso en su mejilla, toqué su pecho solo para confirmar que dormía y salí de la habitación después de cubrirlo con una sábana, fui directo a la cocina, serví un poco de jugo de naranja y me senté en el sillón.

No podía evitar sentir de nuevo la excitación recorriéndome, no podía evitar desear hacer el amor con él aunque sabía que estaba cansado y que necesitaba dormir, por esa razón decidí dejarlo descansar.

Leía algunas notas en el periódico cuando lo escuché, caminaba con lentitud, su cabello despeinado, su torso denudo y sus pantalones abiertos me hicieron desear pasar mis dedos acariciando su piel, estiró los brazos hacia arriba y luego sonrió pasando su mano por su cabello, se acercó, besó mis labios y luego se acomodó a mi lado apoyando la cabeza en mis piernas.

-aun estás cansado, vuelve a la cama.

-no.

-por qué?

-no estabas allí, y no…

-no te gusta estar solo, lo siento.

-levantó la tela de la camisa y metió la cabeza bajo la misma haciéndome cosquillas.-qué haces?

-nada.

-quieres comer algo?.- pregunté acariciando su cabello.

-si.

-bien, sal de allí.

-dio un largo suspiro y luego me miró.- extrañaba el aroma de tu piel.

Cocinar con él a mi lado fue todo un reto, Rick aprovechaba cada oportunidad para tocarme, para besarme o abrazarse a mi espalda, me hacia reír y luego de un buen rato por fin pudimos sentarnos.

-iras a la universidad mañana?

-es lunes.

-bien, yo… tengo una tarjeta de un lugar, donde debo seguir con la terapia física, me acompañas mañana en la tarde?

-si, claro.

-puedo… puedo ir a la universidad y luego iríamos.- dijo tentativamente.

-claro, eso estaría bien.

-no te molesta, verdad?

-le miré un tanto confundida.- acabo de decir que está bien.

Por la mañana salí temprano, el reloj marcaba las 7 : 30 cuando cerré la puerta, Rick aun dormía, mientras caminaba por la calle pensaba en la conversación del día anterior, pensaba en como Rick aun tiene esa inseguridad, podría entenderlo pero a veces creo que no puedo.

Pasé el resto de la mañana pensando en lo que el estaría haciendo, si se sentiría cómodo, si seguiría durmiendo o si por el contrario deambularía por el departamento buscando algo que hacer.

A media mañana lanie apareció, se sentó a mi lado en una de las jardineras y mordió una manzana un par de veces antes de iniciar una conversación.

-y bien?.- dijo mordiendo una vez mas la manzana.

-qué?

-va a venir?

-esta aquí, está en casa.

-cuando?

-ayer.

-vaya, eso fue rápido no crees?

-no, fue demasiado tiempo.

-eso parece… me gustaría saludarlo, como va su recuperación?

-bien muy bien, pero él, bueno él tiene momentos de inseguridad que a veces no alcanzo a entender.

-ya veo.

-debo irme, si no te veo más tarde será mañana.

-creí que te irías conmigo.

-no, Rick vendrá, quiere que le acompañe a un lugar.

-bien, entonces, hasta mañana.

-hasta mañana.

Unas horas más tarde estaba parada en el pasillo, cerca de la entrada, revisaba los anuncios en la pared, esperaba que Rick apareciera cuando alguien pronunció mi nombre.

-Kate.

-me di la vuelta para ver de quien se trataba, Josh estaba allí mirándome.-Josh.- dije sin poner atención y volví la vista a la pared.

-hacia mucho que no te veía.-dijo él aun detrás de mi.

-tome un receso de unos meses.

-vaya puedo saber por qué?

-no, no puedes.

-oye… yo quería, quiero saber si podemos hablar, salir a algún lugar para hablar.

-hablar?, de qué?, tu y yo no tenemos nada de que hablar.

-queria disculparme por… por lo que pasó, fui un idiota y…

-Kate.-la voz de Rick se escuchó detrás de nosotros.

-no dudé en dar la vuelta y acercarme a él. -nos vamos? - dije sonriendo.

-disculpa pero estoy hablando con ella.-dijo Josh mirándolo con seriedad.- qué esta pasando aquí?.-miró fijamente a Rick.

-ya te dije que no tenemos nada de que hablar, ahora debemos irnos.

-espera, estás saliendo con él, le haces el favor al viejo o lo haces por lástima.- señalo el bastón de Rick.

-cierra la boca.- esta vez Rick habló molesto.

-que harás.- lo miró retándolo.

-Rick basta, no es necesario.

-vamos Kate , ese no va a darte lo que yo si puedo, eres muy joven para andar con un viejo, estás a tiempo.

Tomé la mano de Rick, salimos del lugar sin mirar atrás, caminamos algunos metros hasta que sentí como Rick se detenía.

-y quien era ese?.- preguntó aun molesto.

-Josh.

-ya veo, ese Josh.

-si, ese Josh.

-y?

-nada Rick, solo se acercó, quería hablar conmigo de no sé qué.

Rick no dijo nada más, siguió caminando, sacó de su bolsillo una tarjeta, la observó unos segundos y siguió caminando.

-y bien, donde es el lugar?

-a un par de calles, creo.

-puedo ver?

-si, claro.

-mire la tarjeta y luego el nombre de la calle donde nos encontrábamos.- no es muy lejos.

-Rick tomó mi mano y seguimos caminando en silencio, hasta que la duda lo obligó a preguntar.-y… ese, mmm, ese Josh, aparece con frecuencia?.- dijo sin mirarme.

-no, no sabía que seguía en la universidad, la última vez que supe de él fue el día que hizo destrozos en el departamento que compartía con lanie.

-oh, es todo un asunto el sujeto entonces.

-si.- lo miré y él apartó su mirada de mi de inmediato.- es mi imaginación o eso que veo son celos?.

-yo?… celos?... no para nada.- dijo haciendo un gesto gracioso.- de un fulano joven, bien parecido, musculoso y con pinta de motociclista… no como crees.

-disimule como pude una carcajada.- si sabes que no tienes por qué, verdad?.- me detuve, me acerqué a él y le dije al oído.- te amo Richard castle, eres el amor de mi vida, él podrá ser todo eso que tu dices pero no estoy interesada lo que me interesa esta aquí dentro.- puse mi dedo en su pecho justo sobre su corazón.-y… aquí dentro.-deslice mi mano despacio, tan abajo como pude, tanto que él detuvo mi mano antes de que llegara a su objetivo y miro alrededor.

-creo que ya entendí.

-Espero que así haya sido.

De nuevo tomé su mano para seguir caminando Rick me miraba de reojo algunas veces y estoy segura de que miró mi trasero cuando llegamos al lugar y abrió la puerta para dejarme entrar.

-hola.-dijo una mujer detrás de un escritorio en la recepción.

-hola, soy Richard Castle, tengo una cita con… Alex Turner.

-si, al final del pasillo ya te espera.

-ok, gracias.

Caminamos hasta el final del pasillo, abrimos la puerta, un salón blanco apareció ante nosotros, había diversas cosas, nada que no hubiésemos visto antes, algunas personas se encontraban allí ocupadas en sus propios ejercicios, al fondo una mujer nos miró y sonrió, tenía una hoja en su mano y extendió la otra en cuanto nos acercamos.

-hola soy Alex, tu debes ser Richard.

-si soy yo, mi esposa Kate. -dijo y fue mi turno de extender la mano.

-me ha llegado esta mañana una copia de tu expediente, como estás?, como te has sentido?

-bien, he tenido un poco de dolor aquí.-señalo su espalda baja.

-bien atenderemos eso, ahora solo programaremos las citas y quiero que llenes un formulario, está bien?

-si, claro.

Mientras Rick hace lo que le piden yo camino por el lugar, observo a las personas allí y luego me detengo en una de las esquinas del salón, Rick escribe y por momentos se detiene mientras piensa, la mujer espera pacientemente, resuelve las dudas de Rick y luego toma la hoja que él le entrega, vuelvo hasta donde se encuentran.

-has terminado?

-si.

-nos vamos?

-espera, ha ido por una hoja más, es para hacer una horario.

-ok.

-estaba pensando.-se levanta de la silla y me rodea por la cintura.-quieres pedir una pizza?

-claro aunque también podríamos hacerla nosotros.

-esa es una buena idea, compraremos los ingredientes por el camino.

-bien.

Rick sonríe, besa mis labios y disimuladamente aprieta con su mano mi trasero haciéndome reír y sonrojarme al mismo tiempo pues hay más personas aquí.

-Rick.-digo en voz baja.

-ahora sientes vergüenza, te recuerdo que fuiste tu quien ha iniciado.

Sonrío mientras vuelvo a besar sus labios, entonces la mujer aparece, nos mira con curiosidad haciendo que me separe de él.

-listo Richard, te veo el próximo miércoles.

-si, gracias.

Ambos salimos tomados de la mano, por el camino nos detenemos para comprar los ingredientes necesarios y cocinamos juntos entre besos, caricias y miradas silenciosas.

Como era de esperarse, todo se retrasa pues Rick insiste en jugar y hacer tonterías, no para de tocarme y pronto sus juegos se vuelven caricias ansiosas, que provocan escalofríos en mi y me hacen desear más.

-debimos pedir la pizza.-digo mientras Rick besa mi cuello.

-no hubiese sido divertido.-siento su mano en medio de mis piernas, me acaricia sobre la ropa pero no tarda mucho en deshacerse de ella.

-es verdad.

Una hora más tarde por fin podemos sentarnos, Rick sonríe cuando me mira, se ve feliz y eso me gusta.

Por la noche en la cama.

-te amo.-susurra en mi oído mientras su dedo recorre mi espalda.- te amo Kate Beckett.-dice después de besar mi hombro.

-y yo a ti.

Unos minutos más tarde lo veo dormir, decido levantarme e ir a la sala para no molestarlo, aun tengo algo de trabajo pendiente y debo terminar.

La mañana siguiente Rick se levanta antes que yo, me llama cuando ha terminado de hacer el desayuno, se despide de mi en la puerta, besa mis labios suavemente y sonríe.

Al llegar a la universidad de nuevo veo a Josh, está parado fumando un cigarro junto a la puerta principal, en cuanto me ve se acerca, trato de ignorarlo pero él insiste.

-oye solo quiero hablar contigo.-dice tomándome del brazo.

-suéltame, según tú de que tenemos que hablar?

-quiero disculparme, ya te lo dije, fui un idiota, después de lo que hice, pasé un día encerrado, tuve tiempo de pensar y quiero que volvamos, siempre te ame Kate.

-yo creo que no, Josh… fue… fue bueno en su momento pero ahora todo es diferente, no volvería contigo por ningún motivo y la verdad es que ha pasado ya demasiado tiempo, no crees.

-tenia que poner todo en orden, la universidad, mi vida, todo, pero ahora estoy bien y quiero intentarlo.

-Josh me mira suplicante.-no…

- él no me deja terminar.- es por ese tipo, no?... Kate sabes que soy mejor que él, conmigo será mejor todo y…

-me casé con él. – digo interrumpiendo su discurso.

-qué?

-soy su esposa, en verdad lo amo y no cambiaria mi vida con él por nada así que por favor deja de insistir, ya encontrarás a alguien más.- miro mi reloj.- se hace tarde, no se si fue un gusto verte, pero lo será el no volverte a ver.

Josh me miró desconcertado mientras me alejaba de él, no era lo que tenía que pasar, no imaginé siquiera que lo volvería a ver después de la última vez, tengo algunos buenos recuerdos con él pero son solo eso, buenos recuerdos que son parte del pasado ahora.

Al volver a casa me encuentro con un Rick apurado cocinando, beso sus labios rápido mientras él continua con lo que hace, me ofrece una copa de vino y me señala una silla, esta vez no quiere que le ayude, dice que es una sorpresa y yo no pienso arruinarlo, después de todo, se ve realmente emocionado con lo que hace.

-a que hora iras mañana?.- pregunto una vez que nos hemos sentado a la mesa.

-antes de mediodía.

-me hubiese gustado acompañarte.

-si, a mi también… será en otra ocasión.

-si, en otra ocasión.

-qué tal tu día?. -me mira esperando mi respuesta.

-bien, muy bien.

-sin novedades?

-me encontré con Josh cuando llegué, quería hablar conmigo, quería volver a intentar una relación conmigo.-no le di mucha importancia, seguí comiendo pero Rick me miraba bastante ansioso.

-y?

-nada, le dije que me casé contigo, que te amo y que no insistiera más.

-asi nada más?

-que esperabas, un alboroto, esto no tiene por que ir más allá.

-lo sé, lo sé, es solo que… que te amo y… y soy un idiota.-bajo la vista y se negó a mirarme.

-suspire un tanto confundida.-sabes Rick, recordé algo… recordé que me gustaba que me leyeras cuentos cuando era niña, después de mis padres eras la persona con la que me sentí más segura, te extrañé demasiado cuando te fuiste, mi madre dice que dormía a horas que antes no acostumbraba y que solía preguntar por ti cada vez que podía, creo que fuiste mi primer amor y creo que también fuiste el primero en romperme el corazón, creo también que esa fue la razón por la que me olvidé de ti, nadie lo entendería, al final yo era una niña y lo que pudiese sentir solo era comparable con cosas de niños.-Rick me miró fijamente.-lo que intento decirte es que quizás he estado enamorada de ti toda mi vida, suena ridículo lo sé, pero a veces realmente lo siento así, ambos vivimos vidas diferentes, yo crecí, tuve un par de relaciones y luego llegó Josh y desapareció, tu te casaste, vino todo lo que vino antes y después, pero aquí estamos otra vez y hemos pasado por mucho, demasiado, como para dejarlo ir una vez más, yo no quiero dejarte y no pienso hacerlo pero a veces es difícil entender lo que piensas y sientes por que yo no soy tu, yo solo te amo y si eso no es suficiente para ti entonces dame un pista por que sinceramente se me están acabando las ideas.-para cuando termine de hablar un par de lágrimas corrían por mis mejillas.

Rick no habló, por unos minutos solo me miró, supongo que no sabía que decir y pensé que quizás había ido más de lo que esperaba, miré el plato pensando que no sucedería nada, que él no lo entendería pero un minuto después lo escuché mover la silla, entonces levante la vista, miré sus ojos que también tenían lágrimas en ellos, se arrodilló a mi lado y me abrazó mientras repetía lo mucho que lo lamentaba.