El ir y venir de cada día era difícil, pero nuestras actitudes habían cambiado en cierta medida, hacíamos lo mejor que podíamos y creo que íbamos por buen camino, mis padres llamaban cada dos o tres días y siempre hacían la misma pregunta, cuando volveríamos?, cuando estaríamos en casa?, esa era una pregunta difícil de responder y no por que no quisiéramos contestarla sino por que aun no habíamos definido el momento exacto en el que volveríamos, dejar la universidad había sido un gran alivio ya que ahora toda mi energía se concentraba en el trabajo y en hacer que la relación con Rick mejorara, de nuevo tuve la oportunidad de acompañarle a sus terapias donde pude constatar que había mejorado y mucho, su caminar se había corregido lo que hacia que tuviera menos dolores en la cadera o espalda, la irritación también disminuido y después de muchos intentos por fin el bastón con el que aun caminaba en ocasiones había quedado olvidado en algún rincón de la habitación, también noté como su condición física mejoraba y su estado de ánimo era muy diferente al que había estado mostrando antes de aquella discusión.

Una semana antes de por fin terminar con mi trabajo había recibido una oferta para quedarme, oferta que rechacé y no por que no quisiera o no estuviese interesada, era un buen lugar y había hecho un par amigos incluido Paul a quien Rick había conocido una noche.

Rick estaba parado frente al edificio esperándome, aun podía verse un poco de luz del sol pero la mayor parte del cielo lucia ya oscuro y en algunos puntos estrellado, él había insistido en ir a recogerme al trabajo, adquirimos la costumbre de caminar un poco antes de volver a casa, a Rick le servía como ejercicio, a mi me hacia sentir orgullosa caminar tomada de su mano, aunque el insistía en decir que quien en verdad se sentía orgulloso era él, decía que era un hombre afortunado por llevar de su mano a una mujer tan hermosa y que encima fuese su esposa no tenía comparación, decía que le causaba cierta gracia ver la expresión de algunas personas que nos veían pasar, a veces solo tomados de la mano otras tantas con su mano en mi cintura y en algunas ocasiones se aventuraba a pellizcarme el trasero al mismo tiempo que besaba mis labios para hacerle saber a alguien que estábamos juntos, provocaba una sonrisa en mi cuando lo hacía por que sabía que eso le hacia sentir cierta seguridad y a mi un mundo de mariposas en el estómago.

Paul se presentó con propiedad, estrechó su mano diciéndole que le admiraba por todo lo que había hecho, Rick me miró sin comprender y es que Paul no me había comentado que había buscado la historia de Rick en los archivos de periódicos y noticias locales, de esa manera Paul me pidio que le tomara una fotografía junto a Rick, quien le miraba con un gesto de incredulidad, "solo hacia mi trabajo" le escuche decir a Rick por enésima vez, pero Paul lucia bastante emocionado de haberlo conocido.

Nos despedimos de él y como cada día Rick tomó mi mano y caminamos por la calle, se veía pensativo sin embargo no quise interrumpir sus cavilaciones, no era el momento, me conforme con caminar a su lado, sentir su mano y un par de veces sus labios, Rick era una de esas personas modestas a las que no le gustaba la atención y mucho menos si se trataba de su pasado pero eso era lo que le hacia especial, era una de las cosas que me había enamorado de él, su necesidad de ayudar a quien lo necesitara.

-quieres un café?.- preguntó de pronto.- Alex me recomendó un lugar cerca de aquí, dice que es bueno y que debería ir contigo.

-claro, por que no.

Al llegar al sitio había música suave, una joven mujer nos mostró el camino a una mesa, nos entrego el menú y espero pacientemente que ordenáramos, era más bien un pequeño restaurante, la música, la luz tenue lo hacia muy íntimo, había parejas alrededor ocupadas en lo suyo, pronto nuestra orden estuvo servida, estuvimos allí varios minutos, Rick habló de lo que había hecho durante el día y luego nos quedamos en silencio un par de minutos solo mirándonos, tomó mi mano y la besó.

Me acerqué más a él, hasta tocar sus labios con los míos, su mirada era intensa, supe entonces que era el momento de volver a casa.

Apenas cruzamos la puerta Rick me atrapó en sus brazos, sus manos se movían con desesperación, sus labios con seguridad dejarían una marca en mi cuello, me sujetó con fuerza para que mis piernas rodearan su cadera, me penetró sin aviso, sentí su piel caliente llenándome.

-te amo.-dijo, antes de morder mi labio.

Nos quedamos quietos un momento aun apoyados en la puerta, intentábamos normalizar nuestra respiración, parte de nuestra ropa estaba en el suelo, algunos botones de su camisa habían volado en distintas direcciones y tenía los pantalones debajo de las rodillas, sudaba ligeramente, sus manos estaban apoyadas en mi cadera y una de mis piernas aun rodeaba la suya.

-lo siento.-dijo hundiendo la nariz en mi cuello.-estaba desesperado.

-yo también, estás bien?.- dije mirando su pierna unos segundos.

-perfecto.-sus ojos miraron mi pecho y luego volvió a besarme.

-de nuevo.- dije emitiendo un largo suspiro.

Rick no contestó, una nueva erección intentaba abrirse paso entre mis piernas, sus labios se ensañaban con mi cuello y sus manos rompieron mi sostén liberando mi pecho para luego succionar uno de mis pezones.

Hacia mucho tiempo que no hacíamos el amor con tal desesperación pero creo que en algún momento sentimos que era necesario dejar de lado un poco las gentilezas y que fluyera todo lo que sentíamos en el momento.

Me encontraba en el sillón descansando después de nuestro arrebato, Rick me miró unos segundos después de levantarse y caminar hacia la cocina, sacó dos copas y sirvió un poco de vino en ellas, aun podía sentir un cosquilleo en mi entrepierna que se intensificó cuando lo vi caminar desnudo de un lado a otro, su cuerpo había cambiado y yo no lo había notado, no hasta ahora que él me dejaba admirarlo en su totalidad, lucia fuerte, sus músculos se marcaban con cada movimiento que hacía, me pregunté entonces que clase de rutinas estaría haciendo, yo le había visto caminar y hacer los ejercicios que Alex le mandaba hacer pero Rick definitivamente estaba haciendo algo más que eso, me apoyé sobre mi estomago cuando Rick desapareció unos segundos detrás de la puerta del refrigerador mientras buscaba algo.

- lo observé con curiosidad basta que la duda me asalto y no pude más.- Rick que haces?.- pregunté apoyando la cabeza en el respaldo del sillón.

-nada buscaba algo que comer pero he encontrado algo mucho mejor.

-y que es?

- chocolate .-dijo levantando ambas cejas y pasando la lengua sobre sus labios.

-solté una carcajada ante su insinuación, Rick tenía la intención de extender nuestra noche de pasión y yo no me oponía.- oh vaya, esta noche se está haciendo larga.

Rick sonrió volviendo a su lugar a mi lado, me recosté de nuevo en el sillón apoyando la cabeza sobre sus piernas rozándolo intencionadamente, el chocolate tendría un buen uso después de todo.

-Rick desapareció una vez más, caminó rumbo a la habitación.-a donde vas?.- pregunté lamiendo el chocolate en mis dedos.

-espera.- unos segundos después apareció.-se que no lo has recordado, pero, hoy es un día muy especial.

-en verdad?

-si.- me mostró una caja.

-ya tengo un anillo.-dije solo para fastidiarlo.

-golpeo mi trasero haciéndome reír.- un día como hoy compartimos un asiento en un autobús.

-no… es verdad?, es hoy?.- le miré sorprendida.-y que hay aquí?.- él me entregó la pequeña caja.

-queria que este fuera una especie de aniversario, no sabía que terminaría casándome con la mujer más hermosa que había visto hasta entonces solo por compartir un viaje en autobús.-abrí la caja, dentro había un par de pendientes, eran hermosos, me incorporé para observarlos mejor.

-tu trasero.-dije haciendo que él me mirara con curiosidad.

-qué?

-miraba tu trasero redondo mientras hablabas por teléfono, me gustaba ver como tus jeans se ajustaban a el, era tentador, quería pellizcarlo.

-lo escuche reír.- lo sabía, sabía que me mirabas con deseos de tenerme entre estas hermosas y largas piernas.

-oye, solo me gustó esa parte de tu cuerpo, eras muy odioso entonces, con tu cigarrillo en la mano, que asco.

-no era un vicio, te lo dije.- rodeo mi cintura, me acercó a él para que me sentara sobre sus piernas.

-lo sé… me ayudas?.- dije tomándolos y poniéndolos en su mano.

-sabia que eran perfectos para ti.-sus manos se posaron en mi cintura, me acarició lentamente mientras me recorría con su mirada.

Me acerqué para besarlo, rodee su cuello con mis brazos, una nueva erección comenzaba mientras sentía como sus dientes mordían suavemente la piel de mi cuello, una de sus manos bajó lentamente, acarició el interior de mis piernas provocándome, haciéndome perder la cabeza una vez más.

La mañana siguiente desperté entre sus brazos, sus labios besaban mi hombro, mordisqueaba el lóbulo de mi oreja.

-estas despierta?.- susurro en mi oído.

-no.- e hice mi cuerpo atrás buscando rozarlo.

-ten cuidado podrías despertarlo.- movió su cadera sujetando la mía.

-eso quiero.

- sentí entonces una nalgada que me hizo dar un salto y luego lo escuche reír.- no soy el único que tiene un buen trasero.

Me giré para mirarlo de frente, me besó suavemente al principio pero luego sus besos se volvieron demandantes, esta vez hicimos el amor con lentitud, disfrutando el momento, disfrutando de nuestros cuerpos.

Un par de horas más tarde estábamos sentados a la mesa desayunando, era tarde pero ninguno tenia prisa.

-aun no me has dicho cual es mi sorpresa.- dije recordando sus palabras.

-es verdad pero aun no es tiempo.

- en verdad no me dirás nada.- afirme.

-ya no sería una sorpresa.

Le miré moviendo la cabeza, dio un par de sorbos más a la taza de café que tenia frente a él y se levantó para dirigirse a la habitación.

-no me digas que saldrás hoy?

-tengo que.

-Alex o la psicóloga sexy?.- dije con fastidio.

-la psicóloga sexy.-dijo desee la habitación.

Lo vi salir unos minutos después, usaba unos jeans negros y una camisa azul claro, sus botas y su reloj favorito, me encogí en la silla en cuanto lo vi.

-vienes?.- preguntó acomodando el cuello de su camisa.

-quieres que vaya contigo?

-eres mi esposa, no necesitas preguntarlo.

Lo medite unos segundos mientras lo veia ajustar el cinturón en sus pantalones.

-si, iré.

Corrí a la habitación, busqué mi ropa y me vestí con rapidez, normalmente no las usaba pero decidí usar una falda corta, Rick me miró y luego sonrió, se acercó y besó mis labios.

-que intentas?.- preguntó acariciando la curva de mi cintura.

-acompañarte.

Sabia que me observaba mientras caminaba delante de él para salir, escuché el sonido de sus llaves, tomó mi mano antes de salir a la calle y luego rodeo mi cintura, era un juego, todo era un juego pero era uno muy estimulante.

La siguiente semana los días en el bufete de abogados estaban contados, no planeaba quedarme, por ese motivo comencé a recoger y llevarme mis pertenecías de la pequeña oficina que había compartido con Paul, habíamos intercambiado números de teléfono para seguir en contacto y él me había abrazado sollozante el último día que me presente a trabajar.

-te voy a extrañar.-dijo apesadumbrado.

-yo también.

Estrechó mi mano una última vez y salí del lugar, tenia una sensación de tristeza pero debía reconocer que este era el fin de una etapa y el comienzo de una nueva, volveríamos a casa y empezaríamos de nuevo.

Rick me esperaba como siempre fuera del edificio, me abrazó al ver los restos de lágrimas, me había acostumbrado a ese lugar y a las personas, sin embargo era hora de avanzar.

Rick comenzó a hacer los arreglos necesarios para dejar el lugar, llegaríamos directo a su casa, y en un par de dias volvería el departamento asi que en cuestión de horas todo era un caos, parecía que no teníamos tantas cosas sin embargo pronto me di cuenta de que había demasiadas cajas con cosas por aquí y por allá, Rick contrató un servicio de mudanza que partiría un día antes que nosotros, en casa su madre recibiría las cosas y nos encargaríamos de acomodar todo cuando llegáramos.

Esa noche cenamos algo ligero, teníamos apenas un bolso con objetos personales y algo se ropa que Rick había querido conservar para nuestro viaje de vuelta aunque no entendía muy bien cual seria el objetivo de eso, sin embargo no hice preguntas, me intrigaba su comportamiento pero también me emocionaba saber que pronto sabría cual era la sorpresa que él había guardado por semanas.