Hola mis amores! Aquí les dejo un nuevo capítulo de esta historia que tantas satisfacciones me ha dado... Espero lo disfruten!
CAPÍTULO 44 – PLAN DE ATAQUE – PLANEAMIENTO
Prácticamente habían pasado tres semanas desde que las chicas habían vuelto a la casa para convivir con Akasuna y todo iba marchando según lo planeado. Karin se mantenía alejada de su hermano la mayor cantidad de tiempo posible, Sakura continuaba con un arduo entrenamiento y descansaba dos días a la semana, en los que incluso, a veces, realizaba algún trote suave para desgastar energías. Ya tenían las cámaras y micrófonos en la casa y fuera de la misma que habían colocado cuando supieron que la joven agente se encontraba con vida. Un par de agentes seguía a Sasori cada vez que dejaba el apartamento, pero en ningún momento se había dirigido a un lugar que no fuese un club de strippers en los suburbios de aquella ciudad, un bar en el centro de la misma a donde asistían en su mayoría estudiantes universitarios, o un pequeño local que auspiciaba de oficina de venta de alarmas, cámaras de seguridad y servicio de vigilancia. Seguramente esos negocios eran una fachada para lavado de activos, venta de drogas y algún otro negocio turbio que seguramente desconocían, lo único que tenían claro es que ninguno de ellos contrataría sus servicios.
Las agencias, tanto de la Hoja como la de Suna estaban investigando esos locales, incluso habían puesto un par de agentes encubiertos, pero a simple vista parecía que todo estaba limpio; aunque claro que eran profesionales y no dejarían a ningún miembro o trabajador nuevo acercarse a lo importante, lo cual hacía más evidente que todo aquello llevaría tiempo.
Sakura, por su parte, había entrado más de una vez en el cuarto del chico cuando éste hubo salido, para revisar entre sus cosas, incluso buscando un ordenador que le pudiera brindar información, pero no había encontrado nada. Lo más cerca que estuvo de descubrir algo fue cuando abrió su laptop, pero rápidamente desistió al darse cuenta que estaba fuertemente bloqueada, y hacérsela llegar a Shino o incluso conectarla a la red para que la hackeara a distancia sería muy peligroso, ya que Sasori lo podría descubrir y todo el trabajo que estaban realizando sería en vano. Solo les quedaba confiar en que tarde o temprano daría un paso en falso, los guiaría a algún lugar importante, como un laboratorio, guarida o algo por el estilo, o simplemente pudieran encontrar algo en alguno de los negocios que frecuentaba.
No fue hasta esa tarde que Sakura decidió que sería hora de acelerar las cosas. Necesitaban encontrar un lugar clave al que pudieran entrar, y sospechaba que ese lugar tan secreto, donde la habían llevado a hacerle un procedimiento para que su memoria retrocediera, podría darle muchas respuestas. Tenía la solución a su alcance. Solo debía asegurarse de tener el respaldo adecuado para que nadie se volviera a meter en su cabeza. Tenía al mejor equipo en mente, confiaba ciegamente en ellos y estaba completamente segura de que no dejarían que le pasara nada. Aunque sabía que convencerlos sería una pesadilla. Se encontraba lista y en forma, estaba dispuesta a mover las piezas, además prefería enfrentarse a Sasuke y Naruto para convencerlos, que al método de Sasori para estar con ella.
Según el ultimátum que le había dado le quedaba una semana, de modo que no podía perder más tiempo. Se estremeció solo de pensar en la posibilidad de lo que pudiera pasar al dejarlo tomar las riendas de su "relación".
Los investigadores que seguían a Akasuna tampoco estaban encontrando nada, de modo que ya se había decidido; ni bien fuera a entrenar a la base a la mañana siguiente hablaría con los chicos y su jefe. Si todo salía bien, no podrían negarse a su idea…
– ¡¿Quéeee?! ¿Te volviste loca?
– Naruto tiene razón. Es una locura Sakura, es muy arriesgado – concordó Hashirama.
– Sasuke, dile algo – pidió exasperado el rubio en busca de apoyo, pero el Uchiha, recostado sobre uno de los escritorios, con las manos sobre el mismo a cada lado de su cuerpo, solo se limitó a escuchar el plan de Sakura, analizando todo con cuidado, muy pensativo.
– Si me disculpan – interrumpió Yamato. – Creo que podría funcionar.
Kakashi lo miró con cuidado y largó un suspiro. – Aaahh… No tenemos nada mejor hasta ahora.
– Le prometí a su tía…
– Lo sé, y yo prometí no poner en riesgo mi vida. La verdad es que todos los que formamos parte de esto estamos en riesgo, todo el tiempo – comenzó Sakura, mirando a cada uno de los presentes. – Sin embargo, no voy a arriesgarme innecesariamente otra vez. Quiero terminar con Akatsuki y he considerado retirarme de la agencia cuando eso ocurra.
Las palabras de la joven agente dejaron en shock a los presentes, pero continuó hablando. – Ya perdí mucho por su causa y quiero vivir mi propia vida, una vida en la que no me esté poniendo en riesgo constantemente, preocupándome por no volver a casa. Quiero estudiar medicina y que mi adrenalina pase por salvar vidas en un quirófano y no por el miedo a recibir un balazo. Esta es la mejor oportunidad que tenemos de encontrar un lugar clave, en el que hacen procedimientos muy avanzados – hizo énfasis en esto último, señalando su cabeza – y quien sabe qué otras cosas que desconocemos…
Todos en la habitación estaban pensativos, parecían derrotados por aquellas palabras. – No quiero admitirlo, pero creo que tiene razón – concordó Sasuke, provocando que su novia lo mirara agradecida.
Naruto, cuya mirada se había ensombrecido un poco, apretó su puño en alto, infundiendo su aprobación. – ¡Bien! – casi gritó. – ¡Vamos a hacer que nuestra última misión juntos sea un éxito! – agregó, mirando a sus dos mejores amigos, que se miraron entre sí para luego sonreír y asentir en respuesta. – ¡Somos el mejor equipo! No vamos a permitir que algo salga mal.
Yamato miraba aquella escena, serio. Hashirama suspiró ruidosamente, rendido, definitivamente no podía contra la determinación de aquellos tres. Kakashi sonrió, cruzado de brazos – eres buena dando discursos – se burló, recibiendo una sonrisa por parte de la chica.
– No puedo creer que en menos de una hora convenciera a todos – concordó el jefe. – Tsunade va a matarme.
– No más mira el cambio de Namikaze – agregó Shikaku sonriendo de lado.
– De acuerdo, debemos planear a detalle todo. Pero… primero que nada: Hatake ¿autorizas formalmente el reintegro de Jade para una misión más allá de la infiltración?
– Jade está de vuelta señor – concordó el aludido, asintiendo sonriente, recibiendo como respuesta una mirada feliz, de agradecimiento por parte de la Haruno.
– En ese caso, EQUIPO SIETE – agregó, dirigiéndose hacia los tres jóvenes – deben planear todo cuidadosamente. Afinen detalles con Shikaku, pidan a todos los agentes que necesiten, armen los equipos que consideren y tomen todos los recursos que sean necesarios. Trabajen con Aburame y soliciten a la agente Nohara que participe en esta misión si lo requieren. No quiero fallas y mucho menos bajas – añadió serio, pero sumamente determinado. – Confío en ustedes.
El par de horas que les quedó esa mañana, antes de que Sakura y Sasuke tuvieran que dirigirse al jardín de niños, aprovecharon, junto a Naruto, para comenzar a planear cada paso que debían dar y las posibles variables que pudieran surgir para enfrentarse a ellas.
La idea que había tenido Sakura consistía en fingir una nueva recaída ante el pelirrojo, mostrarle que había recordado algo para que no tuviera otra opción que volver a llevarla a intervenir. A simple vista parecía un buen plan, pero podría tener muchas variables, y varias preguntas surgieron en ese momento, al igual que lo habían hecho en la anterior reunión. ¿Qué pasaría si Akasuna decidiera que ya había pasado suficiente trabajo con Sakura y que simplemente sería más fácil desaparecerla? Eso, por cierto, muy inquietante, fue el primer cuestionamiento que se hicieron. Sin embargo, llegaron a la conclusión, de que, después de todo el trabajo que había pasado Sasori, incluso hasta hace poco, sería difícil que desistiera de tener a la Haruno así como así. Por otro lado, ¿qué pasaría si los que le hacen el procedimiento se negaran a volver a hacérselo? Si eran como creían, científicos sin escrúpulos ni ética, lo más probable es que accedieran, a no ser que ese procedimiento, el cual desconocían, fuera muy costoso, no obstante, seguramente Akasuna contaba con bastante dinero. En dicho caso podría ser beneficioso si a Sakura ya la habían trasladado a ese lugar, para darles más tiempo a Sasuke y Naruto para llegar a ella. Pero ¿qué pasaba si el pelirrojo los llamaba por teléfono antes y se negaban? Ahí volvemos a la primera pregunta: ¿se desharía de ella? No, definitivamente Sakura no dejaría que eso pasara.
– ¿Ah sí? – preguntó Naruto sonriendo de lado y de brazos cruzados. – ¿Y cómo harías? ¿Cómo estás tan segura de que él buscaría la forma de "ayudarte"? – preguntó, haciendo comillas con los dedos en el aire al final.
– Naruto – comenzó la chica lentamente. – No entiendo lo que me pasa, por favor ayúdame – suplicó desesperada. – ¡¿Quién es Sasuke?! ¿Estoy recordando? No lo entiendo, Saso por favor – casi lloró.
El rubio no pudo más que poner cara de sorpresa y horror ante su actuación, pero enseguida sonrió, mientras Sasuke, igual de sorprendido al principio, no pudo más que largar una estridente carcajada. – De acuerdo, de acuerdo, ya entendí – se disculpó el rubio con las manos en alto. – Manipuladora – agregó estrechando los ojos, recordando como siempre se salía con la suya en la casa de sus padrinos.
Sakura sonrió al entender a qué se refería. – Y si eso no funciona – agregó sacando su nueva arma, regalo exclusivo de Sasuke – siempre puedo contar con esta amiguita – dijo besándola en la culata.
– Bien, problema resuelto – concordó el pelinegro admirando a su novia. Si los científicos se negaban a intervenir a Sakura, ella haría una escena para que el Akasuna creyera que podría manipularla.
– El problema más grande es que desconocemos con qué seguridad cuentan – prosiguió Sakura, luego de devolverle la sonrisa a ese chico que tanto amaba. – No sabemos si revisarán la parte de atrás del SUV de Sasori, supongo que no, pero es una posibilidad.
– En ese caso, Sasuke y yo iremos escondidos abajo.
– ¿Seguros? – preguntó de todos modos la pelirrosa. – ¿Aunque lleve conmigo un GPS?
– No hay forma de que te dejemos entrar sola a ese lugar – contestó Sasuke. – Como dijiste, vamos a ciegas, no tenemos idea de qué seguridad haya, ni si seremos capaces de entrar a tiempo si nos quedamos afuera.
– De acuerdo – Sakura asintió. – Una vez dentro, lo mejor será que ustedes nos sigan de cerca sin alertar a Sasori, tenemos que llegar hasta el lugar en donde hacen… lo que sea que hagan.
Los chicos asintieron. – Vamos a tomar los antídotos por si alguien intenta dormirnos; especialmente tú Saku, deberás tomar uno antes de comenzar con tu actuación en primer lugar – agregó Naruto. – Es muy importante…
– Lo sé, no omitiré ese paso – interrumpió la pelirrosa, algo exasperada porque su hermano del alma pensara que se podría olvidar de tomar el antídoto.
– Vas a tener todo el tiempo un intercomunicador y le pediremos a Shino una de sus cámaras invisibles – prosiguió Sasuke, antes de que los chicos comenzaran a discutir.
– ¿Invisibles? – se sorprendió su novia, pensando en el avance tecnológico del que se había perdido.
– Minúsculas – respondió el pelinegro, a lo que Sakura rodó los ojos.
Claro que conocía las nanocámaras, solo que no pensó que los "niños" las llamaran así. – Qué bueno, pensé que me había perdido de más cosas. En fin… yo llevaré una cámara y un intercomunicador, quizá no pueda hablar pero ustedes podrán escuchar todo lo que pase a mi alrededor. Otra cosa, intentaré colocarle un micrófono a Sasori y un GPS en la suela de su zapato, solo por si acaso. Debemos pedirle a Shino que todo sea grabado – agregó.
– Bien, ¿quienes creen que podrán entrar sin mayor problema?
Sakura y Naruto se miraron. – Hashirama dijo que podríamos disponer de cualquier agente…
– Sugiero que es hora de llamar a tu padre – le dijo la chica.
– ¿A… mi padre?
Sakura asintió – necesitamos a los mejores para terminar con esto. No por nada le llaman "El rayo amarillo de la Hoja". Si hay alguien que puede entrar rápido es él.
– Trabajar con mi padre – sopesó el rubio. – Es genial – concordó sonriendo. – ¡Siempre quise tener una misión importante junto a él! – agregó efusivo.
– Bien, ¿quién más? Le diría a mi hermano, pero está a punto de nacer su bebé – dijo Sasuke, sabiendo que seguramente Itachi querría participar.
– No es opción – dijo Sakura negando con la cabeza. – Tenemos varios buenos agentes, no necesitamos a "Cuervo".
El Uchiha sonrió de lado, de brazos cruzados, sabiendo lo ofendido que estaría su hermano ante aquel comentario.
– Sugiero llamar a Lee, es bueno peleando y rápido derribando gente, será un gran respaldo una vez que esté dentro – prosiguió la chica.
– Si logra entrar – dijo Sasuke algo celoso.
– Lo hará, siempre encuentra ventanas por las que escalar fácilmente, también es bueno en eso. – agregó Naruto, burlón.
– ¡Es verdad! Lee no puede faltar – reafirmó Sakura, haciendo caso omiso a los celos de su novio. Rock era un gran compañero de equipo, con el que siempre habían trabajado muy bien y no pensaba dejarlo afuera. – Creo que Temari es imprescindible para entrar por la altura.
– Vientito – se burló Naruto. – Sip, definitivamente tiene que estar.
– Sugiero a Yamato – dijo Sasuke de pronto, ambos chicos lo miraron, serios.
– ¡¿El capitán Yamato?! – exclamó Naruto, algo horrorizado.
Sin embargo, Sakura asintió. – Es una excelente idea, si hay alguien que puede entrar a cualquier lugar sin ser visto es él. Él y…
El rubio la miró, negando con la cabeza, como suplicante… – No, no lo digas…
El Uchiha lo miró, sumamente curioso, no entendía por qué el repentino ¿miedo? de su amigo. – Zabuza Momochi – dijo Sakura.
– Noooo… – casi lloró el rubio.
– ¿Zabuza? ¿Quién es? ¿Por qué esa reacción? – preguntó Sasuke a su novia algo confundido.
Sakura suspiró. – Es uno de los nuestros, experto en camuflaje y esgrima, así como en todo tipo de armas blancas, las prefiere a las armas de fuego, las cuales no usa en realidad. Sin dudas puede entrar a cualquier lugar sin ser notado.
– Entonces… ¿por qué esa reacción? – insistió el chico señalando con la cabeza a Namikaze, que parecía derrotado.
– Naruto se atrevió a preguntar si uno de sus reclutas era su novio, ese fue el principio de su relación tortuosa. Era muy travieso cuando era niño y a Zabuza no le gustaba mucho, por lo que impuso su respeto cada vez que podía, creo que a Naru aún hoy en día lo aterra. Lo hacía pelear con esgrima cada vez que tenía que aplicarle un correctivo y le hacía creer que lo iba a dejar sin brazos y piernas. Naruto tenía pesadillas por eso…
– ¡Oh! Ahora entiendo. ¿Por qué nunca lo he visto? – preguntó casi para sí.
– Zabuza es un solitario, casi como Sai. Trabaja solo y se limita a hacer misiones que son de su interés.
El rubio se limitó a hacer un mohín.
– Pero si es bueno, debe ser prioridad – continuó Sasuke.
– ¿Enserio es necesario? – preguntó el rubio.
Sakura lo miró. – Creo que es un recurso importante, pero si va a ser un problema, pensaremos en alguien más.
Naruto negó – no, tienes razón. Esta misión es prioridad, necesitamos a Momochi – concordó algo afligido. – Creo que también deberíamos contar con Kakashi.
– No puede faltar, tampoco Tenten – afirmó Sasuke.
– Estoy de acuerdo. Lo mejor será que monitoreen desde afuera por si alguien intenta escapar. No estarán lejos como Shino y Rin, sino que estarán lo suficientemente cerca para entrar como respaldo en caso de que necesitemos apoyo.
– ¿Qué hay de Sai? – inquirió el pelinegro.
– ¿Qué con él?
– ¿No creen que será bueno tener el apoyo de Suna en esto?
– ¡Rayos! – ambos chicos la miraron extrañados. – Se hizo tardísimo. Vamos – agregó pasando por al lado de su novio tomándolo de la mano. – Naruto guarda estos apuntes, mañana continuaremos, sigue pensando a quienes llamaremos.
El rubio se quedó solo en la sala de juntas, mirando la puerta por la que habían salido sus dos mejores amigos. No pudo evitar sentirse feliz, a la vez que nostálgico, su hermana estaba de vuelta, sonrió.
Sakura y Sasuke se dirigieron rápidamente al jardín de niños, donde debían cumplir con su jornada laboral. Se les había hecho tan tarde que incluso entraron hasta el estacionamiento de aquel lugar en el auto del pelinegro. Lo cual ocasionó, obviamente, un interrogatorio a la pelirrosa por parte de su compañera, Kurotsuchi.
– ¡Lo sabía! – exclamó triunfal llegando hasta ella por el pasillo de entre los salones de clase.
Sakura no pudo más que reír – ¿qué sabías Kuro?
– ¿Tú y el profe de educación física? Sabía que no podía fallar. ¡Oh! ¡Vamos! Cuéntame todo por favor – suplicó.
– ¿Qué quieres que te cuente? – la torturó.
– ¡Ey! – la regañó, empujándola juguetona.
– De acuerdo, de acuerdo – se disculpó. – Estoy saliendo con Sasuke – confesó entre risas, no pudiendo más que admirarlo con amor cuando sus miradas se cruzaron, pues el pelinegro aparecía al final del pasillo, dirigiéndose desde el gimnasio al comedor.
– Ay amiga… – suspiró la pelinegra. – Estás hasta las manos con el profesor Uchiha, nunca te había visto así, ni siquiera por Sasori.
Ese simple nombre liberó a Sakura de su ensimismamiento.
– ¿Ya lo sabe?
– No Kuro, y no puede saberlo. No lo estoy engañando – agregó al ver la reacción de su compañera, seguramente Kurotsuchi estaría pensando lo peor de ella. – Nosotros no somos pareja – aclaró, – pero… es complicado. Por ahora no puede saber de la existencia de Sasuke.
– ¡Wow! Sí que estás rara. Sasori no me preocupa, sabía que no era para ti – contestó divertida después de disipar aquella tensión que parecía haberse formado por un segundo.
– ¿Lo sabías? ¿Cómo es eso?
– Pueden ser muy amigos Saku, pero los vi juntos muchas veces cuando te acompañaba o te venía a buscar. No había nada entre ustedes, no debes sentirte culpable.
Sus palabras sorprendieron mucho a Sakura, ¿tan evidente había sido?
– En cambio con Sasuke… desde el primer momento se notó que había algo especial entre ustedes – prosiguió soñadora. – Parecías shockeada después de haberlo visto por primera vez, te ponías nerviosa y a los dos les brillaban los ojos cuando se encontraban, justo como recién – aclaró. – Jajaja… Más de una vez pude advertirlo viéndote sin que te dieras cuenta, y estoy segura de que también lo mirabas.
La Haruno la miro, sorprendida por verse descubierta. – ¡Vamos! ¿Quién no lo miraría? – simplemente se limitó a remarcar lo obvio, encogiéndose de hombros. – ¿Es tan bueno como parece? – preguntó de pronto, poniéndose delante de ella.
La sonrisa enorme de Sakura respondió por ella. – ¡Oh sí! Muuuuyy bueno…
– ¡Oh Dios! Te odio en este momento. Y yo casada – se lamentó, más para sí que para su compañera, que no podía más que estar feliz. Sasuke lo era todo: su amor y su felicidad, estaba sumamente orgullosa y complacida de que estuviera en su vida.
– Señoritas – sonrió el pelinegro coqueto una vez que llegaron a su mesa en el comedor, recibiendo una sonrisa radiante de parte de su novia.
– ¡Son perfectos! Solo mírense – exclamó la pelinegra al tiempo que la pareja se miraba cómplice y volvía a sonreír.
– Ah… El amor… – suspiró Akatsuchi sentándose en su lugar.
– ¿Tanto se nota?
– Desde el principio – contestó el cocinero.
– Desde que Sakura vio tu trasero cuando acondicionabas el gimnasio – concordó su compañera.
Sasuke se atragantó y miró sorprendido a su novia, que no pudo más que sonrojarse furiosamente. –Kurooo – regañó entre dientes, tapándose la cara con una mano.
– En fin, era cuestión de tiempo que confesaran – contestó ella señalando lo obvio.
El resto de la tarde fue muy amena, Sakura no quería volver a su casa con Sasori, pero debía afrontarlo, era cuestión de tiempo para que todo terminara y a su entender el pelirrojo no sospechaba nada. No podía evitar sentirse sumamente ansiosa sin embargo, por reunirse con su equipo al otro día para terminar de planificar todo. También sentía un poco de miedo, pero estaba segura de que, trabajando junto a los chicos, nada podría salir mal, no podían perder contra Akatsuki una vez más. Estaban contra reloj, pero debían planearlo todo cuidadosamente.
