Capítulo 3 | El concurso
El concurso pokemon comenzó y los coordinadores fueron llamados uno a uno al escenario para la ronda preliminar. Había un total de cincuenta y un participantes en el concurso, de los cuales solo ocho pasarían a la segunda ronda y, hasta ahora, May había visto muchas presentaciones increíbles.
Su pierna no dejaba de moverse mientras coordinador tras coordinador obtenían puntuaciones de 24, 25 y 26 puntos. May hacía todo lo posible para intentar mantenerse en calma, algo que claramente no estaba funcionando. Por supuesto, no ayudaba que su turno fuera el número cincuenta, producto de haber sido la penúltima persona en registrarse. Era inesperado saber que había alguien que se registró todavía más tarde que ella.
El participante número quince regresó a los camerinos y un miembro del staff apareció para avisar al participante número dieciséis que debía salir. Drew se levantó de su asiento sin perder la gracia y caminó hacia la puerta con las manos dentro de los bolsillos de su pantalón. Secretamente, May envidió su calma.
Cuando el escenario estuvo listo, Vivian regresó a la pantalla con una sonrisa entusiasta en el rostro.
―«Continuemos con nuestro siguiente participante; damas y caballeros, denle un gran aplauso al coordinador del momento: ¡Drew Hayden!»
¿El coordinador del momento, eh?, repitió May en su mente, sin quitar los ojos de la pantalla.
Vivian no mentía, Drew en verdad era el coordinador del momento.
Aunque ciertamente Drew siempre había dado de qué hablar, de un tiempo para acá su popularidad creció como la espuma; actualmente no había persona del mundo de la coordinación Pokemon que no hablara sobre él. Su nueva ola de popularidad tenía raíz en su desempeño en el circuito de concursos de Kanto el año pasado, su progreso había sido impresionante y todo indicaba que la Copa de Listón de ese año tendría el nombre Drew Hayden grabado en su placa, por eso fue tan sorprendente cuando, aun habiendo ganado los cinco listones de forma consecutiva, el nombre de Drew no apareció en la lista de participantes del Gran Festival. Un escándalo sin duda, y el mundo no podía dejar de preguntarse por qué.
Desde entonces Drew Hayden, el chico que tuvo una evolución sorprendente y abandonó la oportunidad de reclamar la Copa de Listón de Kanto, se convirtió en el coordinador del momento.
Y desde su pequeño escondite, May había observado todos y cada uno de sus concursos.
Drew apareció junto a Vivian en la pantalla y el público vitoreó, sacándola de sus pensamientos y trayéndola de regreso a la realidad. May sintió el aire atorarse en su garganta cuando los ojos de Drew conectaron con la cámara.
Su increíble progreso en el circuito de Kanto no había sido lo único que May había notado en Drew durante la temporada pasada; no sabía cómo explicarlo, pero mientras todos se enfocaban en cómo la habilidad de Drew crecía con cada concurso, ella notó un gradual cambio en él, había algo diferente en la forma en la que daba sus órdenes, algo en la forma en la que miraba a la audiencia, en la forma en la que no festejaba sus victorias. Era como si… como si algo faltara, pero simplemente no podía poner su dedo en qué.
El Drew que estaba viendo ahora en la pantalla, sin embargo… no era el Drew de los concursos en Kanto. No. Este Drew era el que ella conocía. Él, ahí y en ese momento, de nuevo se veía… completo.
La presentación comenzó y May detuvo el movimiento intranquilo de su pierna, sus manos se asieron con fuerza a su asiento y su atención fue completamente absorbida por la pantalla.
Drew lanzó la pokebola al aire exclamando el nombre de su fiel compañera y Roserade aterrizó con elegancia en el escenario. El público ovacionó para ella; no era un secreto que Roserade era una favorita de los concursos.
Drew se tomó su tiempo para iniciar, avivando el suspenso en los espectadores, una efectiva estrategia que usaba seguido. Las manos de May apretaron el metal del asiento con un poco más de fuerza, impaciente.
Casi juró ver una de las esquinas de los labios de Drew alzarse ligeramente antes de llamar por el primer ataque.
―¡Roserade, danza de pétalos!
En un rápido movimiento, Roserade alzó sus flores y giró rápidamente en su lugar, cientos de pétalos rosados y destellos la rodearon como un tornado, rápidamente inundando el escenario con una dulce fragancia. Drew entonces llamó por poder oculto y, sin dejar de girar, Roserade liberó pequeñas esferas de energía blanquecina que empezaron a bailar junto a los pétalos. Era una escena para maravillarse y el control que tenía Roserade sobre las esferas y los pétalos era impresionante. May sintió su quijada caer en asombro.
―¡Y… para!
A la orden, Roserade se detuvo en seco de frente a la audiencia, el tornado de luz y pétalos se rompió y tanto las esferas del poder oculto como los pétalos rosados se suspendieron en el aire, comenzando a ceder ante la gravedad, pero antes de que un solo pétalo tocara el suelo, Drew ordenó su movimiento final:
―Terminemos con hojas mágicas, Roserade.
Y ella así lo hizo, las hojas mágicas colisionaron con las esferas del poder oculto y los pétalos, pulverizándolos y haciendo llover brillos y destellos por todo el auditorio. Roserade y Drew terminaron con una reverencia y el público simplemente enloqueció.
Los jueces le dieron un puntaje de 29, la calificación más alta hasta ahora.
May dejó salir una expresión de asombro y el agarre en su asiento perdió fuerza. Esa fue una presentación extraordinaria, sin duda alguna había robado más de un aliento, incluyendo el de ella. Eso iba a ser muy difícil de superar.
De pronto, May sintió a su estómago dar otro vuelco y su pierna volvió a moverse sin control. Sus manos comenzaron a temblar. Arceus, ahora estaba incluso el doble de nerviosa que antes, si el ritmo de su corazón no disminuía iba a tener un ataque ahí mismo.
Miembros del staff aparecieron en pantalla para limpiar los cientos de pétalos del escenario y el mismo hombre de antes apareció pidiendo por el siguiente coordinador. Segundos después, Drew entró al camerino luciendo muy satisfecho. May se vio incapaz de dejar de mirarlo mientras él hacía su camino hacia su asiento en la esquina opuesta del camerino.
Por el rabillo del ojo, Drew la atrapó observándolo y la más pequeña de las sonrisas apareció en sus labios. May se sobresaltó y regresó rápidamente sus ojos a la pantalla, sintió un ligero calor en las mejillas. Evitó mirar hacia su esquina de la habitación durante el resto de las preliminares.
Inesperadamente, Harley era el siguiente. Por la forma en la que le sonreía a la cámara, May podía ver que estaba bastante confiado.
Cacturne fue llamado al escenario, por supuesto, y Harley comenzó su presentación.
Harley ordenó a Cacturne usar pulso oscuro dirigido hacia el piso, el rayo de oscuridad creó una neblina púrpura al golpear contra el suelo, cubriendo tanto el escenario como las luces de los reflectores. El Pokemon lucía siniestro en la penumbra y logró ponerles a todos la piel de gallina. Entonces, Harley ordenó que usara esporas de algodón. Las esferas esponjosas se formaron en una hilera frente a Cacturne, demostrando el increíble control del Pokemon en el ataque. Todo el auditorio estaba pendiente en lo que Cacturne haría después, intrigados por la extraña combinación. Harley dejó salir una sonrisa torcida y llamó por un brazo aguja.
Cacturne pulverizó las esporas con tajos fuertes y precisos, provocando un flash que iluminaba al Pokemon cada que una esfera era golpeada de tal forma que parecía una secuencia de pelea en la penumbra. Fue un tanto inquietante, pero los rápidos movimientos lograron dispersar gran parte de la penumbra, dejando visible nuevamente al Pokemon y al coordinador. Y entre los rastros de niebla púrpura, Cacturne y Harley colocaron una mano en la cintura y así terminaron su acto.
Al público y a los jueces les tomó un momento asimilar la presentación, pero una vez que la impresión se esfumó, el estadio se llenó de vítores. Los gritos y aplausos fueron estridentes y los jueces expresaron lo impresionados que estaban por la espeluznante y creativa presentación. La puntuación de Harley fue casi tan buena como la de Drew, quedándose solo un par de puntos por detrás.
May no podía decir que Harley no sabía cómo impresionar a una audiencia, lo justo era lo justo. Él también había progresado notablemente durante la temporada pasada, su desempeño en el Gran Festival de Kanto fue remarcable, aun cuando no consiguió ganar la Copa.
Esta era la primera vez que May se sentía intimidada por una presentación de Harley y no era un buen sentimiento.
Coordinadores continuaron siendo llamados al escenario y su turno se acercaba cada vez más. Sus nervios, sin embargo, no pensaban darle tregua y continuaron haciendo estragos en ella.
Cuando por fin la llamaron al escenario, May no prestó atención a las miradas, no prestó atención a nada más que al hecho de que sus piernas no paraban de temblar como gelatina. Tenía miedo de dar un paso en falso y caer, no sería la primera vez que tropezaba en un escenario, pero esta vez no creía tener las fuerzas para levantarse y seguir adelante.
Caminando por el pasillo que llevaba al escenario, May se encontró con el participante número 49, un chico llamado Jack que había hecho una genial presentación con su Ninetales. El chico le sonrió con ánimo y chocó los cinco con ella, deseándole buena suerte. May no se esperaba ese gesto, pero se lo agradeció inmensamente, porque ese pequeño acto de buena fe logró menguar un poco su nerviosismo.
Cuando volviera a los camerinos lo buscaría y le agradecería apropiadamente, pero por el momento debía concentrarse en poner un pie frente al otro para subir al escenario. Una cosa a la vez.
Vivian irradiaba vida en el escenario, pero cuando la vio en el pasillo pareció iluminarse incluso más.
―Ahora tenemos con nosotros a nuestra penúltima concursante, una reconocida coordinadora que después de un largo año de ausencia hoy está aquí para volver a deleitarnos con sus fantásticas presentaciones. ¡Démosle una calurosa bienvenida a May Maple, damas y caballeros!
May se paralizó al final del pasillo. Estaba a punto de hacer su primera aparición después de un largo año de no pisar un Auditorio Pokemon, no quería arruinarlo, ¿y si su cuerpo decidía no cooperar con ella y se quedaba como un Metapod en medio del escenario, o peor… y si se resbalaba y hacía el ridículo? Su mente estaba comenzando a nublarse y sintió deseos de dar un paso atrás. Tal vez aún no estaba lista, tal vez aún necesitaba entrenar más…
Ante las palabras de Vivian, el público estalló en vítores con una emoción plausible y el estallido consiguió despertar a May de su letargo. Parpadeó repetidamente y la burbuja de negatividad en la que había estado inmersa se reventó. Echó un vistazo a las gradas y vio al público emocionado, clamando por ella.
¿Pero qué estás haciendo, May? No dejes que el miedo te paralice, ya llegaste hasta aquí. Cierto. Ya había llegado hasta ahí. Su Pokemon habían trabajado demasiado duro para este concurso, si se congelaba ahora, estaría tirando todo ese esfuerzo por la borda. No podía permitir eso, tenía que salir y dar todo lo que tenía, para eso estaba allí, no era momento de ser un Metapod.
Así es, saldría a darlo todo. Por sus Pokemon, porque ellos lo merecían.
Exhaló con fuerza y formó una sonrisa, saludó al público con entusiasmo y le sonrió a Vivian, quien le regresó el gesto con dulzura y asintió con la cabeza dándole ánimos silenciosamente.
May miró hacia el frente y observó al público emocionado, las cámaras y el brillo de los reflectores. Inesperadamente, una oleada de calidez se expandió en su pecho y, por segunda vez en el día, casi se sintió como en casa.
¿Por qué era que le tenía tanto miedo a esto? Ella pertenecía en un escenario, sus Pokemon pertenecían en un escenario. No había razón para tener miedo, solo debía confiar en sus Pokemon.
Ellos confían en ti, tú confías en ellos. May dio otra exhalación profunda. Ya estaba lista.
Se acercó la pokebola a los labios y la besó antes de lanzarla al aire llamando a Blaziken. Su Pokemon salió de su pokebola y dio una vuelta en el aire, aterrizando en el escenario con una pose poderosa, tal como lo habían practicado tantas veces. El público hizo silencio, sorprendidos por un momento y el espectáculo no había iniciado aún.
May sonrió sintiéndose un poco más confiada y comenzó su presentación. Nada de tropiezos por hoy, estaba aquí para ganar.
―¡Haz giro de fuego, Blaziken!
Con un grito, Blaziken dejó salir un poderoso espiral de fuego que a primera vista parecía incontrolable. Una enorme pared de fuego cubrió el escenario por completo y Blaziken desapareció dentro de las llamas, pero el fuego se mantuvo firme en su lugar. Blaziken estaba haciendo un trabajo increíble controlándolo.
May le ordenó un salto y su Pokemon salió de entre las llamas haciendo una pose y dando un grito de batalla.
―¡Ahora, haz patada de fuego y rompe esas llamas!
Blaziken cumplió sin gastar un segundo, sus poderosas piernas se iluminaron en el aire, hizo un medio giro y partió la muralla de fuego con una veloz patada. Sus piernas crearon chispas anaranjadas al impactar con la arena, una cortina de humo se levantó y la muralla de llamas se convirtió en pequeñas brasas que brillaron entre el humo, rodeando al Pokemon y desapareciendo segundos después.
Por un momento el auditorio se silenció, pero entonces el estadio pareció temblar por la ovación del público. Vítores, gritos, chiflidos y aplausos. Fue una presentación dramática y ardiente, según las palabras de Vivian y los jueces; se había encargado de crear un espectáculo increíble con tan solo tres movimientos y eso los impresionó. No pudo contener su emoción cuando su calificación llegó a 28, muy cerca de los treinta puntos: la calificación más alta que había obtenido nunca.
La emoción del público le llenó el pecho de una sensación en extremo gratificante, casi se sintió eufórica por el asombroso recibimiento. Chocó los cinco con Blaziken y luego lo abrazó con fuerza diciéndole lo genial que había estado. Su Pokemon le respondió con la misma emoción.
May Maple estaba de vuelta en acción.
Desde su pequeño escondite, Drew peleó contra la sonrisa que jugaba en sus labios. Había sido una buena decisión escabullirse por el pasillo que conducía al escenario para observar su exhibición en persona, una pantalla jamás habría podido hacerle justicia a lo que acababa de ver.
Drew no sabía cómo lo hacía, pero ella siempre había tenido una capacidad increíble para sorprenderlo, y aún a pesar de todo, hoy se las había ingeniado para hacerlo de nuevo. May había estado brillante, y era… reconfortante. La chica del cárdigan rojo que abrazaba a su Pokemon en el escenario empezaba a parecerse más a la persona que él recordaba, el fuego estaba de vuelta en su mirada, no más miedo, no más duda.
Cerró sus ojos y se mordió la punta de su lengua para reprimir una sonrisa. Tal vez May realmente no necesitaba suerte después de todo.
En su camino de regreso a la sala común Drew sintió algo comenzar a encenderse dentro de él, algo que llevaba tiempo dormido, y por primera vez en mucho tiempo no luchó contra ese sentimiento.
Tal vez, solo tal vez, este concurso podría ser el inicio de una buena temporada.
De vuelta en los camerinos, May recibió varios cumplidos y un par de coordinadores se acercaron a felicitarla por su presentación. Después de tanto tiempo fuera del medio, May se sintió un poco abrumada por los halagos e incluso consiguieron ruborizarla, pero a pesar de eso estaba feliz.
Inconscientemente su mirada buscó a Drew, pero no lo vio por ningún lado. A quien sí vio fue a Jack, el chico que le había dado ánimos en el pasillo, sentado y mirando a Vivian hablar con los jueces por la pantalla. May se disculpó con el par de coordinadores con los que hablaba y salió del círculo, tenía que ir a agradecerle por el apoyo.
Se sentó junto a él y Jack inmediatamente reparó en su presencia.
―Hey, parece que eres bastante popular ―saludó él, May le sonrió.
―Gracias por lo de antes, me ayudaste mucho a calmar mis nervios.
Los ojos oscuros del coordinador la observaron con simpatía.
―No tienes nada que agradecer ―dijo con modestia―. Admiro mucho tu estilo desde hace tiempo, es genial poder participar en el mismo concurso que tú, pero te veías frustrada luego de tu discusión con Drew. Intentar animarte era lo menos que podía hacer.
May le ofreció una sonrisa genuina.
―¿En serio? Vaya, gracias, realmente lo aprecio. Y por cierto, tu Ninetales es preciosa, su pelaje se ve muy suave y brillante.
―Oh, me honra oír eso viniendo de ti, le pasaré tu cumplido. Tu presentación también fue grandiosa, tu Blaziken se ve tan poderoso y sus movimientos fueron impecables, casi me siento intimidado.
Ella rio suavemente.
―¡No tienes porqué! Tu presentación también fue maravillosa, el modo en que el pelaje de Ninetales brillaba entre las llamas era…
―¿Oh? ¿Pero qué están viendo mis ojos? ―Como si hubiera salido de la nada, Harley apareció frente a ellos con una expresión dramática en el rostro, interrumpiéndola―. ¿Debería advertir a tu noviecito de esto, May?
Jack le dirigió una mirada interrogante, pero May solo negó con la cabeza, visiblemente irritada.
―Harley…
―Está bien, está bien. No diré nada, no te enciendas, Voltrob ―se burló, pero toda socarronería desapareció de su rostro cuando una sonrisa desdeñosa apareció en sus labios y sus ojos aguamarina se tornaros oscuros―. A ti te gusta llamar la atención, ¿no es cierto? En realidad, tu pequeño acto no fue tan impresionante, solo fue algo de fuego y patadas, ¡ja! No sé cómo pudo superar a mi precioso Cacturne, esos jueces deben estar mal de la vista.
May resopló, pero solo lo miró desafiante. Ahora mismo se sentía indispuesta a entrar al jueguito provocativo de Harley, no iba a dejar que arruinara su buen humor. Que dijera lo que quisiera.
Sin embargo, Jack no pensaba lo mismo.
―¡Oye, tú…!
May lo detuvo justo ahí, lo menos que quería ahora era que Harley comenzara con sus juegos sucios. Jack se veía como una buena persona, él no necesitaba a alguien como Harley atormentándolo. Hoy quería llevar la fiesta en paz.
―Está bien, Jack. Harley es así, es mejor ignorarlo.
Los ojos aguamarina del coordinador se dirigieron hacia Jack como si apenas reparara en su presencia y lo registró despectivamente con la mirada.
―Ah, eres el tipo del Ninetales… tu presentación tampoco fue para tanto ―Harley se miró las uñas, despreciativo. Jack abrió la boca, sintiéndose bastante ofendido, pero antes de que siquiera pudiera decir una palabra, Harley simplemente decidió irse con un chaíto~.
Mientras Harley caminaba lejos contoneando sus caderas pomposamente, Jack miró a May luciendo totalmente indignado.
―¿Qué demonios pasa con ese sujeto? Quiero golpearlo.
―Créeme, entiendo el sentimiento.
May se masajeó las sienes, de pronto le dolía la cabeza.
La ronda preliminar terminó y los jueces estaban tardando un poco en revelar a los coordinadores que pasarían a la siguiente ronda, solamente ocho serían elegidos y había algunas calificaciones que estaban muy parejas. May estaba tranquila por los resultados, con su calificación estaba segura de que pasaría, lo que la tenía nerviosa era pensar quién sería su oponente para la segunda ronda. Si era cualquier persona estaba segura de que podría arreglárselas, pero si su oponente resultaba ser Drew… no sabía si estaba preparada para eso.
Su pierna subía y bajaba rápidamente con nerviosismo, la espera la estaba matando y de pronto estaba sintiendo unas urgentes ganas de usar el baño. Ugh, ¿en serio? ¿justo ahora?
Sabía que no podría aguantar por mucho tiempo; si tenía que ir, tenía que ir. Desventajas de tener una vejiga pequeña.
May se levantó de su asiento y con eso atrajo varias miradas, incluidas las de Drew, quien estaba sentado en su esquina del camerino con una calma aterradora; Harley, que limaba sus uñas con desinterés en una banca alejada; y Jack. May se volvió hacia Jack, decidiendo ignorar a los otros dos.
―Necesito usar el baño, ya vuelvo.
―¿Ahora?
―Son los nervios, no me tardo.
May salió de ahí bajo la mirada de todos los coordinadores. En serio esperaba con ansias el día en que dejaran de mirarla de ese modo, estaba cansándose de ello.
En fin. Tenía que apurarse, no creía que los jueces se tardaran mucho en elegir a los participantes y anunciar las parejas para las batallas. Sin embargo, May vio algo que bien pudo ser una muy mala pasada de su suerte: el baño para los coordinadores estaba fuera de servicio. En el nombre de Mew, ¿quién rayos limpiaba los baños mientras había un concurso?
No puedo creer que esto esté pasando, se lamentó regresando por donde vino. Si no mal recordaba, había un baño en la recepción. Ese tendría que servir, si corría podía llegar a tiempo.
En serio, que mal momento eligió su vejiga para querer vaciarse.
Una vez que llegó a los baños los encontró vacíos. Perfecto. Hizo rápido sus necesidades y lavó sus manos. Se tomó unos segundos para verse en el espejo y encontró un brillo en sus ojos que hace tiempo no veía, también se acomodó un poco el cabello antes de salir de ahí.
En la recepción había una pantalla por la cual estaban transmitiendo el concurso, los jueces ya habían deliberado quienes pasaban a la segunda ronda. Drew estaba en el primer lugar y enseguida estaban ella y Harley, Jack también había pasado. Pero la felicidad de verse en el segundo lugar le duró poco porque inmediatamente se dio paso a la lista de batallas, y… Arceus, su suerte apestaba tanto que su rival a enfrentar era nada más y nada menos que Drew.
May sintió a su estómago estrujarse y su ritmo cardiaco aumentó. ¿En su vida pasada había sido parte del equipo Rocket o por qué parecía que la vida estaba castigándola? Al menos su batalla era la última, utilizaría esos quince minutos para calmarse un poco. Si se le ocurría presentarse así de alterada estaba segura de que el resultado sería desastroso.
Suspiró con pesadez y se lamentó silenciosamente. Realmente extrañaba la tranquilidad de Petalburgo.
Se dio media vuelta para regresar al camerino, pero apenas dio un par de pasos cuando un inquietante alarido rompió el agradable silencio que había en la recepción.
―¡SLOW-SLOW!
May dio un respingo. La agonía en ese aullido le puso los vellos de punta.
Se empezó a escuchar mucho ruido desde afuera, eran bramidos de un Pokemon que parecía desesperado. Las demás personas de la recepción también lo notaron y todos centraron su atención en la entrada.
El ruido se fue intensificando hasta que las puertas automáticas del edificio se abrieron y por ellas apareció un Slowbro que parecía estar sufriendo de un horrible ataque de ansiedad. El Pokemon gritaba con tal intensidad que asustó a todos, sus manos se movían por su rostro con desesperación y sus ojos estaban desorbitados.
Extrañamente, May sintió una sensación de familiaridad emanando de ese Slowbro.
Todos en la recepción parecían paralizados, casi horrorizados por el estado catatónico del Pokemon. May frunció el ceño, ¿es que nadie iba a ayudarlo? Bien, entonces lo haría ella, la impresión no iba a detenerla de ayudar a esa pobre creatura.
Sabía más o menos que hacer en estas situaciones, su Venusaur solía sufrir pequeños ataques de pánico debido a su ansiedad cuando era un Bulbasaur, por lo que había aprendido a tratar con ellos. Pero ese Slowbro no era su pequeño Bulbasaur, no sabía si funcionaría lo que estaba por hacer.
May se acercó al Pokemon a pasos lentos y le pidió a todos los demás que se mantuvieran alejados para evitar estresarlo más y también para evitar desastres por si las cosas se complicaban. Cuando estuvo suficientemente cerca, le sonrió dulcemente.
―Hey, hola, amigo ―mantuvo su voz suave y tranquila para evitar alterarlo más―. Mi nombre es May. Estás a salvo ahora, Slowbro, nadie aquí va a hacerte daño. Intenta respirar profundo, ¿sí? Así.
May dio inhalaciones y exhalaciones profundas repetidamente, pero el Pokemon no estuvo ni siquiera cerca de escucharla, seguía bastante alterado y sus gritos sólo se intensificaban. Era doloroso verlo en ese estado.
Lo siguiente que haría era algo peligroso, pero no podía dejar a ese Slowbro sufriendo de esa manera, así que igualmente se aventuró.
―Slowbro mírame, estás a salvo aquí, ¿de acuerdo? No voy a dañarte, sólo quiero ayudar… ―May intentó acariciar la cabeza del Pokemon, pero lo único que consiguió fue un fuerte arañazo. May jadeo y se acarició la mano.
No estaba funcionando, su Bulbasaur normalmente se tranquilizaba cuando ella le aseguraba que nada iba a pasarle. Había que recurrir al plan B entonces.
Se dirigió a las personas en la recepción.
―¿Alguien tiene un Pokemon que pueda usar somnífero? Necesito llevarlo al Centro Pokemon, no creo que pueda calmarlo ―May preguntó, alejándose unos pasos del Pokemon, el cual no hacía más que aumentar su histeria a cada segundo que pasaba. Todos temían que en cualquier momento empezara a soltar ataques al azar.
A May le dolía verlo así, ¿por qué estaba tan estresado? ¿Qué podría tenerlo en ese estado? ¿Por qué no la dejaba acercarse? Más intrigante aún, ¿por qué sentía que conocía a este Pokemon?
―Yo ―un chico sacó un Shroomish de su pokebola. El Pokemon de tipo planta observó perturbado el comportamiento del Slowbro y miró a su entrenador con ojos asustados, no parecía entender ni un poco de lo estaba gritando el Pokemon acuático―. Amigo, usa somnífero en ese Slowbro.
Shroomish obedeció de inmediato, las esporas color violeta envolvieron a Slowbro y tardaron un poco en hacer efecto en el Pokemon, que parecía querer resistirse. Gracias a Arceus, al final terminó cediendo ante el somnífero. Todo el mundo miró al Pokemon inconsciente, demasiado afectados para hacer algo más.
―Gracias ―le dijo May al chico del Shroomish, quien solo sonrió débilmente en respuesta.
―Amigo, ¿entendiste algo de lo que decía ese Slowbro? ―preguntó a su Shroomish, el Pokemon negó con una expresión preocupada.
Para que ni siquiera los Pokemon pudieran entender lo que decía, algo realmente malo debió haberle sucedido.
May se acercó al Pokemon para revisarlo, tenía algunas heridas y raspones, pero nada que pareciera demasiado grave, aun así, el Slowbro se veía en muy mal estado. Mientras lo inspeccionaba en busca de más heridas, May supo por qué el Pokemon le resultaba tan familiar, lo supo por la marca tan singular que tenía en su caparazón. El descubrimiento la golpeó con fuerza.
Ella conocía a ese Slowbro porque era el Slowbro de Solidad.
―«¡La batalla ha terminado, Harley pasa a la tercera etapa! ¡Qué batalla, tengo los vellos de punta!»
May giró la cabeza hacia la pantalla, casi con espanto. ¡Es verdad! ¡Estaba en medio de un concurso! ¿Qué debía hacer ahora? No podía llevar a Slowbro en ese estado a los camerinos con ella, mucho menos quedarse en la recepción, pero tampoco podía simplemente abandonar el concurso o la prensa iba a comérsela viva. ¿Debía quedarse con él? ¿Debía dejarlo en las manos de otra persona?
Tenía muy poco tiempo para decidir y el ver la cuenta regresiva del marcador no estaba haciendo nada por calmar su ansiedad. No podía pensar claramente, tenía demasiadas preguntas.
¿Por qué estaba aquí el Slowbro de Solidad? ¿Por qué estaba tan alterado? ¿Por qué Solidad no estaba con él? Tenía que regresar al concurso, pero ¿qué debía hacer con Slowbro? ¿Debía ir a buscar a Solidad? ¿Tenía tiempo suficiente?
―Slow… bro…
El Pokemon se removió entre sueños, parecía estar teniendo una pesadilla, estaba sudando mucho. May mordió su labio inferior con fuerza.
Ella sabía qué era lo correcto por hacer: definitivamente no podía dejar al Slowbro de Solidad en otras manos, su listón podía esperar. Realmente nunca tuvo otra opción.
Antes de que pudiera arrepentirse de su decisión, May llamó a Blaziken para que la ayudara a cargar a Slowbro hasta el Centro Pokemon.
Drew se mordió el interior de la mejilla cuando su vista se desvió hacia la puerta del camerino, de nuevo. Ya había perdido la cuenta de las veces que se había obligado a mirar a la pantalla. Se supone que tenía que estar observando las batallas, maldición, ¿por qué seguía mirando hacia la puerta?
La batalla que estaba en curso era la del chico con el que May había estado conversando. No estaba prestando mucha atención, claramente, pero por lo poco que había estado observando podía decir que el estilo de batalla del chico no estaba hecho para los concursos. El tipo iba por el knock-out y no se preocupaba por robar puntos con sus ataques, es por eso por lo que su oponente iba en la delantera.
Su demostración en la segunda ronda seguro era decepcionante en comparación con su presentación en las preliminares. Su Pokemon no era el problema, su Ninetales irradiaba elegancia y poder y su velocidad era admirable, quien carecía de habilidad para dar una buena pelea era el entrenador. El tipo estaba desperdiciando el potencial de su Pokemon de una manera muy estúpida, claramente era un novato.
La pelea terminó pronto, el chorro de agua había sido un golpe directo y muy efectivo contra Ninetales y la cola de hierro que le siguió fue el golpe final. Decepcionante, en serio.
Drew negó con la cabeza y su mirada automáticamente cayó en la puerta de camerino. De nuevo. Esta vez no pudo detener el bufido que escapó de sus labios y decidió dejar de fingir que no sabía por qué su mirada seguía dirigiéndose hacia allí.
Oficialmente habían pasado diez minutos desde que May había salido por esa puerta a Arceus-sabrá-dónde. No podía creer que May fuera tan despreocupada para desaparecer antes de que dieran los resultados de la primera ronda, pero ¿desaparecer durante las batallas también? Eso era otro nivel de imprudencia. ¿Acaso estaba evitándolo? ¿De nuevo estaba huyendo de él? Francamente, Drew estaba harto de eso. Emparejarlos para pelear en la primera ronda parecía un capricho cruel del destino, pero no les quedaba más remedio que afrontarlo. May tenía que dejar de huir y tenía que entender que tarde o temprano iban a enfrentarse, posponerlo solamente empeoraba las cosas.
Drew reprimió una sonrisa amarga cuando notó el doble filo que escondían sus pensamientos.
No era un secreto que los concursos Pokemon eran lo más importante para él, vivía por y para ellos, y no estaba dispuesto a permitir que el desastre que eran sus emociones se interpusieran entre él y su sueño. Por eso había estado evitando pensar en ella lo mejor que podía. Pensar en May solo traía problemas, era desenterrar cosas con las que no estaba dispuesto a lidiar. Los concursos eran su prioridad, no tenía tiempo para dejar que sus emociones arruinaran el esfuerzo de sus Pokemon. Esa siempre había sido su filosofía. Pero en cuanto Drew la vio aparecerse en el Centro Pokemon ayer por la mañana su filosofía se fue al demonio.
Ver a May frente a él con esa mirada llena de determinación que no sabía que había extrañado con desesperación fue como romper el sello que mantenía sus emociones a raya, algo hizo clic dentro de él, el entumecimiento al que se había sometido se esfumó y de pronto todo era un desastre.
Tenía muchos sentimientos contradictorios y tratar de entender todo lo que sentía era confuso y problemático, así que se escudó en la ola que más fuerte lo sacudió: la decepción; y al final terminó comportándose como un cretino con ella.
Las cosas no estaban bien entre ellos, era cierto, pero el concurso era su prioridad y Drew no planeaba dejar que sus problemas personales arruinaran el esfuerzo que Roserade había puesto en sus entrenamientos y esperaba que May tampoco. Eran profesionales… él lo era, al menos. Tal vez estaba esperando demasiado de ella, pero no podía evitarlo.
Ella tenía que regresar.
―«¡Y Beautifly contraataca con una extraña combinación de hilo y as aéreo! Me pregunto qué tendrá Cass en mente».
Drew parpadeó, saliendo de sus pensamientos y dirigiendo su mirada hacia a la pantalla. Quedaban menos de treinta segundos de la batalla actual y él no pudo evitar preguntarse si realmente había estado mirando la puerta de los camerinos durante cinco minutos completos.
―«¡Qué increíble, la hidrobomba de Azumarill da en el blanco y repele el hilo de Beautifly!... Y lo jueces declaran a Beautifly fuera de combate. ¡Nathan y Azumarill son los vencedores!» ―exclamó Vivian con entusiasmo―. «Ahora demos paso a la siguiente batalla».
Es hora.
Drew se levantó de su asiento y las miradas lo siguieron de cerca. A los ojos de todos Drew Hayden parecía imperturbable, como si su oponente no hubiese salido por esa puerta quince minutos atrás y aún no hubiese regresado. Por dentro, sin embargo, estaba muy lejos de sentirse de esa forma. No sabía si era una buena señal el que May no hubiese regresado a los camerinos, lo ponía ansioso y no le agradaba, porque Drew Hayden no sentía nervios y mucho menos ansiedad.
Desde que supo que ella iba a participar en el concurso un sentimiento complicado se había instalado en su pecho. Tal vez no era solo uno, no estaba seguro, desde su conversación con ella el día anterior su cabeza era un desastre y era demasiado problemático tener que lidiar con eso teniendo el concurso en la puerta, así que simplemente estaba tratando de ignorar lo que sentía (aunque eso no evitaba que por momentos alguno de esos sentimientos tomara el dominio). Sin embargo, de algo estaba seguro: cuando la vio brillar en el escenario algo se encendió dentro de él, algo que llevaba mucho tiempo intentando apagar. Por primera vez en mucho tiempo, Drew sintió que debía dar todo lo que tenía en este concurso.
Mientras caminaba por el pasillo hacia el escenario, a cada paso deseaba con más fuerza que May estuviese en el pasillo contrario, preparada para ofrecer una buena batalla. Durante su exhibición May había recuperado el fuego que la caracterizaba antes, en sus ojos podía ver que estaba preparada para dar todo de sí para ser la mejor y ganar ese listón y Drew esperaba exactamente eso. Las cosas estaban tensas entre ellos, pero si había una forma en la que ambos arreglaban sus problemas, era con una batalla, y al final, ganara quien ganara, ambos sabían que todo estaba bien, porque a pesar de todo ellos siempre serían rivales, amigos, y eso no iba a cambiar.
Sin embargo, cuando tomó su puesto en la arena Drew no vio rastros de ella por ningún lado, el puesto frente a él estaba vacío. Drew resistió sus ganas de mover sus manos y miró intensamente el pasillo vacío al otro lado del escenario.
Todo el mundo estaba confundido y el público comenzó a murmurar. Los jueces se miraron entre sí sin saber qué hacer. Todos estaban preguntándose lo mismo: ¿en dónde está May?
Drew cerró ambos ojos y adentró sus manos en sus bolsillos, las cuales se volvieron puños.
Vivian se acercó al micrófono, sostenía nerviosamente un pañuelo en su otra mano y su sonrisa temblaba en las esquinas.
―Ah, ¿May? Es tu turno, linda… ¿May? ―Vivian llamó por el micrófono más de una vez, pero May no apareció ni siquiera minutos después del llamado. La tensión era palpable en el auditorio―. Ejem… esto es nuevo, parece que May ha decidido no presentarse, así que… supongo que Drew pasa a la siguiente ronda, uh… ―La mujer lució tremendamente indecisa acerca de si debía felicitarlo y miró a los jueces en busca de ayuda. El Sr. Contesta negó con la cabeza.
El rostro de Drew apareció en el marcador, pero nadie aplaudió. El auditorio entero estaba en silencio, cada uno más desconcertado que el otro. Contesta y Sukizo se miraban el uno al otro, inconformes; Vivian y la enfermera Joy compartieron una mirada preocupada.
Drew dejó el escenario en silencio, luciendo indiferente, pero una vez que las cámaras y los reflectores dejaron de estar sobre él su postura se descompuso. Sus labios se apretaron, su ceño se frunció y sus respiraciones se hicieron audibles.
Lo sabía, lo presintió desde el principio, lo supo cuando la vio tan nerviosa y frustrada en el camerino. Ella no iba a presentarse. Ya lo sabía… y si lo sabía, ¿entonces por qué se sentía tan decepcionado?
