N/A: ¿Les dije que soy un desastre andante? Me parece justo que lo sepan.
Acabo de editar la historia y al parecer todo salió mal, vayan al prólogo, ahí está la actualización y una pequeña explicación en la nota final.
Capítulo 4 | Slowbro
Después de su batalla, Jack estrechó la mano del entrenador del Vaporeon que venció a su Ninetails y regresó a los camerinos con la única intención de desearle suerte a May y decirle que la estaría viendo desde las gradas. Pero ya llevaba un rato en el camerino, casi era hora de su batalla y May aún no regresaba del baño.
Era muy extraño, ¿qué tanto podía tardar en el baño alguien con su complexión, después de todo?
Le echó un vistazo a Drew, quien estaba del otro lado del camerino, en busca de alguna señal. Quizás era normal que May desapareciera antes de sus batallas y regresara a tiempo para pelear. Pero la escalofriante calma del coordinador no lo ayudó a encontrar una respuesta, y la verdad, no estaba dispuesto a interrumpir los pensamientos de alguien con esa intensidad en la mirada.
Para ser honesto, Drew siempre lo había intimidado un poco. Lo admiraba, por supuesto, pero admiraba aún más a May por ser capaz de darle cara al chico.
Cuando vio que los siguientes participantes abandonaban el camerino para tomar sus posiciones, Jack se cansó de esperar y decidió salir a buscar a May. Quizás ella solo estaba intentando sacudirse los nervios y había perdido la noción del tiempo, eso solía suceder.
Cuando llegó a la recepción notó algo de tensión, había pocas personas y por alguna razón todos parecían alterados; conversaban a susurros entre sí, lucían inquietos. Le pareció extraño, pero decidió que podía dejar las preguntas para después. Primero tenía que encontrar a May.
Sacudió su cabeza, obligándose a concentrarse, y se acercó a los baños. Dudó un poco antes de llamar a la puerta de los baños de mujeres; estaba seguro de que incomodaría a las chicas que estuvieran dentro, pero en serio necesitaba encontrar a la coordinadora extraviada.
Tocó la madera con sus nudillos.
―¿May? ―Jack no recibió respuesta―. ¿May estás ahí? Casi es hora de tu batalla, vas a llegar tarde… ¿May?
Antes de que pudiese tocar de nuevo, la puerta del baño se abrió de súbito y Jack se echó dos pasos hacia atrás. Una chica de cabello rubio, gafas y pecas se asomó por la puerta, sus mejillas estaban algo rojas y no lo miraba a los ojos.
―Am… no hay nadie más adentro, sólo yo.
―Ah, lo siento ―se disculpó, avergonzado, y la rubia volvió a cerrar la puerta.
Jack suspiró y dio vueltas por la recepción. Maldición, ¿dónde podía haberse metido si no estaba ahí? No recordaba que hubiera otros baños en el edificio, y la verdad no creía que May fuera una naturalista.
La batalla actual estaba por terminar, la siguiente era la de May. Si no se presentaba sería descalificada… demonios, y justo después de decidir regresar a los concursos… espera, ¿y si lo del baño había sido una excusa? Ya había desaparecido de esa forma antes, no sonaba tan descabellado pensar que se arrepintió de regresar. ¿Su desaparición tendría que ver con su año de ausencia? ¿Tendría que ver con Drew y su discusión de más temprano?
Jack se revolvió el cabello y decidió sentarse un momento, necesitaba pensar claramente y estar de pie solamente lo hacía ponerse ansioso y la voz de Vivian a través de la pantalla que estaba en la recepción tampoco estaba ayudándolo a aclarar su mente, menos si no dejaba de contar los minutos que restaban.
Demonios, May, ¿dónde te metiste?
Se sentó junto a un par de chicos que no dejaban de hablar en susurros, ambos se veían agitados y algo angustiados. Bueno, todos en la recepción se veían igual, en realidad.
Jack se detuvo un momento a conectar puntos mientras se frotaba la nuca, ansioso. Se detuvo cuando una posibilidad le cruzó por la mente: era más que seguro que algo había ocurrido en esa recepción, algo lo suficientemente impactante para dejar a todos los presentes en una especie de shock, ¿tendría eso que pasó algo que ver con el hecho de que May no aparecía?
Puede que no hubiese mucho sentido en su conexión, pero justo ahora no estaba para pensar en lógica. Así que se encogió de hombros mentalmente y se inmiscuyó sin pudor en la conversación de los sujetos con los que compartía banca.
―¿Ustedes saben por qué todos se ven tan alterados? ―preguntó con interés, interrumpiendo el intercambio de susurros de los dos sujetos.
Ellos detuvieron su charla y lo miraron, el reconocimiento brilló en los ojos del que estaba más cerca.
―Hey, eres el tipo del Ninetails.
―Sí, soy el del Ninetails ―Jack le restó importancia con un ademán de su mano y desvió el tema de vuelta a lo que le interesaba―. Entonces, ¿saben qué sucedió?
Los desconocidos se giraron y se inclinaron hacia adelante, Jack los imitó y entre los tres formaron una burbuja más confidencial.
―Hace unos minutos apareció un Slowbro muy alterado, parecía que tenía un ataque de pánico o algo así. Una chica intentó calmarlo, pero al final tuvieron que dejarlo inconsciente para poder llevarlo al Centro Pokemon ―explicó brevemente el mismo chico de antes, luego se llevó la mano a la frente, consternado―. Pero amigo, debiste verlo. Ese Slowbro parecía poseído, gritaba como loco, estaba fuera de sí.
―Espera, espera… dijiste que una chica intentó calmarlo, ¿cómo era ella?
El chico frunció el ceño confundido, fue el segundo sujeto el que le respondió.
―Era castaña y tenía ojos azules, era bastante guapa. Me pidió ayuda para tranquilizarlo y luego ella y su Blaziken se llevaron al Slowbro al Centro Pokemon. Fue una locura.
May.
Jack sonrió y se levantó de golpe de su asiento, los dos chicos lo miraron extraño, pero a él le importó muy poco. Quién habría imaginado que esa coordinadora resultaría tan problemática.
―Gracias ―dijo y salió corriendo hacia el Centro Pokemon.
May observó atentamente cómo la chica que hacía de remplazo de la enfermera Joy le vendaba la mano donde Slowbro la había arañado. Ni siquiera se había percatado de que había comenzado a sangrar hasta que la enfermera lo señaló.
Slowbro ya estaba siendo tratado por el Chansey de la enfermera. Según lo que le dijeron, necesitaban hacerle algunos estudios para comprobar si lo que había causado su conducta era algún factor externo o si sólo sufría de mucho estrés. Lo que sea que fuera, tendría que esperar para saber la respuesta.
―Ya está ―la enfermera terminó de vendar su mano y le sonrió―. El rasguño no es profundo, no creo que deje una marca.
―Gracias.
―Por nada ―la enfermera se puso de pie―. Ahora iré a revisar cómo va Chansey con tu Slowbro, hiciste bien en traerlo aquí.
May asintió y puso todo su esfuerzo en sonreírle de vuelta. Cuando la enfermera de remplazo desapareció detrás de las puertas de la sala de emergencias, May se recargó con cansancio en el brazo de Blaziken. Su pokemon se había rehusado a entrar en su pokebola porque no quería dejarla sola.
May cerró los ojos, sintiéndose culpable y cansada, confundida y estresada. Tenía muchos sentimientos enredándose en su cabeza, uno más y comenzaría a gritar.
―Lo lamento, Blaziken, sé que estabas emocionado por este concurso…
El pokemon negó con su cabeza con tranquilidad, diciéndole que no se preocupara por eso, pero aun así May no podía evitar sentirse mal. Ambos se quedaron en silencio, tan solo se dedicaron a esperar nuevas noticias sobre Slowbro.
La situación era tan extraña, por más que lo pensara simplemente no lograba encontrar una razón para que Slowbro sufriera una crisis nerviosa de ese nivel ni tampoco de por qué Solidad no estaba con él. May estaba cien por ciento segura de que ese Slowbro era el de Solidad, lo había visto cientos de veces antes y la marca que tenía en su caparazón era inconfundible.
¿Dónde? ¿Cómo? ¿Por qué? Ninguna de esas preguntas tenía respuesta y a decir verdad su cabeza ya no le daba para más. Estaba estresada, nerviosa, ansiosa y muy preocupada y sentía ese horrible nudo en su estómago por haber abandonado el concurso. No podía dejar de preguntarse qué estarían pensando los jueces, Drew e incluso Harley… oh cielos, ¡Jack! ¿Qué había pasado con Jack? ¿Y qué le diría a sus padres y a Max? Seguramente vieron el concurso por televisión y seguramente también habrá un artículo completo sobre esto en todas las revistas de concursos pokemon- como si no fuera suficiente el análisis completo que hicieron el año pasado cuando no se presentó para participar en concursos. Realmente no había necesidad de eso.
Estaba hundida hasta el cuello de problemas, no quería ni pensar en ellos.
―¿En qué momento todo comenzó a complicarse? ―se lamentó, enterrando su rostro en el plumaje del brazo de Blaziken.
―¡May!
La castaña alzó la mirada y observó a Jack entrando agitado al Centro Pokemon, tenía el cabello revuelto, como si se lo hubiese desordenado con las manos varias veces, y jadeaba con fuerza.
―Al fin te… te encuentro… tu… batalla… Drew… ―Jack se dobló sobre su estómago y descansó una mano sobre su rodilla, con la otra le pedía un minuto. Cuando pudo respirar con normalidad, la miró reprobatoriamente―. ¡¿Dónde estabas?! ¡Tu batalla con Drew está por comenzar!
May revisó la hora en el reloj de pared.
―Creo que más bien ya terminó. ―Se llevó una mano a la frente y suspiró―. ¿Qué haces aquí, Jack? ¿Y qué sucedió con tu batalla? Lo siento mucho por no haber estado allí para desearte suerte.
―Perdí mi batalla.
―Oh, lo lamento.
―Es agua pasada. De todos modos, contigo y con Drew en el concurso no estaba esperando ganar ―desacreditó con un ademán de la mano, se sentó junto a ella y puso los codos en sus rodillas―. ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Por qué no te presentaste a tu batalla?
―Es… complicado. El pokemon de una amiga apareció de pronto teniendo un ataque de pánico y estaba herido. Todavía no tengo noticias y, a decir verdad, no creo que las haya pronto.
―¿Y tu amiga dónde está?
―No lo sé…
Jack frunció el ceño, confundido, todavía respiraba algo rápido. May podía ver las preguntas formulándose en su cabeza. No lo culpaba, toda la situación parecía carecer de sentido, ella misma estaba infestada de preguntas.
Él abrió la boca para decir algo, pero no alcanzó a decir una palabra cuando alguien entró escandalosamente en el Centro Pokemon. Era una chica y estaba llena de rasguños, tierra y sangre, también jadeaba dolorosamente rápido.
―Por todos los infiernos, ¿dónde está la enfermera Joy? ―la escucharon decir.
May alcanzó a ver manchas rojas en la ropa y el brazo izquierdo de la chica y su cabello oscuro estaba lleno de ramitas y hojas. Se veía como si se hubiese arrastrado por el bosque.
―¿Olivia? ―inquirió Jack con desconcierto, sorprendiendo a May.
―¿La conoces? ―preguntó a Jack, él solamente asintió, pero May pudo ver cómo su ceño se fruncía y su mandíbula se apretaba. Por alguna razón, Jack estaba enfadado.
La chica registró la recepción del Centro Pokemon con la mirada y cuando llegó a la esquina en donde ellos estaban captó la mirada penetrante de los ojos negros de Jack. Olivia armó una sonrisa que a leguas se veía forzada, casi nerviosa, y caminó hacia ellos.
―¡Jack!
―¡Nada de Jack! ¿Dónde te metiste? ¡Te perdiste el concurso!
May alzó ambas cejas, ¿entonces esa chica también era coordinadora?
Observó cómo la expresión de Olivia cambió de nerviosa a molesta, su ceño se frunció gradualmente y para cuando estuvo frente a ellos sus cejas ya se tocaban.
―El concurso es lo que menos me importa justo ahora. Por si no lo has notado ¡casi muero en el bosque! ―gritó, indignada, moviendo las manos y encarando a Jack. Ella era más bajita, o más bien Jack era demasiado alto, y tenía que hacer la cabeza hacia arriba para mirarlo a los ojos, era un poco divertido―. Un Ursaring salió de la nada y comenzó a atacarme, estaba increíblemente enojado, jamás había visto a un pokemon tan alterado en mi vida. Mi pobre Politoed está muy herido, apenas escapamos.
―¿Cómo que casi mueres? ―Jack quería ocultarlo, pero May advirtió la nota de preocupación en su voz.
―Un hiper rayo casi me vuela la cabeza y mira esto ―Olivia mostró su brazo izquierdo donde estaban dibujadas tres líneas irregulares y sangrantes―, el Ursaring alcanzó a rozarme con sus garras. Si Politoed no hubiera salido de su pokebola como siempre, habría muerto en ese bosque.
Jack soltó un suspiro y se tomó el puente de la nariz, pero en sus ojos se podía notar esa chispa de preocupación. May reprimió una sonrisa divertida, de cierto modo, esos dos le recordaban a su antigua relación con Drew: siempre discutiendo. Ese pensamiento le causó un pequeño dolor en el pecho.
―Olivia...
―Demonios, eres May Balance ―la chica ignoró a Jack y la señalo, asombrada. May alzó ambas cejas con sorpresa, pero Olivia supo leer su expresión―. ¿Estás bien? ¿Sucedió algo? Te ves estresada.
May apretó un poco los labios antes de responder.
―No… sí… no lo sé, yo… aún intento conectar los puntos ―le sonrió a duras penas―. ¿Pero tú estás bien? Esa herida se ve dolorosa.
La chica se miró el brazo, la piel de alrededor de los cortes se veía roja y también tenía tierra y pequeñas piedras incrustadas en las heridas. Esos cortes no parecían ser superficiales, si no limpiaba pronto esa herida iba a infectarse.
―Son sólo rasguños. ―Se encogió de hombros despreocupada―. Por cierto, ¿hay alguien a cargo de este lugar? Porque estoy realmente preocupada por mi Politoed, está muy herido y necesita ayuda urgente.
―Tú también necesitas ayuda urgente, idiota ―Jack golpeó con su nudillo la cabeza de Olivia, quien se quejó y le lanzó una mirada asesina―. La enfermera Joy está en el concurso pokemon, entonces…
―Hay una chica que está reemplazándola, sólo llama en la recepción ―indicó May.
Olivia le sonrió y se alejó de ellos, se recargó en el mostrador e hizo sonar la campanilla muchas veces. May vio a Jack tomarse el puente de la nariz por segunda vez. La enfermera provisional apareció y Olivia comenzó a explicarle todo lo que había sucedido en el bosque, la enfermera se veía preocupada por la herida que Olivia tenía en su brazo, pero ella le restó importancia e insistió en que ayudara a su pokemon lo antes posible.
Jack soltó un fuerte suspiro y May lo observó hacer su camino hacia el mostrador. No podía escuchar lo que decían, pero sí podía ver a Jack pidiéndole algo a la enfermera y Olivia no se veía feliz. Comprendió todo cuando ambos regresaron y el coordinador traía un maletín pequeño color blanco con una cruz roja en la tapa.
Jack obligó a Olivia a sentarse aplicando presión en sus hombros.
―Nadie te pidió ayuda ―gruñó la chica.
―Necesitas limpiar esa herida si no quieres despedirte de tu brazo ―respondió Jack mientras tomaba algodón y lo remojaba en alcohol. Olivia refunfuñó y resopló, pero le entregó el brazo.
May rio suavemente mientras veía las miradas envenenadas que Olivia lanzaba hacia Jack mientras él seguía regañándola y curando su herida. Se preguntó cuánto tiempo llevaban conociéndose, porque parecía que se tenían mucha confianza.
Volvió a recargarse en el brazo de Blaziken y cerró un momento sus ojos, aún estaba muy preocupada por Slowbro y todavía más por Solidad. Todo era tan confuso, no podía esperar a que el día terminara.
―Hey, ¿no es ese Drew Hayden? Uh, no parece feliz ―escuchó decir a Olivia.
May abrió sus ojos con rapidez y se enderezó.
En efecto, Drew acababa de entrar al Centro Pokemon con la expresión más fría que había visto nunca y se dirigía hacia ella. ¿Ya había terminado el concurso? ¿En qué momento el tiempo había pasado tan rápido?
May suspiró profundamente, sabiendo que lo que estaba por avecinarse no iba a ser lindo. Pocas veces Drew se enfadaba, siempre luchaba para lucir imperturbable, pero cuando su enfado ganaba era como ver un volcán en erupción. Él no solía perder el control, pero una vez perdido era muy difícil que recuperara las riendas.
Y si bien ella estaba cansada y abrumada, no iba a dejar que él se siguiera comportando como un idiota. Por eso cuando Drew llegó hasta ella, May le devolvió la mirada con fiereza, no dejándose intimidar.
―¿Qué sucede contigo? ¡Abandonaste el concurso!
―Oye, ya te dije que no pienso permitir que me hables de esa manera, así que ya déjalo, Drew. Y es asunto mío si decidí abandonarlo o no.
―¿Pero dejar un concurso a la mitad? Ganar por default es humillante. Pensé que eras más profesional.
―¿Profesional? Yo soy profesional, y no abandoné el concurso porque quise hacerlo, sino porque era lo correcto.
―Ah, claro. Huir es la definición de profesionalismo.
―Yo no hui, ¿de acuerdo? Un Slowbro apareció en la recepción sufriendo un ataque de pánico y nadie hacía nada, no iba a quedarme de brazos cruzados, así que lo calmé y lo traje hasta acá. Si eso me hace alguien no profesional, entonces prefiero ser eso que ser una mala persona.
―¿Y no podía hacerse cargo su entrenador o traerlo alguien más? Tu argumento es simplemente inconsistente, son excusas, May.
―Es el Slowbro de Solidad, Drew ―soltó con la voz dura.
Eso hizo que el enfado de Drew se esfumara por unos segundos, obviamente él no estaba esperando esa respuesta. La mirada esmeralda del coordinador puso a un lado la ira y se tiñó de sospecha.
―¿Ah sí? ¿Y dónde está Solidad?
―No lo sé.
―¿Cómo puedes estar segura de que es su Slowbro si ella no está aquí?
―¡Porque dudo mucho que algún otro Slowbro tenga la misma marca en su caparazón! ―Ya harta de la discusión, May alzó la voz.
Jack y Olivia observaban incómodos el intercambio, prefiriendo quedarse al margen de la situación, mientras que Blaziken tenía la mirada fija en Drew. El pokemon conocía al coordinador desde que era un Torchic, pero no por eso se permitió bajar la guardia.
Drew frunció el ceño y apretó los labios, considerando la situación. May sabía que Drew conocía muy bien al Slowbro de Solidad, él también sabía de la marca en su caparazón.
May regresó a sentarse, en algún momento de la discusión se había levantado de su asiento para poder encarar al chico apropiadamente. No quería seguir discutiendo, estaba demasiado confundida con lo que estaba pasando como para continuar yendo contracorriente. Pelear solo drenaba más su energía.
Puso las manos sobre su rostro, sentía mucho estrés y su rival no estaba ayudando mirándola de esa forma, como si estuviese mintiendo para zafarse de un regaño. Por supuesto que no estaba mintiendo, no era una mentirosa.
―Sólo quiero saber si Slowbro está bien y qué fue lo que le pasó, parecía tan fuera de sí… ―May miró a Blaziken―. ¿Tú crees que haya sido por una batalla, alguna vez te has sentido así después de pelear?
El pokemon negó con su cabeza y cruzó sus brazos, ella suspiró resignada.
―¿Qué te sucedió en la mano? ―May alzó la mirada para encontrar a Drew observando su mano vendada. Se acarició la venda con cuidado.
―Slowbro me arañó cuando intenté calmarlo, pero no es la gran cosa, sólo es un rasguño… ―respondió, Drew entrecerró un poco los ojos.
―He escuchado eso en otra parte ―Jack le dirigió una mirada de reprimenda tanto a May como a Olivia; May le sonrió con disculpa mientras que la otra chica le mostró la lengua.
En ese pequeño vistazo, May vio que Jack había terminado de desinfectar las heridas de Olivia y también le había vendado el brazo entero. Olivia movió varias veces su brazo para acostumbrarse a las vendas.
―¿Qué dices que le pasó al Slowbro de tu amiga? ―preguntó Olivia cuando atrapó su mirada.
―Creo que tuvo un ataque de pánico, no paraba de gritar y lucía desesperado.
―Es extraño ―Olivia puso su mano en su barbilla, pensativa―. El Ursaring que me atacó en el bosque también parecía estar sufriendo, estaba como loco y lanzaba ataques a la nada. O bueno, eso hasta que me vio y heme aquí. ―Se señaló el brazo vendado.
May frunció el ceño, desconcertada.
―¿Estás diciendo que crees… que les pasó lo mismo?
―Si lo piensas bien, tiene sentido ―Olivia se encogió de hombros―. Mismo comportamiento y el tiempo coincide. ¿Sabes si ese Slowbro estuvo en el bosque?
―No ―se mordió la uña de su pulgar―. Pero sí tenía unas heridas y rasguños, pero eso pudo haberlo hecho él mismo ¿no?
―Mm, yo no descartaría nada.
―Alto, esperen ―intervino Drew, ya no tenía la misma expresión molesta de antes, ahora sólo parecía confundido y quizás algo fastidiado―. ¿Están diciendo que lo que sea que le haya pasado a Slowbro puede haberle sucedido a otros pokemon que estuvieron en el bosque?
―Suponiendo que Slowbro estuvo en el bosque en algún momento, sí ―asintió Olivia.
―Pero ¿cómo tiene relación lo que te sucedió con lo que sucedió con Slowbro? ―Drew cruzó sus brazos sobre el pecho―. Los Ursaring son conocidos por ser agresivos, atacan a todo aquel que invada su propiedad, pero los Slowbro suelen ser muy pasivos, y si estamos hablando del Slowbro de Solidad… a decir verdad, lo que están diciendo son sólo disparates sin sentido.
―Pero ese Ursaring no parecía sólo enojado, estaba colérico ―rebatió Olivia con el ceño fruncido, quiso levantarse, pero Jack la sostuvo para que se quedara sentada―. He sido perseguida por Ursarings antes, sé cómo se comportan cuando se molestan, pero éste parecía histérico, cegado por la ira. Destruyó bastantes árboles y casi me vuela la cabeza.
» Dime tú, señor conocedor pokemon, ¿crees que eso es normal?
Drew no respondió de inmediato.
Tanto May como Jack miraron con admiración a Olivia, su argumento hacía sido lo suficientemente agresivo para dejar sin palabras por un momento a Drew y eso era digno de admirar.
―Yo… ―Un «ding» interrumpió a Drew.
La enfermera de remplazo apareció por una puerta lateral al mostrador con una camilla donde iba Slowbro y una pokebola, la enfermera tenía una sonrisa amable en el rostro.
―May, Olivia, sus pokemon ya están mejor.
Ambas se levantaron rápidamente de sus asientos, Olivia tomó su pokebola y le agradeció a la enfermera antes de regresar a sentarse; May suspiró aliviada cuando Slowbro la saludó, reconociéndola.
―¿Te sientes mejor, Slowbro?
―Slow-bro ―asintió el pokemon. May le regresó la sonrisa y después se giró hacia la enfermera.
―¿Pudo averiguar por qué Slowbro tuvo esa reacción?
―No, lo lamento. Tu Slowbro parece haber sufrido un shock muy fuerte, pero la tecnología que tenemos aquí no es la adecuada para hacer un examen más profundo. Recomiendo mucho reposo, creo conveniente que no tenga batallas por el resto de la semana.
―De acuerdo, muchas gracias, enfermera.
La enfermera le sonrió y volvió con Chansey dentro de la sala de emergencias.
May ayudó a Slowbro a bajarse de la camilla y ambos regresaron hacia donde estaban los demás. El pokemon acuático saludó a Blaziken alzando una de sus manos, Blaziken asintió con la cabeza regresando el saludo.
Drew reconoció al instante al pokemon y May le lanzó una mirada que trasmitía un «te lo dije». Él agitó su flequillo ignorándola, ella rodó los ojos.
―Infiernos, en serio estaba preocupada ―May se giró en cuanto escuchó la voz de Olivia, vio como ella abrazaba a un simpático pokemon color verde que sonreía alegre y daba palmaditas constantes en la espalda de su entrenadora con sus patas delanteras.
Olivia se separó del pokemon y el alivio de su rostro se esfumó cuando arrugó la frente con enfado. Esa chica era muy temperamental.
―¿Cuántas veces te he dicho que no salgas de tu pokebola de esa forma? Pudo pasarte algo grave ―regañó.
―¡Poli, politoed!
―Sí, me salvaste, y te lo agradezco mucho, en serio. Pero mira nada más cómo resultaste, si hubiera pasado a mayores yo… ―la voz se le quebró. Olivia tuvo que respirar hondo y aclararse la garganta―. Sólo no vuelvas a hacerlo ¿bien?
―Poli-toed ―el pokemon acuático sacudió la cabeza, negándose a la orden. Su entrenadora frunció más el ceño.
―¿Qué no escuchaste nada de lo que te dije? Podrías… ―Olivia se interrumpió cuando Jack le colocó una mano en el hombro y negó con su cabeza.
―No es justo que le pidas quedarse de brazos cruzados cuando estés en peligro, tus pokemon te aprecian y así como tú harías de todo por ellos, ellos lo harían por ti. Si no los dejas ayudarte, entonces no estás siendo justa con sus sentimientos hacia ti.
El pokemon cruzó sus brazos y asintió, de acuerdo con el sermón de Jack. Olivia resopló.
―Detesto cuando tienes razón, ¡y tú no te pongas siempre de su lado!
―¡Plolitoed! ―exclamó el pokemon con una sonrisa.
May sonrió, pensando que seguramente esos tres eran amigos desde hace tiempo, pero luego su mirada pasó a Slowbro y recordó que tenía algo importante que hacer.
Slowbro parecía buscar a alguien con la mirada… a Solidad. Se veía muy confundido. May se mordió el labio inferior, preocupada, y compartió una mirada con Drew. La hostilidad entre ellos había desaparecido y lo único que quedaba eran todas las interrogantes que había, ambos querían saber qué diablos había pasado con Solidad y Slowbro.
May se hincó para quedar a la altura de Slowbro y Drew se sentó en la banca junto Blaziken.
―Slowbro, ¿sabes dónde está Solidad? ―preguntó suavemente, el pokemon dejó de buscar alrededor y negó con la cabeza.
Eso consiguió aumentar su preocupación, intentó disfrazar su expresión para no alterar al pokemon y fingió una sonrisa.
―¿Recuerdas lo que sucedió en la arena de concursos? ―habló con calma. El pokemon ladeó la cabeza, confundido.
―¿Slow-bro?
¿No lo recordaba, huh?
La situación era más complicada de lo que esperaba, creía que Slowbro recordaría todo y tan sólo era cuestión de averiguar lo que le había sucedido y él mismo los guiaría hasta Solidad. Al parecer no.
Giró la cabeza sobre su hombro para mirar a Drew, él estaba mirando a Slowbro con el gesto pensativo, sus ojos verdes estaban serios y fijos. May suspiró y echó un vistazo a Olivia y Jack, Politoed ya no estaba y ambos los miraban a ellos expectantes.
May les sonrió débilmente y ellos le regresaron la sonrisa de forma tensa.
―Slowbro, ¿recuerdas la última vez que viste a Solidad?
May se volvió cuando escuchó a Drew hablar y le lanzó una mirada curiosa primero a él y luego al pokemon. Los ojos del pokemon se agrandaron lentamente y luego empezó a hablar en su idioma sin cesar y a señalar con sus patas hacia todos lados.
Ella y Drew compartieron una mirada dudosa, no sabiendo interpretar lo que el pokemon estaba diciendo. Pasó a mirar a Blaziken, quien escuchaba a Slowbro atentamente aún con sus brazos cruzados, y en cierto momento, la expresión normalmente seria de Blaziken pasó a una sorprendida.
Los ojos de su pokemon la encontraron y luego volvió al pokemon acuático. Evidentemente, algo impactante le había ocurrido en algún lugar de Slateport. Slowbro sabía algo.
Ahora el problema era saber qué era lo que sabía… Arceus, ¿dónde estaba ese Meowth parlante cuando se necesitaba?
May se tomó unos segundos para pensar.
―Slowbro ―llamó suavemente―. ¿Podrías llevarnos al último lugar que recuerdas?
El pokemon se interrumpió en su explicación y la miró, Drew también centró su atención en ella. La sorpresa en la mirada de Drew consiguió herirla un poco, era como si él aún le tuviera muy poca fe.
Slowbro asintió como respuesta.
De acuerdo, ese sería su punto de inicio. Solidad debía estar en alguna parte preguntándose a dónde había ido su fiel compañero y seguramente muy preocupada por el estado en el que el pokemon había desaparecido.
May se puso de pie y sacó la pokebola de Blaziken, le dio las gracias antes de regresarlo adentro. Drew la miró expectante mientras ella daba media vuelta para caminar hacia Jack y Olivia.
―¿Se quedarán mucho en Slateport? ―preguntó casual, ambos alzaron sus miradas hacia ella y negaron con su cabeza.
―No, el próximo concurso es en ciudad Verdanturf y está a un par de semanas de aquí ―contestó Jack.
―Yo quiero enfrentar al gimnasio más cercano antes de dirigirme a Vendanturf, así que tengo que moverme rápido, pero… ―Olivia hizo una mueca pensativa, luego sacó un bolígrafo y un trozo de papel del costado de su morral―, este es mi número, si necesitan ayuda sólo llamen, yo me encargo de traer conmigo a este mentecato. No somos los más grandes detectives, pero pueden contar con nosotros para cualquier cosa que necesiten.
Jack frunció el ceño por verse señalado como el mentecato.
―Muchas gracias, Olivia.
―Oh, dime Liv.
May les sonrió y se acercó a abrazarlos a ambos a modo de despedida.
―Espero verlos pronto, les deseo mucha suerte en su viaje ―le dio un ligero apretón a la mano de Jack y lo miró a los ojos―. Y muchas gracias, por todo.
―Fue un honor, May Balance ―Jack sonrió de lado―. Buena suerte buscando a tu amiga.
―Fue un gusto conocerlos, a ambos ―Olivia ladeó la cabeza para ver a Drew. Él se mostró algo incómodo y solo alzó su mano, luego se agitó el flequillo.
May se despidió con su mano y una sonrisa y se dio la vuelta, encarando la salida y a Drew.
―¿Vienes?
Él la miró como si fuese un rompecabezas complicado, pero de igual modo asintió. Ella comenzó a caminar hacia la salida detrás de Slowbro, quien guiaba el camino, y Drew la siguió.
―Pero ese Ursaring no parecía sólo enojado, estaba colérico ―rebatió Olivia con el ceño fruncido, quiso levantarse, pero Jack la sostuvo para que se quedara sentada―. He sido perseguida por Ursarings antes, sé cómo se comportan cuando se molestan, pero éste parecía histérico, cegado por la ira. Destruyó bastantes árboles y casi me vuela la cabeza.
»Dime tú, señor conocedor pokemon, ¿crees que eso es normal?
Tanto May como Jack miraron con admiración a Olivia, su argumento había sido suficientemente agresivo para dejar sin palabras por un momento a Drew, y eso era digno de aplaudir.
―Yo… ―Un «ding» interrumpió a Drew.
La enfermera de remplazo apareció por una puerta lateral al mostrador con una camilla donde iba Slowbro y una pokebola, ella tenía una sonrisa amable en el rostro.
―May, Olivia, sus pokemon ya están mejor.
Ambas se levantaron rápidamente de sus asientos, Olivia tomó su pokebola y le agradeció a la enfermera antes de regresar a sentarse; May suspiró aliviada cuando Slowbro le sonrió, reconociéndola.
―¿Te sientes mejor, Slowbro?
―Slow-bro ―asintió el pokemon. May le regresó la sonrisa y después se giró hacia la enfermera.
―¿Sabe qué fue lo que provocó el ataque de ansiedad?
―No, lo lamento. Tu Slowbro parece haber sufrido un shock muy fuerte, pero no sé decirte la razón. Recomiendo mucho reposo, creo conveniente que no tenga batallas por el resto de la semana.
―De acuerdo, muchas gracias, enfermera.
La enfermera le sonrió y volvió con Chansey dentro de la sala de emergencias.
May ayudó a Slowbro a bajarse de la camilla y ambos caminaron hacia donde estaban los demás. El pokemon acuático saludó a Blaziken alzando una de sus manos, Blaziken asintió con la cabeza regresando el saludo.
Drew reconoció al instante al pokemon y May le lanzó una mirada que trasmitía un «te lo dije». Él agitó su flequillo, ignorándola, ella rodó los ojos.
―Infiernos, en serio estaba preocupada ―May se giró en cuanto escuchó la voz de Olivia, observó como ella abrazaba a un pokemon color verde que sonreía alegre y daba palmaditas constantes en la espalda de su entrenadora con sus patas delanteras.
Olivia se separó del pokemon y el alivio de su rostro se esfumó cuando arrugó la frente con enfado. Esa chica era muy temperamental, le recordaba un poco a Misty, una de las amigas de Ash.
―¿Cuántas veces te he dicho que no salgas de tu pokebola de esa forma? Pudo pasarte algo grave ―regañó.
―¡Poli, politoed!
―Sí, me salvaste, y te lo agradezco mucho, en serio. Pero mira nada más cómo resultaste, si hubiera pasado a mayores yo… ―la voz se le quebró. Olivia tuvo que respirar hondo y aclararse la garganta―. Sólo no vuelvas a hacerlo ¿bien?
―Poli-toed ―el pokemon acuático sacudió la cabeza, negándose a la orden. Su entrenadora frunció más el ceño.
―¿Qué no escuchaste nada de lo que te dije? Podrías… ―Olivia se interrumpió cuando Jack le colocó una mano en el hombro y negó con su cabeza.
―No es justo que le pidas quedarse de brazos cruzados cuando estés en peligro, tus pokemon te aprecian y así como tú harías de todo por ellos, ellos lo harían por ti. Si no los dejas ayudarte, entonces no estás siendo justa con sus sentimientos hacia ti.
El pokemon cruzó sus brazos y asintió, de acuerdo con el sermón de Jack. Olivia resopló.
―Detesto cuando tienes razón, ¡y tú no te pongas siempre de su lado!
―¡Plolitoed! ―exclamó el pokemon con una sonrisa.
May sonrió, pensando que seguramente esos tres eran amigos desde hace tiempo, pero luego su mirada pasó a Slowbro y recordó que tenía algo importante que hacer.
Slowbro parecía buscar a alguien con la mirada… a Solidad. Se veía muy confundido. May se mordió el labio inferior, preocupada, y compartió una mirada con Drew. La hostilidad entre ellos había desaparecido y lo único que quedaba eran todas las interrogantes que había, ambos querían saber qué diablos había pasado con Solidad y Slowbro.
May se hincó para quedar a la altura de Slowbro y Drew se sentó en la banca junto Blaziken.
―Slowbro, ¿sabes dónde está Solidad? ―preguntó suavemente, el pokemon dejó de buscar alrededor y negó con la cabeza.
Eso consiguió aumentar su preocupación, intentó disfrazar su expresión para no alterar al pokemon y fingió una sonrisa.
―¿Recuerdas lo que sucedió en la arena de concursos? ―habló con calma. El pokemon ladeó la cabeza, confundido.
―¿Slow-bro?
¿No lo recordaba, huh?
La situación era más complicada de lo que esperaba, creía que Slowbro recordaría todo y tan sólo era cuestión de averiguar lo que le había sucedido y él mismo los guiaría hasta Solidad. Al parecer no.
Giró la cabeza sobre su hombro para mirar a Drew, él estaba mirando a Slowbro con el gesto pensativo, sus ojos verdes estaban serios y fijos. May suspiró y echó un vistazo a Olivia y Jack, Politoed ya no estaba y ambos los miraban a ellos expectantes.
May les sonrió débilmente y ellos le regresaron la sonrisa de forma tensa.
―Slowbro, ¿recuerdas la última vez que viste a Solidad?
May se volvió cuando escuchó a Drew hablar y le lanzó una mirada curiosa primero a él y luego al pokemon. Los ojos del pokemon se agrandaron lentamente y luego empezó a hablar en su idioma sin cesar y a señalar con sus patas hacia todos lados.
Ella y Drew compartieron una mirada dudosa, no sabiendo interpretar lo que el pokemon estaba diciendo. Pasó a mirar a Blaziken, quien escuchaba a Slowbro atentamente aún con sus brazos cruzados, y en cierto momento, la expresión normalmente seria de Blaziken pasó a una sorprendida.
Los ojos de su pokemon la encontraron y luego volvió al pokemon acuático. Evidentemente, algo impactante le había ocurrido en algún lugar de Slateport.
―Slowbro ―llamó suavemente―. ¿Podrías llevarnos al último lugar que recuerdas?
El pokemon se interrumpió en su explicación y la miró, Drew también centró su atención en ella. La sorpresa en la mirada de Drew consiguió herirla un poco, era como si él aún le tuviera muy poca fe.
Slowbro asintió como respuesta.
De acuerdo, ese sería su punto de inicio. Solidad debía estar en alguna parte preguntándose a dónde había ido su fiel compañero y seguramente muy preocupada por el estado en el que el pokemon había desaparecido.
May se puso de pie y sacó la pokebola de Blaziken, le dio las gracias antes de regresarlo adentro. Drew la miró expectante mientras ella daba media vuelta para caminar hacia Jack y Olivia.
―¿Se quedarán mucho en Slateport? ―preguntó casual, ambos alzaron sus miradas hacia ella y negaron con su cabeza.
―No, el próximo concurso es en ciudad Verdanturf y está a varios días de aquí ―contestó Jack―. Quisiera poder quedarme a ayudarte, pero…
―Entiendo, los concursos son importantes para ti, no te preocupes ―May le ofreció una sonrisa tranquilizadora, Jack lució algo avergonzado pero agradecido.
―Yo quiero enfrentar el gimnasio de Mauville antes de dirigirme a Verdanturf, así que tengo que moverme rápido, pero me agradas y me siento mal por no quedarme a ayudar ―Olivia puso una mueca pensativa, luego sacó un bolígrafo y un trozo de papel del costado de su morral―. Este es mi número. Si necesitas algo, solo llama y yo me encargo de traer a este mentecato conmigo. No somos los más grandes detectives, pero si necesitas un par de manos extra no dudes en llamarnos.
Jack frunció el ceño por verse señalado como el mentecato, pero asintió de acuerdo con lo que ella le ofrecía.
―Muchas gracias, Olivia.
―Oh, dime Liv.
May les sonrió y se acercó a abrazarlos a ambos a modo de despedida.
―Muchas gracias, en serio. Espero verlos pronto, suerte en su viaje.
―Fue un honor, May Balance ―Jack sonrió de lado―. Buena suerte buscando a tu amiga.
―Fue un gusto conocerlos, a ambos ―Olivia ladeó la cabeza para ver a Drew. Él se mostró algo incómodo y solo alzó su mano.
May se despidió con su mano y se dio la vuelta, encarando la salida y a Drew. Inhaló y exhaló y luego lo miró a los ojos.
―¿Vienes?
Él la miró como si fuese un rompecabezas complicado, pero de igual modo asintió. Ella comenzó a caminar hacia la salida detrás de Slowbro, quien guiaba el camino, y Drew la siguió.
