¡Hola a todos mis amigos!

Muchísimas gracias a todos por el extraordinario recibimiento para con esta pobre escritora y este nuevo fanfic ¡Fue increíble! De verdad que me alegra estar de vuelta con todos ustedes. Espero que este capítulo sea también de su agrado y de nuevo, muchas, muchas gracias por sus bellas palabras.

Xxx, Demonik y katBlur. Muchas gracias por sus bellos mensajes, no supe a dónde responderles, así que les doy las gracias aquí.

Sin más por el momento me despido, trataré de actualizar pronto; de nuevo millones de agradecimientos y…

Que comience el show.

Capítulo 2.

¡Leonardo!—

La familia entera corrió de inmediato al segundo piso rogando por que el maullido de Klunk solo fuera parte de un juego; pero no fue así. Apenas entraron en la helada habitación del mayor, encontraron a Leonardo parcialmente recostado en su cama, sus pantorrillas y pies colgaban fuera de esta; estaba seminconsciente y tendido sobre su costado derecho, cerca de la puerta estaba tirada una botella de jugo de manzana aun cerrada.

¡Leonardo!— exclamó su padre al tiempo que llegaba a su lado y lo tomaba entre sus brazos para tratar de sentarlo y hacerle reaccionar. — Leonardo Hijo mío ¿Qué te sucede? ¡Leonardo!— el chico apenas estaba despierto y se desvanecía entre sus brazos. — Creo que ya responde. —

No, de...— murmuraba con poco aliento y con la vista al frente de la cama. —…jes… que lo…hagan. —

¿Que no hagamos qué?— quiso saber el menor a un lado de su padre.

No lo sé. — respondió Don luego de obtener una muestra para el glucómetro. — ¡Por Darwin! Está bajísima. — exclamó a la vez que corría al tocador a preparar el medicamento.

Pero no lo entiendo, estaba bien en la sala ¿Qué fue lo que pasó?—

Todos sabemos muy bien lo que pasó. — Don dedicó una mirada al ninja de rojo, que aclaraba por completo las dudas del más pequeño; pronto Miguel Ángel también le miró con rabia.

¡Demonios!— exclamó el de rojo en voz baja y claramente afectado.

No…— se alcanzó a escuchar la voz de Leo, llamando la atención de todos. — No…— Don tomó asiento junto al mayor y tomó su brazo para aplicarle la glucosa. — No, quiero. —

¿Bromeas? Es necesario que te inyecte. — declaraba el genio mientras comenzaba a aplicar el medicamento. Lo que Donnie no sabía, era que el mensaje no era para él, sino para Yoshi, que estaba al pie de la cama atento a cada palabra de su nieto.

No te preocupes. — luego se giró rumbo a la ventana, donde estaban las herramientas espirituales de su nieto. — Ya escucharon a su amo. — las cinco jóvenes vestidas de blanco, obtenidas en los diferentes cementerios que Leonardo visitó con Lázaro, escuchaban con atención. — No pueden tocar a Rafael, es una orden. — las entidades comenzaron a reclamar disgustadas.

¡Pero no es justo!— inició una joven filipina de piel clara y bronceada, baja estatura y cabello negro trenzado de lado llamada Evelyn.

¡Merece un castigo!— le siguió una chica de tez más oscura y realmente alta, de complexión atlética 1.90 contra el 1.69 de su compañera anterior, con el cabello en cola de caballo de nombre Candace, pero Leo por diversión, la llamaba Khan.

¡Sólo déjenme con él un par de minutos y lo haré pedir perdón de rodillas!— aseguraba Cristina (Chris), una latina de carácter y figura fuerte, 1.75 de altura y piel clara; cabello corto.

Cariño, yo quiero ir primero. — le ordenaba Latoya, una chica de tez caramelo, cabello negro abajo del omóplato, uñas largas y afiladas; Chris lejos de ofenderse, parecía cederle el paso; pues en vida como en la muerte, lo que quisiera su nena lo tendría.

¡Chicas, chicas!— les llamó Madeleine de cabello largo, ondulado y castaño, piel morena clara y 1.77 de estatura. — Recuerden que soy la líder, yo debo ir primero. — la discusión iba a iniciar, cuando.

¡Todas guarden silencio!— ordenó el guerrero ninja. — Su amo ha dicho que no será tocado y así será. — las ex pandilleras a regañadientes aceptaron esto a pesar de las miradas asesinas que obsequiaban al ninja rojo; el cual por cierto, estaba bastante incómodo.

Cómo me gustaría ponerlo en su lugar. — susurraba Chris, cuando.

¡Regresen a sus puestos!— ordenó Yoshi, pero las chicas dirigieron la mirada rumbo a la cama. — Después podrán regresar a ver cómo sigue. —

Está bien. — aceptó Mad la propuesta en nombre de todas. — No tardaremos. —

Latoya y yo haremos la ronda por el jardín. — anunció Chris seguida por su compañera.

Yo revisaré el resto de la casa. —

Nosotras iremos al lago. — anunciaron Khan y Darla.

Si pasara algo malo, nos llamará ¿Verdad?— preguntó esta última.

Así es. — prometió y agradeció con una sonrisa el interés por su nieto. Poco a poco los espíritus fueron dejando el cuarto haciendo que, para sorpresa de los vivos la recámara comenzara a adquirir una temperatura más agradable.

¿Sintieron eso?— preguntó nervioso el menor. — ¿Creen que había alguien más aquí?—

¿Además de mi maestro Yoshi? Es posible. —

¡Qué horror!—

¡Miguel Ángel! No seas irrespetuoso. — ordenó su padre.

¡Pero sí lo es! ¡Y miren! Klunk está atento viendo a la ventana ¿Por qué será?—

Cuando despierte Leo le preguntas. — sugirió el de morado.

¡No gracias! Me dan miedo las cosas que cuenta. —

¡Entonces ya cállate!— exigió el segundo para disgusto del pequeño.

¡Cállate tú!-

¡Silencio! ¿Cómo sigue tu hermano Donatello?—

Ya pasó lo peor sensei Ahora solo debe descansar. —

Bien, entonces arreglémosle la cama. — de inmediato Mikey y Donnie ayudaron a recostar a Leonardo que ya dormía tranquilamente entre los brazos de su padre. Al terminar, Splinter ordenó. — Salgamos, hay muchas cosas que hacer. — dejando al pequeño Klunk a un lado del primogénito, el resto de la familia salió al pasillo en completo silencio y con muchas preguntas en mente.

¿Leo estará bien?— al fin se animó a preguntar Rafael.

Estará bien. — le respondió su padre. — Ahora debemos...—

¡ERES UN DESGRACADO!— esto ninguno se lo esperaba. Al tiempo que gritaba su reclamo, Mikey se abalanzó contra Rafa a puñetazos y patadas. — ¡CASI MATAS A LEO, CASI LO MATAS!—

¡MIGUEL ÁNGEL!— gritó Don sin saber si debía intervenir o no.

¡NO, YO NO…!— alegaba Rafael a la vez que se protegía de la mayoría de los golpes. — ¡YO NO PLANEE NADA DE ESTO!—

Pero tú tuviste la culpa de su crisis hipoglucémica. — apoyó el genio al menor, quien al escucharlo continuó su batalla contra el segundo, consiguiendo propinarle un par de puñetazos a la cara.

¡ ¿POR QUÉ, POR QUÉ HICISTE ESO?!—

¡QUE NO QUISE…!—

¡YA BASTA!— ordenó Splinter frenando a los dos. — Al dojo ¡Ahora!— sin poder protestar, los tres menores se retiraron en silencio, pero no en paz, pues las miradas asesinas que se lanzaban unos a otros, dejaban en claro que aún faltaba mucho por discutir.

Ya en el dojo, Splinter ordenó a los tres chicos tomar asiento sobre sus pantorrillas; uno al lado del otro, formando una línea, para que en completo silencio meditaran un par de horas sobre lo ocurrido en el pasillo. Mientras tanto; él regresaría a la recámara de Leonardo, dónde llamaría al terapeuta y concertaría la tan necesitada cita. Apenas los dejó sin vigilancia, la discusión reinició.

Eres un tarado. — comenzó el menor.

¡Estás buscando que te cierre la boca de un pu…!—

¡¿Quieren calmarse?!— intervino el genio, que estaba ubicado en medio de ambos guerreros Rafael a su derecha y Miguel Ángel a la izquierda. — ¡¿Por qué hiciste eso?!— se dirigió al rebelde.

¡¿Hacer qué?!—

¡¿Por qué tenías que molestar a Leo?!— le explicó el más pequeño, inclinándose al frente para poder ver al mayor de los tres.

¡¿Molestarlo?!— se inclinó también el de rojo para ubicar al pequeño. — ¡Yo solo quería compartir lo que tenía en el teléfono! no me esperaba semejante...—

¡No te atrevas a faltarle al respeto!— le advirtió Donatello muy seriamente. — No dejaré que vuelvas a referirte a sus gustos con estupideces. — Rafael no daba crédito a lo que oía.

¡¿Es en serio?! Leonardo tiene el teléfono plagado de pornografía gay ¡¿Y yo soy el malo?!—

¡Tú teléfono siempre ha estado lleno de pornografía!— se le enfrentó el menor. — ¿Qué diferencia hay entre la tuya y la de él?—

¡Que la mía es normal!— los menores se quedaron boquiabiertos.

¡ ¿Qué fue lo que dijiste?!— comenzó Don.

¡ ¿ESTÁS LLAMANDO ANORMAL A MI HERMANO?!— le siguió Mikey, ambos ya de pie frente al segundo.

¡CLARO QUE NO! no exactamente. — esto fue peor. — ¡¿POR QUÉ DEMONIOS SE PONEN EN ESE PLAN?!— se puso también de pie. — ¡Yo no hice las reglas, solo las sigo!— la sorpresa ante esta revelación, fue seguida por unos segundos de completo silencio. Hasta que.

¡ ¿ACASO TRATAS DE VERNOS LA CARA DE IDIOTAS?!— explotó el ninja de bandana morada. — ¡TÚ JAMÁS HAS SEGUIDO LAS REGLAS! ¡ ¿DE DÓNDE SACASTE SEMENJANTE TONTERÍA?!—

¡De la naturaleza, genio! Es una regla de la naturaleza y esas las sigues porque las sigues. — esto puso a dudar a Miguel Ángel.

¿Es en serio?—

¡CLARO QUE NO!— respondió el de morado. — Rafael no tiene la más mínima idea de cómo se deletrea la palabra "Naturaleza" como para que ahora nos salga con que sigue al pie de la letra sus supuestas reglas. —

Y entones ¿Por qué dice eso?—

¡POR QUE ES UN ESTÚPIDO!— se enfrentó el tercer quelonio al segundo. — La hetero, la homo, la bisexualidad y cualquier otra que quieras señalar, son tan naturales como respirar, punto. —

Eso no es cierto. — replicó Rafael como si fuera un experto.

¡Claro que sí! Y si vamos a dedicarnos a hablar sobre la naturaleza, tú mismo ahora ¡Eres una aberración de la misma! — tanto el de rojo como el de naranja se le quedaron viendo impactados. — ¿Y sabes por qué?— continuó. — ¡Porque eres un mutante! Solo por eso ¡¿Comprendes?! ¡TÚ ERES EL ANTINATURAL! ¡No la homosexualidad!— el ninja rojo le miró disgustado.

¡Eres un imbécil!—

Quizás, pero igual te estoy diciendo la verdad. — continuó el de morado con aires de suficiencia. — ¿Quieres hablar sobre las leyes de la naturaleza? ¡Bien! ¡Hablemos sobre las leyes de la naturaleza! ¿Sabes? esta dictó que desde un principio tú fueras de este tamaño. — Don colocó a la altura de los ojos de su hermano mayor, dos de sus dedos con una separación de uno centímetros entre ellos. — Y que tu rutina de vida se basara en comer, nadar, reproducirte y morir, punto; pero no, el destino dijo otra cosa y ahora estás aquí aprendiendo ninjitsu en un dojo, manejando un taller mecánico con tu amigo de parrandas y repitiendo las mismas estupideces que dicen muchos humanos retardados que no tienen la más mínima idea ¡DE LO QUE ES LA SEXUALIDAD!— el silencio se hizo en el lugar, al parecer, estas palabras dieron mucho en qué pensar al ninja rojo, para luego preguntar.

Entonces ¿No es un castigo de dios?— Donnie no daba crédito a lo que oía.

¡¿AHORA CREES EN DIOS?!— el disgustado genio iba a arremeter contra el segundo hijo, cuando intervino el más pequeño.

¿A qué te refieres exactamente?—

A todas las veces en las que nos burlábamos de la gente como esa ¿Recuerdan? ¿Aquella noche que estábamos patrullando con Casey en esa área llena de antros cerca del muelle?— ambos chicos trataron de hacer memoria, pues habían sido muchas las veces que habían pasado por ahí. — ¿Cuándo vimos a ese chico delgado y todo amanerado caminar solo por la calle sobre unos enormes tacones?— los dos dieron con el recuerdo.

Nos burlamos de él toda la noche. — respondió Mikey apenado. — Y también lo hemos hecho de los que salen en la tele. —

Y tú estabas con nosotros. — le reclamó el de rojo al de morado.

Lo sé. — aceptó avergonzado. — No es algo de lo que esté orgulloso; pero cuando empecé a sospechar que Leo era gay dejé de hacerlo inmediatamente. — esto extrañó a los otros dos.

¡ ¿Sabías que Leo era gay y no nos lo dijiste?!— reclamó primero Miguel Ángel. — ¡¿Desde cuándo?!—

Hace mucho tiempo, era una sospecha, ni siquiera prestaba verdadera atención. —

¡ ¿Por qué no dijiste nada?!— le siguió Rafa.

¡Porque no estaba completamente seguro! ¿De acuerdo? Solo era algo que se me cruzó por la mente un par de veces. — luego lo pensó un momento. — Al principio creía que solo era indiferente hacía el sexo porque estaba concentrado en sus estudios, pero luego noté que le afectaba lo que se decía sobre la homosexualidad; y sí, lo admito, me impresionó demasiado la sola idea de que lo fuera, incluso me la pasé prestándole más atención para ver si estaba en lo correcto, pero de inmediato no vi nada en forma ¿Qué esperaban? Ser detective no es lo mío. — admitió. — Por si acaso mejor dejé de burlarme de los chicos gay, incluso llegué a pedirles que lo dejaran también, pero nunca me hicieron caso. —

¡Nos hubieras dicho el por qué!— le discutió Miguel. — Yo habría comprendido de inmediato. —

Pero Rafael no. — la respuesta del joven genio no fue refutada por el antes mencionado. — Ni por el maestro Splinter, en esa época…— Don exhaló con tensión. — ¡Cielos! No quiero ni imaginarme lo que hubiera pasado de haberlo delatado. —

Cierto… ¿Y ahora qué hacemos?— quiso saber el pequeño.

De entrada no le digamos nada a nadie. — comenzó a hacer un plan el de rojo para molestia de los otros dos. — Ya veremos cómo…—

¡¿Es en serio?!— preguntó Don indignado.

¡ ¿Estas avergonzado de nuestro hermano?!— le siguió Mikey.

¡¿En estos tiempos modernos nos sales con eso?!— finalizó de nuevo el de morado.

¡NO ESTOY AVERGONZADO!— gritó Rafa para hacerlos callar. — No exactamente…bueno, yo. — parecía querer corregirse, cuando ambos guerreros de menor edad le dieron la espalda y comenzaron a caminar rumbo a la puerta de salida. — ¡¿Adónde van?!—

A la sala. — respondió Mikey.

A la cocina. — le siguió Don.

A ver a Leo. — continuó el de naranja.

A dónde sea que no podamos escuchar tus tonterías. — finalizó el de morado al otro lado del umbral.

¡Pero estamos castigados!— les recordó.

¡No nos importa!— y así Rafael se quedó solo en medio del dojo, dividido entre la verdad de sus pobres y escasos conocimientos sobre la vida y lo que le dijeron sus compañeros. Mientras esto pasaba en el primer piso; en la habitación del primogénito, Leonardo entre sueños alcanzaba a escuchar una voz.

¡Konnichiwa! (Buenas tardes)—

¿Quién habla?—

Gracias por atenderme doctor Park. —

¿Splinter?— el chico de bandana azul trató de prestar atención a lo que ocurría. — ¿Con quién habla?— intentó escuchar la charla, pero el sueño comenzó a vencerlo. Cuando volvió a despabilarse, la conversación ya había avanzado.

Lo que dijo frente a todos…no sé de dónde lo sacó, yo no creo haberle enseñado a ser así, estoy seguro de no haberlo hecho. —

¿Están hablando de mí?— se preguntó el joven líder.

Sé que fui descuidado con su educación, pero estoy seguro de haber hecho esto bien, quiero decir, traté de enseñarles lo que era correcto, lo que pasó esta tarde, fue inaceptable y no puedo permitirlo. —

Sí están hablando de mí. — resolvió el joven al tiempo que despertaba por completo.

Está bien. — el chico vio que su padre estaba a un lado de su cama dándole la espalda. — Entonces, haremos la reunión esta noche; sí, muchas gracias. Sayonara (Adiós) — el roedor miró un momento la pantalla del pequeño celular y colgó.

Maestro Splinter. — el roedor se giró de inmediato.

Leonardo. — el chico comenzó a sentarse en su lugar. — ¡Hijo mío! ¿Cómo te sientes?—

¿Con quién estaba hablando de mí?—

¿Cómo dices?—

¿Estaban hablando de mí, verdad?— insistía el chico. — Lo inaceptable esta tarde ¿Era yo?— se escuchaba preocupado.

¡Por supuesto que no!—

¿Y la reunión de esta noche?— el sensei tomó asiento a su lado.

Es para poder aclarar algunas cosas con el doctor Park. — el padre trajo a su hijo hacía él y le rodeó con su brazo.

¿Cómo qué?— preguntó el niño, permitiendo el abrazo.

Lo que pasó esta tarde con Rafael es algo que definitivamente no debemos permitir que se repita; en ninguno de nosotros, por lo que necesitamos hablar con un experto y así aclarar todas las dudas que tengamos sobre sexualidad y sobre cualquier otro tema que cause controversia. — esto impresionó al quelonio.

¿Entonces yo…?— su padre le miró. — ¿No es por mí que hiciste la cita? ¿No estás aquí para regañarme por lo que les dije?— Splinter parecía no comprender. — Que soy gay. — le recordó.

¿Era mentira?—

No. — aceptó con seguridad y timidez a la vez.

Me alegra oírlo. — esto impactó al muchacho.

¡¿En serio?!—

Sí. —

¿Por qué?—

Porque eso significa que solo será uno, el motivo por el que te llame la atención. — de inmediato la cara del sensei pasó de amable, a la de padre estricto, cosa que puso nervioso al niño de azul e hizo que se separara un poco de su lado. — ¿Por qué no nos dijiste que te sentías mal?—

¡¿Qué?!—

Se te bajó la glucosa y aun así subiste a tu habitación sin decirnos nada; casi te…— no se atrevió a continuar. — Si vuelves a sentirte mal, avísanos inmediatamente. — ordenó. — Esta vez Klunk nos avisó a tiempo, pero si no hubiera pasado…no quiero ni imaginar lo que habría sido de ti ¿Entendiste?— el primogénito estaba boquiabierto.

Sí, yo…lo lamento, pero... ¿Lo que dije que yo…No estás disgustado conmigo?—

No. — Leonardo parecía no poder comprender.

¡¿Estás a favor?!—

Sí. —

¡ ¿Por qué?!—

Porque eres mi hijo y te amo sin importar la orientación sexual que tengas. — Leonardo no podía creer lo que estaba escuchando y las lágrimas comenzaron a cubrir sus ojos, pues la misma empatía le aseguraba que todo era verdad. — Sí un día llegaras a encontrar un chico que te haga feliz, entonces yo seré igual de dichoso que tú. — Leo no pudo evitarlo más y se lanzó a los brazos de su padre ahogado en llanto.

¡Papááá!-

Hijo mío…— le abrazó. — ¿Qué te ocurre?— tuvo que pasar cerca de un minuto para que Leo se tranquilizara y pudiera dar una explicación.

Yo creí. — inició. — ¡Yo creí que me odiarías para siempre! ¡Que me echarías de la casa por sucio o pervertido! ¡Y que no querrían volver a saber de mí!— el roedor lo estrechó con firmeza y cariño. — ¡Creí que te había decepcionado!—

Yo no podría hacerte eso. — lo confortaba. — Ni a ti ni a ninguno de tus hermanos, los quiero mucho, son todo para mí. — se sinceraba. — Jamás me has decepcionado, lo que decía en el pasado, era parte de una oscuridad que no quiero volver a repetir; y sobre sus preferencias. — hablando de los cuatro. — Lo único que me importa es que los hagan felices, nada más. — estas palabras lejos de tranquilizarlo, hicieron que aumentara el llanto.

Yo creí…— apenas se podía entender lo que decía, pues tenía pegado el rostro al pecho de su padre. — No sabes lo mucho que deseaba escucharte decir eso, te agradezco... — balbuceaba el niño sobre el torso de su padre. — Te quiero mucho papá. — Splinter sonrió ante estas palabras.

Yo también te quiero mucho. — le abrazaba con más fuerza, cuando.

¡Papááááááá!— la puerta se abrió y entraron corriendo Mikey y Donnie directo a los brazos de su padre.

¡Yo también te quiero mucho papí!— dijo el menor al tiempo que le caía en el regazo.

¡Y yo!— le siguió el de morado haciendo lo mismo.

Pero hijos míos… ¿Qué hacen aquí?— les interrogó luego de recibirlos entre sus brazos, incluso Leo recibió algunos mimos por parte de los chicos. — Se supone que están castigados en el dojo. —

¿Los castigaron?— quiso saber el mayor limpiándose el rostro con la mano, pero ninguno le contestó.

Sí estábamos sensei. — empezó a explicar el joven genio sin separarse de su padre.

Pero no pudimos quedarnos. — le siguió el menor.

¿Por qué?—

Porque la discusión con Rafael no estaba mejorando. — confesó el pecoso.

¿Discusión? ¿Qué discusión?— nadie atendió al primogénito.

Se suponía que debían estar en silencio. —

Mikey comenzó. — delató Don a su compañero.

¿Por qué estaban discutiendo?— insistió Leo.

Es que no me gustó lo que te hizo en la sala y le reclamé. — respondió y aceptó con valor Migue.

Y decidimos retirarnos para no empeorar la situación. — finalizó Donatello de manera cortante para no tener que entrar en más detalles. — Si quiere castíguenos de nuevo maestro Splinter, pero que sea en otro lado. —

Y que no sea doble ¿Sí?— Leonardo sonrió a esto último y acarició como acostumbraba la cabeza de su pequeño hermano, el cual sonrió feliz ante el contacto.

Una petición muy atrevida de tu parte ¿No te parece?— cuestionó el padre al menor.

No perdía nada con intentarlo. — ante semejante descaro, tanto los hermanos mayores como el padre, comenzaron a reír divertidos.

Muy gracioso Miguel Ángel, muy gracioso. — reclamaba el roedor. — No crean que se salvarán de cumplir su penitencia; después de la cena y de la conversación con el doctor Park, los tres volverán al dojo y reflexionaran sobre lo que hicieron y sobre lo que se hablará en la consulta; ahora, por haberse salido sin permiso me ayudarán a preparar la cena. — esto sorprendió a los chicos.

¿Usted…?—

¿Iba a preparar la cena?— cuestionaron los más jóvenes.

Ese era el plan desde un principio, ya que ustedes tres estarían en el dojo, pero ahora que están aquí, me ayudarán a preparar algo. —

¡Está bien!— aceptaron ambos.

Yo también quiero…—

Tú te quedarás aquí hasta que te llamemos. — ordenó el maestro.

Pero…—

El sensei tiene razón. — lo apoyó Donatello. — Lo de hace rato fue bastante intenso como para que ya estés trabajando en la cocina; así que descansa y te avisaremos cuando esté todo listo. — en vista que todos estaban en contra de que se levantara, el de azul accedió.

Está bien. — se recostó.

Trata de dormir un poco. — sugirió Splinter al tiempo que lo arropaba. — Lo necesitas. —

Sí papá y…— Splinter le miró. — Gracias por todo. —

No tienes nada qué agradecer. — el niño volvió a levantarse para abrazarle. — Ahora duerme. —

Sí. — ambos hermanos estrecharon también a Leo entre sus brazos antes de irse, dejando en claro que ninguno tenía problemas con sus gustos, tal parecía que solo Rafael estaba en desacuerdo con su sexualidad y pronto tratarían de resolverlo.

Ya en la planta baja, cuando la pequeña familia pasaba cerca de la cocina, Splinter pidió a sus dos hijos que se adelantaran, para poder hablar con el rebelde del clan. Al entrar al dojo, se encontró a su muchacho descargando su coraje y frustración con la práctica de una de sus nuevas katas.

Se supone que deberías estar meditando. — interrumpió el padre al guerrero, el cual le miró con sorpresa. — Además estás ejecutando ese movimiento demasiado fuerte, se supone que debes marcarlo con suavidad, como el fluir de un tranquilo río. — el apasionado exhaló con frustración.

¡Aahhh! No estoy para ser un tranquilo río en este momento. — admitió y trató de continuar con el ejercicio.

¿Qué es lo que te molesta exactamente?— el ninja rojo se detuvo un momento para tratar de responder.

Es que, lo que dijo…— comenzó. — No me parece correcto, no está bien. —

¿Qué es lo que no está bien?—

¡Todo!— se quejó. — No me gustó lo que dijo Leo. —

¿Qué exactamente?— a pesar de la frustración que lo invadía, el joven intentó explicarse.

¡Eso!— comenzó. — De que le gustan los…no lo entiendo ¡¿Qué diablos fue lo que se le metió esta vez en la cabeza a Leo?! Primero se aislaba, luego se cortaba y ahora sale con que es… ¡¿Por qué demonios se empeña en complicarse la vida?! ¡¿Acaso no le está sirviendo la terapia?!—

Rafael, no puedes poner en el mismo cuenco, sus problemas psicológicos y su sexualidad, no es lo mismo y tu bien lo sabes. — el rebelde negaba lo que escuchaba. — Tu hermano aceptó que es gay porque siempre fue así, gracias a la terapia y a nuestro trabajo como familia, ahora puede ser igual que ustedes, más independiente y real con su identidad; es nuestro deber apoyarlo incondicionalmente, así como él lo ha hecho con nosotros. —

¡Pero no quiero! ¡No quiero que sea así! ¡No quiero!—

¿Por qué no?—

¡Por que se convertirá en el hazme reír de todos! ¡Se burlarán de nosotros!—

Rafael ¿Quién habría de burlarse de nosotros?—

¡TODOS!— gritó. — Casey, Abril…nuestros enemigos ¿Qué pasaría si se enteraran? ¿No han pensado en eso? Pareciera que todos están conformes con lo de Leo ¿Pero no han pensado en las molestias que esto acarreará? ¿Cómo vamos a poder llevar una vida normal si él está por ahí? Nuestra rutina, no podríamos hacer nada intimo porque él podría…—

¡Suficiente!— le mandó callar su padre. — Leonardo jamás les ha sido irrespetuoso ¿O sí? Su orientación sexual no surgió de la noche a la mañana, ustedes han podido hacer sus cosas, gozar de su propio espacio sin que su hermano mayor les haya faltado al respeto, muy diferente a ustedes que no le permitían ni bañarse en paz ¿Recuerdas?—

Rafael no tuvo que esforzarse mucho para que las memorias llegaran a él, siempre que era hora de bañarse, Leonardo era el último de la fila en tomar una ducha en la vieja guarida, y cuando por fin llegaba su tiempo, no faltaba quien necesitara entrar a usar el baño o a esconderse de la ira del ninja rojo; incluso hacía unos meses atrás, en los primeros días en su nuevo hogar, el impetuoso guerrero entró al baño de su hermano sin tocar a la puerta y según él, lo había atrapado en un momento incómodo.

Además, lo que piensen los demás no debería serte tan importante, en especial si se trata de tus enemigos. — esa parte la aceptó el menor. — Y la señorita O'neil y el señor Jones han sido nuestros buenos amigos desde hace mucho tiempo ¿En verdad crees que se burlarían de la sexualidad de tu hermano?—

Es posible. — opinó en voz baja. — Quizás Casey…—

En ese caso tu deber para con tu familia es enseñarles a los que se atrevan a mofarse, que están en un grave error. — el silencio se hizo por unos segundos. — ¿O acaso estás de acuerdo con ellos?— el niño se confesó.

Siempre me he burlado de ellos. — admitió apenado. — Cuando los veíamos en la calle o en la tele, Casey y yo compartimos la misma opinión, siempre hemos dicho que son unos pervertidos. —

¿Crees que tu hermano es un pervertido?—

No…— contestó con la voz quebrada. — Y no quiero que se vaya a convertir en uno. — el silencio se hizo por unos segundos. — ¿Usted cree que sea un castigo?— preguntó de nuevo. — Por burlarme de ellos ¿Cree que esté siendo castigado?—

¿Quién, crees exactamente que sea el castigado? ¿El joven gay con un hermano intolerante o el chico intolerante que tiene un hermano gay?— esto último dejó pensando al muchacho. — La cena pronto estará lista. — informó el sensei. — Asistirás y después hablaremos con el doctor Park; al terminar tú y tus hermanos volverán al dojo a cumplir su castigo ¿Entendido?— Rafael aceptó en silencio, luego preguntó.

¿Leo…?— o al menos intentó hacer una pregunta.

Él nos acompañará en la cena y en la plática ¿Algún problema con ello?— el ninja rojo bajó la mirada y negó con un movimiento de cabeza. — Bien. — así salió Splinter de la habitación, dejando a su rebelde hijo en completo silencio y de pie al centro del dojo; solo y abstraído en sus pensamientos.

La cena se llevó al principio de una manera totalmente callada y en un ambiente pesado, sin contacto visual entre los cinco comensales. El viejo maestro veía con preocupación como algo tan simple y complicado a la vez causaba tantos problemas en su recién recuperada familia. Si tan solo hubiera prestado más atención en el pasado, se repetía; si les hubiera hablado correctamente sobre sexualidad y tolerancia, ahora todo sería diferente.

Supongo. — trató el roedor de abrir un tema de conversación. — Que mañana terminarán la página red. — se equivocó adrede.

Web. — corrigió Donatello. — Pero aún creo que los precios de la lista son muy altos. — dijo esto último mirando a su hermano mayor, sentado a la cabeza de la mesa, frente a su padre para ser más exactos.

Ya te dije que no los voy a cambiar. — ya había conversación para beneplácito de Splinter. — No insistas. —

Con esos precios jamás serás el ganador del mejor salario en la familia Hamato. — les siguió Miguel Ángel consiguiendo algunas sonrisas entres sus hermanos y padre, en dos quelonios al menos.

Ya verán que seré el campeón de su infantil competencia. — sentenció Leonardo con una sonrisa.

¿Esa es una de las predicciones que venderás en tu página?— preguntó Don.

Mmmm, digamos que es un ejemplo, sí. —

¡Uuuuyyy! Bien dijiste Mikey, ya no ganó. —

¡Oye!— las risas, aunque escasas y poco escandalosas relajaron un poco más el ambiente en la cocina; Rafael fue el único que prefirió quedarse callado.

Después de la cena, como lo había anunciado Splinter, la familia se reunió en la sala, al rededor del altavoz del teléfono para conversar con el terapeuta; todos estuvieron presentes, lo quisieran o no, pues realmente necesitaban de toda la ayuda.

¡Buenas noches a todos!— saludó el terapeuta para iniciar la sesión.

Buenas noches Park-san. —

Señor Hamato ¿Quién más nos acompaña?—

Toda la familia está presente. — respondió.

Me alegra saber que estamos todos reunidos. — se escuchó en la bocina. — Tengo entendido que se dieron algunos enredos con respecto al tema del sexo; podríamos empezar haciendo algunas preguntas, todos daremos nuestras opiniones y al final, tendremos charlas privadas para quienes las necesiten ¿Qué les parece?— la familia estuvo de acuerdo. — Muy bien; Leonardo. — el mayor prestó atención al escuchar su nombre. — Tú padre me dijo que aceptaste tu sexualidad frente a tu familia y no todos lo tomaron muy bien. —

En realidad. — interrumpió Donatello divertido. — Lo sacaron del closet a la fuerza. — las risitas de ambos menores fueron acalladas por Rafa y Leo.

¡Hey!— ambos hermanos se vieron extrañados por semejante sincronía.

¡Yo nunca estuve dentro de ningún closet!— reclamó de Leo, consiguió que las risas de Don y Mikey se escucharan en estéreo.

Chicos. — les llamó Splinter.

¡Lo sentimos sensei!— se disculpó Don.

Así se dice Leo. — aclaró el ninja naranja secándose algunas lágrimas por las risas.

Pues no me gusta, yo, está bien que nunca dije nada al respecto, pero tampoco me escondí, quiero decir, yo solo lo ignoré y ya. — intentaba explicarse apenado.

Eso quiere decir precisamente. — tomó la palabra el doctor. — Salir del closet es una metáfora, significa que asumes tu identidad sexual, cualquiera que sea esta, bisexual u homosexual; primero ante ti mismo y después ante los demás; no tiene nada de vergonzoso admitirlo. — el chico lo pensó mejor.

Supongo, pero igual me parece raro decir que salí del closet. — admitía sonrojado Leo, cuando.

¡Ay por favor! ¿No estarás hablando en serio, verdad?— la tímida sonrisa que se había dibujado por la explicación anterior, desapareció del rostro de Leo.

¿Algún problema Rafa?—

¡Todo!— respondió. — ¡¿Cómo es posible que lo tengas ya tan asumido?!—

¿Y por qué no?— preguntó de frente el primogénito. — Así como tú resolviste desde pequeño que te gustan las chicas y lo toleré, a mí me gustan los muchachos ¿Por qué no maduras y me dejas en paz?—

¡PORQUE ESTÁ MAL!— gritó frustrado para sorpresa de todos. — ¡¿Qué no entiendes?!— el guerrero de inmediato se hizo con todas las miradas.

¡Rafael! Compórtate. —

¡Pero sensei!—

¿Por qué está mal?— la pregunta del pequeño ninja, quien por cierto tenía la mano levantada, llamó la atención de todos.

¿Miguel Ángel, verdad?—

Sí. — respondió al terapeuta y repitió. — ¿Acaso es malo ser homosexual? Porque a mí la verdad no me importa que a Leo le gusten los muchachos. — compartía de manera inocente. — De hecho, no tengo idea de lo que hacen juntos los chicos que les gustan otros chicos, no entiendo ¿Qué hacen los gays para que los odie tanto la gente? Hace rato leí por el celular que ellos están más conectados con su lado femenino y que todos tenemos un lado femenino, pero que ellos lo usan más que nosotros ¿Eso es malo? ¿Explorar tu lado femenino? Y ¿En serio tenemos un lado femenino?—

Es cierto que todos tenemos un lado femenino. — respondió el doctor desde el altavoz. — El cuerpo produce ambas hormonas sexuales, estrógeno y testosterona en diferentes cantidades según seas hombre o mujer y claro está, estás no tienen nada que ver con la orientación sexual; la verdad, nadie sabe con exactitud quién o qué dicta desde que naces que seas heterosexual, homosexual o bisexual, entre muchas más definiciones que hay. —

Entonces ¿No tiene nada de malo que te gusten las cosas de chicas, verdad?— todos miraron con curiosidad al pequeño de bandana naranja. — ¿Verdad?— pidió saber apenado por tantas miradas.

Claro que no hay nada de malo en que te gusten las cosas femeninas, y el hecho de que te gusten tampoco te hace homosexual; hay casos de hombres, en su mayoría fisicoculturistas, que gustan de lucir sus bien trabajados cuerpos ante otros hombres y eso no significa que se quieran acostar con ellos, solo es un simple coqueteo; que recibas la admiración de tu propio sexo y que te gusten las cosas que los medios han designado como exclusivas para un género o para otro, no te definen sexualmente. — Miguel Ángel estaba de lo más contento.

¡Estupendo! Me ha quitado un peso de encima doctor, yo creí que estaba haciendo mal. —

¿Y exactamente cuáles son esas cosas que tanto te gustan Miguel Ángel?— pidió saber su papá.

¡My Little pony sensei! ¿No lo han visto? ¡Es lindísimoooo!— la sorpresa en el rostro de todos era un poema. — He querido comprarme un pony desde hace mucho tiempo, pero tenía miedo de que me fueran a regañar. — la alegría del niño hizo que todos (Menos uno) estallaran en carcajadas.

¡Aaayyy Mikey!—

¡¿Puedo comprarme uno sensei?!—

Puedes comprarte todos los que quieras, siempre que no descuides tus compromisos con la familia. —

¡Gracias sensei!— celebraba el pequeño dando brinquitos en su asiento.

Bueno, parece que ya dejamos en claro el punto…digamos, biológico del tema y respondimos las dudas de Miguel Ángel. — comentaba el doctor. — Ahora dinos Rafael ¿Por qué crees que está mal ser homosexual?— antes de que el susodicho respondiera, el menor volvió a levantar la mano como si se tratara de una clase escolar.

Parece que Miguel tiene otra pregunta por hacer. — señaló Donatello.

¡Sí! No me han respondido ¿Qué hacen los gays para que los desprecien?— antes aclaró. — Yo no, obvio, pero parece que Rafa sí y eso no me gusta. — una vez más las miradas inquisitivas cayeron sobre el ninja de rojo, quien sonrojado agregó.

Yo…— o al menos lo intentó.

Los hombres y las mujeres homosexuales no hacen nada en específico para ser odiados. — respondía Park. — Las personas que discriminan son en realidad los que están mal informados ¿No es así Rafael?— el chico apasionado levantó la vista rumbo al altavoz. — ¿Tú en realidad no odias a tu hermano, verdad?— el niño bajó la vista apenado.

No. —

Excelente. — celebró el terapeuta y en silencio también el resto de la familia. — Entonces dinos exactamente ¿Por qué te molesta tanto su sexualidad?—

Yo, no quiero…— comenzó a decir apenado. — Hablar con ellos aquí. —

Podemos quedarnos a solas si lo deseas. — el niño dijo sí con un movimiento de cabeza.

Está bien. — respondió el maestro al tiempo que se ponía de pie. — Miguel Ángel y yo estaremos en la cocina si nos necesitan; Donatello por favor acompaña a Leonardo a su habitación, ya es hora de su tratamiento. —

Sí sensei. — poco a poco el resto de la familia se fue retirando, no sin antes dedicarle una mirada al miembro que se quedaba solo con el teléfono ¿Qué quisieron decirle con esto? Rafael no quiso saber, pues no hizo contacto visual con ellos. Desconectando el altavoz y tomando el auricular, la sesión privada empezó.

¿Estamos listos?—

Sí. —

Ahora dime ¿Qué es exactamente lo que te molesta?— el chico lo pensó un momento y consiguiendo encontrar todas las palabras y ejemplos que necesitaría para exponer su posición, comenzó.

Yo…no me gustan como se presentan ante los demás. — empezaba. — En la tele siempre se burlan de ellos y con mucha razón, pues siempre andan todos amanerados y se visten de manera ridícula; hablan como niñitas y se pintan la cara como si en verdad buscaran que se las rompieran de un puñetazo. — expresó con furia. — Yo no quiero que mi hermano se vuelva afeminado ¡No quiero!— sonaba su voz ya algo quebrada.

La vedad dudo que eso se vuelva posible, la mayoría de los chicos afeminados lo son desde pequeños, y por lo que sé, Leonardo no lo es ¿Eso es lo que realmente te asusta?—

¡¿Le parece poco?!—

Lo pregunto porque Leonardo jamás ha sido afeminado, lo que significa que no será blanco de burlas; ustedes no lo sabrían si no le hubieras quitado su teléfono, entonces ¿Qué te impide en realidad aceptar su orientación sexual?— Rafael lo pensó un momento. — ¿Acaso te molesta la idea de que tenga intimidad con otro hombre?—

En parte, sí, yo…no me gusta la idea de que esté con un hombre como si él fuera una mujer ¡Leonardo no es una mujer, maldita sea! Él es un hombre fuerte, un guerrero y es mi hermano mayor; yo no quiero que ningún desgraciado venga y lo use como si fuera su perra. — esto sorprendió al terapeuta.

¿Crees que las mujeres son perras?—

Bueno, no, pero así se llaman entre ellos ¿No es así? donde sea, en la tele, en la calle; se tratan como si fueran niñas, perras o zorras, lo mismo las chicas. —

Ya veo; pero en el sexo consensual nadie usa a nadie, ambas partes buscan placer en el otro. —

Pero cuando lo hacen dos hombres, uno debe ser la mujer ¿Cierto? Y mi hermano no es la mujer de nadie. —

Es verdad que hay hombres que deciden llevar un rol femenino en su relación, pero solo porque así lo quieren, no porque sea una regla establecida; cuando dos hombres o dos mujeres tienen relaciones sexuales, no están obligados a que uno de ellos deba cumplir el papel del sexo opuesto, a menos que quieran cumplir una fantasía y eso pasa en todas las orientaciones. — esto dejó confundido al chico. — Y parece también que crees también que ser mujer es algo terrible o denigrante, tener una hija o querer ser una mujer en el caso de los transgéneros no tiene absolutamente nada de vergonzoso, nadie, hombre o mujer es inferior al otro en esta vida. — Rafael guardó silencio. — Me temo pequeño, por lo que hemos estado platicando, que has caído en una horrible y profunda cloaca informática. —

¿A qué se refiere?—

A que desgraciadamente en pleno siglo 21, los medios de comunicación abierta, me refiero a la televisión, el cine, la radio y la prensa; lejos de informar correctamente, alimentan los miedos y los prejuicios. En lugar de educar, siguen representando a diversas comunidades por medio de estereotipos; por ejemplo: los granjeros los muestran como seres ignorantes, a las mujeres como personas inferiores, a los homosexuales como unas locas amaneradas en el caso de los hombres y rudas camioneras en el caso de las mujeres; a los afroamericanos los muestran casi siempre como pandilleros o carteristas y a los inmigrantes como monstruos o parásitos que quieren acabar con la economía del país, cuando la realidad es completamente diferente. —

Pero sí hay hombres amanerados y mujeres sumisas. — alegó Rafa.

Pero solo es un pequeño porcentaje; hay mujeres sumisas, sí, pero no por eso son seres inferiores, la mayoría de las religiones se han encargado de colocarlas en ese papel por simple machismo, son los hombres de dichas doctrinas quienes se han encargado de señalar lo que es "Bueno y lo que está mal", tratan de obligar a la gente por medio del miedo a que sigan lo que ellos dictan; describen a las mujeres como seres con poca fuerza de voluntad y fáciles de caer en el pecado; cuando en la antigüedad habían sacerdotisas.- esto extrañó al joven quelonio.

Entonces, el que Leonardo haya aceptado que es gay ¿No significa que de pronto comenzará a portarse como una mujer?—

¡Claro que no! Hay muchos hombres muy varoniles y mujeres muy femeninas que son homosexuales, así como hay quienes deciden comportarse de manera diferente; todo depende que cada persona. —

¿Pero qué hay del sexo?—

¿El sexo entre hombres?—

Dicen que no es natural. —

Es mentira, todo aquello que te produzca placer, sin lastimar a nadie ni a ti mismo, es tan natural como respirar. —

Pero, ellos lo hacen por atrás. — informó avergonzado el menor.

Y los heterosexuales también. —

Bueno, algunas chicas lo hacen.-

Igual que algunos hombres. —

¡¿Queee?! ¡Noo! Los hombres heterosexuales no tienen sexo por atrás, no en ellos. —

¡Por supuesto que hay hombres heterosexuales que practican el sexo anal en sí mismos!—

¡¿Pero cómo?!—

Usando juguetes o teniendo sexo con otros hombres, simple, las zonas erógenas en el cuerpo masculino y femenino son muchas, una de ellas está en el recto; por lo que es natural querer disfrutar de ella y no por ello tienes que ser forzosamente gay. —

Pero no entiendo, se supone que si eres hombre y te gusta que te toquen ahí eres gay, punto, no hay más, entonces ¿Por qué me dice usted que no es verdad?—

Porque no lo es; la orientación sexual está formada, digamos, por varias normas como la atracción emocional, la afectiva, la romántica y el deseo sexual por una persona del mismo sexo o contrario al nuestro; si un hombre y una mujer tienen sexo con alguien del mismo género por la razón que sea como el dinero o el deseo, hacerlo no necesariamente los vuelve homosexuales. —

¿Entonces qué son?—

Seres humanos que exploran su sexualidad sin prejuicio alguno, así de simple. —

¡¿Así nada más?!—

Así nada más, sin etiquetas ni obligaciones, solo un polvo, como popularmente se dice. — el chico guardó silencio mientras meditaba la conversación. — No tienes que obedecer al pie de la letra lo que los medios te digan. — aconsejó el doctor. — Busca por tu cuenta más información al respecto; eres muy joven para solo estancarte en un solo tipo de pensamiento, te puedo pasar si quieres algunas direcciones de varias páginas que puedes consultar sobre la sexualidad en general; te servirían mucho. —

Está bien, pero...— se animó a preguntar por fin.

Dime. —

¿Cómo haremos Leonardo y yo ahora para poder…?— guardó silencio un momento. — Creí que ahora que ya no se concentraba en sus obligaciones podríamos. —

Podrían hermanarse más. —

¡Así es! Pensé que podríamos tratar los mismos temas y ser…—

¿Cómplices?—

Sí, pero ahora que dice que es gay. — al fin pudo decirlo. — No tenemos nada de qué hablar. —

¡Claro que pueden fraternizar! El que tú prefieras a las chicas y él no, no significa que no puedan hablar de sexo ¡Al contrario! Solo necesitas quitarte el miedo al tema y podrán hablar de todo; lo que prefieran hacer y que les hagan, el cómo les gustan sus parejas, podrían compartir técnicas de cortejo; no tengas miedo a entablar conversación con temas considerados "Tabú" expande tu mundo. — el joven escuchaba con atención. — En este momento estás como en la antigüedad, que creían que la tierra era plana y no había nada más allá de la línea que se veía al final, imagina todo lo que te estás perdiendo al aferrarte a algo tan absurdo, en especial, de una sana relación con tú hermano mayor; en serio te lo digo, no creas en la basura de otros; piensa por tu cuenta ¿De acuerdo?—

De acuerdo. —

Te pasaré toda la información que tengo y varias direcciones de consulta en internet, y si necesitas seguir hablando o quieras que resolvamos algunas dudas, llámame, saben mi número. —

Está bien, gracias. —

La sesión con el doctor Park terminó dejando a Rafael con muchas cosas en qué pensar. Luego de despedirse del terapeuta, llamó a su padre y entregó la bocina para que ambos adultos se despidieran correctamente; con parsimonia el temperamental guerrero fue acercándose a la cocina, donde vio a Mikey tomando un plato de cereal y viendo la tele.

¿Y Don?— preguntó esperando que el coraje del pequeño ya se hubiera esfumado.

Sigue en el cuarto de Leo. — respondió el pequeño sin problema. — ¿Qué tal tu terapia privada? ¿Se te quitó lo bruto?—

No me molestes. — advirtió el de rojo sacando una soda de la nevera, para luego retirarse a su habitación. — Buenas noches. —

¡Buenas noches!—

Ese día había estado lleno de sorpresas, unas menos agradables que otras, opinaba el ninja rojo. Lo conversado esa noche con el doctor Park le había dejado mucho que pensar, toda su vida había estado seguro que solo existía una manera de manejarse en la vida, en especial con el sexo; solo hay hombres y mujeres, mamás y papás; claro que habían padres solteros, como el maestro Splinter; pero estos a la larga solo se podían relacionar con parejas de su otro género; cualquier otra cosa diferente que apareciera era malo, despreciable. Si eso se lo habían hecho ver terceras personas y los medios de comunicación como lo dijo el terapeuta, si eso era cierto, entonces algo se tenía que hacer de inmediato, pues nadie le dice a Rafael Hamato lo que debe hacer con su vida; si en verdad hay mucho más allá afuera, lo tenía que averiguar.

Fin del capítulo 2.