¡Holaa! ^^
No puedo creer que les haya gustado tanto T^T Pero me alegro mucho ^^
Les comento que este capi no es muy "fuerte" que digamos, sino que el próximo será bastante interesante :3
Desde ya, disculpen si tengo mala ortografía o si está mal redactado, háganmelo saber :)
Aclaraciones:
* La Guerra no pasó, no existió.
* No existe la Alianza.
*Sasuke no mató a Danzou.
* Más adelante verán que determinados sucesos tampoco pasaron.
Advertencias: +16. Lenguaje obsceno. Violencia. Lime.
Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
Agradecimientos a:
Silvin Lewis Uchiha
cinclayj2
yomii20
mussa-luna
aRiElLa 95
CHOMIN
daliapv. perez
Y a todos los que me dejan un lindo reviews y lo leen o estan esperando la conti, sinceramente me alegra mucho que les haya gustado y me seguiré esforzando :)
Capítulo 2:Compañeros.
Cerró sus ojos buscando paciencia. Varios chicos se peleaban por sentarse al lado suyo y otras le decían lo hermoso que era su hermano. Oh por Kami, esperaba que Iruka-sensei llegara pronto para que se pudiera librar de ellos.
Y como si el cielo la hubiera oído, Iruka apareció por la puerta haciéndolos callar y poniendo orden en el salón. Luego de que todos se callaran y tomaran asiento, Iruka comenzó a nombrar los equipos, a ella le tocó con Minato Uzumaki. Un chico de piel algo morena, tenía el color de cabello de su madre, negro azulado, y los ojos de su padre, el Hokage Naruto Uzumaki. Su otro compañero era Taro Hyuga, tiene el cabello castaño igual que su madre como su piel, y poseía los ojos de su padre. Neji Hyuga.
Eran el equipo 3, rogó porque no le tocara como sensei a su madre, no era que no la quería. Había entrenado muchas veces con ella, pero estaba segura, no, apostaría su vida que su madre la regañaría como una niña de 6 años delante de sus compañeros.
Tragó grueso.
Se limitó a observar a sus compañeros, no le habían tocado mediocres, Taro era inteligente y divertido, y Minato era poderoso aunque algo frío y amargado. Frunció el ceño, no encontraba una respuesta lógica a que sea tan anti-social el tipo, su padre es alegre y su madre algo tímida. Tal vez había heredado la actitud de los Hyuga, pero Taro…
Oyeron como tocó la campana y se retiraron lentamente. El equipo 3 se dirigió a la terraza donde lo esperaría su nuevo sensei. No se dirigían palabra, eran amigos desde la infancia, por lo tanto no se les haría difícil ser un equipo.
Por otro lado, se encontraba Sakura viendo a sus alumnos, trataban de conocerse mejor. Ellos eran Nara Souta, Inuzuka Kai y Aburame Ryu. Parecían llevarse bien, pero el chico perro quería divertirse haciendo bromas.
-Muy bien muchachos, mañana a primera hora los quiero en el campo de entrenamiento número 10. ¿De acuerdo?-
-Hai.-
-Perfecto, nos vemos mañana chicos, vayan preparados.- dicho esto en un puff desapareció.
Caminaba con paso elegante, las personas lo miraban con enojo y otras con cierto miedo. Sonrió de lado y colocó sus manos en los bolsillos. Volvía de su pequeño entrenamiento y estaba algo cansado ya que sus entrenamientos no eran los más hermosos ni tranquilos.
Abrió la puerta de su casa, escuchaba como su madre tarareaba una canción, debía estar lavando ropa o tal vez haciendo el almuerzo ya que era mediodía. Entro a la cocina y encontró a la pelirosa picando tomate. Su fruta más apreciada (Oh si, el tomate es fruta no una verdura u.u).
-Más te vale que antes de que este la comida estés bañado Sano-chan.- advirtió Sakura mientras hacía su tarea.
-Claro Oka-san.- dio media vuelta para irse pero se detuvo, tenía que decirle, total ya se había inscrito en los exámenes hace 2 meses.- Me presentaré para los exámenes ANBU mañana Oka-san.-
-Oh, ya veo…- susurró Sakura cerrando sus ojos esmeraldas y dejando de picar. Su hijo era un muchacho talentoso, pero sólo era un niño y temía por él. Aunque lo haya entrenado Kakashi junto con ella, lo creía capaz pero tenía miedo de perder a su pequeño retoño.- Sano-chan…-
Pero ya era tarde, su hijo había subido al cuarto de baño, suspiró y continúo haciendo el almuerzo. Pronto se escuchó como la puerta de entrada se abría y de ella entraba Hikari con una sonrisa en el rostro, se adentró a la cocina, a su madre le encantaba cocinar así que siempre que llegaba iba directo hacia allá.
-¡Oka-san! ¡Oka-san! ¿Adivina quién es mi sensei?- preguntó con voz cantarina.
-Mmm… ¿Kakashi?- la pequeña abrió y cerró su boca varias veces, su madre se volteó para mirarla sonriente.
-¿Cómo…?-
-Digamos que yo también estuve en la reunión cuando decían a quién le tocaba determinado equipo.- soltó una pequeña carcajada al ver como su hija se golpeaba la frente por ser tan despistada, se había olvidado de que su madre también era sensei.
Hikari suspiro y se sentó en una silla, mientras que Sakura continuaba con su labor de chef. La pequeña pelinegra observaba como cocinaba con movimientos ágiles mientras tarareaba, a veces, cuando encontraba así a su madre, se imaginaba que un hombre entraba por la puerta sonriendo, entregándole flores a su madre y dándole un beso. Porque eso sería una familia completa
¿Verdad?
-¿Aniki donde esta?-pregunté viendo hacia todos lados.
-Se está bañando.- respondió sonriendo. Aunque pelearan, no podían estar separados por mucho tiempo, se querían demasiado.
-Umm…- Hikari se detuvo a pensar un momento en su pregunta, su hermano estaba en el baño, lo cual era el momento ideal para preguntarle a su madre.- Oka-san.. ¿Has pensado en tener novio?
-¿Novio?- repitió con tono de incredibilidad, parpadeó varias veces. Luego de unos segundos sonrió.- No, Hikari-chan. En todo este tiempo me eh concentrado en ustedes y…-
-¡Pero ya estamos grandes ¡Y sabemos cuidarnos!- inhaló y exhalo varias veces mientras colocaba el mantel sobre la mesa. Frunció el ceño mientras volteó a ver a su madre, Sakura alzó una ceja interrogante.- ¡Es hora de que tengas a alguien mamá! De que tengas un novio y…!-
-Cierra la boca Hikari.- a la pelinegra se le heló la sangre. Volteó a ver a su hermano, el azabache tenía el ceño fruncido. Paso saliva por su garganta.
Sanosuke, era una de las personas más celosas que podía llegar existir en el mundo. Desde pequeño, no dejaba que ningún hombre tocara a su madre, y algunas veces, tampoco dejaba a su tío Naruto que la abrace. Pero ahora, los celos habían incrementado, y ahora tampoco dejaba que se le acerquen a su hermana.
-Niños, basta.- puntualizó la Haruno mayor.- Hikari-chan coloca los platos y los cubiertos, y tu Sano-chan, ve a cambiarte y luego pon los vasos y el jugo.-
Naruto expulsó el humo contenido en sus pulmones, mientras que en sus manos tenía un informe ANBU que explicaba las circunstancias en la que se encontraban. Cerró sus ojos, para luego abrirlos con tranquilidad y dirigirlos al retrato de su familia que estaba a su derecha.
-Llamen a todos los Jonín disponibles.- ordenó a Shizune que asintió y salió rápidamente.
Suspiró con pesadez, su hermano era un idiota, sabía que solamente quería protegerlas, pero a veces se pasaba, era molesto. Hace dos horas que había salido de su casa, su madre tuvo que ir al hospital, ya que era la directora y su hermano estaba tan enfadado que tuvo que ir a eliminar el estrés entrenando.
Ella no quiso hacer enfadar a su hermano, solamente quería un padre. Gruñó molesta por sus pensamientos, se estaba poniendo triste y ese no era el propósito de su caminata, sino era relajarse. Detuvo su andar y observó aquella extraña puerta, tenía candado y un letrero de no pasar. Miró con atención el símbolo de aquella puerta y supo dónde estaba…
En el barrio del Clan Uchiha.
-¿Qué haces por aquí Hikari-chan?- la nombrada se dio vuelta asustada para ver a su compañero de equipo.
-¡Me asustaste Minado-dobe!- gritó haciendo que el nombrado entrecierre sus ojos celestes.
-Eres un ninja, deberías estar atenta.-
-Tks.- volteó su rostro hacia un lado haciendo un infantil puchero que ante los ojos del chico se le hizo tierno.
-Como sea, ¿Qué haces por estos lados? Sabes que está prohibido teme.-
-Es que discutí con aniki y decidí salir a caminar, pero no estaba prestando atención por donde iba.- lo miró nerviosa mientras le sonreía haciendo que el chico rodara los ojos.
-Eres muy despistada a veces Hikari-chan.- suspiró.- ¿Quieres ir a comer Ramen?-
-Pues, no traigo dinero. Tendríamos que pasar por mi casa…-
-Yo invito.- se apresuró el chico mientras comenzaba a caminar en dirección a su puesto de comida favorito.
La pelinegra se sonrojo ¿Acaso era una cita? Negó con la cabeza mientras comenzaba a caminar en dirección al hijo del Hokage. Una vez que estuvo a su lado, lo miró de reojo. Minato era un joven muy apuesto, tenía a todas las féminas de su generación detrás de él. Aunque, hubo un tiempo en donde ella también se sentía atraída por él, pero ya lo había superado ¿Verdad? Se mordió el labio inferior mientras sentía sus mejillas arder y su corazón latir rápidamente, no debía tener esa clase de sentimiento hacia su compañero.
-Deja de hacer eso.- le protestó molesto el peliazul.
-¿Q-ué cosa? "Ay no, ¿se dio cuenta?"- preguntó algo nerviosa mientras observaba como el muchacho detenía su andar, haciendo que ella lo imite.
-De morderte el labio.- le susurró mientras volteaba a verla.
Se miraron fijamente a los ojos por largos segundos, en donde parecía que el tiempo se había detenido y se hacía eterno. La Haruno trataba de controlar los latidos de su corazón porque estaba segura que Minato los podía oír. Mientras que el muchacho de mirada celeste la miraba atentamente, haciendo que ésta se sonroje aún más. Hikari murmuro – como pudo- una disculpa, el peliazul soltó un suspiro para luego hacerle una señal con la cabeza para que entraran a Ichiraku, en donde muy tímidamente, la chica de mirada jade lo siguió. En el local se encontraban algunos de sus compañeros de la Academia, entre ellos Taro que le sonrío muy abiertamente.
-"Diablos Hikari-chan, a veces eres tan despistada."- pensó Minato mientras tomaba asiento al lado de su compañera. Tensó la mandíbula al ver como sus compañeros de equipo hablaban tan amigablemente.
-Nee Hikari-chan, me sorprende que seas hermana de Sanosuke, él es un genio.- comentó el castaño haciendo reír a la mayoría sabiendo que la Haruno era muy distraída en comparación de su hermano, cosa que molestó un poco a la mencionada.
-Que sean mellizos no significan que sean iguales, baka.- protestó Minato en defensa de ésta, dejándolos a todos sorprendidos.
-"Minato-kun…"- la pelinegra se sonrojó fuertemente mientras miraba a su compañero.
-¡Eso ya lo sé!- le gritó a su "primo" avergonzado por la situación.
-Nunca los compares.- sentenció el de pelo azulado mientras volvía a comer.
-¡Vamos chicos! No peleen. Estamos celebrando que al fin somos gennin.- trato de relajar el ambiente la chica Yamanaka.
-Aunque Sano-chan se graduó más temprano que yo.- murmuró la Haruno. El Uzumaki frunció el ceño, no le gustaba verla así. Observó que el restó no la escuchó y ya hablaban de otros temas.
-Si, pero…- tragó grueso mientras vio como esos ojos jade lo interrogaban. Sonrío de medio lado dándose valor.- No estarías acá con nosotros ni tampoco estaríamos en el mismo equipo.-
La Haruno lo miró anonada y luego le sonrío abiertamente. Era cierto, si ella se hubiese graduado a temprana edad como su hermano, no estaría con ellos. No hubiese pasado tantos momentos con Minato, ni estarían en el mismo equipo. Sintió como el ritmo de su corazón se aceleraba ¿Acaso su compañero le estaba tratando de decir algo? Se mordió el labio y volvió su vista al plato. Mientras Minato se quedó observando la gran sonrisa de Hikari y cómo sus ojos brillaban intensamente, había valido la pena dejar un poco su orgullo de lado.
-Gracias, Minato-kun.-
-Hn-
Relajó la mandíbula y guardó el kunai que tenía en sus manos. Tal vez se preocupaba demasiado, sabía con exactitud que el Uzumaki haría todo lo posible para que su hermana se sintiera bien y esté contenta. El muchacho de ojos celestes hace medía hora lo había ido a buscar al campo de entrenamiento, ya que no había nadie en su casa, para preguntar sobre Hikari. Soltó un bufido, era bastante obvio que Minato estaba enamorado de su hermana y viceversa.
Observó el cielo y vio que Naruto lo mandaba a llamar, el ave hizo un par de giros y se retiró. Al parecer era urgente. Dio un último vistazo al local de Ichiraku, donde por una pequeña abertura se podía ver como Minato y Hikari se miraron y sonrieron. Su mirada se ensombreció. Él no se metería en la relación porque, si su hermana era feliz, él también lo sería. Sonrío de medio lado, su futuro cuñado primero tendría que dejar de lado su orgullo para confesarle sus sentimientos a su melliza y pedirle permiso a él.
Eso iba a ser divertido.
Desapareció del árbol en donde se encontraba y en unos segundos estuvo al frente de la puerta del Hokage, tocó la puerta y se escuchó un grito desde adentro. Abrió la puerta y se encontró con varios Jonin, entre ellos su madre y Kakashi. Entro silenciosamente y se colocó a la par de su progenitora, quien le dedicó una dulce sonrisa.
-Bien.- comenzó el rubio.- Los he reunido porque me llegó un reporte ANBU. Al parecer Akatsuki comenzó a moverse y se dirige hacia acá.- comenzó el bullicio a lo que el rubio los miró duramente.- ¡Silencio! Creemos que en un mes o tal vez más decidan atacar. No son idiotas, saben que se enfrentan a una Aldea llena de ninjas fuertes.-
-Un momento, ¿Qué pasará con los exámenes Chunin? Su puestamente son en dos meses.- preguntó alguien desde el fondo.
-Tal vez deberíamos adelantarlos.- sugirió Anko, su Hokage la miró fijamente por lo que decidió apresurarse a hablar.- Ninjas de otras Aldeas vendrán, incluso sus Kages. No creo que se arriesguen a atacarnos.-
- Puede ser.- todos prestaron atención al Nara mayor, Shikaku.- Pero en la situación en la que estamos, no creo que sus Kages dejen sus Aldeas solas.-
-Pero vendrán sus ninjas, Akatsuki no querrá una guerra contra las Cinco Naciones.- dijo Kakashi, haciendo que los murmullos vuelvan y más fuertes.
Naruto frunció el ceño, ambos hombres tenían razón ¿qué debía hacer? Él no quería poner en riesgo a las otras Aldeas, pero la suya estaba primero. Apretó fuertemente su mandíbula haciendo que sus dientes crujan. Si se atrevía a enviarles un aviso a los Kages sobre un posible ataque de Akatsuki, posiblemente la organización interceptaría sus cartas y adelantarían el ataque. Bufó exasperado ante la situación.
-De acuerdo.- todos se callaron para prestar atención a su Hokage.- Adelantaremos los exámenes, pero los ninjas que se presenten deberán estar bien preparados ya que posiblemente Akatsuki haga su movimiento durante los exámenes, como lo hizo Orochimaru.-
-Pero esta vez no sucederá lo mismo.-
-Claro, pero no hay que olvidar que cabe la posibilidad de que Uchiha Sasuke y su equipo se hayan unido a ellos.- Anko entrecerró los ojos, no tuvo que haber dicho eso en voz alta.
-Prepararemos algo para eso. Los mantendré informados.- finalizó Naruto la charla observando significativamente a Kakashi a lo que éste asintió con la cabeza.
¿Matarían a Sasuke? Se mordió el labio y se obligó a no mirar a nadie, ni siquiera a Sanosuke. Por más que le haya hecho pasar por muchas cosas, por más remoto y estúpido que parezca, ella lo seguía amando. Abrió los ojos a más no poder dándose cuenta de algo, el Uchiha sabría que tenía hijos o tal vez ya estaba enterado y venía por ellos. Trató de relajarse, él jamás haría eso. Aunque nunca pensó que iba a violarla y si lo hizo.
Uno por uno se fueron retirando para continuar con sus obligaciones, quedando en la sala Naruto, Sakura, Kakashi y Sanosuke. Todos menos el último se miraban con nerviosismo, había llegado la hora que el Uchiha pagara por todo. Y pese a todo lo que había hecho, ellos añoraban al Sasuke de antes. Tenían la esperanza de que se uniera a ellos, de que pidiera perdón. Pero sabían que eso no iba a suceder. Y eso provocaba un profundo agujero en sus corazones.
-Así que Sanosuke-chan ¿Mañana te presentarás para los exámenes ANBU?- el peliplata decidió romper aquel aire tenso con su típica voz despreocupada sacando su amado libro.
-Hn.-
-¡Sano-chan! Responde bien.- lo regañó su madre mientras lo miraba reprobatoriamente.
-Está bien Sakura, supongo que estoy acostumbrado.-
-¡Tengo Fe en que lo harás bien Sano-chan!- exclamó el rubio con un poco de alegría al sentir el ambiente más relajado.
-Por supuesto.- dijo el pelinegro mientras sonreía de forma arrogante haciendo que a los presentes les diera un sentimiento de nostalgia.- Me retiro, iré a descansar. Oka-san, Hikari está con Minato en Ichiraku. Hasta luego.- se despidió con una leve reverencia y desapareció.
-Supongo que yo también me iré.- suspiró la pelirosa mientras se marchaba a paso lento, sabiendo que le dirían algo sobre el parecido que tenían su hijo con Sasuke, se apresuró.- ¡Adiós Kakashi-sensei, Naruto-baka!-
Apenas la pelirosa cerró la puerta las miradas de Kakashi y Naruto se ensombrecieron. Se miraron unos minutos y tras un asentimiento de cabeza del peliplata éste se retiró. El rubio cerró los ojos, puede que nadie haya notado nada, pero ante los ojos de sus sensei y suyos casi nada pasaba por alto. Al momento de nombrar a Sasuke, el pequeño Sanosuke parecía indiferente ante la situación. Pero en sus ojos, por un breve instante, hubo un brillo macabro, casi siniestro. El muchacho pelinegro cada día se parecía a Itachi, pero su mirada era peor que la de Sasuke.
Simplemente, era oscuridad total.
Y supo en ese entonces, que Sanosuke había elegido el camino equivocado.
-Ese muchacho está perdido en la oscuridad.- susurró levemente tratando de evitar la tristeza que lo invadía. Apagó las luces, y él también se marchó a su casa, necesitaba a su familia.
¿Qué les pareció? :)
Nos vemos/leemos en el próximo capii ^^
