¡Hola mis queridos lectores! :)

Les traigo un nuevo capítulo de esta historia. Tardé un poco ya que se me borraron los documentos del Pen y tuve que volver a escribir todo nuevamente, obviamente no me quedó como el original. Pero igualmente me gustó y espero que sea de su agrado también.

Bienvenidos a todos :) gracias por tomarse la molestia de leer mi Fic, dejar un comentario, colocar la historia entre sus favoritos y/o seguirla. ¡Me dan muchos ánimos!

Los dejo que lean tranquilos.

Aclaraciones:

*La Guerra no pasó, no existió.

*La Alianza no existe.

*Sasuke no mató a Danzou.

*Verán sucesos que no pasaron.

Advertencias: +16. Lenguaje vulgar.

Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen pero esta historia sí.


Capítulo 6: Exámenes Chunin

Parte I

Padre e hijo

Memorias de Sakura...

Ahora que Tsunade-sama ha muerto, Naruto fue promovido a Hokage. Y a pesar de que siempre fue su mayor sueño, no está para nada contento, porque aún la idea de Sasuke hundido en la oscuridad lo corroe. Sé que él no se rendirá, por más que me haya…violado, Naruto lo sigue esperando con los brazos abiertos, y muy en el fondo, yo también.

Las cosas se volvieron más difíciles y peligrosas, con la Aldea casi completamente destruida, la probabilidad de una nueva invasión es alta. No me refiero específicamente a Akatsuki, sino a las otras Naciones. El rencor y el dolor causado por las Guerras aún están presente. Por suerte, Gaara-sama nos prestó un poco de su ayuda, pero probablemente las demás Aldeas no se lo tomen tan bien. Rogamos poder cambiar eso.

Con respecto a mí, decidí ejercitar más duro pero sin arriesgar a mi bebé. Naruto decidió que permaneciera en secreto el tiempo posible y que cuando naciera, dijera que era de un ninja que había muerto en alguna misión. Sé por qué es todo eso, la vida de mi hijo correría un gran peligro. Por eso, es que entreno cada vez más y más, debo superarme para poder protegerlo. Y por más que tenga a mis amigos que darían la vida por mí, no sería justo. Hinata, Ino y Ten, también están embarazadas, nos llamas la "generación irresponsable". Pero hay una diferencia entre todas nosotras, ellas tienen a sus novios, en cambio yo, estoy sola.

Cómo desearía que estés aquí Sasuke-kun…


Se levantó soltando un gran bostezo mientras se estiraba, un poco desorientada miró al calendario que tenía colgado en una de las paredes. Abrió los ojos y se apresuró a ducharse, la fecha de hoy tenía un gran círculo rojo, hoy eran los exámenes. Casi lo había olvidado por completo, ya que el día de ayer su hermano se había tomado la molestia de enseñarle unas técnicas básicas del Clan Uchiha. Su Clan. No las había dominado por completo, no era como su gemelo que ante el primer intento los jutsus le salían perfectamente.

Soltando un suspiro se acomodó su ropaje ninja, se miró un momento en el espejo. Su cabello era azabache pero poseía misteriosos reflejos azules, estaba segura de que lo había heredado de su padre al igual que su color de piel ya que era más pálida que la de su madre. Apretó los labios mientras se ataba su estuche con elementos ninjas. La otra noche, unos minutos después de hablar con Sanosuke fue a acostarse con su progenitora para pedirle perdón. Y cómo había esperado de ella, le hizo un hueco en su cama y ambas durmieron abrazadas.

- Buenos días. - saludó apenas llegó a la cocina, sentándose en la mesa.

- Buenos días Hikari-chan. - la pelirosa le sirvió el desayuno mientras colgaba su mandil. - Debo irme pero desayuna tranquila. Aún falta una hora para que comiencen los exámenes.-

- Quedamos en que iríamos temprano.-

- De acuerdo ¡Suerte Hikari-chan! - se despidió Sakura tras guiñarle el ojo.

- Oka-san es rara. - pensó en voz alta al ver salir a su madre.

Al terminar de desayunar, lavó todo y salió de su casa un poco apresurada para encontrarse con sus compañeros. Al caminar por las calles no pude evitar pensar en su tío, él era un héroe catalogado como criminal que había matado a sus sentimientos por el bien de Konoha. Sintió un poco de rencor pero desechó eso al instante. Seguramente Itachi querría que vivieran en paz, y ella estaba dispuesta a dar su vida por el ideal de su tío.

Al frente del edificio se encontraban Taro y Minato, les sonrío levemente y se acercó a paso apresurado. Para su mala suerte, los "primos" estaban de mal humor, el castaño estaba berrinchudo mientras que el peli azulado se mostraba más indiferente y hosco que de costumbre. Soltó un suspiro cansino mientras se adentraban a la estructura. Vieron a varios Gennin de diferentes Aldeas, también se encontraban los alumnos de su madre. Se sonrojó un poco mirando hacia todos lados, esperaba no encontrársela ahí.

- ¿Preparada Hikari? – su mejor amiga la sacó de sus pensamientos. - Hemos estado entrenando, no se los dejaremos tan fácil.- retó la Yamanaka.

- Ya lo veremos.- ambas se miraron a los ojos fijamente para luego sonreír. - Has tu mejor esfuerzo. Sería aburrido ser Chunin sin una puerca a quién molestar.-

- ¡Jo! Esfuérzate tú frente.-

- Tks, dejen de pelear. - suelta un bostezo y las mira con aburrimiento. - No sean problemáticas.-

Las féminas ruedan los ojos pero a los segundos sueltan una pequeña risa. Se habían hecho del Nara hace tiempo y podrían decir que el cerebrito ya tendría más o menos todo calculado. La Haruno sintió una mirada penetrante, se volteó encontrándose con los ojos celestes y perla de sus compañeros ¿Qué les pasaba? Cuando abrió la boca para hablarles, se les indicó que debían entrar al salón para su primer examen.

Luego averiguaría que les ocurría, se prometió.

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La hermosa mujer de melena rosada se paseaba con elegancia casual por la torre del Hokage robando suspiros y miradas de muchos shinobi's. Golpeó la puerta de la oficina principal y se adentró, encontrándose con varios ANBU. Naruto al verla le sonrió mientras que las personas con las máscaras desaparecieron silenciosamente. El Kage se levantó de su silla, rodeo el modesto escritorio y se posicionó al lado de su ex –compañera.

- Debemos ir a la sala de juntas.-

- Si. - asintió la fémina mientras comenzaban a caminar. - ¿Hinata-chan?-

- Oh, no se está sintiendo muy bien debido al embarazo y los nervios por Minato. - comenta un poco preocupado.

- ¿Te gustaría que después vaya a verla?-

- Si, realmente me dejarías más tranquilo Sakura-chan. - la nombrada sonríe.

Avanzaron hasta otra sala en silencio, el Uzumaki había aprendido que su amiga ya no era tan habladora como antes, por lo que disfrutaba los momentos silenciosos. Entraron a la habitación encontrándose con la mirada de varios Kages, solamente habían asistido algunos ya que no todos habían podido dejar su Aldea. Entre ellos se encontraban los que hace poco (3 o 2 años) habían adquirido el puesto, el Raikage Darui y el Mizukage Chōjūrō, y también el Kazekage Gaara. Todos, con dos guardias que los respaldaban.

El rubio palmeo amistosamente la espalda del pelirrojo para luego sentarse ignorando la mirada fulminante de Sakura, seguramente reprochándole su actitud demasiada confiada. La mujer de mirada jade se posicionó detrás de su Hokage al igual que Kakashi, que extrañada mente ya se encontraba en el cuarto. Comenzaron a hablar de cosas triviales animadamente. Naruto había sido capaz de unificar un poco a las Naciones con su personalidad carismática, pero igualmente, un poco de desconfianza era palpable en el ambiente.

- Sakura-san. - la nombrada miró al Kage de la Arena.

- Gaara-sama. - lo saludó con una sonrisa. - ¿Qué tal el viaje?-

- Estuvo bien. - miró de reojo a los demás líderes que no dejaban de hablar. - Aunque esto promete ser entretenido.-

- También lo creo. - escuchando la escandalosa risa del rubio.

- ¿Tu hija participará en los exámenes?-

- Hai, estuvo entrenando mucho en estos días. - le sonrío.

El hombre de cabello plateado miraba disimuladamente al par de "jóvenes" a su lado, que hablaban entusiasmadamente ¿Desde cuándo Sabaku no Gaara iniciaba las conversaciones? Entrecerró sus ojos un poco intrigado, aunque se sabía que ellos eran muy buenos amigos desde hace tiempo aún le resultaba un poco sospechoso, sobre todo porque el pequeño Sanosuke lo dejaba acercarse a su madre. Cuando en realidad, la mini copia de Itachi, era extremadamente celoso y protector con su progenitora.

Luego de un par de horas, empezaron a discutir sobre posibles atentados durante los exámenes Chunin. Naruto estableció rápidamente que, si su Aldea era atacada, los Kages debían volver a sus hogares con mucha protección. Saltaron algunas protestas pero sabían que no podían interferir cuando era algo interno, además de que sus Aldeas podrían estar en peligro. Se trataba de una situación frustrante y tediosa para ellos, esperaban poder solucionarlo pronto.

Siguieron hablando un poco más, hasta que el rubio Kage lanzó la bomba, propuso formar una Alianza entre las Cinco Naciones. Se quedaron en silencio mirando sorprendidos al Hokage que los observaba seriamente. Antes de que alguien pudiera opinar algo, un Juonin se hizo presente, anunciando que la primera fase del examen había concluido y que pronto pasarían a la segunda. Ante el asentimiento de su Kage desapareció, y todos guardaron silencio.

- Espero que consideren mi propuesta.-

Sin esperar alguna respuesta se retiró junto con sus guardias designados, dejándolos a todos sumergidos en sus propios pensamientos. Gaara sonrío levemente, Naruto había madurado increíblemente. Pero iba a necesitar más que palabras para unificar a países tan dispersos, a lo mejor como ¿Apoyo militar? ¿Económico? Si, esas eran buenas opciones pero también podían hacer surgir la avaricia. Cerró y abrió los ojos lentamente, él confiaba en que el Uzumaki daría lo mejor para una unión.

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Observó con curiosidad el bosque delante de ella. La primera parte del examen había sido algo tediosa, Ibiki, había sido el que se los había tomado pero no para medir sus habilidades, sino su inteligencia. O eso creyeron, cuando finalizó el tiempo límite, les había explicado que se trataba algo más que eso. Medían el grado de astucia de cada uno, cuando intentaban conseguir información o cómo actuaban bajo presión. Ninguno de ellos esperaba algo así.

Miró a su alrededor observando a los doce grupos que habían quedado, entre ellos, los recién graduados de Konoha que eran cuatro, los restantes equipos se trataban de otras Aldeas. Se tensó brevemente al sentir cómo un chico de la Arena se acercaba a ella. Compuso su postura a una seria, no debía mostrar sus nervios e inseguridades a los otros equipos.

- ¿Cómo te llamas? - preguntó secamente aquel chico de su misma edad. Tenía el cabello de un color celeste y ojos verdes opacos, haciendo que su piel ligeramente bronceada contrastara ante ello.

- Haruno Hikari. - le lanzó una mirada desafiante.

- Aa. Soy Kōya Yoshio - alzó una ceja ante la actitud de la chica. - Eres hermana del famoso Haruno Sanosuke.- afirmó.

- ¿Qué hay con eso? - sintió la presencia detrás de ella de sus compañeros.

- Que va a hacer un placer enfrentarme a ti.-

El joven Genin acercó su rostro a Hikari haciendo que se sonrojara pero no flaqueó con su postura. Ensanchó un poco los ojos cuando Yoshio le rosó la nariz y luego se retiró sin decir nada más ¿Acaso le iba a dar un beso? Su corazón golpeteo con fuerza en su pecho, no, su primer beso debía ser con Minato. O eso esperaba ella. Giró sobre sus talones para quedar de frente con sus compañeros, quedó un poco asustada ante la imagen. El castaño refunfuñaba por lo bajo mientras que el Uzumaki poseía una mirada glaciar.

- Si ese tipo vuelve a acercase a ti, avísame que le patearé el trasero. - miró un poco sorprendida a Taro, él no era de esas personas que buscaran líos.

- Sólo quería intimidarme, eso es todo. Pero no lo consiguió.-

- Simplemente mantente alejada Hikari. - la nombrada miró al rubio. - No es tiempo para juegos.-

Abrió la boca impactada ¿Minato acababa de decirle que la consideraba una cualquiera? ¡Sólo tenían once casi doce años! Ella no pensaba en cosas como esas, era ninja y una complicada historia familiar, tal vez con él pensara en ese tipo de cosas pero no lo diría. Ante toda expectativa de sus compañeros, la Haruno simplemente chasqueó la lengua con fastidio y se alejó de ellos. Y antes de que pudieran decirle algo más, una mujer hizo acto de presencia, dándoles las indicaciones para el segundo examen que sería dentro del Bosque de la Muerte.

- "Eres un dobe Minato."- pensó la menor de los gemelos al sentirse ignorada por su enamorado.

El primogénito del Hokage poseía un rostro completamente carente de emoción pero sus ojos ardían con furia. Mientras los hacían colocarse a cada grupo, en diferentes entradas, no le dirigió la mirada o palabras a su compañera de equipo, tenía miedo de decirle algo y herirla, otra vez. Estaba demasiado enfadado pero no con ella, sino que con el idiota de la Arena. Quería golpear todo lo que estaba a su alcance, sobre todo Yoshio. Entrecerró los ojos ante un posible enfrentamiento entre ellos, sería divertido y haría bajar sus nervios. Después de todo, debían conseguir el otro pergamino. Ellos poseían el del Cielo, les faltaba el otro, el de Tierra.

Faltaban unos para el inicio del segundo examen, miró de reojo a Hikari, tenía los ojos un poco acuosos e inmediatamente se sintió como un completo estúpido. Se abrieron las puertas y entraron a toda velocidad, se prometió que arreglaría las cosas con ella. Se tragaría su orgullo y se disculparía.

- "Estúpidos sentimientos."- pensó un enojado muchacho de pelo negro azulado. A veces podía ser bastante irracional.

Avanzaron velozmente, pero sin toparse con ningún otro equipo por lo que sus ansias aumentaron. Por el momento debían descansar, ya que había caído la noche sobre ellos y debían recuperar sus fuerzas, debían estar preparados para una posible lucha. En el hueco de un árbol, bastante grande, acomodaron sus bolsas de dormir. Decidieron no prender ninguna fogata ya que podía atraer a los enemigos. Colocaron unas cuantas trampas alrededor e increíblemente, el castaño se ofreció a buscar comida.

El hijo de Neji, había notado desde temprano, cómo sus compañeros estaban tensos y que, por más absurdo que parezca, Hikari no le había dirigido la palabra a Minato. Por lo que decidió darles un momento a solas, mientras se encargaba de buscar un poco de comida. Soltando un suspiro, se retiró del árbol y comenzó su búsqueda de alimentos.

Su mirada celeste no miraba ningún punto específico, realmente se sentía incómodo y molesto con la situación. Odiaba estar así con su compañera y amiga de la infancia, jamás habían pasado por una escena como esa. Apretó los labios, era obvio que él debía disculparse, por más que en ocasiones habían llegado a discutir, la que siempre pedía perdón era ella y conociéndola, pronto lo haría. Es más, apostaba que ni siquiera sabía el motivo de su enojo. La miró fijamente, la Haruno miraba por un pequeño hueco del frondoso árbol, en donde entraba la luz de la luna iluminándola. Dándole un aspecto casi angelical ¿cómo no iban a resistirse los chicos? No se quiso imaginar cuando fuesen mayor, sufriría el doble.

- Lo siento. - espetó ganándose una mirada sorprendida por parte de la fémina. - Lamento haber sido tan borde contigo.-

- Hace rato que te perdoné. - se recompuso luego de unos minutos, dándole una sonrisa tímida.

- Hn. - cerró los ojos, el sentimiento de culpa se había ido.

- Pero tengo una duda. - Minato la miró con el ceño levemente fruncido, se lo venía venir. - ¿Por qué te comportaste así?-

- No me fío de ese tipo. - levantó sus oscuras cejas, no estaba mintiendo del todo. - Eres mi amiga, debo cuidarte.-

- Ah.- articuló algo decepcionada, se mordió levemente su labio. - Simplemente ¿me quieres como tu amiga? - murmuró para luego sonrojarse al darse cuenta que lo había pensado en voz alta. Miró los ojos de Minato que estaban abiertos de par en par.

-Yo…-

- Olvídalo ¿si? - le cortó volteando el rostro avergonzada.

El muchacho no pudo evitar que se le suban un poco los colores ¿Hikari se le había confesado indirectamente? Viendo detenidamente su rostro y sus movimientos torpes, podía jurarse de que estaba avergonzada por lo que dijo. Apretó sus labios, relajando su respiración y mostrar una cara serena. No era el momento adecuado, pero si lo dejaba así, probablemente luego se arrepentiría o aún peor, ella encontraría a alguien más. Frunció el ceño levemente para luego relajarse, chasqueó la lengua mientras cerraba los ojos.

- No voy a olvidarlo. - Hikari abrió sus ojos sorprendida sintiendo a su corazón latir con fuerza.- Una vez que terminemos el examen, hablaremos.-

La pequeña se sintió desfallecer.

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Avanzó por los pasillos de la mansión del Hokage hasta toparse con la puerta, salió de allí sin hacer ruido alguno. Hinata se encontraba un poco débil, estaba bastante nerviosa y eso causaba un poco de peligro para el embarazo ya que estaba de ocho meses. Probablemente tendrían que adelantar el parto ya que la mujer del Kage tuvo varias complicaciones durante la gestación del bebé.

Se pasó una mano por el cuello mientras caminaba por las calles concurridas de Konoha. Estaba un poco preocupada por su pequeña, tenía fé en que pasaría el examen sin problemas pero no podía evitar sentirse así. Además, también sus alumnos se encontraban en el Bosque de la Muerte. Sonrío levemente, debía confiar más en sus chicos. Un saludo la sacó de sus pensamientos, detuvo sus pasos y vio a su derecha cómo se acercaba un hombre de cabellera pelirroja rebelde.

- ¿Qué tal Sakura-san?-

- ¡Ryu! - exclamó un poco sorprendida para luego sonreír. - Hace bastante que no te veía.-

- Si, he estado en una misión. - se rascó la nuca algo apenado.

- Eso justifica tu ausencia. - río levemente ignorando la mirada violeta del hombre.

- ¿Ya cenaste?-

- No en realidad.-

- Te invito y no acepto una negativa. - se apresuró a decir al ver como la bella mujer abría sus labios.

- De acuerdo.-

Caminaron a la par, no tan juntos ya que eso hacía que la pelirosa se tensara. Ryu comenzó a contarle un poco de lo sucedido en su misión, haciendo sonreír de vez en cuando a la madre. Se acercaron a un puesto de dangos y pidieron algunos junto con té verde. El joven hombre, aún le costaba creer que era amigo de la famosa Sakura Haruno, o conocido, ya que no eran tan cercanos. La vio comer delicadamente haciendo calentar sus entrañas, cualquier hombre mataría por estar en su lugar.

- ¿Y los gemelos? ¿Cómo están?-

- Oh, Hikari-chan está presentando los exámenes y Sano-chan está de misión. - respondió dulcemente.

- Vaya, sí que crecieron rápido. - murmuró distraídamente.

Recordar al varón Haruno lo ponía nervioso, el muchacho poseía una mirada indiferente y un porte elegante con un toque de arrogancia, haciéndolo ver peligroso. Desde muy pequeño, no dejaba que nadie se acercara a su progenitora o a su hermana, por eso le sorprendía ver a la pelirosa sola. Se obligó a sonreír un poco, si Sanosuke lo viera cerca de su madre lo mataría sin dudarlo. Pero él no tenía por qué enterarse ¿verdad?

- Sakura-san. - la llamó haciendo que lo viera con curiosidad, un gesto bastante inocente para una adulta con peligrosas curvas .- Quería saber si algún día le gustaría salir a comer conmigo.-

- ¿Hablas de una cita? - preguntó tranquilamente mientras bebía de su té.

- H-hai.-

- Claro. - le sonrió sorprendiendo al hombre.- Debo irme ahora. Nos veremos después. - se despidió dándole un beso en la mejilla al pelirrojo.

¿Estaba soñando?

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Un par de ANBU fueron testigos de la escena pero desaparecieron en cuánto la mujer se marchó. Corrieron a gran velocidad saliendo de la Aldea para encontrarse con otros uniformados que estaban sobre la rama de un árbol, aparentemente esperándolos. Ninguno de los cuatro presentes mencionó algo, la tensión estaba en el aire y nadie se atrevía a romper el silencio. Su jefe estaba molesto, y eso era muy peligroso, demasiado para el bienestar de todos ellos.

- ¿Habrán notado nuestra presencia?- preguntó el más alto.

- No lo creo, ni siquiera notaron los cuerpos. - miró de reojo al suelo que estaba levemente manchado con sangre. - ¿De verdad son tan poderosos los de Konoha? - cuestionó algo fastidiado.

- Baka, mantengo nuestros niveles de chakra al mínimo para que no nos noten. - masculló la mujer.

- Igual, necesito un poco de acción. - murmuró aburrido.

- Alguien se acerca. - habló por lo bajo Karin luego de unos minutos.

El Uchiha aún molesto decidió que, por más que ansiaba un poco de combate para sacarse la furia, no era el momento adecuado para una pelea. Llamarían demasiado la atención y eso no estaba dentro de sus planes por el momento. Comenzaron a correr desviándose un poco del camino por donde avanzaban los otros shinobi's. Sasuke estaba en el medio, Juugo atrás, el albino a la derecha del poseedor del Sharingan y la pelirroja a la izquierda un poco más adelantada que el resto.

Detuvieron sus pasos al encontrarse interceptados por un escuadrón ANBU. Bajaron de los árboles, no iban a pelear pero a lo mejor debían informar algo por lo que, por las dudas la mujer de mirada rojiza se acercó al que aparentemente era el Capitán pero se detuvo abruptamente al ver como el escuadrón desenfundaban sus armas alertas a cualquier movimiento en falso. El líder de los ANBU caminó dos pasos quedando a metro y medio de la encapuchada, con una seña de manos su equipo bajó las armas.

- Identifíquense. - ordenó fríamente.

- Somos de Raíz. - reprochó seriamente Suigetsu sintiendo la mirada fulminante del Uchiha indicándole que había cometido un error.

- Hn. - el Capitán sonrió de medio lado sintiendo cómo sus compañeros se colocaban en posición de ataque.

- ¿Qué…?-

- Raíz no existe más. - informó haciendo abrir los ojos levemente a Karin. Por suerte tenían las máscaras, pero igualmente habían descubierto que no eran parte de la Aldea, más no sus identidades.

Ambos líderes se miraron fijamente a través de sus máscaras, sin saber que sus corazones latieron al mismo tiempo.

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Y lo dejé ahí porque me gusta hacerlos sufrir xD

¡Bien! Este capi era originalmente más lago pero decidí dividirlo en dos partes. Aunque la primera parte haya quedado corta la segunda no lo es.

Espero que me dejen sus comentarios, críticas u opiniones ¡Muchas gracias por leer! Nos estaremos ¿leyendo? el fin de semana :)

¡Saludos!

Capítulo 7: Exámenes Chunin. Parte II Familia.