¡Hola mis queridos lectores!

Una vez más, llego tarde u.u Estuve rindiendo finales y varios parciales, que por cierto, tengo una la próxima semana. Pero bueno no importa, estuve posponiendo bastante la actualización y si seguía haciéndolo pasaría otro mes y es lo que menos deseo. El nuevo capítulo tiene varias emociones, creo que resolveré algunas dudas pero aparecerán nuevas (soy malota :3)

Quiero agradecerles a todos por sus bellas palabras de consuelo y sus alagos. También las críticas, obvio. Les doy la bienvenida a los nuevos lectores y espero no decepcionarlos. Y para los anónimos, me alegro que les guste :D Leo sus comentarios pero no les puedo contestar por privado asi que, muchas gracias y me alagan mucho ^w^

Sin más retrasos, ojalá les guste el momento que todos esperaban :D

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Aclaraciones:

*La guerra no pasó, no existió.

*La Alianza no existe.

*Sasuke no mató a Danzou.

*Verán sucesos que no pasaron.

Advertencias: +16. Lenguaje vulgar. Este capítulo contiene Flash Back.

Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen pero esta historia si.

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Capítulo 9: Inevitable sentimiento.

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-El lado Oeste se encuentra despejado.- se oyó a través de su transmisor que poseía en la oreja.

-Entendido.- hizo una pausa para humedecerse los labios.- Sigan atentos.-

-Hai.-

Se mantuvo quieto sobre el árbol en el que se encontraba. Estaba en una de las ramas más altas, observando a analíticamente los habitantes de la Aldea que en ese momento, estaban con sus actividades rutinarias de la tarde. Todos hablando despreocupadamente, riendo sin preocupaciones, ignorantes del peligro en el que se encontraban. Respiró lentamente, tratando de no alterarse, era algo que últimamente le costaba mucho. La verdad sobre su querido tío Itachi lo mantenía un poco deprimido y con cierto rencor hacia la Aldea. Y ahora, sumándole al encuentro que tuvo con su padre, estaba bastante irritable.

La pelea que había mantenido con él en las cercanías de la Aldea, le había hecho entender que Sasuke lo sobrepasaba en técnicas y poder. Sus probabilidades de ganarle eran escasas, por no decir nulas. Apretó sus puños, tratando de controlar su ira, se sentía tan frustrado. Si el muy bastardo de su padre atacaba a su hermana o a su madre, nuevamente, no podría defenderlas. Debía entrenar más, aprender cosas nuevas, porque el rengo de ANBU parecía no ser suficiente para sacar su potencial.

Entrecerró sus ojos al momento en que miró a un aldeano que se veía bastante tenso y sospechoso. El hombre volteaba a cada rato, cómo si supiera que lo están observando. Por sus niveles de chakra no era un civil pero si un ninja. Se colocó en cuclillas sobre la gruesa rama, siguiendo con sus orbes oscuros al hombre, como un animal que vigila a su presa. De forma sigilosa, como si de un felino se tratase, lo comenzó a seguir. El tipo estaba dando muchas vueltas, incluso caminaba a veces por las mismas calles pero Sanosuke no se dejó engañar. El hombre indirectamente se alejaba cada vez más del centro de Konoha. Divisó unas bancas blancas y supo a dónde iba, a la salida de Konoha.

-Posible sospechoso dirigiéndose a las puertas de Konoha.- informó a su equipo.- Lo seguiré, manténganse alerta.-

-Hai.-

-Si necesita ayuda llámenos Capitán.-

-Claro.- murmuró.

Sus ojos se volvieron filosos, fríos cómo dos gemas oscuras. Se podría decir que le había agarrado cierto cariño a sus camaradas, sobretodo porque ellos no lo habían subestimado cómo lo había hecho el primer equipo. Tampoco es que confiara del todo en ellos. Pero no los colocaría en peligro aunque sólo con ser parte de ANBU estabas considerado como un futuro cadáver, ellos eran su responsabilidad.

El hombre al salir de la Aldea, caminó unos kilómetros más por el sendero y luego se desvió hacia el lado derecho adentrándose a través de los árboles. Sanosuke suspiró al ver cómo el sospechoso se reunía con varios ninjas, quiénes claramente algunos eran renegados y otros portaban la capa de Akatsuki.

A veces odiaba tener razón.

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Una corriente de electricidad le recorrió la columna mientras sentía un vuelco en el estómago, cómo si hubiera hecho una mezcla de diferentes comidas y ahora su cuerpo exigía expulsar aquello que le hacía mal. No, no iba a vomitar. Tampoco era un fanático de la comida. Pero tocar la suave y tersa piel de Sakura hacía que su cuerpo reaccionara de forma extraña, un remolino de sensaciones lo invadían cada vez que estaba cerca de ella. Se dio cuenta que la peli-rosa no reaccionaba por lo que la soltó de manera suave, lentamente, anhelando un millón de cosas.

Parpadeó un par de veces, sus ojos color jade mostraban curiosidad y cierta tristeza. Pero más allá de sus expectativas, no poseían temor. Ni siquiera en su cuerpo mostraba algún indicio de sentir miedo hacia él, la persona que le arruinó la vida y la orilló a hacerse fuerte. Apretó los labios y retrocedió unos pasos para observarlo más detenidamente. Estaba más alto, eso sin duda. Parecía más grande de músculos de que lo recordaba, incluso su espalda era más ancha. Como una adolescente, contuvo la respiración cuando se quitó la máscara ANBU.

Sus orbes, seguían siendo como dos gemas frías y carentes de emoción, sus facciones se habían ensanchado levemente debido a la madurez de su cuerpo. Sintió su boca seca por un momento, el cabello azabache le caía en cascada hasta la nuca mientras que un flequillo un poco rebelde, le tapaba levemente el ojo izquierdo. El Uchiha siempre sería su Adonis.

-Sa-ku-ra.-

Al oír su voz, salió de su trance, su mirada se volvió filosa. Sasuke ensanchó los ojos sorprendido cuando sintió el pequeño pero potente puño golpear en su pecho mandándolo a volar varios metros ¿Ese sonido fueron sus costillas? Mierda. Se reincorporó lentamente, alerta ante cualquier movimiento de la peli-rosa. Apretó los labios mientras la observaba, realmente por un momento creyó que Sakura lo abrazaría luego de verlo. Pero se equivocó, otra vez.

La figura de la fémina era de toda una mujer madura, el sello Yin decoraba su frente y el cabello le había crecido considerablemente. Una especie de cosquilla se instaló en su estómago al recordar el olor a cerezos que desprendían las hebras rosadas. Nunca le había gustado lo dulce pero ella, como siempre, era la excepción.

-Si quieres golpearme está bien. - habló suavizando un poco su voz.

Sasuke se maldijo luego de haber pronunciado esas palabras, claramente había conseguido enfurecerla. Eso no era bueno considerando que la peli-rosa poseía una fuerza monstruosa y que él, claramente no pensaba luchar contra ella. Porque sabía que se merecía eso y mucho más. Aún así, Sakura al parecer encontraba una ofensa que él no se defendiera por lo que cerró los ojos momentáneamente y se colocó en posición de defensa, dándole a entender a la fémina del Equipo 7 que estaba listo para luchar.

Una.

Dos.

Tres horas pasaron combatiendo cuerpo a cuerpo.

-¡Shannaro Sasuke! ¿Por qué no te defiendes?- vociferó la medic-nin al ver el estado deplorable del azabache.

-Lo hago.- murmuró sin verla a los ojos, levantándose lentamente.

-Mientes.- masculló acercándose a paso firme y acelerado al Uchiha.

No obtuvo respuesta. La peli-rosa frunció el ceño y apretó la mandíbula para luego golpear en la mejilla izquierda al azabache, tumbándolo al suelo otra vez. Sintió un escozor en los ojos por lo que parpadeó varias veces tratando de alejar aquella sensación tan familiar que le indicaba que iba a llorar. Trataba de pensar que estaba haciendo lo correcto al darle su merecido al Uchiha, pero claramente se engañaba. No podía evitar sentir cómo el corazón se le encogía al verlo en aquel estado.

Apretó los puños y suspiró lentamente, caminó pausadamente hasta su ex –compañero que se encontraba sentado sobre el césped dando a entender que había finalizado la lucha que estaban llevando a cabo. Se arrodillo frente a él, depositó lentamente su mano en el pómulo lastimado y comenzó a emanar chakra para poder curarlo. Había visto como el Uchiha se había estremecido ante el contacto, también cómo evitaba su mirada. Su boca formó una línea recta ignorando el nudo que comenzaba a formarse en su garganta.

-No es necesario.-

-Umm.- no tenía ganas de tener una batalla verbal, además temía que su voz le fallara.

-Pensé que los monosílabos eran míos.-

¿Eso era un intento de broma? Idiota. Idiota, trató de decirle. Pero una molesta sonrisa curvó sus labios y un calor se instaló en su estómago, incluso en situaciones serias reaccionaba así con él. Desechó esas sensaciones rápidamente.

-Supongo que se contagian.- murmuró.

-Aa.-

Silencio.

-¿A qué has venido Sasuke? ¿Por qué desapareciste tanto años y vuelves recién ahora?- cuestionó ansiosa y casi desesperada aquellas preguntas que rondaban en su cabeza. Temerosa buscó sus ojos y se encontró con un intento de sonrisa, y una mirada vacía.

-Me enteré que habías formado una familia y quise venir a comprobarlo.- habló fríamente pero obviamente, la peli-rosa ignoró el tono de su voz.

-¿Eh? ¿De qué hablas? ¿Me estás diciendo que cuando supiste que teníamos hijos decidiste volver? ¿Tanto años tardaste en decidirte en regresar?–

-Sa-ku-ra.- la interrumpió haciéndole entender que se callara.- No sabía que eran míos.- murmuró erizándole la piel a la mujer.

-Pero…-

-Vine para llevarte conmigo, a la fuerza si era necesario.- le confesó aún sin atreverse a observarla directamente, le daba algo de vergüenza confesarle todo aquello a la peli-rosa.- Pero luego me contaron que habías tenido hijos hace años, por lo que también los iba a llevar porque si te alejaba de ellos te ibas poner triste.-

Sakura boqueó a medida que sus mejillas se iban tornando de color rojo ¿Sasuke tierno?

-Cuando llegué aquí, me crucé a Sanosuke.- se removió inquieto al pronunciar el nombre de su hijo y la situación en la que se habían conocido.- Y fue cuando me di cuenta que era padre.- murmuró lo último. Se sentía cómo un idiota.

-¿Y por qué después de tanto años Sasuke-kun? ¿Dónde estabas?- preguntó luego de unos minutos de silencio.

-Hn.- sonrió levemente ante el sufijo inconsciente que le agregó a su nombre pero luego su facciones de volvieron frías.- Pues…-

Flash Back

-Se viene una gran guerra entre las Naciones ninja.- comentó Tobi con voz juguetona.

-¿Guerra?- cuestionó Kisame.

-No me interesa.- habló indiferente el menor de los Uchiha mientras se alejaba del lugar ante la mirada atenta de los pocos miembros de Akatsuki y sobretodo, ante los ojos color sangre de su hermano mayor.

Le importaba una mierda todo ese lío en que estaba metida la organización. Deseaba ver a Sakura y saber cómo se encontraba. Le habían informado que Pain había arrasado Konoha y que el daño que había causado había sido devastador. Pero que todos se habían salvado gracias a Naruto. Sus músculos se tensaron al pensar en el chico de cabellera rubia que una vez había sido su amigo. Salió de la cueva e inhaló el aire nocturno de forma lenta y pausada deteniendo su paso.

-¿Qué quieres Tobi?-

-Que perspicaz.- soltó sarcásticamente mientras salía de las sombras al tiempo en que Sasuke se daba vuelta para encararlo.- ¿Sabes? Debería importarte la guerra.-

-Hn.-

-Después de todo…- el hombre de la máscara sonrió al ver la mirada teñida de escarlata del menor.- Un hermosa joven podría encontrarse en peligro.-

Él Sabía de Sakura.

-¿Me estas amenazando idiota?- masculló mientras algunos rayos aparecían en su cuerpo y mano.

-Oh, claro que si Sasuke-kun.- se dio media vuelta estando alerta ante cualquier movimiento por parte del nombrado, ya que era bastante impredecible.- Harás lo que te diga porque…-hizo una pausa.- Después de todo, ni siquiera tu llegarías en cinco minutos a Konoha.-

La tenían vigilada.

Hijo de puta.

-Te arrepentirás.- murmuró con un tono de voz cargado de rencor y odio que logró estremecer al enmascarado.

-Hn. Sólo haz lo que te digo.- sentenció al momento en que desaparecía.

Un trueno resonó en el cielo opacando la fuerte explosión que causó el Chidori al impactarse contra una de las rocas que se encontraban en la entrada de la guarida. El flequillo le tapaba los ojos y poco a poco comenzó a llover mientras que Sasuke trataba de controlar su fuerte temperamento. El Sharingan apareció en sus orbes al momento en que levantaba la mirada encontrándose con la figura de Itachi a lo lejos.

Disfrutaría matarlo.

End Flash Back.

-Luego me llevaron a una mansión junto a otros miembros en dónde nos mantuvieron encerrados por una barrera. Perdí todo contacto con el mundo exterior, incluso con mi equipo. Por lo que entrené hasta esperar el momento adecuado.- dijo cansinamente dando por terminado su relato. Sakura no necesitaba saber ciertas cosas.

Silencio.

-¿Sólo…- sus orbes ónix finalmente se encontraron con los jades inundados en lágrimas.- ¿Sólo por mí?-

No tuvo tiempo de contestar a la tierna pregunta que le hizo la peli-rosa ya que se le tiró encima abrazándolo, causando que se acostara en el verde césped sosteniendo a la fémina. Relajó sus músculos luego de darse cuenta que los tenía duros. Se dejó llevar por esa sensación tan reconfortante que le brindaba Sakura por lo que cerró los ojos y respiró el dulce aroma de sus hebras rosadas.

-Perdón Sakura.- susurró en el oído de la peli-rosa ocasionándole un estremecimiento en todo el cuerpo.

-Te perdoné hace tiempo.- le contestó de manera suave.

-Hikari y Sanosuke…-

-Ya hablarás con ellos.-

Sasuke se mordió la lengua, en realidad ya había tenido un encuentro bastante furioso contra el mayor de los gemelos en dónde su hijo le demostró lo fuerte que era y también, el odio que le tenía. Nunca creyó ver esa mirada en alguno de sus hijos, sobretodo que sea dirigida hacia él. Debía pensar en algún modo de hacer las paces con el muchacho para estar en tranquilidad, al menos delante de Sakura.

Ensanchó los ojos al sentir cómo la peli-rosa lo besaba, de manera tímida y suave. La apretó más contra su cuerpo al momento en que le correspondía de la misma manera, aunque le hubiera gustado algo más fogoso y hacer otras cosas sabía que no era el momento. Además no sabría si en un momento volvería a estar de esa manera con Sakura, después de todo, iban a entrar en guerra en cualquier momento. Pensó en su familia y profundizó el beso sin darse cuenta, él los iba proteger sin importar el costo.

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Contuvo la respiración y utilizó todo el autocontrol que poseía para no romper el árbol en dónde se encontraba. Parpadeó un par de veces mientras que el Megenkyo Sharingan desaparecía de sus ojos y volvían al ónix. Supuso que eso pasaría tarde o temprano pero creyó que sería en un largo tiempo ¿En qué diablos pensaba su madre? ¿Tan fuerte eran sus sentimientos hacia aquél hombre? Se mordió el labio inferior con furia, provocando que se cortara y le saliera un poco de sangre.

-¿Capitán?-

-¿Encontraron a Hokage-sama?- preguntó luego de algunos segundos de silencio.

-Los exámenes terminaron, ahora se dirige hace la oficina.-

-Bien, nos encontraremos allí.-

-Entendido.-

Soltó el aire que se encontraban en sus pulmones, observó unos minutos más a sus padres que, por suerte para su salud mental, ya habían dejado de besarse y ahora se encontraban sentados mirándose. Su madre parecía una adolescente enamorada y su padre un idiota, ¿en dónde estaba el temible vengador? ¿Tanto cambiaba al estar cerca de la peli-rosa?

Pero eso a él no le importaba, comenzó a correr en dirección a la Torre del Hokage para darle su informe y poder comenzar a planear una defensiva para los habitantes de la Aldea. Dejaría a un lado la situación de sus progenitores, los dejaría vivir en paz por algún tiempo. Porque tarde o temprano, haría regresar a la realidad a su madre aunque eso la lastimara. Él la protegería de ese sentimiento tan profundo que le profesaba a Sasuke.

Por el bien de todos.

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Sus ojos jade, un poco más oscuros que los de su madre, miraban con ansiedad a su hogar. Sacudió la cabeza, tratando de alejar miles de imágenes de pensamientos feos de su mente. Corrió hacia su casa y abrió la puerta con fuerza, adentrándose sin molestarse en sacarse las sandalias ninja. Revisó en cada habitación pero el lugar estaba vació. La peli-rosa no estaba. Luego de que aquél hombre se la llevara tuvo un sabor amargo en la boca.

Trato de tranquilizarse, a lo mejor su madre tuvo que atender alguna emergencia de la Aldea o en el hospital y por eso se la llevaron. Torció la boca, había descubierto que no le gustaba que otros hombres toquen a su progenitora. Hasta hace unas semanas atrás le había casi rogado a su madre que tuviera citas con algún hombre, pero desde que se enteró de que su padre probablemente estaría en esos días en la Aldea, todo había cambiado. Tenía miedo de que él viera a la peli-rosa con otro y los abandonara nuevamente. Se agarró el pecho mientras sentía cómo se le encogía de dolor el corazón de tan sólo pensar aquello.

Ella quería a su padre a su lado.

-Oto-san.- susurró para sí misma.

Giró sobre sus pies y salió a toda velocidad hacia la Torre del Hokage, necesitaba saber dónde se encontraba Sakura y además, tratar de averiguar el paradero de su padre. Debía unirlos, debía lograr que ellos estén juntos para poder formar una familia completa. Lágrimas comenzaron a salir de sus ojos, estaba desesperada y no podía detener la opresión que comenzaba a formarse en el pecho ¿Tan angustiada la ponía esa situación? ¿Acaso se estaba obsesionando? Cerró los ojos mientras corría por las calles ¿Qué significaba aquella sensación tan desesperante? Pronto chocó contra algo ocasionando que caiga de sentón al suelo.

-¿Imōto?-

-¡Aniki!- abrió los ojos sorprendida encontrándose a su hermano con la el rostro de su hermano tapado con la máscara.

-¡Oh, Hikari-chan! ¡Qué sorpresa!-

La nombrada parpadeó varias veces, asombrada de que ya estaba en la oficina del Kage ¿Tan perdida había estado en sus pensamientos? Se sonrojó violentamente al darse cuenta que en la habitación había varias personas, entre ellas, su madre y aquel ANBU que se la había llevado durante los exámenes. Observó de reojo a su hermano, lo notaba tenso y su respiración era pausada, dándole a entender que estaba tratando de controlar su temperamento. Contuvo la respiración cuando desapareció de la vista de todos al igual que su escuadrón.

-¿Aniki?- susurró preocupada.

-Tranquila Hikari-chan.- escuchó a su madre decir con tranquilidad.- Tenía una misión que cumplir.-

-Umm.-

-¿En qué puedo ayudarte Hikari-chan?- intervino el rubio rápidamente.

-Buscaba a Oka-san.- contestó algo ida, a su hermano le pasaba algo y nadie quería decirle.

-Oh bueno. Entonces déjame felicitarte…-

-Tío Naruto.- la voz algo histérica de la adolescente captó la atención de todos.- ¿Konoha está bajo ataque?-

-Creemos que si.- respondió luego de unos largos segundos de silencio. Naruto no le podía mentir, después de todo su sobrina había peleado con renegados durante el examen.

-¿Son de Akatsuki?-

-Hikari.- la nombrada observó a su progenitora quién la miraba de forma seria y algo molesta. De cierta forma le dolió por lo que comenzaron a arderle los ojos.

-Yo…- parpadeó un par de veces mientras las lágrimas caían por su rostro, volteó a ver al rubio quién la observaba preocupado.- Quiero saber si mi Oto-san está en la Aldea.-

-Hikari-san…- murmuró el rubio algo conmovido levantándose de su silla.

No respondió, simplemente salió corriendo de ahí dejando a todos algo sorprendidos. Sasuke siguió con la mirada a su hija para luego desaparecer en una nube de humo.

-Sasuke-kun.- susurró Sakura sorprendida para luego sonreír.

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Ya fuera de la Torre, la gemela menor detuvo el paso al tiempo en que soltaba un suspiro. Caminó pausadamente, no entendía porque había actuado de forma caprichosa delante de todos. Su cara ardió, habían visto la escenita que hizo. Ahogó un gemido, se agarró la cabeza con ambas manos siendo observada por la mirada extrañada de los aldeanos con los que se cruzaba. Obviamente, eran ignorados por la peli-negra.

Soltó un gruñido al momento en que se adentraba a su casa, nuevamente. Esta vez, se quitó las sandalias y se colocó sus pantuflas para luego ir hasta su habitación. Necesitaba un baño con urgencia. Entró a su cuarto apretando los dientes al recordar el incidente con su madre ¿Qué diablos le pasaba? Cerró la puerta con furia y comenzó a buscar en su armario una bata de baño, además le estaba pasando a su gemelo y todos en ese momento parecían tan despreocupados.

-Sanosuke tenía razón, eres muy despistada.- se detuvo en seco al escuchar una voz ronca. Volteó hacia atrás viendo al ANBU que anteriormente estaba en la oficina del Kage, sentado en su cama.

-¿Qué…?- dejó de respirar al ver como el hombre se quitaba la máscara dejando a la vista su rostro.

-Gusto en conocerte.- se levantó de la cama para quedar a un metro de su hija.- Hikari-chan.-

Parpadeo, ¿era real? ¿Realmente aquello le estaba sucediendo? Bajó la cabeza, su labio inferior le temblaba y las lágrimas salían sin permiso. Aquel hombre era tan parecido a Sanosuke pero a la vez a ella, tenía un aire rebelde pero también de tranquilidad. Tragó en seco al darse cuenta de la situación en la que se encontraba. Después de tanto tiempo, años de imaginar cómo sería el momento, el reencuentro, ahora lo tenía frente a ella. Abrió la boca un par de veces, en donde al principio la voz no le salía.

-Oto-san.- lo llamó suavemente, haciendo que el corazón de Sasuke se acelere al escuchar la delicada y rota voz de su hija.- ¿Puedo abrazarte?- susurró casi inaudiblemente.

-Hn.- sonrió casi con ternura para luego abrazar a la pelinegra sorprendiéndola quién rápidamente le correspondió.

- Okaerinasai *.- murmuró feliz colocando su rostro contra el uniforme de su padre.

Sasuke apretó el abrazo mientras que a lo lejos se escuchaban varias explosiones.

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*Okaerinasai= Bienvenido a casa.

¿Qué les pareció? Creo que estuvo algo cursi pero bueno, sabemos que Sasuke cambia de actitud cuando esta con Sakura y con su hija, mucho más. Aún así, no hay que olvidarse del lado seco y sádico del Uchiha. Pero bueno, todo será más adelante. Probablemente con el recuerdo de Sasuke les hayan generado algunas dudas; como por ejemplo, la participación de Itachi o que pasó con él. Y también, que diablos pasa por la cabeza de Sanosuke.

¡Y están atacando Konoha! ¿Qué creen que sucederá? El momento del climax a llegado.

Bien, tengan un poco de paciencia, trataré de no tardarme en actualizar :)

Espero que les haya gustado ¡Nos vemos luego!

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Capítulo 10: Konoha bajo ataque.

Parte I Rencor y odio.