¡Gracias por vuestros comentarios!

En este capítulo va a parecer que las cosas pasan muy rápido sin embargo es que simplemente necesito que la acción empiece a desarrollarse ya porque lo que va a pasar aquí no es nada con todo lo que tengo planeado. Y si seguía en plan "Lento" el Fic habria tenido 100 capítulos y tampoco es plan xD

Espero que os guste :D


Capítulo 3

Naruto y Shikamaru estaban en el despacho principal de la Torre Hokage, habían hecho una pequeña pausa para almorzar juntos. Contar con Shikamaru había sido de gran ayuda para el Séptimo Hokage ya que con su extrema inteligencia lo complementaba totalmente.

Sin duda se había convertido en su consejero más cercano y uno de sus amigos más fieles e importantes.

- ¿Y qué tal anoche? ¿Lo pasasteis bien? – Preguntó Naruto mientras comía el almuerzo que su señora esposa había preparado con cariño.
- No sé, yo me fui a dormir pronto y bastante feliz. Creo que Temari tiene otro recuerdo del asunto. – Respondió riendo.
- Bueno, espero que los niños se lo pasasen bien. ¿Mitsuki también fue?
- Si, es un chico extraño pero parece que se lleva bien con nuestros hijos. – Respondió Shikamaru pensando.
- Me alegra oír eso, si todo sale bien seguramente haga equipo con Boruto y Sarada. – Explicó el Hokage, no era ningún secreto ya que ya había hablado aquellas cosas con Shikamaru y Shino.
- Será un buen equipo, y más con Konohamaru como Sensei. – Respondió el shinobi que manipulaba las sombras.
- Yo con que se lleven bien me conformo. – Dijo Naruto riendo un poco.
- Te entiendo. Inojin y Shikadai se llevan bien. Chöchö es una chica con una personalidad… especial. – Dijo Shikamaru sin saber bien que decir. – Pero seguro que terminarán siendo buenos amigos.
- Y Mirai será una buena Sensei para los chicos, tuvo un buen Sensei después de todo.
- Tuve el placer de ser maestro de Mirai durante muy poco tiempo, se convirtió en Jönin demasiado pronto. – Shikamaru sonrió melancólicamente durante unos segundos.
- No digas eso, da igual el tiempo que pase. Siempre somos alumnos de nuestros maestros.
- Eso es cierto.

Continuaron con el almuerzo, lo extendieron un poco ya que a ninguno de los dos le importaba perder un poco de tiempo. En ese mismo momento Sakura Haruno estaba a punto de llegar al despacho, la puerta estaba entreabierta y como había confianza no tenía pensado llamar, llevó su mano al pomo con la intención de entrar. Pero se detuvo al escuchar la conversación de Naruto y su consejero.

- ¿Tenemos algún mensaje de Sasuke? – Preguntó Naruto poniéndose algo más serio.
- No, el ultimo es de hace poco más de un mes. ¿Crees que le ha podido pasar algo?
- No. – Afirmó rotundamente Naruto. – Si hubiese alguien que le hubiese podido derrotar lo sabríamos. – El Hokage parecía confiar plenamente en las capacidades de su mejor amigo.
- ¿Y cuándo volverá? ¿Hasta cuándo seguirá de viaje? – Preguntó Shikamaru, parecía no entenderlo.

A ratos Naruto tampoco lo entendía. Sasuke tenía una esposa y una hija en Konoha y este había decidido que prefería estar fuera, de viaje en una misión que él mismo había decidido que debía hacer y que solo él sabría cuando terminaría.

- No lo sé, eso depende de él. – Respondió Naruto negando con la cabeza.

Shikamaru estuvo a punto de decir algo. Sin embargo la puerta se abrió y ambos pudieron ver a Sakura entrando por ella. Por la cara que tenía era bastante obvio que lo había escuchado todo. Naruto se puso serio por ello, Shikamaru parecía agotado mentalmente solo de pensar en aquella conversación.

- Creo que es hora de volver a mis labores. – Shikamaru se levantó al decir aquello. Sentía que en ese instante sobraba en aquella conversación.
- De acuerdo. – Contestó Naruto con seriedad sin dejar de mirar a Sakura a los ojos.

Shikamaru Nara se marchó de la habitación, se despidió de Sakura aunque esta simplemente no lo escuchó. Naruto pensó que su excompañera de equipo se veía como cuando se enfadaba con él en el pasado. Aunque en realidad no lo estaba, solo estaba decepcionada y triste.

- Sakura-Chan… - Dijo Naruto tratando de empezar la conversación. Aunque no supo que decir.
- ¿Sasuke-Kun está de misión? – Preguntó Sakura. Por su tono de voz Naruto supo que estaba afligida y dolida por tener que hacer esas

Naruto suspiró.

- Oficialmente si…
- Oficialmente. - Repitió Sakura, sabía perfectamente a que se refería. - ¿Y qué clase de misión es una que el que la realiza puede terminarla cuando quiere? Naruto por favor, se sincero. ¿Qué está haciendo exactamente?
- Sasuke sigue recopilando información sobre Kaguya y la familia Ootsuki. Pero cuando derrotamos a Shin Uchiha hace medio año nos dimos cuenta de que no podíamos vivir asustados por una amenaza invisible. Además durante esos años prácticamente no conseguimos encontrar casi nada de información.
- Entiendo… - Respondió Sakura sin saber muy bien que decir.
- Le dije que estábamos perdiendo el tiempo. Le dije que él estaba perdiendo el tiempo. Terminé su misión y le pedí que volviese a Konoha con su familia y sus amigos.
- Y lo rechazó. – Concluyó Sakura al instante.

El Séptimo Hokage asintió con la cabeza.

- Intenté disuadirle pero insistió en mantenerse en la misión. Le dije que la misión había terminado y le dio igual. Así que la mantuve de forma oficial para impedir que volviese a convertirse en un ninja renegado.

Una lágrima empezó a rodar por la mejilla de Sakura, acababa de descubrir que su marido habría preferido volver a convertirse en un shinobi sin nación antes de volver a Konoha de forma definitiva.

Se llevó la mano derecha hacia su rostro para detener esa lágrima, no quería llorar frente a Naruto. No otra vez. Este se levantó de su asiento sintiéndose mal por su amiga. Como siempre, le dolía verla así. Y como siempre, era por culpa de Sasuke.

- Estoy seguro de que Sasuke te quiere, Sakura-Chan. – Dijo él tratando de animarla, y como si volviesen a tener 13 años aquellas palabras hirieron el corazón de Naruto.

Ese sentimiento de dolor se clavó en el corazón de Naruto y empezó a despertar oleadas de sensaciones y emociones que habían sido enterradas años atrás. Sakura abrió los ojos y miró fijamente a Naruto. Sakura aún tenía los ojos llorosos aunque ya no estaba derramando más lágrimas. En ese momento el Maestro Hokage comprendió lo que estaba pasando.

- Sé que Sasuke-Kun me quiere. – Dijo ella sin dudarlo. – Y yo le quiero a él. Pero ya no soy una niña Naruto, lo que tengo ahora simplemente… no es suficiente. – Añadió con algo de vergüenza pero con total confianza hacia su mejor amigo.

Y en ese momento Naruto comprendió lo que le estaba pasando. Aquella conversación había provocado que en su corazón se despertase un sentimiento que había logrado apagar hacía ya muchos años, todavía seguía enamorado de su compañera.

Naruto se acercó a ella y la abrazó. Era sencillo, no sabía que decir para animarla. Deseó que un simple abrazo sirviese de algo. Ella dejó sus brazos caídos, aunque se dejó abrazar y apoyó su frente en el pecho de su Hokage y cerró los ojos. Sakura siempre había conseguido cierta paz y confort junto a su amigo. Dedicó unos segundos para lamentarse por haber permitido que se distanciasen tanto en los últimos años.

- Lo siento… - Dijo Naruto de corazón, aunque no sabía muy bien el motivo.
- ¿Por qué? Yo siempre supe que el lugar de Sasuke-Kun no estaba en Konoha… tenía la esperanza de que algún día simplemente prefiriese estar en casa con su familia. La única culpable de esto soy yo. Esto es lo que yo he escogido.

Sakura no se movió de aquella postura durante lo que duró esa pequeña conversación. Se quedó ahí con su rostro apoyado en Naruto mientras él la abrazaba. Tenía ganas de llorar, pero no quería hacerlo. No sentía dolor realmente, era resignación y frustración. Algo en su corazón siempre había sabido todo aquello.

Naruto se separó un poco de Sakura, siguió abrazándola con el brazo izquierdo por la zona baja de su espalda pero usó su mano derecha para acariciar su rostro y obligarla a mirarle.

- No digas eso por favor. Tú no tienes la culpa ni nada. – Le dijo queriendo calmarla.

Sakura hizo fuerza hacia la mano de Naruto, como pretendiendo sentir de forma más intensa su caricia en su mejilla izquierda.

- Tú no sabes lo que es amar a alguien durante años y que ese sentimiento nunca termine de hacerte feliz. – Dijo Sakura tratando de explicar un poco como se sentía.

El Hokage primero pensó que era bastante lógico lo que ella decía. Siempre había pensado que ella era feliz con la vida que tenía pero si lo pensaba era bastante normal que fuese una felicidad agridulce que nunca terminaba de florecer.

Pero después analizó exactamente las palabras que Sakura había usado, sonrió de forma irónica dejando a la pelirrosa extrañada.

Naruto quiso evitarlo, no pudo. Algo en su interior le gritaba y le imploraba que se detuviese. Algo en su interior le rogaba y le obligaba a hacerlo. Se inclinó hacia ella con la intención de besarla. Sabía que ella lo iba a detener después de todo.

No lo hizo.

Sakura se dejó besar, sin saber exactamente porqué y sintiéndose profundamente mal por ello disfrutó aquel gesto. ¿Tanto tiempo hacía desde que su esposo la tocase por última vez que un simple beso la hizo sentir tan exageradamente feliz?

No, simplemente se dio cuenta de que aquel había sido el primer beso que le daban sin haber tenido que pedirlo. Sin haber sido ella quien lo comenzase.

Al final terminaron separándose, Sakura se dio la vuelta rápidamente cuando Naruto la soltó. En aquel momento no podía mirarlo a los ojos.

- Se lo que se siente mucho mejor de lo que te puedes imaginar. – Respondió él.
- ¿Acaso tu… todavía…? – No pudo terminar su pregunta.

La pelirrosa caminó hacia la puerta sin darse la vuelta y dejó un sobre sobre una de las mesitas que había en los laterales.

- Te dejo el informe semanal aquí…

No dijo nada más, Naruto tampoco. Después de todo no sabían que decir. Sakura se marchó y el Hokage se quedó mirando como la puerta se cerraba, la miró durante dos largos minutos.

- Mierda… - Susurró cerrando los ojos pesadamente.

Naruto se llevó la mano hacia su boca, había necesitado varios minutos para darse cuenta de lo que acababa de hacer. Durante un instante solo pudo pensar en una persona, su esposa a la que acababa de traicionar.

Se dejó caer pesadamente sobre su asiento mirando al techo. Al verse incapaz de tranquilizarse terminó lanzando todos los documentos de la mesa hacia el suelo mientras lo acompañaba de un sonoro grito de rabia e impotencia.

-X-

Dos horas después Sakura se encontraba en su despacho del hospital comiendo lo que había preparado por la mañana antes de salir. Aunque realmente no tenía demasiado apetito en ese instante.

- Buenas tardes. – Le dijo una voz que en su mente sonó muy lejana. - ¿Sakura? – Insistió al notar que respondía.

Sakura se fijó en que Ino había entrado en su despacho y la estaba llamando. Se sintió algo estúpida al no haberse dado cuenta de su presencia.

- ¡Ah! Hola. – Dijo avergonzada.
- ¿Estas bien? – Preguntó frunciendo el ceño, Sakura sabía que Ino siempre notaba cuando a alguien le pasaba algo.
- Si, solo estaba pensando en mis cosas. Tenía la cabeza en otro sitio. – Añadió sin querer entrar en demasiados detalles.
- Entiendo. – Respondió Ino.

Sakura sabía que se había quedado con algunas preguntas. También sabía que respetaría su intimidad. Lo último que necesitaba en ese momento era hablar con Ino sobre lo que estaba pensando.

- ¿Qué necesitas? – Preguntó tratando de cambiar el tema de conversación.
- He hablado con Tenten y habíamos hablado de que podríamos quedar esta noche las chicas para salir juntas. Hace bastantes meses que no hacemos nada así. – Le dijo sentándose en la silla que había frente a la mesa de Sakura.
- ¿La chicas…? – Preguntó queriendo saber a quienes se refería exactamente.
- Pues Tenten, Temari, Karui-San, tú y yo. – Respondió Ino. - ¡Ah! Y Hinata. – Añadió después sintiéndose tonta por haberse olvidado.

Aquel nombre nubló todos los pensamientos de Sakura y se esfumó toda la ilusión que podría haberle hecho aquella salida de amigas. ¿Cómo iba a mirar a Hinata a los ojos en aquel momento? Aquel mismo día se había besado con el marido de su amiga.

- Esta noche no me viene bien… tengo que ayudar a Sarada con una cosa de la academia. Llevo varios días retrasándolo y le prometí que sería hoy sí o sí. – Mintió lo más rápido que pudo.
- Ah, vaya. Lo entiendo. Es una pena, no será lo mismo sin ti. – Respondió la líder del Clan Yamanaka.
- No te preocupes, otro día… espero que lo paséis bien. – Sakura forzó una sonrisa fingida al decir aquello.
- Claro. – Contestó Ino sonriendo.

Su mejor amiga se despidió y se marchó dejando a Sakura sola con sus pensamientos. Apartó la comida a un lado y se llevó las dos manos al rostro para después suspirar sonora y pesadamente.

La tarde no fue precisamente provechosa para ella. Se pasó todo el rato pensando en lo que había ocurrido. Se sentía mal por Hinata, a quien sentía que la había traicionado. Se sentía profundamente mal por Sasuke… su marido.

Se sentía triste por Naruto por haberse dado cuenta de que de alguna forma él seguía sintiendo algo por ella. Se sentía furiosa con Naruto por haberla besado. Se sentía furiosa consigo misma por haberlo disfrutado.

Le dio mil vueltas en todos los sentidos. Al principio pensó en ignorar a Naruto, luego se dio cuenta de que era una actitud infantil que solo empeoraría las cosas. Concluyó que lo mejor sería hablar con él para aclararlo todo y salvaguardar su amistad. Nunca negaría que lo que había ocurrido era un error pero por fortuna tampoco había pasado nada que fuese tan grave como para no poder pasar página.

En ese momento se sintió algo estúpida por haber pasado tantas horas pensando en el beso que se había dado con el Maestro Hokage. Al final se dio cuenta de que su vida no se iba a desmoronar como pensaba inicialmente.

Si, la próxima vez que viese a Naruto le pediría perdón por lo ocurrido y todo volvería a la normalidad.

-X-

Eran ya las siete de la tarde en el despacho del Maestro Hokage y el trabajo estaba demasiado acumulado. No había sido capaz de concentrarse a pesar de haberlo intento, lo ocurrido durante la mañana junto a Sakura Haruno le había trastocado demasiado.

No era por el beso en sí, no era porque se hubiese dado cuenta de que aun sentía algo por Sakura.

Era porque había besado a otra mujer estando casado. ¿Cómo miraría ahora a los ojos a su esposa?

Era porque había besado a la mujer de su mejor amigo. ¿Cómo miraría ahora a los ojos a Sasuke cuando volviese?

¿Cómo miraría a los ojos a Sakura ahora después de lo que había pasado?

Definitivamente se le estaba viniendo el mundo encima aquella tarde.

Todos aquellos pensamientos estaban haciendo que fuese imposible trabajar e incluso se estaba planteando la posibilidad de marcharse y dejarlo para otro día. Simplemente aquella tarde tenía la cabeza en otro lugar.

- Buenas tardes. – Le dijo alguien sonriendo y entrando en el despacho.

Y como un golpe de realidad allí se encontraba Hinata Hyuga que había decidido hacerle una visita sorpresa a su marido aquella tarde.

- Hi… ¡Hinata! – Exclamó sorprendido. Toda la tarde preguntándose como haría para mirarla a los ojos y al final ella mismo le había obligado a hacerlo y por sorpresa.

Naruto se forzó a mirarla a los ojos e irónicamente al final le costó menos de lo que había esperado en un principio. Aun así sintió un vacío en el estómago como si le estuviesen retorciendo por dentro, sentía que la había traicionado completamente.

- ¿Estas bien? – Preguntó ella frunciendo el ceño.
- Si, es solo que no te esperaba. – Respondió Naruto rápidamente, por un instante pensó que había sabido mentir muy ágilmente. – Estaba distraído con el trabajo.
- Ah, vale. – Dijo ella sonriendo.
- ¿Qué necesitas? – Preguntó nervioso, había escogido el peor día posible para hacer una visita sorpresa.
- ¿Seguro que estas bien? – Repitió Hinata algo dubitativa.
- ¿Eh? Si si. – Dijo de la forma más rápida posible. – Estoy algo agotado del trabajo, solo mira estos papeles. – Añadió señalando las pilas en su mesa.
- Pobre… - Le respondió tratando de ponerse en su lugar.

Se hizo un pequeño silencio incomodo, o al menos fue tremendamente incómodo para Naruto ya que no sabía que decir o hacer.

- Solo quería decirte que esta noche saldré con las chicas, me ha invitado Ino esta tarde. Así que es posible que cuando vuelvas del trabajo no me veas en casa. – Dijo ella, al final había sido solo una visita de cortesía para informe de aquello.
- Ah, vale. – Respondió rápidamente. – "¿Las chicas?" – Se preguntó después a sí mismo. – Pues espero que lo pases bien. – Añadió al final forzando una sonrisa.
- Gracias, por cierto… como no sabía si llegarías pronto o no a casa he dejado a los niños con mi padre en la Mansión Hyuga. Así que no te preocupes por ellos.
- Ah, vale. Mejor… no sé cuándo terminaré. – Respondió mirando su mesa.

Hinata se acercó a él y se dieron un corto beso de despedida. Por un instante Naruto se sintió morir al pensar que en menos de doce horas había besado a Sakura y a Hinata. Era tan detestable que no era capaz de entender como había podido mentirle así de forma tan descarada y actuar como si no pasase nada.

Se despidieron, al menos Naruto sabía que no debería ver a Hinata esa noche ya que ella saldría a divertirse con las demás chicas. No pudo evitar preguntarse si Sakura también estaría.

- Me voy a volver loco… - Susurró cerrando los ojos pesadamente. – "Tengo que hablar con Sakura-Chan… necesito aclarar esto. Le pediré perdón y trataremos de olvidarlo…" – Pensó despues.

Ahora que se había despejado un poco intentó ponerse a hacer sus labores diarias como Maestro Hokage de la Villa Oculta entre las Hojas. La noche cayó rápidamente y Naruto aún no había terminado.

- "He avanzado mucho… pero no creo que vaya a terminar." – Dijo Naruto mirando el reloj de la pared, eran ya más de las once de la noche.

Decidió que el resto lo haría mañana, quizás si le pedía ayuda a Shikamaru no tendría que quedarse horas extra. Recogió un poco la mesa y se puso su capa de Hokage dispuesto a marchar a casa. A esas horas no había prácticamente nadie en la calle, la mayoría de locales ya habían cerrado y la mitad de la villa ya estaba durmiendo.

Naruto atravesó la villa y llegó a uno de los puentes de madera marrón y roja que cruzaban el rio que dividía Konoha en dos. Se detuvo antes de llegar al ver a alguien en la otra punta del puente.

Se trataba de Sakura Haruno que se había quedado quieta igual que él, Naruto pensó seguramente ella estaba volviendo del Hospital y marchaba hacia casa ya que ella vivía hacia el otro lado. La verdad es que había sido una gran casualidad que se encontrasen.

El Hokage recordó que se había propuesto aclarar con ella las cosas la próxima vez que la viese y allí la tenía. Naruto no sabía que ella también se había propuesto lo mismo.

Así que dio un fuerte suspiro y se preparó mentalmente para ello. Después comenzó a caminar sobre el puente, ella lo imitó y terminaron juntándose en el centro. Cuando llegaron al centro se miraron a los ojos y pudieron ver la decisión de arreglar el error que habían cometido aquella tarde.

No lo hicieron.

Naruto llevó sus dos manos a las mejillas de Sakura, después comenzó a inclinarse. Sakura puso su mano derecha en el pecho de Naruto y la otra en sus costillas, acompañó el movimiento poniéndose de puntillas.

Y se besaron, una vez más. Después de haber estado toda la tarde pensando que había sido un error. Se volvieron a besar sobre aquel puente bajo la luz de la luna y las estrellas.

CONTINUARÁ…