¡Buenas! Antes de empezar quiero hacer unas aclaraciones respecto a los comentarios que me habeis dejado.

1 - Muchas gracias por todos los comentarios, me ha sorprendido ya que son bastantes y me motivan mucho para traeros un capítulo cada viernes.

2 - Me gustaría aclarar que, como ser humano, soy total y absolutamente contrario a la infedelidad y con este fic no pretendo expresar que me parece bien. No obstante es simplemente una historia y bajo mi punto de vista bastante interesante. De hecho pienso plasmar mis opiniones sobre las infedelidades en los sentimientos que van a experimentar Naruto y Sakura a lo largo de la historia ya que es algo que los hará sentir muy mal.

3 - Este es especial para Joshy Nalu... soy un hombre xD Puede no parecerlo a veces pero la ultima vez que miré no era una mujer y espero que siga así mucho tiempo (Que no lo digo enfadado ni mucho menos, solo me ha hecho gracia xD)

Capítulo 4

Naruto y Sakura habían comenzado a besarse en aquel solitario puente, por suerte para ellos no había nadie allí que pudiese verles en ese instante.

El ambiente se estaba caldeando rápidamente y es que al haberse pasado toda la tarde pensando en el beso de la mañana solo habían conseguido sugestionarse al haberse repetido una y otra vez en su mente que, aunque incorrecto, el beso había sido demasiado satisfactorio.

- Naruto… - Susurró Sakura cuando se separaron. Su respiración estaba entrecortada y hasta Naruto pudo notar como su pulso estaba disparado.

Después de todo él estaba completamente igual.

- ¿Si? – Preguntó triste y contento a la vez. Triste porque pensó que le pediría que parasen. Contento porque al menos conseguirían detenerse.
- No podemos…. Quedarnos aquí… - Respondió ella entrecerrando los ojos.

Pudo haber dicho que tenían que parar, que lo que estaban haciendo estaba mal. En lugar de eso se limitó a expresar que no podían quedarse allí, donde pudiesen verlos.

Naruto bajó sus manos y las colocó en la cintura de la pelirrosa, después desaparecieron en un parpadeo sin dejar rastro de que habían estado allí.

Reaparecieron en el piso del Maestro Hokage, el que había sido su hogar hasta el día en que formó una familia con Hinata Hyuga. No había vuelto a darle ningún uso hasta aquella noche.

Tras un pequeño segundo para recomponerse del pequeño salto espaciotemporal volvieron a besarse al instante. Naruto sentía que si decían una sola palabra acabarían deteniéndose, que imperaría la razón y esa noche terminaría allí.

Por eso simplemente no dijo nada.

El Séptimo Hokage había dado ya rienda suelta a todos sus impulsos permitiendo que sus manos se moviesen libremente por el cuerpo de la mujer de la que había estado enamorado desde los cinco años.

De forma total y absolutamente egoísta había delegado en Sakura la responsabilidad de detener el desastre que estaban orquestando, él se había desentendido del todo y había decidido que se dejaría llevar por sus impulsos, después de todo siempre había sido aquel ninja que rara vez se guiaba por la razón.

Sin dejar de besarla se quitó la capa de Hokage y después fueron juntos hacia la cama. El piso era extremadamente pequeño pero tampoco es que necesitasen mucho más en ese instante. Sakura se quedó tumbada en la cama y Naruto sobre ella.

Junto a su capa poco a poco la ropa se les fue perdiendo en la intensidad del momento, el tiempo estaba pasando lento y rápido a la vez así que no eran plenamente conscientes de cuanto llevaban allí pero ambos ya estaban completamente desnudos y entregados el uno al otro.

- Sakura-Chan… - Susurró él cuando por fin se unieron totalmente.
- Na… Naruto… - Respondió ella en un ahogado gemido.

El Hokage decidió callarla con un beso, después la mordió en la zona entre el hombro y el cuello. Naruto no era capaz de recordar la última vez que había sentido un deseo tan intenso, es como si algo en su interior le suplicase que, literalmente, se comiese a Sakura Haruno.

Sakura llevó su mano derecha a la cabeza de Naruto para sujetarla y hacer fuerza para sentir aquel mordisco de forma más intensa. Aquella noche estaba siendo realmente intensa y en ese instante parecía que jamás se arrepentirían de lo que estaban haciendo.

Naruto podía sentir una profunda sensación de placer y autosatisfacción cada vez que recordaba que estaba tomando el cuerpo de la mujer que había deseado desde que entrase en su adolescencia, como si todos sus deseos más perversos se estuviesen cumpliendo en aquel momento.

- Sakura-Chan… - Volvió a repetir. Aquella noche dijo su nombre más veces que en el último mes. Necesitaba repetirlo una y otra vez para sentir que aquello era real.

Aunque escuchar su propio nombre a través de los gemidos de ella era todavía más satisfactorio. Sin duda aquella noche estaba siendo memorable.

El tiempo estaba pasando de forma abstracta para ellos dos, pero como siempre todo termina pasando y la lujuria ciega y desenfrenada no iba a ser una excepción.

Sakura terminó tendida bocabajo empapada en sudor y tapada hasta media espalda por una fina sábana. Tenía la cara hundida en la almohada como si no quisiese ver donde estaba.

Naruto estaba sentado a su lado, completamente desnudo y con la cara apoyada sobre sus dos manos, aunque podía ver la habitación en la que se encontraba a través de sus dedos.

Dio un profundo y sonoro suspiro, después cerró los ojos con pesadez.

- Esto ha sido un gran error… - Susurró el Maestro Hokage sin atreverse a mirar a la mujer que lo acompañaba aquella noche.

-X-

A la mañana siguiente Naruto estaba desayunando junto a su familia. De momento estaban Naruto, Himawari y Boruto sentados mientras Hinata terminaba de preparar los últimos detalles. El Maestro Hokage tenía la vista ida hacia un punto cualquiera en el infinito.

- Cariño. – Le sacó de su trance Hinata colocando la mano derecha en su hombro. Naruto se sintió morir ante el contacto de su esposa. – Siento haber llegado tan tarde anoche, no pude ni darte las buenas noches.

Por fortuna para Naruto, ella llegó aún más tarde que él.

- No te preocupes si… yo llegué del trabajo y me fui a dormir. Estaba cansado. – Respondió tragando saliva. – Espero que lo pasases bien.
- La verdad es que si, aunque fue una pena ya que Sakura-San no pudo venir. – Dijo haciendo que de repente Naruto cerrase los ojos con pesadez. – Espero que no te aburrieses mucho en el trabajo.
- No más que otros días. – Mintió después.

Hinata terminó de sentarse en la mesa y comenzaron a desayunar los cuatro juntos como una familia feliz.

- Esta mañana hay una reunión de padres en la Academia. – Explicó Hinata mirando a su esposo.
- Es verdad… me lo contaste la semana pasada. – Respondió Naruto sin dejar de mirar su plato.
- ¿Crees que podrás ir esta vez? – Preguntó de nuevo, Naruto suspiró.
- No me viene muy bien Hinata. – Le dijo mirándola por fin. – Tengo mucho trabajo acumulado de ayer. – Esto último si era verdad.
- ¿Pero no volviste tarde a noche de trabajar? – Preguntó extrañada porque quedase aun trabajo por hacer.
- Si, y aun así me quedaros cosas por hacer… más las de hoy. Voy a tener que conseguir un ayudante en condiciones… Shikamaru es un vago. – Bromeó después intentando desviar la atención.

Hinata rió, así que parecía haber funcionado.

- No pasa nada, ya iré yo entonces. Creo que solo es para contarnos como irán los exámenes de graduación. – Respondió Hinata.

Cuando terminaron de desayunar Naruto se fue hacia su habitación a vestirse para ir a trabajar. Cogió todo lo necesario y fue hacia la puerta donde su esposa le estaba esperando para despedirse como cada mañana.

Naruto pensó que siempre era igual, que todo lo que hacía o le pasaba podía decir como cada mañana o como cada noche o simplemente como cada día. Siempre lo mismo, se preguntó a si mismo cuando había caído en una rutina tan aplastante.

Sabía lo que venía ahora y no podía hacerlo en peor momento, pero no podía no hacerlo. Hinata no lo merecía. Se dieron un corto beso de despedida, como cada mañana. Al separarse Naruto pudo ver el rostro sonriente de su mujer.

En ese momento pensó que Hinata siempre se había portado muy bien con él, siempre había sido una buena esposa y siempre lo había querido. Ella no merecía lo que había ocurrido, ella no merecía la vil traición a la que Naruto la había sometido.

Se despidieron y Naruto marchó a trabajar.

Llegó rápidamente al trabajo y pudo encontrarse a Shikamaru en su despacho rellenando algunos informes que había dejado allí la noche anterior.

- Ayer vagueaste mucho ¿eh? – Preguntó Shikamaru sin dejar de mirar los papeles. Aunque lo dijo en broma.
- Ya… lo… lo siento. – Respondió tratando de fingir una sonrisa.
- No te preocupes, lo he terminado casi todo. Para que luego no digas que tu consejero no hace nada. – Shikamaru había dejado hecho el trabajo que Naruto no hizo ayer por la tarde.
- Oh, gracias. No tendré que quedarme tres horas más esta noche.

Naruto se quedó de pie en el despacho y Shikamaru sentado en la silla principal mientras terminaba el papeleo. Realmente se formó un pequeño silencio incómodo.

- ¿Estas bien? – Preguntó el Consejero Nara al notar extraño a su amigo.
- ¿Eh? ¡Si! – Respondió nervioso. – No he dormido bien esta noche, solo eso.
- Ah… entiendo. – Por algún motivo pareció dudar por unos segundos. Quizás Naruto no sabía mentir y Shikamaru era demasiado listo.
- A veces creo que el que debería ser Hokage deberías ser tú. – Comentó Naruto tratando de cambiar de tema. Aunque si es cierto que lo pensaba a menudo.
- Tonterías, yo no daría la talla. – Shikamaru rió al decir aquello. – Yo solo puedo encargarme de estúpido papeleo… - Suspiró después.
- No digas eso, si no fueses tan vago todo el mundo podría ver tus dotes de líder.
- Quien sabe… es posible. Pero yo por ahora estoy bien así. – Respondió el líder del Clan Nara levantándose del asiento.

Naruto dejó su capa apoyada en uno de los muebles del lateral de la habitación, después se sentó en su asiento que Shikamaru había dejado libre.

- Te he hecho todo el trabajo de ayer, asegúrate de terminar el de hoy. – Shikamaru era de los pocos que no había empezado a tratarle con un respeto mayúsculo, eso le agradaba mucho. Que lo llamasen a todas horas Naruto-Sama le hacía sentir que se distanciaba de sus amigos.
- Gracias Shikamaru, no te preocupes lo dejaré todo hecho. – Respondió forzando una sonrisa.

El consejero se fue hacia la puerta, después de todo él también tenía cosas que hacer y no podía perder más tiempo. Sin embargo se detuvo un último momento frente a la salida, Naruto lo miró extrañado.

- Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea. Si te preocupa algo y puedo ayudarte lo haré encantado.
- Lo se… gracias… Shikamaru. – Respondió Naruto de corazón. – "Aunque esto no te lo puedo contar… no puedo contárselo a nadie." – Pensó después.

Shikamaru hizo un gesto con la mano y se despidió de su amigo, después se marchó. Naruto se convenció a si mismo de que no podía dejar de nuevo todo el trabajo por hacer, debía tratar de esforzarse y dejarlo todo hecho. Ya tendría después tiempo para maldecirse y comerse la cabeza. Ahora tenía una obligación con Konoha.

-X-

Mientras tanto, en ese mismo momento, muchos padres se estaban reuniendo en la Academia Ninja donde iban a tener la última reunión antes de que sus hijos se graduasen de forma oficial como Shinobis. Era una reunión bastante rutinaria y básicamente les iban a comentar como estaban de preparados sus hijos y como iban a ser las pruebas a las que se enfrentarían.

Estaban reunidos en la que habitualmente era el aula donde sus hijos estudiaban, Sakura estaba sentada en una de las mesas de la primera fila, por un instante tuvo muchos recuerdos al pensar que en ese aula estudió ella hacía ya muchos años.

Sin embargo esa mañana tenía la mente en otro sitio, estaba mirando la nada sin darse cuenta de que poco a poco el tiempo iba pasando y la reunión estaba a punto de comenzar.

- ¡Buenos días! – Le dijo de forma efusiva una voz que conocía perfectamente.

Sakura ladeó su cabeza perezosamente para mirarla, era su mejor amiga que estaba allí por el mismo motivo que ella. La absoluta felicidad que siempre irradiaba muchas veces cansaba a Sakura, especialmente aquella mañana.

- Buenos días. – Respondió Sakura forzando una sonrisa.
- Que pena que no pudieses venir ayer, nos lo pasamos muy bien. – Le dijo sentándose en el asiento libre a su diestra.
- Bueno… otro día…
- Huy… ¿Y esa voz? ¿Estás bien? – Preguntó Ino notando que su amiga estaba extraña esa mañana.
- ¿Eh? Si… solamente… no he dormido mucho esta noche. – Realmente aquello no era una mentira.
- ¿Qué hiciste anoche? – Preguntó Ino con curiosidad.
- Nada especial… - Respondió algo sonrojada y con la mirada ensombrecida. Sakura había mirado hacia otro lado para que Ino no lo notase.

Sakura prefería que Ino dejase de hacer preguntas, por suerte para ella las dos últimas personas que debían llegar a aquella reunión llegaron más o menos a la vez y venían hablando amigablemente. Una de ellas era Shino Aburame, el profesor de sus hijos. La otra era Hinata Hyuga, antigua compañera de Shino y la esposa del Maestro Hokage.

Sakura cerró los ojos con pesadez, probablemente era una de las últimas personas que quería encontrarse hoy. Cuando los abrió pudo ver como Hinata estaba caminando hacia ellas, el hueco vacío a su izquierda pronto sería ocupado. Sakura suspiró.

- Buenos días. – Les dijo Hinata a las dos.

Ino le saludó efusivamente, Sakura la miró durante unos segundos mientras ella se sentaba. Se miraron a los ojos un pequeño instante y después Sakura los cerró mientras se preguntaba a sí misma como podría simplemente hablarle a su amiga mientras se callaba que la anterior noche se había acostado con su marido.

- ¿Estas bien Sakura-San? – Preguntó Hinata frunciendo el ceño al ver que la pelirrosa no le había respondido.
- Si. – Respondió Sakura forzando una sonrisa, aunque fue total y absolutamente creíble. – Solo estoy algo cansada.

Hinata e Ino se creyeron aquella mentira a la perfección, Sakura se preguntó a sí misma como era posible que estuviese mintiendo tan bien a pesar del estado anímico que tenía en ese momento.

- Bien, ya podemos empezar la reunión. – La voz de Shino calmó los nervios de Sakura por un momento.

Lo primero que hizo Shino fue dedicar un elogio general a todos los alumnos, el nivel de la clase había sido muy elevado y era posible que prácticamente todos se graduasen.

- Debido a esto este año el examen será algo más difícil de lo habitual. Aunque totalmente asequible. Les pediremos que ejecuten el Bunshin no Jutsu y el Henge no Jutsu. Para terminar les haremos una pequeña prueba de lanzamiento de Kunais y Shurikens.

Algunos padres se quejaron, no entendían porque castigaban el buen desempeño de sus hijos con un examen significativamente más difícil de lo habitual. Sakura pensó que el examen de graduación continuaba siendo un mero trámite que cualquiera que cualquiera que quisiese ser Shinobi debería poder aprobar.

- "Sarada habría aprobado este examen a los ocho años…" – Pensó Sakura mientras sentía como su orgullo de madre crecía.

Shino después les explicó que la Academia realizaría una pequeña fiesta de graduación para aquellos alumnos que superasen el examen. No había mucho más de que hablar.

Por suerte para Sakura, Shino le pidió a Hinata si podían hablar un segundo a solas antes de marcharse. Sakura se quedó junto a Ino.

- ¿Te apetece que vayamos a tomar un café o algo? – Preguntó Ino, Sakura pensó que Ino lo decía de una forma un tanto extraña. Aunque quiso pensar que simplemente estaba paranoica.
- Quizás otro día Ino… he dejado muchas cosas pendientes en casa y hoy tengo que impartir clases por la tarde.
- Te tomo la palabra. – Respondió Ino sonriendo, tendría que quedar con ella otro día.

Se despidieron rápidamente y Sakura se marchó sin esperar a nada ni nadie más. En ese momento solo quería volver a casa lo antes posible. Al estar sumida en sus pensamientos el camino de vuelta a casa se le hizo muy rápido.

Al llegar se detuvo un segundo en el recibidor, se dio media vuelta y se quedó observando la foto de familia que se había tomado junto a Sasuke y Sarada hacía escasos meses cuando su marido volvió temporalmente de su misión.

- ¿Por qué no estás en casa Sasuke-Kun? – Preguntó al aire a la vez que sujetaba la foto con sus dos manos. – Lo siento mucho… - Dijo después mientras una lagrima comenzaba a rodar por su mejilla izquierda.

Y después de la primera las demás simplemente comenzaron a sucederse, hacía mucho tiempo que Sakura no lloraba así. En ese instante sentía un horrible cumulo de vergüenza, ira, arrepentimiento y tristeza. Sin duda hacía muchos años que no se sentía tan mal.

Aquel estaba siendo un día horrible.

-X-

A última hora de la tarde Naruto estaba terminando su trabajo diario. Aquel estaba resultando un día demasiado largo pero por fortuna al menos tenía el aliciente de que no dejaría nada pendiente. Además en ese mismo instante tampoco es que le hiciese una especial gracia pensar en volver a casa.

Suspiró por millonésima vez aquel día, después miró la comida que Hinata le había preparado aquella mañana. Cuando comenzó a comer al mediodía tuvo que parar, era incapaz de comerse lo que su esposa le había preparado. ¿Cómo podría hacerlo sin sentir nada al respecto?

- "¿Y si se lo cuento todo?" – Se preguntó Naruto haciendo una pequeña pausa.

En ese momento se dio cuenta de que ese deseo nacía del mero hecho de quitarse la culpa de encima, con la intención de que simplemente ella lo perdonase y así no tuviese que sentirse tan mal.

- "No… eso sería egoísta… si se lo cuento ahora solo lo haría por mí y no por ella… ¿Pero qué debo hacer?" – Se preguntó después.

Cerró los ojos con pesadez y continuó su trabajo, el Hokage no podía quedarse paralizado por un asunto personal. Al menos era lo que todo el rato se estaba repitiendo. Ya tendría más tiempo de pensar en todo aquello en otro momento.

O eso pensaba él.

La puerta de su despacho se abrió en ese instante, alzó la vista rápidamente para observar de quien se trataba. Y para su desgracia era la persona que menos deseaba ver en ese instante. Naruto tragó saliva y trató de ponerse lo más serio posible.

- ¿Necesitas algo… Sakura-Chan? – La pregunta la inició con entereza, aunque su voz se quebró cuando pronunció el nombre de la chica que acababa de entrar.

Cerró la puerta tras de sí y dio un par de pasos hasta quedarse frente al Maestro Hokage.

- Tenemos que hablar… - Dijo ella haciendo que a Naruto le diese un vuelco el estómago.

CONTINUARÁ…