Bueno, dije que pondría los capítulo los viernes y ahora mismo es viernes a ultima hora así que he logrado terminarlo a tiempo xD Voy a responder algunos de vuestros mensajes antes de nada:
Dovah del Norte: Es cierto, yo mismo me doy cuenta de que repito mucho algunas palabras y expresiones concretas y hago todo lo posible para evitarlo. Trataré de estar mas atento incluso.
Joshy nalu (xD): No era mi intencion hacerte sentir avergonzada pero me alegra que te guste mi historia xD Gracias por tu efusivo comentario.
0. Kitty.0: No creo tener la suficiente información sobre Sasuke como para saber que piensa de Sakura y su familia. Sin embargo si creo que me puedo poner en la mente de Kishimoto para imaginarme que es lo que intenta transmitirnos. Creo que realmente Sasuke si quiere a su manera a Sakura y en especial a su hija pero a la vez Kishi ha dejado ese Sasuke viajero que que bajo mi punto de vista es un punto negativo tanto para Sakura como para Sarada. Yo al menos ya he pensado mucho sobre la psicologia de Sasuke en MI historia ya que tengo claro que jugará un papel importante en la trama despues de todo. Mi opinion es que Sasuke realmente quiere a su familia pero a la vez esta demasiado traumado psicologicamente como para "disfrutar" de ella y conseguir hacer feliz a su esposa y su hija. Y lo mas seguro es que eso sea el Sasuke que intente plasmar en esta historia. No lo voy a poner como un marido maltratador que no quiere a su familia xD
Capítulo 5
Sakura dio un par de pasos algo vacilantes hacía el escritorio del Hokage, Naruto pudo observar que su rostro parecía decidido y a pesar de ello Sakura desviaba la mirada hacía un lado. Pensó que lo prefería así, si ella le hubiese mirado a los ojos habría sido él quien mirase hacía otro lado.
Cerró los ojos con pesadez al sentir vergüenza, culpa y arrepentimiento. Cerró los ojos con pesadez al sentir que ya no podía mirar a su mejor amiga.
- Tenemos que hablar… - Dijo ella haciendo que a Naruto le diese un vuelco el estómago.
El Hokage se quedó en completo silencio unos segundos, no fueron demasiados pero lo suficiente como para que la situación fuese aún más tensa.
- Lo sé. – Respondió abriendo los ojos de nuevo.
La pelirrosa inhaló una gran cantidad de aire y tomó asiento en una de las sillas que había frente al escritorio. Después expulsó todo el aire en un sonoro suspiro que provocó que Naruto la mirase, sus ojos se chocaron por primera vez de forma directa desde lo que ocurrió la noche anterior. Ambos se sonrojaron por un segundo.
- Ya no somos niños… - Dijo Sakura de forma criptica, Naruto no entendió en ese momento que quería decir. – Creo que podemos hablar de… lo que ha pasado… como dos adultos.
- Supongo que sí. – Respondió Naruto pesadamente.
Ella tenía razón, no podían dejar de hablarse y huir de la realidad para siempre.
- He estado pensando y… los dos estamos casados… Hinata es mi amiga… Sasuke-Kun es tu amigo. Nosotros somos amigos. – Recalcó al final. – Creo que deberíamos…
- No decir nada… - Naruto terminó la frase por ella. Sakura asintió.
- ¿Para qué arriesgar todo eso si ambos coincidimos en que fue un error y que no volverá a pasar? – Preguntó Sakura tratando de sonar de la forma más lógica posible.
- "Un error…" – Pensó mentalmente Naruto. Parecía que trataba de convencerse mentalmente de aquello.
- Primero pensé en contárselo a Sasuke-Kun… pero me di cuenta de que solo lo haría para que me perdonase y no por nada más. Solo lo haría para compartir con él el peso de mi carga y de mi culpa.
- Yo he pensado lo mismo. – Admitió Naruto entristecido.
- ¿Qué es más egoísta callármelo y sufrirlo en silencio o contárselo para dejar de sentirme tan mal? – Preguntó Sakura, aunque parecía un poco desesperada.
- No es a mí a quien tienes que convencer. – Respondió Naruto.
Más bien parecía que Sakura trataba de convencerse a sí misma. Naruto suspiró y miró al techo de su oficina.
- Si lo contamos… podemos perder demasiadas cosas… y solo por intentar sentirnos mejor. Soy tonto pero hasta ahí llego. – Dijo Naruto, a Sakura no le gustó escuchar que Naruto se calificase como tonto. Aunque pensó que había sido su culpa por explicarse tanto.
- Pero no puedo hacerlo de forma unilateral… si uno de los dos habla…
Sakura iba a seguir hablando del tema, estaba insegura y parecía que buscaba dejarlo todo claro, bien explicado y que convenciese a ambos. Naruto no quería seguir escuchándola e hizo un gesto con su mano.
- No se lo contaré a Hinata… tu no se lo contarás a Sasuke. Ya está… no creo que haya que decir nada más. – Naruto sentía un nudo en el estómago y su garganta cerrada. Solo quería terminar con esa conversación.
Sakura fue a responder pero se mordió el labio y sin querer comenzó a llorar de nuevo, como había hecho aquella tarde. Haber estado hablando de una forma tan fría de lo que consideraba uno de los peores errores de su vida le había pasado factura. Ella misma lo había provocado alargando la conversación.
Naruto quiso consolarla, pedirle que no llorase. No lo hizo, sabía que eso solo empeoraría las cosas.
- Me parece… bien… - Dijo por fin ella cuando pudo calmarse un poco.
El Hokage se llevó las manos a la cara. Pensó que todo se había vuelto demasiado difícil, se preguntó cuándo su vida se había vuelto tan compleja de repente. Había abandonado la aburrida monotonía para convertirse en un pequeño infierno de culpa y ansiedad.
Sintió que tenía muchas cosas que decir, una voz en su interior gritaba para que detuviese a Sakura. Para que hiciese que dejase de llorar. Una voz en su interior le imploró y le suplicó que dejase de sentirse mal e hiciese lo que realmente quería.
Una voz en su interior le ordenaba que hiciese aquello que fuese a hacerlo feliz.
Naruto consiguió hacerla callar y simplemente esconderla en lo más profundo de su ser tapada y ahogada por todas sus responsabilidad y todo aquello que consideraba lo correcto.
Sakura se levantó sin decir nada y comenzó a caminar hacía la salida del despacho. Naruto se sintió como si se estuviese muriendo por dentro al rechazar sus impulsos y volver a su vida que no lo hacía feliz y que ahora se arropaba con un manto de culpa y traición que lo hacía todo aun peor.
La pelirrosa hizo una pequeña pausa antes de marcharse definitivamente, era algo que necesitaba preguntar. Aunque no lo hacía por ella o por Naruto. Lo hacía por su amiga.
- ¿Quieres a Hinata? – Preguntó Sakura girándose un instante y al recordar algunas de las cosas que pasaron la noche anterior sobre los sentimientos de Naruto.
- Si. – Respondió sin dudar.
- ¿Estas… enamorado de ella? – Preguntó después con algo de duda en sus palabras.
Naruto cerró los ojos y se levantó de su asiento. Se hizo, de nuevo, un silencio bastante incómodo. Los volvió a abrir y miró fijamente a Sakura de forma seria y concisa.
- Deberías marchar a casa, creo que ya hemos hablado todo lo que era importante. – Respondió de forma tajante el Maestro Hokage de Konoha.
La pelirrosa afirmó con la cabeza y tras una breve despedida se marchó del despacho dejando a Naruto solo. Se dejó caer de nuevo sobre su butaca y se sintió triste y aliviado al verse solo allí. Suspiró profundamente, últimamente suspiraba demasiado.
- Un error… ¿Eh? – Preguntó al aire muy débilmente. – Supongo que si…
Lo siguiente que pensó fue en su esposa, acababa de decidir que jamás le contaría lo ocurrido. No pudo evitar sentirse profundamente mal por ello, las preguntas de Sakura lo habían deprimido además. Él la quería, ella era demasiado buena con él como para no hacerlo. Era una buena esposa, una buena madre y una buena compañera. ¿Cómo no iba a quererla?
¿Cómo no iba a sentirse la peor persona del mundo por lo que había ocurrido? Se detestaba a si mismo por haber traicionado a la madre de sus hijos. Solo esperaba que con el paso de los años toda esa culpa cesase, aun no era capaz de imaginarse como mirar a su esposa a los ojos sin sentirse mal.
-X-
Fueron pasando poco a poco las semanas en la villa oculta de la hoja, las cosas poco a poco volviendo más a la normalidad y Naruto trataba de compensar su mala conciencia siendo un poco mejor marido como él solía decirse a sí mismo.
O al menos lo intentaba, sus largas jornadas en el trabajo que a veces a propósito alargaba todavía más para no tener que afrontar algunas de sus realidades le dejaban cada vez menos tiempo para su familia y los que estaban pagándolo de forma totalmente injusta eran sin duda sus hijos.
Hace unos meses se propuso limar asperezas con su hijo, sin embargo al final las cosas estaban empeorando cada día más.
Aquella mañana era el examen de graduación de los alumnos en la academia y ya que habían decidido hacer una prueba algo más completa de lo habitual decidieron realizarla en el patio y en presencia de aquellos padres que quisiesen ver aprobar a sus hijos.
Por culpa de su apellido Boruto iba a realizar el examen prácticamente al final, justo después de la pesada de Sarada de quienes todos esperaban que fuese quien mejor nota sacase.
Sin embargo el pequeño Uzumaki aún seguía con sus dudas, después de varias semanas preguntándose a sí mismo si realmente quería aprobar ese examen o eran sus padres los que simplemente le habían dicho que debía hacerlo no había alcanzando ninguna respuesta.
Cuando llegó el turno de Sarada, esta dio un paso al frente y se colocó frente a Shino, su profesor. Dio un rápido vistazo hacía el grupo de padres que observaba desde la distancia y sonrió al ver a su madre que estaba le respondió con una sonrisa también.
- Cuando quieras. – Le dijo Shino indicando que podía empezar.
El examen se comenzaba realizando el Bunshin no Jutsu, con sacar una única copia decente ya bastante para aprobar. Sin mucho esfuerzo, Sarada logró hace tres sin ningún fallo.
La segunda parte de la prueba era hacer un Henge no Jutsu, Sarada logró transformarse a la perfección en su maestro de Academia, no se dejó ni un solo detalle. De momento había aprobado las dos primeras pruebas con la nota más alta.
Frente a los alumnos habían colocado cuatro dianas, todos los alumnos debían lanzar tres Shurikens y un Kunai a cada una de ellas y la nota la formarían mediante lo cerca que los disparos llegasen al centro.
Sarada alcanzó la puntuación máxima al impactar en el centro de todas las dianas con todas sus armas arrojadizas, todos los padres comenzaron a aplaudir ante la exhibición de talento de la pequeña Uchiha, Sakura en especial estaba muy orgullosa de aquello.
- Felicidades, tienes la nota más alta posible. – Le dijo Shino haciendo que Sarada sonriese.
Aunque hace tiempo había tenido bastantes dudas sobre el camino que un ninja debe seguir había logrado encontrar el suyo propio y se había estado esforzando muy durante los últimos meses. El resultado había sido bastante evidente, aunque el elenco de Jutsus y habilidades que ella poseía no se limitaba precisamente solo a aquello.
Volvió junto a sus compañeros, que la miraba con una mezcla de envidia y sorpresa y se juntó con ellos de nuevo poniéndose al lado Chöchö, su mejor amiga.
- Boruto Uzumaki, tu turno. – Dijo Shino a continuación.
El maestro nos sabía muy bien que pensar, temía que la vagueza y el pasotismo mostrado por Boruto le hiciesen no ser capaz de superar aquellas pruebas con tanta parafernalia que habían montado haciendo la presencia de los padres aún más vergonzosa para él.
Boruto se colocó en el centro y observó las dianas a las que debería acertar en la tercera prueba. De nuevo se cuestionó porque debía hacer todo aquello.
Miró hacía atrás esperando encontrarse el rostro de su madre y que aquello le sirviese de guía en el último momento. Buscó una y otra vez y se sorprendió al encontrarla, sin duda aquello no lo esperaba ella le había dicho que estaría allí.
- ¿Boruto? – Le llamó Shino al ver que estaba perdido en su mundo.
Aunque el Uzumaki no le hizo caso, todavía seguía anonado por todo aquello. Sin embargo, por haber estado buscando únicamente a su madre, tardó demasiado en darse cuenta de hoy había ido otra persona a apoyarle.
Entre todos los padres pudo encontrar al Maestro Hokage de Konoha que estaba siendo rodeado con sumo respeto por los demás. Se sorprendió mucho al ver allí a su padre aunque cuando hicieron contacto visual por fin Naruto le sonrió y le deseó suerte haciéndole un gesto con el pulgar muy parecido al que tanto le gustaba a Rock Lee.
Boruto volvió a mirar hacia las dianas y no pudo evitar sonreír, por algún motivo haber visto a su padre hoy allí apoyándole y preocupándose por él hizo que sonriese profundamente de forma sincera y aunque aún tenía muchas dudas el deseo de aprobar aquel examen creció de forma imparable en su pecho aunque fuese solo para poder compartir aquel momento con su padre.
Shino estaba a punto de volver a llamarle, sin embargo se sorprendió al ver como colocó sus dedos en un sello en cruz, muy diferente del de un Bunshin normal.
- ¡Kage Bunshin no Jutsu! – Gritó Boruto para sorpresa de todo el mundo, aunque Naruto sonrió por ello al ver que no se iba a limitar a algo tan simple.
Hizo aparecer más de 20 clones de él mismo, aunque no eran como los Bunshins normales ya que estos tenían su propio cuerpo y Chakra y podían luchar y actuar libremente. Un Jutsu de un rango mucho más alto de lo que un aprendiz de Genin debía conocer.
- ¡Henge no Jutsu! – Gritaron todos a la vez.
Todos y cada uno de los clones de Boruto se transformaron a la perfección en uno de sus compañeros que observaban desde atrás, cada clon en uno diferente y el Boruto original se transformó en Shino.
Después todos cogieron sus armas arrojadizas y las lanzaron a la vez hacía las dianas impactando la enorme mayoría en el centro y destrozándolas por el impacto de casi 80 proyectiles.
Todos los padres y alumnos se quedaron boquiabiertos por aquella exhibición de habilidad incluido Shino que no esperaba que Boruto realizase una prueba que estaba muy por encima del nivel máximo esperado.
Todos menos Naruto que lo observaba con una sonrisa y Sarada que estaba mirándolo totalmente seria pensando que si ella hubiese querido lucirse también podría haber hecho algo espectacular.
- ¡Esto es muy fácil! – Gritó Boruto cuando recobró su aspecto original y deshizo todos los clones mientras observaba las dianas destrozadas.
- Enhorabuena Boruto… tienes la nota máxima. – Le dijo Shino aun sorprendido por el nivel mostrado por el que consideraba su alumno más vago y el que probablemente iba a acabar suspendiendo.
Quedaban muy pocos alumnos por terminar el examen pero necesitaron cinco minutos para reponer las dianas destrozadas por Boruto, sin embargo no tardaron ni veinte minutos en terminar todo allí y les entregaron una bandana que los calificaba como Genins de Konoha, como Shino esperaba desde hacía meses aprobaron todos.
Tras despedirse entre los alumnos, pues tendrían un par de semanas de vacaciones antes de reunirse con sus futuros equipos, fueron junto a sus padres para marcharse de allí.
- ¿Y mamá? – Aquello fue lo primer que Boruto preguntó al juntarse con su padre.
- Tenía una reunión importante con el abuelo en la mansión Hyuga, dice que lo siente. – Le respondió Naruto al momento.
- Ah vale, no pasa nada. – Su madre rara vez le dejaba de lado por sus obligaciones así que por una vez no iba a molestar. – Por eso has venido supongo.
- No es cierto, iba a venir igualmente. – Respondió Naruto sorprendiendo a su hijo, aunque por algún motivo no terminaba de creerlo. – No iba a perderme tu graduación.
Boruto se debatió entre dejarse llevar y alegrarse por aquello o seguir siendo receloso con las intenciones de su padre. Había estado demasiado ausente últimamente como para olvidarlo todo de repente.
- Vamos, te invito a comer para celebrarlo. – Dijo Naruto poniendo una mano en el hombro de su hijo.
- ¿¡Ramen!? – Preguntó entusiasmado el joven Uzumaki.
- ¡Claro! – Respondió Naruto como si fuese la pregunta más obvia del mundo.
Por un momento se dio cuenta de que ahora mismo le daba un poco igual todo aquello, decidió dejar de debatirse entre seguir molesto con su padre o aceptar que había venido a verle por propia voluntad. En ese momento estaba contento por poder pasar la tarde junto a él así que no iba a malgastarlo pensando tanto en aquello.
Además acababa de aprobar el examen de graduación con la nota máxima y había podido observar como el rostro de su padre se llenaba de orgullo, debía reconocer que aquello lo había motivado mucho.
Antes de salir del patio se fijó en que se acababan de cruzar con Sarada que estaba hablando con su madre. A Boruto le extrañó que su padre pasase de largo ya que usualmente cada vez que su padre o su madre se cruzaban con aquella señora solían pararse por lo menos a saludar.
Frunció un poco el ceño por aquello pero se limitó a pensar que quizás simplemente no la había visto o ya la había saludado antes. Después pensó un momento en Sarada, al final ellos dos eran los únicos que habían sacado la nota máxima en el examen.
Le habría gustado superarla pero se había vuelto imposible en el momento en el que ella sacó un diez.
Fueron juntos hacía Ichiraku, el restaurante favorito de Naruto de toda la vida y el que se había convertido también en el favorito de su hijo. Cuando iban juntos allí solía ser cuando mejor lo pasaban.
- ¡Si son mis clientes favoritos! – Exclamó contento el viejo Teuchi.
Los estragos de la edad cada vez eran más visibles en el dueño del local, Naruto a veces temía no volver a verlo la próxima vez que fuese allí a comer. Por fortuna parecía que aún se mantenía bastante bien.
- ¡Buenos tardes! – Exclamó Boruto animado.
- Hola Boruto-Chan. – Le dijo cariñosamente Ayame.
Aunque a él no le solía gustarle que le llamase así nunca le decía nada.
- Lo de siempre. – Ordenó Naruto sentándose junto a su hijo.
No tardaron demasiado servirles la comida y comenzaron a devorar los platos que les habían servido. Si algo compartían era el color de pelo y el gusto por el ramen.
- Papá… - Le llamó Boruto, el Hokage dejó los palillos sobre su bol para prestarle toda la atención.
- ¿Si? – Preguntó frunciendo el ceño.
- A veces… no puedo evitar preguntarme si realmente quiero ser ninja. – Dijo Boruto avergonzado por confesar su mayor secreto.
Naruto se quedó en silencio unos segundos, Boruto bajó su cabeza al suelo pensando que su padre en ese instante estaba total y absolutamente decepcionado. En realidad Naruto simplemente estaba tratando de buscar las palabras adecuadas.
- Yo soy el Maestro Hokage, siempre he sido un ninja y siempre he querido serlo. – Al decir aquellas palabras Boruto pensó que ahora le iba a echar la bronca. – Pero eso no significa que tú tengas que hacer lo mismo.
Cuando dijo aquello Boruto abrió los ojos sorprendido y miró a su padre. Esperaba que le dijese que debía ser Shinobi si o si, pero no esperaba aquello.
- Yo no espero que sigas mis pasos… quiero que hagas lo que quieras hacer. Así que si en algún momento de verdad sientes que no quieres ser ninja solo… dímelo.
- De acuerdo. – Contestó Boruto sonriendo, era la primera vez que se lo contaba a alguien y sentir que su padre le apoyaba era importante para él.
Continuaron comiendo unos segundos, aunque prácticamente al momento Naruto volvió a detenerse.
- Aunque al menos déjame decirte… que cuando tenía tu edad me habría encantado tener tu habilidad.
- ¿Es que con mi edad no lo hacías mejor? – Preguntó sorprendido, después de todo su padre era el Hokage. De forma intrínseca implicaba que era el ninja más poderoso.
- ¿Yo? ¡Qué va! – Contestó divertido. – Ojalá… se me daba fatal… tú has nacido con un talento innato para las artes ninja. Supongo que en eso te pareces a tu tío.
- ¿Mi tío Neji? – Preguntó con curiosidad.
- Si, él también era un genio.
Boruto pensó que le habría gustado conocer a su tío, tanto su madre como su padre le habían hablado de él. Aunque luego se limitó a pensar que le gustaba saber que era mejor que su padre a su edad, era bastante reconfortante.
- Solo por curiosidad. ¿Qué es lo que no te convence de ser Ninja? – Preguntó el Hokage.
El joven Uzumaki pensó por un segundo todo lo que había echado de menos a su padre cuando se hizo Hokage, luego pensó en Sarada que directamente no había pasado tiempo con el suyo. Incluso Inojin se quejaba de que su madre y su padre siempre estaban ocupados, a Shikadai le molestaba que su padre trabajase hasta altas horas.
Es como si simplemente todos ellos echasen de menos a sus familias por trabajar demasiado, si algún día era padre quería estar con sus hijos. No quería que lo echasen en falta, tampoco quería saber que su mujer lo echaba de menos y no lo veía a penas. No pudo evitar volver a ponerse un poco triste.
- No lo sé muy bien. – Mintió después para no estropear del todo aquella comida familiar.
- Bueno, cuando lo descubras avísame. Yo te apoyaré. – Le dijo después.
- De acuerdo. – Contestó Boruto sonriendo, la verdad es que en ese momento no podía quejarse de su padre.
Luego simplemente se limitaron a disfrutar de la comida y el rato juntos, después de todo rara vez podían estar los dos a solas.
Naruto pensó que había sido agradable salir del trabajo antes y estar a solas con su hijo, luego se maldijo al pensar que se alegraba de que Hinata hubiese estado reunida con Hiashi, después de todo sabía que su estado anímico actual le habría impedido disfrutar del momento.
CONTINUARÁ…
