Capítulo 6
Era tarde, de no estar el Maestro Hokage cenando seguramente Ichiraku Ramen ya hubiera cerrado hace tiempo, pero era imposible decirle que no a la persona más importante de la villa y mejor cliente del local.
- Viejo, sirvenos otra botella de Sake. – Dijo Naruto tras devorar el sexto bol de ramen.
- No sé yo si es buena idea. – Añadió Shikamaru pensando en la terrible bronca que recibiría por parte de su esposa al volver a casa.
- No seas muermo, hacía mucho que no salíamos juntos – El Hokage parecía estar pasándolo bastante bien aquella noche.
Shikamaru suspiró, sabía que, por algún motivo, Naruto necesitaba aquella noche de esparcimiento. No iba a ser él quien se la denegase.
Tras prometer que sería la última de la noche continuaron bebiendo un rato más.
- Oye Naruto… - Dijo Shikamaru acabando su bebida y sirviéndose de nuevo.
- ¿Si?
- ¿Por qué no quieres volver a casa? – Preguntó sintiendo que ya no podía callarse más.
Naruto se puso serio, debía reconocer que Shikamaru no tenía ni un pelo en la lengua para soltar aquella pregunta de forma tan directa. Sabía que su amigo era lo bastante inteligente como para imaginarse que algo pasaba, pero quería pensar que se lo guardaría para sí mismo.
- ¿Por qué dices eso?
- Son ya las dos… y no parece que tengas intención de marcharte pronto.
- Hemos salido del trabajo a las doce. Hinata y los niños ya estaban durmiendo… así que no importa si vuelvo tarde. – Respondió Naruto ágilmente.
A pesar de ir ligeramente afectado por el sake tuvo un pequeño momento de claridad para sorprenderse por la agilidad con la que estaba mintiendo últimamente. Siempre se había considerado una persona sincera, pero en los últimos meses le estaba costando mantener esa visión de sí mismo.
Sabía que Shikamaru no iba a creérselo, pero esperaba que aquella mentira sirviera para hacerle desistir de continuar con aquella conversación.
- Visto así… espero que mi mujer también este durmiendo. – Respondió Shikamaru riendo.
Al final cumplieron, aquella botella fue la última y dejaron que Ichiraku Ramen cerrara de una vez por todas. Marcharon parte del camino juntos sin hablar, pero al final llegaron al cruce en el que debían separarse para volver a sus respectivas viviendas.
- Naruto… - Le llamó de nuevo Shikamaru con un tono lo suficientemente serio como para que el Hokage pensara que no quería escuchar lo que iba a decir.
Le respondió con un silencio, pero su asistente sabía que estaba escuchando claramente todo lo que fuera a decirle.
- Puede que tú seas el Hokage y yo la persona que intenta ayudarte con el trabajo. Pero también soy tu amigo… puede que no sea tu mejor amigo, pero deberías tener claro que puedes confiar en mi para cualquier problema que tengas.
- Claro que lo se Shikamaru. No es necesario que lo digas. – Respondió Naruto serio. Por un momento sintió que quería explicarle todo lo que había pasado para desahogarse y recibir algún consejo por parte de su amigo.
Sin embargo, le había prometido a Sakura hacía ya dos meses que no iba a contárselo a nadie a cambio de que ella tampoco lo hiciera.
Shikamaru no esperó respuesta, sabía que todavía no era el momento así que simplemente se dio la vuelta y se despidió alzando una mano. Después de todo ahora debía afrontar como iba a volver a casa sin que lo mataran en el proceso.
Naruto suspiró, era hora de volver a casa.
No estaba muy acostumbrado a beber así que aquellas pocas botellas habían sido suficientes como para alterar su capacidad de caminar en línea recta, por suerte no tuvo demasiados inconvenientes para llegar hasta su casa.
Todo estaba a oscuras, eran casi las tres por lo que su familia debía llevar ya un buen rato durmiendo. Trató, sin mucho éxito, de no hacer ruido hasta llegar a su dormitorio. En su mente creía que llegar hasta la habitación y tumbarse al lado de su esposa sin despertarla iba a ser sencillo.
Se equivocó.
- ¿Naruto? – Preguntó Hinata cuando cerró la puerta del dormitorio tras de sí.
- Shhh… - Por un segundo Naruto le pidió a Hinata que no hiciera ruido para que no se despertara. Luego se dio cuenta de lo estúpido que había sido en realidad. – Soy yo, tranquila.
- ¿Qué hora es? – Preguntó con mucho sueño mientras trataba de buscar el despertador.
Naruto se acercó a su esposa tratando de que no averiguara cuan tarde era. Se sentó frente a ella y la cogió de las manos.
- Es un poco tarde, Shikamaru quiso invitarme a cenar por haberme dado tanto trabajo hoy. – Mintió de nuevo. – No te preocupes.
- ¿Estas bien? – Preguntó notando que su marido estaba actuando de forma extraña.
No respondió, Naruto se limitó a besarla. Después de todo era su mujer, no podía evitar preguntarse por qué últimamente pasaba tan poco tiempo con ella. Por un momento pensó que quizás estaba redescubriendo el día que quiso ser el novio de Hinata… o puede que simplemente estuviera borracho.
- Naruto… espera… - Dijo Hinata todavía aturdida por acabar de despertarse y, especialmente, por la actitud de su marido.
El Hokage continuó en silencio, esta vez se dejó caer sobre su esposa haciendo que se tumbara en la cama para después colocarse sobre ella para continuar besándola. Esta vez comenzó a tocar el cuerpo de Hinata tratando de dejarse llevar cada vez más.
- ¡Para! – La Hyuga logró zafarse por fin de su marido.
Naruto acabó en el suelo, sentado y mirando la pared de su habitación. Hinata estaba en la cama todavía conmocionada por lo sucedido.
- Han pasado casi cinco meses desde la última vez que nos acostamos. – Dijo Naruto mirando a la nada.
- ¿Y tiene que ser así? – Preguntó Hinata sin intención de ocultar su enfadado. - ¿Estando borracho?
Naruto tardó un rato en responder, quería buscar la contestación adecuada y, por supuesto, no iba a ser una disculpa. No esa noche al menos.
- No he estado borracho durante cinco meses. – El Hokage volvió a enfatizar en la cantidad de tiempo que llevaban sin compartir el lecho conyugal.
- No es mi culpa que prefieras trabajar a estar con tu familia.
Hinata soltó aquel comentario con la intención de hacer el máximo daño posible, después de todo era algo que llevaba demasiado tiempo callándose. Siempre se había guardado sus preocupaciones y sus necesidades para no hacer más complicada la situación. Pero esta vez no podía callarse, no ante los comentarios de su marido.
Él Hokage no dijo nada, se limitó a levantarse del suelo y marcharse de la habitación. Aquella noche bajaría al comedor y dormiría en el sofá.
-x-
Había pasado un día Konoha, eran las diez de la mañana y Sakura estaba en una cafetería junto a Ino, ambas trabajaban aquel día en el hospital por lo que simplemente estaban esperando a la hora en que tocara entrar.
Sakura trabajaba en el hospital por las mañanas y daba clases de medicina ninja por las tardes. No obstante, estaba constantemente de guardia las 24 horas del día tanto para urgencias en el hospital como para misiones ninja que pudieran necesitarla.
Todo aquello hacía que siempre tuviera mucho trabajo, por suerte Sarada nunca se lo echaba en cara, incluso a veces parecía que su hija la admiraba por ello.
- ¿Cómo lleva Sarada lo de ser Gennin? – Preguntó Ino mientras daba un sorbo a su taza.
Ambas estaban bebiendo té junto a unas pastas, estaban tratando de desayunar tranquilamente.
- Bien, ya sabes que las primeras misiones son siempre aburridas, pero en breve ya comenzarán con las misiones de rango C. – Respondió Sakura rápidamente.
- ¿Quién es su Sensei? – Preguntó Ino, después de todo aún no habían tenido tiempo para hablar de aquellas cosas.
- Konohamaru.
- Ah… seguro que ha sido cosa de Naruto. – Dijo Ino divertida, sabía que tenía una gran relación con aquel chico.
- Supongo… - Sakura respondió algo más apagada de lo normal. – Imagino que Mirai será la Sensei de Inojin.
- Claro, ya sabes que es la costumbre.
Desde prácticamente la fundación de Konoha un Sarutobi siempre había sido el Sensei de los herederos de los clanes Nara, Yamanaka y Akimichi.
- ¿Cómo se llama el tercer chico del equipo 7?
- ¿Te refieres a Mitsuki? – Respondió Sakura.
- Si, la verdad es que es un chico un poco raro. Aunque viniendo del orfanato de Kabuto… - Comentó Ino a modo de broma. – Aunque si el chico es fuerte seguro que harán un buen grupo. ¿Viste como resolvió el examen Boruto? No se parece en nada a su padre cuando tenía su edad.
A Ino se le hizo un poco extraño hablar mal del Hokage, aunque solo fuera como una broma. Pero era Naruto al fin ya al cabo y lo conocía de toda la vida. Sin embargo, no pudo evitar darse cuenta de que a Sakura no pareció hacerle nada de gracia.
- ¿Estas bien? – Preguntó Ino por centésima vez. – Desde hace varios meses… no pareces tú.
Sakura se quedó mirando a su mejor amiga, abrió la boca para volverla a cerrar un instante después y mirar hacia otro lado.
- Siempre haces lo mismo… me lo quieres contar, pero al final te arrepientes. Me sorprende que no confíes en mí. – Ino parecía molesta en aquel momento.
- No es tan fácil. – Respondió Sakura.
- Mira, puede que a otra persona le de igual, pero a mí no. Si al menos no notara que te mueres por contármelo pues lo ignoraría. Es culpa tuya por pedir ayuda a gritos.
- No estoy pidiendo ayuda a gritos. – Se defendió Sakura.
- No directamente al menos.
La pelirrosa se quedó pensando unos segundos. Le había prometido a Naruto que no se lo contaría a nadie, pero si no podía confiar en su mejor amiga no podría hacerlo en nadie. Una cosa era no contárselo a Sasuke, a Hinata o a cualquier otro.
- Para que te lo pudiera contar deberías prometerme que no se lo dirás a nadie. Eso incluye a Sai…
Ino frunció el ceño, no se le ocurría una persona más confiable que su marido después de todo.
- ¿Qué ha pasado Sakura? – Preguntó Ino preocupada.
La Kunoichi se quedó callada, con la mirada lo dijo todo.
- No se lo diré a nadie… ni siquiera a Sai. Te doy mi palabra.
Sakura le contó a Ino Yamanaka lo que había ocurrido hacía ya tres meses junto al Nanadaime Hokage. Durante el largo rato en que estuvo hablando su mejor amiga solo escuchó en completo silencio.
La pelirrosa se sintió aliviada al contarlo todo, al principio pensó que acabaría llorando, pero en realidad ya había agotado las lágrimas de culpabilidad en las anteriores semanas.
- Sakura…
- ¿Si? – Preguntó la pelirrosa temiendo la reacción de su amiga.
- ¿Tu eres feliz?
Aquella pregunta realmente la pillo desprevenida. Se imaginaba a su amiga recriminándola o preguntando por qué lo había hecho. Se quedó callada unos segundos, quería dar la respuesta más obvia y satisfactoria para ambas, pero realmente no pudo.
Ya le había contado la verdad así que no veía motivo para mentirle, no a ella.
- No. – Respondió Sakura sin poder mirar a su amiga. - ¿Cómo iba a serlo?
- No lo entiendo Sakura. ¿No era lo que tu querías? ¿No era estar con Sasuke lo que querías? – Preguntó la rubia.
Por lo que Ino sabía su amiga siempre había estado enamorada de Sasuke así que daba por hecho que ser su mujer era lo que ella deseaba y lo que la haría feliz.
- Ya no somos niñas Ino. Puede que el amor nos hiciera felices con dieciséis años. Ahora… eso ya no es suficiente. ¿Te hace feliz amar a Sai o eres feliz porque está a tu lado?
- ¿Crees que Sasuke no te quiere? – Preguntó Ino.
- Sé que Sasuke me quiere. ¿Y qué? Eso no me hará feliz. Soy una mujer Ino… ya no soy una cría enamoradiza.
Ino se quedó callada, podía entender cómo se sentía su amiga. Realmente se paró a pensar como sería su vida si hubiera visto a Sai durante unas semanas en los últimos trece años.
- ¿Y qué vas a hacer?
- Nada. – Respondió Sakura. – Tratar de olvidarlo y seguir con mi vida.
- ¿Y… él… que opina?
- Lo mismo, ya estaba hablado. He roto mi promesa al contártelo, espero que no la rompas tú ahora.
- A diferencia de ti yo soy de fiar. – Bromeó Ino para intentar quitarle hierro al asunto.
La cara de Sakura fue un poema, no pudo evitar sentirse terriblemente mal.
- ¡No lo decía por eso! – Dijo Ino sintiéndose realmente mal. – Me refería a lo de no contar nada. ¡De verdad!
- Ya… pero… - Respondió Sakura ensombrecida. – Ha sonado muy mal.
- Lo sé. – Respondió Ino arrepentida.
Ahora fueron las dos las que se quedaron en silencio, no sabían muy bien como continuar la conversación a partir de ahí.
- ¿Sabes… Sakura? A lo largo de toda tu vida la única persona que va a estar siempre ahí eres tú misma. Espero que sea tarde pero algún día tus padres morirán, tu hija se marchará de casa… incluso cualquiera de tus amigos podría morir un día en una misión. – Ino hizo una pausa, Sakura no pudo evitar sorprenderse por las palabras de su amiga. – Si tú no luchas por ser feliz, nadie podrá hacerlo por ti.
Sakura se sintió triste por un momento, no sabía que responderle a su amiga. ¿Tanto tiempo había pasado pensando que no merecía intentar ser feliz?
- Ni siquiera sé por dónde debería empezar.
- Bueno, me conformaría con pensaras en ello.
Ino se había callado muchas cosas, quizás su mejor amiga era Sakura, pero también tenía alta estima en Naruto y en Hinata por quienes ahora no podía evitar preguntarse qué pasaría con ellos. Siempre había pensado que se trataba de un matrimonio realmente feliz pero ahora que sabía la verdad no podía evitar sentirse realmente mal.
Pero había prometido no decir nada por lo que aquel problema sería uno que no iba a ser suyo.
Por su parte, Sakura debía reconocer que se sentía aliviada por poder compartir aquella carga con alguien más. Se les había echado el tiempo encima y debían ir a trabajar, pero al menos sabía que podría hablar con ella en cualquier otro momento.
No obstante, ahora no podía dejar de pensar en su vida y en cómo podría mejorarla. ¿Merecía acaso hacerlo después de lo que había hecho? Después de todo había sido ella quien tomó sus decisiones en el pasado y ahora debía ser consecuente con ellas.
-x-
- ¿Qué tal ayer en casa? – Preguntó Shikamaru mientras dejaba una pila de papeles en la mesa de Naruto.
- No muy bien… - Dijo Naruto suspirando.
Y no era para menos, aquella mañana prácticamente no había hablado con Hinata. Sabía a ciencia cierta que debía pedirle perdón a Hinata por lo sucedido anoche, sabía que debía pedirle perdón por todo y aun así no quería hacerlo.
- Bueno, no me extraña. Temari no me dejó entrar en casa así que tuve que dormir en el jardín. – Respondió Shikamaru avergonzado.
- ¿De verdad? – Preguntó Naruto incrédulo. – Yo solo tuve que dormir en el sofá.
Y en realidad si durmió en el sofá fue simplemente para no enfrentarse a su esposa.
- Pues que suerte. En fin… recuérdame que no vuelva a hacerte caso en mucho tiempo.
Shikamaru se despidió y dejó a Naruto en su despacho a solas con sus pensamientos y con una montaña de trabajo demasiado grande. Aquel iba a ser un día muy largo, Naruto no había dormido nada prácticamente ya que se pasó toda la noche pensando.
Naruto se sentía total y absolutamente responsable del fracaso de su matrimonio, pero a pesar de ello no tenía fuerzas para disculparse y seguir tratando de arreglarlo. A estas alturas ya ni siquiera sabía si podía arreglarlo o si simplemente quería hacerlo.
Si algo tenía claro es que no quería hacer daño a Hinata ni a sus hijos y aunque solo fuera por eso sabía que debía aguantar. Hinata no merecía nada de aquello, pero Naruto no dejaba de pensar en que era lo que él merecía.
Estaba sacrificando su felicidad para intentar hacer feliz a su familia y estaba fracasando estrepitosamente.
Al menos cuando estaba en aquel despacho podía olvidar todo lo demás y centrarse en su trabajo, después de todo ser Hokage de Konoha era más importante que cualquier problema que pudiera traer de fuera.
Cada día fantaseaba con que llegara una misión de rango S y tener así una excusa para dejar la villa un par de días, sin duda lo peor de ser Hokage era ser el ninja que menos misiones hacía.
- ¿Es un mal momento? – Preguntó alguien entrando en su despacho y sacándolo de sus pensamientos.
- ¿Kakashi-Sensei? ¿Qué haces aquí? – Preguntó Naruto extrañado.
Lo último que sabía era que el Rokudaime Hokage estaba de gira mundial por todos los balnearios y hoteles de las cinco grandes naciones ninja.
- Bueno… supongo que han sido unas vacaciones muy largas. Echaba de menos la villa.
- Me alegra verte entonces. – Añadió Naruto, ver a su Sensei y predecesor siempre le alegraba un poco.
- ¿Y qué tal todo por aquí? – Preguntó inocentemente el ninja copia.
Naruto se quedó callado unos segundos.
- Bien… supongo. Como siempre. – Respondió Naruto forzando una sonrisa.
- ¿Aburrido eh? – Pregunto Kakashi ocultando una sonrisa sincera bajo la máscara.
- ¿A qué te refieres? – Naruto sintió que Kakashi también se había dado cuenta de algo al igual que Shikamaru.
- Estar en este despacho.
- ¡Ah! – Exclamó aliviado. – Bueno, un poco realmente. Aunque eso lo sabes tan bien como yo. ¡Pero no hablemos de eso! ¿Qué tal tus vacaciones? – Naruto logró desviar la conversación con aquella simple pregunta.
Kakashi empezó a resumir un poco que había hecho, que se limitaba a no hacer nada y descansar en cada rincón del mundo. Naruto sintió un poco de envía, su Sensei sonaba realmente relajado y contento en aquel momento.
- No suena mal. Me están dando ganas de retirarme a mí también. – Bromeó Naruto sonriendo.
- ¿Sabes? Tu padre siempre me decía que para ser feliz lo único que tenías que hacer era… lo que te apeteciera.
- No suena a algo que un Hokage diría… o haría. – Respondió Naruto frunciendo el ceño con escepticismo.
- Obviamente es algo que debes compaginar con tus obligaciones no me malinterpretes. Pero si un día te apetece ignorar esa montaña de papeles y pasar más tiempo con tu familia o con tus amigos debes tener en cuenta que la villa no va a desmoronarse por ello.
- Puede ser… - Dijo Naruto no muy convencido. Después de todo tampoco sabía que haría con un poco de tiempo libre extra.
Hacer lo que te apetezca puede sonar muy fácil pero el Hokage tampoco sabía muy bien que era lo que le apetecía hacer.
- En fin, no te molesto más por ahora. Si necesitas algo… ya sabes dónde estoy. – Le dijo Kakashi a modo de despedida.
- Pues ahora que lo dices. – Respondió Naruto haciendo que Kakashi se interesara. - ¿Conoces a Sarada Uchiha?
- Si, bueno… no en persona, pero sé quién es claro. – A Kakashi le extrañó aquella pregunta.
- Verás, hace tiempo que despertó el Sharingan y todavía no se adapta muy bien a él. Me preguntaba si podrías ayudarla con algún consejo, después de todo supongo que aun te acordarás de cómo era.
- ¿No sería más lógico que eso lo hiciera su padre?
Naruto se quedó callado, sin duda la pregunta de Kakashi era la más simple y lógica de todas, pero a veces las cosas no eran tan fáciles.
- Aun no ha vuelto… - Dedujo Kakashi suspirando. – ¿Ves? Ese es un mal ejemplo de hacer lo que te apetezca.
El rubio se dio cuenta que Kakashi no esperaba aquello, como si realmente le sorprendiera un poco. También pensó que era lo más normal del mundo, no podía imaginarse sin ver a sus hijos durante tanto tiempo.
- Pobre Sakura. – Dijo Kakashi haciendo que a Naruto le diera un vuelco en el estómago. – En fin, claro. Hablaré con ella para darle algún consejo.
- Gracias. – Respondió Naruto, esta vez más serio.
-x-
Eran las once de la noche, Sakura salía tarde del trabajo aquella noche por haber tenido que atender una urgencia, un grupo de Genins se había enfrentado a unos bandidos y uno de ellos se había llevado un feo corte en la parte superior del codo que había seccionado varios tendones, de no ser por Sakura seguramente habría perdido su brazo bueno.
Estaba agotada físicamente por el trabajo y mentalmente por su conversación con Ino.
Continuó andando por la villa hasta llegar al rio, estaba cruzando uno de los puentes cuando se detuvo en el centro, en la parte más alta del mismo.
Caminando desde la otra dirección pudo ver al Nanadaime Hokage que también volvía de trabajar, pudo fijarse en que él todavía no la había visto ya que llevaba la mirada fija en el suelo. Por un segundo tuvo la intención de desaparecer del lugar para no cruzarse a solas con él en aquel lugar.
En su lugar se quedó quieta en el puente.
Naruto llegó a la base del mismo y alzo la vista al verla de reojo, se quedó quieto durante unos segundos. Tragó saliva y continuó andando hacia el centro donde Sakura se había quedado esperándole.
- Buenas noches… Naruto. – Dijo Sakura cuando el rubio se quedó frente a ella.
- Hola Sakura-Chan. – Respondió Naruto bastante serio. - ¿Cómo estás?
El Hokage no pudo evitar pensar en las palabras de Kakashi, últimamente solo pensaba en sus problemas y en los de su familia por lo que no tenía demasiado tiempo a pensar en sus amigos. Al fin y al cabo, Sakura era su mejor amiga y, para que engañarse, alguien realmente importante para él.
- Cansada, ha sido un día largo. – Respondió Sakura.
Naruto se quedó en silencio, su pregunta no era sobre aquel día, era sobre todo en general. Luego se dio cuenta de que Sakura lo había entendido perfectamente, simplemente quiso hacerse la tonta.
Naruto dio un cuarto de vuelta y se apoyó sobre el pasamanos del puente, en esa dirección podía ver todo el rio y la Torre Hokage, la villa estaba en extremo silencio aquella noche.
- No fue un error. – Dijo Naruto haciendo que Sakura abriera los ojos como platos.
- No sé a qué te refieres. – Mintió ella.
- Pudo ser una locura. – Naruto sabía perfectamente que si sabía de qué hablaba. – ¿Pero un error? Para eso debería arrepentirme… y no lo hago. ¿Cómo podría? Si es lo que siempre quise, y eso no ha cambiado.
Sakura no pudo decir nada, las palabras de Naruto eran dolorosas y a la vez extremadamente reconfortantes. ¿Cómo podía quedarse impasible ante tal comentario? Nunca se había sentido tan deseada hasta el momento en que se fijó en como la miraba su mejor amigo.
- Solo quería que lo supieras. Que supieras lo especial que eres para mí. – Sabía que Sakura necesitaba algo así en aquel momento. Y después de todo no estaba diciendo ninguna mentira, si siendo sincero era capaz de animar a su mejor amiga lo haría encantado.
Sakura se acercó a Naruto y lo agarró del brazo haciendo que se girara, se puso de puntillas y le hizo agacharse para que se besaran una vez más.
Sin duda todavía no sabía que tenía que hacer o cambiar para intentar ser feliz como decía Ino, pero lo que si sabía era lo que quería hacer en ese momento. Después de todo Naruto tenía razón, ¿Cómo podía arrepentirse de algo así?
Al principio Naruto estaba un poco aturdido ya que aquello era lo último que esperaba, aunque no pareció molestarle en lo más mínimo. Cuando se separaron ya estaban en el piso de Naruto, el Hokage no había perdido el tiempo y ya había utilizado su Jutsu espacio-temporal.
Habían prometido no contárselo a nadie, mientras mantuvieran esa promesa no importaba mucho si pasaba una vez o cien más.
CONTINUARÁ…
