Me gustaría pediros disculpas, me había propuesto subir un capítulo cada dos semanas y al final he tardado tres para subiros este. Entre semana santa y el trabajo he tenido poco tiempo libre para dedicar a escribir. Intentaré mantener ese ritmo y subir un nuevo capítulo en dos semanas. Quería agradeceros por continuar leyendo la historia a pesar del enorme parón que sufrió en el capítulo 5.

Me gustaría aprovechar para volver a recordar que los sucesos de esta historia empiezan unos meses después lo sucedido en el capítulo 710 del Manga de Naruto por lo que nada de lo sucedido en el manganime de Boruto y la película de Boruto han sucedido aquí.

Saludos y gracias.

Capítulo 8

Naruto se encontraba en la habitación del hotel que habían elegido, Kakashi tenía razón cuando dijo que estaba muy bien la bañera que había en las habitaciones de lujo ya que estaban conectadas directamente con las aguas termales.

Él estaba sentado mientras que Sakura estaba encima suyo haciendo todo el trabajo. Ella tenía las manos sobre los hombros del rubio mientras que él se limitaba a sujetarla por las caderas. Estaba siendo realmente agotador, el agua estaba muy caliente y había subido demasiado la temperatura.

No obstante, parar no era algo que tuvieran en mente precisamente.

Unos minutos más tarde se encontraban en la cama doble de la habitación recuperando el aliento todavía. El fin de semana había comenzado especialmente bien.

- ¿En qué piensas? – Preguntó Sakura, Naruto llevaba cinco minutos sin decir nada y era raro en él.
- Estaba pensando en Boruto. – Respondió Naruto mirando al techo.
- ¿Y eso? – Preguntó Sakura con algo de curiosidad.

Debía reconocer que a pesar de que consideraba a Naruto su mejor amigo no sabía prácticamente nada sobre su relación con sus hijos y que tipo de padre era. Aunque siempre había dado por hecho que era uno bueno.

- Me tiene un poco preocupado. Hace unos meses me dijo que no estaba seguro si quería ser Shinobi. Esta muy confuso. – Le explicó Naruto recordando su conversación con su hijo.
- Vaya. ¿Por qué? Tengo entendido que es bastante bueno.
- Creo… que en realidad es culpa mía. – Respondió Naruto ladeando la cabeza para mirar a su amante.

Sakura puso cara de estar extrañada, después de todo no entendía a que se refería con aquello. Naruto se dio cuenta así que decidió explicarlo.

- Ha asumido que ser Shinobi es alejarse de su familia. Sus abuelos murieron y yo crecí solo por ello. Su tío murió muy joven dejando un hueco enorme en casi toda la familia y yo… - Naruto hizo una pausa allí. – Creo que me odia por mi trabajo. Creo que no me perdona que pase poco tiempo con ellos.

Sakura entendía ahora porque Naruto estaba pensando en aquello. Si Boruto ya estaba resentido con su padre por pasar poco tiempo con su familia no quería ni imaginarse que sentiría si supiera lo que estaba haciendo realmente su padre aquel día.

- No creo que te odie. – Le dijo Sakura convencida, no era algo que viera viable. – Aunque seguramente si le gustaría que pasaras más tiempo con él.
- Supongo que tienes razón. Me gustaría que fuera ninja… pero si toma la decisión de no serlo le apoyaré. Simplemente no quiero que se arrepienta luego ni que tome esa decisión por mi culpa.

Sakura pensó que la reacción de Naruto era la correcta. Incluso le sorprendió que siendo el maestro Hokage no le importara la idea de que su hijo decidiera no seguir sus pasos. Definitivamente era un buen padre, aunque pasara poco tiempo con sus hijos.

- ¿Sabes? Sarada dice que quiere ser Hokage. – Le dijo Sakura tratando de animar a Naruto cambiando de tema.
- Vaya. ¿Y eso? – Preguntó el rubio sorprendido.
- Quiere ser como tú. O eso dijo.

Naruto se sonrojó un poco. Aun no se hacía a la idea de que los niños le admiraran de la misma forma que él lo hacía con los anteriores Hokages.

- Le causaste una muy buena impresión en aquella misión que hicisteis juntos.

El Hokage necesitó unos segundos para recordar aquella extraña misión en la que Naruto salvó a Sarada Uchiha y Chocho Akimichi de uno de los clones de Shin que quería matarlas.

- Cuando nos recuperamos de las heridas en el hospital me dijo que eras increíble. Te admira mucho. – Afirmó después.
- ¿Qué le dijiste a eso? – Preguntó Naruto con curiosidad.
- Que yo ya lo sabía.

A Sakura se le hizo raro pensar que era la primera vez que hablaban sobre sus hijos. Sobre todo, por la situación en la que estaban haciéndolo.

- Aunque es normal… si hasta le has buscado un Sensei que le enseñe a usar el Sharingan. – Le dijo Sakura sorprendiéndolo.
- ¿Cómo lo sabes?
- No imagino a otra persona convenciendo al Sexto Maestro Hokage para que le de clases a una niña a estas alturas de la vida. – Dijo Sakura riendo.
- Me la encontré un día en el campo de entrenamiento. Estaba practicando con los Kunais y los Shurikens y me comentó aún no se acostumbraba a sus ojos.

Se hizo un pequeño silencio incomodo, ambos pensaron exactamente lo mismo. Lo triste es que no estuviera su padre para enseñarle a usar su barrera de sangre.

- Solo espero que Kakashi-Sensei no sea una mala influencia para ella. – Bromeó Sakura tratando de cambiar de tema para reanimar el ambiente.

Decidieron darse una ducha rápida para poder ir a cenar. No fue rápida.

Antes de salir de la habitación volvieron a usar el Henge no Jutsu para cambiar sus apariencias, después de todo Naruto era una figura pública en el País del Fuego y prácticamente a nivel continental.

La cena estuvo muy bien, después de todo aquel era uno de los hoteles más caros del país. Como tampoco tenían pensando pasar demasiado tiempo fuera de la habitación volvieron enseguida, aunque esta vez decidieron no utilizar la bañera, la cama parecía más cómoda en aquel momento.

Varias horas después ya estaban durmiendo, o intentándolo. Sakura se dio media vuelta y se quedó mirando la espalda de Naruto que ya llevaba un buen rato durmiendo. No pudo evitar recordar aquella corta conversación en la que Naruto prácticamente reconoció que a pesar de todos los años que habían pasado continuaba teniendo los mismos sentimientos por ella que cuando eran adolescentes.

Sakura no podía entenderlo del todo. ¿Cómo podía ser así? Después de tantísimo tiempo no podía entender que siguiera mirándola con aquellos ojos.

Naruto la hacía sentir deseada y realmente especial. Gracias a Naruto podía desatar todas sus pasiones y deseos que se había visto obligada a guardar durante tantísimos años. Solo gracias a él se había sentido realmente feliz y solo gracias a él olvidaba que su marido no estaba con ella.

Solo él le hacía dejar de pensar que su corazón se había equivocado hace tantos años atrás, simplemente porque ya no importaba.

¿Cómo iba a alejarse de él? No podía. Ya no. Lo que ocurriera después no importaba, incluso aunque toda su vida se desmoronara más adelante, lo que estaba viviendo ahora lo valía. Le habría gustado poder quedarse toda la vida en aquella habitación con Naruto.

-x-

Estaba atardeciendo en Konoha, Hinata había llevado a sus dos hijos a la mansión Hyuga para visitar a la familia. Estaban todos en el jardín, Boruto y Himawari estaban jugando con su abuelo mientras que Hinata estaba con su hermana Hanabi sentada y bebiendo té.

Parecían divertidas al ver a su padre de aquella manera con sus nietos, realmente no se parecía en nada a la infancia que ambas tuvieron junto a él. Definitivamente Neji logró cambiar mucho al líder del Clan Hyuga.

- ¿Qué tal todo? – Preguntó Hinata, después de todo llevaba un par de semanas sin ver a su hermana menor.
- Bien, la verdad. No me quejo. – Respondió ella rápidamente. – Desde que tengo un grupo de Genins tengo menos misiones. Aunque a veces echo de menos realizar encargos más complicados.

Hinata no pudo evitar sentir algo de nostalgia. Debía reconocer que a veces echaba de menos el mundo Shinobi en el que participó tan activamente años atrás. Ella eligió voluntariamente abandonar su carrera como Kunoichi para cuidar de sus hijos, incluso aunque Naruto le insistió mucho para que no lo hiciera.

Pero ella sentía que era lo correcto. Ella creció sin una madre lo que la entristeció mucho en su infancia, no quería que sus hijos pasaran por lo mismo.

- ¿Y tú qué tal?
- Igual, todo bien. – Respondió Hinata sonriendo.
- ¿En casa que tal las cosas? – Preguntó Hanabi algo más seria.

Hinata en varias ocasiones había compartido sus temores y problemas maritales con el Séptimo Maestro Hokage, era su hermana después de todo.

- La verdad, es que últimamente las cosas están mejor. – Respondió Hinata tratando de recordar.
- ¿Ah sí? – Hanabi pareció sorprendida por aquello. Cada vez que hacía esa pregunta resultaba que las cosas estaban yendo a peor.
- Si. – Respondió Hinata contenta. – Últimamente Naruto está de mejor humor y pasa más tiempo conmigo y los niños.
- Te lo dije. – Hanabi también estaba contenta. – Seguramente estaría estresado por el trabajo, es el Hokage después de todo. Pero sigue siendo Naruto.
- Supongo que tienes razón. Creo que las cosas mejorarán a partir de ahora.
- Seguro que sí.

Hanabi parecía realmente contenta, después de todo sabía que su hermana había estado muy preocupada últimamente por todo aquello.

Mientras tanto, Boruto se había alejado de su abuelo y de su hermana. Estaba en la parte trasera de la mansión mirando los símbolos del clan Hyuga que había por las paredes de la mansión.

- ¡Boruto! – Gritó Hiashi llegando hasta su nieto. – Pensaba que te habías perdido.
- Tranquilo abuelo. Estoy bien.

Hiashi se dio cuenta rápidamente que su nieto estaba muy serio, luego ladeó la cabeza para ver el símbolo Hyuga, se pudo hacer una idea de lo que estaba pensando.

- ¿Qué te ocurre?
- Himawari ya ha despertado su Byakugan. – Dijo Boruto mirando al suelo. – Yo todavía no.

Hiashi se acercó a su nieto y puso una mano en su hombro, lo que hizo que Boruto girara la cabeza para mirarle a él. Quizás esperaba que el líder del clan pudiera darle algún consejo para avanzar en ello.

- Supongo que es normal. – Dijo Hiashi deprimiendo a su nieto. – Después de todo te pareces más a tu padre que a tu madre.

Boruto pareció deprimirse por aquella frase. Él sabía lo grande que era el Clan Hyuga y le encantaría poder luchar como uno de ellos. Como su madre, su tía y como lo haría su hermana en unos años.

- Eso no es precisamente algo por lo que estar triste. Tu padre es el Hokage, cualquiera querría parecerse a él.
- ¿Por qué todo el mundo exagera tanto con papá? Que sea Hokage no significa nada, cualquiera puede serlo. – Respondió Boruto ladeando la cabeza molesta.
- No es exagerar. Boruto, tu padre es el héroe más grande que ha existido en Konoha. Incluso del mundo si me apuras.

Aquellas palabras sorprendieron a Boruto, después de todo las estaba escuchando del líder del clan más grande de una de las cinco naciones ninja más poderosas y no parecía tener ningún reparo en reconocer aquello.

- ¿Qué es lo que hizo mi padre? – Preguntó Boruto con curiosidad, al fin y al cabo, nunca había preguntado por aquello.
- Nos salvó. – Respondió pensando en la destrucción de la villa a manos de Pain. – Y luego nos dio fuerzas para continuar luchando cuando ya todo estaba perdido. Se enfrentó a seres que ya no eran ninjas. Eran algo más… algo mucho más poderoso. Y triunfo.

Boruto sonrió, escuchar aquellas palabras de su abuelo era distinto de hacerlo de su madre. Había visto luchar a su padre pocas veces, pero nunca le había visto perder ni recibir una herida. No podía evitar empezar a creer que quizás aquellas historias sobre el Séptimo Hokage eran ciertas.

- ¿Tan horrible fue la Cuarta Guerra Ninja? – Preguntó Boruto con curiosidad.
- He vivido tres de las cuatro grandes guerras. Y te aseguro que la Cuarta fue la peor de todas con diferencia. Aquello ya no era una lucha entre países vecinos… era una batalla entre el bien y el mal. A pesar de que solo duró tres días murió mucha más gente que en las otras tres juntas. Fue horrible, pero vencimos.
- Abuelo. Háblame de mi tío. – Le pidió Boruto sorprendiendo al anciano Hyuga.
- ¿Tu tío Neji? ¿Por qué?
- Una vez mi padre me dijo que me parecía a él. – Respondió el pequeño Uzumaki.
- Ah, ya entiendo porque tu padre dijo eso. – Dijo Hiashi ganándose la atención de su nieto. – Tu tío era el Hyuga con más talento que ha nacido en esta familia. No había nada que no pudiera hacer. Igual que tú, el talento innato corre por tus venas igual que lo hacía por las de él. Pero eso no significa que no debas entrenar, debes aprovechar ese talento y si entrenas, como mínimo, igual de duro que tus compañeros, siempre serás el más fuerte.

Boruto sonrió. Muchas veces había pensado que solo con su talento no hacía falta nada más. Pero su abuelo tenía razón, debía entrenar igualmente para hacer crecer ese talento. No podía distraerse tanto.

- ¿Cómo murió… mi tío? – Preguntó luego algo más serio.
- Murió como un héroe. Sacrificando su vida por personas que le importaban de verdad. – Respondió Hiashi, se notaba orgullo en sus palabras.

Boruto pensó en las palabras de su padre, al fin y al cabo, tenía razón ya que si no se hacía fuerte no podría proteger a su familia. Aun seguía pensando que ser Shinobi era algo complicado, pero en el mundo que le había toca vivir era lo único que podía hacer para asegurarse que podía cuidar de los suyos.

Puede que su sueño no fuera ser Hokage y estar todo el día metido en un despacho sin poder ver a las personas que quería. Pero definitivamente sabía que quería ser fuerte y poder protegerles a su manera.

- ¡Vamos con Himawari abuelo! Que la hemos dejado sola. – Gritó Boruto motivado.
- De acuerdo. – Respondió Hiashi sonriendo.

-x-

Estaba amaneciendo en Konoha, Sakura estaba acercándose a la puerta principal donde ya podía ver a varios Chunin haciendo las tareas de vigilancia habituales. Había estado dos días fuera por una misión asignada directamente por el Hokage y por fin regresaba a casa.

- Buenos días Sakura-Sama. – Le dijo con respeto uno de los chicos.
- Buenos días. – Respondió ella cortésmente.

Se le hacía raro que los ninjas más jóvenes la llamaran así, pero si pensaba en todos los hitos que había alcanzado en su carrera como Kunoichi podía llegar a parecerle hasta normal.

Cuando nació su hija sus padres le recomendaron que dejara de lado su carrera para volcarse en su familia, pero ella siempre había querido ser Kunoichi y no quería dejar de serlo. Había trabajado mucho para llegar donde estaba y no quería que nada la detuviera.

No se imaginaba una vida alejada del mundo ninja.

A pesar de la hora que era y que no había mucha gente por la calle se encontró en el centro de la villa a su mejor amiga, que estaba comprando en una de sus tiendas favoritas.

- ¿Qué haces tan pronto despierta? – Preguntó Ino extrañada, sabía que Sakura acostumbraba a llegar muy tarde a casa y salvo que no tuviera misión no era necesario que madrugara tanto.
- Vengo de una misión. – Respondió Sakura rápidamente. – Voy a darle el informe al Hokage.
- ¿Una misión? ¿Tu sola? – Preguntó Ino alzando una ceja.
Sakura no pudo evitar ponerse un poco nerviosa.
- Si, solicitaron un ninja medico en una aldea vecina que había recibido un ataque de bandidos. – Respondió Sakura ágilmente, casi como si fuera un guion memorizado.
- Eso lo puede hacer cualquiera. ¿Por qué te envía Naruto a ti para eso? – Preguntó Ino sintiendo que algo no cuadraba.
- No sé, puede que no hubiera nadie disponible. – La pelirrosa ya no parecía tan segura.
- ¿Y te envía a ti sola? ¿Sin escolta?
- El Hokage dijo que tratándose de mí no hacía falta. – Respondió fingiendo autosuficiencia.
- ¿Desde cuándo llamas "El Hokage" a Naruto cuando estamos las dos solas? – Preguntó Ino de nuevo.
- ¡Ino! ¡Estás muy pesada! ¿A que vienen tantas preguntas? – Le dijo Sakura estando a la defensiva.

La rubia se quedó pensando unos segundos, luego suspiró. Sakura pensó que su amiga estaba algo resignada.

- Por nada. Perdona. – Le Ino dijo de forma neutral, Sakura sintió que le estaba engañando.
- No pasa nada. Iré a darle el informo Al Hokag… a Naruto.

Sakura comenzó a andar hacia la torre del Hokage alejándose de su amiga.

- Sakura. – Le llamó ella por detrás.
- ¿Si? – Preguntó ella con la voz algo temblorosa.
- ¿Estás segura de lo que estás haciendo? – Ino esta vez habló con una voz muy seria. Sakura definitivamente podía saber a qué se refería su mejor amiga. Era obvio que no podía mentirle a ella.
- Si. – Respondió sin dudarlo ni un segundo.
- Eso espero. Sakura sabes que yo te apoyaré. A ver si quedamos un día y me lo cuentas todo. – Le dijo Ino haciendo que Sakura sonriera.
- De acuerdo, me parece bien.

Las dos se separaron y la pelirrosa volvió a su plan inicial de llevarle el informe falsificado sobre su misión a Naruto tal y como habían acordado. El rubio había vuelto a la villa a primera hora sustituyéndose por el clon que había dejado y acudiendo a su despacho como hacía regularmente.

Había llegado a la hora recomendada por el rubio, ya que estaría solo y no tendrían que convencer a Shikamaru de que aquella misión, que parecía tan improbable, era real.

- Buenos días, Hokage-Sama. – Dijo la pelirrosa llegando al despacho de Naruto.
- Buenos días. – Respondió rápidamente.

Se creó un silencio incomodo, por algún motivo aquel día estaba siendo diferente a las otras veces que se acostaron. Las otras veces se separaron rápidamente y volvieron cada uno a sus vidas. Aquel fin de semana lo habían pasado juntos sin separarse una sola vez, era como si aquella extraña relación que habían formado hubiera llegado a otro nivel más profundo y complejo.

¿Qué era lo que estaba ocurriendo exactamente? Sakura no pudo evitar preguntárselo varías veces durante aquellos días.

Sin decir nada se acercó al Hokage y le dio el pergamino en el que había escrito el informe de la misión, no había tenido mucho tiempo de improvisar, pero si todo salía bien Naruto lo archivaría y nadie más volvería a saber nada de él.

Cuando el rubio lo cogió, Sakura se agachó y le dio un beso corto en los labios. No fue muy rápido ya que podía entrar alguien en cualquier momento y se conocía lo suficiente para saber los peligros que habría podido tener alargar aquello demasiado.

Sakura se fijó que su amante se puso algo nervioso, definitivamente algo había cambiado también para él después de aquellos dos días. Había sido algo mucho más intenso.

- Deberíamos… volver al trabajo. – Dijo Naruto, Sakura se fijó que al también le preocupaba que perdieran los papeles en aquel momento.
- Si, me parece lo más sensato. – No quiso decir que le parecía una buena idea, no lo era. Se limitó a opinar que era lo más adecuado para la situación.

Sakura se giró y marchó hacia la salida, por algún motivo sabía que su Hokage no había dejado de mirarla en ningún momento.

- Naruto. – Le llamó ella mientras se giraba para mirarle a los ojos una última vez aquella mañana.
- ¿Si? – Preguntó con curiosidad.

Naruto frunció el ceño cuando notó que Sakura se había sonrojado un poco.

- Me preguntaba si tenías pensado volver a asignarme una misión como esta. – Dijo ella con vergüenza, pero sentía que debía confirmar que aquello iba a continuar y que no se iba a quedar en aquella aventura.
- No veo por qué no iba a hacerlo. – Respondió aclarándose la garganta y compartiendo parcialmente aquel sonrojo que había iniciado la ninja médico.
- Bien. – Dijo Sakura dándose la vuelta de nuevo. – Me voy al hospital.

La pelirrosa abandonó el despacho lo más rápido que pudo y luego se quedó un segundo apoyada en la puerta, suspiró.

Definitivamente todavía tenía muchas preguntas en su mente sobre lo que estaba sucediendo. Lo que si había averiguado es que en el fondo no le importaban las respuestas, así que ya se había resignado a pensar en ello. A pesar de sentirse profundamente egoísta no podía dejar de pensar que ella era feliz y también lo era Naruto. ¿Si nadie más compartía aquella carga que podía haber de malo en ello?

-x-

El sol ya se estaba poniendo, Sarada Uchiha estaba entrenando en el campo de entrenamiento número siete junto al sexto maestro Hokage, a quien había conocido recientemente. No hacía ni un mes que había descubierto que sus padres y el actual Hokage fueron alumnos de aquel hombre, y ahora también lo era ello. Eso la motivaba mucho.

- Siento no poder ayudarte más. Hace ya muchos años que perdí el Sharingan. – Se excusó Kakashi, aun recordaba las sensaciones, pero no era lo mismo sin duda.
- ¿Si usted no es un Uchiha como es que tenía el Sharingan? – Preguntó Sarada algo extrañada mientras trataba de recuperar el aliento.
- No era mío, me lo implantaron. – Respondió sin entrar en muchos detalles.
- Pero, si lo perdió… ¿Cómo es que ahora tiene los dos ojos? – Sarada pensaba que había cosas que no encajaban.

Kakashi se llevó la mano al mentón pensando en la respuesta que iba a darle.

- Supongo, que podría decirse que Naruto me regeneró mi ojo original.
- ¿¡Que!? ¿¡Hokage-Sama puede hacer algo así de increíble!? – Preguntó con los ojos abiertos como platos.
- Bueno, más bien pudo hacerlo en el pasado. – Respondió Kakashi generando aún más dudas en su alumna.
- "Esta gente no es normal…" – Pensó la Uchiha recordando las cosas increíbles que había visto hacer al Hokage, a su madre e incluso a su propio padre en aquella breve lucha en la que coincidieron hacía ya varios meses.

Los dos se despidieron, ya era tarde e iba siendo hora de despedirse hasta el próximo día que Sarada no tuviera misión y pudieran seguir entrenando.

Sarada no tardó demasiado en llegar a casa ya que no tenía ninguna parada prevista, en quince minutos ya estaba saludando a su madre.

- ¡Buenas tardes! – Gritó Sarada contenta, por algún motivo los entrenamientos siempre la animaban.

Su madre había vuelto aquella mañana después de haber estado todo el fin de semana sola por lo que estaba contenta de poder comentar con ella sus progresas.

- Buenas tardes. – Respondió Sakura sonriendo cuando su hija llegó a la cocina. – La cena ya está casi lista.
- Perfecto, me voy a dar una ducha rápida entonces. – Dijo Sarada yendo corriendo hacía el cuarto de baño.
- ¡No tardes! – Le dijo Sakura temiendo que se enfriara lo que había preparado.

A Sarada le habría gustado relajarse un poco más en el cuarto de baño, pero no quería hacer esperar a su madre. Estar con Sakura siempre le hacía ser capaz de obviar que su padre no estaba en casa, pero noches como la de aquel fin de semana lograban deprimirla a veces.

Se duchó rápidamente y, tras ponerse el pijama, fue hacía el comedor donde su madre ya le estaba esperando con la mesa puesta. Sarada se fijó que su madre parecía bastante contenta.

- ¿Qué tal el entrenamiento con Kakashi-Sensei? – Preguntó Sakura mientras su hija se sentaba en la mesa.
- Bien, creo que por fin empiezo a entender cómo funciona el Sharingan. – Dijo Sarada cuando ya estaba comenzando a cenar.
- Me alegro, es importante que te acostumbres. Será algo que te dará mucha ventaja a la hora de aprender nuevas técnicas y para cualquier combate.
- Lo sé. – Respondió Sarada confiada. – Tengo que aprender mucho antes de ser Hokage.

Sakura sonrió por aquel comentario, le gustaba que la meta de su hija fuera tan elevada. Estaba segura que con el talento que tenía podría cumplir cualquier meta que se propusiera.

- ¿Tu que tal la misión? – Preguntó Sarada que aún no había tenido tiempo para preguntar.

La pelirrosa se quedó callada durante un imperceptible segundo. Su hija al menos no se dio cuenta.

- Bien, fue muy sencilla. – Respondió sin entrar en detalles.
- ¿Qué tuviste que hacer? – A Sarada le gustaba escuchar las historias sobre misiones para Jonin.
- Nada del otro mundo. Necesitaban un ninja médico.
- ¿¡Cuando me vas a dejar apuntarme a clases de medicina ninja!? – Preguntó Sarada haciendo reír a Sakura, siempre que sacaba el tema era lo mismo.
- Pronto, te lo prometo. – Le respondió Sakura esta vez.

Sarada pareció complacida, era la primera vez que su madre no le decía que aún no estaba preparada. Su nueva respuesta era más alentadora.

- Sabes… Mamá… últimamente te noto más contenta. – Le dijo Sarada algo sonrojada, le daba un poco de vergüenza hablar así.

Sakura se sorprendió un poco por aquello. Pero sabía que era verdad, desde hacía unas semanas su humor había mejorado mucho y ya no vivía en una continua depresión tratando de ocultar sus sentimientos para proteger a su única hija.

- ¿Tú crees? Yo diría que estoy como siempre. – Le dijo Sakura, tampoco quería entrar en demasiados detalles sobre su cambio de humor. No era algo que sintiera que pudiera hablar con su hija, no todavía al menos.
- Bueno, sea lo que sea… me alegro.

Continuaron cenando hablando un poco de sus cosas, después de todo Sarada siempre tenía muchas cosas que decirle a su madre de sus misiones y entrenamientos. Cuando terminaron se fueron a dormir, había sido un día largo y el de mañana también lo sería para ambas.

Sarada se fue a dormir con la impresión de que poco a poco todo iba mejorando, cada vez notaba que era mejor Kunoichi y su madre parecía más contenta de lo habitual ya que hasta le había prometido que pronto le enseñaría medicina ninja.

Definitivamente todo iba mejor últimamente para la pequeña Uchiha.

-x-

Habían pasado unos días en Konoha, todo estaba bastante tranquilo últimamente así que todo el mundo disfrutaba de una relativa calma.

Naruto estaba en su despacho junto a su aliado más valioso, estaban ultimando los últimos detalles sobre el examen Chunin que iba a comenzar el mes que viene. Konoha iba a ser la sede del examen de ascenso de las cinco villas de la alianza así que querían hacerlo bien y causar buena impresión.

- Es un buen año para nosotros, tenemos buenos aspirantes así que veo muy viable que ganemos el torneo. Eso siempre nos deja en buena posición. – Le dijo Shikamaru mientras miraba las recomendaciones de los maestros de los Genins de la villa.
- No es una competición entre villas. – Dijo Naruto ganándose una mirada de Shikamaru algo extraño. – Bueno, no debería serlo al menos.
- Supongo. – Respondió Shikamaru. – Tenemos que hacer un buen examen, el del año pasado fue bastante mediocre así que esta nuestra oportunidad de destacar.
- ¿En qué pruebas habías pensado? – Preguntó Naruto con curiosidad.
- Bueno, mantendría la prueba en el Bosque de la Muerte y el torneo, pero pensaría algo nuevo para la primera prueba para que los repetidores no tengan ventaja.
- Supongo que es buena idea. Aunque pensar una prueba rebuscada creo que te lo dejaré a ti. – Dijo Naruto haciendo reír a Shikamaru.
- Tranquilo, era algo que ya imaginaba.

Iban a continuar hablando, pero se fijaron en que la puerta de la habitación se abrió, ambos se sorprendieron. Mientras que Shikamaru parecía contento Naruto estaba extrañamente serio.

- Buenos días. – Dijo el visitante.
- Vaya Sasuke, cuanto tiempo. – Dijo Shikamaru sorprendido de ver a su antiguo compañero. Después de todo no acostumbraba a pasar demasiado tiempo por Konoha.

CONTINUARÁ…