CAPÍTULO 10

Había amanecido hacía media hora en el País del Fuego, Sakura Haruno estaba caminando por las calles de la recién despertada villa a paso ágil hacía su objetivo.

Estaba bastante sería, la última semana había sido bastante mala en general y necesitaba animarse un poco, por algo estaba allí.

Entró en una cafetería de la villa que había abierto hacía poco y se dio cuenta de que había llegado la última. En una mesa que había en una esquina estaban Ino, Temari, Ten Ten y Karui desayunando y charlando.

Sakura se acercó.

- Siento llegar tarde. – Se excusó acercándose hacía ellas.

Mientras la saludaban se dio cuenta de que no era la última, Hinata no estaba allí todavía. Debía admitir que tampoco es que fuera a echarla mucho de menos, pero a diferencia de unos meses atrás tampoco le habría importado.

Al principio creyó que iba a ser incapaz de mirar a los ojos a su amiga, pero al final se había equivocado de nuevo y se había sorprendido a si misma más de uno vez manteniendo una conversación normal y fluida con la esposa de su amante.

Aquello le hacía preguntarse en qué tipo de horrible persona se había convertido al ser capaz de ser tan hipócrita. Se había convencido a si misma de que lo que ocurriera con Hinata era únicamente responsabilidad de ella misma y de Naruto.

Después de todo, si había sido capaz de mirar a los ojos con normalidad a su marido no iba a ser menos con una amiga.

Cuando se sentía así, se convencía a sí misma de que simplemente estaba siendo egoísta por primera vez en mucho tiempo. Después de todo ella no era la culpable de que Naruto no fuera feliz con Hinata. En parte sí, pero no a propósito al menos.

Muchas veces se preguntó qué habría pasado si desde el principio hubiera sido capaz de reconocer a Naruto cuando eran simples adolescentes, con lo feliz que se había sentido estos meses atrás hasta la vuelta de Sasuke era algo que no podía evitar.

Si pensaba en todo el tiempo que pasó sola, si pensaba en todas las veces que hizo daño a Naruto con su indiferencia y si pensaba en lo que ahora debían afrontar Hinata y Sasuke se daba cuenta de que se había equivocado estrepitosamente.

Luego recordaba que, de no haber sido así, no tendría la hija maravillosa que podía disfrutar ahora y aquello le hacía saber que no cambiaría nada de lo que había vivido hasta ahora.

Se sentó junto a las demás y pidió un café con leche y unas pastas que conformarían la primera comida del día.

Como de costumbre, parte de la conversación se dedicó a hablar de sus hijos. Teniendo en cuenta que el examen Chunin estaba a la vuelta de la esquina era más obvio todavía.

- Lo siento por vuestros hijos, pero contra mi Inojin no tienen nada que hacer. – Dijo Ino orgullosa, aquello era algo que no había cambiado.
- Para eso Shikadai tendría que no retirarse de la competición. – Dijo Tenten riéndose.

Luego se dio cuenta que quizás se había pasado, no pudo evitar llevar la vista a Temari que se había puesto bastante seria. Aunque luego se relajó.

- Que se le va a hacer. Tengo que reconocer que en eso ha salido a su padre. – Añadió ella haciendo reír a todas las demás.
- No os hagáis ilusiones, el equipo 7 ganará. Como es obvio. – Dijo Sakura tratando de que su orgulloso superara al de Ino.
- La verdad es que no pinta mal el torneo. – Dijo Karui. – Sarada y Boruto son fuertes, no lo niego. Pero no podrán hacer nada contra mi hija.

Definitivamente todas habían decidido trasladar su rivalidad a sus hijos, tenían muchas ganas de que llegara ya el examen.

- Hablando de Boruto. ¿Dónde está Hinata? – Preguntó Ino con curiosidad.
- ¿¡No os habéis enterado!? – Preguntó Ten Ten sorprendida.
- ¿De qué? – Sakura no pudo evitar alzar una ceja mientras preguntaba aquello.
- Si se habla de ello en toda la villa. – Añadió Karui extrañada de que no lo supieran.
- Pero, ¿qué ha pasado? – Volvió a preguntar Ino, se estaba poniendo nerviosa de que no le respondieran.
- El rumor lo empezaron algunos de sus vecinos, se ve que Naruto lleva tres días sin dormir en su casa. Y se comenta que está durmiendo en el piso que tenía cuando era niño. – Respondió Ten Ten bastante animada, Sakura nunca pensó que fuera tan chismosa.

Sakura se dio cuenta que Ino la había mirado tras aquella declaración, la pelirrosa se limitó a negar con la cabeza imperceptiblemente para indicarle que no lo sabía. Naruto no le había dicho nada de eso.

- A la gente le gusta mucho hablar, la mayoría comentan que van a separarse. – Dijo Karui mientras terminaba su té.
- No creo. – Respondió Ten Ten. – Tienen dos hijos… se habrán peleado o algo. Ya lo solucionarán.
- Seguramente. – Respondió Ino, aunque por su tono de voz la pelirrosa se dio cuenta de que no era algo que creyera de verdad.

Ella tampoco.

Sin embargo, lo que se preguntaba la pelirrosa es que le había llevado a Naruto a dar aquel paso. Y lo que era más importante, necesitaba saber que era lo que le había contador a su esposa durante el proceso.

El resto de la reunión fue extraña, cambiaron de tema como si no importara demasiado mientras que Sakura no volvió a hablar e Ino hacía esfuerzos sobrehumanos para intentar que no se notara en lo que estaba pensando.

-x-

Naruto acababa de volver de comprar, ahora estaba entrando en su casa. En su antigua casa.

Hace unos meses jamás pensó que volvería a vivir allí. Estuvo desocupada durante años y luego la utilizó como refugio para Sakura y para él.

Eso le hizo pensar en la pelirrosa por un instante, después de todo llevaba ya poco más de una semana sin saber nada de ella. Negó con la cabeza y trató de pensar en otra cosa.

Había mandado un clon a trabajar ya que quería organizar y limpiar su nuevo hogar para hacerlo más habitable, mientras guardaba la compra en la nevera y en los muebles de la cocina pensó en todas aquellas veces que se negó a enviar un clon a trabajar cuando estaba con su familia.

Siempre decía que era Hokage, algo así no se podía dejar a los clones. Ahora pensaba que quizás ir al despacho a aburrirse era una pequeña vía de escape a su vida. Pensó en todo lo que estaba ocurriendo, pensó en la conversación que tuvo con Hinata y en la decepción que seguro que tenían que tener sus hijos a quienes hace dos días que no veía.

¿Qué dirían sus amigos? ¿Qué diría el Clan Hyuga o el resto de la villa? Realmente todo aquello le agobiaba y a pesar de ello sonrió. Por fin había hecho lo que no se había atrevido a hacer en los últimos años.

Se sentía libre después de todo. Se acabó mentir, se acabó fingir que todo estaba bien. Se sentía mal por todo el daño que estaba causando, eso no cambiaría nunca. Simplemente había decidido ser sincero consigo mismo y dejar de sacrificarse. Durante años había elegido silenciar esos sentimientos para no hacer daño a su familia y lo único que había logrado había sido hacerlo más doloroso al final.

Justo cuando estaba terminando de guardar las cosas sonó el timbre, no pudo evitar ponerse algo nervioso al pensar quien podía ser. Quizás era alguien que se había equivocado, puede que un vecino pidiendo algo de sal o alguien que viniera dispuesto a reprocharle lo que estaba haciendo.

Suspiró y luego fue hacía la puerta.

- Kakashi-Sensei. – Dijo sorprendido, quizás era una de las personas que menos esperaba ver ahora.
- Buenos días. – Le dijo sonriendo tras su máscara, como siempre.

Naruto se hizo a un lado, no tuvo que pensar demasiado para invitar a pasar a su anterior maestro y anterior Rokudaime Hokage.

- ¿Cómo sabías que estaba aquí?
- Después de tantos años se diferenciar un clon de Naruto del original. – Respondió Kakashi haciendo que Naruto sonriera.

Solo esperaba que Kakashi no le hubiera dicho a nadie que el Naruto del despacho era un simple clon.

- ¿Qué necesitas? – Preguntó Naruto con curiosidad mientras cerraba la puerta tras su antecesor.
- Quería hablar contigo.
- ¿Sobre?

Kakashi miró hacía las paredes del piso, obviamente el rubio entendió que se refería al hecho de haberse mudado de piso.

- ¿Vas a decirme que te parece mal? – Preguntó el rubio poniéndose a la defensiva.
- No, solo quiero saber que está pasando. – Respondió Kakashi tratando de destensar la situación. - ¿Qué ha pasado?
- Nada. – Respondió Naruto encogiéndose de hombros. – Lo he dejado con Hinata. – Añadió después tratando de sonar lo más normal del mundo, aunque sabía que no era así.
- Vaya… eso suena muy definitivo. Creí que solo habíais discutido.
- No, de hecho, no discutimos en ningún momento. Solo le dije lo que sentía y tomé la decisión de marcharme.

Kakashi se quedó unos segundos pensando en esa respuesta. Naruto creyó que probablemente todo el mundo pensaba que solo era una discusión de pareja y que ya volverían. A Naruto le aterraba esa idea.

¿Qué pasaba si al final cedía y volvía con ella? A veces le temblaba el pulso solo de pensar en que Hinata apareciera a suplicarle que volviera. ¿Qué haría él si lo hacía? Si volvía con ella volvería a su relación y sería mil veces peor después de lo que había sucedido.

Algo roto no puede repararse y solo le espera ser peor cada vez.

- Me sorprende. Si te soy sincero pensaba que eras feliz con ella. – Dijo Kakashi, aquello alegró un poco a Naruto. Lo último que necesitaba era que alguien le criticara lo que estaba haciendo.
- Creo que todo el mundo lo pensaba… por eso he acabado estallando. Quería dejar de fingir. – Le respondió el rubio mientras se sentaba en una silla de la cocina.
- Es lo más justo. – Dijo Kakashi haciendo que Naruto lo mirara, definitivamente era lo que quería escuchar. – No ganas nada mintiéndote a ti mismo para hacer feliz a otras personas. Solo espero que Hinata se recupere pronto.

Naruto miró hacia el suelo, aquello le puso realmente triste.

- Yo también. – Respondió el Hokage con un tono de voz más ensombrecido.

Se quedaron callados unos segundos, fue un silencio un poco incómodo. Kakashi se sentó en la silla que había frente a Naruto al otro lado de la mesa.

- ¿Qué te ha hecho tomar esa decisión? ¿Por qué ahora? – Preguntó Kakashi con curiosidad.

Naruto fue a hablar, pero se calló y prefirió decir otra cosa.

- ¿Por qué no? Simplemente ahora he tomado fuerzas.
- ¿Qué ibas a decirme? – Preguntó Kakashi frunciendo el ceño. – No tienes por qué contármelo, pero no está bien que mientras a tu Sensei.

Naruto suspiró, aquel pequeño segundo de duda no había pasado desapercibido por Kakashi Hatake y ahora se sentía mal. Sin embargo, pensó cual era el motivo por el cual no podía contarle su más íntimo secreto a un amigo. Sabía que podía confiar en él.

- Me acosté con Sakura-Chan. – Dijo Naruto algo avergonzado.

Kakashi abrió los ojos como platos por aquella revelación, sin duda no era algo que esperara.

- Varias veces… - Añadió después. – Muchas.
- ¿Has dejado a Hinata por estar con Sakura? – Preguntó Kakashi tratando de asimilar lo que le estaba diciendo.

Lo último que sabía era que Naruto Uzumaki estaba casado con Hinata Hyuga y que Sakura Haruno lo estaba con Sasuke Uchiha. Y que todos eran felices, o eso pensaba al menos.

- En realidad no. Sasuke ha vuelto… y Sakura-Chan me evita desde entonces. Está claro que solo he sido un pasatiempo. Por eso he decidido dejar a Hinata… para intentar olvidarme de ambas… no se… empezar de cero.
- Supongo que no me sorprende demasiado lo de Sakura. – Dijo Kakashi haciendo que Naruto se ganara su atención. – Quiero decir… ¿Cuántos días ha estado con él en los últimos diez años?
- Bueno, también pensé mucho en eso. Pero ahora prefiero no hacerlo. – Le dolió reconocer que estaba algo dolido por la situación.

Durante semanas Sakura le había buscado incluso más que él a ella y ahora que su marido estaba de regreso se había vuelto invisible para ella. Sabía que no podía reprocharle nada, nunca habían hablado sobre esas cosas y no tenían ningún tipo de acuerdo. Por eso ahora simplemente se había propuesto que cuando Sasuke se marchara no volvería a estar con ella.

- ¿Hinata lo sabe? – Preguntó Kakashi.
- No. Me preguntó si la dejaba por otra mujer.
- Le mentiste. – Sentenció Kakashi.
- No… no del todo. No la he dejado por Sakura-Chan… la he dejado porque no era feliz. Quiero pensar que lo hubiera hecho igualmente, aunque no hubiera pasado nada.

Se quedaron en silencio unos segundos.

- Que complicado parece el amor visto desde fuera. – Le dijo Kakashi sonriendo.
- Tendrías que verlo desde dentro. – Contestó Naruto riendo y haciendo que también lo hiciera su Sensei.

Terminaron de hablar, Kakashi se despidió diciéndole a su alumno que podía contar con él cuando necesitara hablar. A Naruto le gustó haber podido compartir todo aquello con alguien, aunque fuera por una vez.

-x-

Un hombre de unos cincuenta años con una apariencia normal y corriente estaba llegando subiendo por unas escaleras hasta llegar al tercer piso del edificio que había visitado.

Se acercó hasta una de las puertas y tocó el timbre con algo de nerviosismo. Cuando la puerta se abrió apareció el Maestro Hokage, que pareció algo extrañado por la visita.

- ¿Si? – Preguntó al darse cuenta que no conocía a su visitante.

El hombre hizo caso omiso de las palabras de Naruto y se limitó a entrar por la puerta como si conociera aquel lugar a la perfección. Desde la puerta el Hokage se limitó a mirar estupefacto la situación.

Hubo una pequeña explosión de humo, la de un Henge deshaciéndose. Naruto suspiró y cerró la puerta tras de sí ya que ahora empezaba a entender que pasaba.

- ¿Qué necesitas Sakura-Chan? – Preguntó dándose la vuelta de nuevo.

Sakura Haruno había aprovechado el descanso del trabajo y había salido aquella tarde tras haber reunido fuerzas por fin para hablar con Naruto. Después de lo que había hablado con sus amigas había estado dándole muchas vueltas a la situación y tenía un millón de preguntas y muy pocas respuestas.

Había decidido ir de incognito ya que sería extraño que se presentara en casa del Hokage que acababa de dejar a su esposa. O al menos eso pensaba ella.

- Quería hablar contigo.
- Sobre Hinata. – Sentenció Naruto, la pelirrosa se dio cuenta que Naruto parecía bastante serio. No parecía el mismo de siempre.

Sakura asintió.

- No se… quería saber… ¿Por qué lo has hecho? Quiero decir… ¿Por qué ahora? ¿Qué ha pasado? – Preguntó la pelirrosa sin saber si le quedaban preguntas por formular.
- Lo he hecho ya que no era feliz con ella. – Naruto no parecía cómodo con aquella conversación, sin embargo, sus respuestas eran bastante concisas.
- ¿Qué te pasa? – Preguntó ella al darse cuenta que aquella forma de hablar no podía ser casualidad.
- No me pasa nada Sakura-Chan. Solo he respondido tu pregunta.

La pelirrosa no parecía muy satisfecha con aquella respuesta, era obvio que Naruto estaba ocultándote algo y que no quería hablar de ello.

- También quería saber… si… tu…
- No. – Respondió Naruto al darse cuenta que ella iba a tardar demasiado en hacer aquella pregunta. – No le he dicho nada de lo que ha pasado entre nosotros.

Sakura se sintió aliviada, debía reconocer que le daba mucho miedo pensar que Hinata pudiera saberlo ya que de ahí a que lo supiera toda la villa había un solo paso. Sin embargo, el rubio parecía cada vez más molesto.

- ¿Eso es todo? – Preguntó Naruto bastante borde.
- ¿Me vas a decir ya que te pasa?
- Creo que deberías marcharte. – Cuando Naruto dijo aquello se dio la vuelta dispuesto a abrir de nuevo la puerta que daba a la calle.
- ¿Por qué me tratas así? – Preguntó la pelirrosa bastante dolido, Naruto era la última persona del mundo que esperase que la tratara así.

Naruto se volvió a girar y la miró a los ojos. Primero tenía una mirada bastante seria, pero luego pareció relajarse un poco al notar el rostro dolido de ella.

- Si te encuentras mal o algo… dímelo. Puedes contar conmigo. – Dijo Sakura sintiéndose muy mal. – Sabes que puedes confiar en mí.
- Pues la verdad… es que no, no lo sé Sakura-Chan. – Respondió Naruto sorprendiéndola. – Llevo casi dos semanas sin verte. ¿Cómo voy a saber que puedo confiar en ti?

Sakura lo entendió por fin, Naruto estaba tratándola de esa forma debido a que había pasado los últimos días sin poder acercarse a él.

- No es eso… - Se calló un segundo tratando de buscar las mejores palabras. – Entiéndelo… con Sasuke en la villa no podía.
- No me malinterpretes… lo entiendo. Preferías estar con él. No pasa nada.
- ¡No es eso! – Dijo ella por instinto. - ¿Cómo podía ir a verte?
- Vamos Sakura-Chan… Hinata ha estado en la villa durante meses y no ha pasado nada. No se ha enterado.
- Sasuke es muy inteligente… lo sabes. Tengo la sensación de que incluso ahora es probable que lo descubra… llámame paranoica si quieres.

Realmente le preocupaba. No quería imaginar que pasaría si su hija se enterara, o si lo hicieran sus amigas y el resto de la villa.

- Sakura-Chan… no tienes que darme ninguna explicación. Mira, soy consciente que nunca hablamos sobre… nada más allá de lo que estaba pasando en ese momento. Por eso mismo no te reprocho nada… no estoy… enfadado ni nada por el estilo.
- Naruto yo…
- Déjame terminar, por favor. – Dijo Naruto cortándola. – Simplemente no quiero ser… un repuesto. No puedo estar a esperas de si Sasuke decide volver, marcharse o quedarse para siempre. Espero que lo entiendas.

Sakura en aquel momento estaba molesta, podía entender porque Naruto decía eso y solo por eso había decidido no enfadarse.

- Tú lo has dicho, no tengo porque darte explicaciones… pero te diré que no ha pasado nada entre Sasuke y yo durante estas dos semanas. – Respondió Sakura.

En realidad, habría sido lo más lógico pensar que pasara entre una mujer y su marido. Y tampoco tenía que dar explicaciones, pero no quería que Naruto pensara que le había dejado de lado para estar con Sasuke.

- Sakura… yo… - Naruto parecía estar dudando en sus palabras en aquel momento. – Y creo que lo mejor sería que lo dejáramos… lo que sea que tengamos.

Sakura abrió los ojos como platos al escuchar eso. Se acercó a Naruto y le cogió del antebrazo bastante alterado.

- No… Naruto no… por favor. – Dijo ella sintiéndose realmente mal en aquel momento.

No quería separarse de Naruto, él era la única persona que le había hecho sentirse realmente feliz y no quería perderlo. Cuando había ido a su casa aquel día lo último que pensaba era que se vería en esa situación.

En su mente pensaba que una vez Sasuke se fuera podría reanudar su relación con él. Ahora que lo pensaba se daba cuenta de que había sido muy ingenua y muy egoísta. Era obvio que aquel razonamiento no iba a servirle a Naruto.

- Sakura… - A Naruto parecía afectarle verla así. - Yo estoy enamorado de ti desde que tengo recuerdos… y esos sentimientos me han hecho daño casi toda mi vida ya que nunca han sido correspondidos. Lo que hemos hecho… ha sido increíble y no me arrepiento. Pero… no es suficiente… espero que lo entiendas.

Sakura se acercó más a Naruto y apoyó la frente en su pecho, aquellas palabras le habían hecho realmente daño.

- No, no lo entiendo. – Dijo ella mirando hacia abajo. – Entiendo por qué estás enfadado, pero lo estás exagerando.
- No estoy enfadado Sakura-Chan, ya te lo he dicho. – Contestó Naruto haciendo que ella lo mirara. – Y siento que no lo entiendas.
- ¡No me mientas! – Dijo ella mostrando estar ofendida por primera vez. – Si lo estás y de verdad que lo entiendo. Te has pasado dos semanas pensando que te estaba ignorando para acostarme con Sasuke-Kun.
- ¿¡Y que quieres que piense!? Si yo empecé una aventura contigo es porque no era feliz con Hinata… porque me gustas tú más. Tú lo hiciste… - Naruto hizo una pausa, quizás algo dentro de él le pedía que no terminara esa frase. No lo hizo. – Lo hiciste porque Sasuke no estaba.

Sakura se separó de Naruto, su rostro cambió totalmente y necesitó tomar aire varias veces para hacer o decir algo de lo que luego se arrepintiera. Dio un paso hacia atrás y se sentó en el sofá de Naruto mientras se llevaba las manos a la cara.

Sintió como una lagrima buscaba asomarse de la pura rabia que estaba sintiendo en ese momento. Se esforzó todo lo que pudo para reprimirla.

- No tengo que darte ninguna explicación. ¿Pero sabes qué? Me da igual. – Dijo extrañando a Naruto, aquella forma de empezar a hablar era rara. - ¿Sabes lo humillante que es para mí que en solo unos meses contigo ya nos hayamos acostado más veces que en todos los años que he estado con Sasuke-Kun? ¿Sabes lo humillante que es para mí que las pocas veces que ha pasado haya sido por haber insistido una y otra vez y que a pesar de ello notes y sepas que a él ni le importe?

Naruto no supo que decir, realmente no entendía cómo podía ser que la relación entre Sakura y Sasuke fuera de aquella forma. A su lado la vida sexual que había tenido con Hinata parecía espectacular.

- Yo no sé qué le pasará a Sasuke-Kun. No sé qué le pasa que no sabe querer ni dejarse querer. Me he pasado muchos años tratando de entenderlo, de ayudarle… pero ya no puedo más. ¿Qué hay de mí? ¿Quién intenta entender como me siento yo? Me siento humillada… y herida.

Sakura no estaba llorando, pero era evidente que estaba realmente mal. Naruto se acercó a ella y trató de acariciar su rostro. La pelirrosa le dio un golpe en su mano tratando de apartarlo. El Hokage insistió y movió la otra mano abrazándola, como ella estaba sentada tenía el rostro apoyado en los abdominales de Naruto que había rodeado la cabeza de Sakura con ambos brazos.

No pudo contenerse más, ante aquel abrazo Sakura rompió a llorar toda la rabia y la tristeza que había guardado tantos años atrás. Normalmente no se sentía así, podía sobrellevarlo bastante bien. Pero, que Naruto lo hubiera cuestionado de esa forma había sido demasiado.

- Lo siento… - Dijo Naruto, su tono de voz sonaba triste.

Como no obtuvo respuesta se separó de ella y luego se agacho para quedarse a la misma altura. Ante su mirada la pelirrosa dejó de llorar, pero sus ojos estaban rojos.

- Contigo he sido feliz de verdad… si me quieres dejar porque no estás a gusto con esta situación… lo respetaré… por mucho que me duela. Pero no te voy a permitir decir que he estado contigo solo por no poder estar con Sasuke-Kun.

Naruto llevó su mano a la nuca de Sakura y se acercó a ella apoyando su frente contra la suya. Con la otra mano sujeto la mano de la pelirrosa.

- Siento lo que he dicho. De verdad. – Dijo Naruto de forma sincera. – No lo sabía.
- ¿Y por qué ibas a saberlo? Yo no quería que lo supieras. No quería que supieras lo patética que me he sentido durante casi toda mi vida.

El rubio soltó a Sakura para luego acercarse a ella y besarla. El primer instinto de ella fue separarle, estaba enfadada en ese momento. No puedo evitarlo y se dejó besar, se habría mentido a sí misma de haber fingido que no quería.

- Puedes seguir enfadada conmigo. – Dijo Naruto al separarse. – Lo entiendo. Pero, también puedes aceptar que lo siento de verdad. No quería hacerte sentir mal… las dos últimas semanas han sido horribles… y lo he pagado contigo… en lugar de simplemente hablarlo.

Sakura se acercó a él y apoyó su cabeza en el hombro de Naruto, apoyando la frente en el hueco del cuello.

- Te preocupas demasiado por el daño que crees que puedo hacerte. Y no pareces darte cuenta que te necesito más de lo que tú me necesitas a mí. – Dijo Sakura triste, al fin y al cabo, aquello era reconocer que ella era la que peor parada podía salir de aquella relación.

Estuvieron así unos segundos más, luego se separaron y volvieron a besarse. Sakura se había sentido muy vulnerable aquella tarde, pero por otro lado se sentía bien al haber compartido con Naruto sus recuerdos y sentimientos más tristes.

- Tengo que volver al hospital. – Dijo ella doliéndole tener que separarse de esa forma. – Se me ha pasado el descanso hace un buen rato. Pero… te prometo que vendré luego.
- Te tomó la palabra.

Sakura asintió mientras se levantaba y se secaba las pocas lagrimas que había soltado, ahora mismo no era capaz de imaginar un día más sin estar con Naruto.

-x-

Sarada Uchiha no tenía nada que hacer aquella tarde ya que su Sensei quería practicar con Mitsuki. Con los exámenes a la vuelta de la esquina y la promesa que le había hecho a su padre había decidido ir al campo de entrenamiento para continuar practicando sus habilidades.

Estaba realmente motivada, casi siempre lo estaba en realidad. Pero, ahora era especial. Si llegaba a la final su padre iría a verle y lo que más deseaba en el mundo era que su padre reconocería su fuerza.

Así, quizás el la entrenaría para ayudarle a ser incluso más fuerte. Había escuchado muchas historias sobre su madre, y no solo de la boca de su madre. Por lo poco que sabía, Sasuke Uchiha era la única persona a la que el Séptimo Hokage consideraba un rival.

Por definición, el Hokage debía de ser el ninja más fuerte de la villa. Si su padre estaba al mismo nivel, aprender de él le haría ser lo suficientemente fuerte como para poder ser la Octava Maestra Hokage y la segunda mujer en conseguir el puesto.

Aquel último pensamiento la llenó de energía por lo que, sonriendo, comenzó a correr. Sin embargo, cuando llegó al campo de entrenamiento se detuvo sorprendida.

Allí se encontraba su compañero, Boruto Uzumaki, golpeando uno de los troncos que había en los laterales. Sus golpes estaban llenos de rabia.

- ¿¡Que te pasa!? – Preguntó Sarada confusa y parcialmente preocupada.

Boruto se detuvo, cuando bajó los puños pudo ver como estaban cayendo gotas de sangre desde sus despellejados nudillos. Al mirar el árbol pudo ver como la corteza estaba totalmente salpicada con la sangre de su amigo.

- ¿Por qué haces esto? – Preguntó de nuevo al ver que no respondía. - ¡Boruto! – Le gritó después tratando de hacer que reaccionara.

Cuando se giró, pudo ver como el rubio estaba llorando, la primera vez que le veía llorar. Aquella imagen le resultó enternecedora y triste a la vez.

- ¿Qué te pasa?
- Mi padre… él… él… ¡Es un idiota! – Las palabras de Boruto realmente estaban cargadas de ira.
- ¿Por qué dices eso?

A Sarada le extrañaba, con lo que ella quería a su padre no podía entender que Boruto dijera esas cosas del suyo. El Séptimo Maestro Hokage era tan increíble que no podía entender como su amigo no podía adorar ser su hijo.

- Se ha ido de casa… nos ha abandonado… él…
- ¿Cómo que os ha abandonado? – Preguntó Sarada realmente extrañada.
- Mi mamá dice que… han discutido… y que él ya no quiere estar con ella…
- Si han discutido seguro que luego lo arreglan, eso es muy normal. – Le contestó Sarada tratando de animarle.
- Yo dije lo mismo, pero, mi madre dijo que no. Que era definitivo… ellos se van a divorciar. – Respondió Boruto mirando al suelo.

Sarada se sentía realmente mal, por un momento se imaginó a sus padres en esa situación y se sintió realmente devastada. Por suerte, la relación entre ellos era mejor y ellos sí que se querían.

- Mira… no sé qué pasará entre tu madre y tu padre, pero entiende que eso no significa que no te quiera a ti o a tu hermana.
- ¿¡Y eso que más da!? – Preguntó enfadado. – Por su culpa mi madre llora cada noche… mi hermana también. ¿Qué nos quiere? Si nos quisiera se quedaría con nosotros. Si ya antes no le veíamos imagínate ahora.
- Tienes que entender que él es el Hokage.
- ¿¡Y quien le pidió que fuera Hokage!? ¿¡Quién quiere ser hijo de un Hokage!? Yo solo… yo solo quería un padre normal. Una familia normal…

Boruto comenzó a llorar más fuerte, a Sarada se le hacía muy extraño verle así. Verle tan débil. Pensó en sus palabras, en el fondo pensaba que Boruto era un exagerado y que siempre lo había sido.

El rubio siempre había tenido a su padre en casa y siempre se había quejado de lo poco que lo veía. Ella había estado años enteros sin saber nada del suyo y no se había quejado tanto. Quizás, no era capaz de comprender que durante sus primeros años de vida el Uzumaki disfrutó de un padre atentó que pasaba la mayor parte del día con él y que luego se le fue arrebatado durante su nombramiento como Hokage.

Sin embargo, Sarada no sabía qué hacer o decir para animar a su amigo. Lo que si tenía claro es que quería hacer algo. Así que se acercó a él y le dio un abrazo, Boruto pareció extraño al principio, pero terminó dejándose abraza por ella.

- Entiendo que es duro y aunque no puedo terminar de entenderlo… me imagino cómo te sientes. – Le dijo ella. – Pero tienes que entender que no es culpa tuya.

Se separó de él y le cogió las manos, las que tenía sangrando por los golpes que se había dado. Luego, aplicó su Chakra sobre ellas y las heridas comenzaron a cerrarse, el punzante dolor que sentía desapareció al momento.

- Tu… has curado… - Dijo sorprendido, lo último que sabía es que Sarada se moría de ganas de aprender Ninjutsu médico.
- Si, ya lo sé. – Dijo ella contenta y orgullosa, era la primera herida real que sanaba. – Mi madre últimamente está de mejor humor y al final me ha enseñado lo básico, aunque aún no sea Chunin. – Contestó contenta.
- Gracias. – Dijo triste, pero ya más tranquilo.

Se separaron tras aquello, Boruto se quedó mirando al suelo. Luego alzó la vista con una tenue sonrisa sincera. Sarada no supo muy bien cómo interpretarlo.

- De verdad, gracias. – El chico parecía más animado, su sonrisa pareció volverse más real por momentos.
- De nada hombre… somos… amigos. – Contestó sorprendida y sonrojada.
- Si, es verdad. – Añadió luego él. – Sabes, no sé por qué quieres ser Hokage. Pero he decidido que te ayudaré a conseguirlo. Y cuando lo hagas yo seré tu mano derecha.

Sarada se sorprendió por esas palabras, era la primera vez que alguien hablaba como si convertirse en Hokage era una realidad y no un sueño.

- Gracias. – Respondió ella realmente feliz.

-x-

La familia Uchiha se encontraba a las afueras de la villa, Sasuke estaba a punto de marcharse de nuevo a continuar con su misión y su esposa y su hija estaban allí para despedirse de él.

- Nos veremos cuando llegue a la final. – Le dijo Sarada como despedida.
- Si. – Respondió Sasuke no muy convencido, después de todo lo que le dijo fue que quizás iría si llegaba a la final.

Sarada estaba contenta, aquella escena familiar con todos juntos siempre le alegraba de verdad. Sin embargo, tras pensar en lo que había ocurrido con los padres de Boruto decidió que lo mejor era dejarles un rato a solas.

Pensó que si dejaba a sus padres solos su despedida sería más bonita. Y, por lo tanto, el reencuentro sería más ansiado.

- Bueno. Yo me voy a entrenar. – Sarada se despidió de su padre y se marchó corriendo hacía la villa.

Sasuke y Sakura se quedaron a solas, a veinte metros de la entrada y mirando hacía el camino que se alejaba de la Villa Oculta de la Hoja. Sasuke suspiró, se sentía bastante frustrado ya que había vuelto con la intención de saber que le ocurría a su esposa y al final se iba con más preguntas.

- Bueno, supongo qu… - Sasuke quería continuar, pero fue cortada por su esposa.
- No quiero continuar siendo tu esposa. – Sentenció Sakura mirando el horizonte.

Sasuke la miró, por algún motivo aquella declaración no sonaba tan repentina como parecía. La pelirrosa continuó mirando hacia la nada.

- Sakura yo… - Sasuke se quedó callado un segundo. Necesitaba meditar bien aquellas palabras y realmente no era algo que se le diera bien.
- No lo hagas más difícil. Por favor.
- Puedo volver más a menudo…. Estar más tiempo en la villa.
- No es eso. – Respondió Sakura queriendo acabar aquella conversación lo antes posible.

El Uchiha se quedó en silencio unos segundos, aquella era sin duda una conversación que ni él ni ella querían tener.

- Puedo… quedarme… no volver a irme.

Sakura lo miró, aquellas palabras sin duda no era algo que ella esperase. Tantos años queriendo que él estuviera con ella y resultaba que lo único que tenía que hacer era mostrar que no estaba contenta con aquella situación.

Sasuke Uchiha le estaba ofreciendo aquello que siempre había querido.

- Ya es tarde, Sasuke-Kun. – Respondió entristecida. – Llega diez años tarde.

La situación era terrible, Sasuke se sentía realmente mal y no sabía cómo hacer para convencer a su esposa de no abandonarle.

- Y tampoco te engañes. – Dijo ella sonriendo. – Este no es tu hogar… nunca lo ha sido… y nunca lo será.

Sasuke se quedó callado, sabía que Sakura tenía razón en el fondo. No existía lugar en el mundo al que pudiera llamar hogar. Ni si quiera la casa en la que estaban esperando su esposa y su hija era algo a lo que pudiera llamar así.

Sabía que las quería. Sabía que quería a Sakura y sabía que quería a Sarada. Y a pesar de todo el tiempo que había pasado queriendo cambiar todavía no sabía que quererlas. No podía culpar a Sakura de haberse cansado de aquella situación.

Sasuke se agachó y cogió la mochila con su único brazo, se la colgó del hombro y comenzó a caminar alejándose de la villa. Se detuvo a los cinco pasos.

- Volveré para la final del examen. – Dijo Sasuke sin girarse.
- Tu hija te lo agradecerá.

Sasuke comenzó a alejarse cada vez más, Sakura se quedó mirando la espalda del Uchiha mientras se permitía llorar por fin. Se sentía triste, se sentía terriblemente triste.

Podía imaginarse el dolor que estaba sintiendo Sasuke al aceptar aquella resolución sin saber que hacer o decir para solucionarlo. ¿Se sintió así Naruto cuando dejó a Hinata? ¿Se sintió ella tan horrible como se sentía ahora Sasuke?

Pensó en su hija. ¿Cómo iba a reaccionar cuando se enterará de lo sucedido? ¿A caso los hijos de Naruto estaban pasando también por un infierno ahora?

Se estaba haciendo mil preguntas y todas eran dolorosas y todas las respuestas lo eran aun peor.

Y a pesar de todo ello, sonrió. Recordó las palabras del Maestro Hokage y se dio cuenta de que toda la tristeza, preocupación y miedo que estaba sintiendo no era capaz de superar la increíble sensación de libertad que recorría su cuerpo en ese instante.

Tal y como le recomendó su mejor amiga había decidido hacer aquello que la hiciera feliz. Había decidido hacer lo que ella quisiera y ser egoísta por una vez. Aquella forma de actuar le había conducido hasta ese momento y no se arrepentía de nada de lo que había sucedido.

Ahora solo quedaba continuar hacia delante.

CONTINUARÁ…


Siento haber tardado tanto en publicar este capítulo. Sin embargo, esta vez no ha sido por falta de tiempo. La tercera escena, la de Naruto y Sakura, la escribí nueve veces ya que nunca terminaba de gustarme.

De hecho, sigue sin convencerme del todo pero era lo mejor que me salió. Normalmente escrito un poco cuando vuelvo del trabajo por la noche y, literalmente, me pasé una semana escribiendo la misma escena una y otra vez.

Espero que a vosotros si os haya gustado.

Chao y gracias por leer.