Perdón por haber tardado tanto. Ha sido un poco mezcla entre falta de tiempo e inspiración. Sin embargo quiero dejar bien claro que no tengo planeado abandonar esta historia. Quiero terminar.

Además, este capítulo también es más largo de lo habitual. Espero que os guste... y espero poder traer el próxima capítulo con algo más de celeridad.

Saludos y gracias por vuestra paciencia.

CAPÍTULO 12

Boruto estaba sentado en la azotea de uno de los edificios de Konoha, estaba mirando la bandera que durante cerca de media hora había defendido con uñas y dientes.

Durante la prueba había sido capaz de evadirse, centrarse únicamente en superar a sus rivales y en ayudar a Sarada Uchiha a continuar ascendiendo en aquella prueba. Solo durante aquel pequeño instante había dejado de pensar en su padre que les había abandonado.

En su madre que estaba apagada y solo sonreía de mentira para animarles y en su hermana que lloraba casi todas las noches por no ver a su padre.

- ¡Mierda! – Grito Boruto levantándose enfadado, se acercó a la bandera y la arrancó del poste.

Luego lo mandó a volar, una brisa de viento se la llevó de paseo por casi toda la villa. Boruto se distrajo mirándola, definitivamente prefería no pensar demasiado.

- Felicidades. – Le dijo una voz haciendo que se diera la vuelta.

Boruto se sobresaltó, luego le inundó una sensación desagradable al ver a su padre, al maestro Hokage animándole desde el otro lado de la azotea.

- ¿Qué haces aquí? – Preguntó Boruto enfadado, ya todos los instructores se habían marchado de la zona.
- He visto tu prueba, has estado excelente. Solo quería que lo supieras. – Contestó Naruto haciendo que su hijo se sonrojara.
- Ya todo el personal se ha marchado, no deberías estar aquí. – Boruto se puso a la defensiva.
- No estoy aquí como Hokage… o como examinador. Estoy aquí como un padre orgulloso.

Boruto no supo que más decir, por mucho que estuviera enfadado con él, su reconocimiento era una de las cosas que siempre había deseado y ahora lo estaba teniendo, y más que nunca.

Naruto se acercó hacía su hijo, aunque luego siguió de largo y se sentó en el borde de la cornisa, sentado hacia fuera por lo que tenía vistas de toda la ciudad. Boruto se fijó en que su padre no llevaba la capa de Hokage, simplemente llevaba un pantalón y una sudadera de color azul oscuro.

Boruto decidió imitarle, se sentó dos metros al lado de su padre, en la misma postura.

- Mi prueba fue muy diferente a la tuya. En el primer examen… fue bastante lamentable. Aprobé por suerte, literalmente no hice nada. – Boruto se fijó en que su padre parecía feliz al hablar de aquellos momentos. – La segunda prueba… la verdad es que no hice nada casi hasta el final… pero al menos siento que pude redimirme.
- Pero suspendiste ese examen. – Dijo Boruto bastante serio.
- Cierto, al final suspendí.
- ¿Y si yo suspendo? – Preguntó Boruto algo preocupado.
- Pues probarás suerte el año que viene. Pero yo confió en ti, sé que puedes hacerlo. – Dijo Naruto mirándole y sonriendo.

Boruto se sintió muy animado, saber que su padre confiaba en él era realmente alentador.

- En el torneo final luchaste contra mi tío Neji, ¿No? – Preguntó Boruto con curiosidad.
- Si, la verdad… fue un combate increíble.
- Todo el mundo dice que mi tío era un genio… pero tu venciste. Tu eres el ninja más fuerte del mundo… y aun así no aprobaste. ¿Cómo aprobaré yo?

Naruto se deprimió un poco al escuchar aquellas palabras, pero entendía que su hijo estaba preocupado en aquel momento. El Hokage siempre había sido un enorme muro que Boruto debía estar destinado a superar.

- En aquella época no era muy fuerte, tu tío me puso totalmente contra las cuerdas… tuve que usar el poder de Kurama para vencerle. No sé, no creo que ningún Genin me hubiera podido derrotar usando el poder de Kurama.
- Pero es tu poder… quiero decir, tu podías controlarlo. Solo tu…
- Y tu abuela… y seguramente tú también hubieras podido. Pero… yo seré el último Jinchuriki de Kurama.
- ¿Qué pasará cuando… bueno… cuando… tu…?
- Kurama será libre para ir donde quiera… para hacer lo que quiera. No tiene por qué volver a estar en una prisión.

Se quedaron callados unos segundos, Boruto se preguntó si el Bijus de nueve colas estaría escuchando aquella conversación.

- ¿Te puedo pedir un favor? – Preguntó Naruto haciendo que su hijo se sorprendiera.
- ¿Qué… favor…? – Preguntó extrañado su hijo.
- Cuando yo no esté… quiero que cuides de Kurama.

Boruto rió al escuchar aquella, Naruto puso una cara un poco extraña.

- ¿Cómo voy a cuidar yo de Kurama? ¡Él es el más fuerte! ¿Qué puedo hacer yo por él?
- Cuando yo no esté… habrá gente que quiera usar a Kurama… habrá gente que quiera encerrarle en alguien… que quiera quitarle la libertad que merece.
- ¿¡Y si alguien puede someter a Kurama que haré yo contra él?! – Preguntó Boruto enfadado y alterado.
- Porque tú serás aún más fuerte. Sé que no me crees, que piensas que te miento. Pero tú tienes un talento que no he visto nunca antes… supera al de tu tío… supera… cualquier cosa que haya visto nunca. – Dijo Naruto, Boruto pensó que sonaba realmente orgulloso. - Yo soy un burro, tuve que aprender a la fuerza todas mis técnicas… matándome o usando miles de clones. Tu aprendes en días técnicas que yo necesité semanas en dominar. En eso te pareces a mi padre… pero has heredado mi Chakra, el del Clan Uzumaki… y también has heredado la fuerza de tu madre y su familia. Tienes un potencial que habría matado para tenerlo yo a tu edad.

Boruto estaba realmente sonrojado en aquel momento, aunque luego se puso serio.

- Eso solo lo dices para animarme, para hacer que siga estudiando. Porque sabes que aún tengo… dudas.
- Te equivocas, te lo prometí… y lo mantengo. Si al final decides que la vida ninja no es para ti, te animaré a ser cualquier cosa que quieras. Si quieres ser panadero te compraré un puesto… o si quieres preparar ramen te compraré un restaurante… joder sería increíble que tuvieras un restaurante de ramen. - Contestó Naruto riendo.

Boruto rió también.

- Lo que quieras. – Añadió Naruto al final.
- Pero yo no quiero eso. – Respondió Boruto mirando hacia la montaña de los Hokages.
- ¿Y qué quieres? – Preguntó Naruto mirando a su hijo.
- Quiero ser fuerte… muy fuerte. – Dijo Boruto mirando el rostro del Cuarto Hokage. – Quiero proteger a Himawari… quiero proteger a mamá y ayudar a Sarada a ser tu sucesora. – Boruto comenzó a mirar el rostro de su padre. – Y quiero protegerte a ti… y a Kurama cuando tu no estés.

Boruto estaba totalmente serio y decidido, Naruto se llevó una mano a su rostro ya que no pudo evitar que una lagrima rodara por su mejilla.

- Boruto… - Dijo Naruto tratando de contener sus emociones.
- ¿Si? – Preguntó su hijo mientras seguía mirando al infinito.
- Te quiero… y siempre lo haré.
- Y yo a ti… papá.

-x-

Naruto estaba en su casa, estaba junto a Sakura cenando la comida que habían comprado en Ichiraku Ramen, a la pelirrosa no le hacía demasiada ilusión, pero sabía que, de entre todas las comidas que había en el mundo, aquella era la que más amaba el Hokage con enorme diferencia.

- Me alegra que te hayas acercado un poco más a Boruto. Es un buen chico… y tu un buen padre. Debéis llevaros bien.
- Eso quiero yo, creo que… solo debo demostrarle que le quiero más que a nada en el mundo.
- Creo que lo entiendo… quiero decir… él ahora te ve como el malo. Cree que si no quieres a su… madre. – Le costó decir aquello. – Implica que no le quieres a él y a su hermana. Si le demuestra que se equivoca…
- Entiendo. Me centraré en que sepa que lo apoyo. Haga lo que haga.

Sakura sonrió, sin duda estaba convencida de que Naruto era un padre increíble. Era una pena que las circunstancias hicieran que la relación que tenía con su hijo se enturbiara tanto.

- ¿Qué harás tú con Sarada? – Preguntó Naruto con algo de curiosidad. – Dijiste que hablarías con ella antes de que Sasuke volviera.
- Bueno, faltan siglos antes de que eso pase. – Contesto Sakura rápidamente.
- Te equivocas. Sasuke vendrá a verla en el torneo.
- Él dijo que quizás vendría… ya sabes lo que eso significa. No lo hará. – Sakura parecía triste, le ponía triste que Sasuke ignorara así a su hija, a la persona que más debía amar.
- Te equivocas… vendrá.
- ¿Cómo estás tan seguro? – Preguntó Sakura frunciendo el ceño.
- Vendrá a ver a su hija. – Contestó Naruto totalmente convencido. – Es lo que debe hacer.

Sakura se quedó pensando unos segundos en aquellas palabras, ella realmente pensaba que Sasuke no aparecería durante el torneo, pero Naruto estaba totalmente convencido de que vendría a apoyar a Sarada.

No podría evitar preguntarse cuál de los dos tenía razón.

- Sabes que quiero decírselo… pero me preocupa lo que pueda pensar… sabes que lo idolatra, sufrirá mucho cuando se lo diga. – Dijo Sakura triste.
- Ya… lo sé. – Contestó Naruto. – Lo entiendo. Si hubiera podido no contárselo a Boruto desde el principio seguramente no me hubiera atrevido a hacerlo.

Se quedaron callados unos segundos, Sakura estaba pensando en las palabras de Naruto y, aunque le costara reconocerlo, sabía que tenía razón.

- Pero debo decírselo antes de que Sasuke vuelva… sería muy incómodo si no…

A Sakura le deprimía pensar en aquella inminente conversación, le daba miedo que le separara de su hija de la misma forma que había separado a Boruto de su padre.

Naruto se levantó de la silla y luego puso su mano sobre el hombro de ella. Sabía que durante muchos años su hija había sido lo único que ella tenía, podía comprender el miedo a perderla que estaba sintiendo.

- Si quieres… puedo darle alguna misión o algo a Sasuke para que no pueda volver durante el torneo, así no se lo tienes que decir aún. – Dijo Naruto sintiéndose bastante mal en realidad. Pero si Sakura no se sentía todavía preparada lo haría igualmente.
- No, no Naruto. Yo quiero que Sasuke venga y esté con su hija. Sarada necesita a su padre… aunque eso signifique ser yo la mala un tiempo…

Naruto asintió con la cabeza.

- No es justo, he estado siempre con Sarada… siempre a su lado y apoyándola. Siempre diciéndole que todo estaría bien, tratando de suplir la ausencia de su padre. Y ahora seré yo la bruja del cuento.
- Son niños, ellos creen que la vida es color de rosa y que el amor es un cuento de hadas. Si, puede que Sarada crea que es tu culpa durante un tiempo, pero seguro que con el tiempo te entenderá.

Sakura parecía deprimida, el Hokage creyó que lo mejor era no hablar mucho más de aquello.

- ¿Sabes? Empiezo a pensar que a Boruto le gusta tu hija.
- ¿Por qué piensas eso? – Preguntó Sakura con curiosidad.
- Hoy me ha dicho que quiere ser fuerte para ayudar a Sarada a ser Hokage. No sé, nunca me ha dado la impresión de que fueran muy amigos. Cuando eran más pequeños nunca les he visto jugar juntos. Sin embargo, ahora parece que algo haya cambiado.
- Es raro, Boruto dijo que odiaba a los Hokage, pero quiere ayudar a Sarada a serlo. – Dijo Sakura algo extrañada.
- Quizás… quiere ayudarla a ser una mejor Hokage. – Contestó Naruto.
- Sería muy raro… si nuestros hijos… ¿No? – Preguntó Sakura.
- Si, no sé. Pero tampoco es algo que podamos controlar.
- No, eso está claro. – Respondió Sakura sonriendo.

Aquella noche no durmieron juntos, Sakura no quería pasar tanto tiempo fuera de casa cuando su hija no estaba de misiones. Y más durante aquel mes en el que Sarada estaba tan obsesionada con aprobar el examen y convertirse en Chunin en su primera convocatoria.

-x-

Sarada estaba en los vestuarios del gran estadio de Konohagakure no Sato, el torneo final había comenzado y en unos diez minutos debería enfrentarse a su primera batalla. Se trataba de una Kunoichi de Kumogakure, no sabía demasiado de ella, pero seguramente debía ser fuerte si venía de la villa que más valoraba la fuerza.

Sin embargo, su mente estaba años luz de aquel estadio y llevaba así desde que su madre le confesara que había decidido abandonar a su padre.

Era incapaz de comprenderlo, no sabía cómo podía elegir separarse de alguien como su padre. Sabía que él la quería, eran una familia llena de amor y su madre elegía romperlo.

No era capaz de entender cómo podía ser tan egoísta.

- ¿Qué haces?

Aquella voz el sacó de sus pensamientos. Era Boruto, que acababa de entrar al vestuario a buscar a su amiga que ya debería estar prácticamente preparada en la arena del estadio. Boruto acababa de ganar su primer combate, había sido un combate bastante sencillo en realidad.

- Estaba pensando.
- ¿En tu combate? – Preguntó Boruto con curiosidad.
- Si… - Mintió ella.
- No te preocupes, seguro que irá genial. Sé que ganarás. – Le animó Boruto.
- Gracias. – Dijo Sarada apagada.

Boruto frunció el ceño, nunca había visto a Sarada tan preocupada por un combate. Sin embargo, Sarada se giró, después de todo debía ir a luchar con aquella chica. Intentó despejar su mente, ya tendría tiempo para seguir pensando cuando acabara el combate.

- Vamos. – Dijo Sarada comenzando a moverse.

Cuando llegaron a la arena del estadio Boruto se marchó hacía la tribuna de los participantes. Sarada continuó caminando hacia donde estaban el árbitro y su rival.

La miró durante unos segundos, parecía tener dos años más que Sarada. El árbitro estaba hablando, estaba explicándoles las reglas del combate.

Sin embargo, Sarada no estaba escuchando, solo lo oía como una voz en lejana que parecía no ir con ella. No podía evitar preguntarse cómo demonios iba a centrarse en aquel torneo mientras su familia se desmoronaba.

- ¡Comenzad! – Gritó el árbitro provocando que la Kunoichi de Kumogakure se lanzara contra Sarada.

Ahora podía entender perfectamente cómo se sentía Boruto, de la misma forma que no era capaz de entender como el Hokage decidía dejar a su familia ahora no podía entender como su madre podía escoger dejar a su padre.

Todo el mundo pensaba que Sarada no iba a hacer nada, estaba completamente quieta y su rival estaba a punto de conectarle un puñetazo.

Sarada abrió los ojos sorprendida, vio algo que la hizo reaccionar. Se agachó en el último momento evitando el ataque y golpeó con todas sus fuerzas el estómago de aquella chica provocando que saliera despedida contra la muralla.

- Ven… vencedora Sarada Uchiha. – Dijo el árbitro sorprendido por la celeridad de aquel encuentro.

Antes de que pudieran felicitarla la chica se marchó corriendo, quería encontrarse con la persona que había visto en las gradas y que había logrado que reaccionara por fin. Salió del estadio y fue rumbo hacía el pequeño parque que había cerca.

- ¡Has venido! – Gritó Sarada contenta.
- Dije que lo haría. – Respondió Sasuke Uchiha, el padre de Sarada.

La pequeña de los Uchiha estaba feliz, tanto que no se dio cuenta del incomodo silencio que se generó entre ambos.

- Ha sido un combate corto, has entrenado mucho. – Le dijo Sasuke, Sarada se animó.
- Sí, estoy decidida a ganar. – No era mentira, la presencia de Sasuke había logrado despejar sus dudas.
- Eso está bien. – Contestó el Uchiha.

El silenció volvió a reinar el ambiente. Sarada se puso sería, una sombra había vuelto a posarse sobre sus pensamientos.

- Oye… papá… - Dijo Sarada sin poder mirarle a los ojos.
- ¿Si? – Preguntó Sasuke extrañado.
- Mamá me ha contado que… bueno… que ella…
- Es cierto.
- ¿¡Por qué!? – Gritó alterada.
- ¿Importa el motivo?
- Claro que si… creo… - Respondió Sarada sin saber muy bien que decir.

Sasuke sonrió un momento, se trataba de una sonrisa un poco extraña.

- Tienes que… hacer algo… - Dijo Sarada preocupada, quería ver a su familia reunida como siempre.
- ¿Por qué? – Preguntó Sasuke de forma críptica.
- Porque… no es justo… no está bien.

Sasuke se acercó un momento a su hija y puso una mano sobre su cabeza, aquello sorprendió un poco a la pequeña.

- Entiendo que te sientas así. Pero… debes saber que no haré nada al respecto. – Aquellas palabras fueron como una losa para Sarada.
- ¿Es por qué no quieres a mi madre? – Sarada parecía muy triste al preguntar aquello.
- Te equivocas, es justamente todo lo contrario.
- ¡Eso no tiene sentido! – Gritó Sarada, todavía era demasiado pequeña como para entender esas palabras.

Sasuke sonrió por la inocencia de su hija, en parte pudo verse reflejado en ella cuando todavía era un niño y quería que su hermano y su padre hicieran las paces.

- Debes respetar la decisión de tu madre… Sarada. Ella te quiere, y siempre serás la persona que más quiere en el mundo. Lo que ella decida respecto a mí no merma en lo más mínimo ese sentimiento.

Sarada se sintió mal, últimamente incluso había llegado a pensar que su madre había decidido aquello porque no la quería a ella, porque no le importaba lo que ella sintiera. Ella veía su familia como un todo, un pack indivisible que no podía romperse.

Todavía debía aprender que el amor entre un padre y su hijo no tenía nada que ver con el amor entre un hombre y una mujer.

- ¿Por qué los mayores hacéis estas cosas tan raras? – Preguntó Sarada frustrada.
- Cuando crezcas, descubrirás que ni nosotros lo sabemos. O… al menos yo no lo sé. – Sasuke pareció triste al decir aquello.

Sarada no supo que decir, saber que él no estaba enfadado con su madre se le había hecho extraño. él parecía triste por ello y aun así parecía aceptarlo como si fuera algo que no pudiera controlar.

- Entiendo que todo esto sea raro para ti. Pero no olvides que fue tu madre quien estuvo siempre contigo cuando yo no estaba. Y sigue siendo quien está contigo cuando yo no estoy. – Le dijo Sasuke haciendo que Sarada se sintiera mal por cómo había estado ignorando a su madre los últimos días.
- No lo haré… - Contesto de forma sincera.

-x-

Boruto estaba en el centro de la pista, frente a él estaba su rival, se trataba de un chico de la villa oculta de la arena que tenía un aspecto muy intimidante, por lo poco que sabía se trataba del hijo adoptivo del Kazekage.

Su padre le había contado en el pasado que pensaba en Gaara de la Arena como en un amigo y un rival del pasado. Sin duda, aquello era como si aquella rivalidad se estuviera extendiendo.

Boruto miró hacia donde estaba su padre, era el palco donde se podían ver todos los cinco Kages. Gaara y Naruto estaban hablando, seguramente del combate.

Si ganaba aquel combate iba a ir directo a la final. Si Sarada ganaba su siguiente combate lucharía con ella, estaba muy motivo. La última conversación con su padre le había animado mucho.

Rock Lee, que estaba ejerciendo de árbitro, se acercó hacía ambos para explicarles las normas del combate, que simplemente implicaban que la pelea terminaba si el así lo decía.

- ¡Comenzad! – Gritó el árbitro.

Boruto se lanzó hacía su rival. Sin embargo, antes de haberse movido tan siquiera un centímetro se detuvo al ver como alguien aparecía a la velocidad del relámpago y se posicionaba entre ambos.

- ¿!... Que!? – Gritó Boruto al ver como su propio padre, el Séptimo Maestro Hokage, se había personado en el centro del estado rodeado por un imponente manto de Chakra de color amarillo.

La gente no tuvo tiempo a reaccionar o pensar en lo que extraño que parecía aquello, Naruto alzó su mano y formó un enorme brazo de Chakra que detuvo una esfera negra que iba a gran velocidad hacia el centro de la arena.

Cerró los dedos de la mano formada con Chakra y luego rodeó el puño con cuatro colas que fueron suficiente para contener la terrible explosión que aquella pequeña esfera había desatado.

Antes de que la explosión cesara, apareció un hombre extremadamente corpulento y grande que se colocó frente a Rock Lee, invocó una especie de hacha formada por un Chakra rojizo y se movió a una velocidad increíblemente rápida hacia Naruto.

Nunca imaginó ver a alguien tan grande moverse a esa velocidad, pero alguien fue más rápido y se interpuso entre ambos deteniendo el golpe y mandando a aquel hombre a volar, se trataba de Sasuke Uchiha que había bajado a la arena desde las gradas.

- ¿¡Que está ocurriendo!? – Preguntó Boruto muy extrañado y preocupado.

Cuando se fijó en la persona que había atacado a su padre, vio que no parecía alguien normal y corriente. Tenía la piel total y absolutamente blanca y un extraño cuerno que cubría toda su frente.

- ¡Hay otro! – Gritó Sasuke recordando el primer encuentro.

Naruto miró hacia arriba y pudo ver como estaba descendiendo un segundo Ootsuki, prácticamente como si levitara. Aunque era más pequeño y parecía más débil sabía que la esfera de Chakra que casi destruye el estadio la había generado él.

Al igual que el otro, su piel era totalmente blanca, aunque sus ropas parecían más refinadas y elegantes, definitivamente él debía de ser la cabeza pensante.

- Entrégame "el Chakra" y nadie saldrá herido. – Dijo aquel hombre mirando fijamente a los ojos. Boruto se fijó en que por un momento parecía que tenía el Byakugan en sus ojos.

Naruto no respondió, se limitó a alzar su mano y formar un rasenshuriken que pretendía lanzar con todas sus fuerzas hacía aquel Ootsuki, que se limitó a sonreír.

El otro, el que luchaba con Sasuke, dio un salto hacia atrás y luego golpeó con todas sus fuerzas la arena del estadio provocando una enorme onda expansiva que prácticamente destrozo todo el recinto, incluidas las gradas que comenzaban a desmoronarse con todos los civiles en ellas.

El Hokage se desestabilizó y su técnica termino perdiéndose en el cielo al fallar el objetivo. Boruto se limitó a quedarse congelado al ver como todo el estadio colapsaba amenazando con matar a todos los presentes.

Sin embargo, el resto de Kages estaban organizando a la perfección la protección de civiles tal y como ya habían pactado previamente con el Hokage. Odiaban reconocerlo, pero sabían que enfrentándose al Clan Ootsuki no iban a ser de mucha ayuda.

El resto de Jonins de Konoha también estaban deteniendo los escombros y salvando a todos los que pudieran.

Boruto pudo reaccionar al ver como su padre se giraba con una mirada desesperada hacía el. Naruto se movió a una increíble velocidad hacía él, era obvio que quería ponerlo a salvo. Pero no fue capaz de alcanzarlo, el Ootsuki se puso a su lado y le lanzó una patada que provocó que Naruto se pusiera a la defensiva.

- Entrégame "el Chakra" y tu hijo vivirá. – Repitió de nuevo, esta vez con una amenaza más directa.
- ¡Cállate! – Gritó Naruto.

Tal cual cayó al suelo, se lanzó a toda velocidad hacía su enemigo buscando impactarle un puñetazo con todas sus fuerzas.

- ¡Momoshiki-Sama! – Gritó el otro Ootsuki poniéndose frente a Naruto e interceptando el golpe, lo bloqueó utilizando una enorme maza formada con Chakra rojo.

Aprovechando aquello, el Ootsuki que respondía al nombre de Momoshiki se desplazó hacía Boruto, pensando que sería un buen reclamo para terminar rápidamente aquella batalla. Pero antes de que pudiera tocarlo, Boruto desapareció y en su lugar apareció Sasuke que atacó a Momoshiki haciendo que tuviera que dar un salto hacia el cielo, volviendo a levitar.

- Una curiosa técnica la de tu Rinnegan.
- Ya veo, tu punto débil es el Taijutsu. – Dijo Naruto alzando la vista.
- ¿Qué? – Preguntó Momoshiki sorprendido.
- El grandullón ha ido corriendo a protegerte en cuanto Naruto ha intentado golpearte. – Siguió Sasuke haciendo que el Ootsuki frunciera el ceño.
- Kinshiki. – Llamó a su compañero.

El arma de Chakra desapareció y comenzó a volar también poniéndose al lado de Momoshiki, que mostró sus manos hacía Naruto y Sasuke mostrando que en ellas también portaba el legendario Rinnegan. Uno de los ojos comenzó a brillar y se generaron cinco extrañas piedras de color rojizo.

- Se acabó tu oportunidad para hacerlo por las buenas, este es todo "el Chakra" que he podido obtener del otro… pero será suficiente para reducir a cenizas tu preciosa ciudad. – Tras decir aquello se llevó la mano a la boca y se comió aquellas piedras.

Luego alzó su otra mano y comenzó a salir una increíble cantidad de Chakra, formó una enorme esfera de Chakra negra rodeada por decenas de concentraciones elementales, parecían Jutsus que estaban esperando a ser lanzados.

- Esa esfera es la combinación de los cinco elementos… - Dijo Sasuke preocupado, conocía perfectamente el poder destructivo de aquel tipo de ataque.
- Gudodama. – Continuó Naruto, después de todo él había sido capaz de generarlas cuando tuvo el poder del sabio de los seis caminos.

Una de las concentraciones elementales, una que era de fuego, fue disparada a gran velocidad hacía Naruto, que la bloqueó formando la cabeza de Kurama alrededor de él. La explosión generada destrozó la parte del estadio que había detrás de ellos, pero Sasuke, Boruto y Naruto ya estaban intactos.

Durante el primer contacto, Rock Lee había puesto a salvo al hijo adoptivo del Kazekage confiando en que Naruto podría hacer lo mismo con su propio hijo, ser el objetivo del enemigo no lo puso tan fácil.

- Ya veo, tu defensa es resistente… Pero, ¿qué ocurrirá con los que aún quedan en el estadio? – Preguntó Momoshiki lanzando un segundo ataque, esta vez hacía unos civiles que estaban rezagados en lo que quedaban de las gradas.
- ¡Sasuke! – Gritó Naruto, el Uchiha chasqueó molesto por tener que apartarse de la batalla.

Fue hacía las gradas lo más rápido que pudo y detuvo el ataque usando parte del Susano, su defensa perfecta. Ante aquello, Momoshiki comenzó a lanzar todas las concentraciones elementales. La mayoría de ellas iban dirigidas hacia los civiles y ninjas en las gradas, otras iban hacía Naruto para que no tuviera tiempo de dejar de proteger a su hijo.

Una parte de Naruto se sentía terriblemente mal, había tenido que elegir entre salvar a decenas de habitantes de Konoha y su propio hijo y no había tardado ni una milésima de segundo en decidir. Su único alivió era convencerse de que Sasuke podría protegerles.

- Papá… - Dijo Boruto al ver como su padre parecía exhausto por la enorme concentración de Chakra que estaba realizado.
- En cuanto haya una apertura en el ataque del enemigo te sacaré de aquí, no te preocupes. – Contestó Naruto.

Sasuke bloqueó otro de los ataques de Momoshiki, la armadura del Susano parecía estar a punto de destrozarse. El Uchiha palideció al ver como su propia hija estaba todavía en las gradas ayudando a su compañero de equipo, Mitsuki, que había resultado herido en el ataque de Kinshiki que destrozó el estadio.

Ante aquella reacción, el Ootsuki no lo pensó una sola vez y lanzó un ataque hacía los dos niños y otro hacía donde estaba Sasuke, protegiendo a una madre con su hija.

Naruto tragó saliva, sabía lo que iba a suceder. Sasuke protegería a su hija y dejaría morir a aquella familia. Lo entendía a la perfección, no podría reprochárselo. Pero tampoco podría permitir que sucediera.

Deshizo el manto de Chakra que formaba la cabeza de Kurama y se giró hacía su hijo poniendo la mano derecha en su hombre. Como era de esperar, Momoshiki lanzó un ataque hacia Naruto. El Hokage movió rápidamente su mano izquierda formando un brazo de Chakra que golpeó el Jutsu desviándolo y haciendo que chocara violentamente contra una parte del estadio en la que ya se había asegurado que no hubiera nadie.

A la velocidad del mismísimo Dios del Trueno Volador, se posicionó frente a Sarada y Mitsuki, pero no tuvo tiempo de concentrar Chakra y se vio forzado a bloquear el Jutsu poniendo sus brazos en cruz para proteger al nuevo equipo 7 al completo.

Naruto cayó arrodillado al suelo por aquel ataque, parecía muy herida.

- ¡Hokage-Sama! – Gritó Sarada preocupada.
- ¡Papá!
- ¡Ahora muere! – Gritó Momoshiki viendo como las defensas de Naruto y Sasuke definitivamente se habían roto.

El Ootsuki lanzó la gigantesca Gudodama hacía donde estaba Naruto, Sasuke se colocó junto a ellos cuatro.

- Os sacaré de aquí. – Dijo Sasuke cogiendo del brazo a su hija.
- La Gudodama… - Contestó Naruto mirando hacia el cielo.
- Da igual, os sacaré de aquí.
- No lo dudo, pero todos los habitantes de la villa morirán.

Se hizo un terrible silencio, a Boruto y a Sarada les sorprendió que sus padres prácticamente reconocieran que aquel Jutsu escaba a su comprensión y poder.

- Llévate a los niños. – Dijo Naruto levantándose y juntando sus manos.
- ¡¿De qué hablas?! – Preguntó Boruto enfadado.

Boruto fue hacía su padre, pero fue interceptado por Sasuke que lo sujetó por el brazo. Cuando Boruto se giró pudo ver como Sarada estaba sujetando parte de la capa de su padre y también el hombro de Mitsuki, sabía perfectamente que aquello implicaba que el padre de Sarada estaba a punto de utilizar alguna especie de Jutsu Espacio Temporal para alejarlos de allí.

- ¡No! – Gritó Boruto con todas sus fuerzas.
- Boruto… te quiero.

Aquellas palabras de su padre fueron lo último que escuchó antes de cambiar de lugar, cuando se recuperó del viaje a través del espacio pudo verse a sí mismo en la montaña de los Hokages, llevó la vista hacía el estadio y pudo ver aquella apocalíptica esfera descendiendo hacía el suelo.

Desde el estadio emergió una imponente figura de un zorro de nueve colas formado completamente por el Chakra conjunto del Hokage y de Kurama, aquella era la primera vez que Boruto lo veía de forma completa.

Con los brazos detuvo la esfera, provocando que no chocara contra el suelo. Después las nueve colas la rodearon completamente formando una cúpula alrededor.

- ¡Papá! – Gritó Boruto a la misma vez que la esfera se iluminaba y desataba una colosal explosión que habría destrozado toda Konoha y sus alrededores de no haber sido por la acción del Hokage.

En su lugar, solo el estadio había quedado completamente reducido a escombros. El estadio en el que ya se habían evacuado todos los civiles y solo Naruto Uzumaki quedaba en él.

-x-

Sasuke Uchiha estaba en el piso inferior de la torre Hokage, estaba a punto de subir hacía la azotea donde tenía planeado llevarse al grupo de rescate hacía la dimensión de los Ootsuki. Estaba esperando allí ya que fue interceptado por Boruto.

El pequeño de los Uzumaki había estado realmente devastado, pero cuando Sasuke les contó que necesitaban vivo a su padre sintió esperanzas de nuevo. Había pedido que le dejaran ir con ellos, pero obviamente se negaron. No tendría sentido alguno llevarse a un Genin a luchar contra un dios.

- Tienes que traer a mi padre de vuelta. – Dijo Boruto en forma de súplica.

Aquella era la primera vez que hablaba con el padre de Sarada, pero sabía que su padre y él eran buenos amigos.

- ¿Crees que tu padre necesita que lo salven? ¿Crees que el enemigo es más fuerte que él? – Preguntó Sasuke.

Boruto se extrañó por aquella pregunta, la respuesta era obvia ya que Naruto había sido capturado.

- Si hubiera tenido que protegerte a ti y a los demás… si la pelea no hubiera sido en Konoha… esos dos habrían muerto. Pero Naruto decidió que eso no importaba, que era más importante protegerte a ti y a la villa.
- Él es… el Hokage…
- Él es un Shinobi, eso es lo que un Shinobi hace. – Respondió Sasuke rápidamente.

El Uzumaki se sintió realmente mal, sabía que su padre le había dicho mil veces que no dudaría en dar su vida para protegerlo. Pero ahora que había sucedido todos aquellos avisos no servían de nada. Sasuke se dio la vuelta y comenzó a subir las escaleras.

- La siguiente batalla no será en Konoha. – Dijo Sasuke haciendo que el hijo de su mejor amigo lo mirara de nuevo. – No perderemos.

Cuando llegó a la azotea, lo primer que vio fue en el centro a los cuatro Kages. Sabía que no tenían la fuerza suficiente como para enfrentar y derrotar a un Ootsuki, pero su misión no esa. Su trabajo sería distraer al enemigo hasta lograr liberar a Naruto Uzumaki.

Arriba también estaba Sakura Haruno, se había dedicado a curar las heridas y reestablecer la fuerza de los Kages, la evacuación del estadio no fue fácil. Especialmente cuando empezaron a llover Jutsus elementales.

Sakura no estaba mirando al que todavía era su esposo, sin embargo, era obvio que estaba llorando mientras miraba hacia otro lado. Sasuke dio unos cuantos pasos hasta situarse junto a los Kages, luego se quedó quieto y se dio la vuelta. Haciendo que Sakura lo mirara por un momento.

- No te preocupes. Traeré a Naruto de vuelta. Lo prometo. – Dijo Sasuke haciendo que Sakura abriese los ojos como platos. De una forma u otra, aquella frase era reconocer que sabía perfectamente lo que estaba sucediendo entre ellos dos.

El Rinnegan de Sasuke abrió un portal que sorteaba el espacio y el tiempo y que les permitiría ir hacía donde los Ootsuki tenían retenido al Maestro Hokage.

CONTINUARÁ…